–Verás, –explicó Ginny, –hace unos meses sufrí lo que supongo que podrías llamar un relapso.

Hermione parecía confundida, y dijo algo que todavía sonaba completamente extraño saliendo de su boca. –No entiendo. ¿Un relapso?

–Baja la voz, –dijo Ginny en voz baja. –Puede que Madame Pince te oiga, y la ultima cosa con la que quiero lidiar es con algún tipo de problema.

–Está bien, está bien, –Hermione chasqueó la lengua, claramente ansiosa por permanecer en el tema. –Explícame otra vez: ¿qué relapso?

Ginny suspiró y miró hacia las ventanas estilo catedral de la biblioteca y a la nieve de principios de febrero. –Quiero decir que, en algún momento del semestre pasado, podrías decir que he estado de alguna manera… –aquí tomó una respiración profunda, y apresuró las palabras, –… pensando en Harry. Bastante. Otra vez.

Los ojos de Hermione se abrieron. –¿Quieres decir, "pensando", pensando en Harry?

–¿Hay alguna otra manera? Por supuesto. Aunque te diré que ya se terminó. Hecho y terminado. Así como vino se fue, eso es todo.

–¿Y en que momento se "terminó"?

–Cuando regresamos al colegio, –respondió Ginny. –Y cuando regresé con Dean. Mi novio. ¿Te acuerdas de él?

–Sí, –respondió la chica mayor secamente. –¿Y tú?

–No hay necesidad de que seas desagradable al respecto, –resopló Ginny. –Tú preguntaste.

–Lo hice, tienes razón, –dijo Hermione, sacando la actitud de su voz. –Entonces dices que se terminó.

–Así es.

–De acuerdo. ¿Cuándo comenzó?

–Oh, no lo sé, –respondió Ginny con practicada despreocupación. –¿Supongo que en algún momento del partido de Quidditch contra Slytherin? Es tan tonto. –Se rió ligeramente, otra bien ensayada maniobra. –Después del partido, después de que le tiré encima el escritorio del narrador a Zacharias Smith, Harry me abrazó, y… es tan infantil… bueno, creo que eso lo provocó. Tan tonto. Pero luego volvimos a la Madriguera para las vacaciones… –imágenes relampaguearon en la mente de Ginny en este punto; imágenes de Harry y sus interrogadores y gusanos en el cabello y conversaciones con té, pero rápidamente las hizo a un lado.

–¿Y? –preguntó Hermione.

–¿Hmmm? Oh, sí. Bueno, en la Madriguera, tenía la atracción y luego… –se encogió de hombros sin darle importancia, otro movimiento practicado. –Ya no la tenía.

–¿Sólo así? –fue la incrédula respuesta de Hermione.

–Sólo así.

–Hmmmph. –Hermione midió a Ginny con un experto ojo analítico por unos momentos. Ginny, por su parte, se sentó tranquila y en silencio, dejando a Hermione ver sólo lo que ella quería que viera. –¿Entonces que planeas hacer? –finalmente preguntó Hermione, la preocupación y el interés en su voz imperceptiblemente traicionados por el brillo de emoción en sus ojos.

–Nada, –dijo Ginny con firmeza. –Como te dije, se terminó. Sólo era mi estúpido enamoramiento saliendo otra vez. Nada más.

–De acuerdo, –dijo Hermione con cuidado. –¿Pero que tal si es más?

A esto, Ginny momentáneamente luchó por mantener su compostura cuidadosamente medida. –¿Qué quieres decir? –preguntó con sólo el nivel apropiado de curiosidad desinteresada.

–Quiero decir, –explicó Hermione, –que esto no te ha pasado en un tiempo ¿no es así?

–Casi dos años, –admitió Ginny.

–De acuerdo. Entonces, ¿que tal si esta vez es diferente? ¿Te sentiste como antes?

–Sí, –mintió Ginny fríamente. –Completamente.

–Pero estás segura…

–Hermione, –la interrumpió Ginny. –No era más que un tonto enamoramiento de estudiante haciendo una aparición sorpresa. No hagas que parezca más que eso. Ni siquiera lo hubiera mencionado si tú no hubieras preguntado.

Hermione se reclinó en su silla. –No sé si debería creerte. –dijo.

–No me creas, entonces.

–Has estado mirando a Harry a escondidas cuando nadie está prestando atención.

–Estás imaginando cosas. Siempre lo has hecho.

–Estás siendo retraída y tienes mal humor.

–Soy una chica de quince años. Viene con el territorio.

–Y has estado pasando menos y menos tiempo con Dean.

–¡He estado estudiando para mis T.I.M.O's! –dijo Ginny, alzando la voz hasta el punto donde se ganó una mirada aplastante de Madame Pince. –Tú de todas las personas, me parece –continuó en un tono más bajo. –conoce la importancia de los T.I.M.O's.

Hermione asintió lentamente. –Supongo… –dijo con cuidado, claramente todavía dándole vueltas a algunas cosas en su cabeza.

–Además, –dijo Ginny con un casual encogimiento de hombros como para darle cierre al asunto, –incluso si estuviera interesada, estoy bastante segura de que Harry tiene otras cosas en su mente. –Con eso, hizo un gran espectáculo de sacar su libro de Pociones de su mochila, abriéndolo de par en par, y enterrando su nariz en él. Contrariamente a su apariencia convincente, sin embargo, no estaba estudiando; tenía sus sentidos afinados para captar cualquier y todas las respuestas de Hermione.

–¿Otras cosas en su mente aparte de qué, exactamente? –preguntó la chica mayor. –¿Tú?

–No, no seas absurda, –respondió Ginny con una risa cuidadosamente elaborada pero sin levantar la vista de su libro. –Me refería a las chicas en general. Pero ya que lo mencionas… –(aquí miró a Hermione)– … Estoy bastante segura de que no estoy en la mente de Harry, tampoco. Completamente segura. –Y con un sonrisa que decía "¡que idea tan tonta!" en sus labios, Ginny bajo la vista otra vez, fingiendo leer.

–Bueno… –dijo Hermione lentamente. –Ese primer viaje a Hogsmeade, donde te invitó a venir con nosotros. Eso me pareció extraño.

–¿Por qué? ¿Porque nunca invitan a nadie a jugar con ustedes? –dijo Ginny con una sonrisa y mirando a su amiga para encontrar a Hermione todavía observándola intensamente. –No pienses demasiado en las cosas, Hermione. Harry sólo estaba siendo amable. –Pero mientras bajaba la vista a su libro, no le mencionó a Hermione que ella ya había pensado en ese momento… y lo había repasado en su cabeza un par de cientos de veces.

Finalmente, Hermione se levantó. Se quedó en la mesa por un momento más, estudiando a Ginny tan cuidadosamente como Ginny estaba pretendiendo estudiar Pociones. Al final, dijo, –Bueno, si estás segura, entonces.

Ginny asintió. –Lo estoy.

Hermione agarró su mochila y libros, pero se volvió a ella antes de irse. –Sabes, Ginny… no eres tan inteligente como crees que eres.

Ginny encontró la mirada de Hermione con una sonrisa. –Tú tampoco.

Hermione le devolvió la sonrisa. –Ya veremos, –fue su respuesta, y luego se fue.

Ginny esperó unos minutos antes de levantar la vista; quería asegurarse de que parecía como si ya hubiera olvidado completamente la conversación y ahora estaba sumergida en sus estudios en caso de que Hermione todavía estuviera observándola. Cuando de verdad levantó la vista de su libro para ver que Hermione realmente se había ido, exhaló un aliento que no sabía siquiera que había estado conteniendo.

Eso había estado demasiado cerca, se dio cuenta mientras metía su libro de Pociones sin leer en su mochila. Hermione casi la había atrapado, y claramente había estado observándola cuidadosamente en las últimas semanas. Parece que tendría que poner todo su esfuerzo en tener una actitud más convincente de la que había tenido hasta ahora… aunque mientras caminaba de regreso a su dormitorio, se dio cuenta que si era completamente honesta consigo misma, había una pequeña parte de ella que quería que Hermione la atrapara, que la descubriera, que se rehusara a morder el anzuelo. Tal vez, entonces, podría dejar de mentir sobre eso, y sería capaz de hablarlo con alguien.

Por supuesto, ayudaría si supiera que era "eso".

Ya no tenía una atracción por Harry. No había inventado eso. Lo que no dijo fue que lo que antes había sido una simple atracción por Harry ahora definitivamente había crecido en algo mucho más grande y mucho más aterrador, y algo en lo que seguramente se iba a estrellar de cabeza en un futuro cercano. Había estado esperando retrasar ese choque hasta que entendiera qué, exactamente, era con lo que estaba lidiando, y cosas como las de ser confrontada por Hermione Granger en la librería, demandando saber porque Ginny había estado evadiendo a su novio y mirando a Harry… cosas como esa eran exactamente las cosas que había esperado evitar hasta que ordenara todo el desastre en su cabeza.

Ginny llegó a su dormitorio sin ningún otro incidente, y se arrojó a la cama detrás de la protección de su dosel, con la mirada perdida en el techo y sintiéndose medianamente molesta de que tal vez tendría que cambiar su lugar favorito para esconderse. Había estado escondiéndose en la librería desde el inicio de las clases por varias razones. Uno, había estado esperando evadir preguntas como con las que Hermione la había emboscado. Dos, le daba bastante tiempo para pensar… aunque ya por varias semanas había estado pensando casi únicamente en los mismos problemas una y otra vez, y no parecía estar más cerca de alguna respuesta a ninguno.

Tres, le permitía tener una excusa para no ver a Dean.

Se estremeció mientras pensaba en ello. Por centésima vez, intentó recordar porque había vuelto con él una vez que empezaron las clases. Había tenido toda intención, toda la intención, de evadirlo, de no ir a verlo a las gradas en el campo de Quidditch cuando ella, Ron, y Harry regresaran a Hogwarts después de la navidad. De hecho, después de que su padre la había mandado a la cama después de su té y charla nocturna con Harry, se había quedado dormida con la firme creencia de que había sido el inicio de… bueno, el inicio de algo, y había tenido la absoluta determinación de… bueno, hacer algo al respecto.

La determinación flaqueó, sin embargo, con la llegada del amanecer y la luz matutina, y por una vez de sólo unas cuantas en toda su joven vida, su valor se había ido. Ni siquiera había sido capaz de forzarse a si misma en discutir su conversación con Harry, mucho menos expandirla con él. Y ya que él mismo parecía desinteresado en mencionarla, el tema no salió de nuevo.

Así que cuando el día del viaje de regreso a Hogwarts llegó, Ginny tomó consuelo en que al menos no sería completamente doloroso enfrentar la otra parte de esta ecuación: para romper con Dean, todo lo que tenía que hacer era regresar al colegio y NO ir al campo de Quidditch. Esto había sido lo suficientemente directo.

Pero cuando llegó el momento de irse, algo pasó. Su madre estaba llorando; eso en sí mismo no era una sorpresa ya que había estado llorando de vez en cuando desde la visita de Percy. Su lagrimas tomaron una nueva intensidad, sin embargo, mientras abrazaba fuertemente a Harry. –Prométeme que te cuidaras, –le dijo. –Mantente fuera de problemas.

–Siempre lo hago, Sra. Weasley, –dijo Harry con una sonrisa. –Me gusta una vida tranquila, ya me conoce.

Su madre rió a esto, pero las lagrimas no se detuvieron. No completamente. –Sé bueno, entonces, todos ustedes. –Con eso, Harry giró sobre la Red Flu. Tan pronto como desapareció, también lo hizo la sonrisa de la Sra. Weasley. –Cuida de él, Ronald, –le dijo desesperadamente a Ron. –Los dos, –añadió con una mirada a Ginny.

Ron se encogió de hombros. –¿Qué más hay para hacer en la escuela?

–¡Lo digo en serio! –regañó su madre. –Depende de nosotros cuidar a ese chico. –A eso, los ojos de la Sra. Weasley se pusieron llorosos. –Después de todo, –añadió en una voz temblorosa, –somos la única familia que tiene.

–De acuerdo, mamá. –había respondido Ron, rodando los ojos a Ginny. Ginny por reflejo había rodado los suyos también en respuesta, pero las palabras de su madre habían desencadenado una realización en Ginny. Harry no tenía a nadie en el mundo. No tenía una madre, un padre, abuelos, ni hermanos, su padrino había sido asesinado el año pasado… no tenía a nadie, a excepción de los Weasley. Después de todo, ella misma se lo había dicho el verano anterior ¿no es cierto? ¿Le había recordado que su mamá lo veía como otro hijo?

Ginny le había dicho adiós a su madre y seguido a Ron y Harry por la red Flu en piloto automático. Todo lo que podía pensar era, ¿en que estaba pensando? ¿Iba a… que, pedirle a Harry que salieran? ¿Salir con él? ¿Pedirle que fuera su novio? (Qué ridícula y frívola sonaba esa palabra. "Novio") Y cuando él dijera "no"… si es que decía "no"… o incluso si decía "sí" y luego se cansaban de estar el uno con el otro como lo hacen todos los novios y novias eventualmente, a menos que se casen… ¿después de eso qué? ¿Haría las visitas de Harry a la Madriguera incómodas y vergonzosas? ¿Dejaría de venir por completo? ¿Quién era ella para arrebatarle la única familia que le quedaba, incluso si sólo era una familia sustituta, sólo para satisfacer lo que seguramente era sólo otro pequeño y tonto enamoramiento?

Estas son las cosas que corrían por su mente mientras seguía en silencio a Harry y Ron por los pasillos de Hogwarts hacia la Torre de Gryffindor. Estaba tan distraída que si le preguntaban más tarde no tendría ninguna idea de lo que hablaron Harry y Ron en el camino, apenas notó cuando Hermione se acercó a ellos para darles la contraseña de la Torre e ignorar a Ron.

¡Estás siendo ridícula! Ladró la pequeña voz en su cabeza mientras entraban a la Sala Común de Gryffindor. ¡Absolutamente ridícula! ¡Harry simplemente no piensa en ti como la pequeña hermana de Ron!

No, pero y ¿si pensaba en ella como SU PROPIA hermana? Realmente no había pensando en eso.

No puedo ganar contigo, gimió la voz.

Se dio cuenta de que no estaba en condiciones de decir si estas eran preocupaciones legitimas, o si sólo eran fervientes alucinaciones asumidas por una mente llena de pánico. Estaba tan distraída que la vista de Lavender Brown lanzándose a la cara de Ron casi no le hizo sentir nauseas. Apenas había descubierto sus nuevos sentimientos por Harry y lo que significaban, los sentimientos descubiertos en una charla nocturna con una taza de té, y ahora todo este nuevo grupo de preocupaciones estaba lanzando todo lo que ella pensó que había decidido en un alboroto. Necesitaba más tiempo para averiguar que era, porque de pronto el delicado balance de emociones que había estado apilando por varias semanas se había convertido en todo un desastre y no tenía idea de cómo volver a juntarlas. Se dio cuenta casi en estado de pánico de que necesitaba más tiempo, más tiempo para pensar y para entender las cosas.

Desafortunadamente, dada la decisión que tenía que tomar justo en ese momento, en su mente al menos había parecido como si se le acabara el tiempo. Y este es el por qué, cuando escuchó a Hermione decir, –Hay una mesa ahí… ¿Vienes, Ginny? –Ella había respondido: –No, gracias, dije que me encontraría con Dean.

Y eso fue justo lo que hizo. Había salido por el hueco del retrato y marchado su camino hacia el campo de Quidditch. En ese entonces, justo en ese momento, simplemente había parecido más fácil.

Dean estaba extasiado de verla, por supuesto, y se lanzó inmediatamente en una larga explicación de cómo iba a ser un mejor novio, en la cual Ginny sólo había sonreído y asentido en los momentos apropiados, incluso dándole uno o dos besos rápidos. No había escuchado ni una palabra, sin embargo, ya que había una fuerte melancolía posándose sobre ella, la sensación de que había comenzado a ver el mundo de colores pero ahora estaba deliberadamente dejando que se desvaneciera de nuevo al gris.

La siguientes semanas se volvieron borrosas. Dean intentaba complacerla todo el tiempo, acompañándola a sus clases y ayudándole a pasar por las puertas, siendo el perfecto caballero en la sala común… pero Ginny apenas notaba algo de esto, y lo que sí notaba le irritaba. Había vuelto con él para ganar más tiempo para pensar, pero ahora tenía que luchar contra el constante impulso de gritar por miedo a la asfixia. –¿Estás bien? –le preguntó Dean en una típica conversación por la noche, descansando en la sala común. –Pareces distraída.

–Estoy bien, estoy bien, –le aseguraba entonces, moviendo su mirada lejos de donde estaba Harry amontonado con Ron o Hermione en el otro lado de la habitación (nunca con los dos ya que todavía no se hablaban), esperando no haber sido muy obvia. –Sólo estoy preocupada por mis T.I.M.O's –añadía generalmente, alcanzando la excusa fácil. Dean nunca le preguntaba más allá de eso, así que siempre lo creía o estaba muy asustado de seguir preguntando. Las miradas que Parvati le estaba dando, sin embargo, le dijeron que tendría que ser menos obvia.

Afortunadamente, eso no era difícil. Apenas habló con Harry en las siguiente semanas. Claramente él se había obsesionado con… algo, como generalmente era el caso con él, y pasando cerca Ginny se las había arreglado para entender vagos murmullos entre él y los otros dos sobre Draco Malfoy y, por alguna razón, el profesor Slughorn.

Aun así, no dolía ir a lo seguro. Esto es lo que la había llevado a pasar tanto tiempo "estudiando" en la biblioteca. En realidad, Dean se había sentado con ella las primeras veces, pero cuando se hizo evidente que no iba a aceptar el tipo de distracción que él tenía en mente, sus visitas a la biblioteca se volvieron menos y menos frecuentes.

Lo que le dio a Hermione la oportunidad que había estado esperando, al parecer, de venir y confrontar a Ginny sobre los mismos temas que Ginny había estado esperando evitar, al menos hasta que los hubiera entendido ella misma. Iba a tener que hacer algo, se dio cuenta mientras estaba acostada más tarde esa noche, para evitar hablar con Hermione a solas por el momento.

Por desgracia, Hermione no era la única notando que algo no estaba bien. El día después de su discusión en la biblioteca, Ginny fue acorrala por Demelza después de la practica de Quidditch. –¿Entonces qué está pasando contigo? –preguntó la chica menor. –Has estado distraída.

–No lo creo, –dijo Ginny casualmente, forzándose a mantener sus ojos en sus zapatos mientras los ataba.

–Es cierto, –insistió Demelza. –Natalie lo dice, también. Nunca te he visto volar tan mal como lo hiciste hoy.

Ginny hizo una mueca. Había volado horrible hoy. Descubrió que estaba mucho más interesada en mantener un ojo en el Buscador del equipo de lo que estaba en mantener un ojo en la Quaffle.

–¿No se me permite una mala practica? –preguntó Ginny mientras se enderezaba.

–Por supuesto que sí, –Demelza se apresuró a decir. –Es sólo que…

–No te preocupes por mí, D, –dijo Ginny, poniendo su mochila en su espalda y dirigiéndose a la puerta. –Si te hace sentir mejor, en el siguiente juego anotaré más puntos que tú y Dean juntos. Lo prometo. –Demelza no volvió a sacar el tema.

Luna lo hizo, sin embargo. El día siguiente en Transformaciones, Ginny levantó la mirada de su copia de Transformación Intermedia para ver a Luna mirándola. –¿Qué pasa? –le susurró. Luna abrió sus ojos ampliamente y sonrió.

–¡Lo has descubierto! –dijo con alegría.

–No, –dijo Ginny irritada, metiendo su nariz en el libro otra vez. –Detesto Transformaciones, tú lo sabes.

–¡Esto no! –respondió Luna con impaciencia, cerrando el libro de Ginny. Ginny levantó la mirada con sorpresa; nunca había escuchado a Luna sonar impaciente antes. –¡Lo has descubierto!

–No, no lo he hecho, –dijo Ginny, comenzando a entender de lo que Luna estaba hablando.

–¡Por supuesto que sí!

–¡No lo he hecho!

–Sólo porque me estés mintiendo no cambia la verdad –dijo Luna en su desconcertante manera directa. Antes de que Ginny pudiera pensar en una respuesta, la profesora McGonagall se interpuso.

–¡Señorita Weasley, señorita Lovegood, si no les molesta!

–¡No nos molesta, profesora! –respondió Luna alegremente.

–¡Lo siento, profesora! –dijo Ginny rápidamente, y ella y Luna continuaron trabajando en silencio. Si Ginny no supiera mejor, diría que la sonrisa en el rostro de Luna no era su usual agradable sonrisa ausente, sino una sonrisa totalmente presumida.

La profesora McGonagall no fue el único profesor en llamarle la atención. El profesor Snape estaba siendo particularmente detestable con ella este semestre, pero eso francamente no era algo fuera de lo ordinario. El profesor Flitwick pidió hablar con ella después de clase a mediados de febrero para preguntarle que estaba afectando su atención y sus calificaciones en la que tradicionalmente era su mejor materia. Ginny le dijo que había estado teniendo "problemas de mujeres", y el viejo profesor se sonrojó furiosamente, murmuró algo sobre las líneas de, –Realmente espero que todo salga bien, –y nunca lo mencionó otra vez.

Fue el profesor Slughorn, sin embargo, quien se las arregló para despertarla de su largo letargo. –¡Señorita Weasley, un momento! –le llamó un día mientras los de quinto año salían de la clase de Pociones. Ginny se acercó al escritorio de Slughorn mientras el corpulento profesor se sentaba detrás de él. –Entonces, me he estado preguntando, señorita Weasley… ¿ha pensado algo más sobre la Amortentia?

Le tomó a Ginny unos buenos diez segundos recordar sobre lo que Slughorn estaba hablando. –¡Oh! –exclamó cuando su memoria volvió a ella. –No, lo… lo olvidé. –Era la verdad. Su mente había estado tan invadida por otras distracciones que su curiosidad por el misterioso tercer aroma en la Amortentia había sido completamente puesto a un lado.

Slughorn rió. –Puede ser como un sueño, –dijo con un guiño. –Difícil de aferrarse a ese aroma, no como el propio amor. Aun así, si realmente logras recordarlo… –se inclinó más hacia ella… –recuerda la curiosidad de un viejo ¿de acuerdo?

Ginny salió del salón de Slugnorn sintiéndose ligeramente impedimentada. ¡La Amortentia, por supuesto! ¡Se había olvidado completamente de ella! Y dado su actual estado, su actual obsesión… bueno, si lograba averiguar que era lo que había olido en esa poción, tal vez la llevaría un paso más cerca para entender sus emociones. Era una remota posibilidad, se dio cuenta, pero en este punto estaba dispuesta a intentar cualquier cosa, ya que se había estado preocupando por esto por la mayor parte de los últimos dos meses.

¿Dos meses?

Ginny se detuvo en seco en el pasillo. Era casi primero de Marzo. Habían pasado casi dos meses desde el inicio del semestre. ¿Realmente había estado vagando en una niebla por casi dos meses preocupándose por chicos? Lo había estado ¿no es cierto? Eran finales de Febrero, después de todo. Habían regresado desde el cinco de Enero. Con razón la gente estaba empezando a sospechar. ¿Por qué, ella y Dean no habían hecho nada importante el Día de San Valentín? Sólo comieron la cena en el Gran Comedor. Ni siquiera había usado algo de maquillaje o perfume, habiendo metido todas esas cosas particularmente femeninas en el fondo de su baúl poco después de regresar al colegio. ¿Realmente iba a ser así desde ahora en adelante? ¿Qué era, una chica de quince años?

De acuerdo, lo era, pero ese no era el punto.

Apretó la mandíbula. Era el momento de dejar de estar deprimida. Ella no era así. ¡Buena chica! dijo la voz en su cabeza.

Se dirigió a la sala común. Dean y Seamus estaban allí, en un grupo con Neville, Parvati, y la mayoría del equipo de Quidditch de Gryffindor, excluyendo a Harry y Ron. –¡Ginny! –llamó Dean, haciéndole señas con la mano.

Ginny caminó hacia donde estaban sentados, tomando a Dean y besándolo agresivamente para un coro de "¡'Whoo-hoo!". Se sentó junto a él, empujando a Seamus a un lado mientras lo hacía, Dean sonriendo como un ladrón en la noche. Desde el otro lado de la habitación, Hermione le dio una mirada interrogante. Ginny le sacó la lengua a la chica mayor, y Hermione le respondió con un gesto de desaprobación, volviendo después a su tarea. Admitidamente, Ginny se dio cuenta mientras charlaba alegremente con su novio-por-el-momento, que este tipo de comportamiento no solucionaría sus problemas más inmediatos. Pero ciertamente atraería menos sospechas que estar vagando por el castillo como una total deprimida, y al menos por ahora, Ginny se encontró a cargo de sí misma otra vez.

Mas tarde esa noche mientras estaba acostada en su cama, sus pensamientos se enfocaron de nuevo en la Amortentia. Incluso si no la llevaba a ningún lugar, al menos la búsqueda por el tercer aroma le daría algo concreto a lo cual aferrarse, algo para perseguir activa y agresivamente. El problema era, incluso si ahora sabía lo que estaba buscando, ella misma no tenía idea de cómo o donde empezar a buscar. Hacía tanto tiempo desde que había olido la poción que incluso le estaba resultando difícil recordar el aroma en cuestión. Pensando, recordó el cuero de una Quaffle, la cocina de su madre, y… ¿una chimenea? ¿El fuego de la Madriguera? ¿En la sala común? Eso no parecía bien. Suspiró con frustración y golpeó su almohada para acomodarla por enésima vez. Esto la estaba dejando perpleja. Por fortuna, sabía exactamente a quién pedirle consejo.

Simplemente tendría que esperar por la oportunidad correcta de echarle un vistazo a la copia de Elaboración de Pociones Avanzadas de Harry y ver que tenía que decir el Príncipe Mestizo sobre el tema de la Amortentia.

Resultó que no tuvo que esperar mucho tiempo. Viernes por la noche trajo la profundamente bizarra vista de Harry y Ron haciendo tarea en la sala común junto a Lavender y Parvati. Ginny los observó desde el otro lado de la habitación, acurrucada en uno de los sillones y supuestamente leyendo su propio texto. Dean y Seamus se habían ido a las cocinas para robar un poco de comida, y esta probablemente era la mejor oportunidad que iba a tener. Esperó hasta que Harry hubiera caminado hasta el otro lado de la habitación para preguntarle algo a Hermione, o tal vez a rogarle que hiciera su ensayo de Encantamientos. De cualquier manera, Ron todavía estaba trabajando en Pociones, lo que le daba a Ginny la mejor excusa que podía conseguir.

–¿Tarea en viernes? –dijo mientras se deslizaba en una silla frente a Ron. Lavender y Parvati estaban entretenidas en algún tipo de chisme y apenas notaron su llegada.

–Queremos quitarla de nuestro camino, –dijo encogiéndose de hombros. –Mañana es mi cumpleaños, sabes.

–Lo sé. Simplemente no me importa.

–Gracias.

–¿Entonces por que no retrasarla hasta el domingo?

–Oh, ya sabes… –respondió Ron con una mirada a la nuca de Lavender.

–Ah, –dijo Ginny. –No digas más. –Claramente, Lavender había decidido por alguna razón que esta noche sería una buena noche para hacer tarea. –¿Algún plan de cumpleaños? –preguntó Ginny.

–Ninguno ahora que Hogsmeade ha sido cancelado, –dijo Ron con el ceño fruncido.

Ginny asintió, y se inclinó sobre la mesa para tomar la copia de Elaboración de Pociones Avanzadas de Harry. –¿Qué estás haciendo? –preguntó Ron bruscamente.

Ginny no se inmuto. –Slughorn mencionó una poción en clase el otro día y no está en nuestro libro, –explicó. –Quería investigarla.

–Bueno, ¿por qué no usas el libro de tu novio?

–¿Ves a mi novio por aquí? –preguntó Ginny. –Relájate, no voy a entregarlo. ¿A quien me parezco, Hermione?

–¿Qué pasa con Hermione? –dijo Lavender, rápidamente girando su cabeza para mirarlos a la mención de La-Que-No-Debe-Ser-Nombrada.

Mientras Ron intentaba aplacar a su novia, Ginny rápidamente buscó Veritaserum, metió su dedo en la pagina para detenerla, y luego buscó el texto sobre la Amortentia, rozando la pagina. La descripción del hechizo era, asumió Ginny, bastante estándar para una poción de amor: causa infatuación, obsesión, no es sana en dosis largas, no puede replicar el "amor verdadero", etc., etc.…. y los pasos para hacer la poción en sí misma eran extremadamente complejos. No tenía ninguna intención de hacer un lote, pero sí que necesitaba más información de la que era proporcionada por el autor real del libro. Afortunadamente, había notas adicionales al texto proporcionadas por quien sea que fuera el "Príncipe Mestizo".

Ginny giró el libro a un lado para mirar la anotación hecha a mano en el margen. Decía, "Basura ineficaz. El verdadero poder reside en el aroma: el fuego de un caldero, vino hecho por elfos…" Había una tercera nota ahí, pero había sido rayoneada con tinta. Ginny sacó su varita del bolsillo. –Tergeo, –murmuró. La tinta era tan vieja y estaba tan seca que el encantamiento no había tenido mucho efecto. Aun así, mirándola muy de cerca y limpiando unos cuantos copos de tinta, fue capaz de entender las palabras "el matorral junto al río".

–¿Qué estás mirando?

–Veritaserum, –le respondió Ginny a su hermano, quien la miraba sospechosamente ahora que Lavender había regresado a su conversación con Parvati. Ginny giró el libro para enseñarle la pagina que había mirado al principio y en la que había metido su dedo para no perderla. –Slughorn estaba hablando de ella en clase y tenía curiosidad.

–¿Qué? ¿Estás pensando en hacer un lote? –preguntó Ron mientras tomaba el libro de Harry de vuelta.

Ginny sonrió. –No lo creo. Demasiado complicado para mí. Tal vez Hermione podría hacerla. O los gemelos. O Harry Potter, genio de las Pociones.

–Sabes, –dijo Ron pensativo. –Creo que el viejo Sluggy tenía un lote de esa cosa el primer día.

–Oh, cierto, –Ginny fingió recordar. –Estaba acomodando los tres calderos para los de sexto año el primer día mientras nosotros nos íbamos. Una era Poción Multijugos, y supongo que la otra era Veritaserum. –Ginny frunció el ceño como si le costara recordar. –¿Cuál era la tercera?

–No sé, –Ron se encogió de hombros, volviendo a su ensayo. Decepcionada, Ginny empezó a levantarse, pero Ron la detuvo. –Espera un segundo… era una poción de amor. Aunque olvidé su nombre. Cosa rara. Se supone que huele a las cosas que te gustan más en el mundo, creo. No creo que funcionara.

–¿Qué oliste? –preguntó Ginny, con verdadera curiosidad.

–Um… comida.

–¿Qué clase de comida?

–De toda clase. Y Quidditch.

–¿En serio? ¿A que huele el Quidditch?

–No sé. Pero olía como Quidditch.

–Esos parecen encajar, entonces, –observó Ginny.

–Sí, –dijo Ron, –pero también olí tinta. Honestamente, tinta. Odio el trabajo escolar. No tiene sentido.

Ginny miró al otro lado de la habitación donde Harry estaba sentado con Hermione. Como era a menudo el caso, las manos de Hermione estaban cubiertas de tinta. –Tienes razón, –dijo secamente. –No tiene ningún sentido.

Ron rió. –¿Ves? Tonterías. ¿Necesitas más pruebas? Escucha lo que olió Harry: tarta de melaza, un palo de escoba, y flores. Flores. Ridículo ¿no?

–Claro, –dijo Ginny asintiendo con la cabeza, sin escuchar realmente. –Ridículo. –Se recargó en su silla, su ceño fruncido. Miró a Harry con curiosidad, y miró alrededor de la habitación con recelo. De repente estaba irritada con cualquier chica en la habitación que alguna vez hubiera usado algo que oliera remotamente a flores. Pasó el resto de la noche distraída otra vez, apenas escuchando a Dean o lo que cualquier otra persona tuviera que decir, exprimiendo su cerebro… pero ya no se estaba preguntando que había olido ELLA en la Amortentia (aunque no estaba más cerca de la respuesta de lo que había estado el día anterior). En su lugar, pasó toda la tarde, en contra de su buen juicio, tratando de averiguar que (o, mejor dicho, a quien) HARRY había olido en la Amortentia.

No fue hasta mucho más tarde esa noche, después de que todos los demás se hubieran ido a la cama, que se sentó en el suelo de su dormitorio entre todo el contenido de su baúl. Lo había sacado y tirado al azar después de despertarse con un sobresalto a las tres de la mañana. Apretó con fuerza en su mano la pequeña botella de perfume de diseñador que Fleur había comprado para ella y que había escondido en el fondo de su baúl, repetida y profundamente oliendo su fragancia. Se sentía incrédula, extasiada, aterrada, eufórica, y escéptica todo al mismo tiempo. Su cerebro estaba frito y todos los pensamientos lógicos se habían esfumado sin rastro alguno, porque su nariz estaba diciéndole lo que su corazón se negaba a creer.

El perfume… y no podía creer que había olvidado esto, y no sabía como permitirse creer que esto tenía alguna importancia… pero el perfume olía sin lugar a dudas, a flores.


Llegó una revelación! O.O *Ba-dump... Ba-dump* (Son latidos de corazón. He estado leyendo un montón de manga esta semana, no me juzguen!)

Pensaron que los iba a abandonar por otros 3 meses verdad? Pues no :) Como siempre, espero que todo se entienda. Personalmente, creo que la razón de Ginny para volver con Dean es bastante ilógica, independientemente de si sabe o no lo que está sintiendo, ella no quiere estar con Dean, lo que debió ser razón suficiente para no volver con él. Además, me parece un poco cruel porque él sí la quiere, le ganó el miedo. Pero bueno, de todas maneras me sigo arrodillando ante RRFang :)

Me hubiera gustado publicar este capitulo junto con otro One-Shot llamado "Only Just The Beginning" de Abvj. Se podría decir que es una versión alternativa de la conversación que tuvieron Ginny y Hermione en la biblioteca (aunque más divertida y fue escrita mucho antes que esta historia, me parece), pero desgraciadamente la autora no se sintió cómoda dejándome su trabajo, y está en todo su derecho :) De igual manera, si entienden inglés se los recomiendo!

Muchas gracias por todos sus reviews! Ya no me odien hahaha.

Nos leemos pronto.