Viaje en el tiempo

(…)

Abrió los ojos lentamente, parpadeando varias veces acostumbrándose a la luz del sol. Se levantó de un salto y su mirada se posó en unos árboles a su alrededor.

Sus ojos azules revolotearon por el lugar. Se veía mucho verde, hasta que su mirada topó contra unos troncos, como los que se usan para entrenar.

Naruto escuchó unos ruidos como de golpes chocando contra algo duro, y más adelante se vio a si mismo dando puñetazos a diestra y siniestra, contra un tronco.

El Naruto menor daba patadas y lanzaba sus kunais sin piedad alguna, tan fuertemente que éstos quedaban incrustados en la firme madera.

El mayor no hizo ruido alguno, para que no lo descubrieran, pero se preguntaba, ¿Qué hacía él ahí? ¿Por qué de repente se estaba viendo a él mismo, a su yo del pasado?

Bueno, quizá habría alguna fuerte razón para ello. Y, dejando sus pensamientos de lao, se dedicó a verse así mismo, entrenando.

De pronto, un sentimiento de nostalgia llegó a su pecho, subió su mano vendada hasta donde llegaba su corazón, y, con un suspiro, una pequeña sonrisa apareció en su bronceado rostro.

Recordó que desde niño siempre soñaba con ser muy fuerte para proteger a los que quería, y siempre estaba esforzándose al máximo para darlo todo de sí.

—Que impulsivo era…—Dijo para sí mismo, pero al parecer lo dijo bastante alto como para que el mini rubio lo pudiera oír.

El de doce años volteó hacia donde daban los árboles para ver quien más estaba ahí con él. Sin embargo, no se vio a nadie a los alrededores.

—Vaya, que raro. Había jurado escuchar a alguien hablar… Bueno, que importa—el rubio menor le restó importancia rápidamente y siguió en lo suyo.

Mientras tanto un rubio más alto se escondía detrás de un enorme árbol para no poder ser visto.

"Rayos, eso estuvo cerca". Pensó el Naruto mayor. Siguió escondido, observando sigiloso a su yo pequeño, hasta que de pronto, como si algo lo jalara, su cabeza volteó a otro lado y pudo divisar a los lejos otro cuerpo, un tanto pequeño, pero si enfocaba más la mirada podría ver que se trataba de la versión pequeña de su esposa.

"¡Oh por el amor de...!"

¿Hinata? ¿Era ella? Pero mucho más importante ¿Qué hacía ella ahí?

"Naruto no seas idiota, obviamente te está observando"

Naruto pensó y pensó del porque ella estaría viéndolo entrenar solamente pero no hacía el intento de acercarse. Hasta que a su mente llegó una pequeña conversación que tuvo con su esposa…

Cariño, vamos, cuéntame.

Mmm, de acuerdo, Naruto-kun. Yo, en ese entonces, era una niña muy tímida e insegura, no quería, o más bien, no podía acercarme a ti por el miedo de y la vergüenza. Miedo porque te enojaras conmigo al interrumpir tu entrenamiento y vergüenza pues porque, ¡Era una niña tímida, Naruto-kun!—Su esposo soltó una pequeña risita ante la actitud que estaba adoptando Hinata. Cambió en tanto tiempo, y en todo ese tiempo su amor nunca se esfumó.

Hinata, perdón. Perdón por haber sido un cabeza hueca en aquel tiempo. Si hubiera volteado a tras de mí, me hubiera dado cuenta de la única niña que jamás me juzgó y que sus sentimientos siempre han sido puros.

Naruto-kun…

Si, aquella conversación aun la tenía bien grabada en su cabeza. Pero su Hinata, su esposa y madre de sus dos hermosos retoños, estaba con él, como siempre lo había estado.

Siguió observando un poco aquella escena: una mini Hinata viendo con ojos de emoción y un enorme sonrojo a su mini yo y un sentimiento cálido se instaló en su pecho.

"Ay Hinata, confieso que te veía un tanto rara de pequeños, pero si se hubiera dado aún más la oportunidad, quizás tu y yo… desde antes…" Pero su obstinación por traer a Sasuke de vuelta y su amor por Sakura no lo dejaba ver la realidad.

El Naruto mayor sacudió su cabeza para quitarse aquellos pensamientos. No tenía nada que lamentar, porque ahora estaba felizmente casado con la mujer que siempre lo amó desde pequeños, y no se arrepentía de nada.

Si… Hinata era su complemento y lo hacía sentir feliz y a gusto con ella.

De repente, se vio a su yo que se alejaba poco a poco y también la pequeña Hinata lo hacía. Cada vez más veía todo como se alejaba y alargó su brazo como diciendo que no quería irse todavía. Cuando, en un punto, y como en cámara lenta, se vio de pequeño saludando a lo lejos a Hinata y vio como esta se ponía roja como un tomate pero, con pasos pequeños, iba acercándose a él. Tal parece que si hubo una pequeña interacción entre ambos. Su subconsciente se lo decía.

Después de eso, todo se volvió blanco, como si una luz cegadora lo tapase todo por completo, ni siquiera podía distinguir en donde estaba.

"…ata…"

"…nata…"

"¡Hinata!"

De un salto y con el corazón latiéndole a más no poder se levantó de su cama, sudando y con las pupilas dilatadas. Desorientado volteó a ambos lados, observando donde se encontraba ahora.

Se veía todo completamente oscuro, tuvo que parpadear para poder acostumbrarse a la oscuridad que lo cubría todo. Volteó a un lado y observó que había un reloj digital que marcaba las 2:00 am en punto. Naruto se dio cuenta, finalmente, de que se encontraba ahora en su habitación, y se dio un pellizco para saber si estaba ahora en la realidad y no era un sueño.

Al parecer si estaba en la realidad, ya que pudo escuchar perfectamente unos pequeños suspiros que venían de al lado de la cama. Movió su cabeza para encontrarse con su esposa, su Hinata durmiendo plácidamente. Podría decir, y sin rodeos, que se veía muy hermosa así, tan indefensa.

"Vaya, pero se sintió tan real lo que acababa de ver"

Naruto se volvió a meter en las cobijas y una mano la alargó para poder tocar levemente el níveo rostro de su amada.

—Naruto-kun…—Pronunció Hinata entre sueños, con una pequeña sonrisa adornando su rostro. Naruto sonrió como un tonto enamorado.

Y, aquella noche, agradeció al destino haberse podido casar y crear una familia con esta bella mujer.

(…)

Espero que les haya gustado el tema del segundo día uwu