Capítulo 1: Dos de cuatro (primera parte)

Tres meses después

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POV BELLA

Ingresar al corporativo Cullen fue sencillo…

mmm si por sencillo te refieres a romperle la pierna a su ex asistente para quedarte con el puesto, pues si fue sencillísimo recrimino mi conciencia –

Ugh… en fin mi puesto como asistente de Carlisle Cullen me permitía tener acceso a muchos beneficios y también a cierta información que ayudaba nuestro operativo, sin embargo aún no encontraba nada, todo estaba perfectamente organizado, nada estaba desfasado o trucado, facturas originales y papeleos al día, al parecer todos eran muy cuidadosos con cada movimiento, no dejaban pasar nada, pero ya llegaría el momento y ahí sería donde desequilibraríamos todo.

Aunque a simple vista era una de las familias más adineradas del estado, con una estructura normal y con normal me refiero a padre y madre perfectos y ni hablar de los hijos la palabra perfección se les quedaba pequeña, pero la arrogancia pff ni hablar, nosotras sabíamos de primera fuente que eran personas corruptas y desgraciadas, no trabajaban solos y nuestra misión era hacerlos caer a ellos y a sus aliados, terminar con esa plaga de una vez por todas.

-Anabella – llamo Carlisle a través del intercomunicador de mi oficina – ven a mi despacho por favor –

-Enseguida – avise presionando un botón –

Salí y camine la poca distancia entre mi oficina y la del señor Cullen, al llegar a su puerta entre sin avisar y ahí ubicado en el centro de la oficina se encontraba él sentado tras su gran escritorio de caoba, la oficina era muy luminosa, las paredes más grandes de esta eran solo de vidrio, tenía una gran biblioteca que abarcaba otra de las paredes y un gran sillón de cuero negro.

-Señor Cullen – levanto su mirada de un azul intenso hacia mi dirección y sonrió- Buenos días.

-¿Qué hablamos sobre eso de Señor? – pregunto manteniendo su sonrisa amable –

-Lo siento, Se... – me interrumpí a media palabra y sonreí – Carlisle

-Muy propio Anabella – rio alegre –

-Al parecer hoy tienes un buen día – agregue –

-Claro que sí, ha sido maravilloso – hizo una pausa – Los Vulturi confirmaron su visita por todo el fin de semana, cerraremos los últimos negocios- dijo revisando unos papeles; ahora sí podría obtener información valiosa, Nota mental para Bella más tarde ponerme en contacto con las chicas – Llegan hoy por la tarde – informo, Ugh maldición, necesitaba hablarles ahora ya –

-¿Que negocios estaríamos cerrando? – pregunte inocente –

-Quieren utilizar nuestros embarcaderos y bodegas para exportar y almacenar productos – levanto la cabeza de sus papeles y me miró fijamente – Anabella, necesito que te hospedes en mi casa todo el fin de semana –

-¿Cómo? – pregunte incrédula, no puedo creer que se me esté dando esta oportunidad, ¡Dios! –

-Obviamente esto tendrá ingresos extra en tu sueldo – se apresuró a decir – necesito de tu presencia, como verás en la casa estará todo en caos y tú puedes poner orden, nuestra última coordinadora del hogar dimitió – se apretó el puente de la nariz con frustración – Esmeralda no logra aceptarlas, les dificulta el trabajo y boom renuncian, esta mujer me vuelve loco –

-Quizás su señora esposa necesita tener confianza en ellas y simplemente no la convencen – me reí – y debe volverte loco, eso es evidente, no es fácil ser tu esposa y llevar tu ritmo de vida – solté sin más –

-¿A qué te refieres con eso de mi ritmo de vida? – Preguntó con su vista fija en mí otra vez, maldición se me fue la lengua, tonta Bella tonta –

-Me refiero a que siempre tienes que viajar, los constantes negocios y la infinidad de trabajo que se presenta aquí en el corporativo cada día – agregue sin titubear –

-Ah por eso – agrego con desinterés –

-Claro que por eso Carlisle, ¿qué más podría ser?-

-Entonces querida, ¿contaré con tu ayuda este fin de semana? – desvió el tema anterior con rapidez –

-Claro que sí, es mi trabajo ayudarte – sonreí, fingiendo inocencia-

-Muy bien puedes llegar a casa como a las 7 – metió sus documentos en su portafolio, se puso de pie y rodeo el escritorio – no sabes el alivio que me da saber que contaré con tu ayuda – puso su mano en mi hombro – así también podrás terminar de conocer a la familia, que tengas buen día Anabella, nos vemos en la tarde – estrecho mi mano y se marchó –

-Hasta luego Carlisle-

Luego de que Carlisle se fuera me di cuenta que esta era mi oportunidad, estaba sola en su despacho, el lugar donde se planeaban sus intercambios de mercancía y sus tratos con los más importantes de la mafia, me puse en marcha, saque mi zapato derecho y desplegué la suela, saque tres de los micrófonos inalámbricos y me dispuse a ponerlos en diferentes puntos, uno bajo el escritorio, otro detrás del gran cuadro de su familia y el ultimo que tenía cámara integrada me dispuse a meterlo entre los libros de la última repisa; al momento de encaramarme sobre los estantes y tratar de sacar los libros, estos no se movían, era como que todos estuvieran pegados, tiraba de ellos pero no salían, frustrada por este inconveniente le di un puñetazo y de pronto el maldito librero comenzó a partirse por la mitad, ¡carajo por la mita!, salte desde arriba para aterrizar ágilmente en mis pies y manos como un felino, ante mis ojos se encontraba una caja fuerte de la altura de un refrigerador, saque mi teléfono móvil y saque fotografías de la cerradura y de toda la estructura, busque en mis contactos y se las envié a mi colega.

Volví a subirme por el librero y presione los libros y todo se cerró, busque entre otra columna y puse cuidadosamente la mini cámara para que tuviera un punto estratégico, de pronto un toc toc, me hizo tambalear y soltarme de mi agarre, brinqué desde arriba para girarme en el momento en que ese huracán broncíneo entraba y gritaba…

-¡¿Tú qué diablos haces aquí?! – Azotó la puerta detrás de él – ¡¿dónde está mi padre?!-

Oh Oh, santísima mierda dos errores en un día y a rezar porque no me haya visto…

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POV ROSALIE*

-¿Dónde quiere que lo lleve señor Cullen? – pregunte por encima vez mirando por el retrovisor, si se preguntan qué hago manejando un coche, pues la respuesta es que me toco ser la chofer del troglodita mayor de los Cullen –

-Ya te dije que al motel más lujoso, donde podamos pasar un rato agradable – insinuó moviendo sus cejas de manera sugerente –

-Estoy trabajando – puntualice e ignore sus comentarios –

-Eso también podría ser un trabajo, dicen que las de ese tipo ganan muy bien – eso si me molesto y pise el freno con rabia, me baje del auto y lo rodee, abrí la puerta y lo saque de la solapa de su traje –

-Escucha bien Emmett Cullen, no porque trabaje como tu chofer quiere decir que trabajaré como tu puta de turno, ¡¿lo entiendes?! – grite muy enojada –

-No quise decirte eso – comenzó a reír y levanto las palmas de sus manos en señal de rendición – aunque si tu quisieras…

-¡Por hombres como tu es que soy lesbiana! – interrumpí, ver su cara de póquer fue impagable –

-Que tú... ¿tú eres lesbiana? – dijo sin una pizca de humor, yo por mi parte estalle en carcajadas –

Si bien conocía hace muy poco a Emmett, podía darme cuenta que era el típico niño rico que creía tener el mundo en sus manos por ser adinerado, me contrataron como su chofer luego de que chocará camino a casa después de una borrachera con amiguitas, mi trabajo consistía básicamente en llevarlo donde pidiera y no permitir por ningún motivo que se acercara al asiento de conductor de un auto si estaba borracho, hasta ahora no había tenido mayores problemas sabia controlarlo y mantenerlo al margen de sus estupideces pusilánimes, sin embargo hace algunas semanas que venía insinuándome cosas raras e invitaciones sexuales, que yo rechazaba de la manera más prudente posible, pero hoy simplemente me supero el hecho de que me tratara como a sus amiguitas.

-bien Rosalie, te molesta que te trate como a sus amiguitas, pero no que quiera meterse entre tus piernas – Ughh el aporte diario de mi voz interior –

Cuando capto mi broma, su rostro se puso rojo y frunció el ceño, luego agrego:

-Ahora sabremos si realmente eres lesbiana, señorita graciosa – dijo disgustado, acto seguido agarro ambos lados de mi cara y me beso de manera intensa y salvaje, trate de resistirme, pero ¡vamos dios, eso sería imposible!, seguí la intensidad de su beso y me deje llevar no solté la solapa de su traje y lo mantuve lo más cerca posible...

-Perfecto Rosalie, te mandan de infiltrada y tú lo único que infiltras es tu lengua en su garganta – me recrimine mentalmente –

Lo empuje jadeante y lo abofeteé – No vuelvas hacer eso ja… – mi frase se vio interrumpida porque estampo sus adictivos labios en los míos de manera demandante y exquisita, nos separamos por falta de aire y yo volví a abofetearlo, descarada ¿no creen?

-Auch – dijo sobándose la mejilla – si cada vez que te bese me darás de cachetadas, tendré que amarrar tus manos –

-No habrá próxima vez – sentencié, mi comportamiento no era el mejor y ay por dios, si seguía esto se me iría de las manos – ahora entra al maldito auto que debo llevarte a casa –

-No te oí quejarte – dijo con voz amarga –

-¡No me dejabas siquiera respirar! – contraataqué –

-¡No sentí que me alejaras tampoco! – grito enfado y se subió al auto cerrando de un portazo –

Me subí al auto y guarde silencio hasta que llegamos a casa, el viaje fue tenso e incómodo, ¿Cómo deje que las cosas llegaran tan lejos?, Emmett bajo sin decir nada y yo me sentía fatal, dirigí el carro hasta los estacionamientos y me quedé sentada dentro, apoye mi cabeza en el volante y no dejaba de reprenderme mentalmente.

Perfecto Rosalie, estas a punto de tirar por la borda el operativo y tu profesionalismo…. Carajo, ahora solo esperar que no me despidan y prescindan de mis servicios.