El chico malo y la chica buena
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(…)
Hinata Hyuga siempre ha tenido las mejores calificaciones de su salón. Tímida pero inteligente, es así como la describen los demás mientras la ven pasar.
A Hinata nunca le ha gustado llamar la atención. Siempre recatada, refugiada en sus libros y estudiando en la biblioteca, ahí comúnmente la habrías de encontrar.
Siempre parecía estar impecable, sin ninguna imperfección…
Pero la realidad era otra, la pequeña muchacha de diecisiete años, de ojos perlados y cabellos largos y preciosos se guardaba un secreto, uno enorme, y que a cualquiera haría dudar si eso era la realidad.
Naruto Uzumaki era el chico más deseado por todo el instituto, las mujeres se volvían locas por él y los hombres simplemente lo miraban celosos.
A pesar de tener cara bonita y cuerpo de infarto, Naruto era la viva representación del desorden. Siempre metido en peleas, dónde el, quien sabe cómo, salía triunfante.
Naruto no era el chico perfecto, era peligroso. Peligrosamente sexy.
No tenía las mejores calificaciones del mundo, pero hacía lo que podía para no volver a repetir de año, ya con dieciocho debería de estar viendo por su futuro.
Por suerte, Naruto, tenía quien le enseñará por las tardes y fines de semana.
Por eso mismo es que no ha reprobado ninguna materia, ya que su tutora es muy estricta con él.
Y, a todo esto… ¿Quién demonios podría ser la tutora de un chico tan desastroso como él?
¿Quién tendría las agallas de acercarse al chico malo de toda la escuela?
Pues la respuesta era sencilla y difícil de creer…
—Hinata-chan, ¿ya podemos terminar? Tengo hambre—decía un chico rubio sentado en una mesa de madera con varios libros regados sobre esta.
—N-Naruto-kun, aún nos falta Inglés y ya podrás comer todo lo que quieras, ¿de acuerdo?—respondió la pelinegra con una tierna sonrísa, provocando en el ojiazul un leve sonrojo.
—D-de acuerdo, y ya después, no sé, si tú quieres, podríamos probar algo más que comida… —Los ojos azules no dejaban de mirar a los perlados, hasta que éstos brillaron de comprensión y un enorme sonrojo del tamaño de un tomate maduro brotó del rostro femenino.
—¡N-Naruto-kun! ¡Pervertido!
Naruto solo rió a carcajadas divertido por la expresión de Hinata.
—Ya cariño, perdón, era una broma. ¿O no?
—Naruto-kun…—un aura maligna salía de del cuerpo de la fémina asustando al rubio quien la miro temeroso—termina primero esto y después, veremos qué hacer…—había volteado la mirada a otro lado, avergonzada. Naruto entendió perfectamente que su chica, al parecer, si quería algo.
El rubio de acercó a ella, lento y decidido a su oído y pronunció:
—¿Ya te comenté lo hermosa y ardiente que te ves cuando te avergüenzas así?
Hinata sólo atina a sonrojarse más fuerte y le da un pequeño empujón para quitarlo de ella y poder taparse el rostro,todo rojo.
—B-bien… Sigamos, mejor. — Y ya más recompuesta,la Hyuga siguió dándole clases a un rubio emocionado.
Nadie creería que el chico más malo del instituto y la chica más buena y tierna salieran juntos y tomarán clases entre ellos.
Y si alguien se enterará, bueno, creo que se desmayaría por semejante noticia.
(…)
Muy buen, espero que les haya gustado el tema de este día. Y espero haberlo hecho bien XD ya que lo escribí todo en el celular ya que mi compu no está conmigo en estos momentos .
Uwu
