Capítulo 8: Desastres
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Alice POV**
Las charlas con Jasper Cullen era muy agradables, sus conocimientos sobre la historia de las guerras y batallas era realmente fascinante, la forma en la que se perdía narrando todos esos sucesos era algo que denotaba pasión e idolatría, lograba sumergirme en un mundo lleno de cosas y datos que de alguna forma me envolvían y cautivaban. Era realmente agradable compartir momentos así de pequeños con él, me transmitía una calma y tranquilidad de ensueños….
-¿No pensaste ser profesor de historia o mmm algo por el estilo? – pregunte-
-La verdad si – soltó una carcajada – pero ya sabe señorita Alicia, el legado Cullen – eso último lo dijo con sarcasmo y yo lo mire escéptica-
-Cuando una persona tiene sueños tiene dos opciones – le sonreí-
-¿Cuáles son esas opciones Señorita? – correspondió mi sonrisa y aww amaba cuando me decía señorita, era tan propio, tan educado, taaaaan caballero de época, deje escapar un suspiro y él sonrió más-
-Caminar lentamente tras ellos o correr tras ellos – agregue de manera simple y me encogí de hombros, el sonrió – no te quedes con las ganas – le guiñe un ojo-
-Eres toda alegría – me sonrió con ternura y tomo mi mano-
-No importa el legado que tengas, sea Cullen o descendiente de la reina de España – le di un apretón a su mano – si quieres, puedes y si puedes, ya no existe otra excusa que te impida ir tras tus sueños –
-Has tardado demasiado…- susurro tan bajito que creí haberlo imaginado-
Lo mire fijamente, sus ojos estaban anclados a los míos, como era habitual comencé a sentir algo extraño en mi estómago era algo que ocupaba todo espacio, siempre que estaba con Jasper y conversábamos de algo esta sensación aparecía, no podía decir que eran mariposas porque era como mmm…
-¡Un zoológico, eso es, un zoológico! – dije sin pensar-
-¿Qué tiene que ver un zoológico? – dijo Jasper con una sonrisa burlona en el rostro-
-Mmm estaba pensando en voz alta – susurre y desvié mi mirada avergonzada ¿Cómo demonios digo eso?, ugh eso me pasa por no tener filtro-
-Hey – con sus largos dedos tomo mi mentón y me hizo mirarlo nuevamente – No te avergüences – lo mire con extrañeza, los contactos físicos que habíamos tenido con anterioridad, nunca habían llegado a esto – es fascinante ver cómo te pierdes en tus pensamientos y la forma en que a veces dices cosas sin siquiera notar que hay más personas escuchándote, eso….- frunció el ceño al igual que yo – me gusta de una manera arrebatadora – algo en mi dio un vuelvo, me sentía nerviosa, quería decir muchas cosas, pero sé a ciencia cierta que si hablaba, sería un vomito verbal y este momento extrañamente mágico se iría por el retrete – tú me…-lo interrumpí antes de que continuara-
-Señor aquí besándote, dejemos Jasper o terminar – ¡por el mendigo diablo!, ¿no puedo decir algo normal?-
-Deja de hacer eso ya – la sonrisa en su rostro no se borraba-
-¿Hacer qué? – pregunte más avergonzada que antes, ¿acaso no escucho mi verborrea al hablar?-
-De provocarme ganas de besarte – nuestra cercanía era peligrosa-
-Yo no estoy haciendo nada más que vomitar las palabras que cruzan por mi mente – Ugh y aquí va la bocaza de Alice otra vez, Jasper pego su frente a la mía y comenzó a reírse como siempre lo hacía, esta vez me contagio y también me reí, la situación era raramente romántica-
-Eres locamente encantadora – paseo su nariz por mis mejillas, sin saber cómo tenía mis manos entrelazadas con las de el – ¿puedo besarte? – mi risa nerviosa me delato, el era perfecto-
-Los besos no se piden – susurre tan bajito como pude-
En menos de lo que dura un suspiro, sentí como sus suaves labios acariciaban los míos, era un beso de niños, no había otra intención más que sentir ese suave contacto, transmitirnos de alguna forma toda esa química que hace un tiempo estábamos sintiendo, mordió mi labio con ternura y yo lleve una de mis manos a su maraña rubia, el suspiro y pude sentir como sonreía.
-Tardabas demasiado – susurro sobre mis labios, yo sonreí – ¿te lo había dicho?
-Se que tarde demasiado, pero hubo retrasos con el avión – una voz estridente me hizo dar un brinco y alejarme de Jasper – vaya manera de recibirme Jasper, ¿juegas con todas las empleadas o solo con…-¡Oh por dios! esa cabellera rubia completamente lacia, esos penetrantes ojos azules y esa maldita sonrisa que me humillo durante toda la etapa escolar…- ¡Alice Brandon! – chillo Kate…sip Kate Vulturi-
-¿Ustedes se conocen? – Jasper estaba desconcertado-
-No – dije rápidamente
-Si – contesto al mismo tiempo Kate-
-¿Sí o no? – Jasper alternaba la mirada entre ambas-
-La señorita se está confundiendo – me apresure a decir y me puse de pie, arreglándome el uniforme-
-¿Confundiéndome yo? – Kate se rio de manera sarcástica – no te hagas la tonta, eres Alice Brandon, del instituto de París – me examinaba con la mirada y podía sentir también a Jasper observarme con reproche-
-Kate te equivocas, Alicia no es de París, ella es de Seattle, además su apellido es Brescop, no Brandon – todo era tan evidente, pero Jasper insistía y negaba con la cabeza, trataba de sonreír y comprender este enorme lío-
-Se está equivocando seño…- Kate me interrumpió-
-Sigues siendo la misma insignificante rata arrastrada – me miraba con frivolidad – ¿entraste a trabajar a esta casa con otro nombre y además estas tratando de seducir a Jasper Cullen? – se rio con ironía – siempre supiste enredar a todos, definitivamente no has cambiado en nada-
-Kate basta ya, ella dice que no te conoce – intercedió Jasper, mis ojos escocían ante el ataque de tantos recuerdos, pero no podía llorar, no aquí eso sería delatarme-
-¿Y tú le crees? – Kate se sentó en uno de los sillones de la estancia de empleados y se cruzó de piernas – eres una gata Alice, eso no cambia en ti – soltó una carcajada amarga – casi no te reconozco, traes el cabello tan mal cortado y disparejo, antes lo tenías mm – hizo una cara de "pensativa" - hasta la altura de tu inexistente cintura – se miró las uñas y… ¿dijo inexistente cintura? Maldita cerda anoréxica – también recuerdo que eras más pequeña mm-me miro de pies a cabeza- no, en eso me equivoco, no has crecido nada, sigues siendo un gnomo de jardín jaa – su sonrisa era de malvada, y me recordó a las tantas veces que me encerraba en los baños o cuando me jalaba de los cabellos-
-Señorita Kate, no sé realmente de que habla usted – dije lo más segura que pude-
-¿Y lo vas a seguir negando descarada? – se puso de pie y en un ágil movimiento apretujo mis brazos – no soy una estúpida y tú sabes perfectamente que si nos conocemos o ¿me crees loca?- hice una mueca, si bien podría defenderme y ponerla en su sitio, eso sería señal para exponerme, no me quedaba más que contenerme-
-¡Kate basta ya! – Jasper la aparto de mi con brusquedad – te he dicho que ella no es la niña de la que hablas-
-¡Ella es la maldita huérfana que tenía beca en nuestro instituto en París! – Kate quería apartar a Jasper pero él puso resistencia-
-Kate, ella tiene padres, nunca ha ido a otro país – Jasper repetía alguna de las cosas que le dije…obviamente todas eran mentira, porque yo si era huérfana, viajaba a otros países constantemente y lamentablemente yo si era la niña de la que hablaba Kate perra Vulturi-
-No le creas, ella está mintiendo – grito Kate, le salía humo por las orejas, estaba realmente furiosa, como siempre que no le seguían su teatro – levanta la manga de tu chaleco, en tu muñeca tienes una cicatriz que te hice yo la vez…- se quedó callada abruptamente, al notar que estaba hablando más de la cuenta-
-¿De qué hablas? – Jasper parecía cada vez más confundido-
-Yo… creo que si me confundo – Kate se aclaró la garganta- es solo que…yo-
-Alice enseña tus muñecas para que Kate se tranquilice – agrego Jasper apretando el puente de su nariz, yo me sentí aterrada y apreté los puños del chaleco color blanco que llevaba puesto, si hacia lo que pedía, efectivamente verían algo -
-No lo hagas chacha – dijo Kate con su tono de superioridad – yo seguramente me confundí, tengo muchas cosa en la cabeza – hizo un gesto con su mano y le restó importancia a la situación…maldita desgraciada-
-Claro está que se confunde señorita, ¿Qué podría hacer yo en París? – susurre y fingí estar "avergonzada", ugh quería saltarle encima y estrangularla – Pero para su tranquilidad…- levante las mangas de suéter –
- No es necesario – dijo Jasper y Kate inspecciono mis muñecas –
Después de tapar esa horrible cicatriz con un tatuaje, Rose insistía en que lo tapara con base y maquillajes, así no daba pistas tan claras de detalles personales… Kate agrego…
-Ve por un vaso de agua y unas aspirinas – me ordeno Kate, yo no me moví-obedece empleada – siseo-
-Ella no es empleada de nadie en esta casa, ella es la enfermera de mi madre y te agradecería que respetaras a toda la gente que este aquí, pues no estás en tu mansión Kate – Jasper sonó molesto-
-Vaya, al parecer la que se mete a tu cama tiene privilegios – Jasper iba a interrumpirla, pero ella siguió hablando – espero puedas participar de la cena de esta noche querida Alicia Brescop – dijo mi nombre con asco y sarcasmo, evidentemente no se tragó todo el cuento – Nos vemos en un ratito más querido Jaspy – se acerco y le beso la comisura del labio, Jasper dio un paso hacia atrás y yo, yo me sentía como una reverenda tonta-
-Con permiso señor Cullen – no pude evitar que mi voz saliera fría y tajante-
-Alicia espera – Jasper se apresuró para llegar a mí, sin embargo, me precipite por el costado del sofá y me encamine con rapidez hacia la cocina-
Lo escuche maldecir tras de mí, pero lo ignore, tenía demasiado en que pensar… Debía avisarle a Rosalie que Kate estaba aquí, que ellas se encontraran sería una guerra descomunal…
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Ángela POV**
Por ahora prefería mantenerme lejos de la mansión, no salí en ningún momento de la sala de vigilancia, le pedí a Rebecca que me trajera un café, me sentía tan enojada, molesta y sobre todo tenía unas ganas enormes de arrancarle la cabeza y quemar por partes a cierto pelinegro de ojos azules, ugh maldito Vulturi…
Comencé almacenar los videos de esta semana y a reprogramar el sistema de vigilancia.
-Angie, iremos por la merienda – dijo Mike – ¿Vienes?
-No puedo dejar solo los controles Mike – menos ahora que están los Vulturi aquí en casa me dije mentalmente-
-Angie, puedes ponerlo en automático – se mofo-
-Solo tráeme un sándwich – le sonreí y me di una vuelta con la silla-
-¿De Aguacate con Jamón y Lechuga? – pregunto Mike-
-Y con Tomate – agrego Bruce-
-Vayan ya, antes de que me arrepienta de dejarlos ir por comida – les grite entre risas, era muy agradable el ambiente de trabajo que teníamos, ellos nunca me subestimaron por ser mujer y estar al mando, me respetaban en todo momento y siempre se preocupaban por qué me alimentara y no trabajara tanto, eran muy buenas personas y un gran equipo de trabajo-
-Eres una trabajadora compulsiva – Alistair me palmeo la cabeza con cariño y se encamino a la salida – te traeré una leche pequeña – yo le sonreí y el salió de la gran sala, Alistair era un señor de edad, muy paternal y dedicado a su trabajo, yo en lo particular le tenía un cariño infinito-
Una vez que quede sola, me dedique a revisar unos archivadores, repase algunas cámaras de las acciones de Vulturi y sus llamadas misteriosas, el muy infeliz se ubicaba en puntos ciegos donde prácticamente no había recepción de cámaras ni del audio, sin embargo saque los archivos en un pendrive y ya más tarde ampliaría la imagen y el sonido en los programas de mi laptop personal.
La puerta se abrió y luego se cerró, no preste mucha atención, porque solo podía ingresar el personal con la clave autorizada y en ese caso sería Alistair, Mike, Bruce o alguno de los señores Cullen.
-Ya les dije que no iré a comer, no aún – dije con una carcajada animada, pero nadie me respondió, gire la silla y me encontré con mi peor pesadilla – ¿Qué haces tú aquí? – pregunte con los dientes apretados, me puse de pie y lleve la mano a mi arma de servicio, que llevaba bajo mi chaqueta en el porta armas-
-Alto vaquera – levanto sus manos en señal de paz-
-Quiero que salgas de aquí – escupí molesta, desenfunde mi arma y lo apunte –
-Necesito hablar contigo – comenzó a caminar hacia mí y yo no retrocedí ni un paso, seguía con mi postura firme-
-Alec, no lo repetiré de nuevo, ¡largo de aquí! – mi voz resonó en la amplia sala de cámaras-
-Me fascinan las mujeres que no muestran miedo, te ves increíblemente caliente con esa arma en la mano – hablo con voz seductora, pero a diferencia de la primera vez, me resulto la voz de un enfermo o psicópata-
-¡Eres un asqueroso! – quite el seguro de mi pistola – No quiero verte cerca de mí, no quiero siquiera que me mires – gruñí-
- La verdad pensé que después de todo te despedirían y no volvería a verte – me observo – Todo tiene una explicación hermosa – seguía dando pasos hacia mí – yo solo recibo ordenes – hablo como si se tratase del clima-
-¿Recibes órdenes? – hable con desdén – o sea que aparte de ser un maldito hijo de puta que vino a casi matar a la dueña de esta casa, ¿solo recibes órdenes? – le dispare al piso y Alec dio un salto – ¡fuera de aquí!
-Escúchame hermosa, yo recibo órdenes y las ejecuto, ni más ni menos – dijo con los dientes apretados – lo mismo que tú haces aquí, recibes órdenes de los ingenuos Cullen – finalizo de forma despectiva-
-¿Ingenuos Cullen? – me reí con sarcasmo y volví a dispararle al piso donde se encontraba parado – eres un descarado Alec, ¿Dónde demonios crees que estas?, te abrieron las puertas de esta casa a ti y a tu familia, y ¿ustedes que hacen?-
-Ángelina baja la pistola y conversemos como gente civilizada – trataba de razonar-
-¡La gente civilizada no va por la vida asaltando casa y queriendo matar solo porque recibe órdenes! – grite enojada – ¡eres un maldito sicario de mala muerte!
-¡No pensabas eso de mi cuando me besaste! – grito molesto y se abalanzo sobre mí, me estrelle contra la mesa de controles y se posiciono entre mis piernas, me apretó las manos sobre la cabeza-
-¡Yo no te bese! – me rebatí entre sus brazos – tú fuiste el que se aprovechó de la situación, ¡suéltame! – seguía tratando de quitármelo de encima pero era inútil, pude notar una mirada lujuriosa que me desespero un poco, con una de sus manos comenzó acariciar mi cuello y me sentí asqueada – ¡no me toques o te arrepentirás! – sisee-
-Eres perfecta – paso su lengua por mi cuello, y un escalofrió me recorrió la columna – mi tipo de chica ideal-
-Jamás seré alguien para ti, estas muy por debajo de mi – se que sonaba algo arribista pero era la verdad – tu eres un maldito psicópata, que está tratando de tomar a la fuerza algo que nunca tendrá-
-No vuelvas a decirme psicópata jamás – gruño de forma gutural y comenzó apretar mi cuello de manera sofocante – tú ya eres mi nuevo objetivo, no trates de resistirte porque lo que quiero lo obtengo – libere una de mis manos y di un arañazo, le rasguñe el cuello y comenzó a sangrar, su agarre se debilito por un breve momento pero volvió a controlar mis manos y ya no podía seguir forcejeando porque me apretaba más y más – cada cosa que haces se convierte en mi nueva obsesión – ataco mis labios y sentí su lengua tratando de entrar en mi boca, moví mi cabeza con desesperación pero el insistía, su mano se deslizo por mi abdomen y se dirigió a mi trasero lo apretó con brusquedad, mis muñecas seguían apretadas sobre mi cabeza, esto se estaba yendo de mis manos, ya no tenía nada de control, quería que dejara de tocarme de esa forma tan asquerosa, que quitara su lengua de mi boca, el pánico estaba dominándome y eso no podía ser posible, no con todo el entrenamiento que recibí durante años y que sigo teniendo en la actualidad-
Esto era algo aberrante, rezaba porque se apartara de mi o porque alguien interfiriera, pero lamentablemente esta sala tenia sistemas de aislación de ruido y protección de allanamiento, nadie escucharía y nadie me ayudaría, si él lograba pasar un poco más mis debilitadas barreras, sería una mujer quebrada íntegramente para toda la vida, sentí una lagrima caliente rodar por mi mejilla ante aquella idea de que Alec me tomara por la fuerza, mis intentos eran nulos, no era mucho lo que podía hacer; si analizaba el comportamiento de Alec Vulturi, encajaba perfectamente con rasgos psicopáticos y eso era totalmente peligroso, teniendo armas y esos desórdenes mentales era un peligro inminente.
Me obligue a relajarme y hacerlo pensar que estaba cediendo ante sus caprichos, apreté mis piernas en torno a sus caderas y el con una fuerza descomunal, abrió mi blusa lanzando botones por los aires y dejando mi pecho al descubierto, abrí mi boca con una sensación de asco y deje que me besara como quería, cuando una de sus manos se dirigí a mi busto, no lo soporte y mordí su lengua y labio con todas mis fuerzas, el dejo de manosearme para intentar apartarme, sentí como presionaba mis mejillas para que soltara mi agarre, cuando un sabor salado comenzó a instalarse en mi boca lo solté y lo empuje con todas mis fuerzas, el comenzó a escupir sangre y yo tenía náuseas.
-Eres una exquisitez – se reía de manera tétrica y sus dientes se tiñeron de rojo – más ganas me dan de hacerte gritar mi nombre – quiso acercarse, yo me arroje al piso y tome el arma, le apunte a la cabeza – no disparas, no serias capaz – me sonreía de manera sádica-
-Eres un maldito hijo de puta – había lágrimas en mis mejillas y no dejaban de salir de mis ojos como una cascada, yo no me consideraba una mujer débil pero estar a punto de ser sometida a una relación sexual forzosa me dejo completamente shockeada, jamás de los jamases había pasado por algo así – sal de aquí o te meteré un tiro entre las cejas, ¡cabrón hijo de puta!-
-Tienes unas tetas de infarto – se acerco como un felino, mire hacia abajo y efectivamente mi busto estaba al aire, solo un brasier de Color blanco cubría lo justo, con una mano trate de juntar la tela de mi blusa – imagina todo lo que podremos hacer con ese par – apunto mi busto y me entraron ganas de vomitar – venga dispara ya – hablo desafiante – o si no continuemos con nuestro juego – apreté el gatillo directo a su cabeza, sin titubear… pero para mí maldita suerte estaba descargada, volví apretar el gatillo una y mil veces, pero no quedaba ni una miserable bala que pudiera utilizar para salvar mi integridad emocional – ¿me ibas a disparar realmente? – gruño enojado, sus cambios de personalidad eran drásticos – después de estar disfrutando tanto, ¿serias capaz de matarme? – agarro mi cabello y lo jalo con rudeza – ¡respóndeme!-
-¡Suéltame ya! – de mi boca salió un gemido en medio de todo el llanto que me invadía – ¡me estas lastimando! – solloce -
-Podremos amarnos, ser felices – decía con un tono de voz extraño, Alguien dígame ¡¿en qué maldito momento comenzó hablar de amor?!-
-¡Yo no puedo amar a alguien tan enfermo como tú! – chille desesperada-
-¿Entonces si serias capaz de dispararme? – yo no le respondí nada y seguí llorando asustada, me sentía tan indefensa – ¡respóndeme maldita sea!, ¿me dispararías?-
-Si tuviera un arma no dudo en que Ángelina te dispararía – Hablo Alistair tras de Alec, su voz se escuchaba como un cuchillo afilado, estaba carente de emoción – pero en vista de que esto esta disparejo, yo no dudare en darte un tiro en la frente – Alec soltó mi cabello con rapidez y encaro a Alistair-
-No estabas invitado a la fiesta anciano – dijo Alec sin respeto y sin miedo alguno-
-Esto no es una fiesta, no me vengas con idioteces de chiquillo rico – Alistair quito el seguro de su arma y no le temblaba la mano, ni nada, comenzó a caminar en mi dirección – ahora quiero que quites tus sucias manos de Ángelina y que jamás vuelvas a cometer la estupidez de ponerle un dedo encima, porque lo próximo que sabremos será que me voy a la cárcel por matar a un Vulturi-
-¿Tú me harás daño a mí? – se mofo-
-No lo repetiré, ahora quiero que salgas de esta sala y que jamás vuelvas a poner un pie aquí, mantente lejos de Ángelina – Alistair sonaba decidido – no es una advertencia-
-No me gustan las amenazas – gruño Alec-
-No es una amenaza – sin nada más que decir, Alistair estrello la culata de su pistola en el costado izquierdo de la cara de Alec-
-¡Maldito perro! – Alec se tocaba la cara – haré que te despidan y que jamás vuelvas a ver un trabajo decente-
-¡Fuera de aquí! – grite a todo pulmón y Alec comenzó a reírse de manera ensordecedora, se encamino a la puerta y se giró para mirarme-
-Ya nos veremos a solas, la he pasado muy bien – me guiño un ojo y desapareció, dando un portazo-
No aguante más y explote en un llanto desgarrador, Alistar se puso de rodillas junto a mí y beso mis cabellos con ternura.
-Nada te pasara pequeñita, yo cuidare de ti como un padre – me aferre a él con todas mis fuerzas y llore como nunca, sacando ese miedo y desesperación que se instaló muy dentro de mí-
Después de liberar todo ese cumulo de emociones, Alistair me entrego su chaqueta para ir a mi habitación, me dio una charla paternal, dijo que me cuidaría y que me protegería siempre, yo me sentí muy agradecida; él estaba decidido a contarle a los Cullen lo sucedido con Alec, pero lo convencí de no hacerlo, si los Cullen llegaban a saber que yo me enrede con uno de los asaltantes me correrían de la casa y lo más probable es que perdiera mi puesto en la brigada, yo me negaba a eso, gracias a dios lo convencí de mantener silencio y olvidar lo ocurrido.
Me encamine a la recamara con cierto miedo, no quería ver a Alec asi que una vez me metí al cuarto cerré todas las puertas y ventanas con seguro, me di una ducha y cambie mis ropas rotas y sucias, me mire al espejo para maquillarme y me infundí ánimos para salir y enfrentar toda esa mierda…
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-Angelina, querida-me llamo Esme-
-Hola Esme – le sonreí-
-¿Qué te sucede cariño?-
-Me siento un poco indispuesta – mentí – solo eso-
-Para ser tan buena en algunas cosas, mientes mal cuando se trata de ti – me observo fijamente - cuando quieras decirme la verdad no dudes en buscarme – puso su mano en mi mejilla y me sonrió maternalmente, me entraron unas ganas casi incontrolables de llorar-
-Esme…-no podía pronunciar palabras-
-Sin presiones – Esme me sonrió y yo me sentí más calmada – ya encontraremos el momento-
-Gracias…- le sonreí – mm ¿Qué necesitaba? – me miro unos segundos indecisa-
-Mmm…aunque te sientes mal, me sorprende la capacidad que tienes para poner a los demás sobre ti misma – Esme me miro con una expresión que no comprendí, últimamente se mostraba muy maternal con nosotras, únicamente cuando estábamos solas y sin espectadores, me agradaba; hizo una pausa y prosiguió – La cena acaba de llegar, acompañada de un sin fin de cosas extravagantes, tal cual como le gusta a esta gente – hizo una mueca-
-¿Entonces puedo ayudarte en algo?-
-No encuentro a Edward y a Anabella – me guiño un ojo ante la mención de este ultima – ninguno atiende sus celulares, eso me tiene muy preocupada – mi cabecita trabajo a mil por horas, si mal no recuerdo Rosalie me dijo lo mismo-
-Eso es extraño, Rose dijo que trato de contactar a Bella y que nunca le atendió el móvil-
-Y mencionando a Rose, mmm ella fue a parar al hospital – Esme se apoyó en una de las columnas del enorme comedor y frunció el ceño-
-¿Qué le sucedió a Rose? – sentí un poco de histeria-
-Emmett no supo explicarme, pero dijo que estaba bien y que…-
-¡Señora Cullen, Señora Cullen! – gritaba Bruce con desesperación – ¡Tiene que ver esto! -
Esme abrió sus ojos verdes con desmesura y me miro asustada, nos echamos a correr hacia la salida de la enorme mansión, al llegar a la terraza de la entrada, vimos dos siluetas caminando hacia aquí, con un aparente desorden en las ropas, agua escurría de sus cuerpos, y una de las personas venia cojeando y… ¡Alto ahí! Era Edward y Bella, esto no presagiaba nada bueno, Bella traía una mueca horrorosa en el rostro y Edward venia crispado y con los puños apretados-
-¿Qué rayos les paso a ustedes? – Esme sonó burlona, aunque sus ojos denotaban preocupación -
-¡Esta niñata estaciono mi moto en el fondo del acantilado de la Push! – un espectáculo de gritos se desencadeno, Edward y Bella se gritaban y se reprochaban cosas al mismo tiempo, poco se les entendía, en cuanto a Esme y a mí, solo luchábamos por contener la risa – ¡Tú te acostaste con Britni, de no ser por eso nadie nos hubiera querido matar!¡era Britanie! – se ofendían y gritaban cosas absurdas-
-¿Qué pasa aquí? – tras Esme apareció Carlisle y junto a él venía todo el clan Vulturi-
-¿Qué le sucedió a tu zapato?¿no te alcanzo para comprar el otro? – Tanya apunto el pie descalzo de Bella, de forma despectiva, Kate y Multiflora o como se llame la esposa de Vulturi comenzaron a reír-
-¡Lo deje en la boca de un tiburón! – grito Bella enojada – ¿No te jode?-
-¡Nada de esto habría pasado, si yo hubiera conducido la moto! – le reprocho Edward a Bella-
-¡Nada de esto habría pasado si tú no te empeñaras en meterte bajo intentos de falda de mujerzuelas comprometidas! – grito mi amiga en su defensa-
-¿Tienes algas en el cabello? – Esme saco unas cosas cafés viscosas del cabello de Edward, todos seguíamos sin entender nada de nada-
-¡Las cuotas de mi moto saldrán de tu salario! – grito Edward apuntando a Bells con su dedo acusador-
-Y tu compensaras a mis bebes – Bella apunto su pie con un único zapato puesto-
-¿Bebes? – intercedió Tanya sorprendida, al parecer nadie noto que Bells hablaba de sus zapatos – ¡¿Edward serás padre?! – el chillido de la rubia fue estridente, eso solo decía una cosa…celos-
-¿Qué?, ¡No! – Edward hablaba atropelladamente – Tany déjame explicarte – Edward estaba desesperado intentando explicar ese rollo de los "bebes" de Bella a la rubia, mi amiga sonrió de manera maligna, sip ella noto los celos de la chica Vulturi y el claro interés de Edward en la susodicha-
-De hecho serán Gemelos – dijo Bella de pronto, todos los presentes la miraron con la sorpresa impregnada en sus rostros, Esme apretó su boca con ambas manos para no reír, Tanya parecía descompuesta y enojada y Carlisle junto al resto de los Vulturi seguían impactados – pronto les daríamos las noticias – mi amiga sonrió angelical-
-¡Que felicidad Bella! – Esme le siguió el juego y la abrazo con efusividad, luego se giró y encaro a Edward, quien tenía la mandíbula desencajada hasta el inframundo – y a ti – apunto a su hijo – te daré un buen castigo por llevar a mis futuros nietos y nuera en una moto y aventarlos por un acantilado jovencito – Esme apunto con su dedo acusador a Edward y este estaba perplejo – Necesito una clara explicación de lo sucedido -
-Debo ir a cambiarme – Bella se sacó el otro zapato y se lo lanzo al pecho a Edward – Ya saben, debo cuidar el desarrollo de mis bebes – palmeo su vientre, nos guiño un ojo y se encamino al interior de la mansión-
-¡Anabella! – el grito de Edward me hizo dar un saltito, se puso a correr en dirección a Bella y así ambos se perdieron en el interior de la casa-
-Al parecer ya no podrás casarte con mi hijo Tanya – Esme sonrió con satisfacción y… ¿Tanya venía a casarse con Edward? jaaa menos uno para la operada – espero no te hayas adelantado a comprar el vestido – Esme soltó una risilla de campanitas, tomo mi brazo y nos encamino al jardín trasero-
Seguí el paso de Esme, y ella seguía riendo con alegría…
-¡No sabes de la que nos salvó Bella! – Esme daba saltitos y aplaudía de manera eufórica tal cual Alice… sip igualita a Alice, si no supiera que Alice es huérfana, podría pensar que… no no estoy pensando tonterías, Sacudí la cabeza y saque mis pensamientos raros-
-Entonces, ¿las Vulturi están aquí porque Tanya se casaría con Edward? – me quede perpleja -
-Así es – hizo una mueca – Aro soborna a Carlisle y tenía planeado un matrimonio-
-Pero Edward tiene interés en ella – agregue confundida-
-Querida, Edward quiere a Tanya, de la misma forma en la que un niño quiere una paleta – la mire alzando una ceja – la paleta dura un rato y Edward quiere solo una cosa, no soy tan ignorante – comenzó a reír – además Tanya es muy ligera de cuerpo – agrego con un gesto chistoso -
-¡Estás loca! – dije entre risas-
-Si supieras todo lo que se querida, no dejarías de reír en todo el día-
-No se te escapa nada – le palmee el hombro con familiaridad-
-Te ves muy bien sonriendo Ánge, tu rostro no se me hace bonito con los ojos hinchados por lágrimas, con tristeza y miedo en ellos – sentí mis ojos escocer y Esme me abrazo – sé que en este momento no me dirás que te sucede porque piensas que podrás sola, pero en cuanto quieras hablar estaré ahí junto a ti, mientras tanto seré tu sombra, sola no estás – sus palabras me hicieron sentir tranquilidad y llore, de alguna forma quería recuperar esa fortaleza que Alec me robo minutos atrás….- también quiero pedirte algo – se separo un poco, limpio mis lágrimas y tomo mis manos-
-Lo que tú quieras Esme – trate de sonreír-
-Mantente lejos de Alec Vulturi – dijo con seriedad-
-¿Por qué me dices eso? – dije entre titubeos-
-Porque vi cómo te miraba y no me gustó nada-
-Esme yo no estaría con una persona como él, no tengo interés siquiera en conocerlo – agache la cabeza-
-Ángela sé que quizás tu no tengas interés y eso es lo que hace el juego más divertido para un enfermo como el – ahora la voz de Esme era cautelosa-
-¿Qué estás diciendo? – me sentí nerviosa-
-Alec tiene trastornos Obsesivos, mato a una de sus ex novias y otra desapareció y no se volvió a saber de ella-
-¿Qué? – un miedo abrazador me envolvió, no puede ser que un psicópata de mierda me tenga en su mira-
-Aro encubrió todo, dijo que la chica asesinada se suicidó y que la otra ya no tenía relación con su hijo hace mucho –
-Tu como sabes que esas cosas la hizo Alec – me sentía terrible-
-Soy de brigada especial, nunca se pierde la costumbre – me sonrió soberbia – y hazme caso no quiero que estés sola con él y mucho menos que aceptes algo que pueda ponerte en riesgo-
-Oum…gracias Esme – le di un leve abrazo y por más que quise no pude decirle que Alec ya había intentado algo….-
-¡Mamaaa! – gritaban desde el interior de la casa-
-Mis pollitos me llaman – dijo Esme sonriendo – nos vemos más tarde-
-Gracias Esme, nos vemos pronto – ella se encamino al interior de la casa, pero antes de entrar a la estancia se giró y me hablo-
-Angie tomate el día libre, necesitas descansar – sin dejar espacio para réplicas de mi parte, ella se perdió en el interior de la enorme mansión-
Me senté en una de las bancas del jardín, estaba metida en un lio monumental, ¿Cómo es posible que un psicópata se fije en mí? Alguien me responda por favor. No dejaban de surgir preguntas en mi cabeza y ya me sentía mareada.
Pasaron minutos quizás horas y a mí me importaba poco…
-¡Ángela al fin te encuentro! – me gire y ante mi campo de visión apareció mi amiga Rosalie con un collarín ortopédico, y caminando tiesa, la imagen me dio mucha risa-
-Díganme que estoy soñando – mi risa era incontenible, Rosalie me miro con fastidio y se sentó junto a mí – ¿No es la modelo de Milano la que camina como si tuviera una varilla en el trasero? – ella me golpeo el brazo y yo reí-
-Esto no es gracioso, Emmett me obligo a seguir las órdenes del médico y al llegar, nuestra querida Alice dijo que lo mejor para mi cuello era usar esta mierda embutida, agh – Rosalie estaba fastidiada hasta la médula y eso me causaba mucha gracia-
-Si es por tu salud…- le di el favor a Emmett y a Alice-
-Traidora – gruño entre dientes-
-Ya estarás mejor pretenciosa – la empuje y ella se quejó-
-Cuidado con mi cuello, sigo convaleciente, bruta – se quejó y sonrió burlona – a propósito, tenemos cosas que hacer-
-Tú con esa cosa fea en el cuello no puedes hacer mucho – la pique-
-Maldita Burlona – se rio y prosiguió – mmm ¿Quieres bailar? – movió sus cejas de forma sugerente-
-Quizás mmm si me hace falta un poco de emoción y diversión – agregue sintiéndome entusiasmada-
-El Vórtice se inaugura este viernes y tengo entradas VIP, tenemos mucho que investigar y ese lugar es fundamental-
-¡Esoooo! – dije con un entusiasmo efervescente – esas dos cosas juntas son adrenalina pura – di palmaditas, lo que más necesitaba en este momento era distracción-
-Tengo certeza de que en esa inauguración estará Jacob Black – mi rubia amiga apretó los puños-
-¿Qué te traes tú en contra de ese Jacob Black?
-Por culpa de ese chucho de mierda tengo este collarín en el cuello y un sin fin de moretones en mi hermoso cuerpo – gruño-
-¿Y qué demonios piensas hacer?-
-Tendremos una charla armoniosa con la cara de Black y mis puños – sonrió como el gato de Alicia en el país de las maravillas-
-Quiero participar en tu Charla – hice comillas en el aire con mis dedos-
Rosalie comenzó a reírse y choco su palma con la mía.
-Sabía que aceptarías morena – me guiño un ojo-
-Menuda enemiga se ganó Black-
-Ni lo imagina…-sentencio Rosalie
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Ya me entro la curiosidad por conocer a ese Jacob Black, si bien lo había escuchado nombrar, aún no tenía el placer – nótese el sarcasmo- de conocerlo, vamos a sorprendernos…
