Disclaimer:
Good Omens es una serie de televisión basada en la novela de 1990 Good Omens: The Nice and Accurate Prophecies of Agnes Nutter, Witch de Terry Pratchett y Neil Gaiman.
Todos los personajes utilizados aquí pertenecen a su autoría.
Estas son una serie de historias cortas no relacionadas entre sí, en su mayoría sobre Gabriel y Belcebú, pero también habrá la aparición de otras parejas.
Pasos en la iglesia
—Entraron aquí —Indicó Gabriel frente a las puertas de una gran iglesia— Esos blasfemos… Ensuciando la casa del señor, así como así.
El arcángel dio un paso al frente entrando al lugar, al notar que su compañero demonio Belcebú no le seguía se giró sorprendido.
—¿Qué haces allí? ¡Debemos apresurarnos para alcanzarlos!
—Por si no lo has notado imbécil — Le gritó el señor de las moscas— ¡Es una jodida iglesia! ¡No podría pisar el suelo sagrado!
—Oh…
El demonio cruzó los brazos y con molestia vio a su contraparte celestial, su ignorancia hacia la naturaleza demoniaca le molestaba en sobre manera.
—Pero el demonio Crowley pudo entrar —Indicó el más alto confuso.
—¡Y también sobrevivió al agua bendita cerebro de pájaro! ¡Obviamente es inmune a estas cosas!
Gabriel ignoró el insulto mientras con expresión seria pensaba sobre cómo solucionar aquel inconveniente.
—¡Lo tengo! —Exclamó con una sonrisa agachandose en el piso frente a Belcebú— ¡Sube a mi espalda y yo te llevaré!
El lord del infierno abrió la boca con sorpresa, pocas cosas le dejaban sin palabras y aquella definitivamente era una de ellas.
—¡Eso no va a pasar Gabriel! —Gritó con vergüenza.
—Entre más perdemos el tiempo aquí más camino recorrerán los traidores, así que subes a mi espalda o te quedas esperando por horas.
El demonio apretó los puños y trono sus dientes hasta sangrar, se acercó lentamente, primero abrazando el cuello del arcángel y dejando caer su peso suavemente, Gabriel de sostuvo por el trasero con sus brazos y comenzó a levantarse.
—Vaya —Dijo con naturalidad— Eres mucho más liviano de lo que esperaba.
—¡Cierra tu maldita boca y mueve tu trasero!
Rodando los ojos el mensajero de Dios se puso en marcha, lentamente comenzó a caminar, hace siglos que no entraba a un edificio consagrado de Dios y para empeorar la situación en esta ocasión lo haría con la compañía de un demonio.
Al cruzar el umbral Belcebú se abrazó con fuerza del arcángel, por un momento pensó que apenas pasar su cuerpo se convertiría en cenizas, pero la realidad es no sucedió nada en absoluto.
—He de admitir —Habló en voz baja el pelinegro— Que es diferente a como lo imagine…
El demonio creía que por dentro una iglesia tendría a cientos de humanos agolpados elevando sus alabanzas a Dios, todo sería iluminado por una luz cegadora y canticos en diversos idiomas se escucharían por el lugar, se llevó una gran decepción al darse cuenta de que solo había dentro un par de ancianas rezando y todo iluminado por una tenue luz de procedencia humana y no divina.
—¡¿Qué es eso?! —Gritó de pronto Belcebú apuntando a una pintura —¡¿Eres tú?!
La imagen era una representación de la anunciación donde se observaba a una joven María recibiendo la noticia de su futuro como la madre de Jesús a través del arcángel Gabriel.
—S-si… Bueno es como los humanos creen que luzco —Contestó algo avergonzado el castaño— ¡Podrías dejar de reírte!
El señor de las moscas no podía contener sus carcajadas e incluso hizo que el arcángel perdiera un poco el equilibrio.
—¡Luces ridículo! ¡¿Ya viste tus rizos rubios?!
El mensajero de Dios se alegró de que su compañero no pudiera ver su rostro sonrojado por la pena, nunca había entendido por qué los seres humanos le habían dibujado de aquel modo, ignorando sus ojos violetas, su cabello castaño y su bien formado cuerpo.
—¡Deja de moverte o caerás al piso! —Acusó queriendo que sonará como amenaza— ¡Y para que te lo sepas tu representación en la tierra es terrible también!
—¡¿Bromeas?! ¡He visto mis pinturas! Estos seres me ven como un monstruo aterrador, es una representación mucho mejor que la tuya en túnica y ricitos…
Gabriel decidió ignorar eso y siguió caminando, tratando de encontrar a los traidores de Crowley y Azirafel.
—En vez de burlarte deberías ayudar a buscar demonio insufrible…
—Awww… ¿El niño de los ricitos se enojó? ¿Le pega a tu ego que no te hayan pintado tan guapo como eres?
Belcebú soltó las palabras en tono de burla y no se dio cuenta en realidad de lo que dijo hasta que Gabriel paró en seco y giró un poco la cabeza en su dirección.
—¿Crees que soy guapo? —Preguntó con una sonrisa divertida.
—¡¿Q-qué?! ¡C-claro que no! ¡Creo que eres estúpido eso es lo que creo!
—Oh no… Yo definitivamente te escuche decir que era guapo…
—¡N-no es verdad!
—Bueno déjame decirte que al menos tienes buen gusto —Dijo con superioridad mientras acomodaba mejor al demonio en su espalda.
—¡Quiero que recuerdes que mis garras pueden rajar tu garganta en dos en cualquier instante! —Le amenazó el pelinegro con sus afiladas uñas.
Siguieron discutiendo mientras daban un par de vueltas por el lugar, nunca llegaron a encontrar a Crowley y Azirafel, quienes al sentirse perseguidos les habían hecho creer que entraron, pero en realidad se habían quedado escondidos fuera entre los arbustos.
—¿Crees que los engañamos ángel? —Preguntó el pelirrojo
—Bueno parecen bastantes ocupados justo ahora querido…
—¿Cuánto crees que me pague el infierno por una foto de Belcebú siendo llevado en la espalda de Gabriel?
El demonio se apresuró a tomar una fotografía con su teléfono, no era muy clara, pero si lo suficiente para identificar a los representantes del cielo e infierno.
—¿Qué te parece una cena el Ritz ángel?
—Suena como una magnifica idea querido…
La pareja se alejó con cautela de allí mientras dejaban atrás a Gabriel y Belcebú discutiendo y aunque después lo negarán, alargando el tiempo en que el mensajero de Dios cargaba en su espalda al príncipe del infierno.
Espero que lo hayan disfrutado y cualquier comentario es bienvenido, muchas gracias por leer, un beso y abrazo.
