Disclaimer:
Good Omens es una serie de televisión basada en la novela de 1990 Good Omens: The Nice and Accurate Prophecies of Agnes Nutter, Witch de Terry Pratchett y Neil Gaiman.
Todos los personajes utilizados aquí pertenecen a su autoría.
Estas son una serie de historias cortas no relacionadas entre sí, en su mayoría sobre Gabriel y Belcebú, pero también habrá la aparición de otras parejas.
Eres una maldita pesadilla
—¿Algo más que necesite Lord Belcebú? —Preguntó Dagon de pie frente al escritorio del príncipe del infierno.
—No, puedes retirarte, mañana tenemos una junta a primera hora con el cielo, pasa a mi oficina para irnos de aquí.
—Como ordene su maleficencia.
El demonio se retiró sin agregar más, Belcebú continúo con la revisión de los documentos post no apocalipsis que debía preparar para la reunión del día siguiente, pasaron un par de horas hasta que por fin pudo terminar con el papeleo.
—¡Por Satanás! —Exclamó estirando los brazos—Si no fuera por ese estúpido traidor ahora podría estar en mi trono sobre el mundo en vez de llenar formularios…
Bostezo tallando sus ojos, no es como si los habitantes del infierno necesitaran dormir, pero era un placer vano que al señor de las moscas se daba el lujo de disfrutar, coloco sus brazos sobre el escritorio y luego recostó con suavidad su cabeza, en poco tiempo sus parpados se cerraron y cayó ante el cansancio.
—¿Por qué estoy aquí? —Se preguntó el pelinegro bastante desorientado— ¿En qué momento comenzó la junta?
—Belcebú— Una voz conocida pero no agradable llamó su atención— Si no te interesa estar aquí, puedes retirarte, de todos modos, ya vimos como el infierno no es capaz de cumplir con sus tareas correspondientes…
—Gabriel —Murmuró con enfado el príncipe del infierno— si alguien tuvo la culpa de todo este desastre fue su lado ¿no era todo un plan inefable? ¿O es que acaso tienen una explicación? ¿Su amado Dios bajo a explicarles qué es lo que había ocurrido? ¿No? ¡Entonces allí lo tienen!
Ni siquiera Belcebú entendía porque estaba tan enfadado por aquello, pero su primer instinto fue gritarle al arcángel y liberar su frustración.
—¿Crees que permitiré que me hables así? —Sin que el demonio se diera cuenta, el mensajero de Dios se encontraba a su lado —No te estás refiriendo a un ángel cualquiera, estás hablando con el arcángel Gabriel…
—¡Jodete Gabriel! —Exclamó el príncipe del infierno cruzando los brazos.
—¿Por qué no mejor me jodes tú?
Antes de que el pelinegro pensará si quiera en responder algo, el arcángel tomo su barbilla y acercó su boca a la de él, Belcebú abrió los ojos con sorpresa, sobre todo cuando sintió como la lengua del mensajero de Dios lamía su labio inferior buscando permiso para entrar.
Aprovechando la distracción, el más alto inclinó el cuerpo del señor de las moscas hasta que su espalda golpeo una superficie demasiado suave para tratarse de la mesa en la sala de juntas donde se encontraban.
Gabriel fue el primero en separarse del beso, en algún momento Belcebú se había dejado llevar y sin darse cuenta había cerrado los ojos, trato de incorporarse con rapidez para darse cuenta de que se habían mudado de locación.
—¡¿Dónde estamos?! —Gritó completamente confundido el demonio.
—Mi habitación… ¿Nunca has tenido curiosidad de saber como vivimos en el cielo?
—¡¿Tú qué?!
El lugar era un amplio espacio completamente blanco, no había ventanas y una tenue luz que no se podía saber de donde provenía iluminaba todo el sitio.
—¿Por qué parece sorprenderte? Eres un demonio… Esto debería ser normal para ti…
Mientras decía aquello Gabriel comenzaba a quitarse las prendas que cubrían su cuerpo de manera lenta y pausada, comenzando por la corbata, luego el saco y al final la camisa desabotonando botón por botón para al fin dejar al descubierto su torso y pecho bien formados.
—Por tu expresión —Habló el castaño— Parece que disfrutas lo que ves…
—¡¿Qué?! ¡No! ¡¿Cómo te atreves a decir algo como eso?! ¡Jamás disfrutaría con nada proveniente del cielo!
—¿En serio?
El arcángel tomo una de las manos del pelinegro y la coloco sobre su cuerpo, comenzó en su cadera y así fue recorriendo hasta llegar a su pecho.
—No pareces tan convencido ahora…
Aunque ya le había soltado, Belcebú siguió acariciando aquel cuerpo, era frío al tacto y cada línea parecía estar dibujada con el mayor de los cuidados.
—Me he dado cuenta de cómo observas —Gabriel se acercó nuevamente sin que el demonio lo notará— como si me detestarás, pero debajo de esa ira, es muy fácil leer el deseo…
—¡¿Deseo?! ¡Eres realmente un narcisista y egocéntrico! ¡Lo único que siento hacia ti es desagrado! ¡Jamás podrías transmitirme atracción alguna!
Le tomo varios minutos al pelinegro, darse cuenta de que se encontraba recostado sobre una amplia cama, demasiado cómoda para que fuera usada por alguien que no necesitaba dormir.
—Es una lástima —Dijo el mensajero de Dios pasando una de sus amplias manos por el rostro del demonio —Por que a mí tú si me atraes… Y bastante…
Pocas habían sido las veces en que el príncipe del infierno se había quedado sin palabras, y esa definitivamente era una de ellas.
—Me gusta tu carácter —Murmuró a su oído para después besar la parte trasera de su oreja— Me encanta el zumbido de tus moscas al enfadarte…
Belcebú comenzó a ceder ante el acercamiento, el vello de su nunca se erizó y su rostro comenzó a sonrojarse.
—No tienes idea de cuantas veces he imaginado tenerte entre mis brazos…
Si darse cuenta el demonio estaba completamente tendido sobre la cama, con el imponente cuerpo de Gabriel sobre él y aquellos odiosos ojos lilas mirándole como un brillo que no era capaz de definir.
—De que me dejes tocarte y hacerte olvidar cualquier otra caricia que hayas sentido antes…
Los labios del arcángel besaron su cuello, sus dientes mordieron dejando una marca y haciéndole gemir, por lo cual tapo su boca avergonzándose por la reacción.
—Déjame escucharte —Sonó casi como una súplica— no me detendré hasta que te escuche gemir mi nombre…
La mente de Belcebú comenzaba a nublarse, mientras seguía sintiendo aquellas caricias y labios, ¡¿qué demonios sucede contigo Gabriel?! Pensó y con poca voluntad trato de zafarse del agarre, pero cuando la boca del servidor del bien volvió a unirse con la suya en un beso mucho más atrevido y salvaje que el primero, terminó cediendo por completo.
—¿Qué tipo de corporación usaste hoy? —Preguntó el castaño mientras sus manos se deshacían de las ropas del pelinegro — Quiero marcar cada milímetro de tu piel, y cuando tus dedos rocen las heridas recuerdes quien las provoco…
Cuando todas las prendas de su cuerpo habían desaparecido, el arcángel volvió a posarse sobre él, alineando su cuerpo para encajar…
—Gabriel… —Murmuró Belcebú— Hazlo hasta el final…
—Si así me lo ordenas…
—¡Lord Belcebú!
Esa definitivamente no era la voz del arcángel.
—¡Lord Belcebú!
—¿Qué? ¿Dónde estoy? ¡¿Dagon?! ¡¿Q-qué haces aquí?
El príncipe del infierno alzo la cabeza, desorientado, sintió su mejilla húmeda, era saliva, al parecer había estado babeando.
—Ayer me pidió que pasará temprano, es casi la hora de la junta con el cielo…
—¿Junta? Oh… Me quede dormido…
—¿Se encuentra bien su maleficencia? Luce como si hubiera tenido una pesadilla…
Las imágenes del sueño que acababa de tener le golpearon de repente, desvió la mirada esperando que su vergüenza no fuera notoria.
—¡Si que la tuve! —Exclamó con energía —¡Fue simplemente horrible! P-pero no hablemos de eso, vamos rumbo a esa estúpida reunión…
—¿Esta seguro mi Lord? Su cara luce algo roja….
—¡Estoy completamente bien!
Aquella junta fue incluso peor de lo que había imaginado, cuatro horas continuas de peleas y malentendidos, Michael peleando con Satanás, Uriel discutiendo con Dagon, y Gabriel queriendo siempre tener la última palabra, el príncipe del infierno estaba simplemente exhausto.
—¡Belcebú!
—No puede ser…— Murmuró el aludido con molestia —¿Qué quieres Gabriel? La reunión ha terminado, lo último que quiero es ver tu insoportable rostro…
—Disculpa, pero para rostros insoportables basta con el tuyo—Se defendió el más alto—sólo vengo a decirte que faltaron datos en uno de los informes que entregaste…
—¿Faltaron datos? ¡¿A qué diantres te refieres?! ¡Entregue todo lo solicitado!
—Si bien entregaste todo lo sucedido en el no Armagedón, tú reporte no explica la traición del demonio a tu cargo, así como tampoco el motivo de la rebelión del anticristo… Así que no está completo…
— ¡Si alguien debe encargarse de eso eres tú! ¡¿O debo recordarte que un ángel traidor también está involucrado en esto?!
—¡Si Azirafel se volvió un traidor fue por la influencia demoníaca mal controlada de tu lado!
—¡No trates de culparme a mí por tus fracasos Arcángel Gabriel!
—¡¿Mis fracasos?! ¡Te recuerdo que para el infierno fueron dos quienes no siguieron el plan! ¡Tu demonio Crowley y el anticristo! ¡¿Es eso también nuestra culpa?!
Belcebú apretó los puños con molestia, lamentablemente para él, el mensajero de Dios tenía un buen punto allí, aunque tampoco era su culpa, para el caso la falta de responsabilidad de Satanás con su hijo fue lo que terminó ocasionando aquello.
—¡Eres una maldita pesadilla Gabriel!
—Ay mira si sueñas conmigo no es mi problema, ahora necesito esos informes…
Los colores subieron por el rostro del demonio al escuchar aquellas palabras "si sueñas conmigo…" nuevamente su mente le jugó una mala pasada y su cuerpo recordó las sensaciones tan vividas que experimento en aquel sueño, aquellas manos acariciándole, esa boca besándole, aquella voz susurrando palabras de anhelo en su oído…
—¿Pasa algo contigo? Tú cara está completamente roja…
— ¡No me pasa nada! —Gritó el pelinegro girándose, tratando de huir de allí.
— ¡Belcebú! —Le llamó el arcángel persiguiéndole— ¡Vuelve aquí! ¿Por qué estás tan nervioso? Espera… ¡¿Si has soñado conmigo?!
—¡Cállate, Gabriel! ¡Eso jamás pasaría!
—¿Era un buen sueño? No sabía que los demonios pudieran soñar…
—¡Deja de seguirme!
El demonio trato de escapar a gran velocidad, pero el arcángel, ahora interesado en el tema, le persiguió todo el camino hasta que su contraparte explicará sus dudas al respecto, cosa que no pasaría, mientras Belcebú existiría, se llevaría el recuerdo de aquel sueño hasta el final de su existencia, aunque mentiría al decir que no lo recordaría de vez en cuando, en la comodidad y soledad de su oficina.
Espero que lo hayan disfrutado y cualquier comentario es bienvenido, muchas gracias por leer, un beso y abrazo.
