Disclaimer:

Good Omens es una serie de televisión basada en la novela de 1990 Good Omens: The Nice and Accurate Prophecies of Agnes Nutter, Witch de Terry Pratchett y Neil Gaiman.

Todos los personajes utilizados aquí pertenecen a su autoría.

Estas son una serie de historias cortas no relacionadas entre sí, en su mayoría sobre Gabriel y Belcebú, pero también habrá la aparición de otras parejas.


¿Cómo es tu tipo?

—¿Cómo es tu tipo?

Preguntó una voz que Belcebú no pudo identificar, su cuerpo estaba demasiado intoxicado por el alcohol, su vista estaba nublada y no podía siquiera mantenerse en pie.

—¿Mi tipo? — Preguntó a su ves el demonio hipeando de borracho — ¿A qué mierda te refieres con eso?

—Me refiero al tipo de ángel o demonio que te atraiga… ¿Cuál es tu tipo?

El príncipe del infierno observaba el vaso vacío en su mano, quiso conjurar para llenarlo nuevamente de alguna bebida, pero no era consciente de sus movimientos.

—¿Por qué debe ser un ángel o demonio? —Dijo arrastrando las palabras de manera apenas entendible —Tal vez me atraiga un humano…

—Por favor… —Declaró la voz con burla — Conociéndote ningún humano estaría a tu altura…

—Hum…

El señor de las moscas quiso alcanzar una botella que se encontraba frente a él, el contenido tenía un color café claro, supuso que fuese lo que fuese tenía algo de licor en él.

—Has tomado demasiado —Dijo de nuevo la voz desconocida alejando la botella— Te llevaré de vuelta al infierno…

—Me gustan altos... —Interrumpió alargando la "s" el demonio —Con buen cuerpo… Que sepan dar pelea… Idiotas… Lindos ojos… Sonrisa que diga "ven y golpéame a la cara…"

Trato de levantarse, pero al ponerse de pie sus pies tambalearon y la figura que no reconocía se adelantó para atraparlo.

— ¿Estás describiendo al arcángel Gabriel? —Pregunto entre risas de nuevo aquella voz —¿Te gusta Gabriel?

—¿Gabriel? —Comento confundido Belcebú —No… No… No… Bueno sí… Me gusta Gabriel… Siempre me he preguntado que habrá debajo de esa estúpida y elegante ropa… Es demasiado enorme… Y sus labios… ¿Cómo puede tener esos labios? ¿Por qué mierda es tan guapo?

—Te llevaré de vuelta al infierno…

A medio camino, el príncipe del infierno se quedó completamente dormido, pasaron muchas horas antes de que fuera capaz de recobrar la conciencia, acompañado con eso un terrible dolor de cabeza y muscular.

—¡Maldita sea! —Se quejó frotando su cabeza—¿Cuánto bebí ayer?

Con esfuerzo salió de la cama, el piso se tambaleo debajo de él y decidió que no quería experimentar por completo la sensación, chancó los dedos en un milagro demoniaco que le quito el malestar por completo.

—Jamás vuelvo a mezclar tequila y vodka—Declaró estirando sus brazos— Esos humanos sí que saben divertirse…

Sin más se dirigió a su oficina, se sentó frente a su escritorio y comenzó a revisar la papelería infernal de ese día. Había pasado cerca de diez minutos cuando el señor de las moscas paro de repente observando a su alrededor.

—¿Cómo llegue a mis aposentos anoche? —Se preguntó desconcertado— ¿Alguien me trajo? ¿Quién?

Bastante confundido por aquello comenzó a recordar lo acontecido el día anterior, pero solo tenía memorias borrosas, estaba seguro de que salió con alguien el día anterior y charlaron bastante, luego hubo alcohol y más alcohol.

— Probablemente no fue nadie importante —Murmuro acariciando su barbilla— ¿Quedamos en el bar?

De pronto, abrió los ojos con sorpresa, claramente en su mente sonó la última conversación que sostuvo antes de caer inconsciente.

Me gusta Gabriel… Siempre me he preguntado que habrá debajo de esa estúpida y elegante ropa… Es demasiado enorme… Y sus labios… ¿Cómo puede tener esos labios? ¿Por qué mierda es tan guapo?

—Oh no… —Se puso de pie apoyando las manos sobre el escritorio— ¡No, no, no, no! ¡¿Por qué dije algo como eso?! ¡¿A quién le dije algo como eso?!

Camino de un lado a otro en la oficina, con el rostro enrojecido de la vergüenza y frustración, por más que trataba no lograba evocar el rostro de quien sea que haya estado bebiendo a su lado el día anterior.

—¡Estaba borracho! —Gritó a la nada— ¡No pueden usar eso contra mí! ¡No estaba en mis cabales! Aunque dicen que los borrachos siempre dicen la verdad… ¡No es verdad! ¡No siento más que repulsión a ese irritante mensajero celestial!

Mientras continuaba con sus cavilaciones, tocaron a su puerta, calmándose dio el permiso para entrar revelando a Dagon.

—Mi señor —Dijo el demonio— ¿Terminó de revisar los papeles de ayer? ¿Necesita que me los lleve para archivarlos?

—¿Papeles? —Preguntó distraído el pelinegro— ¡Ah sí! Es decir, no, no los he terminado… Sigo en ello…

—¿Se encuentra bien mi amo? Parece perturbado…

—Yo… —El príncipe del infierno dudo un momento, pero volvió a hablar— D-dagon…

—Si mi lord…

—Oye… A-ayer… ¿No salimos a beber? Ya sabes… El estrés del infierno, los gritos de Satanás… Los reclamos de Hastur…

—¿Beber? — La expresión de Dagon era de gran confusión— Si mal no recuerdo amo Belcebú, usted salió solo de aquí, Satanás no ha dejado sus aposentos en meses, Hastur no quiere que nadie se le acerque y yo estuve archivando toda la noche… ¿Por qué pregunta algo así?

—¿Eh? No, nada… Es que me pareció verlos allá…

—No mi amo… Al menos del infierno no hay registro de salida más que el suyo…

Si no fue Dagon ¿entonces quién? Se preguntó el pelinegro mordiendo su pulgar en señar de frustración.

— ¿Necesita algo más?

—No… Puedes retirarte Dagon…

—Oh, pero recuerdo ahora algo —Exclamó el demonio piraña— Salió muy enojado, diciendo que estaba harto de las juntas programadas con el cielo, pero que al menos esa vez fueron en un buen lugar…

— Oh no… Por favor no…

El mundo infernal del demonio se vino abajo, si su reunión había sido para revisar asuntos con el cielo, solo había un arcángel que podía haber atendido el llamado.

—¿Se podría saber para que me citaste? —Preguntó Gabriel con molestia —Esta junta no esta programada y mi tiempo no es para venirlo a perder contigo…

El demonio rechino los dientes con enfado, su mirada hacia el mensajero de dios era incluso más hostil de lo acostumbrado.

—¿Y bien? —Volvió a declarar el arcángel una vez sentado— ¿Para qué me citaste?

El lugar era una pequeña cafetería, sin una pizca de alcohol a la vista, el demonio decidió que no se acercaría a menos de diez metros de aquel peligroso elixir.

—Necesito hablar contigo de lo que sucedió ayer…

—¿Ayer?

—¡No intentes burlarte de mí! ¡Te advierto que si se lo dices a alguien voy a desincorporarte tantas veces que perderás la poca cordura que tienes!

— ¡¿Estás amenazándome?!

—¡Quiere que te quede algo bien claro! —Alzó la voz el demonio— ¡Si dije todo eso es porque estaba muy borracho! ¡Te detesto! ¡¿De acuerdo?! ¡Sin importar lo que salió de mi boca ayer, te detesto!

—Belcebú…

—¡Calla y escúchame! ¡No pienso dejar que tu ego se eleve! ¡Si dije que me gustabas fue un error! ¡Si dije que tus ojos eran lindos fue un error! ¡Si dije que me gustaría saber que hay debajo de tus ropas fue un error también! ¡No quiero besarte! ¡Y definitivamente no eres mi tipo! ¡¿Entendiste?!

—Belcebú… —Declaró lentamente el arcángel— Ayer yo no me reuní contigo…

—¡¿Qué?!

—El día de ayer tuve que ayudar a Uriel y Sandalphon con unas actividades celestiales… Michael se ofreció a cubrirme y fue quien atendió la reunión…

El rostro del señor de las moscas se volvió rojo intenso, mientras su mente parecía desbloquear la parte faltante de aquella noche, donde el arcángel Michael le indica que debería de dejar de mezclar bebidas, se quejan de Satanás y termina arrastrándole hasta las puertas del infierno, recordó también que uno de los demonios de bajo rango le ayuda a llegar a su habitación.

—Ahora… —Agregó Gabriel con una sonrisa presumida—¿Pues explicarme porque dijiste que te gustaba, que mis ojos eran lindos y porque quieres saber que hay debajo de mi ropa?

—¡Jamás dije nada de eso!

Antes de que el arcángel pudiera atraparlo, Belcebú explotó en un enjambre de moscas y huyó del lugar, prometiendo que jamás volvería a probar una gota de alcohol en lo que le restaba de eternidad.


Espero que lo hayan disfrutado y cualquier comentario es bienvenido, muchas gracias por leer, un beso y abrazo.