Capítulo 19

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Rosalie POV**

-¡Vamos Bella tienes que despertar! - había intentado todo, pero mi amiga no despertaba, era el desmayo más largo que había tenido en la vida, seguramente el estrés de toda la situación la hizo colapsar –

Mientras daba vueltas por la habitación llamaba al teléfono celular de Alice y me tiraba al buzón de voz, la histeria se abría paso en mi cada vez más fuerte, pero tenía que controlarme, necesitaba ordenar las ideas y hacer volver a Bella, para que pudiera ayudarme con todo esto.

Salí de la habitación rumbo a la cocina, necesitaba algo para despertar a mi amiga; Edward se había retirado después de una pelea monumental por no dejarla sola, porque tenía que llevar a Jasper a formalizar una denuncia por secuestro, la verdad me tenía sin cuidado todo eso porque el seguía pensando en que la que se lo llevo era Kate Vulturi, ni siquiera tenía en su registro mental a Alice.

Cuando iba a doblar por el pasillo que conducía a la estancia de los empleados divise a Esme, estaba apoyada en una de las estanterías, me escondí en el pasillo y me puse el auricular de alcance, si mal no recordaba había un micrófono oculto en esa estantería, si alcanzaba a sincronizar, escucharía la llamada.

Enlace habilitado – dijo una voz mecánica en mi oído –

-Necesito la información completa – la voz de Esme sonó contenida – de otra manera no podré acabar con esto –

-Estoy haciéndolo lo más rápido que puedo, en el sistema ya no existe el programa, esta extraviado, por lo tanto las identidades de todos los agentes infiltrados se ha perdido – suspiro –

-Pues busca la maldita manera de encontrarlo porque estoy hartándome de esta vida – Esme sonaba molesta, muy molesta – se supone que se eliminó a Ángela Weber, desapareció de la faz de la tierra porque asumo que Demetri se encargó, pero no puedo localizar a los otros tres agentes, ni siquiera sé si son hombres o mujeres – mi corazón se detuvo al escuchar la voz de Esme, ¿sería que era alguna estrategia para saber dónde estaba Ángela? ¿Intentaba ayudarnos? –

-Ya te dije que son mujeres –

-Necesito descripción física, especialidad, ¡algo que me sirva demonios!

-Eso todo, nos mantendremos en contacto, nuestros equipos trabajan lo mejor que pueden Rubí – la otra persona a la cual no le reconocí la voz corto la llamada y Esme bufo –

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Esperen… ¿Quién es Rubí? ¿Dijeron Rubí? Claro que yo escuche que dijeron Rubí… ugh al diablo todo, necesitaba ayuda ahora o me volvería loca, ignore mi vena que indicaba problemas y guarde rápidamente el auricular en el bolsillo de mi cazadora para reanudar mi camino para encontrarme con Esme.

-Esme, ¿podemos hablar un segundo? – me miro con indiferencia –

-¿Puedes decirme rubia desde cuando he dejado que los empleados me llamen por mi nombre de pila? – me quede de piedra, no había nadie mirando, no podía estarme tratando de esta manera –

-Deja esa actitud de perra, que no te queda – bufe molesta y me recargue en un sofá –

-¿Qué me has dicho? – lucia estupefacta… raro, muy raro –

-Necesito que me ayudes, las cosas no están saliendo bien – pase por alto su mirada despectiva –

- ¿Qué te ayude? – soltó una carcajada sin una pizca de ánimo - ¿a manejar el automóvil de mi hijo? Que por cierto está encarcelado – resalto lo obvio y mi corazón se contrajo; dio uno pasos haciendo repiquetear sus altos tacones –

-Ugh… eso también necesito hablarlo contigo – me cruce de brazos, su actitud me estaba cansando –

-¿Hablarlo conmigo? – se rio con ganas - ¿desde cuándo los asuntos familiares se conversan con los empleados?

-¿Qué diablos sucede contigo? – Di un paso hacia ella, me sentía molesta con esta versión perra de Esme Platt – No hay nadie mirando, no es necesario que te comportes y mantengas las distancias – frunció el ceño… mi conciencia y sentido común me pedían a gritos que no insistiera y que me alejara de ella, pero como no… yo seguí insistiendo – Tenemos problemas por todos lados, necesito saber cómo diste con el paradero de Jasper, ¿Qué sucedió con Al? Y… - Esme tomo mi brazo con fuerza – ¿Qué haces?

-No voy a soportar tus insolencias, ¿por qué motivo tendría que decirte como encontré a mi hijo? – me acorralo contra el respaldo del sofá - ¿Quién diablos es Al?

-¿Estás jugando? – me la quite de encima de un empujón – ¿Qué demonios sucede contigo? ¿Estar en coma fundió tu cerebro? – su mirada era asesina – Te estoy diciendo que me ayudes –

- Claro que voy ayudarte Rosemery – sonrió de una manera extraña y maliciosa – Voy ayudarte a llevar tus malditas maletas a la entrada –

-¿Qué dices? – no entendí a qué demonios se refería –

-Estas despedida – comenzó alejarse por el largo pasillo – tienes hasta las 8 de la tarde para recoger tus cosas y marcharte, tus servicios no son requeridos si mi hijo pasara una temporada en la prisión y no es como que nosotros los Cullen no podamos manejar nuestros propios automóviles – hablo sobre su hombro, no me miraba –

¿Despedida?... a la mierda todo; su llamada telefónica no era para ayudarnos, ella estaba jugando para el otro equipo y nosotras no lo supimos ver, me golpee mentalmente ¿cómo no nos dimos cuenta antes? Me devolví corriendo a la habitación y al entrar vi que Bella ya no estaba en la cama.

-¿Bella? – llame –

-Aquí estoy – su voz sonaba agotada, salió del baño trenzándose el cabello –

-¿Te sientes mejor? – me senté en mi cama –

-Eso no importa ahora, vamos por Alice – abrió uno de los cajones y sacó su arma, la metió en la cinturilla de sus vaqueros –

-Claro que iremos – tome mi cabello y me hice una coleta alta –

-Cuando volvamos hablaremos con Esme y le pediremos ayuda y… –

-Bella detente – me puse de pie y le hice señas con mis manos para que dejara de hablar – estoy despedida – solté sin más preámbulo –

-¿Qué dices? ¿Despedida? – Bella soltó una carcajada, parecía divertida –

-No estoy jugando – hice una mueca – Trate, te juro que trate de hablar con Esme y me mando al diablo, le dije que necesitábamos ayuda y paso de mí y de todo esto – di vueltas como un animal enjaulado, la cara de Bella era un poema –

-No puede ser – Bella se recargo en el armario, parecía derrotada –

-Tengo que salir de esta casa a más tardar hoy a las ocho – solté el aire que estaba conteniendo –

-¿Me quedaré sola? – levante la vista y mi amiga tenía el ceño fruncido, pero sus ojos no denotaban temor alguno –

-Por ahora estarás sola aquí en casa, pero sabes que seguiré apoyándote – me acerque y la abrace – vamos a encontrar a las chicas y terminaremos con esto Bella – me abrazo con fuerza –

-Sé que no me dejaras mi Rosie – soltó una risita suave – sabes que somos familia –

-Basta de cursilerías – la solté y le sonreí con cariño, ella sabía que era como mi hermana – Vamos por la duende y su mini bebé –

No fue difícil salir de la mansión, Esme se había largado en su auto, los invitados se habían marchado después de la comida, Carlisle, Edward y Jasper aún no volvían de poner la denuncia por secuestro. Tomar el auto de Emmett fue relativamente fácil, nadie sabía que ya no podía utilizarlo por estar despedida, salimos a toda velocidad y nos largamos a la cabaña de Kachiri, teníamos que descubrir que había sucedido.

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Alice POV**

Abrí los ojos, los sentía pesados, me dolía la cabeza de una manera horrible, era como si me dieran pinchazos que causaban dolor, cuando quise levantar mi mano para tratar de aliviar mi dolor, no pude, las tenía atadas, sacudí la cabeza para despejarme un poco, me dolió como la mierda, así que lo deje de hacer enseguida, necesitaba recordar porque estaba ¿atada a una silla?... ugh vaya mierda.

Comencé a ordenar mis ideas, recordaba haber llegado a la casa con algunas compras, pude ver que había algunas frutas esparcidas en el piso, también recordaba que salude como siempre hacia y cuando cerré la puerta con el pie sentí un impacto en mi cabeza y todo se fue a negro y… ¡ay no! Jasper.

-¡Jasper! – grite a todo pulmón, me sentí impaciente al no recibir respuesta - ¡Kachiri! – nadie respondió - ¡¿Dónde están?! – el silencio era tétrico, solo escuchaba como el viento azotaba las ventanas de la cabaña –

-No te desgastes gritando bonita – hablaron desde mi espalda, esa voz me erizo la piel – Jasper ya está lejos y la amazona, ¿Cómo se llamaba? ¿Kachitos? – soltó una risa irónica – solo estará entre los vivos por un par de horas más, hasta que consiga lo que necesito –

-¿Qué demonios estás haciendo Tanya? – mis dientes estaban apretados por la rabia que sentía –

-Dime ¡¿Qué demonios hiciste tú?! – apareció frente a mí, vestía un traje color beige pulcramente planchado, sus tacones eran negros y muy altos, llevaba su cabellera muy lisa, me sorprendió lo parecida que era a Kate –

-¿De qué estás hablando? – trate de bajarle el perfil a la conversación - ¿Por qué me ataste? – di unos tirones a lo que fuera que me ataba, pero era inútil –

-Eres una basura Alice Brandon – me abofeteo con fuerza, mi mejilla ardió como el inferno –

-¡¿Qué rayos sucede contigo?! – grite mientras me sacudía y la silla se movía –

- Sabíamos que eras tú, la maldita mosca muerta del internado en París – Tanya me miraba con odio contenido, volvió abofetearme con mucha fuerza – mi hermana Kate no dejo de investigarte, sabía que algo escondías bajo esa fachada de niña buena – dio unos pasos a mi alrededor – ¿puedes creer que invirtió dinero en un investigador privado? – se rio como una loca –

-¿Qué dices? – quise desentenderme del tema – Jamás conocí otro país, no las conozco a ustedes – la respuesta de Tanya no se hizo esperar, me abofeteo dos veces más, mis mejillas estaban calientes y puedo asegurar que muy rojas –

-¡Deja de hacerte la idiota! – me zarandeo – sé que eres Alice Brandon, sé que eres la maldita huérfana que encontraron fuera de una iglesia, eras tan brillante y perfecta que te becaron en los mejores institutos, y que justamente fuiste a parar donde yo y mi hermana estábamos por deseos de mi padre – yo negaba con la cabeza – ¿Sabes que más se? – tomo mi cabello con fuerza y me hizo mirarla a la cara - ¿Quieres saberlo?

-Eres una cobarde, suéltame y veamos cómo te va – la escupí en la cara con fuerza –

-Sé que en una lucha cuerpo a cuerpo podría ser perjudicial para mí – soltó mi cabello con poca delicadeza para limpiar su rostro – Si no estoy mal informada en el FBI las entrenan muy bien – oh, oh, mierda mierda, muy bien Alice enfréntala como se debe, de todas maneras la loca ya sabe todo

-Si ya sabes que soy del FBI, sabes que lo que estás haciendo conmigo es un delito federal – gruñí entre dientes y ella me miró fijamente con odio llameando en sus bonitos ojos azules –

-Todo esto lo descubrió el investigador privado de mi hermana, es una pena que el tipo no pudiera vivir para contárselo a alguien más, sería poco conveniente que alguien supiera de nuestros problemas familiares, ¿no crees? – se sentó frente a mí en otra silla y encendió un cigarrillo –

-¿Lo mataste? – no sé qué era lo que me sorprendía en realidad, después de una calada, libero el humo en mi cara y yo tosí –

-Tenía un acuerdo de confidencialidad con Kate, él no quería darme la información, utilice algunos trucos pero no los resistió – se encogió de hombros y sonrió maquiavélicamente -

-¡Estás loca! – forceje con mis ataduras –

-Sabes lo más triste – me ignoro – mi hermana no pudo tener toda esta información porque murió antes por tu culpa – se puso de pie y un brillo asesino cruzo sus facciones - ¿sabes lo que hubiera disfrutado ella haciéndote sufrir? – cuando note sus intenciones ya era muy tarde, lo único que pude hacer fue gritar con todas mi fuerzas cuando aplasto la punta del cigarro en mi ante brazo – grita todo lo que quieras maldita zorra, aquí nadie va a escucharte – presiono más fuerte contra la sensible piel, podía sentir el calor abrazador quemándome – ¿duele?

-¡Detente! – grite más fuerte aún –

-El dolor que yo he sentido este último tiempo no se compara en nada a esta pequeñez – hablo muy cerca de mi cara – quiero escucharte gritar, quiero que mi hermana te escuche gritar desde donde sé que este –

-¡Te volviste loca! – me negaba a llorar, sentía mis ojos llenos de lágrimas, pero me negaba a dejarlas caer –

-¡Claro que me volví loca cuando tú me arrebataste a mi hermana! –

-¡Yo no le hice nada a Kate! – mis intentos por forcejear con mis ataduras eran inútiles, sentía que mientras más me rebatía, las amarras más lastimaban mi piel, sin contar el dolor insoportable que tenía con la quemadura del cigarro, ese pequeño círculo dejaba ver mi carne al rojo vivo –

-¡Te metiste en su camino! – me abofeteo – le arrebataste la felicidad – una lagrima broto de su ojo derecho – ella si quería a Jasper Cullen –

-¡Pero él no la quería a ella! – sentí mi sangre hervir en mi interior - ¡Ustedes lo necesitaban solo porque era un medio para un fin! – volvió a presionar el cigarro en mi ante brazo y yo volví a gritar, esta vez si se me escaparon un par de lágrimas – ¡detente!

-Vas a sufrir lo que ella sufrió – gruño – de eso me voy a encargar yo –

-¡Katherina ya está muerta! – grite entre jadeos – ¡tú te volviste loca! –

-¡Cállate! – me empujo con rudeza y la silla cayó de costado, mi brazo dolió demasiado al ser aplastado por mi peso, mi cabeza golpeo la baldosa y por un segundo sentí que moriría – te vas arrepentir de haberte cruzado en nuestra vida – me dio una patada en el estómago y grite más fuerte que nunca … mi bebé –

- Te pedí que no la perdieras de vista, no que te divirtieras sin mí – hablo una voz malditamente conocida para mí – Ponla en su lugar – los tacones repiqueteaban a cada paso que ella daba - ¡te he dicho que vuelvas a sentarla! – la voz… esa voz sonó impaciente, Tanya me tomo por el cabello y tomo el respaldo de la silla para volver a ponerme en el sitio en el que estaba antes de que me tirara de cabeza al piso –

-Tardaste demasiado – hablo Tanya –

-Tarde lo que tenía que tardar – cuando vi a Esme frente a mí, todo en mi cabeza exploto, ¿Qué demonios estaba haciendo? –

-¿Esme? – mi voz sonó extraña –

-La pequeña Alice – susurro, dio un par de pasos hasta mí y poso su mano en mi mejilla… no estaba entendiendo nada – eres de lo más vivaz – agrego con sorna – ya veo porque estas dentro de las mejores cariño, la sangre Platt corre por tus venas –

-¿Qué dices? – mi voz titubeaba – ¿Qué sucede contigo? –

-No está entendiendo nada – se burló Tanya –

-Cierra la puta boca – le grite a Tanya, tenía mis ojos clavados en el rostro de Esme y algo en mi cerebro hizo clic… sus ojos – Tu… tú no eres Esme – sé que suena a locura, pero podía apostar mi vida a que la mujer que tenía en frente, que demás está decir que era el retrato de Esme, no era la auténtica, algo en mi me decía que no lo era –

-Se ha demorado menos que tú en entenderlo querida Tanya, ahí tienes la diferencia de porque Jasper la escogió a ella por sobre…–

-Basta, no juegues conmigo – Tanya dio un par de pasos y "Esme" la apunto con un arma –

-Quieta cariño – no quito el seguro de su arma, me pareció extraño - ¿no querrás un tiro entre tus bonitas cejas? –

-¿Te atreverías? – siseo Tanya –

-Vamos a dar un paseo – hablo "Esme" – vamos fuera –

Ambas salieron de la cabaña dando un portazo, un sollozo escapo de lo más profundo de mi ser, al diablo todas mis dudas, mis ganas de querer matar, mi única preocupación era ¿Cómo me libraría de esta?¿mi bebé estaría bien?, di tirones a las cuerdas que me ataban, pero me dolía horrores el hombro sobre el que caí cuando Tanya me empujo; sentí unas manos tibias tocar mi hombro.

-Calma Alice – era Kachiri – Vamos a salir de aquí –

-¿Estas bien? – pregunte con ansiedad –

-Estaba inconsciente, pero mejor que tu – sonrió para infundirme tranquilidad cuando se puso de rodillas frente a mí para liberar mis manos y mis pies; tenía un magullón en su frente, y un poco de sangre en él – Curar estas quemaduras será un poco doloroso chica – agrego mientras miraba los puntos rojos que quedaron en mis ante brazos por las quemaduras del cigarro – mira cómo te ha dejado el rostro Alice – agrego con una nota de tristeza en su voz –

-Son solo heridas superficiales – susurre e hice una mueca – aush – me queje porque mi labio se contrajo dolorosamente ante mi gesto, sentía el sabor de la sangre en mi boca –

Kachiri me ayudo a ponerme de pie y corrí a tomar mi cartera que estaba sobre el sofá, saque mi arma y una fuerte punzada atravesó en mi vientre, me hizo encogerme de dolor, solo pude pensar en mi bebé; Kachiri se movió rápidamente hasta mí y me ayudo a sentarme en el borde del sillón.

-¿Estas bien? – no fui capaz de contestar, tomaba bocanadas de aire para mitigar el dolor, toco mi vientre y comenzó hablar en un idioma que desconocía por completo – El pequeño va a estar bien – tomo mi mano y la palmeo – Vamos –

-¿Sera un niño? – sentí una lagrima rodar por mi mejilla –

-Fuerte y valiente como su madre – Kachiri sonrió con serenidad; ella siempre era muy reservada y seria, podía apostar a que esta era la primera vez que sonreía tan abiertamente y que tenía tanta cercanía conmigo –

-¿Qué significa lo que dijiste? – me ayudo a ponerme de pie –

-Oración de mi canto astral, es para la protección – su voz tenía un deje de devoción, a decir verdad cuando ella hablaba de sus orígenes o de sus rituales y actitudes, hablaba desde el fondo de su alma –

-Aprenderé sobre tus orígenes y todo eso, lo prometo – ella sonrió – vamos

Cuando fuimos a dar un paso más la puerta se abrió de golpe…

-¿Dónde piensas que vas pequeña Alice? – "Esme" me apuntaba con su arma y Tanya estaba junto a ella, afuera estaba lloviendo a cantaros y una brisa fría entro por la puerta, no lo pensé demasiado y levante mi arma con seguridad – ¿no quieres escuchar la historia completa?

- No, me largo de aquí – quite el seguro de mi colton y apunte directo hacia ella – sé que no eres Esme, no soy idiota, si nos quedamos un minuto más acabaras con nosotras, esa es la historia –

-¿Qué no soy Esme? – la mujer soltó una carcajada, se estaba burlando de mi – Los golpes te afectaron un poco pequeña –

-Primero deja de llamarme pequeña – Kachiri estaba junto a mí, por el rabillo del ojo, pude ver que extendió sus palmas y enfoco su mirada en Tanya y la otra mujer – y segundo, tu misma me lo confirmaste hace un rato estúpida –

-¿Qué piensas hacer Alice? – Tanya dio un paso al frente – ¿disparar? ¿Luego qué? – No quite los ojos del vivo reflejo de Esme – ¿piensas que tú y esta amazona ridícula van a poder irse? –

-No la llames así – gruñí y dispare por sobre la cabeza de Tanya, esta se acuclillo asustada –

-¡Estás loca! – me grito y quiso dar un paso hacia mí, volví a disparar y la mujer a la que aún le decía "Esme" afianzo su agarre en su pistola nerviosa –

- Un paso más y haré volar tu cerebro en pedazos –

-Tienes agallas Alice – dijo "Esme" – tienes temblando a esta chiquilla – miro a Tanya de reojo – te pensaba más valiente Tanya querida –

-eu te amaldiçoo, você não verá a luz do dia sem sentir o sofrimento, você vai torcer nas chamas do inferno, você trata como você a morte e a miséria – Kachiri hablaba en português muy rápido, su vista no se despegaba de Tanya y esta última se estaba poniendo nerviosa - ¡eu te amaldiçoo! –

-¿Qué dices? – Tanya se puso blanca como la cal porque estaba entendiendo perfectamente las palabras de la amazona, su nerviosismo era más evidente y también saco un arma; Kachiri seguía repitiendo las mismas palabras como un mantra, elevo sus manos al cielo – ¡Que te calles o te disparo! –

Todo sucedió muy rápido, Kachiri continuaba gritando algo que no tenía buena pinta, al menos no para Tanya, esta última continuaba diciendo que dispararía, mi cabeza explotaría con tantos gritos y palabras sin sentido, para aumentar lo extraño de la situación la chimenea se encendió haciendo crepitar escandalosamente la leña que había en ella, nos hizo brincar a todas y luego… luego el sonido de un disparo resonó en la habitación, Tanya dio un grito ahogado dejando caer su arma, sentí frío cuando vi a Kachiri desplomarse… no.

- ¡Suficiente! – grito "Esme" – Si vas a sacar un arma es para usarla maldita sea, eres tan débil Tanya – no me moví de mi lugar, sentía mis piernas débiles, mis ojos estaban prendados en el cuerpo de la amazonas que me había dado su ayuda sin esperar nada a cambio, la que había hecho remedios para ver si Jasper recuperaba la vista, la que dio oraciones de protección a mi bebé… –

-¡No por favor! – me tire de rodillas junto a su cuerpo, deje mi arma a un costado – mírame Kachiri, solo mírame – sus ojos parecían desorientados – vas a estar bien –

-Eu te dou minha proteção (te doy mi protección) – sussurro –

-você fica conmigo (tu quédate conmigo) – respondí con lágrimas saliendo de mis ojos, acune su rostro – ñao vás (no te vayas) –

-voce é leve (tu eres luz) – sus ojos se cerraron y su respiración se detuvo –

-Pero que sentimental eres pequeña Alice – se mofo Tanya –

La rabia inundo mis sentidos, tome mi arma y dispare directamente a Tanya dándole en su brazo derecho, grito y se escabullo hasta ocultarse detrás de una de las paredes, Esme me devolvió el disparo, fallando miserablemente y se ocultó detrás del sofá, yo patee una mesa y cayó frente a mí protegiéndome, por encima de esta dispare en la dirección de las malditas.

-En cuanto ponga las manos sobre ti, voy a matarte Tanya – grite entre el sonido de las balas – no voy a dudarlo –

-¡Debí matarte cuando pude! – chillo en respuesta –

-Pero no lo hiciste maldita zorra –

Me quede resguardada detrás de la mesa, me quedaba una bala y el cargador de mi arma estaba en mi cartera, sentía miedo, mis manos sudaban y mi corazón se encogía cada vez que miraba el cuerpo de Kachiri.

- Alice cariño – hablo "Esme" – no deben quedarte más de dos tiros, podemos hablar como personas civilizadas –

-Al diablo contigo – fue lo único que conteste – ¡Ella no tenía nada que ver en esto! –

-¡Tú fuiste quien la puso en esta situación! –

-¡No tenías que matarla hija de puta! –

-Deberías cuidar el lenguaje, tu abuela no era una puta – soltó una carcajada, mi cabeza trabajaba a toda velocidad, ¿ella había mencionado a mi abuela? ¿Cuál abuela?

-No seas imbécil, si sabes mi historia, sabes que no tengo familia –

-Es lo que yo quise que creyeras cariño –

-¿Qué estás diciendo? – no me respondió nada – ¡responde maldita sea! –

-Para que vayas entendiendo, te contaré una historia – se burló; sentí sus tacones repiquetear en el parqués, me alce sobre la mesa y la vi sentarse en el sillón individual y cruzarse de piernas, puso su arma en su regazo, Tanya no se veía por ninguna parte – puedes salir de ahí y ponerte más cómoda – la ignore, pero de igual manera me puse de pie y apunte en su dirección –

-Deja ya tus malditos juegos o acabare contigo – hable fuerte y claro –

-No me vas a matar, de querer hacerlo ya lo hubieras hecho – miro sus uñas con despreocupación – eres tan parecida a mí hermana en ese aspecto – ahora si me miro – además ya deje la semilla de la curiosidad en ti, ¿no es así? – me puse tensa, me gustará o no, ella tenía razón –

-No acabes con mi paciencia Esme – no sabía que otro nombre decirle a esta mujer que era tan conocida para mí pero a la vez extraña –

-Primero que nada, no me llamo Esme o Esmeralda, me llamo Rubí y soy su hermana gemela, aunque hago muy bien mi papel imitándola, ¿no crees? –

-Serán idénticas pero no iguales – gruñí con frustración… ugh mis explicaciones sonaban sin lógica alguna

-Debe ser por eso del instinto madre e hija o como quieras llamarle – le quito importancia con un gesto de su mano y yo cada vez entendía menos… o quizás si estaba entendiendo y el miedo me estaba jodiendo, no me gustaba a donde iba esta conversación –

-Deja las metáforas – estaba perdiendo la paciencia –

- No entiendo cómo es que mi hermana no te reconoció – su mirada era maliciosa – fue tan fácil sacarla de casa aquel día, solo tuve que decirle que tenía en mi poder a su hija y listo, todo lo demás fue fácil – mi estómago se contrajo – ocasionar su accidente, tomar su lugar y arreglar todo esto para mi conveniencia –

-¿Qué estás diciendo? –

-Cuando me dijeron que había despertado, fui y la saque de la clínica para tomar su lugar –

-¿Dónde está Esme? – solo quería apretar el gatillo y acabar con ella –

-Debe estar divirtiéndose en Nebraska – sentí miedo por Esme, Rubí se apresuró a continuar – no sabes la cara que puso cuando le dije que tú eras su hija perdida – todo daba vueltas, quería vomitar, ella no podía estar hablando en serio –

-Yo no tengo familia, soy huérfana – me apresure a contestarle en estado de negación, mi voz salió en un susurro lastimero –

-Cuando mi hermana entro a la escuela de especialidades del FBI, mis padres estaban orgullosos, en cambio yo era su gran decepción – suspiro – ¿Qué crees? me enamore del chico malo y huí – jugueteo con su arma – vaya sorpresa me lleve años después cuando mi hermanita intento desbaratar la organización que tanto nos costó poner en pie – no daba crédito a lo que estaba escuchando – Aquí es donde todo tendrá más sentido para ti, la apartamos todo lo que pudimos, compramos a su equipo del FBI y todo se simplifico, ella nunca supo que yo estaba detrás de todo esto; Carlisle la rescato y formaron una familia feliz –

-¿La odiaste por formar una familia con el hombre que amaba? – ironice, y al mismo tiempo me sentí ansiosa por saber en qué parte de la historia entraba yo –

-La odie porque se quedó con el hombre del que me enamore – la mire escéptica – no puedo quejarme de Aro, es un hombre fogoso que sabe darme lo que quiero, pero no tiene el encanto de Carlisle, tu padre – estaba tratando de mantenerme serena, pero sus comentarios me estaban envenenado el alma, porque en momentos parecía saber más de mí que yo misma – Después de sus dos primeros hijos Emmett y Jasper, venían sus mellizos en camino y fue cuando actué – su mirada estaba perdida – ¿por qué dejar que su felicidad fuera completa mientras yo me llenaba de odio y rencor aun teniéndolo todo? – soltó una risa sin gracia – cuando Esme estaba de parto tuvo una hemorragia interna, sus hijos habían nacido sin problema alguno, aunque ella estaba medio muerta; te arrebate de sus brazos Alice y te saque del país – no, ella no estaba diciéndome todo aquello…solté mi arma y mis brazos cayeron a mis costados – siendo un bebé te lleve lejos y te abandone en una iglesia. A mi hermana le dijeron que tú estabas muerta pero ella no lo creyó, ella insistió en que a su pequeña bebé se la habían arrebatado miserablemente –

- No… - caí de rodillas, mi cuerpo estaba débil –

-Toda la vida pensando que eras sola en el mundo pequeña Alice – era irónica, mi cabeza estaba tan confundida, no podía creerlo, tenía una madre que no había dejado de buscarme, tenía un padre y tenía hermanos…hermanos… Jasper…Oh por dios.

Rubí seguía hablando sobre la familia que tenía, yo era la melliza de Edward Cullen y un sinfín de cosas más, pero yo… yo solo podía respirar agitadamente, mi cabeza era un torbellino; podía sentir felicidad porque sabía que no estaba sola, pero eso no era posible, yo estaba embarazada, ¡por dios! Estaba embarazada de Jasper Cullen… mi hermano.

Sin previo aviso y ante esa maldita y cruel verdad comencé a vomitar con todas mis fuerzas; cuando logre respirar bien y mis nauseas se detuvieron, las lágrimas corrían libres por mis mejillas, esto era una pesadilla, una maldita pesadilla.

-¿Duele la verdad primita? – escuche la voz de Tanya y levante la vista, estaba a unos pasos de mi –

-¿Qué has dicho? –

-Tanya, Alec y…- por primera vez vi en los ojos de Rubí un poco de dolor – y Katherina son mis hijos – quede de piedra, mi respiración se detuvo nuevamente –

-Ahora que ya sabes que somos familia – Tanya me tomo del cabello y me obligo a ponerme de pie – vas a cooperar con mi madre y conmigo - ¿Cooperar? ¿Esta chiflada se escuchaba? ¡Acababa de escuchar una noticia bomba! y ¿pretendía que cooperara? – Dame el nombre de los otros dos agentes –

-Jamás – la respuesta salió de mis labios antes de poder procesar la información – haz conmigo lo que quiera pero no te diré nada – la bofetada no tardó en llegar lanzándome al piso otra vez – ¿no aprendes? –

-Muérete – gruñí –

-¿No querrás terminar como Ángela Weber? – Tanya se rió – mi hermano Alec disfruto un poco con ella – quise arrancarle la cabeza y quemarla en la chimenea –

-Muy bien – agrego Rubí – de todas maneras estoy segura de que pronto querrán saber de ti, y si mal no estoy, tu equipo fue el que te trajo a este lugar, tarde o temprano vendrán y esperaras aquí con Tanya –

Ambas me tomaron y volvieron a sentarme en la silla, me ataron otra vez y metieron una pastilla en mi boca, me obligaron a tragármela tapándome la nariz, todo se estaba volviendo oscuro, la inconciencia estaba arrastrándome.

-Vendrán por el cadáver de la amazonas, no le quites los ojos de encima a Alice y no te muevas de este lugar Tanya – las voces cada vez se escuchaban más despacio –

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