Nota Autor: Bueno niñas, como ya les dije en un momento volví a subir la el fanfic, edite, corregí errores y mejore la trama, esta vez sí terminare de publicar Infiltradas, aunque ya casi llegamos al final, espero que disfruten y dejen sus reviews en cada capítulo, gracias por seguir ahí, ¡nos leemos!
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Capítulo 20
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Rubí POV**
Todo esto era una real basura, me costaba trabajo creer que un grupo de agentes recién egresadas estuviera por acabar con la organización que tanto me costó mantener en pie, si bien todo esto había sido fundado por mi difunto suegro, gracias a mi había trascendido en el tiempo, no es como que Aro y Marco fueran muy ocurrentes en cuanto a las formas de mover nuestra mercancía.
Seguramente se estarán preguntando ¿Cómo diablos llegue yo a la escena?, pues la respuesta es sencilla, le quite la vida la mi hermana… okey okey, no es tan sencillo, es más mm complejo y la historia remonta tiempo atrás…
Las cosas siempre han sido un poco complicadas, mi hermana gemela y yo nunca tuvimos muy buena relación, por culpa de nuestro padre, siempre insistiendo en que actuáramos igual, por mucho que fuéramos el fiel reflejo de la otra, siempre fuimos distintas, mientras que mi hermana era mojigata, altruista e idealista, yo era más ambiciosa, siempre apuntando a lo alto costara lo que costara; para las familias de la alta sociedad nosotras siempre fuimos las piedras preciosas de nuestra familia, de ahí salen nuestros nombre, nada más bello que la Esmeralda y el Rubí, ugh vaya estupidez, pero bueno… mi madre amaba tratarnos como si fuéramos lo más preciado, siempre sobreprotegiéndonos, limitándonos y empujándonos a aspirar a una vida perfecta como la que ella tenía junto a Alfred Platt, nuestro amado padre, no diré que no los quería porque sería una mentirosa, yo los amaba tanto o más que mi hermanita, y me dolió como el infierno el accidente en el que perdieron la vida, desperdiciaron casi toda su fortuna buscándome cuando decidid escapar, y digo casi toda porque antes le aseguraron la vida a mi hermana Esmeralda.
Cuando ella hizo su vida y comenzó su carrera a través del FBI, la odie un poco más, porque siempre de una u otra manera alcanzaba todo lo que ella quería sin esfuerzo alguno, fue el ejemplo ante el circulo de selectos amigos de nuestra familia, y yo, bueno yo simplemente me convertí en un recuerdo, un fantasma que a nadie le importaba; vaya mierda que es la vida cuando nos volvió a encontrar de la peor manera, ella tratando de echar por tierra mi imperio y enredándose con el hombre con el que me obsesione…Cullen, pero como dicen por ahí, nada es eterno, cuando le arrebate a su hija y me deshice de ella, nunca volvió a ser la misma, se volvió una mujer atormentada, aunque tuviera a sus otros hijos, ella siempre lloro la pérdida de su única hija mujer.
Ahora adelantando un poco más la historia, llego a cómo fue que tomar su lugar fue tan sencillo, solo necesite hacer una llamada para decirle aquello que siempre fue su punto débil… su hija perdida. Decirle que la tenía conmigo fue todo lo necesario para que ella sola saliera corriendo de su casa, siempre tan predecible, después de tantos años buscando imagine que ya se había rendido, aunque cuando aparecían posibles pistas, yo misma me encargaba de despistar, fueron tantos sus fracasos que pensé que ya se había dado por vencida… pero como digna Platt, no se había rendido.
Cuando entre a esa cabaña, pude ver como mi hija Tanya se divertía un poco con la agente del FBI, escuche sus gritos de dolor cuando mi adorada hija la torturaba, pero mi sorpresa no llego hasta que logre verle la cara a la chica por la cual Jasper Cullen desprecio a mi Katherina, Alicia Brescop, ¿Qué tan idiota me creían?, ella era Alice Brandon, la maldita mocosa que le arrebate a mi hermana, la melliza de Edward Cullen, la niña prodigio del FBI.
Al ver las grabaciones de las cámaras de seguridad del hospital cuando se llevaba a Jasper, su cara me pareció conocida, pero con el maquillaje y los cambios que tenía su apariencia no me fue posible ver con claridad lo obvio, hice un cotejo de rasgos biométricos de su rostro y el programa del FBI me dio la identidad que estaba buscando, y ahora no hacía más que pensar que muchas cosas se me pasaron por alto, ¿Cómo es que mi adorada hermana no se dio cuenta? ¿Cómo no reconoció a su pequeña? Bueno eso último podía entenderlo porque la última vez que la vio era solo una pequeñez en pañales, pero si mirabas con detenimiento sus ojos verdes, sus facciones, ugh la estatura y tantas cosas más, era evidente que tenía tantas semejanzas a Esmeralda y otras tantas a nuestra madre, Marlena Vascobilian de Platt.
No pensé que al verla de frente sentiría tanto odio, tantas ganas de asesinarla, debí acabar con ella cuando era un bebé, por su culpa había perdido a mi hija, por su culpa mi Kate no pudo tener lo que quería; por ahora yo solo quería venganza, y la cumpliría cuando mi hermana mirara a su hija a los ojos y la viera morir realmente bajo mi puño.
La vibración de mi teléfono celular me saco de mi transe, le di al botón de contestar en el panel táctil del auto.
-¿Dónde demonios estas? – Heidi sonaba irritada –
-A mí me cambias el tono querida sobrina – ironice –
-Deja tus juegos Tía Rubí – sonaba molesta – mi padre no deja de fastidiarme por la pérdida del maldito sistema –
-Que oportuna fue la pérdida del sistema, ¿no crees Heidi? – Sabía lo astuta que podía llegar a ser la hija de Marco, ella no era tan ingenua como su padre creía –
- Yo no tuve nada que ver – bufo –
-No quieras verme la cara de estúpida, porque sabes que no lo soy, además sabes perfectamente cómo podemos terminar con esto cariño, si tú me dices los nombres de los otros dos agentes, prometo ser buena y liberarte de toda responsabilidad –
-¿Piensas que soy tan idiota? – soltó una carcajada – si bien la culpa de que el sistema se perdiera no es mía, se perfectamente que si yo te doy esos dos nombres que a ti te faltan podrás asesinarme si quieres, esos dos nombre de los agentes que a ti te falta por ponerles la mano encima son mi seguro de vida –
-Y tu padre pensando que te tiene controlada querida sobrina – ironice –
-Mi padre es un idiota, un maldito viejo que pronto se volverá senil y no sabe lo que ocurre bajo su propia nariz – grito enojada –
-¿Qué piensas que fue lo que sucedió con el sistema Heidi? – apreté el volante con mis manos –
-¿Por qué debería saberlo yo? – contraataco –
-Porque sé que eres más lista de lo que aparentas y que además jamás le has tenido ni un poquito de lealtad a tu padre por lo que te hizo cuando tenías 16 años – golpe bajo, lo sé, pero necesitaba que esta niña hablara, necesitaba terminar con esto, ¡dios! jamás me ensucie las manos con el FBI, yo solo movía los hilo, pero definitivamente hay trabajos que si no los hace uno mismo, salen mal –
-No te metas con cosas que no entiendes Tía – su voz se debilito un poco – sabes que puedo decirte cosas que te lastimarán – podía imaginármela apretando los diente –
-¿Lastimarme? – solté una carcajada seca – ¿te escuchas cuando hablas? –
-¿Sigues pensando que lo de Kate fue ocasionado por los Cullen? –
-¿Qué demonios estas diciendo? – me volví de piedra, ¿Qué rayos estaba diciéndome esta escuincla? – No pretendas meterme cucarachas en la cabeza, porque eso conmigo no va –
-Después de todo Tía tienes razón – se quedó en silencio un minuto – no soy tan tonta como ustedes me piensan –
-No pretendas ser más astuta que yo porque no lo eres – mi voz sonaba amortiguada – terminare por saber los nombres que me faltan y acabare con todo esto, y te juro Heidi que te llevare por delante, te lo juro –
-Si te deshaces de mi te olvidas de los nombre de los agentes, porque Charles no te los dará, es lo suficientemente idiota para seguirle el juego a mi padre, creyéndole las promesas que le hace, no tiene idea que en realidad siempre ha estado fuera de juego –
-¡Dame los malditos nombres! – grite exasperada y mi sobrina se rio –
-Averigua quienes están de tu lado tía – se estaba burlando de mi – porque a pesar de lo perra astuta que eres, están jugando contigo y créeme, mi padre lleva las de ganar, porque va un paso por delante de ti y está logrando que tú le despejes el camino–
-Yo no soy la estúpida de Floripatria, conmigo no van a jugar, yo no soy el instrumento de nadie – ugh, vuelvo a confirmar mi teoría de que si uno no hace las cosas por pie propio sale todo mal, la tonta de Floripatria se casó con Marco y tuvieron a su adorada Heidi, una descarriada a mi parecer, se reformo un poco cuando entro al FBI solo para cubrir nuestros trabajitos, la mujer me sirvió para cubrirme las espaldas con los Cullen y así no despertar sospechas ante mi hermanita Esmeralda – ¿entiendes? –
-Muy estúpida puede ser mi madre, pero se prestó años para hacer el papel de la esposa de Aro y madre de los hijos de ustedes, cubriéndote la espalda, como jamás lo hizo tu hermanita Esmeralda –
-No hables estupideces Heidi, mi hermana no tiene nada que ver en esto, ese es un asunto mío –
-¿Ahora te dio nostalgia? ¿Defenderás a Esme? – Heidi se carcajeo –
-A diferencia de Floripatria, mi hermana jamás se ha dejado utilizar, te guste o no, mi hermana tiene mi sangre y en algo en que si fuimos iguales además de la apariencia fue en el instinto de resistencia, nadie jamás nos pisoteo o nos utilizó, ¿Por qué sabes algo? – solo escuchaba la respiración de Heidi a través de la línea – mi hermana si se ha quitado a gente del camino, tu abuelo por ejemplo – sonreí ante el recuerdo –
-¿Marcel? – Heidi sonó sorprendida –
-Claro que sí, cuando a mi hermana se la llevaron a Nebraska, tu abuelo quiso divertirse con ella y mi hermana no encontró mejor manera de quitárselo de encima que electrocutándolo – me carcajee –
-¿Q-u-é? ¿Qué dices? –
-Si bien los Vulturi son mi familia, y tu abuelo tenía este negocio, el que yo mejore claro está – las palabras salían de mi boca como torrente y no tenía pensado detenerme, esta mocosa entendería quien estaba al mando – era un maldito violador, le gustaba tomar lo que no le pertenecía, conmigo jamás lo intento porque sabía en lo que se metía, yo no titubearía para meterle un tiro entre ceja y ceja, ¿Qué crees Heidi? Tu madre nunca supo ponerle un alto, ella si se dejó menospreciar, solo para llegar a donde esta –
-No es verdad – Heidi tenía la voz temblorosa – Mi madre no haría algo así –
-Tu abuelo Marcel tomo por la fuerza a tu madre la primera vez, después ella se entregaba como algo fácil – si lograba debilitar lo suficiente la mente de Heidi, me diría exactamente lo que quería – Tu abuelo pensó que tomar a Esme sería igual de sencillo, ¿pero qué crees? – me reí – mi hermana dio vuelta la situación y antes de que tu abuelo le pusiera la mano encima, lo electrocuto con un cable de luz y un poco de agua, ¿inteligente no crees? – Heidi jadeo – Ahora, me vas a decir lo que quiero saber, o seguiré desmoronando tu idea de familia perfecta –
-¿Piensas que me dejare aplastar por cosas que han hecho mis padres? – su voz se escuchaba diferente, pero ella no cedía ante mi presión psicológica – Mi seguro de vida son esos nombres, no voy a terminar como Ángela o Alice, ¡vete al infierno! –
-¡Escúchame Heidi! – grite más que enfadada – voy acabar contigo ¿entiendes?, terminare por saber quiénes son los otros dos agente y te mataré con mis propias manos –
-¡Si me matas no sabrás quien mato a tu hija, porque los Cullen no fueron! – grito más fuerte – observa a tu alrededor, estas sola, sin apoyo y con una hija menos –
-¿Hija menos? – gruñí – Tu también tienes una hija menos, ¿lo recuerdas? ¿Recuerdas cuando tu padre te la arrebato? ¿Recuerdas como grito cuando supo quién era el padre? ¿La forma tan brutal en que te golpeo para que la perdieras? –
-¿Era una niña? – su voz se quebró - ¿mi bebé era una niña? – su voz era un susurro –
-Claro que era una niña, yo estuve ahí cuando diste a luz, también estuve cuando despertaste cuatro meses después sin saber qué era lo que sucedía, ¿lo recuerdas? –
-Si me dices donde está, yo te diré los nombres y me quitare de tu camino – se apresuró hablar –
En la pantalla apareció una burbuja de mensaje, era mi hija Tanya:
Confirmado, vienen en camino – TV.
-Te demoraste solo un par de segundos Heidi – sonreí con malicia –
-¿Qué? –
-Mi hija ya lo soluciono, si tu oferta hubiera sido hace tres minutos atrás, la aceptada –
-Espera, espera – sonaba desesperada –
-Adiós – corte la llamada sin dejarla replicar nada más –
De todas maneras nuestro posible trato jamás hubiera llegado a ningún lugar porque no tenía ni puta idea que había hecho Marco con la hija de Heidi; el hombre era un ser sin nada de piedad, no tenía respeto ni por su hija, a diferencia de mí, que podía ser un ser sin alma o como quieran llamarme pero mis hijos, ellos eran mi todo, por ellos mataba y era exactamente lo que haría por la memoria de mi hija Katherina Vulturi Platt; por ahora mis posibles sospechosos, eran o los Cullen o los agentes infiltrados del FBI, pero de que los mataba, los mataba.
Te enviare apoyo, yo debo volver a la mansión – RP
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Rosalie POV**
Conducía como loca, me había pasado un control policial por velocidad, simplemente ignore a los oficiales junto a la carretera, de todas maneras los cristales tintados del auto me cubrían la identidad, Bella no dejaba de tamborilear sus dedos en la ventana del copiloto.
-¿Cuánto falta? – volvió a gruñir entre dientes –
-La siguiente salida y luego el bosque –
-¡Dios! ¿Por qué la dejamos tan lejos? –
-Era por su seguridad – bufe – pero si ella se paseaba como si nada pasara, era lógico que esto podía pasar –
-Rose, esto no es culpa de Alice – su voz sonaba contenida –
No respondí nada más, solo adelantaba los autos con maestría, mientras que algunos tocaban su claxon con insistente pesadez otros simplemente se dejaban rebasar por mí; cuando apareció el desvió, lo tome con rapidez, baje los cambios y tire del freno de manos para que el auto se deslizara al doblar y no bajara su velocidad, el camino de tierra nos hacía dar saltos por los baches, llovía de manera escandalosa, los limpia parabrisas hacían su trabajo insistentemente para hacer el camino un poco más visible.
-¡Cuidado! – Bella grito a todo pulmón, pero por más que intente todo sucedió demasiado rápido –
Pise el freno lo más rápido posible, pero el auto se arrastró, logre esquivar la silueta maltrecha de la mujer, pero me estampe contra un gran roble, el impacto fue brutal, mi cabeza dio un fuerte golpe en el volante, activando la bolsa de emergencia, escuche gritar a Bella y sentí un líquido correr por mi cien, tenía un zumbido en mis oídos.
-¡ay por dios! – lleve una de mis manos a mi frente y la otra la lleve al volante para desinflar la bolsa de aire de emergencia, desabroche el cinturón de seguridad, el cuello me dolía muchísimo – Bella – la mire y estaba doblada, el cinturón la retenía contra el asiento pero su cabeza estaba agachada – Isabella, despierta – levante su cabeza con suavidad, tenía un feo corte en la frente y un poco de sangre en los labios –
-Aush – se quejó por lo bajo – ¿Cuándo demonios aprenderás a conducir Rosalie? –
-¿Estas bien? – solté el seguro del cinturón de seguridad de Bells – Tenemos que salir de aquí –
Abrí la puerta y me puse de pie, mi cuerpo completo protesto, mi hombro dolía más que cualquier otra parte de mi cuerpo, apoyándome en el auto llegue hasta la parte trasera, Bella estaba recargada contra el maletero.
-¿Estas bien? – la lluvia nos estaba empapando –
-Creo que me disloque el hombro – gruñí –
-Déjame ver – las manos de mi amiga inspeccionaron mi brazo y yo me queje – tenemos que volver a ponerlo en su lugar –
-Por dios Bella, no juegues – sabía lo doloroso que eso sería –
-Si no lo hago no podremos seguir, cuando la adrenalina se te pase sentirás un dolor más grande que el infierno mismo –
-Ugh, maldita mierda – levante mi cara al cielo, podía sentir como la sangre que escurría de mi cien se la llevaba el agua de la lluvia –
-A la cuenta de tres –
-¡Espera, espera! – chille cuando las manos de mi amiga tocaron mi hombro, en donde mis huesitos se habían separado –
-¡Vamos Rose! – me apremio Bella – has recibido balas, y ahora sales con que esto de poner el hueso en su lugar ¿te asusta? –
-No sabes cuánto te odio en este momento – sisee –
-Ten, muerde esto – Bella me paso un trozo de la cascara del árbol –
-Olvídalo, no voy a meterme eso a la boca – la mire con cara de pocos amigos – hazlo ya –
-A la cuenta de tres – volvió a repetir mientras ponía los ojos en blanco –
-Okey, okey – tome aire – Uno… – mi amiga empujo y tiro mi brazo, mis huesos tronaron como un trozo de madera quebrándose y grite - ¡¿Qué demonios fue eso?! –
-¡Ya está! – agrego Bella dando un paso atrás –
-¡¿Qué rayos paso con el dos y el tres?! – grite exasperada mientras sobaba mi hombro y hacia movimientos sutiles para relajar el musculo –
-Dos y tres – la maldita puso los ojos en blanco –
-¿Estás loca? –
-Contar te hace anticipar el dolor – se encogió de hombros – Ya estamos, ahora vamos por Alice –
- Te juro que voy a cobrarme esta – gruñí –
Cuando volvimos al camino, volvimos a ver a la mujer… Zafrina.
-No es cierto – Bella se apresuró a ella y esta se desplomo, estaba toda magullada, el rostro tenía muchos golpes, su ropa estaba toda sucia - ¿Qué te sucedió? –
-Ellos… ella – sus frases eran un enredó – querían saber el nombre de las dos agente – sangre salía de sus labios –
-¿Quién? –
-La muy perra me traiciono – tocio y sangre salió a borbotones de su boca –
-¿Le dijiste donde estaba Alice? – sentí mi sangre arder –
-¡Responde maldita sea! – Bella aún la tenía en sus brazos –
-Me ofreció dinero, cantidad que no se podía rechazar – volvió a escupir –
-¿Nos vendiste? – la voz de mi amiga era asesina –
-Ella quería a la chica que se llevó a Cullen del hospital, solo le dije dónde encontrarla siempre y cuando me diera mis millones, la hija de puta vino a por Alice y a mi hermana la mato –
-¿Kachiri está muerta? –
-Me traiciono – su cuerpo convulsiono – mi hermana si dio todo por la infiltrada embarazada que escondía, no pensé que prefiriera defenderla a entregarla para salvarse – quería asesinar a Zafrina, ¿Cómo el dinero podía ser más importante? – La mato a sangre fría y todo por mi culpa, mi ambición fue mi sentencia –
-Entregaste a tu hermana… - Bella susurro asustada, la cabeza de Zafrina se reclino a un costado y no se movió más – Mierda, Zafrina despierta – Mi amiga golpeaba las mejillas de la amazonas pero no se movía; lleve mis dedos a su cuello y su pulso ya no existía –
-¡Demonios! – me puse de pie y la lluvia seguía azotándome – se murió –
-¿Cómo que se murió?, ¡Dios! ¿Cómo pudo traicionar a su hermana? – Bella estaba enojada, pero aun así cerró los ojos de la chica con nostalgia –
- Tenemos que moverla, no podemos dejarla aquí –
Bella la tomo de los pies y yo de los brazos y la movimos hasta dejarla junto al coche chocado, que se encontraba apachurrado entre un roble y una zanja; cubrimos su cuerpo con el forro de los asientos.
-Luego le daremos santa sepultura – hice una mueca – Vamos, tenemos que llegar a la cabaña –
Desde el camino el auto no se veía, si alguien venía no repararía en él; avanzamos un poco y dimos con el auto que debía ser de Zafrina, tenía las luces encendidas y la puerta del conductor abierta.
-Entra – Bella se sentó tras el volante y yo fui de copiloto, arranco el coche y cuando estábamos próximas a llegar a la cabaña, se detuvo – Iremos caminando, si ven las luces del coche, será avisar que llegamos – bufe –
-Una de nosotras tiene que entrar – agregue mientras cargaba mi arma – la otra debe quedarse –
- ¿Vas tu o voy yo? –
-Voy yo, si ves que no vuelvo dentro de 30 minutos, entra por nosotras –
-¿30 minutos? – inquirió –
-No pretendo alargar mucho la visita – le sonreí con ironía –
-¿Segura que ya puedes mover bien el brazo? –
- Claro que sí, la doctora a lo bestia lo compuso de maravilla –
-Idiota – me dio un suave empujón –
-Aush – me queje – no te pases que aún no está al cien –
Salí del auto rápidamente y corrí por la lluvia, al llegar al corredor principal, me asome por una de las ventas, la chimenea estaba encendida y la luz del comedor también, cerca de la chimenea había un cuerpo y por el aspecto de las ropas podía jurar que era Kachiri, ante eso mi estómago se contrajo, no logre ver a Alice.
Agazapada me dirigí hasta la puerta trasera, entre sin problema alguno, di pasos lentos, en las habitaciones no había nadie y en la cocina tampoco, continúe avanzando por el largo pasillo y cuando llegue a la estancia mi respiración se cortó.
Inspeccione y no había nadie, corrí hasta llegar a la silla en la que estaba atada Alice, sus brazos estaban lastimados, tenía quemaduras circulares, su labio estaba roto y su ceja partida.
-Alice – desate las amarras – despierta bonita, ya estoy aquí –
-Mmm…- fue lo único que articuló, parecía estar drogada –
-Cariño tienes que despertar – saque las amarras de sus pies – voy a sacarte de aquí –
-Así que tú eres el tercer agente infiltrado – hablaron detrás de mí – la verdad tu nunca estuviste dentro de mis probabilidades para el puesto – me gire lentamente y Tanya me apuntaba con su arma –
-¿Por qué no? – ironice –
-Te veías demasiado poca cosa – soltó una carcajada –
-¿Qué le hiciste a Alice? –
-Mi pregunta ahora es… - Tanya dio unos pasos hacia mí – ¿Tu nombre es Rosmery? –
-A ti no te importa – sisee –
-Vamos rubia, si no cooperas te meteré un tiro entre las cejas –
-Ya quisiera ver tu puntería, zorra –
-Ahora solo falta uno – dio otro paso hacia mí –
-Ahora estas muy cerca – agregue mientras levantaba mi brazo y la desarmaba, su pistola salió volando, la perra se fue contra mi dándome un puñetazo en la mandíbula, rápidamente respondí a su ataque dando golpes certeros, de una patada la tumbe; cuando quise recoger mi arma del piso Tanya fue más astuta, tomo mi pie y caí de bruces, quise ponerme de pie pero no pude porque al estar mojada me resbale en las baldosas del piso; la muy perra se subió encima de mi tironeando mi cabello y arañándome como una gata loca, éramos un desastre de golpes e insultos, no me dejaría perder.
Cuando Tanya se subió sobre mí, la aparte con mis piernas, gateando trate de tomar mi arma otra vez, pero Tanya fue más rápida, me tiro del cabello y puso su pistola en mi cien.
-Muévete un centímetro más y te volare el cerebro – agregó entre jadeos –
-¿qué pasa Tanya? ¿Ya estas cansada? – me burle –
-Cállate Rosmery – tiro mi cabello con brusquedad – Soy más poderosa que tú –
-¿poderosa? – me mofe – estas seca por eso eres más rápida, yo estoy empapada –
-Te tengo de rodillas ante mí maldita sea y aún insistes con tu soberbia, eres patética –
-¿Patética? – solté una carcajada, luego escupí sangre – patético me parece tratar de meterme en una cama en donde ya me utilizaron y que me rechacen millones de veces, oh pero si esa eres tu – me burle – arrastrada –
-¡Que te calles! – presiono su pistola más fuerte aún - ¡tú no sabes nada! –
-¿Qué te pidió tu familia exactamente? – Ironice - ¿matar a las infiltradas del FBI? –
-¿Infiltradas dijiste? – Sentí un deje de júbilo en su voz – o sea que son todas mujeres – mierda… me maldije mentalmente – ese dato no lo tenía –
- Buena suerte descubriendo nuestras identidades – gruñí; la vi sacar su móvil del bolsillo de su pantalón –
-Madre, tengo a la tercera infiltrada y si, te confirmo que son todas mujeres – soltó una risita – puedo tener una idea de quién es la cuarta parte…- una arcada interrumpió el discurso que Tanya estaba dando por el audio que enviaba por whatsapp, Alice vomito escandalosamente, su pequeño cuerpo se fue hacia adelante y cayó de bruces –
-¡Alice! – trate de zafarme pero Tanya no me lo permitió – ¡déjame ayudarla! ¡Se va ahogar! – Tanya metió su teléfono en su bolsillo nuevamente –
-¡Pues que termine de morirse la perra! – Tanya me dio un golpe con la culata de su pistola y caí de costado, la cabeza me dolió un infierno y ni hablar de mi hombro–
-¿Qué le hiciste? – dije entre jadeos –
-Me entretuve con ella – se puso frente a mí, a través de su silueta podía ver a Alice encogida en el piso – la ocupe como un saco de boxeo – se rio como una loca –
-¡Voy a matarte Tanya! ¡Si algo le sucede a Alice, voy a matarte! – grite –
- Lo mismo le dijo Ángela a Demetri – me tense – le dijo que lo mataría si tocaba a Alice, ¿y qué crees?
-No…- alguna frase inconexa quedo atrapada en mi garganta –
-La perra murió hoy – se mofo –
-No es verdad – susurre –
-¡Claro que lo es! – Tanya me pateo el rostro, mi visión se nublo, mis dientes castañearon y mi boca se llenó de sangre – mis refuerzos ya vienen, y así terminaremos con esto de una vez por todas –
-Baja el arma – una voz débil me hizo volver a enfocar la vista, Alice estaba de pie y sostenía mi arma, su aspecto era desmejorado, tenía la cara magullada –
- Un poco tarde Alice – Tanya disparo contra Alice, mi amiga se dobló y luego se desplomo –
-¡NOOOOOO! – un grito gutural salió de mi garganta, escuche un jadeo de Alice –
-Ahora Rosmery, me dirás el nombre de la cuarta infiltrada o terminare por acabar con esta pequeña zorra rompe hogares –
- No te lo diré –
-¡¿Quién demonios es?! –
-Isabella Swan, maldita perra, Isabella Swan – todo sucedió muy rápido, mi amiga grito su nombre y sin titubear disparo a Tanya, la que no hizo más que voltear, abrir sus ojos con desmesura y luego caer contra la baldosa – yo soy la cuarta infiltrada maldita sea -
-¡¿Estás loca?! – chille mientras me ponía de pie – malditamente loca y te amo por eso –
Ambas nos apresuramos a llegar donde estaba el cuerpo de Alice, nos arrodillamos junto a ella, había un poco de sangre en su abdomen.
-Solo me rozo una costilla, tranquilas – agregó la duende con un leve susurro – no se alteren –
-Pequeña, ¿estás bien? – Bella limpio el rostro de Alice – No sabes lo preocupadas que estábamos cuando vimos llegar a Jasper a la mansión –
-Hay tanto que quiero contarles – susurro –
-Ya tendremos el tiempo – mi voz sonaba irreconocible y podía sentir las lágrimas en mis mejillas – no sabes el miedo que tuve cuando te vi inerte en esa silla –
-Un poco drogada, así estaba Rose, pero necesitaba vomitar o la droga tendría más efecto –
-Tenemos que salir de aquí – apremio Bella –
-Tanya dijo que vendrían sus refuerzos, tenemos que movernos rápido – entre las dos pusimos de pie a Alice y la recargamos en nuestros hombros para que pudiera caminar –
-No tan rápido perras – el grito de Tanya fue sorpresivo, cuando vi su arma ya no había más que hacer, me atravesé entre ella y las chicas, impacto un poco más arriba de mi cadera, otra bala resonó y cerré los ojos –
-¡Rose! –
-Dime que ahora si la mataste – susurre –
-Justo entre las cejas, como tanto decía ella misma – hablo Alice –
-Rose mírame – las manos de Bella presionaban la herida y Alice tomaba mis mejillas – Vas a estar bien, lo prometo –
Mi cuerpo se sentía entumecido, la oscuridad me arrastraba y yo me negaba a irme…
-Rosie – esa era ¿Alice o Bella? – Venga no cierres los ojos…
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