Disclaimer:

Good Omens es una serie de televisión basada en la novela de 1990 Good Omens: The Nice and Accurate Prophecies of Agnes Nutter, Witch de Terry Pratchett y Neil Gaiman.

Todos los personajes utilizados aquí pertenecen a su autoría.

Estas son una serie de historias cortas no relacionadas entre sí, en su mayoría sobre Gabriel y Belcebú, pero también habrá la aparición de otras parejas.


El mensaje que dejo para ti

—¿De nuevo?

Varios demonios se arremolinaron frente a una de las paredes, mientras veían como las letras iban apareciendo frente a sus ojos.

—¿Qué creen que diga esta vez?

—¿Será otro poema cursi?

—El del otro día era muy sangriento, Sade se estremeció con solo leerlo.

—¡Ya te he dicho que no dejes salir a las almas!

El regaño vino por parte de Dagon, quien trataba de mantener a raya a sus compañeros, pero también quería saber que aparecería aquel día.

—¿Por qué no solo lo eliminan y ya? —Añadió Ligur con molestia.

—Lo han intentado —Explico Hastur a su lado— Pero sea lo que sea que deje los mensajes no es alguien del infierno…

—¿Un ángel? —Preguntó uno de los Erick.

Todos los presentes comenzaron a susurrar entre ellos, sin creer lo que sus oídos escuchaban.

—¡Seguramente es culpa de Crowley! —Surgió un grito entre la multitud— ¡Es el único que tiene amistad con los ángeles!

—Pero el ya no está aquí ¿por qué su amante le dejaría mensajes?

—Tal vez no sepa que se fue…

—¡Eso no tendría sentido!

—No creo que un simple ángel sea capaz de esto…

Volvió a hablar Hastur, acercando su mano hasta la escritura dorada, y apartándola al instante, el simple acercamiento a ella quemaba como si de agua bendita se tratase.

—¡¿Qué está pasando aquí?! —Interrumpió Belcebú— ¡¿Por qué no están trabajando?!

—Volvió a aparecer mi señor… —Explico Dagon.

—¡¿De nuevo?! —El pelinegro se acercó, bufando molesto mientras meneaba la cabeza de un lado a otro —¡Largo de aquí! ¡No haremos de esto un espectáculo otra vez!

Las réplicas no tardaron en hacerse escuchar, mientras todos se iban disipando.

—Tal vez son para el señor de las moscas —Murmuró otro Erick— Y el arcángel Gabriel se los deja, el otro día vi como intercambiaban plumas…

—¡¿QUÉ DIJISTE?!

El trío de demonios se giró asustados y comenzaron a correr despavoridos, mientras un fúrico príncipe del infierno les perseguía con su enjambre.

Y entonces, hasta el día siguiente el mensaje quedó grabado en la sucia pared:

"Cada mañana te veo en el sol que nace y cada noche recuerdo que ya no estás a mí lado, a veces me preguntó ¿cuál de los dos tuvo la culpa de eso?"

Por la noche, cuando el infierno debe encargarse de atormentar, destruir y organizar las almas, el más antiguo de sus habitantes baja a recorrer los pasillos, asegurándose de que su reino se mantenga a flote.

Y es entonces cuando las letras doradas lo llaman, con uno de sus dedos recorre cada línea, reconociendo la caligrafía, sonríe en medio de la oscuridad, dejando ver sus colmillos y responde a la nota.

"Ninguno, y eso es lo más triste, extrañarnos por algo que no es nuestra culpa, pero así estaba escrito… Yo aún te recuerdo, como si estuvieras junto a mí, tus risas, tu toque, cada vez que cierro los ojos te veo allí, tu cabello brillante y rostro dorado, las lágrimas que recorren tus mejillas mientras me empujas para caer…"

Y luego vuelve a sus aposentos, esperando el día que el próximo mensaje llegue, siempre pensando que no habrá más, pero recorriendo cada pasillo con la esperanza de encontrarlo.

En el cielo, por su parte, empieza a molestarles el olor a azufre y las cenizas que provienen de la oficina del arcángel Michael, pero cada vez que hablan al respecto, el soldado de Dios le resta importancia, alegando que solo son memorias del pasado.


¡Muchas gracias por leer! Espero que hayan disfrutado de esta historia, realmente disfruto mucho escribiendo de esta pareja, y espero poder traerles más historias sobre ellos. Les mando muchos abrazos y amors~