Capítulo 23

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Bella POV**

Era Jueves y por obligación debía estar en el Corporativo Cullen, me dolía la cabeza horrores y mi café no cumplía con su parte, me golpeaba mentalmente porque no podía hacer nada de lo que yo necesitaba hacer realmente, Edward estaba encima de mi literalmente las 24 horas del día; si yo quería salir, él se empeñaba en llevarme, cuando mi celular sonaba, se queda cerca de mí de manera exagerada, me estaba perturbando de una forma extraña, su presencia ya no me provocaba tranquilidad, sus ojos ya no despendían ese brillo que a mí me gustaba, estaba casi segura que él me tenía entre ceja y ceja otra vez, estaba desconfiando de mí y aunque él pensaba que fingía a la perfección, yo iba un paso por delante del… Unos golpes en la puerta seguidos de un huracán broncíneo me saco de mis pensamientos.

-Anabella – Edward se recargo bruscamente con sus manos sobre mi escritorio y yo di un brinco – ha sucedido… – se apretó el tabique de la nariz con frustración –

-¿Qué ha pasado? – enderece mi postura en mi silla de cuero –

-Emmett será formalizado – comenzó a caminar por mi oficina – tengo que ir al hospital para ver su estado de salud y poder hablar con los abogados –

-¿Formalizado? – me sorprendí - ¿Con que cargos? ¿Cuándo fue el juicio en su contra? – alguien puede decirme ¿en que momento paso todo eso?... Rose iba a matarme

- Ayer fue el juicio, no quise decirte nada para no… alterarte – frunció el ceño y evito hacer contacto visual conmigo… me estaba mintiendo

-¿alterarme? – me puse de pie, me sentía molesta – es algo importante, ¿por dios, es Emmett, tu hermano! – vocifere – y a ti te importa un reverendo pepino, alegar por su libertad –

-¿Sabes que había posibilidad de que el fuera culpable? – me miro furioso – no necesitamos sobre exponer el caso Anabella –

-¿Acaso piensas que él puede ser culpable? – me quede de una pieza, no daba crédito a lo que estaba escuchando – ¿Ya te dije que es tu hermano? ¡Creo más en su inocencia yo que tú! –

-¿Qué quieres que haga? – me grito de vuelta –

-¡Qué dejes de ser un maldito egoísta Edward! – estaba enojada - ¿Qué esperas de esto? – levanto una ceja - ¿Quedar como único heredero? –

-¿Qué estás diciendo? – su cara era de consternación –

-Eres un ser egoísta, primero estás de acuerdo con mandar a Jasper a una casa de reposo, y ahora prefieres aceptar la culpabilidad de Emmet a ojos cerrados a luchar por liberarlo, ¡Tu hermano no sería capaz de asesinar a una maldita mosca y piensas que pudo reventar a Katherina! – chille, su expresión estaba acercándose a lo que yo necesitaba… su rabia hacia mí, así podría sacármelo de encima y avanzar con lo que realmente necesitaba mi atención –

-¡No puedo creer lo que sale de tu maldita boca Anabella! – golpeo la mesa con más fuerza aún, pero no retrocedí –

-¡Fuera de mi despacho! – vocifere y apunte la puerta –

Sin agregar palabras, salió dando un portazo y los grandes cristales de la puerta titilaron, suspire frustrada, ya arreglaría ese desastre más tarde.

Me senté y di pequeñas respiraciones para calmarme un poco y bajar las revoluciones, necesitaba hablar con Carlisle, porque me urgía poder llegar a la bóveda que había en el librero de la pared.

Salí de mi oficina con tranquilidad y me encamine por el largo pasillo hasta llegar a la puerta de roble de Carlisle, toque tímidamente tres veces con mis nudillos, pero no recibí respuesta.

-¿Carlisle? – pegue mi oreja a la puerta – ¿puedo pasar? – nadie contesto, me aventure y entre sin esperar su aprobación –

Cerré la puerta y mis ojos no daban crédito a lo que veía, Carlisle estaba desparramado en el sofá, tenía un vaso con whisky en su mano derecha y con la izquierda sostenía la botella, su mirada estaba perdida, ni siquiera había notado que yo estaba dentro de su despacho.

-Carlisle…- hable con cautela - ¿puedo ayudarte en algo? – no era tan tonta como para preguntarle si se encontraba bien, claro era que no lo estaba, por mucho que desconfiara de algunas cosas podía ver un sus ojos el dolor y no pretendía restregárselo en el rostro –

-Anabella… yo… - sus ojos se cristalizaron - ¡ya no puedo con esto! – rompió a llorar y yo me apresure a sentarme junto a él, puse mi mano en su hombro a modo de consuelo –

-Carlisle, debes calmarte – sus sollozos y lamentos eran cada vez más altos – eres un ser humano y puedes desmoronarte como cualquier otra persona –

-Ya no puedo mantener las apariencias – negaba frenéticamente con su cabeza – ya no puedo… no tengo nada – se agarraba la cabeza con ambas manos, el vaso se había hecho añicos en el piso y la botella estaba volteada, derramando su contenido en el piso –

-Carlisle, escúchame – tome una de sus manos, pero el no levanto la cabeza – no es necesario mantener nada, tienes una familia que te acompaña y te respalda, además tienes un imperio que construiste tu solo, a fuerza y puño, debes ser agradecido de la vida, existen quienes no tienen nada – quise reconfortarlo –

-¡No he hecho nada bueno en esta vida! – se puso de pie y dio vuelta la pequeña mesita que había frente al sofá – no fui capaz de sacar a Emmett de la horrible situación en la que se vio envuelto por culpa de los Vulturi – empujo uno de los sillones individuales y este choco con una mesilla que tenía botellas de licor y vasos, de un estrepitoso sonido todo se quebró, me puse de pie y me apoye en una de las ventanas, lejos de su campo de visión, Carlisle estaba nervioso y tiraba todo por los aires - ¡Nunca pude encontrar a mi pequeña hija, la que nos arrebataron! – contuve la respiración…¿de qué hija hablaba? - ¡Jasper está ciego por mi puta culpa! –un grito gutural salió desde lo más profundo de su ser – Él no quería casarse y yo lo empuje a eso, solo para terminar de cubrir todo – un sollozo lastimero siguió sus palabras –

-¡Carlisle, necesito que te calmes! – levante mi voz, sin perder el toque de calma – las cosas tiene solución –

-¿Solución? – se volvió a mí y sus ojos estaban inyectados de sangre – Emmet ya fue procesado, ya no se puede hacer nada, Esme no me apoya y no logro entender por qué –

-Carlisle… - susurre, no lograba entender en que minuto procesaron al grandote y cómo fue que yo no tuve idea de nada – quizás pueda haber algo con lo que yo pueda ayudarte –

-¿Quieres ayudarme? – soltó una risa seca – Nadie puede Anabella, nadie –

-Veamos todo esto de manera calmada – hice un gesto con mis manos – sabes que con respecto a lo de Emmet, puedo mover algunos contactos – sonrió melancólico – en cuanto a Jasper… no es necesario sacarlo de la casa, podemos llevar terapeutas y … -

-A Jasper se lo llevaron hace un rato de la casa, en el mental care estará bien cuidado – sonrió con ironía – al menos eso dice Esme –

-Jasper es tu hijo – enfatice – digo es hijo de ambos, también puedes decidir, además él no tiene problemas mentales, él está ciego y no tiene depresión severa – estaba segura que Cullen de en medio no tenía depresión, Alice lo había preparado bien para afrontar toda esta situación… mierda, Alice

-Ya está decidido y también hecho, Esme considera que es lo mejor y yo la apoyare, cada maldita vez que no lo he hecho, las cosas se desmadran y sale todo mal – se apoyó en su escritorio, el cual ya no tenía nada encima, todo estaba desparramado en el piso – nuestra hija… -

-¿Tienen una hija? – fui de curiosa –

-Teníamos – recalco – Edward tuvo una melliza – lagrimas corrieron por sus mejillas – Esme siempre insistió en que se la arrebataron, pero sus recuerdos fueron tan vagos… yo confié en la palabra de los médicos, según ellos y los reportes emitidos, la bebé nació muerta –

-¡Por dios! – lleve mis manos a mi boca, Edward tuvo o tenía una hermana…mi pecho se contrajo –

-Y por mis errores… ya no tenemos nada – se dejó caer y apoyo su espalda en la madera del escritorio –

-Carlisle, tienes una familia, tienes un hogar… - lloro aún más fuerte y sus sollozos me erizaban la piel… estaba pasándola realmente mal –

-Anabella, no tenemos nada – negaba con su cabeza – perdí todo – lo observe y guarde mis palabras para mí… ¿a qué se refería? – los Vulturi son dueños de la compañía y de todas mis posesiones, mis embarcaderos, mi fortuna, mis acciones en grandes empresas…-

-¿Cómo dices? – mis palabras sonaron ahogadas - ¿Cómo es eso posible? –

-¿Quieres saber cómo? – se puso de pie en un ágil movimiento y me tomo por el brazo con brusquedad, me tironeo con violencia hasta la repisa, presiono unos libros y la bóveda enorme que allí había, se alzó imponente ante nosotros; yo ya sabía que estaba allí, pero abrí mis ojos con desmesura para demostrar sorpresa –

-¿Qué es esto? – mi voz sonó más aguda por la manera en que enfatice –

-De esta bóveda salieron los títulos de propiedad y todos los poderes que ahora hacen dueño de todo a los Vulturi –

-¿Cómo? –

-¡Me robaron todo! – me zarandeó bruscamente – cambiaron los rasgos biométricos, la lectura de huellas… - parecía loco –

-¡Carlisle me haces daño! – sé que podía sacármelo de encima de un solo movimiento, pero no podía ponerme en evidencia – suéltame por… por favor – mi voz sonó lastimera y sus ojos se abrieron desmesuradamente cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo –

-Lo... lo siento… yo…- sus manos se alejaron de mis brazos –

-Tranquilo…- respire más calmada y observe la bóveda - ¿Cómo es posible que pudieran cambiar toda esa información? ¿quién tiene acceso? ¿Pudo alguien hacerlo? –

-La única persona que tiene acceso para eso es… - sus lágrimas rodaban otra vez –

-¿Quién? – presione –

-Esmeralda…- negó con la cabeza – pero ella no pudo hacerlo –

-¿Por qué dices que ella no pudo hacerlo? –

-Porque este robo fue anoche… - restregó uno de sus ojos – y anoche ella estaba conmigo –

-¿Cómo dices? – me sorprendí un poco, si Esme estaba con él, ¿cómo rayos habían cambiado los códigos para ese robo tan minucioso?

En una fracción de segundos todo en mi cabeza encajo, anoche la falsa Esme si estaba en casa junto a Carlisle, en realidad era Rubí, y esta tecnológica no era tan fácil de superar, el lector de iris, el lector de huellas dactilares y el lector de rasgos biométricos no podía alterarse, eso era prácticamente imposible… una sola cosa podía haber sucedido, utilizaron a la verdadera Esme Platt… ella estaba aquí en Seattle… tenía que encontrarla…

-Es la primera vez que te veo sorprendida en realidad Anabella – agrego con la cabeza gacha –

-¿Cómo dices? – volvi a pregruntar, me sentí fuera de juego –

-No sé qué escondes, tampoco sé si toda la información de tu carta de presentación sea real – sonrió un poco con ironía –

-Carlisle… - mi estómago se contrajo un poco, ¿en qué momento tuvo esas conclusiones? – estas equivocado, no hay un trasfondo en todo esto, yo… - mi cabeza iba a toda velocidad, pero no podía buscar una respuesta que me hiciera ser más lista que él, porque quisiera o no, él también estaba observando…-

-Anabella, no quiero respuestas tontas – saco su pañuelo y se limpió la nariz – sé que no llegaste aquí por casualidad, vi unos videos en donde aparece el accidente de mi ex secretaría Maise, y esa pierna rota fue todo menos un accidente – enfoco sus ojos en mí, tenía una media sonrisa – tengo opciones en mi cabeza, ¿sabes? - trague en seco –

-No entenderías… - mantuve mi postura serena –

-No pretendo entender todo ahora, porque supongo que si fueras de las malas, hace mucho tiempo ya hubieras actuado contra mí o alguien de mi familia, y hasta ahora solo nos has dado protección…- cuando solté el aire suavemente, pude notar que hace mucho tiempo estaba conteniendo la respiración, no sabía cómo responderle – llévame a casa por favor… yo necesito descansar – asentí –

Caminamos por el largo pasillo, yo iba por delante y el me seguía en completo silencio… otra cosa más que solucionar, me golpee mentalmente, entramos en el elevador para poder llevarlo al estacionamiento que estaba en el subterráneo y mandarlo a casa, necesitaba tiempo para arreglar algunas cosas, era tanto lo que sucedía y no tenía idea por dónde empezar o cómo hacer que algo diera resultado, masajee mis sienes con pesar y luego fije mi vista en Carlisle, estaba apoyado en una de las paredes con los ojos cerrados, traía su corbata enrollada en la mano, lo observe con mayor detenimiento, sus ojeras estaban marcadas como nunca antes vi, ya no se veía como un hombre jovial, se veía agotado…el hilo de mis pensamientos se vio interrumpido porque el elevador se sacudió violentamente, las luces se apagaron y se encendieron, Carlisle se afirmó de la barra que estaba en la pared lateral.

-¿Qué sucede? – pregunto con una nota de histeria en su voz –

-Recuéstate en el piso – el elevador parecía ir en caída libre, daba sacudidas porque los frenos de emergencia intentaban retener la caja metálica, se sacudía con violencia y los números en la pantalla táctil descendían a una velocidad vertiginosa –

-¡Presiona Stop! – gritaba Carlisle, lo tenía en posición fetal y yo estaba asegurándome que no se pusiera de pie –

Cuando vi que en la pantalla aparecía el menos uno, entendí que era el fin, el elevador ya no se detenía, cerré mis ojos y lo único que podía hacer era escuchar los gritos de Carlisle, de pronto todo se detuvo, el elevador dio una sacudida brutal, todo chirrió, la luz se apagó completamente y se encendió el intermitente de emergencia que estaba en una esquina del techo del elevador.

-¿Qué sucedió? – Carlisle levanto la cabeza y yo me puse de pie – estamos en el menos tres –

-Ponte de pie – le tendí una mano – esto no está bien – presione el intercomunicador de emergencia – aquí elevador privado – sonó un pitido – necesitamos asistencia, cambio – solo hubo silencio en la línea –

-¿Crees que esto sea un atentado? – Carlisle se apoyó en una de las paredes – tenemos que salir de aquí – se lanzó sobre las puertas y trato de abrirlas –

-No, no – tire del de manera brusca porque ponía resistencia, lo estampe contra la pared nuevamente – escúchame Culle, si esto es un atentado, lo seguro es que el blanco seas tú, no me arriesgaré a que abras las puertas y nos espere un muro de gente armada que te llenará de plomo a ti y de paso me cobran unas cuantas a mí – apreté los dientes, un bip indicó que las puertas se abrirían, aplaste a Carlisle contra la pared y saque mi arma de la parte trasera de mis pantalones de traje – ¡Mierda! – mis ojos se enfocaron en el gran espejo que cubría la pared del fondo del elevador… íbamos a morir - ¡Afuera! – me precipité y tome a Carlisle por el puño de su cazadora, alcanzamos a dar unos 6 pasos a la carrera y lo tire junto a mí al piso del estacionamiento, acto seguido, el proyectil que dispararon dio en el interior del elevador y exploto en mil pedazos –

-Dios…- la voz de Carlisle sonó como un murmullo –

-¿Estas bien? – toque su hombro, lleve mi mano a mi oído y me sangraba…auch, Carlisle estaba cubierto de polvo y puedo asegurar que yo también –

-¡Cullen! – gritaron fuertemente – haznos el trabajo más simple y termina de entregarte – cuando ambos estábamos de pie, y el polvo se disipo un poco, pude ver claramente que Alec junto a cuatro hombres más de pie delante de la única salida que tenía este subterráneo –

-¡Apártate Alec! – respondí de vuelta y lo apunte con mi arma –

-Solo quiero al patriarca de los Cullen, es muy sencillo, no compliques las cosas – respondió con ironía –

-Te lo llevaras sobre mi cadáver – casi gruñí –

-No seas ilusa Anabella, sabes que somos más – abrió sus brazos, como enseñando que estaba acompañado de gorilas – ahora dame a Cullen y podré reconsiderar tu futuro –

-Los números no ganan batallas – quite el seguro de mi arma – y ya te dije que no te llevarás a Cullen –

-El vendrá por pie propio, ya verás – se rio dementemente –

-Van a matarte por mi culpa – hablo Carlisle – necesito que salgas de aquí y que puedas conseguir ayuda –

-Calla Carlisle – hable entre dientes – si salgo de aquí, será contigo junto a mí, nunca he dejado que me amedrenten, te quedas junto a mí –

-Ana, cariño no seas ridícula, Carlisle querrá reunirse con Esmeralda – los ojos de Carlisle se abrieron con desmesura – vendrás de manera voluntaria – Carlisle quiso dar unos pasos en dirección de Alec pero lo retuve fuerte por el brazo –

-Tienen a Esme… - se rebatió Carlisle -

-¿Qué te hace creer que creeremos esa mentira? – hable un poco más calmada, sabía que este idiota podía habernos matado hace mucho tiempo, pero estaba dialogando, algo quería… estaba segura –

-Dominic, tráela – ordeno Alec, uno de los gorilas se dirigió a u con vidrios entintados, abrió la puerta trasera y de un tiro muy poco sutil, saco a Esme, tenía la boca amordazada, estaba descalza, su pómulo tenía un feo moretón y sus ojos se abrieron desmesuradamente al ver a Carlisle –

-¡Esme! – grito Carlisle – y emprendió una marcha alocada para llegar a ella, Alec disparo y Carlisle grito –

-¡Carlisle! – quise dar un paso hacia el pero Alec disparo al aire, Esme lloraba desesperadamente y se rebatía en los brazos del gorila de los Vulturi –

-Quieta o tendré que deshacerme de ti, y créeme eso sería un desperdicio – agrego el más chico de los Vulturi; mis manos estaban sudando, no sabía cómo demonios salir de esta situación –

-¿Qué quieres realmente? – interrogue, necesitaba ganar tiempo – ¿Qué Carlisle muera desangrado? – de reojo mire como se revolvía en el piso de dolor, sus facciones estaban surcadas por la angustia y tenía la frente perlada de sudor –

-No me sirve muerto –

-¡Claro que no te sirve muerto, idiota!, déjame curarlo – di unos pasos hasta Carlisle –

-Terminemos con esto chica linda, yo me lo llevo y mi equipo se encarga de curarle la herida –

-No dejare que te los lleves de aquí, no me pruebes Alec –

-Lo que más me apetece es probarte – agrego lascivo – ¿a qué si esta buena muchachos? –

-Más que buena, no sabes lo que me inspiras hacerte – hablo un chico de cabello rubio - ¿será un regalo para nosotros como las anteriores? –

-Ni en tu quinta vida tendrías una mujer como yo – sonreí con ironía y al tipo se le borro la sonrisa de la cara –

-Dame a Cullen y prometo ser bueno contigo Anabella – interfirió Alec – ya no tenemos mucha paciencia, anoche tuvimos que dormir en la maldita camioneta, esperamos a que este imbécil llegara hoy por la mañana, pero justo hoy decidió bajar en el hall de su edificio –

-¿Dónde está Taylor? – trague saliva –

-¿El chofer? – se carcajearon – está durmiendo plácidamente con los angelitos –

-¿Qué quieres? – se me acababan las opciones –

-Necesito a los dos con vida, y tu estas entorpeciéndome, si no haces lo que te digo terminaré matándote y eso de la necrofilia no se meda muy bien aún – sentí nauseas – mi padre requiere de los servicios de estas dos escorias y tú no me vas a impedir cumplir con las órdenes –

-Eso es lo único que sabes hacer, cumplir órdenes, porque no tienes la menor idea siquiera para qué es que los quieren, personas como tú, están destinadas a eso, recibir órdenes simplemente – escupí con desdén y su sonrisa se borró –

Me miro largos segundos, su rostro denotaba furia pura, lo había ridiculizado en frente de sus gorilas y eso era malo, muy malo; sabía que no recibiría ayuda porque ninguna de las alarmas había saltado después del desastre de ese proyectil, nadie se percató siquiera que el elevador privado se había desprendido, no avise a nadie que me marchaba con Carlisle, estaba sola en esto.

-Marcel encárgate – dicho eso, un tipo de tez morena quito el seguro de su pistola, pero fue muy lento y yo solo me moví un centímetro y disparé, el hombre cayó de bruces y luego de boca, no se movió más –

-No juegues conmigo – gruñí –

-¿A qué escuela de secretarias vas? – los ojos de Alec ya no tenía esa seguridad que tenía al principio – no pueden enseñarte a disparar así en cualquier sitio – el imbécil estaba tratando de entender de donde fue que salí, y yo no necesitaba qué pensará demasiado o podría llegar a conclusiones que no me servían –

-Voy a salir de aquí con Carlisle y Esmeralda y tú no te vas a interponer –

-Escúchame Anabella, seguimos siendo más que tú, Carlisle está desangrándose y si no terminas de joder te reventare los sesos – movió su arma hasta Esme - ¿Quieres que dejemos morir a tu esposo? – Esme gritaba cosas ininteligibles porque tenía la boca amordazada –

-¡Aléjate de ella! – grito Carlisle intentando ponerse de pie, Alec volvió a disparar y le dio en el otro muslo, Carlisle quedo boca abajo, ahogando sus propios gritos de dolor –

-Eso va por Marcel, cada vez que a tu asistente se le escape un tiro, yo te daré otro a ti o tal vez a Esme – dio unos pasos más y puso su mano en el rostro de Esme, esta esquivo su toque – lamento esto, si no fueras tan difícil no hubiera sido necesario –

-Te matare por ponerle las manos encima, ¡Lo juro! – grito Carlisle –

-¿Quieren acción? – Alec hablo con su característico tono burlón, de un tirón le quito la mordaza a Esme y le paso la lengua por la mejilla mientras la sostenía bruscamente por el cabello –

-¡Esta es la única manera que tienes para estar cerca de una mujer, basura! – grito Esme y luego lo escupió con todas sus fuerzas – ¡Eres tan poca cosa, que jamás se entregarán a ti por amor o por deseo, solo a la fuerza, porque eres un maldito animal, la palabra hombre te queda enorme! – Alec le dio un fuerte cabezazo y Esme cayó al piso, sus brazos atados, la hicieron caer en una postura dolorosa, su grito de dolor fue desgarrador, esto se estaba descontrolando… pero lo menos pensado ocurrió –

Las alarmas de los coches estacionados empezaron a sonar casi en conjunto, Alec y sus gorilas miraban en todas direcciones apuntando con sus armas, estaban nerviosos, la luz se fue un segundo y volvió al instante, contuve la respiración y sentí alivio.

Rose apareció detrás de una columna y golpeo a Dominic por la espalda, torció su brazo de una manera imposible y le arrebato el arma, otro de los gorilas quiso dispararle, pero mi amiga lo utilizo como escudo humano y devolvió los tiros a diestra y siniestra; Alice salió de las sombras, salto y se enrosco en la cintura del otro guardia, cayeron al piso peleando y dando golpes; el hombre al ser más fuerte se puso de pie con mi amiga colgando en su espalda y la estrello en una de las columnas de concreto, Alice gritó pero no se dejó caer, llevo sus manos a la cabeza del tipo y sin titubeos torció su cuello, sentí los huesos chasquear y el tipo se desplomo; disparé y le di en la cabeza al otro hombre que disparaba de manera poco precisa y en cualquier dirección. Alec fue el último que quedo en pie y nos apuntaba alternamente.

-Tú eres la cuarta infiltrada Anabella – grito histérico – ¡Ustedes dos estaban muertas! – apunto a Rose y Alice – ¡Mi padre va a flipar!

-Hay un dicho que dice algo como que no estábamos muertas, andábamos de parranda – ironizo Alice –

-¿No te jode? – pregunto Rose apuntando a Alec – por cierto tus hombres nos dieron pelea –

-Ya vienen refuerzos – se apresuró agregar Alec – acabaran con ustedes –

-Ríndete Alec, no podrás con este equipo – ironice citando sus palabras anteriores –

-¡Debí matarte cuando tuve oportunidad maldita perra! –

-¡Pero no lo hiciste! – grito Esme, que apareció por detrás de Alec, sus manos ya no estaban atadas a la espalda, estaban atadas hacia el frente, se posicionó de tal forma que con sus amarras rodeo el cuello de Alec, este comenzó a disparar en todas direcciones mientras luchaba por liberarse del agarre de Esme; las chicas y yo nos tiramos al piso y Esme… ella apretó de tal manera que el rostro de Alec se estaba volviendo de un extraño color rojo, sus ojos se inyectaron de sangre y sus venas se marcaban, Esme aflojo un poco, solo para tomar la cabeza de Alec y girarla de tal manera que sus huesos sonaron y su cabeza cayó para un costado, sus ojos quedaron abiertos y sin vida - ¡Con mi familia no, hijo de puta! –

Esme cayó al piso enrollada con el cadáver de Vulturi, Rosalie y yo nos apresuramos a llegar a ella y desatar sus manos, Alice por otro lado corrió junto a Carlisle para atenderlo.

-Tenemos que salir de aquí – apremio Alice – Carlisle perdió mucha sangre –

Nos subimos a la 4 x 4, acomodamos a Carlisle con Esme en el asiento trasero, y Alice ayudaba con las heridas, esta última evitaba mirar a Esme y podía jurar que sus ojos se llenaban de lágrimas; Rosalie tomo el volante y yo me subí de copiloto, salió a toda velocidad del estacionamiento, subíamos a velocidad vertiginosa por los amplios pasillos que nos sacaban del menos tres, las curvas eran cerradas pero Rose pasaba cambios y manejaba con maestría.

-¿A dónde iremos? – pregunto Rose –

-A casa no pueden ir, llévanos a las afueras de Seattle, se dónde iremos – ordeno Esme, quien empezó a dirigir a Rose; al salir a la superficie, lo hicimos por una calle aledaña al corporativo Cullen, nadie estaba ni siquiera enterado de lo que acabábamos de pasar –

-¿Cómo fue que llegaron ahí? – pregunte con curiosidad –

-Una larga historia…- suspiro Alice –

-Pues empiecen hablar…- dijo Esme – porque nos salvaron el culo –

-Así que infiltradas – agrego Carlisle con un hilo de voz - ¿algo que decirme Esmeralda? –

-Una larga historia cariño – sonrió Esme – una larga historia…-

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POV Rosalie*

Llegamos a una enorme casa estilo colonial, estaba confiscada por el FBI, porque la familia propietaria estaba siendo investigada por narcotráfico, al menos eso fue lo que nos explicó Esme.

Alice curo las heridas de Carlisle con ayuda de Esme, me llamaba la atención que la duende evitaba todo lo que podía la mirada de Esme y además casi no le dirigió la palabra, más que para lo justo.

Era para no creer la manera precisa en la que llegamos con Alice, la verdad solo queríamos esperar a Bella en el estacionamiento e interceptarla cuando estuviera sola, pero una cosa llevo a la otra, cuando vimos a Alec apoyado en el capot fumándose un cigarrillo y a todos sus matones revoloteando por aquí y por allá; lo que sucedió después es historia.

-¿Un café? – apareció Bella con dos tazas humenates de café –

-¿Cómo te sientes? – pregunte, mientras recibía mi café –

-Después de mi ducha, mucho mejor –

-Me alegro – sonreí con tranquilidad –

-Gracias Rose, estaba perdida sin ustedes –

-Mm sé que es desconsiderado cambiar el tema así – me rasque la nuca, la verdad ya no podía más – pero necesito saber que sucede con Emmett, ¿sabes algo? –

-Este mm es complicado – agrego después de un minuto en silencio – la verdad no sé por dónde empezar –

-Por el comienzo – trate de quitarle hierro al asunto –

-Rose… -

-Emmett fue procesado, una vez que salga del hospital será llevado a una prisión de máxima seguridad – hablo Esme desde la puerta de la sala –

-Espera, ¿Qué? – deje la taza sobre la mesa - ¿Procesado? ¿Qué hospital? –

-Rose, yo no quería decirte esto así – Bella se restregó el rostro –

-¿Qué no me has dicho? – puedo jurar que sentí mi pecho estallar –

-A Emmett…- Bella miro a Esme, quien soltaba algunas lágrimas, parecía agobiada – recibió una paliza en la prisión, está internado en un hospital, Edward me dijo que mañana lo trasladarán a una prisión de alta seguridad –

-¿Por qué te guardaste todo esto? ¿Para facilitar tú trabajo? – sentí rabia hacia Bella – ¿Por qué eres tan egoísta? – le di un empujón y el café se derramo en su mano - ¡Responde! –

-Rosalie cálmate – intercedió Esme – yo estoy tan perpleja como tú, pero esto no es culpa de Bella, entiende que no es bueno sembrar el pánico cuando no hay mucho que hacer –

-No pueden decidir por mí, ya veré yo como hago para lidiar con ese pánico que ustedes dicen, pero no voy a dejarlo solo, ¿entienden? – una punzada dio en mi abdomen, recordándome la bala que recibí hace unos días, un quejido salió de mis labios –

-¿Qué querías hacer? ¿Salir a pelear con el mundo con una bala en tu abdomen? – me increpo Bella –

-¡No es tu problema! – grite –

-¡Claro que lo es! – me grito de vuelta; pude ver a Esme golpearse la frente con la palma de la mano – estamos juntas en esto, ¿recuerdas? –

-¡Voy a sacar a Emmett de ese lugar! – sentencie –

-Rose… -

-No pretendo que me ayuden –

-Iremos contigo, Rosalie, eso no lo dudes –

-Aunque vaya en contra de todas las leyes y de la ley – susurre y recién ahí pude sentir como las lágrimas corrían por mis mejillas – yo… lo amo –

-Lo sé cariño, lo sé – Esme tomo mi mano y trato de reconfortarme –

Cuando ya me calme un poco y logre dejar de llorar, me disculpe con Bella, quien ya había comenzado a trazar un loco plan para liberar a Emmett, estábamos contra el tiempo y ya no podíamos esperar más.

-¡Ángela escapo! – entro gritando Alice –

-¿Qué? – no sabría decir que rostro era más perplejo, si el mío o el de Bella, o Esme que parecía no entender nada –

-Revise las cámaras, Ángela escapo esta mañana con Jacob Black, perdí el seguimiento en los caminos que van al embarcadero – dijo Alice –

-Es hora de terminar con esto –

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