Advertencia: Ninguna

Historia inspirada en un video musical.

"Esta noche llegaremos al final, sin miedo, solo amor"

—Teenage Dream—

Nerviosa caminaba de un lado a otro pareciendo león enjaulado, consulto por milésima vez el reloj faltaban menos de cinco minutos paras las siete. Mirándose al espejo termino por aplicarse el lápiz labial.

Y entonces el timbre sonó.

-Enseguida salgo—Respondió respirando profundamente sintiendo su corazón palpitar rítmicamente.

Apagando las luces de su habitación se desplazo hasta la puerta donde agarrando valentía la abrió.

Encontrándose con la incrédula mirada de su adusto profesor.

—E-Elsa—Tartamudeo el observándola con atención.

Debía estar alucinando la hermosa mujer enfrente suyo no podría ser la tímida muchachita a quien le enseñaba. Lucia un lindo vestido corto azul rey pegado al cuerpo dando a resaltar la perfecta anatomía jovial, el vestido solo tenía pequeños brillos al borde del pecho y una sola manga. La joven tenía el cabello suelto y adornado con pequeños rizos. No tenía mucho maquillaje salvo rímel para resaltar sus bellos ojos azules y lápiz lábil. Su belleza era natural.

-¿Sucede algo?—Pregunto temiendo por el rostro casi paralizado del pelirrojo.

Hans sacudió momentáneamente la cabeza y sonriendo de lado se acerco tomando la pequeña mano depositando un beso sin dejar de mirarla.

-Luces muy hermosa

Elsa se ruborizo con intensidad. Pero antes de que pudiera responderle algo mas, sintió unos suaves y cálidos labios posarse sobre los propios, fue una sutil caricia, tan ligera como el aleteo de una mariposa.

Y hubiera creído que había sido solo imaginación suya, si no hubiera sentido la mano firme sujetar la suya mientras la miraba con adoración.

-Nos vamos—Dijo Hans.

-Si—Respondió ella.

Y juntos caminaron por el pasillo.


Elena acomodaba con esmero dos sillas la una frente la otra alrededor de la mesa, estaba decorada con un elegante mantel color blanco, dos platos, dos copas vacías y en el centro unas velas aromáticas. Como último detalle arranco unos pétalos de una rosa y los esparció sobre el suelo. Sonrió satisfecha por la decoración.

-¿No crees que exageras?

Desde su lugar Kristoff se encargaba de colocar un pequeño equipo de música. Miro extrañado la última acción de la castaña.

-El chiste es que sea romántico—Puntualizo Elena sin darle importancia al comentario.

-Parece más una pedida de mano que una cita.

-Oh, calla y mejor ayúdame a traer la comida—Dijo Elena.

Los planes de Hans eran llevar a Elsa a un restaurante pero Elena al escucharlo insistió en que le organizara una velada romántica en el jardín de su casa. El y Kristoff intentaron hacerla desistir pero la castaña se puso obstinada y terminaron siguiendo sus órdenes.

-¡Listo!—Exclamo orgullosa—Esto será perfecto, ahora solo debemos escondernos.

-¿Escondernos?—Mustio el rubio—No querrás decir "Irnos".

-¿Y perdernos la cita de nuestro amigo? ¡Jamás!.

-Esta cena es especial para Hans—Comenzó—Elena, no podemos espiarlo sería deshonesto.

-pero…

-Se cuanto ha intentado unirlos—Prosiguió Kristoff—También eh sido testigo de cómo Hans deseo confesar sus sentimientos desde el inicio.

-Eso lo sé.

-Deseas decirle como tratar a Elsa, está bien dar consejos—Dijo mirándola fijamente—Sin embargo no está bien entrometerte. Si Hans te hubiera hecho caso en todas tus locas ideas ¿Cómo crees que se sentiría Elsa?

-Es una buena pregunta—Admitió Elena cruzando los brazos—No sé cómo se sentiría ella pero yo no lo sentiría real.

-Exacto—Kristoff se alegro al ver que comprendía su punto—Elsa le dio una oportunidad y se la dio a él, no a ti o a mí. No se la dio al hombre que tratas de corregir muchas veces, tampoco al profesor hostil con quien ha tratado todo este tiempo—Suspiro profundamente—Sino a Hans Westergaard y a la persona que realmente es.

-Tienes toda la razón.

—Ella se enamorara de su verdadera personalidad, de la increíble persona que es nuestro amigo, lo aceptara con sus defectos y virtudes. Y solo si sigue siendo el mismo. –Sonrió levemente.

—Bueno—Suspiro Elena asimilando sus palabras—Espero que todo resulte bien para ellos.

— ¿Qué dices si vamos al cine?—Sugirió Kristoff.

—Seria genial-


Elsa miraba por la ventana del auto. La ciudad en verdad lucia diferente en la oscuridad y por extraño que parezca le gustaba mas así. Desde el volante Hans observaba divertido como ella jugaba distraídamente con sus manos.

-¿Sucede algo?—Pregunto.

-Nada…solo recordaba-Musita sutil.

-¿Qué recordabas?—Indago Hans sin despejar la vista de enfrente.

-Una vez me encontré a Lily aquí—Señalo una pequeña tienda—Estaba midiéndose un vestido mientras era halagada por sus amigas—Rodo los ojos—Al parecer la tienda recién abría y había una pequeña mesa de postres al lado, Lily dio un paso en falso y termino encima de un pastel—Hans sonrió al escucharla reír—Las encargadas se pusieron furiosas.

-Ya me imagino—Dijo el riendo también.

-Termino limpiando el desastre—Aclaro Elsa—Es lo menos que se merece.

Hans percibió segundos después el silencio ella había callado.

-Lo siento—Elsa fijo su mirar otra vez en la ventana—No sé porque dije eso.

-No te disculpes—Dijo el—Tampoco es de mi agrado.

Elsa se sorprendió por tal declaración nunca creyó conocer a un profesor decir que no le agradaba un alumno.

-Tal vez sea profesor—Continuo aprovechando la luz roja para verla—Pero no significa que deben agradarme todos mis alumnos. La Srta. Swan es buena estudiante lo admito solo…-Encogió ambos hombros—…detesto su actitud.

-Ya somos dos—Reconoció la joven.

-Ahora tenemos algo en común—Elsa rio gélidamente.

-Eso parece.

Hans asintió en silencio y dejo que el silencio reinara otra vez siendo interrumpido por la música proveniente del radio.

-Elsa—Hablo Hans— ¿Por qué vives sola?

-Honestamente no lo sé—Respondió mordiéndose el labio inferior—Antes vivía con mis tíos junto con…Anna…-Vislumbro como los bellos ojos un deje de tristeza—Pero cuando cumplí dieciséis desee estar sola, no podía seguir con ellos.

-¿Tan malo era?

-No es eso—Negó—Ellos son como mis segundos padres y aunque les debo mucho no podía soportar seguir viéndolos fingir ser fuertes. –Callo unos segundos temiendo que si continuaba hablando terminaría llorando. Hans estaciono el auto en una esquina para seguir escuchándola—Es demasiado difícil ¿Sabe? Primero fueron mis padres, pude soportarlo porque tenía a mis tíos y a mi hermana. Era mi deber protegerla como hermana mayor, la abrazaba cuando lloraba al recordar a nuestros padres.

-Entiendo

-No sabe cuántas veces estuve bajo presión llegue a encerrarme en un armario porque jamás les permitía verme llorar, no quería que se preocuparan por mí. Anna era mi prioridad…-Respira hondamente—Ahora ya no está. Mis tíos nunca lloraban al menos no frente a mí.

-Me imagino—Le tomo las manos casi con adoración.

-Decidí marcharme de ese lugar era horrible verlos sufrir, al vivir sola me sentí más tranquila. Me dedique a los estudios y al trabajo.

-Pero sientes un vacio—Dijo prácticamente afirmando—La soledad no siempre es justa con todos.

Y lo sabía perfectamente.

-Y es por eso…-Acuna gentilmente su rostro entre sus manos—Que yo pienso llenar ese vacío con este inmenso cariño que te tengo.

Elsa sonrió por lo bajo.

-Si le permitió entrar en el—Dijo.

-Tú eres un desafío para mí y a mí me encantan los desafíos.

-Profesor, gracias por escucharme—Murmuro algo apenada.

Y él solo pensó que así lucia la mujer más bella del universo.

-Siempre lo hare, preciosa. —Dijo volviendo a conducir.


Al llegar Elsa abrió enormemente los ojos impresionada al ver el hogar del pelirrojo, parecía una mansión. Estaba pulcramente pintada de blanco con detalles marrones cerca de la acera un camino de piedras conducían hasta la entrada.

-También vivo solo—Admitió Hans a un lado suyo—Mi padre insistió en darme esta casa cuando desee independizarme.

-Es muy hermosa—Dijo Elsa sin salirse de su asombro.

-Yo conozco cosas mucho más hermosas.

-¿Cómo cuales?

-Como tú por ejemplo—Añadió con galantería.

Sin darle oportunidad siquiera de sonrojarse el profesor tomo la pálida mano guiándola hasta el jardín trasero. Se deleito por la expresión fascinada de la rubia.

Por su parte Elsa camino unos pasos contemplando extasiada aquel bello lugar. No era demasiado pequeño ni demasiado grande. Parecía un diminuto bosque decorado sencillamente con flores y plantas en su esplendor. Miro ínsitamente hacia arriba encontrándose con el cielo tachonado de estrellas. Imaginaba estar en un sueño era maravilloso.

-Elsa—La llamo el todavía sonriendo esta vez de lado— ¿Quisieras acompañarme?

Al girarse no pudo sino asombrarse mucho mas la mesa perfectamente decorada, las velas, incluso los pequeños pétalos esparcidos le hicieron sentirse extrañamente feliz.

-Me encantaría—Sonrió.

Hans espero a que llegara hasta él para retirar la silla cuando ella se sentó este se acomodo en su asiento.

-¿Usted preparo todo esto?—No pudo evitar preguntar.

-Elena me ayudo—Respondió Hans—Necesitaba una mano femenina.

-Todo es en verdad muy hermoso—Dijo mirándolo fijamente—Nunca nadie se había tomado la molestia en prepararme algo así.

-Me honra ser el primero—Argumento tomando su copa comenzando a llenarla con vino.

-No sabía que le gustaba el vino—Dijo Elsa algo extrañada.

-Me gusta sin embargo rara vez lo bebo—Aclaro rápidamente temiendo darle una mala impresión si bien no era un hombre de vicios también disfrutaba relajarse los fines de semana— ¿Quieres un poco?

-Nunca eh bebido—Confeso—No me molesta que bebe, Profesor—Rápidamente dijo al ver que Hans hacia ademan de dejar su copa. ¿Enserio lo haría por ella?

Después de eso siguió la cena constaba de una sabrosa pechuga rellena con crema y espinaca acompañada de una porción de ensalada. Elsa saboreaba con deleite aquella deliciosa cena sorprendiendo al profesor por los elegantes modales que portaba la joven. En medio de ello Hans le contaba divertidas anécdotas sobre sus días como estudiante o profesor, ella reía disfrutando de cada historia. Ella relataba con timidez algunos recuerdos de su niñez, otros se iban a la preparatoria incluso en su trabajo.

Cuidadoso en cada detalle al terminar la cena el sureño recogió los platos dejándola unos escasos minutos solos. Aprovechando eso ella cerró ambos ojos sonriendo tontamente contagiada de esa extraña calidez que la embriagaba. Volvió a tener la misma tímida sonrisa al escuchar los pasos volver.

Se giro a ver al profesor cuando este extendió su mano y con esto haciéndole una invitación a ponerse de pie. Con un ligero rubor en sus mejillas ella la acepto poniéndose de pie al hacerlo noto la estrecha cercanía.

-¿Me concedes un baile?—Pregunto Hans sin abandonar su sonrisa.

-Nunca bailo con nadie—Admitió sin saber si debía decirlo o no.

-Solo una canción—Pidió el.

Debatiéndose internamente si era correcto Elsa acepto, Hans primero agarro un pequeño control señalando el pequeño aparato musical y a los segundos después una canción se hacía escuchar.

You're the light
You're the night
You're the color of my blood
You're the cure
You're the pain
You're the only thing I want to touch
Never knew that it could mean so much, so much...

Con cierta timidez Elsa coloco su mano en el hombro del profesor mientras este la sostenía de su delgada cintura aproximándola a él. Dulcemente tomo su mano libre y así comenzar, ella se dejaba guiar algo apenada la cercanía con él la ponía nerviosa en mil formas. Reconocía la canción era famosa al ser parte de una película, pero no era la fama de ella sino el significado de sus palabras.

Los movimientos eran suaves con un poco de velocidad seguían el ritmo, a veces rápido…a veces lento…Pero los ojos de ambos seguían en el mismo lugar observando los del otro. Hans sonrió satisfecho cuando la hizo acercarse mas causando un adorable sonrojo en aquel rostro angelical, Elsa sonrió tímidamente.

So love me like you do
Love me like you do
Love me like you do
Love me like you do
Touch me like you do
Touch me like you do
What are you waiting for?

Ambos avanzaron hasta el centro del jardín sin darse cuenta dejándose llevar por el ritmo musical, Hans la hizo girar y ella volvió hacia el esta vez estando delante. Sorprendiéndolo ella se puso otra vez enfrente retomando el ritmo.

Siguieron bailando sin dejar de verse y sin abandonar la sonrisa de sus rostros.


Afuera del cine Elena y Kristoff caminaban amenamente discutiendo sobre la película que acababan de ver. Tenían mucho tiempo sin ir causa del trabajo.

-¿Cómo crees que la estén pasando?—Dijo la castaña acomodándose su suéter.

-¿Te refieres a Hans? Tal vez las cosas estén marchando bien.-Declaro el rubio metiendo sus manos en su chamarra. — ¿Por qué lo preguntas?

-No lo sé—La cara del rubio se contrajo en un gesto de incertidumbre.

-No estarás pensando ir a espiarlos ¿Verdad?—Kristoff sabía que Elena tenia buenas intenciones pero no siempre todo debía ser perfecto. —El, acaso no me escuchaste sobre "Dejarlos decidir".

-Si, Kristoff te escuche.

-¿Entonces?

-No me malinterpretes, solo estoy un poco ansiosa por saber cómo termino.

-Si Hans lo desea nos contara Elena.

Kristoff se acerco a su amiga ofreciéndole su brazo el cual ella tomo recargándose sutilmente en el, después de todo ambos se tenían mucha confianza y no era como si desarrollaran sentimientos hacia el otro. Muchos pensaban que algún día se enamorarían del otro por cómo se comportaban ya fuera a solas o en público, ellos sabían que no seria así pues nunca se imaginaron tener más que una amistad.

Ambos se abrazaban y constantemente se daban frases de apoyo cuando el otro lo necesita o simplemente salían como esa vez. No por comportarse así significaba el inicio de un romance, no es necesario existen muchos tipos de amistad, algunos más extraños que otros. Se querían si…pero únicamente como los grandes amigos que eran, se miraban solamente como eso…Amigos.

-Kristoff ¿Cuándo te enamoraras?

En sus años de conocerlo Elena nunca había visto al rubio salir con alguien, ella misma había visto como muchas mujeres se le acercaban deseando poder tener una cita con el. Muchas veces ella y Hans discutían sobre ese punto ya que consideraban al joven como el más romántico y tímido de los tres.

-Estoy esperando a la indicada Elena—Respondió Kristoff sonriéndole amable—Cuando eso suceda serás la primera en saber.

La muchacha sonrió también sabiendo que lo decía enserio.


-¡NO!—Ella comienza a gritar negando con la cabeza negándose a la terrible realidad de que acababa de perder a su hermana— ¡Anna!

De repente se levanta de donde estaba comienza a correr queriendo buscar entre los escombros unos brazos le impiden avanzar más. Ella comienza a forcejear.

-¡!Déjenme!¡Debo buscarla!—El hombre que la sostiene intenta calmarla pero los movimientos que hacía para liberarse lo hacía imposible—¡Mi hermana está ahí¡

-Es demasiado tarde…-Le oye decir con voz comprensiva ella niega otra vez.

No, no podía aceptarlo Anna estaba ahí necesitaba buscarla.

-Jovencita ya no queda nada…-Dice otra vez el hombre-…En verdad lo siento.

El dolor que la joven estaba sintiendo crece hasta convertirse en desesperación. ¿Esto no podía estar pasando, Verdad? No, Anna seguía viva…Solo necesitaban buscarla en los escombros, luego la llevarían al hospital ella se recuperaría, ambas seguirían juntas…

-No…-Gime de dolor cerrando con fuerza los ojos-¡Esto no está sucediendo!.

Las personas alrededor del evento miran con tristeza a la muchacha quien vuelve a caer de rodillas al suelo esta vez cubriéndose el rostro inclinándose un poco. El dolor le consume. Lo siente pasearse por su venas hasta llegar a su corazón…Eso solo le duele más.

Escucha las voces provenientes de sus tíos, ambos llegan hasta ella comienzan a abrazarla, decirle que todo estaría bien Tía Gerda llora desenfrenadamente mientras su tío se dedica a consolarlas a ambas.

Nada estaría bien para ella.


-¿Elsa?¿Estas bien?

Parpadea un par de veces volteando a ver al sureño este la miraba con una ceja alzada.

-¿Eh? Perdone estaba distraída—Atino a decir.

Hans prefirió no insistir. Recién terminaron de bailar ahora caminaban por el jardín Elsa tenia la chaqueta del profesor gesto que agradeció extrañamente le pareció muy galante, pasaron largos minutos observando las estrellas quienes parecían lucirse al demostrar lo bellas que eran muchas personas nunca les tomarían importancia a aquellas pequeña lucecitas pegadas en la gran superficie tachada de azul marino. Ellas inspiraban a grandes autores, músicos, poetas ¿Cómo no hacerlo? Científicamente archivadas como simples bolas de fuego, significaban mucho mas por algo todo existe. Tiene un motivo.

Un tanto cansados al estar caminando se apoyaron mínimamente en un barandal su única vista era el cielo y la luna junto con las estrellas, Elsa permitió a Hans abrazarla ella como otras veces apoyo su cabeza en el hombro del hombre.

-¿Dónde se encuentra su familia?—Hans aprovecho que la muchacha volteara a verlo para besarle la frente—Por favor no haga eso—Añadió avergonzada.

-Mi padre actualmente vive en Londres.—Respondio sin importancia.

-¿Y su madre?.

-Ella…murió hace dos años.

Elsa se quedo callada ante la confesión del pelirrojo. Se regaño mentalmente pensando que acababa de cometer alguna indiscreción.

-Perdóneme no quise…-Quiso disculparse pero Hans la interrumpió.

-No te disculpes no lo sabías.

Eso le hizo sentirse más culpable y ella que intentaba no causar molestias.

-Preciosa—Acuno su rostro entre sus manos lanzándole una mirada tranquila dándole a entender que no debía sentir mal por aquella pregunta—Esta bien.

-A veces soy demasiado imprudente—Mustio apenada.

Hans le levanto el rostro—Y también la persona más maravillosa que eh conocido.


¡Hola! ¿Me han extrañado? Apuesto a que si, sorry si tarde años en actualizar pero tengo una buena razón para hacerlo mis primas de Sinaloa vinieron de visita hace algunas semanas y como soy su "Anfitriona" debía salir con ellas a la plaza o a ir de comprillas por ahí. No es porque no deseara continuar con el fic. Y también recientemente acabo de regresar a la preparatoria asi que había estado ocupada.

Tambien aprovecho para defenderme de cierta persona que me mando un mensaje por privado aquí en Fanfiction. Esta persona se estaba burlando de mi porque fui victima de un Abuso sexual. Porque si lo fui y soy una sobreviviente.

No menciono su nombre porque yo ¡Si respeto a los demás! Y para que no reciba criticas por parte de sus seguidores. Esto es realmente una falta de moral no tiene ni idea por lo que tuve que pasar y la inmensa culpa que sentía hacia mi misma, muchas personas creen que no es la gran cosa, ¡Señores estamos hablando de Abuso sexual! Eso te deja cicatrices tanto interna como físicamente, puede que existan personas con mas problemas pero esto te carcome y te hiere profundamente te hace daño en tu autoestima e integridad.

Burlarse de esto es horrible porque no es ¡Gracioso!.

Y si alguien se a atrevido a burlarse o reírse de una situación como esta pregúntense por un momento ¿Cómo se siente esa persona?.

Por favor les pido se abstengan de hacerlo.