Disclaimer:

Good Omens es una serie de televisión basada en la novela de 1990 Good Omens: The Nice and Accurate Prophecies of Agnes Nutter, Witch de Terry Pratchett y Neil Gaiman.

Todos los personajes utilizados aquí pertenecen a su autoría.

Estas son una serie de historias cortas no relacionadas entre sí, en su mayoría sobre Gabriel y Belcebú, pero también habrá la aparición de otras parejas.


Desde el lugar que pertenezco te seguiré queriendo

Capítulo II

Después de Geraldine, las creaciones de Ba'al comenzaron a cambiar, sus abejas se volvieron más fuertes y peligrosas, les agregó un aguijón y a otras incluso veneno, modificó el saltamontes, le hizo andar en grupo y devorar todo a su paso, llamándolo ahora langosta, diseño a la pulga y mosquito, además de cientos de especies más.

Sabía que sus nuevas criaturas no eran del agrado de todos los ángeles, algunos solo suspiraban y seguían su camino sin prestarles atención, otros huían aterrados o asqueados y Ba'al cada día era más alejado por sus compañeros.

El único que siempre le buscaba y felicitada por su trabajo era Gabriel, acariciaba y alababa a cada uno de sus nuevos amigos sin mostrar miedo hacia ellos, pero siempre que el ángel comenzaba a describir sus cualidades el rostro de su compañero se ponía serio y sus ojos tristes, siempre quería preguntarle qué era lo que pensaba, pero temía la respuesta que pudiera darle.

—Probablemente este fuera más tiempo esta vez…

Ba'al se giró, su cabeza estaba posada sobre el pecho del más alto, y desde su posición podía admirar de cerca todos los rasgos de aquel rostro, de pronto sintió la necesidad de acercarse más a él.

—Así que no podré verte por un buen rato…

Los ojos lila de Gabriel brillaron cuando se encontraron con los del ángel, sintió el inmenso deseo de abrazarlo y quedarse a su lado para siempre.

—¿Qué es lo que harás?

—No sé mucho al respecto solo que Michael, Uriel y yo fuimos los seleccionados.

—¿Vas a extrañarme?

—Claro que te extrañare…

Aquello hizo sonreír a Ba'al quien se incorporó levemente, acomodo uno de sus largos mechones tras su oreja y antes de que el arcángel pudiera decir cualquier cosa unió sus labios contra los de él.

Los ojos de Gabriel se abrieron con sorpresa al sentir aquella suavidad, su cuerpo se congelo sin saber cómo responder y alrededor de ellos, cientos de flores comenzaron a crecer.

El ángel se separó con lentitud, pasando su lengua por el lugar, como si quisiera conservar aquel sabor.

—Beso… —Murmuro mientras su superior se incorporaba— Lo llaman beso…

—¿T-tú lo creaste…?

—No, pero vi a un par de ángeles hacerlo... ¿Te disgusto?

—Yo… No… En realidad, me hizo sentir extraño… No sé cómo describirlo… T-tengo que irme Ba'al... Te buscaré cuando mi misión termine…

—Gabriel…

El ángel quiso alcanzarlo, pero el castaño ya había alzado en vuelo alejándose con rapidez, toco sus labios con la punta de sus dedos, tratando de recrear la sensación de hace un instante.

—No hiciste nada malo… —Ba'al extendió sus alas dispuesto a alejarse, cuando el extraño volvió a hablar —Tampoco tienes que tenerme miedo…

—¡No te tengo miedo! —Replicó ofendido y al volverse hacía quien le hablaba se dio cuenta de que se trataba del arcángel Lucifer.

—Eso es bueno —Su hermoso cabello rojo se movió suavemente en compás con su andar— El miedo en realidad no es más que ignorancia, es por eso que algunos repelen tus creaciones, porque no las conocen...

El arcángel se agacho en el suelo para recoger un llamativo ciempiés que se escurría entre sus dedos sin que Lucifer se inmutase.

—¿Y tú si lo haces? —Bufó con diversión Ba'al.

—No… Pero me gustaría… Siéndote honesto he escuchado mucho sobre ti.

El pelirrojo avanzo tan rápido que no le dio tiempo de reaccionar al menor cuando ya se encontraba frente a él.

—He oído de tus insectos tan peculiares, escurridizos, venenosos, letales y para nada agradables a la vista…

—Me imagino que debe de odiarlos ¿no? Ya que no son bellos como usted…

—¡Claro que no! —El pelirrojo soltó una carcajada que hizo resaltar sus hermosas facciones— ¡Por el contrario! Los encuentro fascinantes, dicen mucho sobre lo que en verdad quieres…

—¿Lo que en verdad quiero?

—Claro, no buscas agradar a los demás, ni la felicitación de Dios, buscas más que eso —Acercó su mano hasta colocarla en la mejilla de ángel—El problema es que no sabes exactamente que…

Los ojos azules de Ba'al parecían no haberse inmutado, pero por dentro sentía como si aquellas palabras le definieran a la perfección.

—Ven un día a nuestras charlas —El arcángel retiro su toque sin dejar de sonreírle— Tal vez te ayuden a encontrar la respuesta que buscas.

Lucifer no espero a que aceptaran o rechazaran su invitación, y tan rápido como había aparecido se marchó.

Ba'al trató de no pensar más en aquel encuentro, pero sin la presencia de Gabriel no había mucho que le distrajera.

Decidió que dejaría de lado sus creaciones tan peculiares y comenzó a centrarse en hacer cosas que le agradasen a todos, le dio vida a luciérnagas, mariquitas e incluso mamíferos como lo fue el gato, pero nada servía para alejar de su pensamiento las palabras dichas por Lucifer.

Así que, en una ocasión, antes de que las campanas y trompetas sonarán, se escabullo entre los árboles que alguien había creado y colocado uno junto a otro, en una especie de perfecto escondrijo, aunque caminaba sin rumbo algo le decía que se dirigía al lugar correcto.

—¿Saben cuáles son los nuevos planes de nuestro todo poderoso?

Al llegar el ángel trato de pasar desapercibido, su forma menuda y pequeño tamaño le ayudo a filtrarse entre el resto, busco acercarse lo más posible sin ser visto, hasta que se oculto tras un par de virtudes, que reconoció por el característico brillo que emanaban, le pareció extraño que llevaran animales consigo ya que el poder de la creación no se les era otorgado, tratando que el caimán y sapo de aquellos seres no devoraran sus insectos, prestó de nuevo atención al discurso del arcángel.

—Se supone que nosotros, los serafines, querubines, tronos, dominaciones, virtudes, potestades principados, arcángeles y ángeles somos los seres celestiales amados por Dios ¿no?

Hubo una afirmación unánime.

—Pues parece ser que esto no es suficiente a los ojos de nuestro señor... Las alabanzas que le damos o que más bien obliga a que demos… No le satisfacen por completo…

Una serie de murmullos comenzaron a escucharse.

—Y por ello ha decidido que una nueva criatura, a base de su imagen y semejanza será quien gobierne sobre todas las cosas… ¡Cada regalo, cada creación nuestra, pasara a sus manos! ¡No hemos sido más que instrumentos a los cuales una vez usados se les confinará a la tarea del cuidado de sus nuevos hijos!

Gritos de reproche estallaron por todas partes, fue entonces que Ba'al noto la increíble cantidad de ángeles que había allí.

—¡Y además de esto! ¡Su amor! ¡La única cosa que se supone nos llena de felicidad y gloria! ¡Pasará a ser compartido si no es que robado con lo que llamara humanidad!

—¡Mentira!

—¡Injusticia!

—¡Traición!

—¿Y qué hay de malo con compartirlo?

Todos los rostros se giraron hacia un costado, donde un ángel de cabello rojo aún más intenso que el de Lucifer, ojos dorados como el oro, al que parecía no importarle nada en absoluto, había preguntado con total indiferencia. Ba'al lo reconoció al instante, busco a su compañero principado, con el que siempre lo encontraba en la práctica del beso, pero no le vio por ninguna parte.

—¿Qué importa si crean a alguien más? ¿No es acaso el amor de Dios infinito?

Todos comenzaron a cuestionarse entre ellos, hasta que Lucifer tomo nuevamente la palabra.

—Aún cuando lo sea ¿dónde queda la justicia para nosotros? ¿Qué ganamos con servir ciegamente? ¿Con amar, alabar y cumplir? ¿Somos realmente felices con esto? ¿No podemos aspirar a más? Cada uno de ustedes pregúntese ¿Es realmente este el lugar dónde quiero estar?

La reunión se dio por finalizada cuando el clamor de las campanas les indico a todos que el momento de recreación había terminado.

Todos comenzaron a marcharse y cuando Ba'al estaba a punto de hacerlo también, Lucifer se interpuso.

—Así que al final viniste… —Le dijo con una sonrisa.

—Y-yo… Tengo que irme, han sonado las trompetas…

—¿No te harta eso? Tener un horario para todo… Sin poder elegir quien ser, más que por un efímero momento que nos otorgan…

—Yo…

—Quédate… Da un paseo conmigo.

El arcángel tendió su mano, y Ba'al no la tomo, pero si acepto seguirlo.

—Lo que dijiste —Se alejaron hasta un arroyo que corría sin desembocar en ningún lugar— Sobre la humanidad ¿es verdad?

—Oh sí que es verdad…

—Y lo de gobernar sobre todas nuestras creaciones…

—También es cierto, al final solo seremos rezagados para que alguien más se dedique a amar a Dios…

—¿Por qué…? —El ángel dudo en terminar la pregunta— ¿Por qué quiere ser amado?

—¿No lo queremos todos?

—No…

—Tal vez no es sobre el amor, sino el poder que eso tiene, el saber que te sientes querido y admirado te transmite fuerza y coraje…

—Pero entonces ¿no le importamos?

—Tal vez si, tal vez no… Sus palabras son difusas, te confunden… Tienes que leer entre líneas…

—Si Gabriel supiera eso… Realmente se sentiría triste…

—¿Gabriel? ¿El arcángel?

—Y-yo… —El rostro de Ba'al se tiño de rojo, sin saber porque, sintió vergüenza de pronunciar su nombre— S-si…

—No tiene nada de malo… Le quieres…

—Claro que le quiero… Como a todos los ángeles…

—Oh… No, no, ese cariño es diferente, especial— Lucifer se detuvo, mirando hacia la nada, continuo —Es un sentimiento que te quema y lástima que incluso piensas en que no existe cosa más hermosa que esa… Es un tipo de amor que solo puedes sentir por seres especiales para ti…

—¿Amor?

—Si… —El arcángel giro su rostro con ojos tristes se acercó hasta el menor— Lo sé porque tengo a alguien así también, pero no logra entender que el amor que le profeso es diferente al que espera de mí y que todos consideran correcto…

—Yo… Creo que lo que siento por Gabriel también es diferente a cualquier otra cosa y a la vez es tan natural que no entiendo porque está mal…

—No es que este mal… Solo es distinto… —Lucifer tomo los arreglos de flores en el cabello trenzado del ángel, destruyéndolos uno por uno— Así como tú… No hay nada malo contigo, solo no eres como el resto, si lo aceptas y dejas de intentar encajar para hacerles felices, tal vez encuentres el mejor camino para ti…

Las abejas que rodeaban al ángel se fueron alejando, una vez que el último pétalo desapareció solo quedaron las moscas que zumbaban con intensidad, rodeando a quien consideraban su señor, Ba'al noto entonces como si un enorme peso hubiera sido liberado de sus hombros y sonrió con regocijo al verse liberado.


¡Muchas gracias por leer! Espero que hayan disfrutado de esta historia, realmente disfruto mucho escribiendo de esta pareja, y espero poder traerles más historias sobre ellos. Les mando muchos abrazos y amors~