Disclaimer:
Good Omens es una serie de televisión basada en la novela de 1990 Good Omens: The Nice and Accurate Prophecies of Agnes Nutter, Witch de Terry Pratchett y Neil Gaiman.
Todos los personajes utilizados aquí pertenecen a su autoría.
Estas son una serie de historias cortas no relacionadas entre sí, en su mayoría sobre Gabriel y Belcebú, pero también habrá la aparición de otras parejas.
Desde el lugar que pertenezco te seguiré queriendo
Capítulo IV
—No lo necesito… —Murmuraba Ba'al a la mosca en su mano— Y tampoco me importa, por mi puede quedarse con su estúpido cielo y sus estúpidas reglas… No lo extraño… Ni pienso en él…
El pequeño ángel hizo un puchero dando de comer a Geraldine el néctar de una flor, recordó a Gabriel, y como este había creado las flores para que sus abejas tuvieran donde descansar, suspiro pensando en todo el tiempo que habían pasado juntos y lo mucho que deseaba que estuviera a su lado en esos momentos.
—¿Por qué estas llorando?
Sorprendido, Ba'al se giró para encontrarse a Lucifer, quien sin preguntar se sentó justo a su lado tan cerca que el menor se ruborizo ante la belleza del arcángel.
—¿Es por Gabriel?
—¿Q-qué?
—Tus lágrimas —El pelirrojo paso un pulgar por debajo del ojo del ángel— ¿son por él?
—Y-yo…
—Está bien… No tienes que sentir gozo y felicidad siempre —Lucifer se acercó aún más, sosteniendo por la barbilla a Ba'al— Pero no me gusta que estés triste frente a mí ¿me permitirías cambiar eso?
Gabriel había escuchado sobre los lugares que Lucifer frecuentaba con sus seguidores, espacios apartados, oscuros, generalmente rodeados de árboles o maleza, algunos los encontraban bellos y otros se sentían intimidados.
Había recorrido un largo tramo volando hasta que bajo a tierra, camino adentrándose por un sendero y conforme avanzaba el lugar iba oscureciéndose cada vez más, pensó en volver cuando unas risas llamaron su atención, desconfiado se escondió tras un árbol y se asomó lentamente.
—¿No nos hemos alejado demasiado del grupo?
Acercándose un poco más, el castaño se dio cuenta que se trataba de Azirafel, uno de los principados que Dios había elegido para sus próximos planes en lo que el todo poderoso llamaba proyecto "humanidad"
—Está bien… —Le respondió su compañero ángel—Prefiero estar aquí contigo… Lucifer me agrada, pero sus ideas…
—¿Te asustan?
—Algunas, si… Pero también siento como si fuera el único que me entendiera…
—Oh, querido…
Azirafel tomo el rostro de su compañero, coloco su frente contra la de él y lentamente se acercó besándolo en los labios, frente la mirada atónita de Gabriel.
—Recuerda que siempre me tendrás a mí…
El ángel pelirrojo sonrió y cuando estaba a punto de devolver el gesto, el arcángel interrumpió fingiendo aclarar su garganta.
—H-hola…
La pareja se separó, sintiendo vergüenza por haber sido atrapados y miraron a Gabriel con grandes ojos asustados.
—L-lamento molestarles… —Se disculpó el más alto— Yo sólo necesito hablar con Lucifer… ¿Tienen idea de dónde puedo encontrarlo?
—Los planes de Dios son hacerles brotar del barro, como iguales, cada uno poseerá un cuerpo diferente al del otro y a partir de ellos descenderán cientos, miles tal vez…
Comenzó a explicar el arcángel haciendo caer uno de los tirantes de Ba'al, quien sintió un escalofrío recorrer su espalda, era una sensación extraña y nueva que jamás había experimentado antes.
—A cada uno lo dotará de órganos diferentes y se adaptaran, les permitirá acceder a un mundo se sensaciones que a nosotros se nos ha negado…
El pecho del ángel quedo al descubierto y este se apresuró a cubrirse, desviando la mirada y ruborizándose por la sensación de vulnerabilidad.
—Está bien… —El arcángel tomo su mano, apartándola— Nos han hecho creer que debemos sentirnos horrorizados del amor y lo que esto conlleva, mientras a los humanos les permitirá todas las dichas…
—No… —Ba'al se apartó aún sin mirarle— No me avergüenza es solo que…
—¿No puedes? —El ángel solo asintió levemente.
—Lo entiendo…
—¿Lo haces?
—No soy como Dios, no te obligaré a nada que no desees… Es sólo que esto lo hacía también por mí, pensé que contigo podría olvidarle… Tal vez, en realidad soy tan egoísta como todopoderoso ¿no?
—¿Olvidarle?
Lucifer sonrió, coloco un mechón de cabello tras la oreja del ángel sin dejar de observarle y suspirando volvió a hablar.
—Si ahora en lugar de tenerme a mí en frente tuyo, fuera Gabriel ¿le hubieras pedido que se detuviera?
El ángel abrió la boca, pero no pudo contestar.
—Es lo mismo conmigo… Desearía también que ese alguien especial estuviera aquí conmigo, y como no puedo olvidarla, trato de apagar su recuerdo con otras sensaciones, es así como descubrí el placer, el dolor y la ira…
—¿Dolor?
—Es lo que sientes justo ahora… Cada vez que piensas en tu arcángel, te duele su rechazo… Ira por todo lo que se nos niega, por tener que siempre tratar de amoldarnos a lo que se espera de nosotros… Y placer, bueno, ese puede venir de muchas partes, de codiciar los tesoros de otros, de disfrutar los cuerpos de tus compañeros, los largos descansos improductivos…
—¿Del alimento de la tierra?
—Por supuesto ¿por qué nosotros los ángeles no podemos saborear los frutos que hemos creado? ¿Por qué nuestro cuerpo es un templo sagrado? ¿Un templo para quién?
Ba'al río, olvidándose de su cuerpo aún expuesto, y a su alegría se unió Lucifer, cuando sus carcajadas cesaron, por algún motivo sus rostros se movieron en la misma dirección encontrándose con un par de ojos lilas que les miraban con tristeza.
—¡Gabriel! —Exclamo el ángel, arreglando sus ropas —¿Q-qué haces aquí…?
—Hermano Arcángel… —Lucifer se adelantó, interponiéndose en la visión del castaño— ¿A qué debo el honor de tu visita?
Apretando los puños, el más alto frunció el ceño, la necesidad de herir la cara sonrientes de su igual iba creciendo dentro de él, no estaba acostumbrado a respirar, pero lo hizo en ese momento, lenta y dolorosamente, luchando con todas sus fuerzas por controlarse.
—Lucifer… —Dijo al fin, casi escupiendo con desprecio aquel nombre— Hay algo que tal vez no debería decirte, pero me siento en la obligación de hacerlo…
—Gabriel —Ba'al intento acercarse al castaño, pero Lucifer, en un gesto le indico que se detuviera.
—Vaya… Debe ser algo muy importante para que te hayas tomado la molestia de buscarme, pero soy un buen anfitrión, quédate a acompañarnos…
El pelirrojo extendió su mano, pero Gabriel solo la miro con desprecio, luego se fijó en el ángel, sus ropas arrugadas, su cabello revuelto y lo único que deseo fue poder marcharse lo más rápido posible de allí.
—Michael…
Al escuchar aquel nombre, la expresión del pelirrojo pareció cambiar, alzo el rostro tratando de pretender que no le interesaba.
—Se le ha impuesto una misión —Continúo el más alto— Desterrarte del cielo… Incluso ha sido preparado un pozo de lava para que sea tu nuevo hogar…
—¿Cómo…? —Era la primera vez que Ba'al miraba tal expresión de incertidumbre en el rostro de Lucifer.
—Yo ayude a construirlo y también escuche a Metatron y Michael hablar al respecto… Sentí que debías saberlo… Y una vez cumplido mi cometido, me retiro…
El castaño dio media vuelta para marcharse, y Ba'al corrió detrás, esta vez Lucifer no intento detenerle, demasiado conmocionado por lo que acaba de escuchar.
—¡Gabriel! —Gritó el ángel— ¡Espera!
El aludido se detuvo, pero aun dándole la espalda al ángel, no se sentía capaz de mirarle de frente.
—N-no es lo que piensas… Lucifer y yo solo hablamos, no hacíamos nada incorrecto…
—Lo que yo o el cielo pensemos no importa ¿o si ángel Ba'al?
—Gabriel…
—Yo no soy quien juzga los actos de los demás, eso solo lo puede hacer Dios, así que a quien le debes explicaciones es a el todopoderoso no a mí…
—¡Deja de ignorarme cuanto te hablo!
El castaño se dio la vuelta, pero su mirada de decepción e indiferencia hizo que Ba'al se sintiera sucio y fuera de lugar, tal como el resto de ángeles se lo hacían creer siempre.
—Después de esto, puedo entender porque quieres permanecer al lado de Lucifer…
—Estas siendo egoísta y cruel…
—¡¿Yo?! ¡¿Yo soy egoísta y cruel?! ¡¿Y tú qué eres?! ¡Siempre diciendo que nadie te entiende y que no es este tu lugar! ¡¿Entonces cuál es Ba'al?! ¡¿Eh?! ¡¿Sus brazos?! ¡¿Sus palabras llenas de mentiras?!
—¡Al menos sé que aquí no se me juzgará! ¡O se avergonzarán de mí! ¡¿Qué hay de tu lado sino culpa y castigo?!
—Jamás me he avergonzado de ti… Hasta hoy… Tú elegiste tu camino y yo elegí el mío, no hay nada más que discutir aquí…
—¡No seas cobarde!
El arcángel le ignoro, alzándose en vuelo tan rápido que el pequeño ángel no pudo más que observarle marcharse.
—¡No quiero volver a verte! —Gritó a las copas de los árboles—¡Te odio! ¡A ti y al estúpido cielo que elegiste! ¡Y te juro que me regocijare de cualquier castigo que te den!
Gabriel escuchó el eco de la maldición, se alzó lo más alto que pudo, más allá de lo que cualquier ser celestial hubiera alcanzado antes, y gritó, descubrió el, dolor, la pena e ira, se sintió asustado por tales emociones, pensando que no eran para nada angelicales.
—¿Es así como se siente Ba'al todo el tiempo? —Se preguntó con tristeza, y recordando la sonrisa de su amigo que no volvería a ver, lloró por primera vez.
¡Muchas gracias por leer! Espero que hayan disfrutado de esta historia, realmente disfruto mucho escribiendo de esta pareja, y espero poder traerles más historias sobre ellos. Les mando muchos abrazos y amors~
