Advertencias: Lenguaje explicito.

Historia inspirada en un video musical.

Nota: A partir de este capitulo la trama del fic se torna un poco mas oscura.


"El dinero compra el silencio de un hombre por un tiempo. Una flecha en el corazón lo compra para siempre."

-Game Of Thrones-


La mayor parte del viaje Elsa escucho instrucciones sobre la familia de Westergaard, contandole lo mejor posible sobre sus hermanos, tios, primos, padre y abuela. Intento memorizar lo mas importante, sintiendose aun mas nerviosa si eso fuera posible. Ya llevaban dos horas viajando, y la ansiedad comenzaba a cobrar factura

Antes de darse cuenta a voz de Westergaard la saco de su ensonacion.

-Estamos llegando-Anuncio sin emocion.

Elsa vio por la ventana a lo lejos distinguio una enorme mansion rodeada por grandes arboles y jardines, al cruzar la enorme entrada custodiada por cuatro guardias le hizo suponer que la familia de su profesor era muy adinerada por no decir poderosa. Aun faltaba un buen tramo para llegar, lo cual aprovecho para observar con detenimiento.

La distancia entre la mansion y la entrada era demasiada, perdiendose de vista. Los arboles y jardines perfectamente cuidados, al acercarse vio tambien un camino que daba directamente a ellos y una piscina donde bien podrian caber cincuenta personas. Era increible.

Nuevamente la voz del profesor la regreso a la realidad. Ni se dio cuenta en que momento se estaciono Westergaard, ni mucho menos cuando el le abria la puerta ofreciendole la mano.

-Bienvenida, a mi humilde hogar.

¿Humilde? Ese lugar era todo menos humilde, parecia un castillo.

-Es enorme-Atino a decir. Hans rio.

-Es util si tienes doce hermanos-Afirma-¿Lista?

-Lista-Exclama sosteniendo su mano bajando del auto, momento despues Hans le ofrecio su brazo el cual acepto, ambos caminaron asi mientras subian las enormes escaleras de marmol hasta llegar a la entrada de la mansion.

Cruzando la puerta, Elsa quedo maravillada una vez mas. El piso era de marfil, las paredes decoradas con retratos magnificios y pequeños oleajes, alzo los ojos encontrandose con un bello candelabro colgando sus perfectos cristales. Vio a varias personas por la estancia, algunas charlaban entre si otras admiraban los retratos, unos cuantos niños corrian por la parecia sacado de un cuento o bien de una fiesta de la aristocracia.

-La mayoria son familiares lejanos, otros son algunos amigos de mi padre-Le informo Westergaard viendo su confusion.

-Ya veo-Dirige su mirada a el-¿Es tedioso recordar el nombre de cada pariente?

-No tienes idea.

Se sonrien mutuamente y alzan la vista al notar aun hombre mayor dirigiendose a ellos. Elsa siente inmediatamente la tension del pelirrojo, mira al hombre y estudia desimuladamente su aspecto. Tiene el cabello pelirrojo un poco oscuro, algunas canas son visibles, producto de la edad; su rostro tambien muestra el efecto del tiempo vivido, le transmite compasion al observar sus ojos, los cuales solo reflejan a un hombre carcomido por la tragedia y el dolor. Su expresion es severa casi temeraria, el bigote y la barba no hacen otra cosa salvo acentuarlo.

Lo sabe. Lo sabe al instante que se coloca enfrente y mira al profesor.

-Padre-Saluda Hans con una inclinacion de cabeza.

-Hijo-Contesta correspondiendo el saludo-¿Como haz estado?

-Bien, gracias por preguntar-Se vuelve hacia la rubia-Ella es Elsa, padre, a venido conmigo.

-Lo imagine-Fue su unica respuesta-Un placer en conocerte, Elsa.-Dice tomando la mano libre depositando un casto beso en su ella.

-El placer es mio, señor Westergaard-Dijo sintiendose un poco aliviada.

-¿Tuvieron un buen viaje? La ciudad queda muy lejos-Pregunto dirigiendose a su hijo.

-Si, no tuvimos contratiempos, padre.

-Me alegra-Mostrando una leve sonrisa-Quizas deberias saludar a tus hermanos, estan ansiosos por verte.

"Si, ya lo imagino"Penso con molestia.

-Si, padre-Contesto fingiendo alegrarse por ello.

-Bien, yo estare atendiendo unos asuntos. Los vere en un rato.

El padre de Westergaard se marcho ni bien dijo esas palabras. Al quedarse solos Hans emitio un largo suspiro que no sabia que estaba conteniendo.

-¿Esta bien?-Cuestiono Elsa preocupada.

-Eso creo, es solo...Es algo complicado.

Prefirio no preguntar nada mas. Era obvio la incomodidad en el, talvez hasta cierto punto justificable sin embargo conocia muy bien el juego al que habia entrado al aceptar la invitacion. Porque era un juego "Ganar o perder" esa era la regla; Sino se hubiera preparado para lo que vendria, al igual que todos los años de su niñez y adolescencia. El jamas habria ido a la boda.

-¿Hans?¿Eres tu?

El mencionado volteo y casi al instante la tension volvio a el. Ahi estaban, seis de sus hermanos caminando hasta el. Inconscientemente sostuvo la cintura de su acompañante, como si con eso le protegiera, ella lo noto algo intrigada, recordo rapido los motivos asi que opto por no decir nada.

-Hola, hermanos-Atino a decir.

Uno al parecer el mas grande de todos, le dio un fuerte apreton si bien pudiera haberse interpretado como un simple saludo amistoso, sino fuera porque el agarre era muy fuerte. Hans lo soporto acostumbrado.

-Un gusto verte otra vez, Linus-Dedicandole una mirada seria, observando los ojos color zafiro retandole. Linus era el cuarto de sus hermanos, tenia treinta y un años, una esposa y un hijo en camino. Pese a ello, no era digno de confianza.

-¡Hace mucho que no te veiamos, hermanito!-Exclamaron dos seguidos por una risa nada agradable. Los gemelos Tyler y Barron, sus sexto y septimo hermanos, tenian veintiocho, debia tener cuidado sino deseaba ser estafado con un juego estupido.

-Realmente, no esperabamos verte por aqui. Vaya sorpresa-Phillip, el segundo. Treinta y cuatro. Algo gracil y avaro. A su lado Robert y Nikolas, quinto y obtavo.

Elsa estaba mareada, ¡Cuantos hermanos! y aun faltaban por conocer. Secretamente admiro a la madre del sureño al dar a luz a tantos hijos.

-¿Quien es esta hermosa joven, Hans?-Cuestiono Linus observando atentamente a la albina. Elsa se estremecio al notar como le miraba, y no le agrado en absoluto.

-Me llamo Elsa James-Se presento haciendo uso de un tono educado y distante-Un placer conocerlos.

-El placer es nuestro-Murmuraron Tyler y Barron.

De momento Elsa ya estaba queriendo alejarse lo antes posible, hasta ahora su intuicion no le fallaba, los hermanos de Westergaard emitian un aura desagradable e hipocrita. Le sorprendia que su profesor no lo hiciera pese a su hostilidad al momento de dar clases.

-Si nos permiten, me gustaria mostrarle a mi acompañante la mansion.

Y sin decir otra palabra. Hans condujo a Elsa por los pasillos.

-Lamento todo eso. A veces se comportan algo intimidantes.

-Se a lo que se refiere. Pero si mal no recuerda, se como tratar con ese tipo de personas.

Hans rio recordando la razon.

Los pasillos largos mientras caminaban saludaron a varios familiares del sureño, Hans les presentaba a Elsa sin vacilar en ello; por su parte ella sonreia cortesmente y respondia alguna que otra pregunta, para cuando Hans la condujo a una habitacion con la intencion de enseñarle el resto del lugar, Elsa ya conocia a la mayoria de los invitados.

Contemplando, Elsa fijo sus ojos en una pintura enorme ubicada en el centro de la habitacion, inerciamente fue acercandose hasta tenerla frente suyo. Maravillada ante la escena retractada. Lo que tenia ilustrado la pintura, eran un hombre y una mujer muy jovenes. A la orilla del mar ambos mirandose, el hombre abrazaba a la mujer y ella tomaba su rostro con ambas manos. Sonreian al igual que sus ojos. Lucian felices, lucian enamorados. No se necesitaba ser diestro para interpretar el amor. No podia ocultarse, Elsa siguio analizando esa obra de arte, perdiendose hasta en los mas minusculos detalles. Abajo de la pintura venia un mensaje, curiosa lo acaricio con las yemas de sus dedos. Y extrañamente escucho una voz.

"Escucha mi oracion, pronto unidos estaran"

-¿Elsa?

Abrio y cerro los ojos saliendo del trance. Giro levemente la cabeza Hans tenia un gesto preocupado e interrogativo.

-¿Profesor?-Sin saberlo su voz sonaba lastimera incrementando la preocupacion del pelirrojo.

-¿Te encuentras bien?-Agarrando sutilmente el menton juvenil.

Tenia ganas de llorar y no sabia la razon. Pero no debia sentirse asi, no ahora en una boda.

-S-si, estoy bien. Solo me maree un poco-Fingio tratando de sonar convincente.

No creyendole del todo, el asintio.

-La boda iniciara pronto, sera mejor irnos o pensaran que hacemos cosas... indecentes-Mascullo provocativo logrando hacerla enrojecer.

Volvio a ofrecerle su brazo ella nuevamente acepto. Salieron de la habitacion, aunque Elsa no pudo evitar seguir sintiendo como algo oprimia su pecho al recordar aquella pintura.


Ya comenzaba a anochecer cuando llegaron a los jardines principales. Ahi se ejecutaria la ceremonia, debido a la gran cantidad de invitados la familia de la novia, opto por colocar varias sillas decoradas con hermosos manteles blancos para hacer sentir comodos a los presentes. Varias mesas adornadas con flores y velas perfectamente colocadas para cuando terminara la ceremonia y asi los invitados puedan disfrutar del delicioso festin y los musicos que se encontraban en sus lugares, dispuestos a cumplir su labor.

El altar adornado sutilmente con pequeñas flores y grandes velas a cada lado. La familia de Hans estaba obviamente en primera fila. Hans tuvo que hacer lo mismo situando a Elsa aun lado.

-Su familia es muy detallista-Opino la ojiazul acomodando los pliegues del vestido.

-No tienes la menor idea-Un suspiro cansado hizo acto de presencia.

Los ojos verdes vieron hacia el altar encontrandose con su hermano Cedric el no le miraba. Estaba entretenido hablando con el mayor de sus hermanos. Willian, treinta y cinco, ya casado y con su tercer hijo en camino. Frivolo e interesado.

-Ahi viene la novia-Anuncio el sacerdote.

-"Musica para ambientar-Blessing by Deuter"-

El silencio aparecio escuchandose unicamente la melodia que empezaba a sonar. Los presentes vieron en direccion a donde se hallaba la novia.

Ailen Dawson, luciendo un hermoso vestido blanco estilo imperio, figura esbelta. Sus cabellos rojos fuego decorados con un sencilla diadema, escoltada por su padre mientras sujetaba un pequeño ramo. Mostraba dicha y felicidad a cada paso.

Elsa quedo impresionada ante la belleza de aquella mujer vio discretamente al profesor y se encontro tambien observandola atentamente.

Hans emitio un ligero suspiro. Ahi estaba ella, su vieja amiga, compañera. Quien le quiso y a su misma vez lo traiciono. A quien alguna vez entrego su corazon y tambien. Alguna vez amo.

Las miradas de ambos se encontraron y por un segundo los ojos de Ailen mostraron verguenza y arrepentimiento. Esa mirada donde viejos corazones se volvieron a encontrar, los ojos de ambos mostraron añoranza. Elsa fue testigo de ello, sintiendo otra vez la opresion en su pecho. Sin embargo, Ailen volvio a fijar su mirada al hombre que amaba.

Hans hizo lo mismo viendo como Cedric tomaba las manos de su prometida, los novios se sonrieron y entonces el al fin comprendio. Eso era lo que tenia que suceder.

Durante toda la ceremonia, solo las palabras del sacerdote y el sonido de la musica se escucho. Cuando bendijo los anillos y les permitio decir sus votos, Ailen y Cedric parecieron despertar.

-Yo, Cedric Westergaard. Prometo amarte, respetarte y cuidar de ti cada dia por el resto de mi vida. Estare ahi sosteniendo tu mano en todo momento, porque no existe mujer mas perfecta que tu.

-Y yo, Ailen Dawson. Juro siempre velarte, protegerte y amarte. Te guiare cuando te sientas perdido, te sostendre la mano en la salud y en la enfermedad. Te amare el resto de mi vida, y lo hare incluso mas alla.

Elsa sonrio conmovida por las palabras de ambos. Sintiendose feliz al ser testigo de aquella union, aunque eso no le quitaba la opresion en su pecho.

Cuando el sacerdote los bendijo, la pareja se beso convirtiendose en marido y mujer. Todos los invitados se levantaron y aplaudieron felices. El matrimonio les sonrio a los presentes, justo entonces el inicio del baquete se dio y la pareja aprovecho para escaparse unos minutos antes de ser solicitados por sus familias para las fotos.

-Fue muy hermoso-Comento Elsa.

-Si, eso creo-Hans parecia distante, entonces ella aparto la mirada.

-¿Aun la ama?-Pregunto.

-¿Eh?

-A Ailen. ¿Todavia le ama?.

Hans noto la mirada apagada, pero solo sonrio antes de llevar sus labios al cuello blanco y delicado.

-Llegue a quererla, eso lo admito-Murmuro depositando cortos y humedos besos-Pero solo existe una mujer capaz de volverme loco con su sonrisa y mirada de angel.

-E-eh, por favor no haga eso-Pidio nerviosa alejandose unos centimentros.

-¿Hacer que cosa?-Bromeo.

Frunciendo el ceño Elsa ladeo el rostro ocultando su sonrojo. A veces enserio deseaba abofetearlo.

-Ven, vamos a sentarnos.


El banquete estuvo delicioso, todos estuvieron satisfechos y ese era el momento perfecto para que los invitados comenzaran a bailar. Cedric y Ailen abrieron el baile, y despues ambas familias se turnaron para bailar con los recien casados. Ahora los niños podian andar libres sin la intromison de los padres, los hermanos Westergaard no hicieron ademan en volver a acercarse a Hans, lo cual le venia bien. Se hallaba platicando muy bien con su alumna, hasta que Ailen logro alejarse de su esposo y familia dirigiendose hasta el pelirrojo.

-Hola-Fue el sutil saludo.

Hans cambio completamente su expresion usando una mas seria y reservada.

-Ailen.

La tension no podrian resultar mas incomodas, y Elsa al no ver ningun interes de parte del sureño intervino.

-Soy Elsa James, muchas felicidades por la boda-Se le ocurrio decir.

-Gracias, encantada de conocerte-Le saludo Ailen sin apartar su atencion del profesor-¿Te gustaria bailar, Hans?.

-No creo que deberia...

-Le encantara-Dijo presurosa ganandose una mirada molesta.

No tuvo otro remedio se levanto conduciendo a Ailen hacia la pista de baile. Colocandose en posicion comenzaron siguiendo el ritmo.

-Ah pasado tiempo ¿Como te va Hans?

-Me va bien en realidad, por lo visto a ti tambien.

Ailen sonrio.

-Si, asi es-Susurro.

Siguieron bailando unos minutos mas, la tension era evidente y ninguno deseaba iniciar alguna conversacion, ¿Que podrian decirse? Han pasado años sin hablarse. Sorprendentemente fue Hans quien contra todo pronostico rompio el silencio.

-¿Porque, Ailen?-Esa era la pregunta que ella esperaba.

La joven agacho la cabeza avergonzada sobretodo arrepentida, habria pensado millones de veces en como debia responderle, le hizo daño aun buen hombre. Eso era Hans, un gran hombre con quien a pesar del engaño y la traicion, conocio un amor honesto y sincero. Pero no fue suficiente, no para ella.

No queria mentirle, ya no mas. Debia decirle la verdad se lo debia.

-Nunca te ame-Admitio aun sin mirarlo-Jamas lo hize, Hans.

Alzo el rostro sintiendose culpable al ver los ojos esmeralda destellando enojo.

-¿Porque permaneciste conmigo, entonces?-No pudo evitar reclamar-¿Para humillarme?

Ailen nego con la cabeza.

-No-Dijo-Nunca juge contigo, aunque no te llegue a amar, en verdad te quise, Hans.

-¿Pero?

-Te quise demasiado, ¿Como no hacerlo?-Emitio una pequeña sonrisa-Eramos amigos, estuviste ahi cuando te necesite, me enseñaste a querer sin esperar nada a cambio, con honestidad y sin prejuicio. Me hiciste sentir amada y protegida. Y no sabes como te agradezco por ello-Volvio a agachar la cabeza-Mas eso nunca fue suficiente, al menos para mi, necesitaba algo mas.

La musica seguia sonando ellos bailando, la melodia era suave y tranquila, desde su asiento Elsa los miraba la curiosidad incrementaba aun mas sobretodo al ver la expresion molesta del profesor.

-Necesitabas algo mas-Repitio Hans-¿Eso es justificable para ti? Te metiste con mi hermano, ambos me traicionaron, Ailen-Refuto con furia-Ellos siempre fueron unos bastardos conmigo toda mi vida, arrebatandome la atencion de quien se me acercara. Y cuando te conoci por fin crei tener algo que ellos no podrian quitarme, sin embargo como puedes ver, me equivoque.

-Hans...

-Tu traicion y la muerte de mi madre fueron el detonante para irme lejos. ¿Tienes idea de lo dificil que es estar solo? No tenia a nadie en quien apoyarme.

Ailen tenia los ojos humedecidos, cada palabra del pelirrojo le hacia ver cuan lastimado estaba y lo peor, ella misma fue causante de ello.

-Me senti perdido. Aun teniendo a tan buenos amigos como Kristoff y Elena-Continuo sin prestarle atencion a la mirada arrepentida-Deseaba desaparecer-Callo unos instantes-Pero ocurrio algo milagroso, conoci a alguien.

La rogiza volteo en direccion a donde estaba Elsa.

-¿Es ella?-Señalo y por primera vez Hans sonrio.

-Asi es, en ella encontre lo que me faltaba. Es una mujer maravillosa, ella no lo sabe pero me salvo de mi perdicion. Es unica y especial. Una mujer valerosa y por quien estoy dispuesto a dar mi vida si es necesario. Porque en ella no hay faldad, ni mentira, solo inocencia y eso es algo que en verdad admiro.

Ailen escuchaba atentamente viendo la firmeza y devocion con la cual describia a la albina, no se necesitaba estar ciego para ver cuanto amor y cariño profesaba. Recargo su rostro en el pecho del hombre quien no le aparto.

-Perdoname-Le miro directamente a los ojos-Nunca quise lastimarte. Podras no creerme pero esa es la verdad, eres un buen hombre, Hans. Uno que vale la pena conocer y amar. Nuestro tiempo juntos no fue eterno, pero no por ello desagradable.

-Te quise, Ailen-Confeso abrazandola-De verdad lo hize.

-Eso lo se-Dijo correspondiendo su abrazo-Yo tambien lo hize y se que en el fondo lo sabes. Sin embargo nos conocimos por alguna razon, nuestra separacion no fue...buena-Hans tuvo el atrevimiento de reir-Esto era lo que tenia que suceder.

-A pesar de todo, sigues siendo especial para mi.

-Y tu para mi. Ya no podemos remediar el pasado-Tomo su rostro con una mano-Solo seguir avanzando-Volteo a ver a su ahora esposo quien le miraba intrigado, luego con Elsa a quien le dedico una sonrisa-¿La amas verdad?.

-Mas que a mi ser-Fue su respuesta.

-Entonces ve con ella y se feliz. Lo mereces.

Ambos se abrazaron una vez mas, si eso debia suceder, lo sabian. Quizas solo quizas si las cosas fueran distintas, seguirian juntos. Jamas lo comprobarian, sus corazones ya amaban a otra persona claro siempre estarian agradecidos al haberse conocido. Cuando se separaron miraron los ojos ajenos y Ailen supo entonces que ya todo estaba perdonado.

-Ten una vida feliz-Murmuro Hans depositando un beso en su frente, marchandose despues.

Ailen libero una lagrima. Mientras suspiraba, le vio alejarse. Le queria, con todo su ser, le queria. Sin embargo como dijo instantes antes, era lo que debia suceder. Debian conocerse para encontrar a su otra mitad. No dudaba que hubiera tenido una vida feliz a su lado. El destino era caprichoso, y no por ello erroneo.

-Adios, Hans-Murmuro sus palabras llendose con la suave brisa-Se feliz.


En otra parte.

-¿Como crees que la esten pasando, Kristoff?

-Por milecima vez, deja de preocuparte-Respondio ya perdiendo la paciencia. Conduciendo su Wolksvagen alrededor de las calles de Arendelle. Elena iba en el asiento del copiloto mordiendose las uñas con insistencia-Si sigues asi, te quedaras sin cuticulas.

-Lo siento-Susurro-Al parecer no puedo evitar hacer el papel de "Celestina".

-No me digas...

-Solo me preocupo, Kristoff.

-Elena, ya hemos hablado sobre esto-Callo al estar atento en la carretera-No puedes ni debes entrometerte, dejalos resolver sus emociones y problemas.

La castaña decidio no decir nada mas. Ultimamente se hayaba mas sensible de lo usual. Kristoff aunque atento al volante podia notar la tension en ella. Entendia la razon. Y sin notarlo apreto aun mas el volante, le enfurecia la noticia que la castaña le habia dicho dias atras. ¿Como a pesar de tanta evolucion y lucha aun existia la corrupcion? Arendelle era una ciudad tranquila, amena donde uno tenia oportunidades, sin embargo tampoco se salvaba de algunos aspectos negativos.

Kristoff conocia demasiado bien a Elena. Jamas fue diestro interpretando emociones, pero ella era un libro abierto ante sus ojos, y sabia exactamente cual es el punto principal por donde iba su preocupacion respecto a cualquier sentimiento que se tuvieran Hans y Elsa. Si, sus intenciones eran buenas, no obstante bajo todo ese apoyo existia una gran angustia, temor incluso. En pocas palabras su amiga se veia asi misma en Elsa.

Veia a una muchacha ingenua, timida, esperanzada por lograr un buen futuro. A una niña ilusionada y ajena a cualquier maldad en el mundo. Y en Hans reflejaba al canalla de Weselton, un profesor serio, inteligente, arrogante muy admirado y respetado. La imagen perfecta. Aun recordaba el momento exacto cuando su amigo se atrevio a contarles su enamoramiento y ahora profundo amor hacia una alumna. ¿Quien era el para juzgarlo? Y seguia sin hacerlo. ¿Como podria atreverse, si ni el mismo lograba sacarse de la mente a una niña de once años?. Gracias a ello, nunca tuvo el atrevimiento de objetarle nada sobre eso.

Hans siempre fue el mas decidido y con los pies bien puestos en la tierra desde niños. Elena apesar de su personalidad apasionada era la responsable y comprensiva del "Trio inseparable". Mientras el se encargaba de ser la voz de la razon. Vaya ironia, tenia habilidad para aconsejar muy bien pero no para tomar decisiones importantes. Aun con todo eso, y regresando a pensar en Elena...Kristoff respiro ondo una de las cosas mas dificiles de una gran amistad, es la hora de decirse las verdades. Y con la joven secretaria la verdad debia decirse tal y cual era.

-Elsa no es tu, Elena-Escupio-Ni Hans es Weselton.

-¿Que?

-Asi como lo oyes-Dijo ya sin titubear-Elena, siempre haz apoyado a Hans respecto a su amor por Elsa sin embargo al mismo tiempo te asustas.

-No se que...

-Sabes perfectamente de lo que estoy hablando.-Afirmo-Deja de engañarte Elena. Nunca haz estado completamente de acuerdo con los sentimientos de nuestro amigo, y ¿Sabes la razon?-Kristoff hablaba ya sin pensar-Temes que se repita la historia.

¡Lo que faltaba! Ya tenia suficiente con sus propios problemas como para que el rubio le dijera esas palabras imprudentes e hirientes. Y no estaba de humor...

-¿Disculpa?-Exclamo frunciendo el ceño-¡Yo jamas haria lo que tu insinuas!.

-No lo insinuo..¡Lo afirmo!-Exclamo tambien Kristoff molesto-Si lo haces.

-¡Tu no sabes nada!-Grito la castaña al borde del llanto ¿Quien se creia Kristoff para tratarla asi?.

-¡Lo se perfectamente porque te conozco, Elena! Necesitas ser la salvadora, la confidente y quien pueda detener cualquier cosa si Elsa sale herida. Necesitas no ser la persona que no se atrevio a ayudar. ¡No puedes seguir atormentandote toda tu vida!.

¡Eso fue sucifiente! Aprovecho que Kristoff detuviera el auto y asi bajarse no podia seguir escuchando, ya no podia. No conto con que el rubio le siguiera.

-¡Sueltame!-Le ordeno cuando le tomo del brazo.

-¡No fue culpa tuya!-Le grito volteandola y agarrandola por los hombros-¿Entiendes?¡No fue tu culpa!

-¡Si lo fue!-Grito por fin dejando salir el llanto-¿No lo entiendes? ¡Si lo fue!.

Kristoff aflojo su agarre Elena se alejo unos metros dandole la espalda. Miro el frio suelo bajo sus pies sintiendose pequeña e indefensa, apreto los puños y cerro los ojos. Un nudo iba formandose en la garganta.

Alguna vez ¿Han sentido esa extraña sensacion donde estas por explotar emocionalmente? Elena la estaba experimentando por primera vez en mucho tiempo, ahi en un callejon solitario a unos pasos alejada del rubio.

-Fue mi culpa...-Murmuro-W-Weselton era mi profesor favorito, lo respetaba incluso le admiraba. Y yo era su alumna favorita-Un gemido de dolor salio-Siempre fui muy callada en preparatoria ¿Sabes? No se como tenia amigos...-Callo un instante-Y el era un buen profesor, como Hans...No...Era mejor-Abrio los ojos-Me destacaba en su clase y eso le gustaba. Pero...Una amiga solia decirme que me observaba mucho. Yo no le crei.

Kristoff asintio aun cuando Elena no podia verlo.

-Una semana antes de los examenes, Weselton se acerco a mi felicitandome por mi desempeño y dedicacion. Dijo que era una excelente alumna y con un gran futuro.-Respiro hondo-Entonces ese dia...Me pidio quedarme al final de clases, para "hablar" sobre mis notas. Nuevamente mi amiga me dijo que era mejor irnos sin embargo...No le hize caso.

-Elena...

-Fui con el-Otro gemido de dolor-Y-yo no sabia lo que me haria.

-Elena...

-Durante media hora hablamos normalmente en un salon, me pregunto sobre mis intereses y planes para el futuro. Incluso se atrevio a contarme algo sobre su vida-Apreto los dientes-Momentos despues trato de besarme. Obviamente me aleje consternada. Se puso furioso, Kristoff...

El mencionado le coloco una mano en el hombro.

-Aun recuerdo sus palabras cuando le pregunte la razon-Un sollozo-Dijo "¿Acaso no es evidente? En verdad es ingenua srta. Granger...Yo la deseo y planeo tenerla a toda costa" Quise alejarme, no me lo permitio. Cuando logre soltarme trate de escapar, mas no me percapte que habia cerrado la puerta con llave. Y-y el...

Cubriendo su rostro con ambas manos solto a llorar, Kristoff la dejo hacerlo en paz sin atreverse a decir o hacer algo.

-No debi ir-Susurro-No debi confiarme, no debi quedarme sola con el.

Los brazos fuertes de su amigo la rodearon y Elena se giro ocultando su rostro en su pecho.

-Es mi culpa.

-No-Nego Kristoff sobandole la espalda-No vuelvas a decirlo, Elena.

-Pero...

-Mirame, Elena ,mirame-Pidio Kristoff ella le obedecio sorprendiendose al verlo a punto de llorar tambien-No quiero volverte a oir decirlo ¿Me entiendes? Tu no fuiste la culpable, te confiaste no creias que ese bastarto te haria algo. Tu...-Callo-Tu jamas vuelvas a sentirte asi ¿Comprendes?.

-Kristof...

-Tu eres mi mejor amiga, Elena . Y solo imaginar que no pude estar ahi para ayudarte, me enferma. Tu y Hans son mi familia lo mas importante que tengo. Y no me puedo pensar cuan dificil es para ti superar esto, pero debes hacerlo. Es hora de dar la vuelta a la pagina y avanzar, Elena. Necesitas avanzar.

-¿Como, Kristoff? Llevo siete largos años tratando dia a dia olvidarlo.

-No lo intentes sola.

-¿Que dices?.

-Elena, no estas sola en esto ¿Recuerdas? Claro nos tienes a mi y a Hans pero ¿Que hay de tus padres?.

La castaña se quedo callada no tenia nada por decir.

-Se bien tu distanciamiento para con ellos. Pero ¿No te parece que ya es tiempo de volver a reforzar tu lazo familiar? Ante todo problema la familia siempre estara contigo. Y por supuesto el arrogante de Hans y yo tu rubio prediclecto.

Elena se alejo riendo con impetu. Denifitivamente Kristoff sabia como hacerla olvidar sus penas.

-Sabes...-El le acaricio la mejilla contento al verle sonreir-A veces pienso que deberiamos casarnos,

La ojivioleta rio con ganas.

-Oh, vamos, Kristoff-Le tomo la mano que sujetaba su mejilla-Te conozco desde hace varios años y ya es como si estuviera casada contigo.-Ahora Kristoff se reia-Ademas lo que uno no sabe del otro, es por la linea que separa nuestra amistad y esa es la intimidad.

-Eso se puede arreglar ¿No crees?-A esas alturas Elena ya no podia reirse.

-Mi querido amigo, te sere honesta-Llevo su mano libre a la otra mano del rubio y la llevo a su pecho justo donde estaba su corazon-Eres un gran hombre y uno muy atractivo por cierto, pero te amo demasiado como amigo para arruinar nuestra bella amistad.

-Yo tambien te amo, Elena-Beso su frente y juntos caminaron nuevamente al auto-¿Y si te hubiera conocido en otro momento?.

-Entonces me lo pensaria...-Ambos se dedicaron una sonrisa complice antes de arrancar.

Tambien sabian una cosa su relacion nunca avanzaria mas alla de la amistad. Se amaban, eso es verdad, pero ese tipo de amor era fraternal, uno incluso a veces el mas fuerte.


¡Lo se, lo se! ¡Les volvi a fallar! Aahhh ¡No me maten porfa!

Honestamente planeaba dejar varada la historia, de verdad no se si continuarla. Llevo varios meses preguntandome ¿Si vale la pena terminarla? Y dedicarme a otros proyectos. Pero ¡Simplemente no puedo! A diferencia de mis otros fics, quiero acabarla. Darle un final y un significado, por alguna extraña razon.

Ademas la trama cambiara drasticamente si decido seguirla, son cosas necesarias para darle un contexto y aldo de drama. Tambien me gustaria resolver algunos cabos sueltos.

Bye.