Aclaraciones:

1.- Como en cada capítulo, cabe aclarar que nada relacionado con Tsubasa me pertenece, es de la autoría de las CLAMP y los títulos de Muse. Todo lo que pueda quedar es de autoría de Sora (¿?)

2.- Digamos que el capítulo será algo diferente, habrá un "acercamiento" entre los dos personajes

3.- Una pequeña alerta, es posible que este fanfic posea spoilers. Así que si no han leído el manga de Tsubasa y piensan hacerlo por favor, no se molesten conmigo. Aquí queda la advertencia.


Capítulo 04: Your lips feel warm to the touch

Los instintos de Fye estaban despertando lentamente ante aquel tentador aroma que brotaba espaciosamente de Kurogane, llenando el pequeño lugar en el que se encontraban de una fragancia metálica

Estás jugando sucio… – Susurró el rubio con coraje grabado en la voz, tratando de resistirse lo más posible ante aquello que tanto odiaba y que a su vez deseaba con intensidad

No me estás dejando muchas opciones – Respondió acercando su brazo sangrante al rostro del otro – Solo hazlo, no entiendo porque sigues complicando tanto las cosas.

No hubo más objeciones por parte del rubio, puesto que sus ojos se habían tornado de un color ámbar.

Los labios de Fye se posicionaron rápidamente en la herida de Kurogane, como si fuera una sutil caricia, un beso imprevisto que hacía que el corazón del más alto comenzara a latir con más fuerza de la que hubiese hecho nunca, sensaciones nuevas y sin forma se creaban en su interior como un fuego que comienza a esparcirse rápidamente sobre pólvora.

El moreno se mordió los labios con fuerza, puesto que sintió como la lengua del rubio se pasaba por su brazo limpiando aquel rastro carmesí que quedaba y cada pequeña acción que el otro hacía provocaba una sensación de hormigueo que a su parecer debía ser desagradable pero que por el contrario era profundamente satisfactoria.

Fye se apartó lentamente del cuerpo de Kurogane, quedando ambos frente a frente

¿Satisfecho? – Preguntó el espadachín tratando de no mirarlo, aquella sensación seguía en lo más profundo de él, creciendo y temía cometer una imprudencia.

No del todo – Respondió con una voz que nunca había usado, profunda y grave.

El mago tomó el mentón del otro obligándolo a mirarlo, acercando lentamente sus rostros

¿Qué demonios estás…?

– Al parecer tiendes a morderte a ti mismo con fuerza y ese es mi trabajo, ¿No es así?

Los ojos de Kurogane se abrieron levemente al sentir el rostro del Fye acercarse cada vez más al suyo

¿Qué demonios estás haciendo? – Preguntó tratando de pretender que esa situación no lo mortificaba en lo más minimo.

Alimentarme, eso pediste, ¿no? – Por su parte el rubio se encontraba completamente fuera de su sentido común y se dejaba gobernar por sus instintos.

Por la barbilla del moreno una discreta gota de sangre se deslizaba debido a la fuerza con la que se había mordido a sí mismo. El rubio pasó su lengua por ese fino rastro carmesí que tanto ansiaba su sistema, causando una reacción cadena en el cuerpo del otro por ese simple y sencillo roce.

El cuerpo de Kurogane tembló ligeramente ante aquella ligera caricia inesperada que resonaba lentamente por su cuerpo entero como si fuera una resonancia y en una fracción de segundo en la que su mente se desconectó de su raciocinio llevó a cabo algo que pensó que jamás haría. Tomó el cuerpo del rubio y lo llevó contra la pared aprisionándolo con su cuerpo

Una exclamación ahogada escapó de aquellos labios, posiblemente por la sorpresa o simple y llanamente por la acción en sí

Dejando atrás cualquier pensamiento que pudiese detenerlo, Kurogane posó con determinación sus labios sobre los del mago en ágil y certero movimiento. En un momento de razonamiento pensó que el rubio lo golpearía por esa acción, o que tal vez lo odiaría más (Si es que eso era posible)

Pero contrario a lo que pensó que podía ocurrir, los labios de Fye correspondieron aquel beso con un suave movimiento... Así que siguiendo el ejemplo del vampiro decidió que se dejaría llevar solo por ese momento, ya después lidiaría con lo que mente le recriminara y también con los reclamos del otro.

Pegó más su cuerpo al del rubio, escuchando como un suave suspiro se escapaba de aquellos finos labios en su íntimo contacto, en ese momento no existía nada más para ninguno de los dos más que aquellos labios que tenían enfrente del otro.

Era extraño, era demasiado extraño, Kurogane se encontraba a sí mismo disfrutando de aquel suave acercamiento. Hasta que sintió de nueva cuenta como aquella extraña conexión con Fye mostraba algo ante sus ojos.

– He venido por ti… – Volvió a sentir como aquel frío volvía a helarle los huesos, pero también había escuchado una voz, una que estaba completamente seguro que no era la del rubio – Para mostrarte que el mundo es mucho más que esto.*

Una imagen apareció ante sus ojos, una borrosa imagen de un hombre con cabellos negros como la noche y vestimentas blancas como la nieve que lo rodeaba

¿Quién era él? Se preguntó Kurogane mientras sentía como aquel delicado cuerpo tiritaba ante aquel recuerdo.

Ashura Ou…

Respondió de alguna manera el lazo que ambos tenían, y Kuro pudo sentir la desesperación, el dolor y el cariño que ese nombre significa para el cuerpo de Fye

Y en el corazón del Nippon eso causo que un extraño sentimiento que jamás había experimentado saliera a flote, tomó con más fuerza el cuerpo del rubio entre sus brazos y profundizo aquel beso con más exigencia y de una manera más demandante. De alguna manera irracional y sin sentido quería borrar a ese recuerdo, a ese tal Ashura con esas simples acciones.

Kurogane… – Escapó de los labios del rubio como un leve susurro, quien sentía como su corazón se aceleraba erráticamente, aquel suave contacto causaba que una calidez recorriera su cuerpo que estaba tan acostumbrado al frío, era un calor que no conocía en su larga y miserable existencia, tanto que no podía evitar preguntarse inconscientemente sobre el significado de eso… ¿Así era como se sentía el cariño?... ¿Cariño? – ¡Aléjate de mí! – Exclamó recuperando la cordura tan repentinamente como si de un balde de agua fría se tratarse, empujo al moreno con toda la fuerza que tenía, cayendo irremediablemente al suelo con la respiración agitada, ¿Cómo había caído bajo sus instintos de una manera tan primitiva y estúpida?

Kurogane retrocedió un poco puesto que Fye en su forma de vampiro poseía muchísima más fuerzas que las que sus brazos aparentaban.

¿Por qué demonios hiciste eso? – Preguntó en un siseo una vez que su instinto se calmó un poco, dejando que su ojo volviera al color azul que le caracterizaba.

Deberías hacerte una idea – Escapó la respuesta de sus labios

No quiero que te me acerques de nuevo. – Exclamó con la voz más gélida y la mirada más hostil que pudo ofrecerle, al tiempo que sentía su corazón estrujarse… ¿Por qué todo se había complicado tanto?

Kurogane simplemente lo miró sin demostrar nada, pero sintiendo también un peso enorme en el corazón… ¿Por qué tenía que verlo de esa forma tan hiriente? De cualquier otra persona en este mundo no le tomaría importancia alguna, incluso tal vez mataría a alguien que tuviera la osadía de hacerlo… Pero era él y eso le causaba incomodidad y dolor.

No te dejaré morir de hambre – Fue todo lo que dijo.

¡Y una mierda! – Exclamó golpeando el suelo con una de sus manos – ¿Por qué tenías que aferrarme a una vida como parasito dependiendo de ti? ¡¿Eh?! ¡¿Quién te dio el derecho de decidir por mí?!

Ambos se quedaron en silencio, hasta que aquello se volvió en cierto modo insoportable

No quiero que vuelvas a… Tocarme de esa manera – Susurro mientras se estremecía al volver a sentir ese fuego recorrerlo.

Con una condición – Trato de conservar el tono neutral de su voz ante aquello, ¿tanto le había desagradado? El rubio lo miro mientras fruncia los labios, seguramente fastidiado – Debes tomar mi sangre por voluntad propia dos veces por semana

– Una

– Eso no está a discusión

– ¿Quieres apostar? – Preguntó alzando una ceja con incredulidad de esas palabras

Está bien – Jamás admitiría que el rubio realmente era muchísimo más terco que él mismo

El rubio se puso en pie y comenzó a caminar fuera de ese lugar, no tenía ganas de seguir con esa conversación

¿A dónde vas? – Preguntó tratando de alcanzarlo, pero sintió como las letras azules de la magia de Fye le impedían el paso

Déjame en paz de una buena vez – Fue lo único que dijo antes de desaparecer en las sombras de aquel lugar

Kurogane no pudo más que quedarse estancado en ese lugar, con tantos pensamientos en la cabeza que era difícil concentrarse en nada más, solo un nombre seguía presente en su cabeza.

Y estaba completamente seguro de que el dueño de ese nombre lo odiaba.

"No fueron capaces de decirlo todo. Solo se acerca el tiempo de partir".

–Extracto del volumen 19 del manga de Tsubasa–

Por:

Sora Jigoku


Aclaraciones:

Espero que se encuentren de maravilla. No saben cuánto las he extrañado mis adoradas y adorados lectores.

¡Nos leemos pronto! 3

*Eso de nueva cuenta fue tomado del manga, para ser más exactas de los recuerdos de Fye del tomo 19 c: