Hola de nuevo, perdón por la espera a quienes siguen esta historia; espero les guste esta pequeña continuación que puse; como siempre, si gustan dejen sus comentarios, críticas y sugerencias, eso me ayuda mucho para seguir y mejorar
Capítulo 2: Amor y tristeza a la luz de la luna.
Después de una hora de haberse arreglado, La Catrina estaba lista para su cita con Xibalba, se había puesto un traje de noche muy elegante escarlata mientras que Xiblaba se esmeró en su apariencia y llevaba un traje de charro negro.
Primero decidieron tener una elegante cena dentro del reino de los recordados, donde la buena comida y música no faltaron; a petición de Xibalba, un trío de guitarras se ofreció para darle una serenata con baile; la Catrina se sentía muy feliz, podía notar que Xibalba tanto como ella a él también la había extrañado mucho y le demostraba lo mucho que la amaba.
Para seguir con la velada, decidieron salir al mundo de los vivos para contemplar la noche, la luna estaba en su esplendor; estaba en lo más alto y era noche de luna llena, una luna digna de ver y disfrutar para una cita romántica; como no querían que nada y nadie les molestara usaron su poder para ser invisibles a los mortales mientras podían andar por el pueblo sin problemas.
La Catrina: ¡Oh, Balbito! No tienes idea de cuánto tiempo esperé para un momento como este de nuevo.
Xibalba: Digo lo mismo mi amor, tantos siglos de soledad, aunque para nosotros los dioses el tiempo sea eterno el saber que no podía estar junto a ti era una completa tortura
La noche y la luna eran testigos del amor que ambos se tenían, entre tanto caminar los dos dioses llegaron cerca del árbol donde Manolo le había pedido matrimonio a Maria y donde también él había muerto por primera vez cuando creyó que ella había muerto.
Xibalba: Mira mi amor, ¿recuerdas ese sitio? Ahí fue donde te pedí matrimonio la primera vez, hace mucho tiempo.
Él se transportó hacia el lugar y ella lo siguió, los dos se abrazaron mientras contemplaban a la ciudad a lo lejos y a la gran luz de la luna que los cubría.
Xibalba: Aún me pregunto ¿por qué rechazaste mis propuestas durante tantos años?
La Catrina por miedo a decir la verdad de su secreto sólo dijo
La Catrina: En ese momento aún no me sentía lista para casarme, quería que nuestro noviazgo durara más tiempo para saber si con eso me armaba de valor para dar el siguiente paso.
Se quedaron juntos contemplando el lugar un rato más.
La Catrina: Oye cielo, tú… bueno… ¿alguna vez te has… arrepentido de estar conmigo?
Xibalba: ¿Qué, por qué me preguntas eso?
La Catrina: Sólo… por curiosidad; es decir, llevamos juntos muchos siglos; de seguro en algún momento que estuvimos separados debiste sentirte un poco libre de que no estuviera llamándote la atención todo el tiempo o algo así.
Xibalba: ¡Qué curioso! Creí que yo sería el primero en hacer esa pregunta
La Catrina: ¿y bien?
Xibalba: No, para nada; de hecho, me atrevo a decir que renunciaría a mi inmortalidad de dios si no estuvieras presente; suena extraño que diga esto pero preferiría morir y reunirme contigo que quedarme solo para siempre. Pero no entiendo aún por qué me preguntas eso.
La Catrina: Es que… al ver a la luna tan grande me hizo recordar a mi hermana.
Xibalba entonces entendió todo, habían pasado tantos siglos desde la muerte de Coyolxauhqui que ya había la había olvidado y cómo la Catrina había sido testigo de su muerte, sintió enojo hacia sí mismo por haberle hecho recordar algo tan trágico.
Xibalba: ¡Oh, mi amor! Perdóname, no era mi intención hacerte recordar eso.
La Catrina: Descuida, estoy bien, pero me alegra saber que aún me quieras tanto a pesar de tanto tiempo.
Xibalba: Sinceramente, ya había olvidado a Coyolxauhqui; recuerdo que era muy parecida a ti. Además, tú has ocupado tanto mi mente que no hay espacio para otra mujer.
La Catrina se ruborizó al escuchar esto; eran momentos como éste que la Catrina recordaba que a pesar de que su esposo pudiera ser tramposo, mentiroso y malvado; demostraba que con ella era enteramente fiel y que no importara la situación, siempre él la necesitaba.
La Catrina: Más te vale que eso sea verdad Xibalba
Xibalba: Oye, el no estar a tu lado durante muchos siglos fue un duro castigo para mí; no cometeré ese error de nuevo.
Los dos dioses volvieron a besarse y prosiguieron con su paseo por el pueblo; pasado poco más de una hora, Xibalba acompañó a su esposa de vuelta a su reino, ambos tenían que descansar ahora para ocuparse de sus respectivos reinos después.
Cuando la Catrina se encontraba durmiendo plácidamente, empezó a soñar que estaba de nuevo en el mismo lugar donde hace poco estaba con Xibalba, bajo el árbol; pero esta vez ella estaba sola y la luna brillante la iluminaba a ella directamente; entonces escuchó que desde la luna se oía la voz de Coyolxauhqui que le hablaba.
La luna: Traidora
La Catrina: ¿Qué? ¿Hermana? ¿Eres tú?
La luna: Traidora, ¿cómo te atreviste a hacerme esto?
La Catrina: No, espera… hermana… yo no…
La luna: te atreviste a robarme al hombre que yo amaba, y él también me amaba; todo estaba ya listo para nuestra boda y tú tuviste la culpa de todo.
La Catrina: Hermana… por favor escúchame
La luna: De alguna forma planeaste mi muerte para quedarte con él al final, mientras yo estoy condenada a la eterna soledad.
La Catrina ya no podía soportar tanta tristeza y dolor, quería disculparse con su hermana pero ella sólo seguía hablándole con marcado rencor en sus palabras.
La Luna: Nos volveremos a ver… hermana
La Catrina: No… por favor… no te vayas; perdóname por todo, nunca fue mi intención herirte…
Pero la Catrina no recibió respuesta alguna, despertó muy sobresaltada y cuándo vio que todo había sido un terrible sueño se tranquilizó un poco, pero… y si no fue un sueño; si acaso su hermana se comunicó con ella a través de su sueño. Se acercó a una ventana para comprobar que aún seguía en su reino, en este momento la compañía de Xibalba la reconfortaría pero si le llamaba en ese momento se preocuparía por ella y lo menos que quería hacer era darle explicaciones.
La Catrina: Perdóname hermana.
La Catrina apenas logró volver a dormir.
Espero no tardar tanto para seguir con esto, hay tantas ideas en mente que no sabría bien por cuál elegir y empezar; buen día a todos.
