Fic

Valiente

Por Mayra Exitosa

Capítulo VII

Mi Bello Amor

La competencia había sido larga, ya era de noche cuando Lady Susana era entregada a Niel Legan, quien deseaba irse a Inglaterra, al aceptar el oro en vez de tierras de Inverness, como dote pues él poseía tierras muy importantes en su país. Susana vestida sutilmente daba un pañuelo colmado de florecillas para su nuevo esposo. Este sonriendo orgulloso, le besaba ambas manos agregando

- Esta si es una dama. Mire que bello bordado tan elegante y sutil me ha regalado, mi madre estará orgullosa de usted mi Lady Legan. Cuando escucho decir su nuevo apellido, Susana lloro emocionada, se alejo un poco de él y se acercó a Candy, pidiéndole perdón por todo lo que su madre le había hecho, en ningún momento pensó que esto le iba a suceder a ella, que era un privilegio precioso, el que Lord Grandchester había negociado para tener una familia. Después le daba una carta que le pedía fuera entregada a su madre, porque ahora ella pertenecía a un hombre y no podía quedarse a esperarla.

- No te preocupes por nada Susana, enviaré tu carta a donde corresponde para que se la entreguen a tu madre. Me alegro mucho que ese hombre te vea con buenos ojos, se ve que le agradas.

Lady Susana, ya no podía acercarse a ningún caballero, deseaba acercarse a Lord Grandchester para despedirse, pero al ver a Lady Andrew ahí, no podía hacerlo. Así que solo se había acercado a Lady Candy, al no tener como dar las gracias a nadie más.

Esa noche, Lord Legan y su nueva esposa se quedaron en una habitación principal en el castillo de Aberdeen. Muchas veces Susana deseaba haberse entregado a Lord Grandchester, pero este al haberla rechazado, podría darle su virtud ahora a su esposo, esto era un regalo esperado siempre por los caballeros después de las competencias.

En la habitación de los Andrew, las cosas no eran para menos, había una atmosfera tranquila, ambos habían estado conviviendo en la cabaña y la comunicación entre ellos era respetuosa, sin embargo ahora las cosas se tornaban más intimas, a lo que Lady Candy pensaba no tener que vivir ese momento. El saberse ahora mujer del hombre del cual había salvado la vida, y ganado su corazón antes de la competencia, la hacía sentirse segura de sí misma.

- Estoy muy nerviosa, nunca me imagine que tuviera un pulso tan tembloroso, ni cuando tomo el arco me había sentido así.

- Creo que somos dos los que padecemos de ese mismo temblor en las manos, mi Lady. Porque tal vez antes la confundí con una ninfa, pero al verla esta mañana jure que es la amazona más hermosa que haya visto.

En ese momento el beso sus manos, ella sonrió con ternura, ese hombre realmente la apreciaba, desde antes de saber quién era ella. Podría confiar en él. Los pequeños besos se hicieron muchos y del calor de las velas, entre ambos las fueron apagando hasta dejar en obscuridad la habitación por completo. La luz de la luna entraba por las ventanas y daba una atmosfera llena de amor en la habitación.

Un hombre viejo con lágrimas observaba a su pequeño nieto, recordando a su hijo Anthon, al ver como se acomodaba en la cama, los movimientos que su nieto hacía, le hacían recordar como su hijo apretaba la almohada para poder dormir. Recordaba cómo le solicitó a Lady Rose quedarse a cuidar en la habitación a su nieto, con ternura acepto y le comentó como cuando fue su hijo a contraer matrimonio, el abuelo Maxwell Mc Brown, bisabuelo de Anthony, pidió la prueba de virtud de ella, misma que llevaba en un cofre para mostrársela a él, porque estaba muy orgulloso de haberse casado con una mujer virtuosa. En ese momento el abuelo Mc Brown, había vuelto a pedir perdón, agregando que el cofre lo tenía sin saber porque estaba esa manta dentro, que jamás en la vida se perdonaría el haber dudado de ella.

El Abuelo Mc Brown, firmo como testigo principal para el documento de matrimonio de Rose y Lord Terrance, en su poder como suegro de ella, así mismo no era necesario regresar a Glasgow a casarse, puesto que su nieto era prueba principal de Rose era la viuda de su hijo, por lo tanto, el tenía el poder para entregar a Rose a su nuevo esposo, ya que Rose era propiedad de los Mc Brown. William Albert Andrew, firmaba como poder ante los Andrew y uno de esos documentos se lo llevaría a su padre. La dote que entregó el abuelo Mc Brown a Lord Grandchester por contraer matrimonio con Lady Rose, serían las tierras al norte en Dundee, junto a las que le pertenecían por nacimiento a su nieto Anthony, así el abuelo podría ver a su nieto todo el tiempo.

En la habitación de Lord Grandchester, Rose estaba feliz, ambos ya compartían su habitación desde que le mencionó pedirla en matrimonio, el amor en ellos podría dar frutos en cualquier momento, pues Rose no podría estar más feliz, su hijo estaría siempre protegido no solo por su clan, sino por el clan Andrew y aceptado por los ingleses al contar como padrastro a Lord Grandchester, quien desde que lo conoció le daba miradas de ternura, como si fuera su hijo de verdad.

- Mi Lady, es usted tan hermosa, que no hubiese podido dejar que la alejaran de mí, ni un solo momento.

- ¡Oh mi Lord! Soy tan feliz, solo espero poder ser dueña de su amor, aun con una familia tan singular.

- ¿Singular?

- Su hija, es mi hijastra, mi cuñada y futura hermana de los hijos que tenga para usted. Terry se quedó pensativo ante la perspectiva de tener hijos con Lady Rose, que lo mencionara y que pudiera complicarse como se le complicó el embarazo a la madre de Candy, en ese momento recordó que Rose ya era madre de un pequeño y que era una mujer fuerte y decidida, para procrear sin correr riesgos su vida.

- Lo importante en eso mi bella dama, es saber, que usted desea tener hijos míos.

- Pues eso es lo que creo que hemos estado haciendo estas semanas, que hemos entregado este amor entre nosotros mi Lord. No sería una sorpresa, cuando hacía más de diez años que tuve un embarazo tan pronto, que ni su propio padre pudo reconocer, solo espero en Dios que nuestros hijos lo conozcan, mi Lord.

- Eso téngalo por seguro, mi lady, que pretendo ser un padre muy protector, y convertir a mis hijos, en buenos arqueros, guerreros, buenos hombres y mujeres de bien. La ternura y el calor de la noche, dieron paso al amor de una pareja estable, que deseaba formar un hogar con mucho anhelo.

En el puerto de Inglaterra, los Abuelos Grandchester viajaban a Escocia, para ver el matrimonio de su nieta, desconociendo que su hijo ya contaba con esposa. La pareja comentaba el final tan indeseable de la mujer que llegó a su país, con el intento de dañar a los guardias, cometió una falta mayor que la hizo llegar a la horca de forma inmediata, al dejar tirados a los guardias agotados y casi sin ropas en la prisión. Con esto el supervisor de la prisión al encontrarse con esa escena, asombrado por como seis hombres se encontraban dormidos, al parecer y desnudos. Fue que se tomo la decisión de colgar a la mujer por las artimañas que tenía, de dejar sin fuerzas a los hombres para escapar y querer huir de prisión en la que fue encerrada.

Los días pasaban, Candy y William Albert eran ahora los dueños del castillo de Aberdeen, Lord Terrance y su familia se trasladarían al norte de Escocia en Dundee, donde con ellos se marcharía Anthony, quien solicitó irse junto a su abuelo paterno y su madre.

Los abuelos Grandchester llegaron a tiempo para darse cuenta que ahora estarían viajando más lejos, pues su hijo sería un señor en otro castillo, su nieta ya pertenecía a una familia nueva, verla feliz y dichosa, hacía que los abuelos celebraran y bendijeran esa unión.

Un mes después, desde Glasgow llegaba una comitiva encabezada por Lord George Johnson, un hombre formal enviado por William Andrew padre, para recoger a toda su familia, pues ya estaba enterado que su nieto y su hija no se encontraban en Glasgow. Al darse cuenta que Rose ya estaba formalmente casada, autorizado por su ex suegro y su hermano. Johnson ya no podría pedir su mano, como lo tenía planeado. Albert y Candy, dejaron a Lord Johnson a cargo de Aberdeen para ir de visita con su padre, quien decidió contraer nupcias con su Tía Elroy, en ausencia de sus hijos.

- Lord Johnson, le dejo encargado el castillo, pero sobre todo a la joven doncella de mi esposa, que no puede viajar en este momento, se lastimo una mano y mi esposa desea que se cuide hasta su regreso.

- Por supuesto, cuidaré de ella personalmente, Lord Andrew. Veo que su hermana y su sobrino ya se fueron hace semanas.

- Así es, mi hermana fue aceptada en público por el clan Mc Brown, y dio su mano a Lord Grandchester, así como una dote bastante importante, sin embargo estoy seguro que mi suegro y ella estarán seguido aquí en Aberdeen.

- Lo sé, esa familia se unió en todo a los Andrew. Me da gusto por Lady Rose, se merecía ser feliz.

- No la había visto tan feliz, ni cuando se casó con el padre de Anthony, como en esta ocasión, esta tan enamorada, mi sobrino se lleva muy bien con Lord Grandchester, pareciera que lo ve como su propio hijo.

- Pues su abuelo Mc Brown nunca lo vio así, me alegro por él y por su madre, que hayan encontrado a un padre y un esposo en un hombre. En ese momento bajo el rostro Lord Johnson, pensó demasiado en proponerle matrimonio a Lady Rose, que ahora ya era demasiado tarde.

El viaje a Glasgow dos meses después, fue muy tranquilo, en el camino se encontraron con los ingleses Cornwall, quienes llevaban una esposa rumbo a Inglaterra. Albert y Candy fueron recibidos con fiestas enormes y galas en el castillo Andrew. Que ahora pertenecía a ellos, sin embargo, ahí continuaría Lord William, hasta ver a todos sus nietos. Cuando vio entrar a su nueva hija, se sintió muy orgulloso. Los acompañantes contaron los detalles insólitos que sucedieron para dar preferencia solo a su hijo. Lady Elroy la recibió como a una reina, y no la dejaron marchar de regreso a Aberdeen al darse cuenta que ya estaba en estado de buena fortuna, en espera de su hijo o hija, que nacería en Glasgow.

Para Lord Terrance, enterarse que volvería a ser padre fue una bendición, pero saber que meses después sería abuelo, lo dejo increíblemente preocupado. Porque temía tanto perder a su valiosa joya, ahora que ya no la tenía a su lado.

En Aberdeen, las cosas se complicaron, pues Lord Johnson no sabía que Dorothy era muda, nadie se lo dijo en su momento, pasaron algunas cosas comprometedoras que Lord Johnson tomo por esposa a Dorothy, al verse en situaciones inesperadas frente a los guardias del castillo. Dorothy aprendía a escribir ahora con mayor interés, para comentarle que no era una Lady, sino una doncella al servicio de Lady Candy. Para Johnson, tenerla como esposa se volvió una prioridad, y no acepto un no, por respuesta.

- Comprendo que usted es muy tímida, mi lady, pero no me rechace ante la sinceridad de mis sentimientos para con usted, no aceptaría un rechazo en estas alturas de mi vida, compréndame, su silencio me lo dice todo, si no sintiera algo por mí, lo entendería, pero con solo que asintiera a mi propuesta de matrimonio, sería el hombre más feliz de la tierra.

Dorothy, asintió temerosa de hacerlo enfadar, tratando de que los demás le dijeran que no era una Lady de apellido y nacimiento, sino una doncella, para Lord Johnson, eso no tenía importancia, formar una familia, con una mujer tan bella y joven, lo hacía sentir el hombre más feliz del mundo. Al ver que ella asintió, hizo todo para que se llevara a cabo el matrimonio. A tal grado en dos días ya estaba casado y feliz con su ahora esposa. Quien estaba terca en darle un pañuelo de matrimonio, aun con su mano herida.

Lord Terrance vivió feliz el nacimiento de sus hijos Terrance y Richard Grandchester, con el tiempo también tuvo otro hijo varón al que puso por nombre Edward. Junto a su esposa, fue un hombre muy feliz, su hijastro vivió como un hijo propio a su lado, y llegó a ser el mejor Mc Brown de todo el clan, para enorgullecer a su abuelo.

Cuando estaba por dar a luz Lady Candy, su padre llegó dos días después del nacimiento de su nieto William Albert Andrew V, quien nació sano y fuerte, con una madre aun más fuerte y valiente, que amaba a su familia como a nadie.

Albert y su padre, orgullosos de su nuevo pequeño, celebraron en grande su nacimiento, que con los años fueron más a tener tres hombres y una mujer. Llenaron de alegría los años de Elroy y William. Eventualmente Candy y Albert viajaban a Aberdeen, al contar con Lord Johnson como apoyo, las tierras de Aberdeen fueron muy proliferas y abundantes, se unieron a Glasgow, con los años fueron dote de herencia de los hijos de ambos.

Lord Johnson y su esposa, tuvieron dos hijos, con ellos la felicidad absoluta para George y para su esposa. Lord Legan y Susana tuvieron cuatro hijas, al final un pequeño varón tomo el orgullo del padre, al pensar que solo mujeres tendría. Susana jamás se enteró que fue de su madre, al parecer tuvo un accidente y murió, fue lo último que supo, en ocasiones se entristecía al pensar de lo bellas que eran sus hijas y recordaba cómo era Samira, así Susana corregía y educaba junto a su suegra Sara, a sus niñas, para que ellas fueran mujeres delicadas y decentes.

Albert y Candy se escapaban seguido cuando iban a sus tierras en Aberdeen, a la cabaña secreta de Aberdeen. Recordaban sus días al conocerse por primera vez, como Albert se enamoró de ella al verla, en ese lugar para él su esposa era la ninfa que lo salvó, mientras que en Aberdeen se transformaba en su amazona, y en Glasgow, se transformaba en la mujer de su vida. Ambos vivieron muchos años, vieron las cosas cambiar y crecer, evitar guerras y también como la bella Escocia se fue dividiendo para quedar una parte para los ingleses al norte del país y otra como la original Escocia que siempre amaron.

FIN


Tu si escribes muy bonito... para ti soy libro abierto...

Gracias por comentar.. por seguir leyendo e imaginando

pero sobre todo por la espera... que jamás será de manera intencional

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa