Hola! Hola!
De nuevo me tienen por aquí en la entrega de un nuevo capítulo. La verdad al ver sus reviews me emocione tanto que quise avanzar un poco más con la historia (~ ^0^) ~
Aparte de que GRACIAS a que vivo lejos de mi casa por la Uni, a que el pasaje es muy caro y a mis profes de veranos se les ocurrió faltar hasta el jueves tengo bastante tiempo para actualizar uno o dos capítulos.
Espero no llegar a decepcionarlos ya que siempre he puesto todo mi amor y empeño en cada cosa que escribo. Ya sé que por ahora no he llegado a nada muy claro con la historia pero ahhh son tantas ideas tanta investigación que ahhhhhh _ hay veces en las que me confundo yo solita. Por lo mismo espero no decepcionarlos en este capítulo y si la calidad en la escritura bajo (más de lo normal) acepto sus sugerencias y comentarios.
En fin aclaro los personajes de Saint Seiya no me pertenecen. Los personajes expuestos en esta historia, a excepción de alguno que otro OC son propiedad de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi
Pasando las formalidades me dedicare a responder los reviews…
AliceYumizukidePiscis: que tal Alice! Me alegra que el capítulo anterior haya sido de tu agrado. Por unos instantes me espante por los puntos suspensivos pero al final me saco más de una sonrisa leer tu review. En fin, que te puedo decir ciento que con la personalidad de Albafica mas el cambio de género se podrá crear una buena historia. Espero no decepcionarte con este capítulo.
Saori-Luna: hola! Agradezco que hayas sido tan amable dándome consejos sobre la historia, hare todo lo posible por ponerlos en práctica para mejorar y más que nada agradezco que comenzaras a leerla. Sobre la descripción confusa si lo se estoy haciendo todo lo posible por mejorarla para que cuando suba este capítulo ya sea más claro.
Sin más cosas que comentar por ahora los dejo con la lectura!
Nos vemos al final.
Anotaciones:
+++: Salto de tiempo en la historia ya sea a corto, mediano o largo plazo.
"Cursiva entre comillas": Pensamientos de los personajes
-: Delimitantes del capitulo
El pueblo de Rodorio era un pequeño pero pintoresco lugar ubicado en las faldas del santuario de la diosa Athena, normalmente Rodorio gozaba de una constante primavera sin embargo en aquellos momentos las pequeñas calles del pueblo se encontraban completamente cubiertas por nieve, logrando dar el efecto de un efímero invierno. Aquella tarde la mayoría de la gente del pueblo se mantenía dentro de sus casas en calma observando la última nevada de invierno, lo cual le daba al pueblo un ambiente lleno de paz.
Sin embargo a diferencia del pueblo, una de las casas del santuario de Athena se encontraba completamente activa debido al melifluo sonido de la risa de una pequeña niña de cabellos azulados que corría ágilmente por todo el patio del templo siguiendo la caída de los copos.
El santo de Piscis miro a la pequeña y suspiro, aquel día Albafica cumplía seis años a su lado. Después de la noche su vida se había llenado completamente de alegrías gracias a la pequeña, había resultado trabajoso criar a una pequeña niña él solo, sin embargo se llenaba de regocijo al ver como su pequeña crecía día a día para convertirse en la niña más hermosa que había visto su vida.
"Hermosa" pensó el santo tristemente, e inconscientemente bajo la mirada hacia el piso lamentando profundamente que aquella hermosa rosa jamás seria admirada de la manera adecuada. Un tirón de su capa o saco de sus pensamientos mientras bajaba la mirada para descubrir a la pequeña niña que había dejado de jugar para acercarse a él.
- ¿estás bien papa? – le pregunto la pequeña notablemente preocupada, causando que el santo le dedicara una de sus mejores sonrisas.
- si – dijo el santo tranquilamente, para después cargar a la pequeña Albafica – solo que no sé qué regalarte para tu cumpleaños – mintió tratando de tranquilizar a la pequeña.
- nada – dijo Albafica inmediatamente causando que el santo se sorprendiera y la mirara detenidamente – solo quiero estar contigo siempre.
Finalizo la niña causando que el santo sonriera conmovido ante las adorables elocuencias de la pequeña, sin embargo antes de que pudiese decir algo más sintió como un fuerte cosmos se disponía a bajar del templo del patriarca, por lo cual bajo a la pequeña de sus brazos y la miro seriamente.
- sígueme – dijo seriamente mientras comenzaba a caminar.
La pequeña siguió al santo hasta que se detuvieron enfrente de las escaleras cubiertas totalmente de rosas que conducían a la sala del gran patriarca. El santo volteo a ver a la pequeña, aun cuando Albafica sabía que las rosas eran venenosas, aquel lugar era uno de sus lugares favoritos.
La niña suspiro a saber lo que pasaría, mientras el santo se limitaba a extender la mano, para después con un revés desaparecer a las rosas en medio de una densa niebla carmesí, que poco a poco se fue concentrando en la mano del caballero hasta desaparecer provocando que Albafica lo viera maravillada, efecto que no duro mucho ya que al poco tiempo Albafica se estremeció al ver a las dos personas que bajaban las escaleras, centrando su atención en los pequeños puntitos marcados en la frente del pequeño de cabellera verde que acompañaba a un hombre mayor con puntitos similares.
- tranquila – dijo Lugonis a Albafica tratando de tranquilizarla.
La pequeña asintió y su rostro se mantuvo serio, aun cuando en su interior todo temblaba ya que aquella iba a ser la primera vez que veía a alguien más aparte de su padre y recordó como él siempre le decía antes de dormir que ninguna persona debía saber que ella era niña en vez de niño o seria expulsada del santuario, cosa que aterraba completamente a la niña. Las dos personas descendieron lentamente las escaleras provocando que el hueco que se había formado en el estómago de Albafica se abriera cada vez más.
- buenas tardes Lugonis de Piscis – dijo el hombre amablemente cuando estuvo a una distancia considerablemente cerca.
- buenas tardes, tienen mi autorización para pasar Hakurei de Altar - corto Lugonis amablemente. Cosa que sorprendió a Albafica ya que aun cuando sabía que su padre debía alejar a las personas por el veneno de piscis, jamás lo había visto hacerlo.
- gracias Lugonis – dijo el santo tranquilamente – tú también saluda Shion – dijo el santo mientras miraba al niño que estaba junto a él.
- ho-hola - dijo el pequeño mientras se inclinaba en señal de reverencia.
La pequeña miro nerviosa al niño y después busco a su padre con la mirada, esperando que este le dijera si debía hacer lo mismo o no, encontrándose con el rostro sereno de su padre que al notar sus nervios solo se limitó a asentir, habiendo que la niña volviera a ver al hombre y se hiciera una silenciosa reverencia.
- es muy hermosa la niña que encontraste en…
- no soy niña – dijo Albafica con molestia al hombre evitando que este pudiera continuar hablando.
Albafica noto como aquellas palabras habían logrado afectar al hombre y al niño que iba con él. Dentro de la corta vida de Albafica únicamente existían tres cosas que hacían que Albafica perdiera su tranquilidad, que insinuaran que era mujer, aun cuando realmente lo era, que le recordaran que Lugonis no era su padre y que le dijeran hermoso, y aquel hombre había logrado juntar las tres en una sola oración haciendo que se molestara de gran manera.
- Albafica – hablo Lugonis en tono serio, lo cual ella interpreto como una llamada de atención por su reciente comportamiento.
- perdón – se disculpó la niña bajando la cabeza.
- al contrario, discúlpame tu – dijo el hombre tranquilamente – tu belleza logro confundirme - la niña apretó los puños molesta por que volvieran a tocar el tema de su belleza, sin embargo, no podía volver a ser grosera con aquel santo, así que alzo la vista en busca de algo en lo cual canalizar su enojo, encontrando únicamente al pequeño Shion que la miraba confundido y dedicándole una mirada furiosa, provoco que el pequeño le quitara la mirada de encima aún más confundido – ¿este niño será entrenado por ti? – aquellas palabras captaron la atención de Albafica, que esperaba con ansias la respuesta afirmativa de su padre.
- así es – dijo Lugonis serenamente
Respuesta que provoco que Albafica se enorgulleciera. Nada la hacía más feliz que pensar en ser la heredera de la armadura de su padre.
- ¿Cuándo comenzara a entrenar? – pregunto el santo mientras veía a Albafica, a la cual le brillaban los ojos en espera de la respuesta de aquella pregunta.
- aun no lo sé – dijo el santo aún más serio que antes provocando que la chica se entristeciera.
- espero sea pronto – dijo el santo amablemente – así podrá acompañar a Shion.
- ¿él también quiere ser santo? – pregunto Albafica que al instante se tapó la boca recordando que no debía hablar más de lo necesario.
- así es – dijo el santo ignorando el gesto de sorpresa de la niña – ya casi cumple un año entrenando.
La niña miro a Shion, el cual volteo a verla timidamente, aquel niño iba a ser su futuro compañero de armas… Una fuerte ventisca asalto al templo provocando que el corto cabello de la pequeña se ondeara bruscamente e impregnara pequeños copos de nieve las cabelleras de ambos… "estoy muy atrasada" pensó la pequeña mientras suspiraba.
- papa – hablo la niña tímidamente a su padre mientras miraba como se perdían entre la nieve las siluetas del santo de Altar y su alumno.
- ¿Qué pasa Albafica? – pregunto el santo serenamente.
- ya quiero comenzar a entrenar – dijo la niña, mientras miraba seriamente a su padre.
El santo suspiro y aun cuando sabía que en algún momento tendría que ser así, sintió un profundo dolor. Volteo a mirar a la pequeña y antes de que intentara cuestionarla, detuvo su mirada en los pequeños ojos color azul cobaltos, que expresaban total determinación.
- ¿estas segura? – pregunto el santo seriamente y la determinación en los ojos de Albafica se encendieron aún más.
- si – respondió la niña.
El santo suspiro, ya no había vuelta atrás.
- está bien – dijo el santo tratando de ocultar el dolor que le provocaba el simple hecho de pensar que a partir de ahora las cosas iban a ser muy dolorosas para Albafica – comenzaremos la próxima semana – dijo finalmente y la niña comenzó a saltar a su alrededor mientras le agradecía una y otra vez – ahora ve a dormir – dijo el santo – mañana iremos a Rodorio - la pequeña solo se limitó a sonreírle, ocultando la felicidad que le causaba ir a visitar por primera vez Rodorio.
- si papa – fue lo único que contesto Albafica antes de correr hacia adentro de la casa de Piscis.
"perdóname Albafica" fue lo único que pensó el santo, para después hacia la salida del templo y como todas las noches desde que Albafica había cumplido tres años, se dirigió hacia el jardín de royal demon roses, el cual, aun ante la imparable caída de nieve, mantenía su característico color carmesí.
El santo se adentró hacia el jardín y camino hasta llegar a una gran roca café que sobresalía imponente entre aquel mar carmesí, una vez ahí el santo se dejó caer sobre la roca donde esperaría pacientemente a que el alba despuntara…
Aquella mañana gozaba de un radiante e intenso sol que hacía parecer broma el hecho de que un día antes todo se mantenía cubierto de nieve.
Aquella mañana los pájaros cantaban alegremente recibiendo el inicio de una nueva primavera, acompañando a los habitantes del pueblo que continuaban con su rutina diaria.
Aquella mañana y aun a pesar de que no había pasado mucho tiempo desde que el sol despuntase, Lugonis de Piscis caminaba tranquilamente entre las calles del pueblo en compañía de Albafica.
Aquella mañana era una mañana sumamente especial para Albafica debido a que era la primera vez que bajaba a Rodorio.
Albafica observaba como los aldeanos transitaban por las calles, mientras algunos de detenían en los puestos. El pueblo a esas horas de la mañana se encontraba inundado en una infinidad de olores que hacía que la pequeña mirara a su alrededor intentando buscar el origen de todos y cada uno de ellos, pasando desde la panadería hasta el puesto de flores.
La pequeña continúo siguiendo a Lugonis por las calles del pueblo absorta entre la cantidad de cosas nuevas que existían hasta que él se detuvo frente a una librería y al no darse cuenta por donde caminaba Albafica choco con un niño que acababa de salir de la librería, logrando hacer que ambos cayeran…
Woohhh! Espero que les haya gustado dentro de poco subiré la continuación.
Por lo pronto ¿Quién será el nuevo personaje?
Solo quisiera aclarar lo siguiente:
1.- Por lo que leí e investigue, ya que yo no soy Piscis, descubrí que normalmente los Piscis tienen una personalidad tranquila, paciente y amable. Son muy queridos por los demás porque tienen un carácter afable, sin embargo, los Piscis tienden a existir de forma emocional más que de forma racional, de forma instintiva más que de forma intelectual. No les gusta sentirse confinados y no respetan las convenciones así por las buenas. Eh ahí el porqué de algunas de las reacciones de Albafica en este episodio. Pero ojo esta personalidad solo será temporal ya que poco a poco la cambiare en base a las experiencias que Albafica comience a tener.
2.- En el manga original la edad de Albafica es de 26 años al morir, siendo así uno de los caballeros, por así decirlo viejitos, idea que no me gustó mucho, así que decidí hacer al personaje de Albafica nueve años más joven, cambio que también será visto en otros personajes.
