Hola! Hola!

Como están mis lectores queridos! Espero muy bien y este disfrutando al máximo sus días. Es un milagro verlos a estas horas (crei que se haría costumbre publicar en la madrugada) y me complace entregarles un capítulo más de esta curiosa historia. De antemano quisiera también agradecerles a aquellas personas que se toman la molestia de leer la historia y dejar un review.

Espero les guste este capítulo y no sea tan malo como creo que es ya que a decir verdad me costó un poco conectar las ideas, hasta creo que se nota un poco la bipolaridad de mi signo… (Solo espero eso no me pase con las cosas que ya tengo planeadas a futuro)

Espero no se esté haciendo tediosa la historia con estos tres capítulos y un prefacio que lleva, de todos modos hare todo lo posible por no defraudarlos y conseguir que la historia tenga más lectores.

En fin aclaro los personajes de Saint Seiya no me pertenecen. Los personajes expuestos en esta historia, a excepción de alguno que otro OC son propiedad de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi.

Ahora mi parte favorita (contestar reviews):

Tyra: Hola! Antes que nada quisiera agradecerte por haber dejado un review ya que siento que comentarios como los tuyos me animan a seguir la historia hasta el final. Gracias por decir que es una buena idea lo de Albafica mujer, la verdad si temía que alguien dijera ¡eh no que te pasa! En fin espero seguir recibiendo tus reviews y que continúes leyendo la historia.

Bueno siendo todo por ahora creo que puedo comenzar con la historia…

Anotaciones:

+++: Salto de tiempo en la historia ya sea a corto, mediano o largo plazo.

"Cursiva entre comillas": Pensamientos de los personajes

"entre comillas normal" Títulos de algo o nombres de pueblos.

-: Delimitantes del capitulo

Sabiendo esto nos vemos al final para comentar alguna que otra aclaración.

- fíjate por donde caminas – replico el niño de cabellos azules al momento de caer y dejar que todos los libros que llevaba en las manos quedaran esparcidos en el suelo.

El niño se levantó molesto y comenzó a levantar sus libros, ignorando completamente a Albafica que aun permanecía sentada en el suelo, con el rostro inundado en una mezcla de molestia y vergüenza. Mientras el santo dorado de Piscis veía la situación resistiendo las inmensas ganas de ir a levantar a Albafica "debes ser fuerte" pensó Lugonis mientras veía como la pequeña poco a poco se iba levantando.

- disculpa – dijo Albafica al chico de cabellera color azul obscuro en un susurro de voz.

El chico volteo a ver a Albafica haciendo que mirada se cruzara repentinamente con unos intensos ojos color azul cobalto, que causaron que el pequeño ladeara la vista inmediatamente.

- no te preocupes - dijo sin ver a la niña y antes de que pudiera decir algo más, de salieron de la librería otras un hombre alto de cabellos negros y piel pálida, junto a un niño de cabellos verdes y ojos azules.

- ¿no te lastímate? – le pregunto el de cabellos verdes a la pequeña Albafica. Mientras se acercaba un poco a ella.

- no – dijo Albafica con una voz lo suficientemente alta como para que el niño la escuchara mientras retrocedía evitando que el niño se le acercara.

- Kardia debes disculparte como se debe con la señorita…

- no soy mujer – dijo Albafica ignorando al niño que trataba de acercársele, en un tono que daba a notar que estaba completamente molesta ante la mención de su verdadero género, provocando que el hombre a viera sorprendido al igual que los otros dos niños.

Lugonis se acercó a la pequeña tranquila y el hombre que estaba con los niños lo miro sorprendido.

- Lugonis ¿es el tu discípulo? - pregunto el hombre tranquilamente, mientras Albafica volteaba a ver a Lugonis confundida de que aquel hombre conociera a su padre.

- así es Krest – dijo Lugonis tranquilamente – él es Albafica.

Dicho esto Albafica hizo una reverencia con la cabeza, la cual fue correspondida por el hombre y los niños.

- me alegra – dijo Krest seriamente y volteo a ver a sus discípulos, los cuales habían aprovechado la distracción de su maestro para juntarse y comenzar a habar – me gustaría quedarme pero me tengo que ir - y dicho esto comenzó a caminar lejos de ahí seguido de sus dos discípulos, de los cuales el niño de cabellos verdes volteo a ver a Albafica mientras le dedicaba una sonrisa antes de volver la vista e irse, dejando a la pequeña Albafica con las mejillas teñidas de un ligero tinte rosa.

- ¿Quiénes son ellos? – pregunto la pequeña Albafica tratando de disimular el inmenso interés que comenzaba a sentir por las personas que acababa de conocer.

- el mayor es el antiguo santo de acuario – dijo Lugonis mirando de reojo a Albafica esperando un cambio en las reacciones de ella – los otros dos son sus discípulos Degel y Kardia – el santo frunció el ceño al ver el ligero rubor que lentamente se apodero de las mejillas de Albafica – son dos años mayores que tú y acaban de llegar de Blue Graad – dijo Lugonis molesto a una pequeña Albafica que aún se mantenía mirando por donde habían desaparecido Krest y sus discípulos – entremos a la librería – dijo Lugonis cortantemente sacando a Albafica de sus pensamientos – aún hay cosas que hacer.

La pequeña asintió y siguió a su maestro, el cual ya se había adelantado y mantenía la puerta abierta para que Albafica entrara.

Una vez dentro de la librería la pequeña pudo admirar la gran cantidad de libreros de cedro que se alzaba imponentemente desde el suelo hasta el techo las paredes completamente tapizados de libros de todos los tamaños y grosores imaginables, cosa que incitaban a la niña a poner en práctica los hábitos de lectura a los que su padre le había acostumbrado desde los tres años, sin embargo, se detuvo a si misma al ver a su padre a dos pasos del mostrador hablando con una señora delgada y de cabello cano.

- necesito un libro sobre constelaciones – dijo el santo de piscis amablemente.

- sígame – dijo la señora cuidándola distancia que mantenía con el santo dorado de Piscis, logrando molestar a la niña. ¿Cómo era posible que todos se alejaran siempre de su maestro siendo que las venenosas eran sus rosas y no él? Se preguntaba Albafica mientras seguía a la señora através de los extensos pasadizos que dividían los contenidos literarios en secciones, una vez llegaron al fondo la señora se detuvo enfrente de una de las tantas hileras creadas por los libreros de caoba y con un movimiento de la mano indico que se adentraran a el – en esta sección se encuentran diferentes tipos de libros como el que usted desea – y dicho esto se alejó de ahí rodeando al santo y a la pequeña niña.

- busca el libro que tu consideres más apropiado para ti – dijo el santo tranquilamente, provocando que la niña lo mirara extrañada – es para tu entrenamiento.

Dicho esto se dio media vuelta, para alejarse de ahí y dejar sola a Albafica en medio de un mar de libros enfocados en el estudio de las constelaciones. La pequeña paso los dedos sobre los lomos de los libros sintiendo los bordes producidos por los títulos impresos mayormente en letras doradas y plateadas. Leía con atención cada título y tomaba un libro cada que le parecía interesante el título. Una vez hubo terminado de leer los títulos de la sección amontono los libros en uno de los banquitos que servía como ayuda para alcanzar los ejemplares más altos. Hojeaba los textos rápidamente observando detenidamente las constelaciones que resaltaban entre el blanco papel, sin encontrar alguno que la llegase a agradarle del todo.

Su búsqueda se detuvo completamente al ver el último de los libros que había escogido, lo tomo dudosamente aquel libro de pasta gruesa color azul marino y leyó el título detenidamente "Constelaciones y sus mitos".

"Mitos" aquella palabra resonó en su mente, hasta apenas había leído puros libros científicos que aun cuando eran completos, carecían de lo que ella necesitaba, comenzó a hojearlo buscando la constelación de Piscis.

- ¿has escogido alguno? – pregunto el santo dorado de Piscis evitando que la pequeña lograra encontrar el mito de piscis.

- quiero este – dijo la pequeña con una sonrisa en los labios mientras le enseñaba el libro al santo.

- buena elección – dijo el santo antes de darse la vuelta y comenzar a caminar hacia donde se encontraba el mostrador de la librería, donde Lugonis pago el libro.

Al salir de la librería Albafica caminaba alegremente por Rodorio mientras aferraba a su pecho su más reciente adquisición ya que aun cuando su maestro solo se lo había dado como parte de su futuro entrenamiento, aquel libro era uno de los pocos regalos que su padre le había hecho.

Caminaron tranquilamente hacia el santuario, esta vez bajo un sol más abrazador que el de la mañana, evadiendo a los transeúntes que caminaban por la calle, hasta que Lugonis se detuvo frente a un pequeño puesto de flores.

- ¿Qué pasa maestro? - pregunto la pequeña Albafica extrañada, sin embargo su padre comenzó a caminar hacia el puesto sin darle respuesta alguna a la pequeña.

La pequeña se acercó a su maestro buscando una respuesta a sus preguntas, sin embargo aquella acción había sido demasiado tarde ya que al llegar junto a él únicamente logro escuchar un "Gracias" por parte de la dependienta.

- sé que es tarde para decirlo pero… - hablo Lugonis, quien aún se mantenía de espaldas a la niña – feliz cumpleaños – dijo el santo tranquilamente, después de voltear y extenderle una rosa color purpura a la pequeña.

Albafica abrió los ojos de sobremanera al observas la gran rosa purpura que su maestro mantenía en sus manos, la cual tomo con delicadeza con una de sus manos, e instantáneamente llevándola a su nariz únicamente para aspirar y deleitarse con el dulce perfume que emanaba de esta.

"Dulce, delicado y suave" pensó la pequeña al momento de aspirar la esencia de la rosa y mientras sus ojos se llenaban de lágrimas volteo a ver a su maestro, aquel regalo hacia que inexplicablemente su corazón diera un vuelco. Miro a su maestro y aun con las lágrimas en los ojos se abalanzo hacia él, donde brazos comenzó a llorar aferrada a las piernas de su padre. ¿Por qué si aquel regalo la hacía tan feliz estaba llorando de tristeza?

El santo bajo la mirada al ver a la pequeña llorando y un nudo se hizo presente en su garganta, con delicadeza se inclinó hasta estar a la altura de Albafica y la abrazo en silencio haciendo caso omiso de los transeúntes que los miraban curiosos.

- seré un gran hombre – dijo Albafica a Lugonis una vez que termino de llorar.

- seguro lo serás – dijo el santo con una débil sonrisa dibujada en su rostro. Que ella se refiriera a sí misma como hombre únicamente le confirmaba que ya no había vuelta atrás y poco a poco comenzaría a trazarse su nuevo destino.

Los dos se separaron de su abrazo y Lugonis una vez levantado le tendió la mano a Albafica, la cual tomo gustosa la mano de su padre, mientras caminaban tomados de la mano por primera y última ocasión hacia el santuario, donde al llegar se soltaron silenciosamente y Albafica volvió a presionar el libro contra su pecho, mientras con una mano sostenía aquella rosa purpura que tan feliz la hacía.

Pasaron caminando el área de entrenamiento, mientras algunos aprendices se distraían admirando la belleza de la única persona a la que Lugonis de Piscis le permitía acercársele.

Albafica camino tratando de ignorar a los curiosos aprendices, hasta que salieron del área de entrenamiento y comenzaron a subir las escaleras que conducían a la primera de las doce casas.

- pido permiso para pasar por tu casa Naveed de Aries - hablo Lugonis al ver que el guardián de Aries se encontraba afuera de su templo, con los ojos cerrados, mientras su rubia cabellera ondeaba ante la delicada brisa primaveral, el santo al escuchar aquellas palabras abrió los ojos dejando a la vista el intenso color verde que estos poseían, los miro tranquilamente y se limitó a asentir con la cabeza. Lugonis asintió con la cabeza ante la respuesta afirmativa del santo y junto a Albafica se adentraron al templo de Aries.

- ¿él es tu discípulo? – pregunto el santo seriamente haciendo que Lugonis y Albafica se detuvieran a medio camino.

- aun no – respondió Lugonis mientras volteaba a ver al santo de Aries.

- pero lo será ¿no es así? – hablo el santo calmado.

- si – respondió el santo de Piscis en un susurro de voz apenas audible.

- felicidades pequeño – dijo el santo hacia Albafica ignorando a Lugonis – serás un gran santo.

- gra… gracias – respondió Albafica apenada, haciendo que el santo sonriera.

- disfrútalo Lugonis – dijo el santo, haciendo que Lugonis frunciera el ceño – no todos podemos entrenar a nuestros sucesores – dicho esto el santo se dio la vuelta para dirigirse hacia la salida de su casa – cuídalo… no tendrá una vida fácil.

Una vez que el santo desapareció por la puerta, Lugonis volteo a ver a Albafica notando la preocupación en el rostro de la pequeña.

- subamos a casa – dijo el santo al momento que vio a Albafica abrir la boca para hablar.

Albafica asintió y los dos subieron por las casas restantes hasta piscis…

Que tal!

Si lo sé, yo de nuevo pero hay varias razones que me justifican aparte quería agradecerles por leer hasta el final este capítulo.

En fin… ¿Que les pareció este capítulo? ¿Les gusta cómo se van desarrollando las cosas?

Bueeeno digamos que estos primeros capítulos son una introducción a la historia así que no se desesperen.

Quisiera aclarar algunas cosas:

1.- Edades: la cosa esta así, anteriormente había hablado sobre cambiar edades de algunos personajes así que solo diré lo siguiente en el manga original Kardia y Degel tienen 22 años al morir por lo que en si los haría mayores para esta historia, así que jugare un poco con eso y reduciré tres años su edad.

2.- ¿Por qué una rosa purpura autora eso no existe ni va al caso? Nada nada estoy estudiando agronomía y todo lo puedo xD okey no (nótese que la autora enloqueció un poco) la verdad como muchos ya sabran si existen las rosas purpuras y hay una considerable cantidad de variedades tales como las melody perfume, la blue moon, la burgundy iceber o la veilchenblau… en fin todas son rosas de verano. Ahora sabiendo eso según el libro "el lenguaje de las flores" de Robert Bangert, dependiendo del color de la rosa se le dan determinados significados simbólicos. En este caso una rosa purpura simboliza amor de padres o protección, así que sabiendo esto quise aplicarlo como el regalo de Lugonis a Albafica.

3.- el santo de Aries es un OC mío, posee un nombre hindú y lo hice debido a que en The Lost Canvas no habla nada del santo de Aries que estaba antes de Shion y pues como solo hablaba de Avenir de Aries pero el murió y como que dejar la casa de Aries solita no se me hacía muy justo aparte de que ya era hora de que metiera un OC (okay no).

4.- Recordemos que Shion no fue entrenado por un santo de Aries en The Lost Canvas así que decidí aprovecharme un poco de eso en la historia.

Sin más me despido esperando actualizar esta semana o al menos el fin de semana. Nos vemos y gracias por su apoyo.