Holaaaaaaaa!

It's me again!

Okay ya sé que abandone por un tiempo este fic pero tengo una buena excusa (creo) la Uní me consumió mucho estos veranos y no pude concentrarme en otra cosa más que en la escuela. Espero que me perdonen por eso y por muchas otras cosas.

Este capítulo no es muy largo pero espero sea de su agrado, ya que siempre intento por todos os medios dejar que esta sea una lectura totalmente agradable para ustedes. Y ahora que ya se poner acentos con el teclado ya no dependeré tanto del autocorrector, aunque de todos modos si llegan a ver algo que no concuerda espero me lo hagan saber.

Como siempre agradezco que exista gente que ya este leyendo la historia hasta este punto, eso me hace sentir euforia.

Me alegra mucho decirles que por ahora tengo vacaciones por un mes y hare todo lo posible por dejarles tres o cuatro capítulos. Aunque no puedo prometerlo la familia, el novio, la familia del novio, el estudio post entrada a la Uní, los amigos, Saint Seiya, Bleach, los libros, la lluvia y la comida serán unos buenos obstáculos. Pero animo hare lo posible por volver aquí y dejar un nuevo cap.

Sin más que decir por ahora les dejo el capítulo y nos vemos al final.

Aclaro que los personajes de Saint Seiya no me pertenecen. Los personajes expuestos en esta historia, a excepción de alguno que otro OC son propiedad de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi. Aunque si me pertenecieran a mi habrían más desnudos de saga… Okay creo que no…

Anotaciones:

+++: Salto de tiempo en la historia ya sea a corto, mediano o largo plazo.

"Cursiva entre comillas": Pensamientos de los personajes

"Entre comillas normal" Títulos de algo o nombres de pueblos.

Cursiva normal: Recuerdos.

Los cálidos rayos del sol golpeaban de frente a Albafica mientras subía las escaleras camino al santuario en compañía de su maestro, aquella mañana habían bajado a comprar túnicas que pudiera utilizar Albafica durante sus entrenamientos y ahora se encontraban de regreso. Albafica miro alrededor mientras caminaba cuesta arriba, deteniendo sus pasos completamente al ver aquel lugar debajo de las escaleras donde una gran cantidad de chicos de diferentes edades se encontraban cruzando golpes entre ellos, aquella no era la primera vez que veía el coliseo de entrenamiento pero aun así sentía como los nervios se apoderaban completamente de su cuerpo "mañana" pensó Albafica mientras inconscientemente se aferraba con fuerza las túnicas que recién había adquirido.

- ¿ocurre algo Albafica? – pregunto Lugonis con voz serena al notar que Albafica se había detenido.

- ¿es justo hacer eso? – pregunto Albafica mientras observaba a tres chicos que se encontraban arrinconando a otro chico entre los muros. Lugonis poso su mirada en los chicos que Albafica observaba, notando que el que estaba arrinconado tenía la ropa completamente ensangrentada y gran parte de su rostro cubierto por completo de moretones, frunció el ceño ante tal escena y negó con la cabeza. Albafica suspiro al ver a Lugonis negar y volvió a dirigir su mirada al grupo de chicos – ¿podemos ayudarlo? – pregunto la pequeña y Lugonis volvió a negar con la cabeza - ¿Por qué? – pregunto Albafica con sorpresa.

- él debe pelear su batalla solo – dijo Lugonis tranquilamente.

- ¿Por qué? – preguntó Albafica preocupada – él está en desventaja.

- porque si lo ayudamos solo heriremos su orgullo – dijo Lugonis serenamente y volvió a subir las escaleras en dirección a la casa de Piscis, seguido por Albafica que se mantenía con la cabeza baja y en completo silencio.

Subieron tranquilamente hasta llegar al templo de Aries, donde Albafica rápidamente busco con la mirada al guardián del templo, sin embargo, al no notar rastro alguno de su presencia volteo a ver a su maestro.

- Naveed de Aries y Aldebarán de Tauro se encuentran en una misión en España – dijo Lugonis seriamente mientras se adentraba a la casa – tenemos el camino libre hasta Géminis.

Albafica asintió y volvió a caminar cabizbaja detrás de su maestro, desde el día que había conocido al santo de Aries ella había logrado crear una buena conexión con él y esperaba verlo un día antes de iniciar su entrenamiento para pedirle consejos que temía preguntarle a su padre y futuro maestro "entrenar" pensó Albafica… el día de mañana iba a ser el primer paso que ella daría para acercarse a la armadura dorada de Piscis.

Continuo caminando cuesta arriba ignorando completamente las respuestas secas y cortantes que los santos dorados le daban a su maestro ya que después de una semana ella ya se había acostumbrado a aquel trato.

Una vez en Piscis observo a Lugonis afuera de su dormitorio y este con un ademan de su mano le indico que pasara a su habitación, la pequeña entro a la habitación y tomo asiento en una de las cuatro sillas que rodeaban una pequeña mesa de madera, Lugonis al ver que Albafica ya estaba sentada cerró la puerta tras de sí y ocupo el lugar que estaba frente a Albafica. Los dos se miraron incómodamente, por un lado Lugonis no sabía con qué tema comenzar a hablar y por otro lado Albafica no sabía si estaba bien o no atosigar a su padre con preguntas.

- Albafica – comenzó a hablar Lugonis tranquilamente – el día de mañana iniciaras una nueva etapa que determinara lo que llegaras a ser en un futuro – miro como Albafica fruncía el entrecejo preocupada y continuo hablando – ser un santo no es una tarea fácil, tendrás que aprender a luchar tus propias batallas, aprenderás a defender tu honor y principalmente sabrás en que momento seguir o no lo que dicta tu corazón – el santo suspiro y miro a la pequeña Albafica – Albafica en tu camino como santo habrá momentos en lo que habrá cosas que tendrás que sacrificar, pero a pesar de todo siempre tienes que mantenerte en pie – Albafica no comprendía porque su maestro le hablaba de tal forma, sin embargo, algo en el tono de voz de Lugonis la hacía pensar que aquellas eran importantes – y recuerda esto siempre… las personas fuertes siempre deberán usar su poder para proteger a los demás.

Albafica suspiro al escuchar tal cosa, estaba orgullosa de que su padre fuera una persona tan bondadosa.

- ¿Cómo será mi entrenamiento? – pregunto la pequeña tímidamente.

- al principio será normal – dijo Lugonis tranquilamente – después, si es que decides seguir, tendrás que aprender todas las artes de los Piscis.

- yo siempre voy a querer seguir – dijo la pequeña. "eso espero" pensó Lugonis y se limitó a sonreírle.

Aquella madrugada los tenues rayos del sol apenas lograban teñir el horizonte con débiles colores naranjas y amarillos, logrando que aquel cielo se viera como si estuviese siendo consumido por el fuego provocando un momento de belleza efímera, aquella madrugada era especial ante los pequeños ojos somnolientos de Albafica, no solo porque en esos momentos se encontraba camino al campo de entrenamiento, si no por que aquella madrugada había despertado con la sensación de que algo importante iba a suceder.

Bajo detrás de su maestro saltando los escalones de dos en dos completamente perdida en sus pensamientos, tratando de imaginar qué clase de ejercicio la pondría a hacer su ahora maestro, sin embargo el golpe que se llevó al chocar contra la espalda de su maestro la hizo salir de sus pensamientos. Lugonis al sentir como Albafica chocaba contra el volteo a verla seriamente.

- ¿recuerdas las reglas? – le pregunto seriamente, sin dejar de observar el solitario coliseo de entrenamiento y ella se limitó a asentir, como podría olvidarlas si toda la semana Lugonis se había esmerado en recordarlas.

Lugonis se encontraba sentado sobre una gran roca admirando como Albafica se encontraba recogiendo algunas rosas del campo de Royal Demon Roses, desde que había decidido entrenarla había optado por llevarla a aquel campo para lograr hacer que su cuerpo se adaptara a aquel veneno descubriendo que ella apenas y se sentía mal con la cercanía de las rosas. Suspiro ante una pequeña brisa que logro desojar a algunas de las rosas, logrando así esparcir aquella fragancia tan placentera y tan peligrosa. Vio a Albafica tomar una de las rosas y acercarla para aspirar más de cerca aquel embriagante aroma, suspiro, aquella imagen era la de una pequeña niña indefensa, aun cuando Albafica aparentaba ser hombre había algo en su inocencia que estaba seguro que lograría hacer dudar a más de uno poniéndola en peligro. El santo frunció en ceño con preocupación, el simple hecho de pensar que Albafica pudiese ser herida si se llegase a saber de su identidad o hacía sentirse más que preocupado.

- Albafica – la llamo tranquilamente, logrando que la pequeña dejara la rosa con la que estaba jugando, únicamente para regalarle una tierna sonrisa – pronto tu entrenamiento comenzara – dijo restándole importancia a la sonrisa de la pequeña – y con ese entrenamiento habrán nuevas reglas.

- ¿reglas? – pregunto Albafica confundida.

- asi es – dijo seriamente - no hablaras a no ser que yo te lo autorice, harás todas las cosas que yo ordene que hagas, no alardearas de lo que sabes y principalmente… nadie debe saber que no eres hombre o dejare de entrenarte – dijo Lugonis seriamente provocando que una agresiva corriente eléctrica recorriera por la columna de Albafica.

- si – respondió Albafica en voz baja ya que ella misma había llegado a la conclusión de que sus palabras lograban delatar su género y mientras menos hablara menos peligro corría de ser descubierta, y si no hablar la ayudaría a conseguir la armadura eso haría.

- entonces dale diez vueltas al coliseo – dijo Lugonis antes de darse la media vuelta y caminar hacia uno de los múltiples pilares que se encontraban derrumbados a las orillas del coliseo de entrenamiento. Albafica se limitó a asentir y comenzó a correr rápidamente alrededor del coliseo cometiendo un grave error ya que al dar la tercera vuelta ya sentía su cuerpo desfallecer. Se detuvo para tomar aliento y continúo corriendo hasta completar las diez vueltas, esta vez con una velocidad más moderada. Una vez termino se dirigió hacia donde estaba su maestro y se paró frente a él, mirándolo aun con la respiración entrecortada – nunca te pedí que corrieras – dijo el santo seriamente provocando que a Albafica se le formara un nudo en el estómago.

- perdone – murmuro Albafica tímidamente recibiendo únicamente el resoplido molesto de su maestro, el cual provoco que Albafica pensara en lo diferente que se estaba comportando su maestro.

- quiero que hagas cincuenta flexiones – dijo Lugonis seriamente mientras se levantaba de aquella piedra. Albafica lo miro con los ojos completamente abiertos, ella no sabía a lo que se refería su maestro – has esto – y dicho esto el santo poso sus manos detrás de su nuca y flexiono sus rodillas hasta quedar en cunclillas, para posteriormente levantarse. Albafica asintió y con torpeza hizo su primera flexión y así continuo hasta terminar las cincuenta flexiones.

- ya termine – dijo Albafica al ver que su maestro se mantenía con la mirada perdida, el miro tranquilamente hacia donde estaba la pequeña y se acercó a ella.

- golpea – dijo poniéndose en cunclillas y extendiendo la palma de su mano para posarla frente a ella – no dudes, solo golpea – dijo Lugonis al ver que Albafica retrocedía dudosa – en una batalla real no puedes dudar Albafica – y dicho esto poso una de sus rodillas en el suelo – golpea – Albafica jamás había golpeado a alguien pero había visto hacerlo tantas veces a los chicos que entrenaban en el coliseo que tenía noción de cómo podría hacerlo. Cerró su mano en forma de puño y golpeo débilmente la palma de la mano de su maestro – más fuerte – ordeno Lugonis y Albafica volvió a golpear la palma de su mano esta vez un poco más fuerte que la vez anterior – eso no basta Albafica – dijo Lugonis molesto – usa todas tus fuerzas – Albafica asintió y esta vez hizo todo lo posible porque toda su fuerza se concentrara en su puño y asesto un golpe directo a la palma de su maestro, al cual miro temerosa, para únicamente encontrarse con la sonrisa de su maestro.

- ¿lo hice bien? – pregunto Albafica tímidamente.

- si – dijo el santo serenamente y se levantó – ahora hazlo solo, pero cubre tu pecho con tu mano libre – dicho esto se dio la vuelta y volvió a caminar en dirección a las orillas del coliseo – hazlo una vez con la izquierda y otra con a derecha sin dejar de cubrir tu pecho – la miro seriamente – hazlo hasta que alcances velocidad.

Albafica asintió y mientras entrenaba observo como el coliseo comenzaba a llenarse de varios aprendices, algunos acompañados de sus maestros y otros completamente solos. Observo a su alrededor y vio que los chicos que el día anterior se encontraban molestando al otro chico, se encontraban mirándola y al momento que sus miradas se cruzaron uno de los chicos que poseía lacios cabellos obscuros y ojos verdes le dedico una sonrisa que bien podía verse llena de arrogancia. Albafica evito responder a aquella sonrisa y se giró rápidamente en dirección hacia donde estaba su maestro, ella simplemente no quería llegar a entablar algún tipo de contacto con personas tan injustas.

- Albafica – llamo su maestro – debo ir a la cámara del patriarca – es santo se acercó a la pequeña y seriamente le volvió a hablar – dale diez vueltas corriendo al coliseo y si aún no estoy aquí para cuando acabes has otras cincuenta flexiones.

Albafica asintió con la cabeza y una vez que vio a su maestro subir en dirección a la cámara del patriarca inicio su recorrido a lo largo del coliseo, cuyo suelo parecía hervir a causa de los rayos del sol, que habían intensificado su calor con el paso de la mañana, y hacían que el cuero de sus sandalias se calentara provocando que cada pisada le quemara la planta del pie.

Durante su recorrido paso por enfrente de diversos apéndices, de los cuales algunos la ignoraban, otros se alejaban instantáneamente de su paso evitando su contacto y otros la veían con una mezcla de enojo y arrogancia, identificando entre los últimos a aquel chico de ojos verdes, al que había ignorado.

Después de la quinta vuelta, todo había comenzado a marchar a la perfección, había logrado obtener un ritmo constante en su carrera, ahora su respiración era más calmada y sus pies habían dejado de sufrir por el intenso calor primaveral, Albafica estaba alegre por su progreso y estaba segura de que lograría adaptarse de la misma manera con las flexiones, sin embargo, aquella alegría no duro mucho, pues al momento que vio a un chico caer totalmente ensangrentado al piso, su concentración se perdió, tropezó con sus propios pies y cayó al piso de rodillas. Albafica miro el suelo consternado, después de haber pensado que su padre la iba a felicitar por su progreso, todo se había ido por la borda a causa de sus distracciones. Al sentir como su vista comenzó a tornarse borrosa a causa de las lágrimas que amenazaban con salir sintió como su corazón daba un vuelco "un hombre no llora" pensó para sí y disimuladamente, paso el dorso de su mano primero por su frente y después por sus ojos, apoyo las manos en el ardiente suelo y se levantó pesadamente, únicamente para encontrarse con la arrogante mirada esmeralda del chico que segundos antes había ignorado.

- así que este es el aprendiz de Lugonis de Piscis – dijo con malicia – parece una niña – dijo en voz alta, mientras volteaba a ver a los chicos que lo acompañaban – será que tu voz es también de niña – dijo esta vez mientras le sonreía lúgubremente – o será que suena realmente ruda.

Y se acabó…

Espero verlos pronto aunque jojo ya estoy escribiendo la continuación y creo que va bien, será un poco más activa y así.

Y bueno como creo que ya se me está haciendo costumbre existen cosas que quiero aclarar:

1.- Me gustan las historias largas, espero que a ustedes también y principalmente me agrada que las cosas tengan un porque, por lo cual para que exista el romance en la historia va a faltar un poco, porque por dios Albafica apenas tiene seis aún no se puede enamorar aparte de que haaaaaa aún tienen que pasar muchas cosas.

2.- No me gusta hablar mezclas raras de japonés, español y otros idiomas sin sentido, por lo que no verán cosas así en este fic, a no ser que tengan un poco de lógica o este de humor para hacerlo, pero en si a no ser que el personaje sea japonés o de otro país, no van a haber cambios raros como un gomenasai en lugar de perdón o algo así, de ahí en fuera dudo que algo como eso pase.

3.- Hubo un cambio de descripción porque no sabía cómo explicar la historia de hecho aún no lo sé y esa descripción está sujeta a cambios a no ser que logre hacer una que me guste o alguien me haga el favor de hacer una.

Y bueno creo que eso es todo por ahora, espero en serio no ofender a nadie con ninguna de las aclaraciones de este y otros caps ya que soy un poco mala con las palabras. En si todo lo digo en muy buen plan y como mis puntos de vista que no intento imponer a nadie.

Siendo eso todo me despido de ustedes con un fuerte abrazo y un hasta pronto amigos del planeta tierra y alguno que otro alíen que llegue a honrarme con su lectura.

Se despide Erait-san.

Pregunta:

¿Qué signo son?

Yo soy géminis. Espero contesten ya que quiero saber más de todos mis adorados lectores.