Bonjour…

He vuelto, a que no me extrañaban, aquí traigo un capítulo más de este extraño fic. Las cosa se van a poner algo tensa a partir de aquí, o bueno al menos esa es mi idea, espero poder plasmar a la perfección toda la maraña de emociones y sentimientos que ya imagine, o si no llorare, sufriré, me quejare con Hades, le hare berrinche a Don Pose… ya saben haría las cosas más normales que podría hacer una escritora chillona como yo.

Espero estén leyendo hasta este punto de la historia! Ya que si es así hey se han ganado mi amor y agradecimiento incondicional.

Quisiera avisarles que ya tengo hasta el capítulo 8 pero como no tengo internet aun no lo he subido y quizá tarde pero hey tranquilos amigos no tardare mucho en hacerlo.

Espero me dejen sus comentarios después de leer este capítulo ya que nada me haría más feliz que ver su opiniones, críticas constructivas e inclusive un sutil hola está más que bienvenido.

Va a haber muchas cosas que no concuerden con la historia original como edades y cosas asi, sin embargo, espero eso no les moleste. Y cualquier duda que no se llegue a aclarar en la sección del final pueden preguntármela y yo con gusto se las aclaro por mensaje privado o aquí en el fic.

Sin más deseo aclarar que los personajes e historia de Saint Seiya no me pertenecen. Los personajes expuestos en esta historia, a excepción de alguno que otro OC (esos si son míos), son propiedad de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi. Aunque si me perteneciera la historia estoy segura de que habría más sangre en Soul Of Gold… muajajajajajajajajajaja… Okay no… pero si mejores graficos…

Anotaciones:

+++: Salto de tiempo en la historia ya sea a corto, mediano o largo plazo.

"Cursiva entre comillas": Pensamientos de los personajes

"Entre comillas normal" Títulos de algo o nombres de pueblos.

Cursiva normal: Recuerdos.

Ahora que he dicho todo lo que tenía que decir por ahora, les dejo el capítulo y nos vemos más abajo para las anotaciones finales.

Albafica, haciendo caso omiso a las palabras del chico, abrió los ojos desmesuradamente al notar la presencia de aquel moreno de ojos verdes parado frente a ella con una sonrisa altanera dibujada en sus labios ¿Cómo había llegado a su lado tan rápido si hacía poco estaba del otro lado del coliseo? Ignoraba la respuesta y no quería quedarse ahí el tiempo suficiente como para descubrirla, así que sin más hizo ademan de dar la media vuelta y retirarse, pero el chico la detuvo del hombro en el acto.

- ¿A dónde vas? – le dijo molesto – es de mala educación dejar a la gente con la palabra en la boca - "ni te atrevas a hablarme de modales" pensó Albafica antes de apartarse bruscamente del tacto de aquel chico y mirarlo con el ceño fruncido - ¿no piensas hablar?

"No a ti" pensó Albafica y al instante una sonrisa altanera se le dibujo en el rostro, tenía una mínima intuición de que tipo de persona era aquel chico y jamás se arriesgaría a ser descubierta por alguien como él, observo como la sonrisa del chico se descomponía y fruncía el ceño molesto. Albafica rodo los ojos con molestia y se dio la vuelta para alejarse pensando que aquel tipo solo era fuerte cuando le seguían sus juegos, lamentablemente al voltear por completo se encontró con la mirada molesta de otros chicos, un par de centímetros más altos que ella, pero notablemente más fuertes, uno de ellos tenía el rizado cabello color rubio y los ojos de un tono de café muy parecido al color de las avellanas y el otro poseía un corto cabello pelirrojo y unos intensos ojos azules.

- Cyril parece que el nuevo es un engreído – hablo el chico poseedor de los ojos avellana mientras tomaba con fuerza la parte baja del rostro de Albafica con una de sus manos, provocando que sus mejillas se tintaran de rojo – sería bueno enseñarle un poco de humildad.

Una retorcida sonrisa se formó en el rostro de aquel chico y mientras Albafica forcejeaba para salir del agarre de aquel chico, este con su mano libre la tomo de la muñeca y le dio la vuelta bruscamente, dejándola de frente al chico que respondía al nombre de Cyril, el cual le dio casi al instante un fuerte golpe en el rostro, provocando que el rosado labio inferior de Albafica se abriera y tintara de rojo parte de su boca.

Albafica cerró con fuerza los ojos al sentir el mareo provocado por el impacto de aquel golpe y mordió con fuerza su lengua tratando de evitar que un grito saliera de sus labios, sentía como la cálida sangre abandonaba su labio y corría libremente hacia su barbilla, sin embargo, se negaba a gritar de dolor y delatarse a sí misma. Alzo la mirada para ver a su atacante y se encontró nuevamente con el puño del chico, el cual esta vez se posó agresivamente en la mejilla de la pequeña, provocando que algunas lágrimas amenazaran con salir de sus ojos.

"Resiste" escucho como una dulce y melodiosa voz le susurraba al oído "debes ser fuerte" le repitió la voz para poco después recibir un nuevo golpe por parte de Cyril en la boca del estómago, Albafica intento seguir manteniéndose de pie y evitar doblarse ante el dolor ante los golpes que el chico le había comenzado a dar constantemente, sin embargo después del quinto golpe claudico y sus piernas se doblaron negándose a mantenerla de pie, dejándola completamente a la merced de aquellos chicos.

- vamos si no gritas no es divertido – dijo Cyril con una sonrisa retorcida – agárralo con más fuerza Lykaios – le hablo al chico que sostenía a la pequeña Albafica – este será más fuerte - Albafica solo pudo sentir como el agarre del chico que la estaba sosteniendo se volvía más fuerte antes de sentir el fuerte dolor provocado por el impacto del puño de Cyril en su estómago… ella sabía que eso era todo lo que podía resistir y dejo salir un gemido acompañado de gotas de sangre que seguramente eran a causa de alguna hemorragia interna, sus ojos se humedecieron, pero al sentirlo Albafica los cerro con fuerza, aquella gente despreciable no tenía el derecho de verla llorar. Por otra parte Cyril únicamente la veía aún más molesto que antes – ¿Cómo es posible que algo como esto sea aspirante a dorado? – preguntó en voz alta con desprecio y con un chasquido de sus dedos, el chico que mantenía en pie a Albafica la dejo caer al hirviente suelo.

Albafica no pudo evitar caer de lleno al suelo, recibiendo el impacto totalmente que provoco que ella volviera a gemir de dolor. No iba a gritar, no iba a llorar, ese iba a ser su orgullo, jamás complacería a nadie a no ser que fuese su maestro o la mismísima Athena. Se sentía débil e impotente, quería que su padre la defendiera, pero sabía que esta era una de esas batallas que su padre consideraba "batallas por el orgullo" y que debía ser peleada únicamente por ella, así que de un momento a otro cerro con fuerza su puño y reuniendo las pocas energías que le quedaban, se levantó y le lanzo un golpe a Cyril, el cual el esquivo con facilidad dejando que Albafica cayera una vez más al suelo.

- que desperdicio – dijo el chico de ojos azules, el cual se había mantenido al margen de aquella escena.

- y que lo digas Evan – dijo Lykaios mientras apartaba algunos risos de su marfileña frente con su mano.

- idiota – dijo Cyril a Albafica antes de asestarte un certero puntapié en las cotillas – con esa fuerza no llegaras ni a guardia.

Al recibir el golpe Albafica suprimió un aullido de dolor mordiéndose fuertemente el labio inferior provocando que su sangre fluyera incontrolablemente hasta impactar contra el suelo. Tratando de no pensar en sus heridas, lentamente alzo la mirada, para únicamente encontrarse con las espaldas de los chicos que se alejaban de los campos de entrenamiento soltando risotadas e insultos.

Albafica cerró los ojos fuertemente, lamentando que a causa de su debilidad alguien más se había atrevido a lastimarla. Una lagrima traicionera rodo por sus mejillas provocando que nuevamente la hermosa voz que recientemente le había hablado llegara a su mente diciendo únicamente "existe gente cruel", la pequeña suspiro para sus adentros, sabía que aun si existía gente mala en este mundo, también existían muchas más personas rebosantes de bondad y que incluso algunas de ellas darían lo que fuese por proteger a los demás.

Trato de incorporarse lentamente del suelo, aun a pesar del inmenso dolor que lograba consumirla hasta los huesos, y una vez que estuvo totalmente de pie tentó con cuidado la parte de sus labios que llegaba a arderle como si estuviese en llamas. Miro alrededor observando como algunos aprendices la miraban con lastima, Albafica bufo molesta, descubriendo que odiaba que alguien tuviese ese tipo de emociones hacia ella, frunció el ceño y soportando el inmenso dolor que recorría su cuerpo continuo corriendo alrededor del coliseo.

La débil luz de la luna iluminaba el patio trasero del templo de Piscis, provocando que todo aquello que fuera tocado por estos obtuviera un brillo peculiar que lograba otorgarle a aquel lugar una sensación pacífica y armoniosa, mientras que las bellas rosas rojas, que adornaban las escaleras de camino al templo de patriarca, desprendían una dulce esencia que lograba provocar que los sentidos de todo aquel que pasara por ahí se relajaran.

Aquel escenario siempre había logrado crear una sensación de paz en el corazón de Albafica y la pequeña no podía negar que justo en esos momentos necesitaba que su corazón se recuperara de la humillación que había sufrido aquella mañana.

La pequeña suspiro con pesar, había engañado a su maestro cuando este le había preguntado sobre sus heridas y eso la hacía sentirse la persona más despreciable del universo.

- es una bella noche ¿no es así? – escucho Albafica la conocida voz de su maestro.

- si – dijo Albafica con voz ronca. Aquel día se había limitado a hablar con monosílabos y una que otra oración corta, por lo que suponía que sus cuerdas vocales aun no reaccionaban bien a sus palabras.

Lugonis la miro tristemente y suspiro, conocía la razón de los actos recientes de Albafica e inclusive tenia noción de lo que había pasado en el coliseo, sin embargo estaba seguro de que si Albafica aún no le había hablado de aquello se debía a que ella tenía sus propias razones.

El santo dorado de Piscis se acercó lentamente a donde estaba Albafica y con sumo cuidado se sentó a un lado de ella. La pequeña se limitó a dedicarle una tímida sonrisa, para después posar su mirada en el estrellado cielo nocturno.

- al parecer la diosa Artemisa esta de buenas hoy – dijo Lugonis tranquilamente. Esperando que hablar de los dioses lograse arrancarle más de dos palabras a la pequeña.

- de seguro tuvo una caza provechosa – dijo Albafica con una sonrisa alegre a Lugonis antes de volver a perder su mirada en la bóveda celeste.

- lo más seguro – sonrió Lugonis a notar que el ánimo de la pequeña había subido.

- la luna siempre hace que el jardín se vea más hermoso – agrego la niña tratando de seleccionar cuidadosamente sus palabras, ya que sabía muy bien que si no lo hacía, la diosa las podría tomar como hybris y castigarla.

- así es – dijo el santo suspirando con tristeza. ¿Qué pasaría cuando Albafica descubriera la verdadera naturaleza de aquel jardín? ¿Seguiría amándolo o se volvería un tormento para ella? El santo negó con la cabeza tratando de esfumar aquellas preguntas, él sabía que pronto llegaría el momento de decirle la verdad acerca de las Royal Demon Roses, así que no debía sacar conjeturas innecesarias – mañana iremos a entrenar a un lugar diferente – dijo Lugonis tranquilamente, logrando que Albafica apartara su mirada del cielo y la posara en su maestro en espera de más información acerca del tema – deseo probar tu resistencia en Cabo Sunion – la chica abrió la boca para hablar, sin embargo, la mirada perdida de su maestro la hizo desistir y simplemente espero pacientemente a que su maestro le informara sobre lo que estaba pasando – sígueme – ordeno el santo tranquilamente y los dos se adentraron al templo de Piscis.

Lugonis miro seriamente hacia la entrada del templo, había pasado más de una semana desde que aquel cosmo había hecho presencia en el santuario y que este hubiese regresado lo confundía. ¿Es que acaso había problemas en el santuario? De primera mano sabía que el ejército de hades aún no comenzaría a reunirse, sin embargo, temía que la constante presencia de Hakurei de Altar fuese a causa de eso. Suspiro tratando de calmarse a sí mismo y justo antes de que el santo de plata pisara la casa de Piscis ya se encontraba totalmente calmado y con su inquebrantable mascara de frialdad.

Una vez sintió el cosmo del santo en la casa de Piscis, Lugonis pudo notar que Hakurei no se encontraba solo y se mantenía acompañado del pequeño de cabellos verdes, cuyo nombre había olvidado y con el que lo había visto la noche que había bajado del templo del patriarca. "Shion" recordó Lugonis una vez estuvo Hakurei mas adentrado al templo ¿Cómo era posible que él hubiese olvidado su nombre?

- Buenas Noches Lugonis – saludo Hakurei cordialmente.

- puede pasar por el templo de Piscis – dijo Lugonis cortantemente al santo de cabellos plateados.

- gracias – dijo Hakurei y al instante Lugonis dio media vuelta y camino hacia el patio trasero del templo, seguido por Hakurei, Shion y Albafica. Una vez el santo estuvo cerca de la enorme cama de rosas que adornaban las escaleras, dio un revés con su mano y las rosas se degradaron hasta convertirse en una densa neblina que se concentró en la palma de la mano de santo para después desaparecer.

- tienen el paso libre – dijo Lugonis mientras se daba la vuelta lentamente para enfrentarse a las miradas maravilladas de Albafica y Shion.

- gracias – hablo Hakurei y antes de dar un paso más para subir las escaleras miro a Lugonis fijamente - ¿Podría dejar a Shion aquí? – pregunto Hakurei, logrando descomponer el rostro serio de Lugonis.

- ¿Disculpe? – pregunto Lugonis esperando que lo que había escuchado fuera únicamente producto de su imaginación.

- lo que subiré a tratar con mi hermano es algo que solo él y yo podemos saber – dijo Hakurei tranquilamente – no tengo otro lugar donde dejar al pequeño Shion – dijo mirando con ternura al pequeño de ojos color avellana – así que quería pedirte que por favor lo cuidaras en lo que regreso.

Lugonis bufo molesto ante tal petición, puesto que aun cuando todos sabían que a causa de su sangre envenenada el procuraba mantenerse alejado de todos, existía gente que se atrevía a intentar acercársele. Miro al chico fríamente y después miro a Albafica, quien lo miraba con curiosidad, "tal vez un poco de compañía la anime" pensó el santo provocando que un suspiro de resignación se escapara de sus manos.

- está bien – dijo desinteresadamente provocando que una leve sonrisa apareciera en el rostro del anciano Hakurei. Tal vez los años lo habían suavizado.

- se bueno – hablo Hakurei en dirección a donde se encontraba su joven alumno y con una sonrisa se apresuró a subir las escaleras para evitar que el huraño santo de piscis reconsiderara sus palabras y se arrepintiera de su decisión.

Shion asintió a su maestro y lo siguió con la mirada hasta que su figura desapareció a lo lejos, para después voltear a ver a sus anfitriones, recibiendo casi al instante la mirada incomoda de Albafica y la gélida mirada del santo dorado de Piscis, al cual le dedico una tímida sonrisa antes de suspirar sabiendo que el tiempo que esperaría a su maestro seria largo e incómodo.

De repente, para sorpresa de él y Albafica, Lugonis se dio la vuelta y camino en dirección a su habitación.

- Albafica por favor atiende a nuestro visitante – dijo Lugonis de manera neutral antes de desaparecer tras la puerta de su habitación, dejando a los dos niños solos.

El pequeño miro a Albafica, aun sin creer que tal belleza fuera perteneciente a un hombre, "tiene todo lo necesario para ser mujer" pensó el pequeño mientras veía con gran interés los grandes ojos cobalto de Albafica, llegando a la conclusión de que jamás había visto algo ojos así.

- ¿gustas té? – la ronca voz de Albafica le saco de sus pensamientos, regresándolo a la realidad.

- si – dijo Shion tímidamente.

- ven – dijo Albafica mientras una tranquila sonrisa aparecía en sus labios, antes de comenzar a caminar.

El pequeño la siguió hasta lo que parecía ser una cocina, donde un recipiente de agua caliente ya se encontraba hirviendo sobre una pequeña fogata al fondo de aquella habitación, la pequeña suspiro, tomo con sumo cuidado el recipiente y lo coloco sobre la mesa, acto seguido se dirigió a una pequeña alacena que se encontraba a ras de piso y de ella saco dos pequeñas tazas de barro, donde posteriormente deposito el agua y vertió las esencias que posteriormente había sacado de otra alacena que estaba a un lado de la fogata.

Albafica miro a Shion quien aún se mantenía en la entrada de la cocina y con un ademan de su mano le indico al niño que tomara asiento en una de las cuatro sillas que rodeaban la mesa.

Shion asintió y tímidamente se sentó en la silla más cercana a la puerta, y Albafica, por su parte, se sentó frente a él y le extendió una de las tazas de té que aun sostenía entre sus manos.

- gracias – hablo Shion ofreciéndole a Albafica una sincera sonrisa que logro cohibir a la niña.

- no es nada – hablo restándole importancia y comenzó a tomar un poco de su té.

Los dos pequeños comenzaron a tomar lentamente su té, mientras el ambiente se volvía más denso entre ellos. Una vez que ambos terminaron su bebida se miraron fijamente en busca de un tema de conversación.

- así que… ¿ya estas entrenando? – se aventuró a hablar Shion en un intento de romper la tensión que cargaba el ambiente.

- si – hablo Albafica tranquilamente – inicie hoy – dijo con voz apagada.

Shion suspiro por lo bajo dándose cuenta de que las palabras de Albafica habían bajado un tono más de lo normal, e imagino que quizá no era tiempo para hablar sobre aquello.

- ¿sabes? – hablo Shion - quiero ser el santo dorado de Aries – dijo tratando de corregir su error dándole un rumbo diferente a la conversación – al principio temía no poder llegar a serlo – dijo Shion con calma – inclusive hubo ocasiones que no sabía lo que hacía - pero después de medio año de entrenamiento, descubrí que quería proteger a la gente débil y que si quería hacerlo bien, debía ser fuerte – dijo Shion esbozando una de sus mejores sonrisas.

Hola una vez más gente hermosa… antes que nada me odie a mí misma por escribir la escena de Cyril y Albafica, pero pues… las cosas debían ser así y seguirán siendo así… es decir… no me gusta mucho las cosas totalmente color de rosa pero también espero no excederme.

Y bueno diciendo esto paso a aclarar algunas cosas:

1.- por si desean saber… por lo que investigue los nombres de los chicos son griegos y significan: Cyril – Orgulloso, Lykaios – Lobo y Evan- Guerrero Joven.

Ya sé que no tiene que ver con esos tipos pero la verdad me gustaron los nombres para esos tipos molestos.

2.- Nop aún no les diré quien le hablo a Albafica cuando le estaban dando aquella paliza.

3.- Hybris es cuando un humano se siente más y mejor que un dios. Un mito que lo demuestra: el mito de Aracne que se creía mejor tejedora que Athena. ¿Por qué use tal palabra? Simple si Albafica daba a entender que las flores de su jardín eran mejores que la luz de la luna de Artemisa, podía llegarse a considerar como un alardeo, que tendría como consecuencia un castigo.

4.- He cambiado el nombre de la historia debido a que no me cuadraba mucho el titulo anterior… y creo que este es un poco más adecuado y si el nombre si proviene del libro del amor y otros demonios. Esperando que no se sientan incomodos por tal cambio les informo que de ahora en adelante será así el nombre y la descripción.

Una vez aclaradas (o no) las dudas me despido esperando un review de parte de ustedes y no olviden lavarse los dientes después de comer frituras.

Los quiere: Erait-san la tipa rara que no puede repetir rápidamente caramelo-camarón sin decir incoherencias.

Pregunta: ¿Cuál es el origen de su nickname?

El mío es fácil mi segundo nombre es Tiare y mi segundo apellido es Santos así que se me hizo genial invertir el Tiare y cortar el Santos para formar un simple Erait-san.

Espero su respuesta… Los quiero.