Ohio!

¿Cómo están? ¿Qué tal las vacaciones? (bueno si es que tienen, si no ignoren esa pregunta y no me odien)

Yo la he pasado mmmmm…. Bien. ¡YA EXTRAÑABA CASA! Lástima que solo queda poco tiempo para volver a la Uni de nuevo.

En fin dejando el motivo de mi depresión atrás… quiero agradecerte a ti mi buen amigo ya que sigues leyendo esta historia. De verdad… Gracias.

No sé hasta ahorita creo que va bien y jojojo espero no decepcionarlos con este capítulo.

Por otro lado quiero saber que piensan de la historia ¿Va bien? ¿Va mal? ¿Necesito mejorar? ¿Tengo horrores ortográficos? ¿Está siendo tediosa? Créanme que saber sus opiniones sobre mi historia me volverían muy feliz.

Por otro lado quiero informarles que en mi imaginación ya está más o menos planeado todo lo que va a pasar… espero no existan muchos cambios…

También quiero agradecerle a Aria por haberme dejado un lindo comentario!

Pues bueno creo que siempre me expando mucho aquí así que… para ahorrarles todo quiero aclarar que los personajes e historia de Saint Seiya no me pertenecen. Los personajes expuestos en esta historia, a excepción de alguno que otro OC (esos si son míos), son propiedad de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi. Aunque si me perteneciera la historia estoy segura de que habría más sagas geniales y así.

Sabiendo esto coooommmmeeeennnnzzzzaaaammmmoooossss…..

+++: Salto de tiempo en la historia ya sea a corto, mediano o largo plazo.

"Cursiva entre comillas": Pensamientos de los personajes

"Entre comillas normal" Títulos de algo o nombres de pueblos.

Cursiva normal: Recuerdos.

¡Nos vemos más abajo!

La pequeña miro a Shion fijamente, aquellas palabras le habían regresado un poco de la voluntad que ella misma ignoraba haber perdido y se lo agradecía de corazón.

- gracias – le expreso sonriendo, casi olvidando hacer un poco más ronca su voz.

- ¿Por qué? – pregunto Shion confundido.

- por hablar conmigo – soltó Albafica nerviosa – estaba algo deprimido y me ayudo un poco.

- no es nada – dijo tranquilo y una idea cruzo por su mente – ya que seremos compañeros de armas… seamos amigos – expreso mientras suspiraba de manera tranquila.

- seré un buen amigo – hablo Albafica lentamente tratando de evitar mostrar su euforia. Aquel niño de cejas raras seria su primer amigo.

"también existe gente llena de amor" Albafica volvió a escuchar la hermosa voz de una mujer en su cabeza, aquella voz no le había hablado desde la mañana e inclusive había llegado a olvidarla.

Albafica miro a su alrededor en busca del origen de aquella voz sin obtener resultado alguno haciendo que esta se resignara y desistiera de su búsqueda. Miro a Shion esperando que él no hubiera visto nada de lo que acababa de hacer y al comprobar que este se encontraba entretenido mirando cómo se consumía el fuego, sonrió para sí misma y bajo su mirada a su taza, decidiendo dejar la búsqueda del origen de aquella voz para otro momento.

- ¿tienes lastimada la garganta? – pregunto Shion notando que desde el inicio su voz se mantenía ronca.

- no – mintió Albafica aun con su voz ronca.

Shion miro a Albafica dudoso y luego suspiro sabiendo que Albafica no hablaría más sobre su garganta.

- se un poco de medicina – intento presionar un poco más Shion mientras trazaba con los dedos las marcas cafés que se formaban en la mesa de madera – si te sientes mal… o te llegas a herir en tu entrenamiento yo… - el pequeño dejo las palabras al aire al sentir la mirada molesta de Albafica.

- estaré bien – dijo Albafica rudamente ¿Acaso insinuaba que ella era débil? ¿Es que acaso nadie la tomaba en serio? Ella podía cuidarse y manejar sus problemas por si sola.

- bien… - dijo Shion sorprendido por la rudeza de aquel niño. Por unos instantes había olvidado que todo hombre poseía un orgullo que proteger y el al parecer había herido el de Albafica al tratarlo inconscientemente como si fuese una chica – disculpa – hablo el niño apenado.

Albafica lo miro detenidamente… su cabeza baja y su entrecejo fruncido le hacía pensar que aquel niño realmente lamentaba haberla tratado como una persona débil.

La pequeña lo miro aun molesta y antes de que ella pudiese decir algo escucho como se acercaban lentamente las pisadas metálicas provocadas por su maestro, que al parecer había decidido salir de sus aposentos, la pequeña continuo escuchando el sonido de las pisadas, hasta que estas se detuvieron en la entrada de la cocina. Albafica miro a su maestro alegremente y este la miro seriamente, alegrándose muy en su interior que ella se encontrara mejor que antes y odiando en secreto a aquel "enano" que había conseguido hacer algo que él no había podido, alegrar a su pequeña en menos de una hora. Y es que a comparación de antes, la sonrisa que ahora Albafica le dedicaba se veía más alegre.

Lugonis miro con molestia al pequeño y los celos no tardaron en hacerse presentes, él era un desconocido, alguien ajeno entonces… ¿Cómo es que había logrado alegrar a Albafica en tan corto tiempo?

- ¿desea tomar té maestro? – hablo Albafica con una sonrisa en sus labios y la voz ronca que ya se le había vuelto costumbre.

- no – hablo tranquilamente el santo – gracias.

El santo miro a ambos pequeños y sintió como si un gran hueco se formara en su pecho y diferentes pensamientos se arremolinaron dentro de su cabeza, sabía que ahora ambos eran aspirantes a caballeros dorados, no solo tendrían que enfrentar diferentes retos, si no que en un futuro ellos serían quienes tendrían que enfrentar a los espectros de Hades, el santo tomo una bocanada de aire tratando de recuperar la respiración que había perdido al pensar que su pequeña podría incluso morir en batalla… no deseaba ese destino para Albafica, sin embargo, sabía que el solo podía implorar a las Parcas un poco de compasión y que su destino no fuera igual al de los de los santos de la anterior Guerra Santa.

- ¿está bien maestro? – la ronca voz de la pequeña Albafica lo hizo recordar que estaba en la cocina enfrente de los dos pequeños que lo miraban confundidos.

- si – hablo el santo y antes de que pudiese decir algo, un incremento de cosmos proveniente de la cámara del patriarca lo hizo detenerse – síganme – hablo seriamente, dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección al patio trasero del templo seguido de cerca por los dos pequeños.

Una vez en el patio trasero del templo logro divisar al santo que bajaba lentamente las escaleras, Lugonis espero pacientemente a que el santo bajara y una vez que este estuvo enfrente de él, pudo percibir la sonrisa marchita que le adornaba el rostro.

- necesito hablar contigo Lugonis – dijo Hakurei seriamente.

Lugonis asintió tranquilamente y en silencio se giró para comenzar a caminar en dirección a su habitación ignorando completamente la mirada atónita de los dos niños, quienes se limitaron a mirarse mutuamente, decidiendo esperar a que sus maestros hablaran.

La habitación de Lugonis se mantenía iluminada por la débil incandescencia de la única vela que reposaba sobre la mesa y mientras las sombras de los santos se proyectaban en la pared ambos se sentaron en las sillas a los extremos de la mesa de madera donde normalmente el santo de Piscis pasaba sus ratos libres leyendo los viejos escritos pertenecientes a la casa de Piscis.

- ¿y bien? – hablo Lugonis tomando su actitud huraña a la que los demás santos ya estaban acostumbrados.

- el patriarca ha estado teniendo sueños en lo que ve al santuario destruido y envuelto en obscuridad – soltó el santo de plata seriamente y ante la mirada intrigante del santo de Piscis continuo hablando - es por eso que me ha encomendado junto con el santo dorado de sagitario buscar y traer al santuario la espada de Hades

- ¿es que acaso no está segura? – pregunto el santo dorado a la par que levantaba una ceja.

- no es eso – le respondió Hakurei de manera seria – se supone que en la guerra santa pasada Athena la sello para posteriormente enterrarla en alguna parte del norte de Roma… sin embargo… los sueños del patriarca indican que una nueva guerra santa está cerca y no podemos darnos el lujo de dejar que Hades se apodere de ella.

- entonces… - hablo Lugonis pausadamente – ¿la van a retirar de un lugar seguro únicamente para traerlo al santuario? – el santo frunció el ceño – ¡ustedes solo pondrán en peligro al santuario! – exclamo fuertemente el santo olvidando que del otro lado de la puerta se encontraban Albafica y Shion.

- eso pensaba yo también – admitió Hakurei tranquilamente – sin embargo… es mejor poner al santuario en peligro a poner en riesgo al mundo entero - Lugonis lo miro derrotado sabiendo que tenía razón, era preferible tener cerca la espada de Hades ya que con ella en su poder las posibilidades de ganar la batalla eran más grandes – saldré mañana en la mañana – suspiro cansadamente – por lo que quiero pedirte que por favor cuides y entrenes a Shion mientras yo…

- no – lo cortó Lugonis sin dejar que Hakurei continuara con su frase ¿Cómo se le ocurría pedirle tal cosa, siendo que él sabía muy bien que no podía estar cerca de la gente? Bueno tal vez la cercanía de Albafica había logrado confundir a los demás sin embargo ella era especial, ella podía tocar las rosas sin morir, ella podía tocarlo sin morir, ella sería su sucesor.

- por favor Lugonis – hablo el santo de plata.

- la gente no puede estar cerca de mí – hablo Lugonis tranquilamente.

- entonces que este cerca de Albafica – dijo Hakurei únicamente recibiendo la mirada fulminante de Lugonis – él no puede estar únicamente con una persona – lo reprimió inmediatamente.

- el camino de un piscis es un camino de soledad – hablo Lugonis aun molesto – mientras con menos gente este es mejor.

- entonces ¿Que pasara cuando los lazos de sangre se completen? – pregunto Hakurei con molestia – cuando perdiste a tu maestro tenías a tu hermano… pero él no tendrá a nadie.

- él sabrá salir adelan…

- no sabe nada de emociones – hablo Hakurei molesto – si tu mueres y él está solo podría inclusive enloquecer.

- no lo hará – dijo Lugonis dudando.

- por favor Lugonis – suplico Hakurei – no lo condenes aun.

Lugonis lo miro molesto, una vez más aquel anciano tenía la razón, el no estaría siempre para velar por la seguridad de Albafica y sabía que si la dejaba completamente sola su corazón podría llegar a pudrirse.

- está bien – acepto a regañadientes – pero no debe acercarse a mí y debe obedecer todas mis órdenes.

- Shion es un niño encantador – hablo Hakurei con una sonrisa triunfal en el rostro – el siempre hará todo lo que le pidas.

- eso espero – dijo Lugonis sintiéndose arrepentido por aceptar a ese pequeño por tiempo indefinido…

Los húmedos mechones verdes resbalaron por el rostro marfileño de Shion mientras corría alrededor del coliseo de entrenamiento seguido de cerca por Albafica, quien a diferencia de él tenía completamente pegado su cabello a su rostro. Habían pasado ya dos semanas desde que su maestro lo había dejado bajo la tutela de Lugonis de Piscis y aun cuando al principio solo había recibido miradas molestas por parte del santo, ahora podía considerar que al menos su presencia era aceptable, inclusive también había mejorado su relación con Albafica quien poco a poco se había logrado convertir en su mejor amigo y compañero de entrenamiento desde que despuntaba el alba hasta que el ocaso se hacía presente. Shion se detuvo para esperar a Albafica, quien aun cuando había mejorado sus habilidades considerablemente, aun no había logrado alcanzarlo en una carrera o ganarle en un duelo.

- me debes tu cena – sentencio Shion ante la molesta mirada de Albafica. Y es que después de una gran discusión que Albafica había iniciado tras perder en una carrera habían acordado que cada vez que Shion le ganara a Albafica, ella tenía que darle su cena.

- gordo – refunfuño por lo bajo Albafica mientras torcía la boca y acomodaba un mechón de su cabello tras su oreja provocando que Shion levantara una ceja extrañado.

"hay veces en las que realmente parece chica" pensó Shion antes de darle un leve codazo en las costillas – era un acuerdo – hablo Shion y comenzó a correr una vez más entre los torrentes de lluvia, seguido por Albafica.

Debido a la lluvia auella mañana se habían cancelado todos los entrenamientos, sin embargo, Shion y Albafica habían decidido continuar entrenando, en lo que su maestro se encontraba en su jardín de rosas.

- siempre creí que las ratas odiaban el agua…

Ambos pequeños se detuvieron en seco al escuchar aquella voz en la lejanía y cautelosamente se dieron la vuelta para quedar cara a cara con el dueño de aquella voz.

Una vez estuvieron frente a frente Albafica abrió los ojos desmesuradamente, ¿Por qué aquellas personas se encontraban ahí? ¿Acaso el mundo le estaba jugando una mala broma? Su mirada salto entre los recién llegados reconociendo las facciones de cada uno, deteniéndose en aquellos salvajes ojos verdes que la miraban con malicia.

- con todo respeto – hablo Shion pausadamente – dudo que las ratas odien el agua de lo contrario no vivirían en las cloacas – el niño suspiro – sin embargo, si usted habla de nosotros… entonces use adjetivos más claros para evitar confusiones – finalizo Shion mirando fijamente al chico de ojos verdes.

- ¿Quién te crees que eres para retarme enano? – hablo completamente furioso el chico de ojos verdes.

- nadie importante por ahora – hablo Shion conservando la tranquilidad – ¿y tú?

- yo soy Cyril – hablo el chico orgullosamente – y seré quien supere a los dioses – finalizo el chico arrogantemente.

- no puedes hablar así – se atrevió a hablar Albafica – estas cometiendo hybris.

- parece que el hermoso hablo – dijo Cyril con sorna a sus amigos – por eso jamás progresaran – hablo molesto mientras se acercaba a Albafica y la tomaba del cuello – los humanos no le deben nada a los dioses… los humanos somos superiores.

- ¿entonces por qué estás aquí? – hablo Albafica roncamente a causa de la presión que Cyril estaba ejerciendo en su cuello - ¿Por qué compites para ser caballero?

- lo hago para tener poder – hablo molesto mientras le propinaba un golpe en el rostro con su mano libre abriendo de nueva cuenta el labio inferior de Albafica. El chico miro con satisfacción como manaba la sangre de la boca de Albafica, sin embargo antes de que pudiese hacer algo más, el impacto del puño de Shion en su mejilla lo detuvo – reza a tus dioses por que no sea realidad lo que acabas de hacer – dijo Cyril enfadado.

Shion sabía que si seguían ahí las cosas se pondrían mal así que de un momento a otro tomo a Albafica de la mano y comenzó a correr lejos de ahí con todo lo que sus piernas le permitían. Sabía que ellos no tardarían en encontrarlos, pero necesitaba tiempo para que Albafica se recuperara del aturdimiento que le había provocado el golpe.

El pequeño busco algún refugio mientras corría, sin embargo, el no conocía bien al santuario así que no se sorprendió en absoluto cuando casi cayó a uno de los barrancos que rodeaban al santuario.

Volvió la mirada, Albafica ya se había recobrado del golpe y ahora lo veía completamente angustiada.

- los encontré – escucharon el grito del chico de ojos avellana y la sangre se les helo sabiendo que no había lugar al cual escapar.

- los distraeré y tu vete – hablo Albafica mientras sus perseguidores se acercaban a ellos.

- ni lo pienses – hablo Shion con calma – no dejare a un amigo atrás.

- me quieren a mí además…

- yo los hice enojar - corto Shion antes de que Albafica dijera algo más – estamos juntos en esto.

Albafica miro a Shion deseando en el fondo que aquel momento hubiese sido menos peligroso para poder agradecerle por ser tan bueno. Lamentablemente la situación no era favorable y estaba consciente de que ambos iban a recibir la primera paliza de su vida.

- Evan… Lykaios… - llamo Cyril a sus compañeros – sostengan a esas ratas.

Albafica vio como los chicos les sonrieron de lado, las cosas no pintaban bien así que decidió retroceder un poco y quedar al lado de Shion, sin embargo, una vez estuvo ahí una débil brisa recorrió por su espalda antes de sentir un brazo aferrado a su cuello, mientras su mano derecha era tomada y llevada violentamente hacia atrás.

- ¿Qué demonios fue eso? – hablo Albafica mientras con su vista buscaba a Shion. Encontrándolo a su lado izquierdo tratando de alejar de su cuello el brazo del chico de cabellos avellana.

- velocidad del sonido – hablo por atrás de Albafica el chico de ojos azules llamado Evan.

- deberías ver tu asquerosa cara – volvió a hablar Cyril – una vez más compruebo que no mereces ser aspirante a dorado.

- el vale más que ustedes… - Shion hablo entrecortadamente ya que al parecer su captor lo tenía sujetado más fuerte de lo necesario.

- cierra el pico – hablo Cyril mientras le propinaba a Shion un fuerte puñetazo en el estómago.

Se escuchó el jadeo de Albafica al ver a su amigo completamente agitado por la falta de aire, notando que en efecto el captor de Shion lo sujetaba más fuerte de lo necesario impidiendo que el aire llegara correctamente a sus pulmones.

Albafica frunció el ceño molesta al ver la sonrisa de satisfacción de Cyril ¿Cómo podía estar tan tranquilo viendo a Shion asfixiarse? Miro a si alrededor sabiendo que si las cosas seguían así perdería a su único amigo y de un momento a otro logro patear hacia atrás, lastimando la espinilla de su captor, para posteriormente encajar sus dientes en la desnuda carne del brazo que aun la aprisionaba logrando que su captor la soltara aullando de dolor, cosa que aprovecho para asestarle un golpe al captor de Shion en la mejilla, quien relajo el agarre que tenía contra el cuello de su amigo. Sin embargo, no todo había salido tan bien ya que al instante sintió como con un golpe Cyril la mandaba a la orilla del barranco.

Se escuchó como Shion tomo una bocanada de aire antes de darse la vuelta y asestarle un rodillazo a Lykaios en uno de sus costados, provocando que este callera de rodillas, cosa que Shion aprovecho para correr hacia donde Albafica se encontraba siendo golpeada incesablemente por Cyril, quien la detenía del cuello para evitar que escapara.

- veamos después de cuantos golpes se rompe tu rostro de señorita – dijo Cyril asestando tres golpes seguidos en el rostro de Albafica – pero que dem… - los golpes del chico fueron detenidos por Shion quien lo miraba molesto – espera tu turno enano de cejas ra…

- murkha– siseo Shion consiguiendo enfadar a Cyril, quien soltó a Albafica y se abalanzo contra él.

Una vez estuvieron los dos en el suelo Cyril se montó sobre Shion y comenzó a golpearlo constantemente hasta que Shion dejo de forcejear.

Los ojos de Albafica se abrieron desmesuradamente al ver como su amigo quedaba quieto. "es mi culpa" pensó y no pudo evitar comenzar a llorar. "¿Quieres que te ayude?" una vez más aquella melodiosa voz irrumpió en su mente sin embargo, al momento de abrir los ojos Albafica vio una luna llena acompañada de bellas estrellas en lugar del cielo lluvioso que hasta hacia poco la estaba cubriendo. La pequeña miro a su alrededor sin encontrar más que siluetas de árboles, hasta que sus ojos se detuvieron en la silueta de una mujer que se encontraba de espaldas a ella mirando la luna. "¿Quién eres?" pregunto Albafica mientras buscaba con la mirada una salida, sabiendo que si tardaba más en aquel lugar Shion estaría en problemas "eso no importa" hablo la mujer tranquilamente "lo que importa es salvar a tu amigo" Albafica la miro seriamente e intento acercársele, sin embargo, mientras más caminaba más lejos veía a aquella persona "dentro de poco volverás a donde esta el" continuo hablando "cuando lo hagas reúne todas tus fuerzas y piensa en que hay un universo explotando en tu mano" finalizo la mujer y la escena se disipo.

Albafica volvió a sentir la fría lluvia caer sobre su piel, mientras que a lo lejos se escuchaban las carcajadas de los tres chicos que los habían estado molestando. La pequeña se levantó poco a poco y pensando en lo que aquella misteriosa mujer le había dicho reunió las pocas fuerzas que le quedaban en su mano derecha y comenzó a correr hacia donde los chicos se encontraban golpeando a Shion, mientras sentía con nuevas energías inundaban su cuerpo y antes de permitir que sus enemigos se movieran lanzo un golpe que logro mandar a los chicos considerablemente lejos de Shion.

- c… cosmos… - hablo Shion con una sonrisa de satisfacción en sus labios.

Albafica le dedico una tímida sonrisa, sabia a lo que se refería su amigo y estaba feliz de haber obtenido aquella fuerza "cuidado" se escuchó la voz de la mujer dentro de su cabeza, sin embargo aquella advertencia había llegado demasiado tarde para la pequeña y solo sintió como su espalda impactaba contra el suelo seguido de la terrorífica imagen que proyectaba el adolorido rostro de Shion, quien acto seguido se desplomo a un lado de ella.

Los ojos de Albafica se abrieron desmesuradamente al ver las escenas que se proyectaban ante ella. Sangre. Una sonrisa retorcida. El rostro estupefacto de dos de los chicos que los estaban molestando. Lluvia. Sangre. Shion a un lado de ella. Más sangre. La cabeza comenzó a darle vueltas y al ver la gran barra de metal de que sobresalía de la espalda baja de Shion todo exploto. La pequeña se levantó sintiéndose una vez más con fuerzas renovadas, sin embargo esta vez no era placentero, esta vez no podía enfocarlo en nada, esta vez el golpe que había lanzado había impactado contra aquellos chicos logrando que esta vez ellos quedaran del lado del risco.

"relájate" escucho la voz en su interior, pero no quería escucharla, así que cerró su puño sabiendo que de un solo golpe ellos caerían al risco. Los miro aun molesta, riéndose de la situación, sabiendo que esta vez eran ellos los que temblaban, esta vez ellos sufrirían, esta vez ellos morirían "tú eres mejor que ellos" hablo la mujer que se había transformado en su voz interior "enfoca tu atención en Shion"

- está muerto – gruño Albafica. "no, no lo está" hablo la mujer, provocando que el corazón de Albafica diera un vuelco "pero si no lo ayudas lo estará" – no los quiero volver a ver jamás – les dijo tétricamente a los chicos que aún se encontraban en el borde del risco. Estos asintieron y se alejaron de ahí como pudieron.

- Alba… fica… - Shion llamo aun adolorido.

- ¿Qué hago Shion? – hablo la pequeña desesperadamente olvidando moderar su tono de voz.

- quita… quítalo – respondió Shion antes de sentir un inmenso dolor donde el supuso que se encontraba la herida.

- ¿y ahora? – hablo Albafica con el fierro ensangrentado en sus manos. Sin embargo no hubo respuesta - ¿Y AHORA? – volvió a preguntar histéricamente Albafica.

- cúbrela… - fue lo único que logro decir Shion antes de cerrar los ojos.

- ¿cubrir? ¿Qué cubro? ¡Shion responde! - las lágrimas comenzaron a rodar fuera de sus ojos – Shion ¿Qué hago? – el chico abrió los ojos, aquella voz lo decía todo – ¡SHION! – escucho a Albafica gritar su nombre volviendo a confirmarle sus sospechas - ¡SHION CONTESTA! ¡SHION NO MUERAS! – aquel grito desgarrador por parte de Albafica termino por comprobarle todo.

"él es ella" peso el pequeño antes de cerrar una vez más los ojos haciendo caso omiso a los lloriqueos de su amiga.

¿Y bien? Que les pareció trate de hacerlo lo más bien que pude… espero no tener alguna falta o que llegue a caer en lo incoherente.

De todos modos si descubren que tiene cosas malas o incoherencias por favor avísenme y con gusto lo corrijo.

Tal vez consiga un beta reader pero no estoy segura…

En fin como siempre pasamos a la parte de las explicaciones aunque de hecho hoy son muy pocas.

1.- Hice un salto de tiempo de dos semanas ya que sabía que si expresaba todo o que había pasado en ese tiempo seria tedioso. Sin embargo tranquilos poco a poco veremos un poco de recuerdos y así.

2.- La palabra murkha está en Hindi y significa imbécil. Recordemos que no me gusta mucho poner palabras en otros idiomas sin embargo me pareció agradable que se le saliera a Shion una mala palabra en otro idioma ya que aún son niños y así…

3.- No es aclaración pero la Uni está cerca así que quizá tarde un poco… todo depende de que tan interesados estén en la historia.

Y bueno una vez aclarado todo lo que pudo haber sido aclarado me despido sin antes hacer mi habitual pregunta.

¿Cuál es su color preferido?

Yo amo el morado y el azul. Y más si están juntos ya que hacen una combinación muy preciosa.