Hallo!

¿Cómo están mis queridisimos lectores? ¿Se la están pasando bien? Espero que sí. ¿Qué tal ha estado el clima en sus lugares de origen? Aquí hubo un calor abrazante que no dejaba ni respirar. ¡Inclusive el agua fria de las albercas se calentaba!

En fin lo bueno es que ya hoy amaneció nublado y con una alta probabilidad de lluvia... olviden lo anterior ya comenzó a llover.

Adivinen quien ya está en la escuela. Exacto yo (jodidas micro-vacaciones de la BUAP) por lo tanto no poder publicar muy seguido ya que puff este cuatrimestre es uno de los más pesados, debo tener cuatro cultivos para productividad del suelo, uno para diseños experimentales y otro para que no me quiten mi pequeño invernadero (y eso que solo llevo siete materias) pero bueno espero eso no sea impedimento y pueda publicarles de vez en cuando.

Bueno dejando de lado tal aviso y el hecho de que aún no he pasado ni una semana lejos y ya extraño casita quisiera darles las gracias a aquellas personas que se toman el tiempo de leer mi fic así como les doy las gracias también a aquellos que me han dejado una opinión al respecto.

La verdad no sé cómo contestar con mensajes aquí en FF por eso lo escribo todo aquí, aparte de que se me hace importante también darle crédito a aquellos que me impulsan a continuar.

Aria: ¡hey! ¿Qué tal? ¿Cómo te va? Bueno como ahora ya todos saben quién es mi pareja principal pues que te puedo decir… desde que salió TLC me ha encantado esa pareja y después de un montón de tiempo e indecisiones me dije a mi misma ¿Por qué no? Y pues he me aquí… sobre tus preguntas temo que solo podre contestar la última… ¡SI ME GUSTA EL MINOS X ALBAFICA! Y espero poder hacer uno de esa pareja (muy a mi estilo) si es que este fic sale bien. Pregunta para ti ¿A ti te gusta? Por cierto perdón por no haber escrito tu respuesta en el cap anterior es que me sentía medio mal y se me fueron las cabras.

betterWhitACupOfCoffe: primero que nada quiero agradecerte por haberte tomado la molestia de leer este fic y principalmente por haberle dado tan buenas referencias ya que gracias a eso me sentí muy alagada. La verdad al principio (este es mi primer fic) me sentía nerviosa por como tomaría la gente mi fic, ya que bueno desde mi punto de vista aun me falta mucho por aprender, pero ahora que veo comentarios positivos pues creo que la seguire hasta el final. En serio gracias por leerme y pues no sé qué más te puedo decir ya que las palabras no se comparan en nada con la alegría que me inundo al leer los reviews del capítulo anterior y pues creo que por ahora es todo, de nuevo gracias y aquí está el nuevo cap.

AliceYumizukidePiscis: hola! Ya te extrañaba por aquí temía que algo hubiera pasado pero ahora que sé que estas bien ya me puedo relajar… por lo del otro titulo pues si es que ahmm (momento incomodo) el titulo anterior lo elegí únicamente al azar y así (que pena) sobre lo del apuñalamiento en este cap lo veras así que tranquila y si es que mi mente faya entonces te digo si el fue.. Sobre la publicación pues aquí esta xD. La explicación de tu pseudonimo me encanto y como tu me dijiste tu verdadero nombre yo te diré mi primer nombre: soy Mitzy un placer y ñaaa no te preocupes por si escribes mucho o no yo lo leo todo y no me molesta en nada :)

Ya saben todas sus dudas, comentarios, correcciones y favoritos son bienvenidos ya que eso me motiva a continuar escribiendo.

Sin más quisiera repetir una vez más que los personajes e historia de Saint Seiya no me pertenecen. Los personajes expuestos en esta historia, a excepción de alguno que otro OC, son propiedad de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi.

Aunque si me perteneciera la historia estoy segura de que habría más cosas como las que van a ver a continuación. Eso o la historia no hubiera sido tan famosa…

Anotaciones:

+++: Salto de tiempo en la historia ya sea a corto, mediano o largo plazo.

"Cursiva entre comillas": Pensamientos de los personajes

"Entre comillas normal" Títulos de algo o nombres de pueblos.

Cursiva normal: Recuerdos.

Ahora que ya saben todo lo necesario, les dejo el capítulo y nos vemos más abajo para las anotaciones finales.

Después de haber sentido el cosmos de Albafica explotar por primera vez Lugonis corrió rápidamente através de su gran campo de rosas y esperando que aquella sensación solo hubiera sido producto de su imaginación corrió con todo lo que le permitían sus piernas en dirección a la debilitada esencia que el cosmos de su alumna emitía.

Cruzo rápidamente por Rodorio, logrando perturbar el silencio con el sonio de sus pisadas metálicas al impactar contra el agua, y continuo corriendo cuesta arriba al entrar los límites del santuario. Paso por el coliseo de entrenamiento, comprobando la soledad del lugar y continúo corriendo hasta llegar a la zona límite del santuario, donde encontró a su discípula llorando, mientras aferraba contra si el cuerpo ensangrentado de Shion.

- ¿Qué ocurrió aquí? – pregunto intentando sonar lo más tranquilo que pudo sin embargo no podía evitar sentirse conmocionado por la escena.

- me protegió y lo acuchillaron – expreso dolorosamente sin dejar de mirar a su amigo – no sé qué hacer perdió el conocimiento…

Lugonis examino de lejos al chico descubriendo que aun cuando su ritmo de respiración había bajado considerablemente el aun respiraba.

- vamos al templo – hablo el santo y con una de sus manos desprendió su capa de sus hombreras y con ella envolvió a Shion, para posteriormente cargarlo y comenzar a correr en dirección de Piscis seguido por una llorosa Albafica. Subieron los templos corriendo ante la mirada extrañada de la mayoría de los guardianes que se encontraban en sus templos y al llegar a Piscis rápidamente Lugonis corrió en dirección al cuarto de Albafica, que era donde los dos niños dormían, y lo deposito boca abajo sobre la primera cama que vio – ve por una navaja, un cuenco con agua, aguja, hilo transparente, alcohol y trapos limpios – hablo Lugonis mientras se alejaba rápidamente del cuerpo de Shion. Albafica se limitó a asentir y salió corriendo de la habitación para regresar al cabo de unos instantes con una bandeja cargada los instrumentos que su maestro le había pedido – corta con la navaja la tela de su cuerpo – hablo seriamente su maestro.

- pero… y si lo lastimo… yo… - hablo insegura Albafica sin embargo cayo al ver a su maestro que la reprendía con la mirada.

- solo tú puedes hacer esto – volvió a hablar su maestro – córtalo no tenemos tiempo – la pequeña deposito la bandeja en la mesita de madera que estaba al lado de la cama, tomo la navaja, comenzó a rasgar la camisa de entrenamiento de Shion y una vez termino de hacerlo, retiro las prendas, dejando al descubierto el área lacerada – toma un trapo sumérgelo en agua y limpia la herida – volvió a hablar el santo y Albafica realizo lo pedido, mientras se desprendían poco a poco los rastros de sangre y lodo de la suave piel de su amigo, dejando expuesta la herida de Shion, de la cual aún brotaban grandes cantidades de sangre – toma otro trapo, humedécelo con alcohol y presiónalo con cuidado sobre la herida de Shion – la pequeña tomo dudosa la pequeña botella de cristal donde se encontraba el alcohol y vertió su contenido en un trapo limpio para posteriormente posarlo delicadamente sobre la herida de Shion, quien salto al momento en el que su piel hacia contacto con aquel liquido – cambia el trapo y mójalo en alcohol – hablo una vez más Lugonis al ver que el trapo comenzaba a tintarse de rojo. La pequeña asintió y tomo otro trapo, con el cual volvió a repetir el procedimiento – una vez más – hablo el santo seriamente. Albafica suspiro y seco el sudor de su frente con el dorso de su mano, mientras se preguntaba a si misma cuanto tiempo había pasado desde que habían llegado al templo de Piscis – ahora ensarta el hilo en el ojal de esa aguja – una sensación de escalofrió recorrió la medula espinal de Albafica ¿acaso su maestro le iba a pedir que cosiera la herida? No, no, no y no ella no estaba lista para hacer tal cosa.

- maestro yo…

- no hay tiempo Albafica – la interrumpió su maestro – hazlo

Las puntas de los dedos se le enfriaron y con gran temblor en sus manos ensarto el hilo en la aguja, para después ver a su maestro quien la veía seriamente.

Albafica supuso que debía continuar por ella sola así que sin más rodeos sostuvo con su mano izquierda la piel alrededor de la herida de Shion y con la mano derecha enterró la aguja en uno de los bordes de la herida, para después unirla con el borde paralelo escuchando en cada momento el tronar de la carne al ser traspasada al terminar amarro el hilo para evitar que este se corriera.

- maestro – hablo una vez más Albafica con los ojos llenos de lágrimas – ¿va a estar bien?

- pon alcohol sobre la herida – hablo nuevamente Lugonis y una vez que Albafica hizo lo que este le pidió volvió a mirar a su maestro expectante – no estoy seguro si estará bien – se sinceró Lugonis – pero esto es lo único que podemos hacer – el santo tomo la bandeja que estaba sobre la mesa – solo queda cuidar que su temperatura no suba demasiado y rezar a Asclepio para que sus heridas sanen como es debido – y dicho esto el santo salió de la habitación con la bandeja en sus manos dejando a Albafica a solas con su amigo, mientras reprimía las enormes ganas de cargar a Albafica lejos de ahí y curar personalmente los cortes de la cara de la pequeña.

Albafica miro tristemente a Shion, mientras arrastraba una de las sillas de la mesa y la ponía entre la cama en la que se encontraba Shion, y la cama vacía en la que esa noche ella dormiría. Suspiro al ver a su amigo tan pálido como las blancas sabanas de su cama, pensando en que jamás lo habían visto así y temía que él jamás abriera los ojos.

La pequeña negó con la cabeza "las Moiras jamás se llevarían a alguien como el" pensó recordando como él siempre había sido fuerte de espíritu, noble, listo y amable, aquellas virtudes de su amigo la hacían pensar infantilmente que las Moiras jamás se atreverían a llevarse tan injustamente a alguien así. Suspiro mientras posaba su barbilla sobre la cama e inconscientemente retiraba de su rostro aquellos mechones rebeldes que caían libremente sobre su rostro.

La tarde en el templo de piscis había pasado de manera esporádica para Albafica y ver a su amigo de tal manera no era de ayuda ya que aquella herida únicamente la hacía pensar que todo aquello había sido culpa de ella y de su debilidad.

Albafica miro a Shion desde la mesita que había en la habitación, en la cual se encontraba pelando manzanas, y acto seguido soltó un suspiro adolorido al ver el ceño fruncido de dolor de Shion.

La pequeña se levantó de su silla y miro desde una considerable distancia a su amigo, y mientras contemplaba como los últimos rayos de la débil luz solar, que se colaba a través de las oscuras nubes, delineaban el delicado rostro marfileño de su amigo. Albafica ante tal imagen retrocedió de manera insegura mientras que en su mente se formulaba la hipótesis de que si se le acercaba más podía provocar que el volviera a ser herido.

Aquel pensamiento invadió su mente y mientras llevaba ambas manos a su pecho se dirigió a su cama a un lado de la de Shion, donde se recostó dándole la espalda a su amigo, para posteriormente quedar dormida al ser arrullada por la tranquila respiración de Shion al otro lado de la habitación.

Albafica despertó ante el incesante jadeo que Shion dejaba salir trabajosamente por su boca. La pequeña observo desde su ventana el cielo estrellado y suspiro deduciendo que posiblemente eran las dos de la madrugada, se levantó pesadamente de su cama y se dirigió hacia donde se encontraba Shion.

Poso delicadamente su mano sobre la frente de Shion y frunció el entrecejo al descubrir que la temperatura de él se encontraba preocupantemente alta. Tomo uno de los trapos que su maestro le había ido a dejar horas antes y lo sumergió en un cuenco de agua fría, para posteriormente exprimirlo y colocarlo en su frente.

Paso un tiempo realizando la misma operación, sin embargo la temperatura no bajaba, así que en un último intento por salvar a su amigo salió del templo de Piscis y corrió escaleras abajo hasta la casa de Acuario en busca de su última esperanza.

- ¡ayúdenme por favor! – grito Albafica tratando una vez más de moderar su voz.

- ¿Qué ocurre? – se escuchó una somnolienta voz al cabo de unos instantes.

La chica volvió su mirada y sus ojos se encontraron con la mirada serena del chico que había conocido semanas atrás.

- es mi amigo – hablo en voz baja – tiene temperatura y no la puedo controlar –finalizo. Había una razón por la cual ella había decidido bajar corriendo hasta Acuario y la razón era el santo dorado de Acuario, quien, según los rumores, bajaba constantemente la temperatura del cuerpo de uno de sus aprendices que sufría de una enfermedad capaz de incendiar sus órganos – ayúdenme por favor – suplico.

- mi maestro no está – fue lo único que dijo el chico de ojos verdes, logrando dejar a Albafica como piedra ¿Entonces había sido una pérdida de tiempo bajar hasta acuario? Los ojos de Albafica se humedecieron y sus rodillas comenzaron a doblarse – pero yo puedo intentar ayudar – dijo el chico al ver como Albafica estaba a punto de romperse completamente frente a él.

- ¿tu podrías? – pregunto Albafica con el rostro iluminado con un dejo de esperanza.

- si – hablo el chico y antes de que pudiera decir algo más Albafica lo rodeo con sus brazos efusivamente.

- gracias Degel – dijo Albafica con las lágrimas en su rostro. Degel sintió como su sangre comenzaba a llegar a sus mejillas aquella demostración le había dejado en claro que no se tenía que ser un genio para saber que Albafica era una chica, sin embargo, también comprendió que había un motivo importante para que ella lo ocultara, así que decidió omitirlo y pensar en algo más importante como la enfermedad del amigo de aquella niña.

– ahh… - no pudo continuar hablando por que al instante Albafica se separó de él, lo tomo de la mano y comenzó a correr hasta la salida de Acuario, arrastrando a Degel con ella escaleras arriba – ¿Qué fue lo que le ocurrió? – pregunto Degel una vez estuvo en Piscis.

- fue lastimado – dijo Albafica obteniendo un aura depresiva al recordar la imagen de Cyril sosteniendo el objeto que había herido a su amigo, suspiro y sus pasos aminoraron.

- ¿Ya fue curada su herida? – pregunto Degel. Sabía que el tema le dolía a la pequeña pero para él era importante saber en qué condiciones se encontraba aquel niño.

- si – respondió mientras abría la puerta en dirección a la habitación en la que se encontraba Shion – yo lo cure – "creo" pensó.

Dicho esto ambos entraron a la habitación tomados aun de las manos, sin embargo, Albafica al ver que Shion se encontraba ahora acostado boca arriba y sudando, soltó a Degel y con uno de los trapos que se encontraba a un lado de la cama seco el sudor de su frente.

- apártate un poco – hablo Degel y una vez que Albafica se alejó a regañadientes, el extendió sus manos sobre el cuerpo de Shion y ante la mirada atónita de Albafica su cuerpo comenzó a despedir aire frio que después paso a cubrir totalmente el cuerpo de Shion – esto va a ser complicado – hablo trabajosamente – no puedo bajar de golpe su temperatura… así que debo bajarla poco a poco.

- ¿Necesitaras ayuda? – pregunto Albafica preocupada mientras miraba con asombro el débil destello azul que rodeaba los cuerpos de Shion y Degel.

- solo mantenme despierto – hablo Degel pesadamente – no soy experto haciendo esto y gasto mucho cosmos para hacerlo.

- ¿Cómo puedo mantenerte despierto? ¿Quieres agua? ¿Quieres algo de comer? – pregunto Albafica desconcertada.

- habla conmigo – fue lo único que dijo extrañando a Albafica.

- entonces… uhmm… ¿de dónde eres? – logro preguntar Albafica después de meditar un poco sobre qué tema de conversación abordar.

- soy de Blue Graad – respondió Degel mientras una débil sonrisa se hacía presente en sus labios.

- ¿Cómo es ahí? - pregunto efusivamente Albafica, esperando saber cómo eran las cosas fuera del santuario.

- es un lugar ubicado al norte de Siberia en donde se elevan altas montañas heladas, las constantes ventiscas congelan los lagos y la blanca nieve tapiza los suelos – hablo Degel ampliando aún más su sonrisa.

- lo extrañas – pregunto Albafica consiguiendo que la sonrisa de Degel se desvaneciera lentamente.

- si – fue el único monosílabo que Degel dejo escapar de su boca, haciendo que Albafica se diera cuenta de que debía dejar a un lado aquel tema y no volver a tocarlo. Después de aquellas palabras la habitación se envolvió en un silencio sepulcral que únicamente era acompañado por el bailar de las sombras a causa de la débil incandescencia de la única vela que había en la habitación - ¿Cuál es el nombre de tu amigo? – se atrevió a romper el silencio después de un rato.

- su nombre es Shion – hablo lentamente Albafica.

- es lemuriano ¿no es así?

- ¿Disculpa? – Albafica le miro extrañada.

- ¿el viene de Lemuria? – pregunto Degel con una ceja levantada esta vez volteando hacia el lado en el que se encontraba Albafica.

- no… no lo sé… - hablo Albafica temerosamente al sentir la mirada de Degel sobre sí.

- ¿es tu amigo y no lo sabes? – pregunto Degel mientras volvía su mirada hacia Shion, quien ya lucia mejor que antes – no me extrañaría si él no sabe que eres chica – hablo por lo bajo Degel, sin embargo, al volver la vista para ver a Albafica, se encontró con que ella había quedado como estatua "lo escucho" pensó y retiro su mirada abochornado.

- ¿Cómo… - fue lo único que Albafica pudo decir. Sabía que estaba en problemas. Sabía que había roto la regla más importante. Y sabía que aquel hueco que se había formado en su estómago no era a causa del hambre.

- ¿Cómo lo supe? – Degel finalizo aquella respuesta antes de suspirar – simplemente descubrí que eras chica cuando me abrazaste – confeso Degel – tienes toda la esencia de una - Albafica abrió los ojos desmesuradamente dándose cuenta de que si Degel la había descubierto tras una acción, entonces Shion ya sabía lo que ella era. Sintió como lentamente sus ojos se llenaban una vez más de lágrimas odiándose a sí misma por eso y sabiendo que todos sus esfuerzos por llegar a convertirse en un santo de Piscis iban a ser nulos cuando su maestro se enterara de que posiblemente dos personas sabían que ella era chica. Miro a Shion sintiéndose culpable ya que aun cuando él no le había dicho nada sobre su lugar de origen ella le había mentido despreciablemente sobre su género, la pequeña suspiro pesadamente y volvió su triste mirada hacia Degel, odiándolo y a la vez admirándolo – no le diré a nadie si tú lo deseas – logro decir Degel al ver la mirada que Albafica le dirigía – pero debes hablar de lo que eres con el lemuriano – finalizo Degel.

-¿Por qué debo hablar con él? – pregunto Albafica desconcertada.

- porque se supone que son amigos – dijo con un suspiro de cansancio – habla con el – puntualizo firmemente antes de recibir la cálida sensación de los brazos de Albafica abrazándolo nuevamente – y deja de abrazar a la gente cada vez que quieras agradecer algo o volverás a ser descubierta – la verdad no le molestaba para nada el contacto de aquella niña, sin embargo sabía que si ella continuaba actuando de esa manera terminaría siendo descubierta por todos y recibiría (cualquiera que fuese) su castigo.

- gracias – hablo seriamente la niña, mientras lentamente se alejaba de Degel.

- no es nada – puntualizo Degel restándole importancia.

- ¿Cómo sigue? – pregunto Albafica resistiendo el impulso de posar su mano sobre la frente de Shion.

- ya mejor - dijo Degel seriamente – pero seguiré enfriando su cuerpo por si las dudas.

- es mi culpa que el este así – hablo Albafica.

- ¿a qué te refieres?

- si yo hubiera sido más fuerte nada de esto hubiera pasado – confeso Albafica antes de bajar la vista y comenzar a llorar.

- entonces para que ya no vuelva a pasar vuélvete más fuerte y ya – expreso Degel tranquilamente y Albafica alzo la mirada únicamente para encontrarse con los profundos ojos verdes de Degel – entrena más duro, esfuérzate y deja de llorar – las palabras resonaron en la cabeza de Albafica. Era cierto, ella jamás llegaría a ser un santo si continuaba llorando por su falta de poder – ya que después de todo los hombres no lloran – finalizo Degel.

Albafica lo miro con una sonrisa y con sumo cuidado limpio sus lágrimas, agradecida de que fuera Degel quien la estaba ayudando. Volvió a mirar por la ventana dándose cuenta de que ahora un ligero tono carmesí decoraba el cielo anunciando el despuntar del alba.

- el sol está a punto de salir – hablo Albafica pausadamente.

- lo sé – hablo Degel, sin embargo, ahora su voz sonaba más cansada – ya termine de enfriarlo – comunico – ahora lentamente detendré la afluencia del frio para evitar repercusiones.

- no te escuchas bien – hablo Albafica mientras le dedicaba una mirada preocupada.

- supongo que es porque estoy gastando demasiadas energías al intentar moderar correctamente el frio de mi cosmos.

- ¿es difícil?

- ¿el qué? – pregunto Degel.

- dominar tu cosmos –soltó Albafica mientras sentía como sus mejillas se encendían.

- depende de la persona – respondió Degel en voz baja – hay gente que tiene el don innato de dominar su cosmos y hay gente a la que se le hace difícil controlar su cosmos.

- ¿y tú de qué tipo de gente eres? – pregunto Albafica.

- considero que estoy en medio de esos dos – dijo sonriendo – ¿Fuiste tú quien exploto su cosmo la mañana anterior no es así?

- algo así – confeso Albafica abochornada.

- fue sorprendente – expuso Degel – se sintió hasta la casa de Acuario.

- ¿en serio? – la mirada de Albafica se encendió.

- si – respondió sinceramente mientras lentamente descendía el brillo de su cosmos – a comparación de mi tu hiciste estallar tu cosmos primero.

- ¿Qué edad tienes? – pregunto Albafica con sorpresa.

- tengo ocho años – respondió.

- ¿A qué edad exploto tú cosmos? - pregunto notando como disminuía poco a poco el frio que había inundado la habitación.

- a los siete años – respondió mientras bajaba lentamente los brazos.

- ¿Y cómo le haces para que sea tan frio? – pregunto Albafica posando su mano en la frente de Shion, la cual ahora se encontraba fría.

- es difícil de explicar – suspiro – como ya sabrás el cosmos es la concentración de fuerza, sentidos, espíritu o mente en un punto que vas a golpear – dio media vuelta y lentamente se sentó en suelo con la espalda apoyada en la cama – sin embargo, no en todos se presenta de la misma manera, cada persona tiene una forma diferente de canalizar su cosmos – Albafica lo miro y tomo asiento a un lado de él – es ahí cuando se decide si se quiere aniquilar, separar o detener el movimiento de los átomos – Degel volteo a mirar a Albafica quien lo miraba atentamente – en mi caso para hacer que el aire se vuelva frio debo canalizar mis sentidos para que el movimiento de los átomos se detengan.

- ¿Y cómo sabré diferenciar si debo usar mi fuerza, mis sentidos, mi espíritu o mi mente?

- lo sabrás hacer dependiendo de tus habilidades – respondió tranquilo – por ejemplo tu amigo al ser Lemuriano o más probable es que use su mente para enfocar su cosmos.

- ¿Por qué? – pregunto mientras miraba por encima de sus hombros para ver a Shion.

- porque los lemurianos tienen una gran capacidad mental – dijo mientras dejaba caer su cabeza y comenzaba a jugar con sus manos – que les permite usar la telepatía, la telequinesia e inclusive la teletrasportacion desde la niñez.

Albafica volvió a mirar a Shion recelosa, si era verdad lo que Degel le había dicho entonces era muy posible que Shion hubiera llegado a leer su mente… tal pensamiento provoco que un escalofrió recorriera su cuerpo.

No quería pensar mal de su amigo sin embargo la duda la corroía por dentro.

Albafica suspiro, solo le quedaba esperar a que su amigo despertara para poder hablar con él y aclarar todas las dudas que se formaban en su cabeza.

- me gustaría aprender a canalizar mi cosmos...

Los rayos de luz atravesaron por la ventana y se posaron en el rostro del santo de Piscis, logrando que este abriera los ojos perezosamente. Había decidido que aquel día Albafica no debía salir a entrenar, sin embargo, no podía sentir en ninguna parte del templo ni su presencia, ni la del pequeño aprendiz de Krest de Acuario.

El santo suspiro recordando cómo había sentido en medio de la madrugada como un débil cosmos se encendía hasta hacerse cada vez más intenso para después bajar hasta quedar casi extinto, suponiendo que la presencia de aquel cosmos se debía al incremento de fiebre en Shion.

El santo volvió a cerrar los ojos antes de volver a abrirlos para después levantarse y dirigirse a la habitación de Albafica, donde únicamente encontró a Shion, quien ya tenía mejor pinta y cuya frente se mantenía cubierta por un trapo en el que pudo sentir impregnado un débil rastro de cosmos.

Lugonis sonrió mientras retiraba de la frente de Shion aquel trapo evitando que sus dedos hicieran contacto con su piel "un genio" pensó, sabiendo que solo una persona experimentada lograría conseguir impregnar conscientemente su cosmos de tal manera.

- sin duda será una generación especial… - dijo en un suspiro y mientras se retiraba de aquel lugar logro observar una rosa roja en la mesa "Albafica" sabía que aquella rosa había sido dejada en aquel lugar por su joven aprendiz y sin poder evitarlo frunció el ceño molesto y se alejó de ahí.

Los ojos de Albafica se ensancharon al ver completamente pulverizada la roca al lado de ella, mientras dejaba escapar un jadeo, sabiendo que de no haber reaccionado tan rápido como lo había hecho, su cuerpo habría sido pulverizado de igual manera que aquella roca, y es que, después de haber recibido consecutivamente nueve ataques parecidos a aquel, había aprendido a canalizar un poco de su cosmos logrando así moverse más rápido de lo normal.

- no te di permiso de descansar niño bonito – se escuchó a lo lejos.

Albafica frunció el entrecejo molesta al escuchar aquel apodo que su contrincante había decidido ponerle.

- vamos Kardia no lo molestes – hablo tranquilamente Degel mientras se mantenía recargado en el tronco de un árbol.

- no lo estoy molestando – protesto el chico de ojos azulados – solo le estoy dando incentivos para que logre aumentarlo una vez más - Albafica suspiro, sintiéndose ligeramente arrepentida por haberle pedido a Degel que le ayudase a descubrir como moldear su cosmos y aún más por permitir que él la hubiese convencido de pedirle ayuda a Kardia – no dije que descansaras – hablo mientras un destello carmesí proveniente de la punta de su dedo índice era despedido en dirección a Albafica – si sigues esquivando no lograras nada – expreso sonriente al ver que Albafica había logrado alejarse antes de que el destello impactara contra su cuerpo.

- al menos ya es más rápido – intervino Degel.

- su velocidad apenas y llega a Mach 1 – hablo Kardia antes de lanzar nuevamente su ataque.

- es mejor que nada – dijo Degel mientras veía como Albafica se sumía en un incansable jadeo mientras cerraba sus puños sobre su ropa ahora hecha jirones.

- te equivocas – hablo Albafica roncamente – es mi primer día entrenando con ustedes y no se hacer más que huir.

- te recuerdo que tienes heridas – hablo Degel.

- eso no es impedimento – hablo Albafica, sin embargo antes de poder decir algo más dio un salto hacia atrás al sentir como una fuerza agresiva se aproximaba hacia ella rápidamente.

- así se habla niño bonito – hablo Kardia ante la mirada sorprendida de Degel quien miraba detenidamente a Albafica "pudo sentirlo" pensó y una imperceptible sonrisa se dibujó en sus labios al comprobar que ella era del tipo de personas que poseían un don innato para controlar su cosmos – veamos cómo te va si aumento la velocidad

Aquellas palabras tomaron de improviso a Albafica y antes de que pudiera hacer algo más cayo herida al suelo después de haber sido impactada por la enorme oleada de destellos escarlatas que había inundado el pequeño claro en el que se encontraban entrenando.

- no tenía idea de que manejabas el Mach 3 – hablo Degel de manera relajada mientras veía como Albafica intentaba levantarse del suelo sin tener éxito alguno, obteniendo como respuesta la sonrisa arrogante de Kardia.

- me falta poco para obtener la velocidad de la luz – hablo antes de volver a liberar una oleada carmesí en la dirección de Albafica – eso es todo por hoy – expreso al ver como el cuerpo de su contrincante había sido despedido lejos, para después estrellarse contra un árbol.

- hiciste que quedara inconsciente – recrimino Degel al ver que Albafica había dejado de moverse.

- no – dijo mientras caminaba en dirección a cuerpo de Albafica – hice que medio aprendiera a canalizar y sentir el cosmos.

- eres una bestia – dijo Degel mirando como Kardia tomaba los pies de a Albafica y la arrastraba de regreso al centro del claro.

- gracias – dijo con una sonrisa una vez que estuvo en el centro del claro el cuerpo inconsciente de Albafica.

Y bueno soy yo una vez más…

¿Qué les pareció este capítulo? Siento que ya está tomando un poco de mas forma la historia sin embargo no sé muy bien si hacerle caso al ente malvado que está a un lado de mi diciendo "no, no, no todo está mal vuelve a escribirlo desde el principio" o hacerle caso a mi corazón y dejarlo tal y como lo escribí... en fin creo que como siempre los ignorare y hare lo que quiera…

Como sé que siempre me expando en estas partes creo que comenzare con la resolución de dudas.

1.- Asclepio fue el dios de la medicina y la curación. Fue hijo de Apolo y Coronis, sin embargo debido a una infidelidad Apolo mato a su amante y Artemisa mato a Coronis, pero justo antes de que ella ardiera en la pira funeraria Apolo saco a Asclepio de su vientre y se lo entrego a Quirón para que lo cuidara y educara. Con el paso del tiempo Asclepio tuvo tal habilidad curativa que inclusive podía devolver a la vida a los muertos provocando que Zeus lo fulminara con uno de sus rayos temiendo la posibilidad de que tártaro quedara deshabitado

2.- Ya se los había dicho antes pero quiero aclarar que he decidido cambiar edades para que la historia se pueda desarrollar como quiero ya que así cuando estalle la Guerra Santa Albafica tendrá 17 años, Shion tendrá 18 años y tanto Degel como Kardia tendrán 19.

3.- Como ya todos sabemos el cosmos es un pequeño universo en el interior de nuestro ser y gracias a él los santos logran obtener todas sus habilidades (Esta no es aclaración. Solo es un recordatorio)

4.- Pues hubo cambios de humor cambios de formas de ser… sin embargo recordemos que aún es una niña y pues aun cuando sabe que tiene que ser de una manera no me siento bien poniéndola seria y huraña… quiero que se vea humana e imperfecta como todo humano.

5.- Elegí a Degel para que sea el segundo en descubrir el secreto por que admitámoslo es un tipo listo y (al menos en la historia) estoy segura de que tarde o temprano él se daría cuenta.

Y bueno creo que eso es todo… por ahora me despido y espero que nos podamos leer pronto.

Hasta luego queridos lectores. Se despide afectuosamente Erait-san.

Pregunta: ¿de dónde son?

Yo soy de Atlixco, Puebla lugar ubicado en las hermosas tierras Mexicanas.