Zdravo

Si ya lo sé… ya se me hizo costumbre saludar en diferentes idiomas… pero es que no puedo evitarlo… y por si desean saber el idioma es croata…

¿Cómo están? ¿Qué tal la escuela? ¿Se han estado alimentando bien? Okey quizá esa no es muy buena pregunta viniendo de alguien que pesa 50 kilos y practica gula.

Yo he estado bien aunque algo atareada por la uní, porque está en puerta un viaje a Culiacán con mi profa de sanidad vegetal y porque unos jodidos arácnidos se están comiendo mis acelgas… en fin ya veré que hago con ellas. Aparte de que empezare a ir al gimnasio… en fin ese es un terrorífico punto y aparte…

Ahhhh un nuevo fin de semana y yo aquí estoy publicando un nuevo capítulo que la verdad me gusto como quedo… espero que a ustedes también no tenga faltas de ortografía o llorare… aunque claro si detectan alguna son libres de decirme y yo con gusto lo arreglo.

¿A ustedes no les pasa que no se ve cuantas personas ven sus capítulos? Es que a mí ya se me quedo en un número fijo y pues como es mi primera vez aquí me extraña un poco…

Esta vez creo que seré breve en este apartado ya que no tengo muchos avisos por ahora.

Nota: ya sé cómo poner acentos de nuevo.

También quiero agradecerles a aquellas lindas personitas que se toman la molestia de leer mi fic y comentar, poner como favoritos... créanme que se los agradezco de corazón… como siempre contestare sus lindos reviews.

Aria: hhhhhooooolllllaaaaa! Me siento como tú con cada review que recibo me alegra completamente mi estresante semana a tal grado que siempre pongo en mi correo como favoritos los mensajes con comentarios. Sobre El Cid y Sísifo… no te diré mejor lee *.*, la voz es completamente femenina quizá ahí no lo escribí bien deja checo y si es así corrijo ¿sale?, sobre Lugonis sí creo que yo también sufriré al asesinarlo pero pues no puedo cambiar el curso de la historia (aunque me duela). Ou te comprendo por los relámpagos la verdad soy muy valiente con cualquier otra cosa menos eso… lástima que donde vivo actualmente está entre montañas y cuando cae un rayo se escucha terriblemente fuerte T-T

betterWithACupOfCoffee: que tal! ¿Cómo estás? ¿Qué tal pasaste tu semana? Me da gusto que te agrade como eh estado desarrollando la ternura… la verdad yo soy muy borde con eso ya que ni en la vida real lo puedo practicar muy bien que digamos (lo malo de tener un novio más frio que Camus). La verdad al principio pensé mucho sobre Lugonis y su papel como padre, si estaba bien desarrollado o no y pues por más vueltas que le daba al asunto no pude encontrar otra manera para expresar su relación con Alba así que dije ¿Por qué no? En fin creo que salió bien la cosa. Gracias por tu apoyo sobre mis estilos narrativos no dudes en que los pondré en práctica… ya una vez narre en primera persona una historia original (la cual aún no he acabado xD) y creo que salió bien así que intentare hacerlo cuando tenga más confianza en mí misma. La escena de Shion fue la que más me costó ya que la repetí como tres veces hasta que quede contenta de lo que había hecho… algo así me pareció en este capítulo… te apuesto lo que quieras a que adivinas que escena fue xD (a quien engaño todo el cap me costó). Y bueno la voz es una de mis futuras cartas así que tranquila por ahora…

Natalia UvUr: holaaaaa! Sea usted bienvenida a este extraño fic... más extraño que fic verdad pero que se le va a hacer… gracias por tu lindo comentario te aseguro que después de leerlo quede más roja que una royal demon rose x3 la verdad yo soy igual cuando leo un fic y me gusta termino desvelándome leyéndolo, así que me siento alagada porque tú lo hayas hecho con el mío… es algo así como un ahhhhhh! Que linda! En serio gracias…

Bueno ahora si una vez que he contestado todos los lindos comentarios quisiera decir lo de siempre: los personajes e historia de Saint Seiya no me pertenecen. Los personajes expuestos en esta historia, a excepción de alguno que otro OC (cuyas personalidades no me salen muy padres que digamos), son propiedad de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi.

Aunque si me perteneciera la historia créanme Aioria no parecería Digimon (espero no ofender a nadie es una broma casual a costa del más reciente capítulo de Soul of Gold)

En fin que les puedo decir ahhh si 7.7 odio que no me dejen poner mis separadores en fin intentare e intentare y no me rendiré.

Anotaciones:

"Cursiva entre comillas": Pensamientos de los personajes

"Entre comillas normal" Títulos de algo o nombres de pueblos.

Cursiva normal: Recuerdos.

_ salto de tiempo ya sea a mediano largo o corto plazo

Albafica lentamente abrió los ojos al sentir el terrible dolor que inundaba su cuerpo y mientras pasaba su mano por el suelo para intentar levantarse pudo sentir como la tierra debajo de ella se humedecía gradualmente y levanto su mano hasta la altura de su rostro y abrió los ojos desmesuradamente al ver que se trataba de su sangre, cerro el puño y lentamente miro alrededor descubriendo que se encontraba fuera del santuario suspiro y lentamente se puso de pie mientras intentaba recordar lo que había pasado. Una vez completamente erguida vio hacia abajo descubriendo que su ropa de entrenamiento se había convertido completamente en jirones manchados de sangre, después miro sus manos descubriendo que sus manos estaban completamente llenas de cortes y manchadas de sangre que supuso eran de ella.

Miro alrededor confusa buscando a su atacante, sin embargo, no pudo ver más que aquel claro rodeado por arboles cuya hoja comenzaba a tintarse completamente de dorado como señal de que el otoño estaba en pleno auge, lentamente camino hacia una de las orillas del bosque, sin embargo una gran cantidad de proyectiles negros salieron despedidos en su dirección, los cuales esquivo ágilmente y terminaron estrellándose en el suelo abriendo un gran hueco en el.

- no he dicho que te puedes ir Albafica…- Albafica volteo rápidamente a sentir como un nuevo ataque se dirigía hacia ella y rápidamente dio un salto hacia atrás para intentar evitarlo, sin embargo sus reacción habían sido demasiado lentas y recibió el ataque completamente - ¿Cuánto tiempo llevas entrenando Albafica? – pregunto molesto.

- siete meses maestro – repitió Albafica automáticamente ante la pregunta que su maestro le había estado haciendo desde hacía más de un mes.

- entonces… ¿Por qué aun no puedes evadir fácilmente un ataque tan simple como el piranhan rose? – y tras decir aquellas palabras volvió a lanzar su ataque, el cual impacto de lleno el cuerpo de Albafica tirándola nuevamente.

- lo siento maestro – se lamentó Albafica después de levantarse lentamente, sin embargo un nuevo ataque la tomo desprevenida volviendo a tirarla.

- levántate Albafica – regaño Lugonis al ver como Albafica se mantenía en el suelo – no detendré esto hasta que puedas evitar un ataque.

Se levantó lentamente mientras jadeaba incesantemente y mientras alzaba la vista para observar a su maestro suspiro ante el dolor que recorría todo su cuerpo iniciando principalmente en aquellas laceraciones en su piel de piernas y brazos, causada por las piranhan roses.

Suspiro al ver como aparecía en la mano de mu maestro una piranhan rose sabiendo que muy pronto las espinas de aquella rosa pasarían rasgando nuevamente su piel.

Lugonis suspiro y, evitando poner menos de la mitad del cosmos que normalmente usaba para aquella técnica, le lanzo nuevamente los proyectiles, esperando que esta vez Albafica si los pudiese evadir.

"cierra los ojos" se escuchó nuevamente aquella voz en la cabeza de Albafica provocando que esta se distrajera y recibiera de golpe aquel impacto.

- otra vez no – murmuro Albafica. Se sentía mal por no poder evadir los ataques de su maestro y a todo su pesar ahora se unía el hecho de que aquella voz había vuelto a hablarle después de que hacía cinco meses había dejado de hablarle.

- una vez más – hablo Lugonis viendo como Albafica se levantaba adolorida – intenta concentrarte en tu universo interior - la pequeña miro a su maestro completamente atenta a cada uno de sus movimientos sin embargo al momento de ver como el ataque se acercaba cerro los ojos fuertemente concentrándose únicamente en la esencia del ataque, lo que provoco que una imagen mental de la trayectoria del ataque se dibujara en su cabeza… salto dudosamente hacia el lado contrario del ataque y contrajo sus manos hacia su pecho en espera del impacto – Albafica abre tus ojos – al escuchar la voz más calmada de su maestro Albafica abrió los ojos descubriendo que este le sonreía – bien hecho – aquellas palabras hicieron que Albafica sonriera orgullosa – inténtalo nuevamente y sin cerrar los ojos – dijo Lugonis lanzando un nuevo ataque que esta vez Albafica esquivo para su sorpresa.

- maestro… yo… - no podía creer que realmente aquella nueva trayectoria se hubiese dibujado una vez más en su cabeza – lo hice…

- felicidades Albafica – dijo Lugonis con una sonrisa – ahora podrás aprender cosas más complejas – Albafica lo miro atentamente – pero primero vamos a descansar.

- gracias maestro – dijo Albafica mientras agradecía internamente que su maestro le permitiera descansar por primera vez en el día.

Y sin decir más Lugonis dio la vuelta y comenzó a adentrarse al bosque seguido de cerca por Albafica. Caminaron através del pequeño sendero bordeado fielmente por las figuras imponentes de árboles que al defoliarse y dejar caer sus hojas de manera efímera al suelo creaba una cama de hojarasca seca que a cada paso emitía un débil crujido producto del quiebre de las hojas secas.

Aquel paisaje se había convertido en uno de los favoritos de Albafica desde hacía cinco meses que su maestro había decidido que entrenarían lo más lejos posible del santuario, cosa que había causado que desde ese día Albafica despertara más temprano de lo normal para posteriormente ponerse en marcha hacia aquel bosque y ahí entrenar hasta el anochecer.

La pequeña suspiro exhausta al recordar como aquellos cinco meses se había mantenido demasiado ocupada entrenando todo el día exceptuando aquellos días libres que su maestro casualmente le daba y que para su suerte en su mayoría coincidían con las tardes libres de Shion.

Albafica volvió a suspirar al recordar que en esos momentos de entre los dos a quien le iba peor era a su amigo debido al intenso entrenamiento al que era sometido día a día a causa de su ahora maestro Naveed de Aries, quien un día después de entrenar por primera vez con Shion se había propuesto a si mismo enseñarle a dominar al menos una técnica para ese mismo fin de año, dando como resultado al final de cada entrenamiento un Shion tan exhausto que inclusive varias veces había terminado dormido mientras hablaban o inclusive cuando él la esperaba en el coliseo de entrenamiento… volvió a suspirar con tristeza ¿Cuántas veces lo había encontrado dormido? La verdad no lo recordaba era como si se preguntara a si misma cuantas veces había escuchado aquella voz en su cabeza.

- estas bien Albafica – pregunto Lugonis al notar los suspiros de su alumna.

- llegando al santuario puedo ir a ver a Shion – se sorprendió a si misma diciendo aquellas palabras.

- si – suspiro Lugonis como respuesta – pero primero debes limpiarte las heridas.

- gracias – le sonrió Albafica y continuo caminando hasta llegar al final del sendero.

Una vez estuvieron fuera de aquel bosque comenzaron a caminar a través de un camino que se extendía a las orillas de un barranco, del cual lo único que se podía ver al fondo era una gran afluencia de agua, que se extendía infinitamente.

Continuaron caminando hasta pasar por completo aquel barranco llegando entonces a lo que parecía una de las parcelas cuidadas por los habitantes de Rodorio. Caminaron através de aquellas parcelas siendo totalmente ignorados por los aldeanos que de vez en cuando encontraban en su camino y que al verlos únicamente fruncían el ceño para después alejarse de ahí lo más rápido posible, Albafica suspiro aun cuando desde hacía cinco meses ella y su maestro había recibido aquel trato por parte de aquellos aldeanos se sentía molesta ¿Por qué no podían recibirlos como recibían a los demás caballeros que se acercaban? ¿Por qué no se molestaba su maestro? ¿No acaso ellos eran de los buenos? Ellos no estaban ahí para dañarlos en ningún sentido… entonces… ¿Por qué todos los trataban como si tuviesen peste?

- ignóralo – hablo Lugonis una vez estuvieron lejos de la parcela y más cera de Rodorio.

- ¿Actúan así por nosotros maestro? – pregunto Albafica mientras saltaba una zanja.

- algo así – dijo Lugonis tranquilamente.

- ¿Es porque su armadura es la de Piscis? – pregunto Albafica bajando la cabeza.

No hubo respuesta alguna por parte de Lugonis y Albafica se resignó a seguir caminando, para alivio de Lugonis, quien únicamente suspiro por lo bajo agradecido de que Albafica aún no se hubiese dado cuenta de que él la había engañado diciéndole que el veneno de Piscis provenía de la armadura y no de él. "perdóname Albafica" se disculpó mentalmente "pero aun no puedes saber la verdad"

Continuaron caminando hasta entrar a Rodorio, donde rápidamente pasaron a través de las calles semidesérticas a causa de la aproximación de la caída del alba y es que, al ser un pequeño pueblo Rodorio siempre procuraba mantener sus horas de trabajo todo el día, para que así al caer la noche nadie tuviese que arriesgarse a atravesar las obscuras calles.

Una vez estuvieron fuera del pueblo se dirigieron hacia el santuario donde se adentraron y rápidamente subieron hacia el templo de Piscis ignorando y siendo ignorados por la mayoría de los guardianes de los templos, iniciando en Tauro y finalizando en Capricornio.

Albafica entro rápidamente a su recamara en el templo de Piscis y saco de debajo de su cama una caja repleta de materiales de curación, de la cual tomo un frasco lleno de Alcohol y un rollo de vendas, con las cuales estaba dispuesta a desinfectar sus heridas sin embargo el sonido de un leve golpeteo en su puerta la interrumpió.

- adelante – respondió Albafica instantáneamente sabiendo de antemano que el posible autor de aquellos golpeteos era su maestro ya que aparte de ellos dos no había nadie más en el templo de Piscis.

El santo abrió la puerta de madera y entro tranquilamente a la habitación, su rostro parecía cansado sin embargo aparte de eso no existía algún otro rasgo que confirmara lo que su rostro pintaba.

- ¿Quieres ayuda con eso? – pregunto Lugonis desinteresadamente al ver como Albafica comenzaba a rebuscar entre aquella caja de madera, recibiendo casi al instante la mirada sorprendida de Albafica.

- si… - dijo Albafica tímidamente antes de bajar la mirada sintiendo como sus mejillas se encendían.

Lugonis le sonrió tranquilamente y se acercó a la cama para sentarse a un lado de la niña quien como reacción únicamente poso sus manos sobre su regazo y comenzó a estrujar la tela de su ropa de entrenamiento. El santo suspiro nuevamente ante la nerviosa actitud de su hija y con sumo cuidado tomo una de las manos de Albafica, para posteriormente atraerla hacia él y examinar con detenimiento.

Un nudo se formó en su estómago al ver la incontable cantidad de laceraciones que se marcaban en su piel, algunas más profundas que otras, sin embargo sabía que todas y cada una tenía el mismo origen: él. Paso delicadamente la yema de sus dedos sobre aquellas heridas provocando que Albafica cerrara inconsciente su mano, el santo ante tal reacción únicamente frunció el ceño y delicadamente bajo la mano de Albafica para posarla en el colchón de aquella cama, no lo admitiría abiertamente pero en cada sesión de entrenamiento realmente sentía como si fuese la peor persona del mundo.

Tomo cuidadosamente la caja de madera y de ahí extrajo un poco de algodón para posteriormente humectarlo con un poco del alcohol que tenía el frasco que momentos antes había estado en manos de Albafica.

Con sumo cuidado remarco cada una de las heridas con el algodón descubriendo que algunos cortes eran más profundos e intentando ignorar las muecas de dolor que se formaban en el rostro de la pequeña cada vez que el algodón tocaba su delicada piel, una vez término de limpiar con alcohol las heridas de su mano tomo uno de los rollos y comenzó a envolver la mano de la pequeña con él desde la muñeca hasta el inicio de los dedos.

Una vez que finalizo de vendar la mano de Albafica procedió a realizar el mismo procedimiento con la otra mano hasta que al final las dos quedaron completamente vendadas.

- con eso estará bien – dijo Lugonis calmadamente mientras sostenía aun la mano de Albafica.

- gracias papa – dijo Albafica con una sonrisa.

Lugonis le devolvió la sonrisa alegre de que después de tanto tiempo ella le hubiera vuelto a decir papa.

Lentamente atrajo la mano de la pequeña hacia sí y con sumo cuidado poso sus labios en la punta de sus dedos en los cuales, para sorpresa de Albafica, deposito un tierno beso cargado a su vez con un ligero tinte de tristeza y culpa, preguntándose repetidas veces ¿Cuántas veces iba a poder curarle las heridas a su hija? ¿Cuántas cosas podrían hacer juntos? ¿Cuántas veces la vería sonreír inocentemente?

- no es nada hija – dijo Lugonis completamente tranquilo haciendo que el rostro de Albafica se tintara completamente de rojo – si te apresuras llegaras a tiempo – dijo Lugonis mientras se levantaba de la cama intentando evitar que Albafica viese el ligero rubor que se había formado en sus mejillas.

- es cierto – dijo Albafica mientras de un salto se ponía de pie – gracias nuevamente.

- no es nada – dijo mientras la veía salir de la habitación apresuradamente. Lo admitía sentía celos por ver a su hija correr hacia un encuentro con otra persona sin embargo también se sentía tonto ya que el mismo sabía que nadie tenía derecho de recriminarle nada a Albafica y menos él quien de entre todos había sido la persona que más daño le había hecho, no se arrepentía de encontrarla, pero si lo hacía de tener que condenarla a seguir el mismo camino que el de él…

Albafica salió corriendo del templo de Piscis intentando apresurarse lo más posible ya que sabía que su amigo siempre terminaba su entrenamiento antes que ella y aun a pesar de la ventaja de tiempo que tenía quería ser ella quien lo esperara a él sentada en su habitual punto de encuentro.

Salto el ultimo escalón que a conducía al templo de Acuario y se adentró a la casa tratando de buscar con la mirada al guardián de aquel templo descubriendo que ni él ni sus aprendices se encontraban, Albafica suspiro aliviada agradeciendo a los dioses que Kardia no se encontrara en el templo ya que cada vez que el la veía siempre terminaba lanzándole un golpe o llamándola niño bonito, lo cual la mayoría de la veces terminaba en una pelea en la cual ella siempre terminaba besando el suelo.

Paso apresuradamente el templo y prosiguió su descenso hasta capricornio donde se detuvo temerosa, veces antes se había encontrado con el guardián de aquel templo sin embargo aún a pesar de tanto tiempo cada vez que le hablaba sentía como sus obscuros ojos la penetraban cual cuchillos haciendo que sus manos se pusieran más frías y que su voz se escuchara más ronca de lo normal.

Trago antes de adentrarse al templo de adentrarse al templo de Capricornio esperando que su guardián se encontrara ahí sin embargo mientras más se adentraba al templo más segura estaba de que el guardián de aquel templo no se encontraba ahí.

Suspiro aliviada una vez que no encontró el cosmos del guardián de aquel templo y comenzó a correr en dirección hacia sagitario donde se adentró sin más sabiendo que aquel templo desde hacía mucho tiempo se encontraba sin guardián. Sin embargo al momento de pisar aquel templo un cosmos terriblemente familiar la dejo helada.

- pido permiso de pasar por la casa de Sagitario – hablo Albafica con una voz más ronca de lo normal.

La habitación se quedó en silencio, sin embargo poco tiempo duro aquel mutismo ya que después de un rato Albafica escucho como el sonido de las pisadas metálicas inundaba completamente el templo. Sintió un escalofrió recorrer completamente su cuerpo al escuchar como las pisadas se hacían cada vez más cercanas hasta que estas se detuvieron tras ella.

Lentamente dio la vuelta hasta quedar frente a frente con el estoico rostro del guardián del templo de Capricornio, frunció ligeramente el entrecejo reprimiéndose mentalmente por olvidar que El Cid era un santo dorado que cuidaba tanto el templo de Capricornio como el templo de Sagitario. Albafica lo miro detenidamente notando que no tenía puesta la diadema de la armadura de Capricornio dejando ver que su obscuro cabello se veía más revuelto y largo de lo normal.

El santo la miro con una ceja levantada y únicamente dejo escapar un suspiro molesto.

- pasa – dijo el santo mientras se cruzaba de brazos.

- gracias – dijo Albafica dándose la vuelta para continuar con su camino no sin antes notar que debajo de los profundos ojos del Cid se podía contemplar la reciente aparición de unas pronunciadas ojeras.

Albafica suspiro al salir del templo y comenzó a correr escaleras abajo pasando una a una todas las casas hasta llegar a Aries imaginándose lo cansado que sería para el caballero de Capricornio tener que cuidar una casa más aparte de la suya.

Al llegar a Aries detuvo sus pasos y comenzó a caminar normalmente observando como el sol lentamente desaparecía entre las montañas que bordeaban el santuario, lentamente entro al templo esperando que el maestro de Shion aún no se encontrara ahí miro alrededor y sonrió para sí misma al confirmar que el templo aún se encontraba solo.

Atravesó rápidamente el templo y se detuvo en la entrada observando como el sol caía incendiando completamente el cielo y a su vez, dándole resplandores dorados a los templos derrumbados y a las pequeñas casas de Rodorio que lograban verse desde el templo de Aries. Suspiro tranquilamente asegurando que aquella era una de las mejores vistas que había logrado contemplar a lo largo de toda su vida.

Se quedó ahí hasta que el cielo oscureció y con un suspiro continúo bajando la escalinata en dirección al coliseo de entrenamiento. Aquella era la primera vez en mucho tiempo que tenía tiempo de sobra así que bajo lentamente los escalones que conducían al coliseo observando detenidamente las grietas con polvo acumulado que se formaban en cada escalón cosa que provoco que bajara con cuidado evitando pisar cualquier grieta únicamente como método de diversión.

A finalizar su descenso continúo caminando hacia las gradas del coliseo evitando pisar cualquier grieta, observando que aun a pesar de la obscuridad se podían observar las obscuras manchas de sangre seca que decoraban el piso, una vez estuvo cerca se dejó caer en las gradas y apoyando sus manos en la fría piedra volvió su mirada hacia el cielo contemplando las hermosas estrellas que se agrupaban en el cielo formado constelaciones. Miro hacia el horizonte y vio las nueve estrellas de virgo seguidas muy de cerca de las débiles estrellas de Libra suspiro cansada apenas era mitad de Septiembre y ya sentía su cuerpo completamente molido, cerró los ojos y decidió esperar tranquilamente a que llegara su amigo.

Shion bajo tranquilamente las escaleras que llevaban a las gradas del coliseo de entrenamiento, mientras jugaba nerviosamente entre sus manos una diminuta flor color azul intenso con únicamente cuatro pétalos anchos y redondeados, unidos por un diminuto capullo morado.

Volvió a pasar aquella flor entre sus manos mientras un ligero sonrojo tintaba sus mejillas, había tomado aquella flor con la única intención de mostrársela a Albafica, sin embargo en aquellos momentos sentía como si haberla tomado no hubiese sido una buena idea. No podía negarlo aquella diminuta flor era hermosa pero el mismo sabia lo hermosas que podían ser las rosas que se cultivaban en el templo de Piscis y ante ellas aquella flor no era nada.

Una vez bajo las escaleras retiro su vista de aquella flor decidido a tirarla sin embargo la mirada azul cobalto de Albafica logro hacer que el olvidara lo que estaba a punto de hacer, abrió la boca para pronunciar algo sin embargo el sonido no salió.

- hoy termino mi entrenamiento temprano – hablo Albafica con voz ronca más por el reciente frio que por otra cosa.

- hola Albafica –hablo rápidamente Shion a la par que escondía tras de sí aquella flor, provocando que Albafica enarcara una ceja.

- ¿estás bien Shion? – pregunto Albafica mientras se levantaba y caminaba hacia él.

- s…si – respondió dudosamente mientras daba un paso hacia atrás debido a la cercanía de Albafica – n…no es nada.

- ¿Estás seguro? – pregunto la niña frunciendo ligeramente el ceño, recibiendo como respuesta un gesto afirmativo con la cabeza por parte de Shion. La pequeña lo miro de pies a cabeza notando que sus manos aún se mantenían atrás de su espalda - ¿Qué traes ahí?

- nada importante – respondió Shion inmediatamente cerrando inconscientemente su mano sobre aquella flor.

- ¿Puedo ver? – pregunto Albafica mientras le dedicaba una tierna sonrisa a Shion. Ante tal sonrisa Shion desvió su mirada completamente avergonzado y antes de que ella notara el débil sonrojo que se comenzaba a formar en sus ojos le extendió la mano abierta demostrando su contenido. Ante tal reacción Albafica se sonrojo ligeramente, sin embargo aquel sonrojo no duro mucho ya que una sonrisa adorno su rostro al ver más detenidamente aquella diminuta flor que adornaba la mano de su amigo – es preciosa – dijo en un susurro mientras tomaba entre sus manos aquella flor haciendo que el color carmesí volviera al rostro de Shion – ¿De dónde la sacaste?

- cerca de donde entreno hay más – respondió Shion retrayendo su mano hacia él.

- quiero ver – dijo Albafica instantáneamente con una sonrisa en sus labios.

Shion la miro dudoso preguntándose como aquella pequeñez le había atraído a alguien que todo el tiempo estaba rodeada de belleza, suspiro resignado al no encontrar una respuesta lógica y le dedico una ligera sonrisa de lado.

- sígueme – le dijo tranquilamente antes de darse la vuelta y comenzar a caminar hacia las escaleras.

Shion camino hasta salir del santuario seguido de cerca por Albafica quien se mantenía en silencio observando incansablemente aquella flor.

Atravesaron rápidamente por las obscuras calles empedradas de Rodorio, tratando de evitar despertar con sus pasos a las personas del pueblo que al parecer ya dormían, caminaron hasta llegar a una de las orillas del pueblo donde divisaron las parcelas pertenecientes a los agricultores del pueblo, sin embargo esta vez en lugar de atravesarlas por aquel sendero que Albafica recorría todos los días en compañía de su maestro dieron la vuelta a la derecha y comenzaron a caminar siguiendo el camino que se extendía dividiendo las casas de Rodorio de las parcelas. Continuaron caminando através de aquel camino que poco a poco se estrechaba hasta desaparecer entre las raíces de los árboles.

- el bosque del santuario – soltó Albafica sorprendida ya que nunca había estado ahí.

Shion le dedico una sonrisa y lentamente comenzó a adentrarse a aquel bosque seguido por Albafica. Caminaron cuidadosamente entre los arboles mirando constantemente hacia abajo para evitar caer al tropezar con alguna de las tantas raíces que sobresalían del suelo, siendo Albafica quien la mayor parte del trayecto tropezaba debido a que se mantenía observando todos y cada uno de los detalles que aquel escenario nocturno le ofrecía.

Continuaron caminando através de aquel bosque débilmente iluminado por los rayos de luna que lograban filtrarse entre el espeso follaje de los arboles y escuchando el sonido provocado por los grillos que se mantenían refugiados en la obscuridad de la noche.

- es aquí – dijo Shion deteniéndose en frente de una pequeña laguna.

Los ojos de Albafica se abrieron desmesuradamente al ver el resplandor de aquella laguna provocado por el reflejo de la blanca luna en sus cristalinas aguas. Se acercó para observar con más detenimiento el paisaje pero se detuvo al ver los grandes y espesos arbustos cargados con cientos de flores azules agrupadas en racimos idénticas a las que tenía entre sus manos. Con una de sus manos toco uno de aquellos racimos y mientras lo acariciaba observo los demás racimos detenidamente dándose cuenta de que los tonos de azul variaban en cada uno dándole una especial monocromía a aquel arbusto.

Suspiro al ver que aquellos arbustos rodeaban gran parte de la laguna y camino hacia la orilla vacía a un lado del lago, donde se sentó dejando que gran parte del agua de la laguna mojara sus zapatos y gran parte de su pantalón de entrenamiento, Shion la siguió de cerca únicamente sintiendo como su rostro se volvía a enrojecer al ver el rostro maravillado de su amiga.

- ¿tu entrenas aquí? – pregunto Albafica mientras miraba su nítido reflejo en el lago.

- no – dijo Shion sentándose a un lado de Albafica. Sin embargo al instante se detuvo al ver el reflejo de una diminuta luz en el lago.

Shion alzo la vista hacia el cielo descubriendo esta vez que en lugar de una luz miles de luces salían de entre las hojas de los arbustos y flotaban en el aire dándole débiles e intermitentes luminiscencias. Volvió su mirada hacia Albafica al escuchar un suspiro de su parte, descubriendo que la pequeña lo miraba fijamente, sintió como el ardor en sus mejillas incrementaba aún más al ver como Albafica lentamente extendía hacia su rostro una de sus delicadas manos, cerró los ojos por reflejo y se tensó, sin embargo al sentir la mano de Albafica en su cabeza abrió los ojos lentamente únicamente para encontrar el rostro de Albafica a pocos centímetros del suyo. La respiración se le corto y comenzó a sentir como si el aire comenzara a escaparse de sus pulmones y antes de que comenzara a agitarse más vio como Albafica se alejaba de él con algo entre las manos.

- una luciérnaga – hablo Albafica con voz emocionada mientras le extendía su níveo puño a Shion. Torpemente Shion extendió su mano hacia de Albafica donde ella dejo caer aquel insecto. El pequeño se sobresaltó al sentir el suave cuerpo del insecto en compañía de sus pequeñas patas sobre la palma de su mano pero al instante se tranquilizó al sentir como Albafica retiraba su mano, bajo su mirada para observar a aquel insecto cuya luminiscencia había desaparecido y suspiro al ver como el insecto volaba lejos de su mano únicamente para desaparecer entre el mar de luciérnagas que iluminaban la laguna – es hermoso aquí.

- sí que lo es – respondió Shion con una media sonrisa – y las flores son como tú – dijo mientras se mordía la lengua avergonzado de haber externado aquellas palabras.

- ¿Por qué? – pregunto Albafica mientras miraba uno de los racimos de flores.

- porque así como ellas tú tienes diferentes tonos – soltó entre suspiros y aún más rojos – y aun a pesar de eso… en conjunto te hacer una persona bella – finalizo mientras se ponía de pie evitando observar el rostro enrojecido de Albafica.

Albafica lo miro fijamente soportando el ardor que se había apoderado de sus mejillas tras escuchar aquellas palabras. Intentando descifrar por que el hecho de que Shion le dijera bella no le molestaba. Bufo molesta al no obtener una respuesta y antes de decir algo simplemente suspiro.

- gracias – dijo Albafica dulcemente, decidiendo que tan solo por ese rato ella sería lo que realmente era… una niña.

- ¿Por qué? – pregunto Shion sorprendido de no haber recibido un golpe por parte de Albafica por haberle dicho bella aunque hubiese sido en el contexto de persona.

- por mostrarme un lugar tan hermoso como este – respondió Albafica volviendo a posar su mirada en el lago.

- no es nada – respondió Shion volviendo a sentarse a un lado de ella.

Se mantuvieron en silencio por un largo rato observando aquella hermosa escena, sin embargo cuando sintieron como la temperatura comenzaba a descender decidieron marcharse de aquel lugar recorriendo en silencio el mismo camino que los había conducido hasta ahí, hasta llegar a la entrada del santuario, donde comenzaron a correr en dirección a los templos.

Una vez llegaron a Aries Albafica sonrió y se despidió de Shion usando la habitual voz ronca que usaba siempre que estaba en el santuario, el pequeño le devolvió la sonrisa y la vio alejarse rápidamente del templo dejando únicamente como rastro sus húmedas pisadas provocadas por su empapado pantalón.

Albafica subió rápidamente por todos los templos notando que la mayoría de los guardianes se mantenían durmiendo. Se detuvo por precaución al llegar a Acuario y mientras iba entrando vio como un destello carmesí salía del templo en su dirección.

"Kardia" pensó Albafica mientras evadía fácilmente aquel destello y entraba al templo de Acuario.

- valla parece que has mejorado niño bonito – dijo Kardia desde uno de los pilares del templo con una sonrisa arrogante dibujada en sus labios.

- ¿Qué quieres Kardia? – pregunto Albafica molesta intentando disimular su voz.

- saludar – respondió Kardia mientras se despegaba del pilar y se acercaba a Albafica, quien lo miraba incrédula.

- temo decirte que no te creo – dijo Albafica con una ceja aquejada y moderando su tono de voz.

- ni yo – dijo Kardia una vez estuvo lo suficientemente cerca de Albafica – la verdad es que hay algo que quiero que tú, Degel y tu amigo de cejas raras vean.

- dudo que alguno de nosotros quiera ver – dijo Albafica sintiendo como su sangre hervía.

- querrán ver – dijo Kardia con una sonrisa ladina – les conviene.

- no lo creo – aseguro Albafica.

- claro que si – dijo mientras posaba su mano sobre la cabeza de Albafica – Degel ya acepto – Albafica iba a decir algo sin embargo se detuvo dudosa si eso era cierto entonces si era algo importante – mañana ven aquí con tu amigo de cejas raras después de tu entrenamiento para verlo – dijo Kardia al sentir las dudas de Albafica – no se arrepentirán.

Y dicho esto soltó la cabeza de Albafica y se alejó de ahí dejándola completamente confundida.

Hola terrícolas…

En fin se acabó nuevamente un capitulo y hay muchas cosas que quiero aclarar… creo…

1.- La flor de la que hable en este capítulo es una hortensia… en lo personal como agrónoma en progreso no me atraen mucho las flores sin embargo existe una que otra que llega a ser interesante… ese es el caso de las hortensias (Hydrangea macrophylla)… que además de poseer flores venenosas tiene la capacidad de pigmentarse dependiendo el potencial de hidrogeno (pH) que se encuentre en el suelo… tomando así un color rosa cuando es un suelo básico y un color azul cuando es un suelo acido. Por lo que investigue el pH de Grecia en su mayoría es d por lo que si plantamos una en Grecia su color será azul. Otro punto importante es que estas plantas necesitan mucha agua así que… ¡hey pensé en todo! xD okey no…

2.- Siguiendo con la Hortensia una de las razones por las que la escogí es por su historia se dice que el rey Luis XIV de Francia era un tipo que adoraba las flores y por lo tanto envió muchísimas expediciones en busca de flores exóticas. Entre la tripulación se dice que había un grumete más frágil y débil, que fue aprisionado en compañía de otros por nativos y que cuando fue liberado se descubrió que era ni más ni menos que una mujer que buscaba conocer el mundo. El rey se fascino con la historia y debido a eso a una flor le pusieron el nombre de aquella mujer que había ido a ver el mundo: Hortensia. La verdad eso le dio muchas puntos a la flor para estar en mi fic aparte de que es venenosa a la par de hermosa y por qué en base al significado de las flores representa valentía, fuerte determinación ante las adversidades y felicidad espiritual…

3.- Luciérnagas… los coleópteros que más me gustan… si bueno aquí cree otra duda ¿Qué versh es un coleóptero? Se los diré fácil son aquellos insectos cuyas alas verdaderas están cubiertas por una dura capa… si han visto a las catarinas de cerca sabrán que debajo de la capa roja con motitas tiene alas chiquitas y delgaditas, pues amigos míos todos los insectos que sean así son coleópteros incluyendo a las luciérnagas y escarabajos… en fin divague mucho lo que en realidad quería decirles era porque cuando Shion vio a la luciérnaga esta no tenía luminiscencia. La cosa es simple solo los machos pueden volar siendo así que cuando están volando o se paran en algún lado y se sienten amenazados dejan de emitir su luz para pasar desapercibidos.

4.- No les diré lo que les va a enseñar Kardia xD

Perdón escribí mucho y me divague es que me intereso tanto que pues… quise que ustedes lo supieran también espero no les moleste… ahh tambien les pregunto ¿les gustan los capítulos largos como este o más cortos?

Les aviso que ya tengo gran parte del capítulo 12 jojojo…

Por ahora y después de una aburrida clase que les acabo de dar… me despido esperando que les haya gustado el fic. Espero puedan comentar y si no de todos modos gracias por leer los veo el próximo fin de semana…

Pregunta:

¿Cuál ha sido la cosa más extraña que han comido?

No sé si sea extraño pero es lo menos normal que he comido: gusanos de maguey, cuetlas (también gusanos) (en serio… ¿Que tengo por los gusanos?), chapulines (y por los insectos…), unas raíces que me dio un compañero de la carrera, un hongo zeta que encontramos en el suelo (y la tierra…) y que por suerte si era comestible o no estaría aquí… en fin esa gula no me deja… no se asusten aquí en mexico existen guisos muy sabrosos pero también raros y así como guisos raros hay botana rara (gusanos e insectos) que si se procesan de la manera adecuada créanme que saben buenísimos (yo no he probado la tuza pero dicen que el guiso esta bueno) en fin… les ha hablado Erait-san y con una berenjena en la mano me despido de ustedes y nos vemos en el siguiente capítulo… xD

P.D: es miércoles ya acabe el fic y no sé si publicarlo… ya se verá.