Kaabo…
¿Cómo están mis adorados lectores y lectoras? Espero que bien ya que yo estoy técnicamente muerta. Un curso taller de dos días con valor curricular es la muerte x.x lo bueno es que aprendí muchas cosas interesantes del plátano… en fin ese es un punto y aparte xD lo importante aquí es anunciar que ya estoy aquí como todos los fines de semana publicándoles un nuevo capítulo que estoy segura de que… no estoy segura de nada por eso léanlo y díganme si les gusto… espero que si muajajjaja.
Hay algo que quiero decirles… debido a la Uni siempre me retraso y no publico los viernes asi que quiero decirles que estaré publicando entre sabadaba a esta hora y domingo, para más comodidad del lector y para que a mi no me ganen los tiempos.
Otra cosa que les quería decir… está muy cerca mi viaje a Culiacán asi que aunque el sábado 17 de este mes si publicare debido a que tengo tiempo ya que salgo el domingo 18 a las 2 a.m y no dormiré hasta estar en el camión, es muy seguro que no pueda publicar ni el 23 ni el 24 por que aún no sé qué día llegue y si llego créanme que será a dormir. Les aviso por que no quisiera que muchos de ustedes estén ahí esperado una publicación y pues nah de nah. De todos modos yo estaré avisando.
Dicho esto paso a responder los comentarios que ahhh como los adoro, son mi droga y me hacen una ¿adolescente? Aun lo soy ¿verdad? Bueno para no confundir: me hacen una yo feliz.
Ariassune (ya se me tu nickname de memoria): hola jjajjajajja tus comentarios siempre me hacen reír, lo admito, los amo. Si, si era Minos y aunque aún no está presente al 100% en la historia pronto lo estará *.* te o aseguro solo espera unos cuantos capítulos jajaja por lo mismo de que este es un long fic y asi :o aparte de que como soy autora nueva aun soy un tubérculo (mi lado agrónomo florece… jaja entiendes florece porque soy agrónoma y… ya me cayó hoy no ando bien te digo que deja mal tener dos días seguidos de conferencias y asi) perdón por la broma del cap pasado andaba mas o menos igual de extraña que hoy (la uni me va a enloquecer) oww a mi también me dan ganas de ir a japon hahaha quiero ir a Akibahara por motivos de estudios (mentira) sobre tu fic cuéntame :D quizá te pueda ayudar… ya se que no soy muy buena que digamos pero por si quieres con gusto te ayudo, aunque puedes publicarlo y ver que tal y tu piensas que es malo pero a muchos les gusta, la verdad eso me paso a mi y mira ya voy en el capitulo 15 tu animo no te desmotives. Espero te guste este capitulo.
Ana: hola ana :D primero que nada wow :3 contestaste todas mis preguntas en un review eso es wow ¿cómo lo puedo decir? wow gracias. Que te hayas tomado la molestia de escribir tanto por mi es algo que valoro de corazón. Asi que intentare contestar todo. Me gustan tus nicknames, todos suenan tan ahh poderosos y especiales, aunque hey a mi también me dicen mujer. Yo también naci en el df asi que hey chocalas somos chilangas :o okey ño o si 7w7? No se que son los escamoles :o te lo debo ¿son insectos? Si es asi me encantaría probarlos… lo se es raro y sobre las ubre jajaja lo admito también se me antojaron (maldita gula) sobre los videojuegos hablo de tttttooooooodddddoooo tipo consola, pc, lo que sea. Ahhh Grecia *.* yo quiero ir al Partenón… bueno ya lo admito quiero conocer todo el mundo. Waaaa yo también hago eso con los fic que me encantan y siendo alguien que hace eso me siento la verdad alagada nunca creí que mi fic fuera capaz de provocar algo asi. Tu consejo del contacto me agrado y créeme que lo tendré muy en cuenta :D buscare momentos adecuado y ya verás que sí. Sobre la orden de Athena es complicado… el fic es en base a cuatro de ellos pero todos se me hacen tan interesantes que quiero verlos aquí interactuando con mi chica antes de que sea arisca u.u aun no sé cómo le hare para escribir esa parte sin que me tiemble la mano o la sensibilice, no se jaja ya se verá con el paso del tiempo… en resumen gracias por tu apoyo, tus lindas palabras, chócalas por la mama xD y espero disfrutes este capítulo.
Dicho todo esto y sabiendo que siempre me excedo en esta parte quiero agradecer a esos lectores anónimos que aunque no comentan están ahí leyendo mi fic… gracias chicos.
¿Lo tengo que repetir? Vale vale lo hare pero no se quejen si sale raro como los anteriores… Saint Seiya no me pertenece. Los personajes expuestos en esta historia, a excepción de alguno que otro OC (que son unos mala onda), son propiedad de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi.
Aunque si me perteneciera la historia Saga hubiera ganado (o al menos vivido), milo haría solo para mujeres en la casa de Libra y las amazonas… no ellas asi están bien mejor no digo nada o pueden matarme.
Anotaciones:
"Cursiva entre comillas": Pensamientos de los personajes
"Entre comillas normal" Títulos de algo o nombres de pueblos.
Cursiva normal: Recuerdos.
oxoxo: salto de tiempo ya sea a mediano largo o corto plazo (espero este si quede :'o)
Rojo… para algunos es el color que representa la vida, para otros solo representa la muerte, la pena y trae consigo la tragedia, por el contrario, para Albafica el simple color rojo lograba plasmar la belleza inmarcesible que solo muy pocos eran capaces de contemplar y comprender a fondo. Para ella aquel color representaba fuerza, belleza, amor e inclusive protección, no podía negar que el hecho de haber crecido entre aquel color afectaba en su juicio, pero estaba segura de que más de una persona pensaba como ella, tomando como un claro ejemplo a su maestro, que a pesar de estar frente a ella parado de manera estoica, el cielo arrebol del atardecer y las bellas rosas rojas, lograban sacarle aquella esencia imponente, protectora y cariñosa que tanto fascinaba a la pequeña, haciéndola pensar inclusive que no habría nada de malo con seguir viviendo de aquella manera con su maestro.
Un ligero cosquilleo recorrió la palma de la mano de Albafica y en unos instantes tres bellas rosas rojas aparecieron en sus manos, la pequeña las miro detenidamente antes de posar su mirada en su objetivo: tres árboles de corteza obscura y rugosa, que habían sido improvisados como los blancos de aquellos proyectiles. Trago ligeramente al sentir como su garganta se secaba de golpe, formándole un nudo imposible de ignorar y suspiro al sentir como su respirar cada vez era más parecido a introducir directamente cientos de navajas en sus pulmones. No era la primera vez que sentía aquella sensación y ya sabía perfectamente bien a que se debía, volvió una vez más su mirada hacia su mano desnuda, observando esta vez con más tranquilidad los detalles de las laceraciones que adornaban su palma, vio como las rosas desaparecían nuevamente, siendo esparcidas por la delicada brisa, que soplaba meciendo su cabellera celeste, y apretó los ojos con fuerza al sentir como su rostro comenzaba a arder mientras los árboles que rodeaban aquel claro cubierto de rosas rojas comenzaban a dar vueltas hasta formar manchones borrosos, que parecían danzar burlándose de su poca resistencia.
- descansa Albafica - hablo Lugonis intentando sonar sereno al ver como la respiración de la pequeña se volvía un jadeo a la par que su rostro se tintaba de un rojo intenso.
- gracias maestro – fue lo único que Albafica se permitió susurrar antes de caer de rodillas sobre aquellas rosas rojas, cuya dulce esencia inundo al instante sus fosas nasales provocando que la pequeña gruñera molesta ante un nuevo mareo.
¿Cuánto tiempo tenía que pasar para que ella lograra dominar las Demon Roses? ¿Cuánto tiempo tenía que pasar para que pudiese crear rosas sin gastar siquiera un ápice de su cosmos? Sabía que se exigía demasiado a pesar de que hacía apenas dos semanas que había logrado invocar aquellas rosas, sin embargo quería alcanzar a sus amigos… ella también quería ser fuerte… ella no quería volver a ser una carga como lo había sido aquella ocasión con aquel espectro.
La sangre se le helo al recordar las grisáceas e inexpresivas pupilas de adornaban fríamente el pálido rostro de aquel hombre que la perseguía en la mayoría de sus sueños con una aterradora sonrisa torcida, la mayoría de las veces masacrándola a ella o a sus amigos.
- lo has estado haciendo bien – la tranquila voz de Lugonis saco de sus pensamientos a la pequeña, haciendo que su estómago comenzara a cosquillear – por eso te dejare descansar mañana – aquellas palabras detuvieron de golpe el cosquilleo en el estómago de Albafica. Ella no quería descansar, ella quería seguir intentándolo hasta lograrlo.
- maestro no creo que sea necesario – comenzó a decir Albafica apenada por contradecir a su maestro.
- si lo es - dijo Lugonis y sabiendo que no había alternativa decidió decir algo de lo que esperaba – las rosas que creas no son normales – dijo en un suspiro llamando la atención de Albafica – actualmente tus rosas logran adormecer los sentidos de las personas hasta desapareceros – el santo frunció el ceño intentando encontrar las palabras adecuadas ya que aún se negaba a decirle a su pequeña acerca de la naturaleza mortal que en un futuro tendrían sus rosas al ser alimentadas por su sangre – al ser nueva en el uso de las Royal Demon Roses tu cuerpo aun es vulnerable a sus efectos.
Albafica asintió a regañadientes las palabras de su maestro y suspiro ¿Qué haría mañana en el santuario? Estar con Shion no era una opción debido a que su amigo últimamente se la pasaba entrenando sin descanso, viéndose únicamente en las noches para hablar y olvidarse de la presión a la que últimamente estaba sometido el santuario. Sabia también que Kardia no era opción debido a que después de haber salido herido en aquel enfrentamiento se había dedicado día noche a entrenar sus ataques, llegando inclusive a destruir sin pudor algunas de las grandes construcciones antiguas, que afortunadamente para todos se encontraban en su mayoría deshabitadas, estaba segura de que aquel encuentro con el espectro había herido tanto el orgullo de su amigo que él no pararía de entrenar hasta estar satisfecho, lo cual lo descartaba totalmente y aun cuando ella decidiera entrenar en secreto con él, sabía que solo sería un estorbo para su amigo. Suspiro tranquilamente y una sonrisa se dibujó en su rostro, sabiendo de alguien que aceptaría con gusto pasar una tarde a su lado o inclusive ayudarla a entrenar un poco.
- ¿Puedo ir a ver a Degel? – pregunto Albafica mientras se incorporaba lentamente hasta quedar sentada sobre el césped.
Lugonis entrecerró sus ojos ante la mención del nombre de aquel chico, no era que tuviese algo en contra de él o en su defecto en contra de Shion, sin embargo no podía soportar la simple idea de ver como el rostro de Albafica se iluminaba automáticamente al ver a alguno de sus amigos. Suspiro intentado sacar de su cabeza aquellos pensamientos egoístas que inundaban su cabeza, nublándole el buen juicio y haciendo que de un momento a otro deseara poder alejar aquellos niños, que para colmo conocían a fondo el secreto de su pequeña.
Miro a la pequeña, que lo miraba con cierto brillo de esperanza inundando sus pupilas, y se odio a si mismo por su falta de carácter ante las peticiones de su hija, una mueca adorno el rostro de Lugonis y con un leve asentimiento le concedió el permiso a su pequeña de ir con el chico.
Vio a Albafica partir del campo de entrenamiento con una gran sonrisa, después de haberle agradecido con una reverencia y un nudo se le formó en el estómago al recordar la mirada preocupada que aquel aprendiz a santo de Acuario le había dedicado a su pequeña, estaba molesto por que alguien más supiese la condición de mujer de Albafica, pero más que nada está molesto por haber sido el mismo quien había provocado que su pequeña se apartara de él ocultándole el hecho de que alguien más supiera de su condición…
oxoxo
Albafica corrió através de Rodorio cuando las primeras estrellas habían comenzado a salir y tirito ligeramente cuando la delicada brisa de aire frio golpeo sus brazos desnudos, dejo de correr, convirtiendo sus pasos en un ligero trote y observo curiosa los alrededores, había tardado menos de lo que había planeado en llegar a Rodorio y en esos momentos todas las personas se encontraban levantando los puestos que habían servido todo el día. Se detuvo al observar un pequeño puesto de flores y sonrió recordando que aquel puesto había sido en el que su padre le había comprado aquella rosa.
- muévete niño bonito – aquellas agresivas y a la vez familiares palabras sacaron a Albafica de su ensoñación, haciendo que ella comenzara a buscar con la mirada al dueño de aquella jovial voz, encontrándolo detrás de ella cargando una caja de madera – hasta que me encuentras – sus ojos perfectamente azules brillaron orgullosos como su dueño y su cabello fue débilmente alborotado por las frías y constantes brisas dándole la impresión de tener vida propia.
- Kardia – una sonrisa salvaje se dibujó en su rostro al escuchar su nombre - ¿Qué haces aquí? – pregunto Albafica confundida sabiendo que aquel chico no salía de su zona de entrenamiento a no ser que fuese por algo importante.
- vine por un encargo de Degel – resoplo el chico mientras alzaba la caja de madera - ¿vas al templo de Piscis? – pregunto esta vez con una de sus características sonrisas socarronas grabadas en sus labios.
- no – dijo la pequeña mientras negaba con la cabeza – voy camino a Acuario a ver a Degel – tras aquellas palabras el rostro de Kardia se ilumino.
- entonces dale esto – dijo Kardia mientras le entregaba bruscamente la caja de madera a Albafica y salía corriendo, dejando a una confundida Albafica.
La pequeña miro con atención la caja de madera mientras subía las escalinatas que llevaban hacia el templo de Aries, descubriendo que las curvilíneas y delicadas letras que se encontraban gravadas sobre la madera eran pequeños versos en francés. La pequeña sonrió al recordar lo gracioso que se escuchaba su amigo cada vez que hablaba en su lengua natal o cada vez que su asentó salía a flote, haciendo que se sonrojara al instante.
Continúo su ascenso silencioso por los demás templos hasta llegar a leo donde choco con un chico que había salido corriendo del templo con un pergamino entre sus manos.
- disculpa – fueron las únicas palabras que el chico de cristalinas orbes azules y rostro jovial le dirigió a Albafica antes de continuar su descenso escaleras abajo. Albafica asintió levemente sonrojada por la belleza masculina que irradiaba aquel chico y lo siguió con la mirada, hasta desaparecer
- pido permiso para pasar através del templo de leo – hablo Albafica al ver a un hombre de ojos azules y cabellera castaña parado imponentemente frente a ella.
- puedes pasar – hablo de manera dulce el hombre mientras le dedicaba una tranquilizadora sonrisa que hacia brillar aún más sus cristalinos ojos azules.
La pequeña asintió y comenzó a caminar por las deterioradas escaleras, atravesando todos los templos, hasta llegar a Acuario, donde un inusual frio la tomo desprevenida.
- Degel – la pequeña llamo antes de entrar al templo y al no recibir respuesta alguna continuo caminando, descubriendo que las marmóreas paredes se encontraban completamente cubiertas por una fina capa de hielo cristalino.
A cada paso el frio se volvía aún más insoportable y cuando llego al centro del templo, diviso la silueta de dos personas opacadas por la fría niebla que se formaba al ser despedida por el hielo del piso. Automáticamente la celeste mirada de Albafica se posó en la figura más pequeña y entrecerrando los ojos para obtener una mejor visión de lo que ocurría, se acercó un poco más, logrando distinguir la verde cabellera cubierta de escarcha de su amigo ondeando mientras su dueño se mantenía con una mano extendida hacia el frente despidiendo cristales de hielo que se aglomeraban en el piso hasta formar una gran superficie de hielo sólido y transparente.
- hola Albafica – hablo el hombre que se encontraba entrenando con su amigo.
- hola maestro Krest – al pronunciar aquellas palabras un etéreo vapor salió de su boca.
- ¿A qué se debe tu visita? – pregunto el santo sin dejar de observar a su aprendiz.
- quiero preguntarle a Degel algo – dijo la pequeña intentando sonar lo más masculina posible y verse lo más seria que podía – y entregarle esto – dijo a la par que le extendía la caja de madera al santo completamente sonrojada, llamando su atención y sacándole una ligera sonrisa "este niño es muy raro" pensó antes de volver su mirada hacia su aprendiz que ya había logrado crear un cumulo cristalino de hielo del doble de su altura.
- puedes parar Degel – dijo el santo tranquilamente, llamando la atención del pequeño – lo has hecho bien – dijo al ver como la violácea mirada del pequeño se posaba en el - recuerda que mañana es tu día libre.
- si maestro – hablo Degel serenamente, sonrojándose a instante al notar por primera vez la presencia de Albafica – hola – saludo a la pequeña en tono serio aun con sus mejillas sonrojadas.
- hola Degel – sonrió ladinamente Albafica – Kardia dijo que esto era para ti – dijo extendiéndole la caja, la cual Degel tomo con cuidado mientras una tierna sonrisa se dibujaba en sus labios.
- merci Albafica – no pudo evitar agradecer en su idioma completamente emocionado mientras delicadamente pasaba las yemas de sus dedos sobre los delicados gravados. El pequeño alzo su violácea mirada llena de emoción y le dedico una jovial sonrisa a la pequeña, haciendo que un débil cosquilleo le recorriera el rostro - ¿Quieres ver? – pregunto mientras se acercaba un poco a Albafica sonrojándola más.
La pequeña atino a asentir antes de ser tomada de la mano por Degel y ser llevada a la pequeña habitación que compartía con Kardia, ante la mirada divertida del santo de Acuario.
Al entrar a la habitación de Degel pudo notar que el contraste en decoración era tan notorio que cualquiera hubiera podido identificar a quien le pertenecía cada extremo, las dos camas se hallaban de manera paralela con una en el fondo de la habitación y otra pegada a la pared, a lado de la puerta, siendo esta la única que se mantenía pulcramente tendida, sin ser una jungla de ropa cobijas y restos de comida.
- supongo que tu cama es la del fondo – bromeo Albafica sacándole una ancha sonrisa a Degel.
- temo decepcionarte – comenzó a hablar el pequeño – pero mi cama es esta – dijo mientras señalaba con su pulgar hacia la cama que se encontraba al lado de la puerta.
Albafica sonrió y Degel después de mucho tiempo volvió a sentir un ligero cosquilleo en la boca del estómago, el chico se sentó con cuidado en su cama, seguido de Albafica quien se sentó a su lado y con sumo cuidado, poso la caja de madera sobre sus piernas.
- ¿Qué es? – pregunto Albafica curiosa al ver como Degel contemplaba embelesado la caja.
- es un libro – confeso Degel – un amigo de Blue Graad me lo envió – de repente la mirada de Degel se oscureció y un atisbo de tristeza adorno su rostro.
- ¿Estás bien Degel? – pregunto Albafica preocupada al ver como la expresión de su amigo cambiaba drásticamente.
- no – confeso Degel mientras pasaba esta vez la palma de su mano sobre los grabados.
- ¿Puedo ayudar? – pregunto Albafica mientras se acercaba un poco más a Degel.
- no – suspiro Degel – esto es algo que yo debo superar solo.
- perdí a una muy buena amiga – confeso Degel – era la hermana mayor de la persona que me envió estos libros y ella era parecida a ti – dijo mientras sonrisa amarga se dibujaba en su serio rostro – amable, delicada, curiosa... – se detuvo – pero carecía de tu vitalidad y del fuego interior que tu posees – Degel se detuvo y suspiro – hace diez meses murió a causa de una enfermedad.
Albafica se paralizo tras escuchar aquello, no tenía ni la más mínima idea de que decir ante aquella confesión no ayudaba mucho que Degel se mantuviera estático. Era cierto que Albafica se parcia a Seraphina, pensó Degel, sin embargo estaba consciente de que a pesar del inmenso parecido que se tenían entre sí, Albafica era diferente, ella tenía algo especial que lograba revolverle las ideas y hacerle pensar que valía la pena seguir sin remordimientos, y eso lo hacía estar seguro de que su amiga sería capaz de vivir más de trece años, edad a la cual la señorita Seraphina había muerto.
- lo siento – fue lo único que logro murmurar Albafica mientras mantenía su cabeza baja.
- no es culpa de nadie Albafica – hablo Degel más tranquilo – las cosas pasan por algo – el pequeño suspiro – y las experiencias vividas a lo largo de nuestra vida te enseñan a ser mejores personas – Albafica levanto su mirada hacia Degel y él le dedico una sincera sonrisa – además estoy seguro de que ella está bien donde quiera que esté.
- estoy segura de que si – dijo Albafica con una sonrisa sincera.
Degel la contemplo por unos instantes y volvió a posar su mirada en la caja de madera que tenía en su regazo. Con una sonrisa retiro la cubierta, dejando ver la portada de un grueso libro empastado en cuero negro, cuyas únicas letras doradas rezaban un pequeño título escrito con fina caligrafía.
- "lieu de plaisir" – pronuncio en voz alta Degel con su delicado Frances – es la traducción francesa de una recopilación de cuentos – aclaro el chico al ver la perturbada mirada de Albafica, recibiendo únicamente la sonrisa de la pequeña en agradecimiento.
Degel cerró los ojos tranquilamente y acerco un poco el libro a su rostro para aspirar con su delicada nariz el aroma a madera que se había impregnado en el maple papel de aquel libro. Aquel aroma realmente le traía recuerdos de su natal Francia, de sus amigos y de las extensas tardes de lectura, que pasaba en compañía de Seraphina y su hermano Unity. El chico suspiro con nostalgia y lentamente abrió los ojos, disfrutando de la luz de la vela que se encontraba posada en una larga mesa que separaba su cama de la de Kardia.
- ¿tienes algo importante que hacer mañana? – soltó Albafica aquella pregunta completamente apenada, llamando la atención del chico.
- no – fue lo único que el chico atino a decir apenado. Miro con detenimiento los celestes ojos de Albafica, que brillaban con intensidad a causa de la débil luz del fuego, sorprendiéndose de la pureza e inocencia que irradiaban.
- ¿Quieres entrenar conmigo? – pregunto Albafica acercándose a Degel, hasta pegar su rodilla con la del chico, sobresaltándolo un poco.
- si – dijo sonriendo mientras un ligero rubor se apoderaba de sus mejillas.
- excelente – hablo Albafica con entusiasmo, dejando salir por accidente su verdadero tono de voz – pasare mañana por ti – hablo esta vez con su característico tono de voz ronco mientras se erguía completamente apenada.
- te estaré esperando – dijo Degel con una alegre sonrisa grabada en el rostro.
Albafica volvió a sonreír y continúo hablando con Degel por el resto de la noche. Degel disfrutaba la compañía de la pequeña, hablaban de todo y nada a la vez, no hablaban de algo en específico, solo se dedicaban a disfrutar de la compañía del otro. Por un lado, las pláticas sobre los constantes viajes de Degel hacían a Albafica pensar que en algún futuro ella podría visitar aquellos bellos lugares que su amigo describía, y por otro lado, las charlas amenas sobre la vida cotidiana hacían que el alma de Degel tomara un descanso de la constante aceleración a la que su amigo Kardia lo sometía día a día.
"podría estar asi por siempre" aquel pensamiento asalto la mente del chico, haciendo que detuviera su actual relato de golpe y observara con detenimiento a la pequeña Albafica, quien ahora le dedicaba una mirada preocupada, confirmándole sus pensamientos, él podría estar asi por siempre con su amiga por que le gustaba estar a su lado. No era como con Seraphina, quien había logrado entenderlo y ser alguien importante para el a pesar de la diferencia de edad, era algo que aunque era diferente lograba ser más profundo.
Volvió su vista hacia la pequeña y poco a poco se acercó a su rostro para poderla mirar con mayor detenimiento, algo que hasta ese momento no había hecho, inconscientemente poso su mano derecha en una de las mejillas de Albafica y con el pulgar rozo las comisuras de sus delicados labios rosas, para después trazar un seguro camino hacia aquel diminuto lunar que adornaba la mirada de la pequeña, dándole un toque de belleza y algo más que no podía identificar, poso su mirada en los bellos ojos de la pequeña, que eran adornados por unas largas pestañas negras y suspiro sabiendo que Albafica era más bella si se apreciaba cada parte de su rostro con detenimiento.
- Degel… - logro murmurar Albafica al chico sacándolo de su ensoñación.
Degel se quedó estático al ver el rostro enrojecido de la pequeña y con cuidado aparto su mano del rostro enardecido de su amiga, no sabía que había sido lo que lo había impulsado a actuar de tal manera, pero estaba seguro de una cosa Albafica le atraía de una manera no permitida.
La pequeña se revolvió nerviosa en su lugar, aquello había logrado inquietarla, pero extrañamente le había agradado, no se había sentido como cuando ella y Shion tomaban sus manos, sin embargo era una sensación parecida.
- lamento si te asuste – hablo el chico mientras se aferraba a la caja de madera que aún mantenía en su regazo.
- descuida Degel – dijo la pequeña con una sonrisa adornándole el rostro.
Un ligero golpeteo los tomo desprevenidos, haciendo que ambos se sobresaltaran y a la vez agradecieran tan oportuna interrupción.
- adelante – hablo Degel calmadamente.
La puerta se abrió y Albafica sonrió al ver la arisca presencia de su maestro, quien únicamente se mantenía en silencio mientras por dentro la imagen que veía le consumía completamente el cuerpo. No soportaba ver como la pequeña Albafica, no, su pequeña Albafica se encontraba a escasos centímetros de un chico completamente sonrojado. El santo bufo molesto, aquel chico debía estar realmente agradecido por ser un aspirante a santo, ya que de lo contrario su cuerpo ya estaría totalmente perforado por Royal Demon Roses.
- es hora de ir a casa – hablo el santo tranquilamente intentando empujar fuera de su mente aquellos pensamientos tan poco maduros.
La pequeña asintió y con una sonrisa se despidió de su amigo antes de salir del cuarto detrás de su maestro, dejando a un ansioso Degel tras de sí. Estaba seguro de que el día de mañana sería un día completamente interesante, el chico se recostó boca arriba en su cama y se mantuvo inmóvil observando el blanco techo, hasta caer dormido en un profundo sueño.
oxoxo
Se despertó al sentir sobre su rosto los primeros rayos del sol que se colaban por su ventana y lograban atravesar la habitación hasta llegar a su marfileño rostro. Lentamente abrió sus violáceos ojos y con pereza se fue incorporando, descubriendo que sus pies aún se mantenían colgando de la cama, lo que le hizo suponer que asi se había quedado dormido la noche anterior. El chico miro a un costado de él descubriendo asi que la caja de madera en vez de estar en sus piernas, se encontraba cuidadosamente colocada a un lado de él, tal vez había cambiado su lugar cuando sintió que el sueño lo vencía… la verdad no lo recordaba.
Lentamente se puso de pie y tomando ropa de entrenamiento limpia de una de las tantas amplias estanterías de ropa ubicadas frente a la cama donde Kardia descansaba, después de lo que el imaginaba había sido una larga noche de entrenamiento, se dispuso a salir del cuarto con dirección hacia el cuarto de baño, donde aseo su cuerpo y cambio su aun húmedo traje de entrenamiento.
Al salir su mirada se posó automáticamente en una de las entradas del templo y suspiro aliviado consciente de que aún tenía tiempo para alistarse. Entro nuevamente a su habitación, donde estuvo a punto de chocar con Kardia, quien, al acabar de despertar, tenía su azulino cabello completamente enmarañado, dándole una apariencia feroz, una mirada cansada que lograba mermar su jovial rostro y un ligero rastro blanquecino que salía de una de las esquinas de sus labios como rastro de un anterior babeo.
- ¿A dónde vas? – pregunto Kardia aun somnoliento mientras con una de sus manos tallaba superficialmente su ojo.
- entrenare con Albafica – confeso Degel tranquilamente deseando de manera egoísta que a su amigo no se le ocurriese ir a acompañarlos.
- dale una golpiza de mi parte niño bonito – fue lo único que Kardia pronuncio antes de salir bostezando de aquella habitación, dejando a un extrañado Degel, quien solo suspiro y se sentó en su cama para secar su verde cabello.
Sonrió al escuchar el sonido de la puerta de madera al ser tocada y se acercó a abrirla únicamente para ensanchar aún más su sonrisa al ver a Albafica parada enfrente de él.
- ¿Estás listo? – pregunto la pequeña con aquel gracioso tono de voz que se enfocaba a adoptar constantemente.
- si – respondió Degel y dio un paso hacia enfrente antes de cerrar la puerta tras de si – podemos irnos.
La pequeña sonrió y salió del templo de Acuario en compañía de Degel, habían ya entablado una agradable conversación cuando Albafica se detuvo frente al coliseo de entrenamiento con el ceño fruncido.
- escucha atentamente Albafica – dijo el santo de Piscis mientras se adentraba a la gran extensión de rosas donde se suponía entrenarían, dejando detrás de si a Albafica – estas rosas son extremadamente peligrosas – dijo el santo después de voltearse para encarar a su sorprendida alumna – su simple rose con una persona puede llegar a matar – el santo suspiro – es por esto que al principio tendrás problemas para estar aquí, pero estoy seguro de que si logras acumular cosmos alrededor de ti poco a poco te iras adaptando.
Aquellas palabras resonaron en la cabeza de la pequeña haciendo que cayera en cuenta que no podía ir con Degel a entrenar a su habitual lugar de entrenamiento.
- ¿Dónde podemos entrenar? – pregunto Albafica mientras bajaba la mirada avergonzada y entrelazaba sus manos por detrás de ella.
- podemos volver y subir a tu templo – dijo Degel divertido de ver a la pequeña de aquella manera.
- no… – dijo Albafica mientras sus pálidas mejillas se encendían, tiñéndose de un adorable color rojo – no quiero que mi maestro se entere de que entrenare.
El pequeño arqueo las cejas confundido, sin embargo su confusión se disipo ante lo obvio: Albafica se estaba esforzando en mejorar, el pequeño sonrió complacido ante la perseverancia de su amiga y suspiro al ver lo graciosa que se veía su amiga que comenzaba a ponerse más nerviosa con forme pasaba el tiempo.
- vamos al bosque – dijo Degel tranquilamente, haciendo que Albafica dejara de removerse inseguramente en su lugar.
- de acuerdo – acepto Albafica mientras una sonrisa confiada se dibujaba en sus labios.
Continuaron caminando hasta salir del santuario y tomando un atajo entre dos rocas se adentraron al espeso bosque, observando que para esas fechas la mayoría de los arboles caducifolios ya se encontraba con las ramas completamente defoliadas, formando un acolchado café sobre el piso, que crujía a cada paso que los chicos daban.
Se detuvieron al llegar a una extensa área carente de árboles y se miraron mutuamente con una sonrisa cómplice dibujada en el rostro, aquel seria el lugar donde llevarían a cabo su entrenamiento aquel día.
- ¿Qué quieres practicar primero? – pregunto Degel mientras se cruzaba de brazos y apoyaba todo su peso en uno de sus costados.
- cuerpo a cuerpo – hablo Albafica segura, a lo que Degel únicamente se limitó a asentir consciente de que ambos eran malos en ese ámbito.
Ambos se pusieron en guardia y Albafica fue la primera en lanzar un fuerte puñetazo que fue detenido por el antebrazo de Degel, que al instante intento asestar un rodillazo en la boca del estómago de Albafica quien, al ver las intenciones del chico, se alejó de él dando un paso hacia atrás. Continuaron intercambiando golpes sin descanso toda la mañana y gran parte de la tarde hasta que un fuerte golpe de Albafica logro ser asestado en el rostro de Degel, enviándolo hacia atrás y, para desgracia de Albafica, provocando que de un movimiento congelara gran parte de sus piernas, haciendo que Albafica alarmada creara una delicada rosa roja en su mano derecha, dejando estático a Degel al momento.
El chico retrocedió un poco consciente de lo que aquellas rosas eran capaces de hacer, pero volvió a acercarse rápidamente al ver como la rosa desaparecía y dejando a Albafica tambaleándose en su lugar antes de perder el conocimiento.
Degel la tomo en brazos antes de que su cuerpo entero tocara el suelo, preguntándose si aquel desfallecimiento se trataba de cansancio o se debía a que ella aun no pudiese controlar aun el poder de sus técnicas, con cuidado cargo en su espalda a la pequeña, después de comprobar sus signos vitales y regreso al santuario tranquilo.
Estaba consciente de que no podía llevarla al templo de Piscis ya que de ser asi su maestro se enteraría de que ella lo había desobedecido y llevarla a Acuario tampoco era opción ya que tarde o temprano todos se enterarían.
El pequeño suspiro consciente de que su única opción era buscar un lugar donde pudieran estar tranquilos hasta que Albafica despertara, fue pensando hasta que llego coliseo de entrenamiento, el cual se encontraba completamente vacío "puede ser" pensó el chico y bajo por las gradas hasta la arena de combate. Deposito delicadamente el cuerpo de la pequeña en uno de los altos escalones que tomaban la función de gradas y después se sentó a su lado, mientras con cuidado apoyaba la cabeza de la chica sobre sus piernas y con delicadeza aparto los mechones de cabello que se pegaban al rostro de Albafica…
oxoxo
Shion suspiro cansado mientras con cuidado limpiaba las perlas de sudor que adornaban su frente y cerró con fuerza los ojos al sentir como su visión se volvía nublosa. Aquella semana había sido demasiada pesada para el debido a que su maestro lo había hecho hacer innumerables veces la Crystal Wall, según él, para volverla una técnica de defensa y ataque infalible. ¿Cuántas veces iban que su maestro había pulverizado su técnica? ¿Diez veces? ¿Cien? ¿Miles? No estaba seguro realmente, solo podía asegurar que había agotado la mayor parte de su cosmos y poco le faltaba para caer totalmente exhausto.
- es todo por hoy – hablo a lo lejos el santo de Aries con una relajada vos llamando la atención del chico – mañana seguiremos entrenando.
- gracias maestro – hablo Shion cansadamente.
El santo de Aries únicamente se limitó a asentir y ambos comenzaron a caminar en silencio en dirección al santuario, donde una vez ahí Shion se separó de su maestro en dirección al coliseo de entrenamiento. Una sonrisa se le dibujo en los labios mientras caminaba ya que después de dos días aquel seria el día que él y Albafica se volverían a ver.
Nooooooooooooo…
Yo sé que ustedes saben que va a pasar… ¿o no? Bueno no hare spoilers.
¿Que les pareció Degel? Me costó un poco escribirlo y asi pero jajaj creo que lo logre… porfa avísenme si está mal, si no logre plasmar lo que debía y con gusto reviso nuevamente el capítulo y lo corrijo.
Para finalizar con este capítulo mejor me apuro y paso a las aclaraciones:
2.- (si dos, porque mis aclaraciones nunca tienen orden) como ya anteriormente les habia dicho en mi historia hare que el veneno y la paralisis mortal que causan las Royal Demon Roses sea por separado y no en combo para facilitarme el trabajo sucio.
1.- modifique edades y fechas de muerte… tranquilos eso no afectara el desarrollo de la historia pero como dije anteriormente es para que pueda tener mas control de las cosas. Seraphina al morir tiene 13 y Unity tendrá la misma edad de Degel.
No quiero decir nada mas… tengo flojera pero debo decirlo. Siento que mis finales tienden a ser muy flojos… ¿Es verdad? Porque si es asi me disculpo y les aseguro que hare lo posible por corregirlos.
Ahora si me despido iré a dormir un ratoooooote. Ah por cierto… CAPITULO LARGO WIIIIIIIIIIIII…
Pregunta:
¿Cuál es su fruta favorita? (la sandía no es una fruta, ni la fresa, ni el plátano, las dos primeras son hortalizas y la segunda es una herbácea)
La mia es el durazno, la tuna, la manzana, el mango… bueno a quien engaño todas las frutas me gustan y me gustan no como agrónoma, me gustan como la humana tragona que soy.
Me doy cuenta de que hablo mucho de comida…
