γειά σου
Es hola en griego y me alegra mucho volver a verlos :3
Adivinen quien ha publicado dos meses seguidos :D siiiii yooooooo sé que este capítulo que verán aquí es algo corto en comparación con lo que los tengo acostumbrados, pero hasta cierto punto siento que debia ser asi… ya verán por qué :) de hecho a quienes les guste mi Degel pues esto les va a agradar… solo digo eso :)
¿Qué les puedo decir? ya llevo tres semanas desde que entre a la uni y ya quiero ir a mi casa a ver a mi abuela y a mi hermano menor… la escuela es un martirio… nos están explotando física y mentalmente pero no me quejo… la verdad me agrada…
Debería estar haciendo mi expo de Cuencas pero meh es para el viernes y apenas es lunes, aparte las ideas no paraban de llegar a mi cabeza y no podía dejarlas ahí…
Lo bueno es que ya sé cómo se desarrollara la Adolescencia.
En fin…
Quiero agradecer a (eso es largo 3) por haber marcado mi historia como su favorita, jaja no sabes que apoyo moral me da eso.
Por otra parte quiero decirte Alhaja que sip si me leí todo el gaiden de Albafica, de hecho hare alusión a ello en la historia, o bueno ese es el plan… no sabes cuanto me animan tus comentarios :') solo tu y otras chicas me han seguido comentando a pesar de mis ausencias y eso hasta cierto punto es bonito. Sobre la tensión… bueno este capitulo puede que tenga un poco… ¿traumas? Mmm tal vez… descuida no dejare botada la historia de hecho me gusta mucho como para hacerlo… lo que me recuerda que debería actualizar pronto la otra… por otro lado estoy segura de ue si lo intentas tu tambien podras ser una buena escritora, inclusive mejor que yo… estoy segura de hecho me agradan las historias que tienes son lindas, o único que falta es darles mas trabajo :3 coffcoffamoelshipradamantisxpandoracofcof no ya la neta me encanta mucho esa relación… ese hombre es tan deboto a ella que es casi imposible no shipearlos… pero bueno no quiero aburrirte con tanta palabra jaja terminaría escribiendo mi acostumbrada plana y pues la verdad quiero que veas este capitulo asi que sin mas…
Los personajes que son expuestos en esta obra (jaja "obra" debería decir fic), a excepción de los Oc (¿Qué oc? ya mate a mi favorito ahora la vida ya no vale nada), son propiedad de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi. Aunque si fueran mios los ships serian canon muajajajaja (okay no solo no me golpeen)
Anotaciones:
"Cursiva entre comillas": Pensamientos de los personajes
"Entre comillas normal" Títulos de algo o nombres de pueblos.
Cursiva normal: Recuerdos.
oxoxo: salto de tiempo ya sea a mediano largo o corto plazo.
Rojo…
No importaba si miraba de derecha a izquierda, o de arriba hacia abajo, no podía ver nada más que aquel intenso color que en algún momento había llegado a adorar y que ahora la atormentaba nublando de su visión los demás colores, haciendo que un delicado manto carmesí cubriera por competo su habitación, y provocando al mismo tiempo que un nudo se formara dolorosamente en su garganta impidiendo el paso del aire a sus pulmones.
Miraba asqueada la estancia mientras por pequeños lapsos sus tripas se estrujaban entre si incitándola a vaciar toda el agua que la noche anterior había ingerido en un vano intento de disminuir la ansiedad que noche a noche le llegaba de manera puntual a cobrarle el haber tomado la vida de su maestro.
Recordó la tranquila sonrisa de su maestro, completamente manchada de sangre y comenzó a dar arcadas sabiendo que nuevamente su batalla interior estaba perdida, rápidamente se giró en la cama para quedar hasta la orilla y ahí, fue donde inmensas cantidades de un líquido transparente y viscoso comenzaron a salir de su boca entre cada arcada, provocando un terrible ardor al pasar por su garganta.
Una vez que termino de expulsar todo aquel liquido miro sus pulcras sabana blancas completamente limpias y suspiro aliviada, sin embargo, sabiendo que su suerte no podía ser tan buena volvió su mirada hacia la orilla de la cama, únicamente para enfurecer al ver como aquel maloliente liquido cubría gran parte de sus zapatos de entrenamiento y una pequeña parte de la bella loza pulida de su templo.
Resoplo hastiada sabiendo que como todos los días tendría que limpiar sola aquel desorden, era trabajosos, pero después de todo ella había sido quien le solicito al patriarca que retirara los servicios de cualquier vestal de su templo. No era por que tuviese algo en contra de aquellas chicas tan amables, al contrario cuando era pequeña adoraba hablar con la que se encargaba de asear el cuarto de Degel y Kardia, simplemente temía dañar a alguien más…
Observo desde el borde de su cama a las pequeñas estrellas acompañando a una hermosa luna cuya luz se colaba por la simplona ventana de la habitación, iluminando débilmente el piso, solo en momentos como aquellos desearía no tener aquel castigo que le daba su mente, haciéndola ver todo en tonos carmín.
De un movimiento brusco se levantó de la cama y sintió un intenso escalofrió recorrer su espina dorsal justo cuando sus pies tocaban el suelo, camino descalza hacia la puerta y con un brusco tirón la abrió dando lugar a un enorme salón totalmente bordeados por pilares, los cuales aun cuando eran hermosos solo lograban hacer que nuevos recuerdos dolorosos volvieran a su mente, aparto la vista de aquel triste lugar que se empeñaba a mostrarle fantasmas de su pasado y se dirigió apresuradamente hacia la habitación de aseo.
Una vez adentro de aquella habitación con paso presuroso se dirigió a la pileta que pulcramente se mantenía instalada al final del cuarto, bordada fielmente por dos grandes contenedores de agua, tomo agua del contenedor derecho con una pequeña tinaja y comenzó a llenar la pileta, en la cual sumergió sus manos una vez que estuvo llena, refrescando débilmente su cuerpo aquella cálida noche de verano.
Vacío el agua de la pileta en el contenedor izquierdo, el cual usaba para cultivar sus rosas demoniacas en el jardín que cubría el costado izquierdo del templo, y volvió a llenar la pileta con agua del contenedor derecho, nuevamente llena la pileta poco a poco introdujo sus pequeñas manos y formo un cuenco para tomar un poco de aquella agua, cosa que no logro hacer debido a un grito ahogado que soltó al ver como el carmesí en su vista se volvía más intenso en las palmas de sus manos.
- maldición – mascullo dejando caer el agua del cuenco y sin estar totalmente consciente de lo que hacía se dejó caer en el frio piso de aquel cuarto – maldición – repitió una vez más sintiendo como sus ojos comenzaban a picar y su cuerpo comenzaba a templar – maldición – susurro esta vez y sintió como las cálidas lagrimas se deslizaban por su rostro intentando reconfortarla con suaves caricias.
Se mantuvo en el frio piso de aquel cuarto abrazando sus piernas con sus manos y escondiendo su rostro entre sus piernas, no era nuevo aquel sentimiento… ya estaba acostumbrada a aquella sensación de dolor, pero a pesar de todo cuanto más se adaptaba, más fuerte volvía el sentimiento rompiendo sus barreras.
Paso suficiente tiempo para volver a abrir los ojos que mantenía fuertemente cerrados y se sorprendió al escuchar como llamaban delicadamente a la puerta.
- Albafica – escucho como le llamaban desde el otro extremo.
- ¿Qué quieres? – pregunto toscamente Albafica sintiendo como su garganta se desgarraba tras cada palabra.
- lamento entrometerme en sus asuntos santo dorado de Piscis – escucho como hablaba seriamente aquella voz a través de la puerta – pero desde mi templo logre sentir una fuerte perturbación en su cosmos – continuo diciendo – y venía a comprobar que usted se encontraba bien.
- estoy bien Degel – respondió Albafica torpemente luego de reconocer la profunda y correcta voz del santo de Acuario.
- tu cosmos me dice lo contrario – respondió delicadamente aquella voz – abre por favor - no supo que la impulso a levantarse y abrir la rustica puerta de madera, pero aquel impulso desapareció al momento de ver la imagen de su amigo de la infancia cubierto de aquel manto carmesí – te vez pálida – hablo el chico dedicándole una mirada intranquila, mirada que no pasó desapercibida por Albafica.
- yo estoy… - comenzó a hablar Albafica, pero se detuvo al instante horrorizada al preguntarse de que color eran los ojos de Degel ¿Verdes? ¿Azules? ¿Cafés? ¿Morados? La verdad no lo recordaba y aquel manto carmesi no ayudaba mucho.
- estas temblando – dijo Degel al ver a la chica abrazarse fuertemente a si misma - ¿tienes frio? – dijo mientras se acercaba a ella y alargaba una mano hacia uno de sus brazos.
- quédate ahí – dijo la chica rápidamente al ver como Degel se acercaba – no te acerques más.
- yo no temo a tu sangre – dijo Degel tranquilamente y dirigiéndole una mirada intensa a Albafica.
- no hables tan a la ligera – respondió Albafica toscamente.
- estoy seguro de lo que digo – respondido el chico tranquilamente – que tu sangre este envenenada no cambia nada de lo que siento por ti… - dijo dejando a aquellas últimas palabras flotar en el aire de aquel pequeño cuarto de baño, sin saber por qué le habían sabido tan extraño.
- Degel…
- Albafica – comenzó a hablar el chico – me preocupas mucho – dijo y se acercó un poco más a ella – este último año que has estado viviendo en el santuario has sido demasiado huraña, ya no te ve visto sonreír, tus ojos ya no demuestran ningún tipo de sentimiento, no sales de Piscis a no ser que sea para una reunión con el patriarca y has dejado de hablarnos a mí, a Kardia y a Shion – el chico pronuncio el ultimo nombre lo más bajo que pudo en un intento de que el nombre de aquella persona pasara desapercibida – te extrañamos – dijo el chico buscando con la mirada los perfectos ojos celestes de Albafica – yo te extraño.
- ya no tengo asuntos con ustedes – respondido Albafica tajante.
- te equivocas – respondido Degel suavemente – aun somos amigos – dijo acercándose un poco más a Albafica – y los amigos se cuidan – dijo mirando desanimado como Albafica se alejaba unos pasos de el – sé que tienes pesadillas – dijo el chico intranquilo – todas las noches tu cosmos se agita, es imperceptible, pero desde Acuario se llega a sentir – dijo al ver como Albafica comenzaba a arrugar el ceño – podemos hablarlo si quieres.
- no necesito nada de ti Degel – sentencio Albafica – gracias por preocuparte pero yo puedo encargarme de mi misma.
- Alba…
- ¿Puedes retirarte de mí templo? – Corto Albafica abruptamente – quiero dormir.
- me iré – respondió Degel dedicándole una mirada compasiva – pero ya no pienso dejar de lado lo que te pasa – y tras decir aquello se dio media vuelta y salió de la habitación, dejando tras de sí a Albafica.
oxoxo
Otra noche había pasado desde que había estado Degel frente a ella y simplemente no había podido dejar de intentar recordar de qué color eran los ojos de su amigo, su piel y su cabello… no lo podía negar verlo de frente le había removido una pequeña parte en su interior que había intentado ocultar por siempre y a ciencia cierta, no sabía si tenía miedo de volver a relacionarse con alguien como antes o curiosidad de saber hasta qué punto sus antiguos amigos soportarían estar con alguien a quien no pudieran acercarse a menos de un metro. Alguien… peligroso…
Había despertado agitada nuevamente y recordando el sueño de aquel día nuevamente sintió como su cuerpo comenzaba a dar arcadas, odiaba aquello, odiaba esa sensación de vacío, pero más que nada se odiaba a si misma por haber seguido sus deseos egoístas de ser un santo.
Tal y como la noche anterior había pasado, escucho como tocaban delicadamente su puerta y tras reconocer el cosmos de Degel en unos segundos un débil hormigueo se apodero de su rostro.
- fuera de aquí Degel – espeto Albafica molesta – estoy bien.
- sabemos que no – fue lo único que contesto el chico a través de la puerta de madera que dividía la habitación de Albafica del gran salón del templo – déjame pasar por favor.
- puedo arreglármelas sola – respondió Albafica entrecortadamente.
- por favor – volvió a repetir Degel y esta vez nadie respondió, lo cual tomo como afirmación y colocando su palma sobre la puerta volvió a hablar – voy a entrar – y dicho esto empujo suavemente la puerta, logrando que esta se abriera lentamente.
Entro lentamente a aquella pequeña estancia, débilmente iluminada por la luna, la cual le daba tonos platinados a toda la habitación, lentamente se acercó a la cama en la cual se encontraba Albafica sentada de espaldas a él y cubierta hasta la cabeza con una de las sabanas.
- ya te deje entrar – comenzó a decir la chica – ahora te pido que no te acerques a mí.
El chico miro tristemente la espalda de su amiga, pero sabía que ella tenía razón en pedirle ese espacio, después de todo el mismo sabía que desde el día anterior no había dejado de ser molestamente insistente. Miro alrededor de aquella descuidada habitación, que a pesar de estar limpia, había perdido la vida que anteriormente la caracterizaba, los candiles ya no tenían velas, la mesa de noche había desaparecido del costado de la puerta, la cama ahora se encontraba hasta el fondo y ahora en la equina más cercana a la puerta se encontraba una enorme mancha negra. Vio una silla atrás de la puerta abierta, con delicadeza la cargo y la puso frente a la cama de Albafica, donde se sentó esperando a que la chica dijera algo.
- recientemente comencé a leer un libro – comenzó a hablar Degel después de un largo tiempo en silencio, comprendiendo que Albafica no sería quien iniciaría la conversación – es realmente interesante – continuo hablando tranquilo mientras apoyaba los codos en sus piernas y sostenía su cabeza con ambas manos – habla de la hermosura y… – se pauso unos instantes al ver como Albafica se removía incomoda en su lugar y cayó en cuenta que había dicho la palabra que ella más odiaba – la obra se llama discurso de la hermosura y el amor – corrigió y continuo hablando después de unos instantes – no habla de la hermosura como algo físico – se detuvo nuevamente a ver a Albafica quien aún se mantenía de espaldas a el – habla de ella como un sentir puro, como algo solemne y altruista que puede tener cualquier persona, que sea capaz de dar y recibir amor.
- creo que el autor se equivoca en esa parte - dijo Albafica levantándose abruptamente de la cama, dejando que la sabana que la cubría, se deslizara lentamente por sus hombros hasta caer delicadamente al piso – el dar y recibir amor no es símbolo de pureza – dijo y volteo a mirar a Degel – ya que el amor es el sentimiento más egoísta y cruel que existe.
Degel enmudeció unos instantes al ver como se arremolinaban sentimientos de culpa, ira y tristeza en los ojos celestes de Albafica, sabía que ella estaba mal, sabía que aún no había superado la muerte de su maestro, pero aun asi ver tanto dolor en alguien tan cercano, lograba turbarlo. Mantuvo su mirada fija en los turbulentos posos azules de Albafica y suspiro, por ahora no importaba si eran sentimientos negativos lo que su mirada reflejaba, todo era mejor que ver sus bellos ojos carentes de algún tipo de emoción, además aun entre todo lo malo que había en su mirada, pudo ver que la determinación que la caracterizaba ahí seguía, esperando a que algo la hiciese salir.
- a tus doce años hablas del amor como si ya hubieses sufrido por el – dijo con una voz tranquila en un intento de picar a la chica – como si fuera algo que se acaba para siempre.
- a tus catorce años sigues siendo muy iluso – respondió la chica amargamente y bajo la mirada lentamente.
- no soy iluso – respondió Degel inmediatamente al ver como la chica bajaba su mirada, sintiendo que perdía aquella pequeña chispa de emociones que con trabajo había logrado salir solo para él después de un año, tal vez ella estaba en lo correcto, el amor era un sentimiento egoísta – simplemente pienso que todo es un nuevo comienzo.
- entonces explícame ¿Cómo puedo iniciar algo que yo termine? – volvió a alzar la mirada, observando con dolor a Degel - ¿Cómo se puede salir adelante cuando nada te espera? – susurro aquella última pregunta y Degel comprendió que Albafica ya no hablaba del amor.
- recordando – respondió Degel tranquilamente.
- ¿Qué? – pregunto Albafica confusa.
- se sale adelante, recordando lo bueno y lo malo – el chico suspiro - recordando las sonrisas que te daba orgulloso de ti, recordando sus consejos, recordando que eras su felicidad, recordando sus miradas cargadas de idolatría, recordando la razón de su muerte – cerro los ojos fuertemente al ver como Albafica se había quedado petrificada - se sale adelante aprendiendo y tomando lo mejor de todos los recuerdos – abrió los ojos y vio como los perfectos ojos azules de Albafica comenzaban a actuarse – siempre encuentra algo bueno en lo malo y asi saldrás adelante – suspiro al ver la primera lagrima de Albafica caer rebeldemente por su mejilla – solo asi podrás iniciar algo…
- ¿Qué hay bueno en la muerte de mi padre? – pregunto la chica dolida mientras más lagrimas comenzaban a escurrirse por su rostro.
- que pudo ver a la persona que más amó en su vida luchar y conseguir sus sueños – y dicho esto pudo ver como Albafica caía al piso sosteniendo su rostro con ambas manos, intentando amortiguar su llanto…
oxoxo
Dos noches… dos malditas noches… había sentido aquel cosmos tan conocido agitarse violentamente y sin embargo en ambas noches no había sido el quien había llegado a su lado, todo lo contrario, se había quedado ahí parado a la mitad de la subida al templo de Tauro, observando hacia el frente como si de momento a otro Tauro se pudiese transformar en Piscis, esperando a que aquel cosmos tan frio volviera a Acuario o mejor desapareciese.
"esa no es manera de pensar adecuada para un santo" escucho que le hablaron directamente a su cosmos y suspiro resignado.
- lo siento – se disculpó con una voz tranquila, tomándose el tiempo justo para saborear la amargura que dejaba en su boca cada una de sus palabras.
"te sugeriría que lo arregles" volvió a hablar aquella voz "pero prefiero no meterme en tus asuntos"
- gracias Aries – respondió el chico con una débil sonrisa y es que desde que había descubierto su habilidad para hablar con las armaduras, su relación con su armadura se había vuelto más cercana. El chico miro hacia el cielo y contemplo las estrellas fascinado, luego de lo que parecían dos horas sintió como el cosmos de Degel bajaba nuevamente a Acuario y con un suspiro, dio media vuelta y bajo a su templo con un único pensamiento en la cabeza.
"Albafica"
Hola nuevamente chicos… ¿Qué le parecio? ¿les gusto? Contéstenme… háblenme que hasta siento feo de que casi no dejan reviews… porfi…
En fin que les puedo decir… fue corto… lo sé pero siento que si escribía mas iba a forzar mucho el capítulo asi que pues mejor lo corte ahí, aparte siempre los primeros capítulos son cortitos… o bueno a mi parecer siempre es asi…
Quiero aclarar una sola cosa:
El libro luna de pluton… nah es broma… Bernardino de Rebolledo y Villamizar fue un poeta, militar, etc, que escribió en 1652 el "Discurso sobre la hermosura y el amor" que es un libro que se inspira en la teoría del amor del Banquete platónico. Se me hizo lindo introducir el conocimiento del libro ya que Degel hasta cierto punto se me hace un chico de esos que leen poesía y romances, aparte ya le tocaba a él ser prota.
En fin… ¿Qué les cuento? Estoy emocionada con lo que pueda pasar de ahora en adelante y más porque pues si deje un poco traumada a mi pobre Albafica.
Espero sus comentarios sobre como va la historia ¿Qué necesita? ¿Mis personajes son muy Oc? ¿Apesto? ojala pueda saber mas de ustedes y ustedes mas de mi.
La pregunta que dejare no es tan abierta pero… se las dejare…
¿Ya vieron el tráiler de la nueva entrega de la leyenda de Zelda? Si es asi ¿Que les pareció?
La verdad yo lo vi y me encanto… tal vez no tenga una súper tarjeta gráfica la consola pero… lo admito casi me da un paro al ver algo tan épico y bien hecho… aparte Zelda y Link están preciosos (ame los diseños).
Eso es todo por hoy… nos vemos la próxima…
