Se encienden los reflectores, se abre el telón y una lluvia de diamantina cae sobre el escenario la par que una pequeña mujer vestida con un amplio vestido de satin rojo comienza a bailar al compaz de "ain't no mountain high enough", ignorando completamente a la multitud que la aclama... ignorando a la pequeña universitaria que no despega su mirada del monton de hojas amarillentas, mientras bebia un cafe cargado a un lado de un viejo ordenador...
Aquella no era la primera vez que estaba ahi en busca de valor, sin embargo, despues de 24 veces aun no sabia como lidiar con aquello...
Tomo un sorbo de su bebida y tras unos instantes comenzo a escribir..
Hello!
Ese inició me gusto jaja hoy estoy muy feliz, casi rozando la euforia, tan feliz como la canción anterior lo puede describir y como es raro que me sienta así de la nada he decidido subir un nuevo capítulo, el cual hubiera estado listo días antes, de no haber sido por una fiesta familiar, la idea de un nuevo fic (el cual no subire hasta tener 5 capítulos), mi inscripción de materias y un corte de cabello, pero meh… Que se le puede hacer jaja lo bueno es que he actualizado…Quiero mandar un saludo y un amoroso abrazo a io-chan, quien, aunque aun no ha llegado a este capítulo, se ha tomado la molestia de mandar un review de cada capítulo leído, lo cual me ha ayudado mucho ya que gracias a eso me di cuenta de la poca mención que se le ha dado a kardia, por lo cual ahora tenemos este capítulo…Io, sobre tu primer PM me complace decir que te lo respondí como se debe con un MP, pero como no sabia si debía hacer lo mismo con los comentarios, pues decidí dejar mi respuesta aquí…Así que aquí va la bomba…Lamento ser la causante de tu enamoramiento jaja de hecho nunca pensé que alguien llegara a hacerlo jaja siento que soy demasiado novata inclusive a mi también me esta dando dolor de cabeza pensar con quien se quedara alba jaja y peor aun si tiene que elegir con dos chicos tan geniales (al menos para mi). Para tu tormentoso deleite te traigo un capítulo con kardia jaja mucho kardia a decir verdad, además esperó que esto resuelva tu duda de por que el tomó en el episodio de las amazonas a degel y no a los pequeños jaja rayos quisiera hablar más pero por ahora no puedo :( digamos que estoy empezando a publicar por medio de la app de ff en mi celular y estoy medio tonta, por eso mismo mejor te dej continuar con la lectura…Tras decir aquello y esperando que esta vez si se vean las negritas en el texto… Me despido diciendo lo mismo que en todos los capítulos anteriores:los personajes que son expuestos en esta obra (jaja "obra" debería decir fic), a excepción de los Oc (¿Qué oc? ya mate a mi favorito ahora la vida ya no vale nada), son propiedad de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi. Aunque si fueran mios los tomos tardarían en salir más de medio año…
Anotaciones
"Cursiva entre comillas" Pensamientos del personaje.
"Entre comillas normal" título de pueblos, etc.
Cursiva normal. Recuerdos.
xoxoxo. Salto de tiempo o escena.
Aquella era una fría y lluviosa noche de otoño en el santuario, en la cual todos los santos, fueran de bronce u oro, se mantenían refugiados, mientras finas corrientes de agua se deslizaban cual serpientes por las escaleras y montículos hasta desembocar violentamente en los ríos que corrían en el fondo de los precipicios colindantes al santuario, perdiéndose el bello espectáculo que ofrecía el incesante danzar causado por la incandescencia de las llamas que las antorchas refugiaban del temporal, coloreando débilmente las paredes de un bello naranja opaco y decorando las esquinas con las alargadas sombras de los pilares externos de los templos.
Toda persona, tanto en Rodorio como en el santuario, se encontraba refugiada de la tormenta, procurando conservar el calor de su cuerpo con gruesas cobijas de piel, esperando que el clima mejorase con suaves y vaporosas bebidas tanto para los pequeños como para alguno que otro adulto que aún no se dejaba seducir por los exóticos placeres otorgados por un wiskey añejo o vino, manteniéndose en su comodidad totalmente ajenos al brusco golpeteo que se producía cada que dos personas completamente empapadas se abrían el paso hacia el santuario entre los grandes charcos formados en el piso.
- tal parece que los guardias le tienen miedo al agua - comentó una de las figuras mientras pasaba por encima de un gran charco y daba una mirada desinteresada a los alrededores – eso explica su mal olor.
- Manigoldo, no deberías decir ese tipo de cosas de nuestros compañeros de armas - respondió la otra figura mientras continuaba su gallardo avanzar a través de la fría lluvia, ignorando totalmente los largos y lacios mechones de cabello celeste que contorneaban su rostro.
- Vamos bonito, ríe un poco - le molesto mientras la caída de un rayo por detrás de las colinas iluminaba por escasos segundos las estructuras del santuario y su pálido rostro, dando una visión clara de sus delgados labios sonreír a pesar de los tintes morados a cauda del frio - has estado aún más tenso de lo normal desde que salimos de Italia - continuó hablando mientras llegaban al pie de las escaleras que conducían al templo de Aires - no me digas que te enamoraste de la pequeña Guioca y te duele pensar que jamás volverás a verla - bromeó Manigoldo al mismo tiempo que posaba su mano derecha en su frente dramáticamente - de ser así déjame decirte que eres un enfermo.
- el enfermo eres tú al sacar conclusiones tan erradas Manigoldo - volvió a hablar Albafica molesta mientras comenzaba a caminar escaleras arriba, sintiendo como entraba a sus zapatos el agua que se deslizaba por las escaleras, arrastrando consigo sedimentos - no se trata de eso y aunque así fuera, es algo que no te incumbe - respondió dando una mirada de advertencia con sus fríos ojos cobalto por encima de su hombro, en un intento de hacerle ver que no quería seguir con aquella conversación.
- vamos Albafica no me digas que no te diste cuenta de las miradas que te dedicaba esa niña – comentó divertido mientras subía lentamente los escalones tras de ella.
- No - respondió Albafica seriamente - estaba demasiado ocupado evitando que ella se matara en cada uno de sus intentos de llamar tu atención - fue lo único que respondió tranquilamente imaginando como el rostro del caballero de cáncer se coloreaba de un intenso escarlata a sus espaldas.
Continuaron subiendo en silencio a través de las escaleras hasta llegar al templo de Aries, encontrándose con la mirada fija de su guardián, el cual se mantenía inmóvil frente a ellos, mientras acunaba en su pecho un juego de pestameles blancos, sorprendiendo a los santos recién llegados y removiendo algo en el interior del pecho de Albafica, haciendo que se quedara mirando fijamente los cálidos ojos avellana del santo, sintiendo al instante como tanto su cuerpo como su alma dejaban de sentir frio, era como si con solo una mirada en el momento adecuado el pudiera ayudarla a sentirse mejor, pero eso era imposible se recordó a sí misma, aquella calidez solo era efímera ya que aquel frio en su alma jamás se iría, y el jamás se podría quedar a su lado para ahuyentarlo.
"¿Dudas?" aquellas palabras la sacaron de su ensoñación y al instante aparto su mirada de la de Shion… ¿Hacia cuanto tiempo que no escuchaba aquella voz? "me entristeces Albafica" la dulce voz continúo hablando a la par que una nueva ráfaga surcaba el opaco cielo azul, iluminando el pálido rostro de Shion a su paso, dejando ver que ahora su rebelde cabello caía libre por debajo de los hombros "y yo que te pedí que no me olvidaras" sonó la voz mientras el tremor del rayo inundaba el valle, haciendo que la chica recordase aquella ocasión en la que tanto Shion, como Degel y Kardia se habían encargado de ayudarle a defender el honor de las amazonas "esta vez asegúrate de no hacerlo" finalizo la voz y tal como llego, se fue, dejando de fondo el repiqueteo de las gotas de agua al caer.
- caballeros, no los esperaba hasta mañana - hablo el santo con voz grave, estremeciendo con sus palabras a Albafica.
- santo dorado de Aries ¿Acaso cometió la osadía de subestimarnos? - lo pico Manigoldo con una sonrisa.
- en lo absoluto señores - respondió Shion apresuradamente al ver como el rostro de Albafica se ensombrecía - creí que ustedes buscarían refugio de la lluvia en alguna posada de Rodorio – afirmo Shion mientras estudiaba con la mirada el marmóreo rostro de Albafica
- ¿Para qué hacerlo si ya estamos tan cerca? - respondió el santo de Cáncer divertido, dedicándole una amplia sonrisa - además el niño bonito no tenía intenciones de codearse con los aldeanos - continuó hablando mientras señalaba a la aludida con su pulgar - tiene un severo problema con su sangre - finalizó Manigoldo para posteriormente acercarse a Shion, recibiendo de sus blancas manos la pulcra tela hecha de lino - estoy seguro de que imagina que de un momento a otro sus poros se abrirán y botarán la sangre como agujas que mataran a toda persona que esté cerca.
- gracias por tan exagerado pensamiento santo dorado de cáncer – repuso Albafica con ironía - creó que todos en el santuario conocen mi severo problema sanguíneo - dijo mirando como el santo comenzaba a secar la ropa sobre su cuerpo y su cabeza con la toalla de lino - aunque es halagador que compare mi cuerpo con una fuente – dijo dudosa, complacida de que su voz se mantuviese parecida a la de un hombre gracias a su uso de cosmos - esa es una comparación nueva - finalizó mientras continuaba caminando, pasando de largo la mano extendida de Shion que le ofrecía el otro pestamel que llevaba consigo - no me malinterprete santo dorado de Aries - comenzó a hablar tras sentir una punzada de culpa arder en su pecho - agradezco que quiera proporcionarme algo con que secar mi cuerpo, sin embargo mi pequeño problema sanguíneo me lo impide y temo matarlo de un momento a otro – finalizo mordazmente.
- yo no le temo a tu sangre - le respondió el santo al tiempo que giraba su cuerpo, quedando de frente con la espada de Albafica que se mantenía cubierta por la gran caja de oro en la que cargaba su armadura.
"Tonto" fue lo que Albafica pensó tras escuchar aquellas palabras, completamente segura de que lo que él decía solo era una cruel mentira, pensando en que Shion era igual a Degel, era un irresponsable. Logró contener un triste suspiro antes de que este saliera de su garganta y continuó avanzando a lo largo del templo, sintiendo como a cada paso algo en la parte izquierda de su pecho se encogía dolorosamente al pensar en la imagen de un Shion empapado tras de sí.
- me adelantare hacia mi templo Manigoldo - informó Albafica con la voz apagada - mañana te veré para ir a ver al gran patriarca.
Finalizó antes se continuar su camino, escuchando un "vejestorio poco práctico" de parte del santo dorado de Cancer, sintiendo al salir del templo como la pesada aura que oprimía sus hombros se desvanecía lentamente al compás de cada una de las gotas de lluvia que caían sobre la fría piel de su rostro, en un suspiro levanto su mirada hacia el cielo, cerrando los ojos al sentir como las gotas de agua caían sobre ellos y por unos efímeros instantes sintió como delicadas gotas se deslizaban por su rostro, dejando un camino de dolorosa calidez... ohhh, esa calidez se sentiría tan bien si tan solo dejase de nevar en su corazón…
Tras asegurarse completamente de que aquella calidez había desaparecido de su rostro, continuó con su lenta caminata escaleras arriba, pidiendo de manera formal la autorización de atravesar los templos cada vez que llegaba a uno, obteniendo en la mayoría de los casos miradas curiosas por la mayoría de los guardianes al ver como el agua caía a chorros de su larga cabellera azul, escurriéndose a través de su larga gabardina negra hasta llegar al piso dejando grandes charcos de agua a su paso.
Continuó subiendo a lo largo de la deteriorada escalinata hasta llegar al templo de Escorpio, evitando en lo posible los grandes cauces de agua que bajaban por las escaleras formando diminutas cascadas, deteniéndose abruptamente al observar como el guardián de aquel templo la esperaba parado en la entrada de su templo, con los brazos cruzados sobre su pecho, perfectamente resguardado de la lluvia, dejando que su rebelde cabellera azul enmarcara su rostro, resaltando sobre su pálida piel a causa del frío y logrando crear un contraste al conjugarse con el rojo natural de sus carnosos labios.
- ya habías tardado niño bonito- comenzó a hablar el santo dorado de Escorpio mientras le dedicaba una amplia sonrisa confiada – tú y yo tenemos algo pendiente - sentencio el chico a la par que levantaba la ceja cínicamente y ladeaba la cabeza, moviendo ligeramente los cortos mechones azules que se encontraban erizados por la humedad - y quiero saldarlo ahora.
- santo de Escorpio, tal como le informe la vez anterior, los santos solo debemos usar nuestras técnicas para proteger a nuestra diosa – comenzó a hablar seriamente Albafica, evocando el recuerdo de aquel día en el que Kardia había tenido la osadía de atacarla en su propio templo - además yo no tengo nada pendiente con usted - replico Albafica fríamente para posteriormente dedicarle una mirada simple al santo y sin más se dispuso a reanudar su andar cuesta arriba sin apartar su opaca mirada de los centelleantes ojos del santo de Escorpio - si me disculpa atravesare su templo – hablo Albafica una vez que paso del lado del santo.
- no te doy permiso de pasar – se apresuró a decir Kardia con una extraña nota de seriedad en su profunda voz, para posteriormente dar media vuelta para enfrentar la fría y confusa mirada de Albafica, quien, extrañada por aquel tono tan inusual en la voz del santo más despreocupado del santuario, se había detenido para dar media vuelta y conectar su fría mirada con los ardientes ojos de Kardia, iniciando una inconsciente lucha de poder.
- no tienes el derecho de prohibirle a un santo dorado la subida a su templo - acusó Albafica desde su lugar, completamente conocedora de las leyes que la obligaban a mantenerse en su lugar hasta que el guardián del templo le permitiese pasar, odiando el protocolo que sometía a toda persona o santo a obedecer sin rechistar.
- tengo todo el derecho de prohibirle el paso a quien yo quiera - afirmó Kardia sonriendo con malicia, consciente de que, gracias a su reciente gran apego a las normas, Albafica no tendría más remedio que mantenerse ahí hasta que el le otorgase su permiso o en el mejor de los casos peleara por él.
- déjeme pasar santo de Escorpio - ordenó Albafica, recibiendo en respuesta una amplia sonrisa cínica por parte del santo, dejando ver su perfecta dentadura blanca.
- no – respondió burlón el santo – para pasar tendrás que pelear contra mí - decreto Kardia mientras dejaba que su dorado cosmos se desatara violentamente, esparciéndose a lo largo de la habitación cual densa niebla en un frio bosque a mitad del invierno, chocando con los muros del templo para posteriormente regresar a él y arremolinándose violentamente a su alrededor, logrando que su larga cabellera comenzara a ondearse al compás de su cosmos.
- no pelearé - afirmó Albafica, para posteriormente sentir como el ardiente cosmos de Kardia iniciaba una satírica danza a su alrededor, golpeando su cuerpo con violencia, obligándola a apretar con fuerza los dientes, obligándose a sí misma a mantener inmutable su rostro mientras comparaba aquella nueva fluctuación de energía con la que poseía cuando eran menores, admirado los tintes de brutalidad adquiridos
- eso está por verse - hablo Kardia mientras le mostraba a Albafica el intenso destello carmesí que sobresalía del dedo índice de su mano derecha, - Scarlett needle - vocifero con excitación e inmediatamente comenzó a correr hacia Albafica, la cual se mantenía inmóvil a causa de la técnica restrictiva que Kardia le había logrado lanzar en el instante en el que había liberado su cosmos. Albafica forcejo contra aquella inconveniente técnica, saliendo de ella instantes antes de que el golpe de Kardia golpeara su pecho, logrando así esquivarlo dando un paso hacia un lado mientras lanzaba lejos la caja de pandora que contenía su armadura, sin embargo, antes de que ella pudiese estabilizarse en su nueva posición, el santo dorado de Escorpio cambio de golpe la trayectoria de su ataque, para dirigir un certero puñetazo hacia el rostro de Albafica, logrando hacerle una cortada superficial a la mejilla izquierda de la chica a pesar de que ella había creído esquivarlo, provocando que Albafica diera un apresurado salto hacia atrás para alejarse lo más posible de Kardia.
- deténgase santo dorado de Escorpio - exigió Albafica fuera de sí mientras limpiaba con su pulgar la sangre que salía de la herida de su mejilla, para posteriormente en un delicado movimiento de muñeca, colocar su palma sobre la herida y comenzar a aplicar en ella su propio cosmos con la intención de curarse, no lo había intentado antes, sin embargo su maestro la había obligado a aprender a hacerlo y aquella era una ocasión adecuada para intentarlo – esto no está bien – volvió a hablar y suspiro satisfecha al sentir que había realizado la técnica de la manera correcta - no actúe como un…- continuo hablando en un intento de hacer entrar en razón a su compañero de armas, silenciándose inmediatamente al ver como tres destellos carmesí que se acercaban a ella a toda velocidad y sin más remedio se lanzó estrepitosamente hacia un lado agradecida por haber podido evitarlos, desde pequeños ella sabía lo rápido que era Kardia a causa de que él se jactaba constantemente del aumento gradual en el peso de sus pesas de tobillos al que el mismo se sometía, y estaba aliviada de haber podido esquivar un ataque de quien se había obligado a obtener una velocidad superior a la de Aspros, el prodigioso santo dorado de géminis.
- deja de huir - le reprochó Kardia, haciendo que ella se preguntase si el chico hablaba únicamente del combate, mientras continuaba lanzando destellos escarlatas contra Albafica quien a duras penas podía evitarlos. Tras caer al suelo, Albafica rodó rápidamente al sentir como el cosmos de Kardia se le aproximaba violentamente y miro con sorpresa el enorme hueco que había causado el último ataque del santo de Escorpio en la losa verde esmeralda sobre la que momentos atrás se encontraba tirada – si te soy sincero, ya estoy cansado de tu estúpida actitud - confesó Kardia mientras continuaba lanzando sin tregua sus agujas carmesí a Albafica, quien continuaba evitando los ataques cada vez con más trabajo – primero, te largas sin siquiera despedirte a "no sé dónde" con tu maestro – rugió dando tregua a Albafica por un instante - después consigues la armadura por la que tanto peleaste, atreviéndote a manchar la voluntad de tu maestro usándola solo por obligación – afirmo con ironía mientras volvía a lanzar un destello carmesí contra Albafica, quien lo esquivo con éxito saltando hacia atrás - siempre con esa estúpida aura de convaleciente – escupió venenosamente a la par que lanzaba un nuevo destello, el cual esta vez había logrado perforar el pecho de Albafica - y para finalizar llegas al santuario fingiendo ese maldito andar engreído, alejando a todos los que se te acercan en un intento de parecer fuerte, pero desatando en las noches un asqueroso cosmos que solamente evoca lástima - continuó hablando Kardia sin parar de lanzar ataques, haciendo que Albafica le dedicará miradas vacías a la par que evitaba cada ataque, sintiendo a cada paso el profundo ardor de la herida provocada por Kardia – es más… ¿Quieres saber cómo te dice Aspros? – preguntó Kardia fríamente tras impactar uno más de sus ataques en el pecho de Albafica - hermoso príncipe llorón - pronunció Kardia con sorna mirando con furia los profundos posos azules que conformaban los ojos de Albafica, odiando aquellas heladas lagunas que le miraban carentes de alguna chispa de vida - y creó que tiene razón - afirmó mientras volvía a atacar a Albafica, quien se mantenía inmóvil frente a él, acertando esta vez tres de sus ataques - te has vuelto una inestable plasta de autocompasión – volvió a lanzar otro ataque, perforando una vez más su piel - te has encargado de dañar tu alma en vez de sanarla – reprocho lanzando otro ataque, acertando nuevamente - has extinguido el fuego de tú mirada – esta vez fueron cuatro los destellos que atravesaron el inmóvil cuerpo de Albafica, quien únicamente se mantenía con la mirada perdida - solo das pena ajena y estoy seguro de que si Lugonis te viera estaría muy decepcionado - finalizó lanzando un nuevo ataque, sonriendo satisfecho al ver como la mirada de Albafica se posaba sobre el brillando en furia – y quizá arrepentido de haber dejado su armadura con un niño tan débil – le pico Kardia al mirar como el fuego de la mirada de Albafica se parecía al de antaño.
- tú no sabes nada - rugió Albafica mientras hacía que decenas de rosas negras se arremolinaran a su alrededor, para posteriormente lanzarlas contra Kardia – no sabes por lo que pase - grito frustrada al ver como Kardia simplemente atrapaba su ataque entre sus manos, para posteriormente deshacerlas - y por eso mismo no lo entiendes - grito descontrolada mientras invocaba una rosa blanca entre sus manos a la par que Kardia sonreía satisfecho y volvía a mostrar su destellante uña escarlata, dispuesto a lanzar de golpe las últimas cinco agujas - nadie me entiende - grito antes de comenzar a correr hacia Kardia.
- todos lo haríamos si dejadas de actuar como una princesa - rugió Kardia mientras emprendía una carrera hacia ella con su destellante dedo preparado para lanzar su ataque.
- Diamond dust / Crystal wall - aquellas palabras resonaron a lo largo de la estancia en un coordinado grito llamando la atención, tanto de Albafica, como de Kardia, para dar lugar al instantáneo enfriamiento del templo, seguido de diversos destellos dorados, los cuales comenzaron a agruparse hasta formar una delgada e iridiscente barrera entre Kardia y Albafica, obligando a ambos a deshacer sus respectivas técnicas
- ¡Degel! ¡Shion! – pronuncio Kardia molesto al sentir el frio cosmos de Degel tras de el y ver a Shion parado en la entrada del templo de Escorpión, con los cabellos alborotados, la respiración agitada y un débil sonrojo en las mejillas que delataban que el santo había subido corriendo desde Aries - no se metan en esto – grito desde su lugar al mirar como sus pies comenzaban a cristalizarse a causa de una gruesa capa de hielo, la cual mantenía ancladas en su lugar las largas piernas del santo de Escorpio - ya estoy cansado de solaparlo - rugió mientras forcejeaba contra el hielo de sus piernas al mismo tiempo que le dedicaba una feroz mirada a una feroz Albafica a través del muro de cristal de Shion - se está comportando como un completo idiota y ya que ustedes han fallado miserablemente en todos sus blandos intentos de ayuda - dijo esta vez disparando sus agujas contra el frío hielo de sus pies, en un intento de liberar sus pies de su prisión, desquebrajando con cada golpe la gruesa capa de hielo – seré yo quien le haga ver su error - grito mientras liberaba sus pies, dejando escapar a su paso una gran columna de vapor.
- déjalo ya Kardia – ordenó la profunda voz de Degel desde detrás del chico, mientras los ecos de sus pasos sonaban en un repiquetear constante a lo largo del templo, cada vez más cerca de donde se encontraba Kardia, el cual había vuelto a liberar su violento cosmos, el cual se arremolinaba y chocaba contra el muro de cristal de Shion, burlándose de Albafica quien lentamente había comenzado a dejar salir un ardiente cosmos dorado - querer ayudar es una cosa muy diferente a atacar a un amigo.
- hay veces que los golpes hacen razonar más rápido que las palabras - repuso Kardia sin dejar de mirar con furia a Albafica, quien le regresaba la mirada con la misma intensidad, continuando en silencio con la lucha que había sido interrumpida instantes atrás, esperando que el fuego derritiera el hielo o en caso contrario, que el hielo congelase el fuego – ya no estoy dispuesto a seguir viendo como su patético comportamiento hace que la gente piense que es un completo imbécil - dijo aquellas palabras para posteriormente ver como Shion se acercaba a Albafica y lentamente posaba su mano en su hombro, despidiendo suavemente un tranquilizador cosmos en un intento de parar todo aquello.
- estas tomándolo muy personal - hablo seriamente Degel una vez que estuvo a la par del santo dorado de Escorpio, luciendo orgulloso su armadura, abrió la boca para agregar más palabras a su oración, sin embargo la cerro al sentir la abrumante ráfaga de cosmos que Kardia había liberado, para posteriormente abalanzarse contra el muro de cristal de Shion, furioso de ver como Albafica apartaba bruscamente su hombro del agarre del santo de Aries, dejando al chico con la mano extendida hacia el frente.
Lo que paso a continuación había sido tan rápido que Degel únicamente había podido ver como la poderosa técnica de Shion se despedazaba en miles de partículas que, a pesar de la obscuridad, brillaban de un intenso dorado mientras se dispersaban lentamente a lo ancho del templo, proporcionando una efímera luminiscencia a aquel lugar, deduciendo al instante que Kardia había despedazado el muro de un golpe, con la única intención de correr y tomar a Albafica del cuello de la gabardina, empujando a Shion a su paso, dejándolo tirado a un costado de donde ellos se encontraban.
- ¿Cómo quieres que no lo tome personal si se ha vuelto tan imbécil? – le reprocho en un grito Kardia mientras apretaba con más fuerza el agarre sobre Albafica, ignorando completamente la lucha que ella hacía con la única intención de apartarse de sus fuertes manos - él se ha encargado de fastidiar todo lo que logramos cuando éramos aprendices - dijo mientras golpeaba el rostro a Albafica con su mano derecha, antes de darle una rápida patada a Shion, quien se había levantado para lanzarse hacia él, logrando golpearlo en la boca del estómago, provocando que este callera sobre a fría loza del templo mientras intentaba recuperar el aliento - y si piensa seguir con la idea de que es el único que perdió a alguien cercano, temo decirle que eso es falso - hablo volviendo a golpear el rostro de Albafica con fuerza al mismo tiempo que apartaba su cuerpo de la trayectoria de una patada que ella le había lanzado en un desesperado intento de liberación - todos hemos perdido a alguien – continuo esta vez pegando su rostro al de la chica - yo perdí a mi maestro antes de conocerlo, para después perder en manos de mi mejor amigo a la persona que me adoptó, crio y entreno – confeso entrecerrando los ojos furioso - Shion perdió a un grandioso maestro y amigo cuando más lo necesitaba – dijo al mismo tiempo que apartaba a Albafica de él, solo para tomar con su mano derecha el mentón de Albafica y obligarla a mirar hacia donde Shion se encontraba - y Degel… el no solo perdió a su maestro… – dijo mientras regresaba la fría mirada de Albafica hacia el frente, apretando con fuerza su agarre al sentir como ella volvía a iniciar un violento forcejeo - él tuvo que matarlo, perdiendo en el transcurso su visión, teniendo que consolarse con los inútiles lentes de un muerto que una niña ingenua le regalo - continuó hablando Kardia a la par que le golpeaba el rostro de Albafica nuevamente, haciendo que con sus palabras un nudo se formara en el pecho de la chica ¿Cómo era que no se había enterado de eso? - ¿No lo sabias? - preguntó Kardia aún más molesto al ver la turbación que se reflejaba en el rostro de Albafica – bueno, supongo que estabas demasiado ocupado lamiendo tus heridas como para notar que TU VECINO ya no lee sus libros por doquier – dijo mientras apartaba de golpe a Shion, quien, tras recuperar su aliento lo había tomado firmemente de los hombros con la intención de apartarlo de Albafica – también nosotros tres hemos sufrido – dijo en un susurro - pero ninguno se ha rendido - afirmo después encajar un golpe en el mentón de una inmóvil Albafica, logrando hacer que un fino hilo de sangre saliera de su boca - Degel se la pasa encerrado puliendo cristales en búsqueda de uno que mejor le ayude en su problema – dijo escuchando a sus espaldas un suspiro, sabiendo que pertenecía a Degel, quien se había mantenido a una distancia prudente de aquel enfrentamiento – Shion todas las mañanas baja al coliseo de entrenamiento a perfeccionar la última técnica que le mostró su maestro – dijo esta vez mirando a Shion, quien le devolvió la mirada confuso ¿Desde cuándo Kardia sabia aquello? - y yo, bueno ya ni siquiera me he enfermado - dijo para posteriormente liberar a Albafica de su agarre, la cual cayó estrepitosamente al suelo – todos sabemos que te duele, pero eso no te da derecho a rendirte.
- no entiendes - reprochó Albafica furiosa - mi sangre… - dijo esta vez en un susurro para después callarse al sentir como sus ojos comenzaban a escocer, dándole a entender que se encontraba en la antesala del llanto.
- déjate de bromas - explotó Kardia al ver los vidriosos ojos del santo de Piscis - en lugar de llorar tus penas busca la manera en la cual ese defecto pueda serte útil – dijo recibiendo esta vez una mirada sorprendida por parte de la chica, tras aquello dio media vuelta y suspiro - ¿Sabes por qué decidí que Shion y tu fuesen mis amigos a pesar de que había más aprendices de mi edad? - preguntó Kardia dándole una mirada sería a Degel que se mantenía frente a él escondiendo sus reacciones bajo su inmutable mascara – los elegí porque eran diferentes a los demás aprendices, ustedes si tenían determinación - dijo y posteriormente miró por encima del hombro a Albafica - a la fecha no me arrepiento de esa decisión – tras aquellas palabras vio como los ojos azules de Albafica centelleaban y formó una sonrisa arrogante - mi amigo es la mejor versión del santo dorado de piscis, asegúrate de traerlo de vuelta, el piso de mi templo necesita una limpieza profunda -dijo mientras alzaba una ceja divertido, recibiendo ante todo pronóstico una suave sonrisa por parte de Albafica, para posteriormente ver como se levantaba y salía corriendo del templo, dejando a su paso a un sorprendido Degel.
-Albafica…- la llamo Shion preocupado, dispuesto a seguirla, deteniendo su andar a ver como Kardia se interponía en su paso.
-déjalo - ordenó - hay muchas cosas que debe pensar…
Y bueno aquí termina otro episodio y cómo es costumbre quiero aclarar una cosa de la que hable en capítulo y es sobre los pestameles, por lo que investigue esas eran las toallas en ese si lo espero no equivocarme.
Por otro lado quiero decirles que estaré publicando una vez por quincena y que intentaré hacer las cosas lo mejor posible yo les avisaré sobre cuando estará la nueva historia y sin más asuntos que atender me despido de ustedes.
Cuídense y respóndanme está pregunta.
¿ cuando empezaron a ver saint seiya?
yo cuando iba en la primaria…
