Que hay!
Hoy tampoco hablare mucho así que dire lo mismo de siempre: los personajes que son expuestos en esta obra (jaja "obra" debería decir fic), a excepción de los Oc ( acabo de recordar que tengo dos Oc's jajaja), son propiedad de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi. Aunque si fueran mios ya se estaría emitiendo la animación de Saintia Sho
Anotaciones:
"Cursiva entre comillas": Pensamientos de los personajes
"Entre comillas normal" Títulos de algo o nombres de pueblos.
Cursiva normal: Recuerdos.
oxoxo: salto de tiempo ya sea a mediano largo o corto plazo.
Aquella mañana después de una torrencial lluvia nocturna, el petricor que emanaba del suelo se colaba lentamente a lo largo de la villa, inundando con su delicada esencia las fosas nasales de cada uno de los habitantes del lugar, provocando de manera sublime una sensación de letargo, la cual, al conjuntarse con los relucientes mosaicos formados a causa de los cálidos rayos solares que se reflejaban en el haz de las hojas de las plantas que rodeaban el creciente riachuelo de la villa, lograba capturar la atención de cualquier transeúnte, provocando que más de uno se detuviera con el único propósito de admirar aquel escenario, en el cual las rusticas casas hechas de mampostería y la cristalina corriente de agua que partía por la mitad aquel pueblo eran los actores principales.
Cualquiera afirmaría que la frescura del ambiente proporcionaría las condiciones adecuadas para que toda persona cercana a aquel pueblo desempeñara sin percances sus labores habituales, sin embargo, quien que se atreviera a entrar al duodécimo templo zodiacal descartaría aquella afirmación de manera inmediata, al ver el esbelto cuerpo de su guardián tendido boca abajo sobre la fría loza que decoraba elegantemente la sección más cercana a la cumbre de la imponente montaña que sobresalía tras la villa, mientras fijaba su tempestuosa mirada cobalto en la entrada del templo, dejando que sus pensamientos volaran lejos de aquel lugar, dejando perder su mente cual barco a la deriva sobre un tempestuoso mar, intentando recordar toda aquella enseñanza que sus maestros le habían proporcionado, dándose cuenta de que en su afán de olvidar todo aquello que le dolía, había borrado una gran cantidad de información importante. Cerro los ojos fuertemente al sentir como sus ojos comenzaban a picar… ¿Es que acaso se había vuelto un completo fracaso?
– … eso no te da derecho a rendirte… en lugar de llorar tus penas busca la manera en la cual ese defecto pueda serte útil...-
Aquellas palabras volvieron a su mente acompañadas de la salvaje mirada que el santo de Escorpio le había dedicado mientras le daba una paliza y ante tales recuerdos soltó un suspiro de frustración, para posteriormente enfocar su mirada en la gran mancha de sangre seca cercana a ella, recordando que aquella noche tras llegar a su templo, había caído inconsciente, despertando al día siguiente para notar que sus extremidades no reaccionaban ante lo que ella ordenaba.
Se mordió la lengua mientras maldecía internamente a Kardia y con pesar se dedicó a observar el suelo de su templo, mientras esperaba que el entumecimiento de sus extremidades desapareciera lo suficiente como para levantarse, descubriendo para su pesar como una pequeña catarina se acercaba lentamente hacia donde ella yacía, siguió con la mirada el lento andar de aquel escarabajo que bordeaba eficientemente la sangre seca del suelo y suspiro tristemente al ver como el camino que recorría el animal se volvía angosto hasta desaparecer, cerró los ojos al conocer el desenlace de aquello y cuando los volvió a abrir pudo observar el cuerpo inmóvil de la catarina, posicionado de tal manera que parecía como si este le reprochara el irrefutable hecho de que nada podía salvarse de su veneno, sin embargo antes de que pudiera comenzar a compadecer a aquel animal, sintió como una vibrante cosmoenergia se acercaba apresuradamente al templo, horrorizándose al descubrir que su cuerpo aún se negaba a obedecerle y tras lo que pareció una eternidad pudo ver como la pequeña figura de una amazona ataviada con los ropajes del águila entraba lentamente a su templo.
- ¡Por Athena! – exclamo la amazona con la voz cargada de horror – ¿Qué le ha pasado santo de Piscis? – pregunto esta vez mientras se acercaba presurosamente hacia donde Albafica se encontraba tirada.
- detente ahí amazona – ordeno el santo al ver como la amazona se le acercaba, obligando a la chica a detenerse a unos cuantos metros de su cuerpo – si mi sangre te toca morirás así que te recomiendo no acercarte más, dar media vuelta y volver por donde viniste - continúo explicando Albafica mientras observaba la pulcra mascara de plata que cubría el rostro de la amazona, a quien reconoció como su antigua compañera de entrenamiento tras observar su rebelde cabellera cobriza atada en dos trenzas, que descendían sobre la pechera azul de su armadura.
- no puedo volver – expreso la amazona intranquila - necesito hablar con el patriarca… es importante – dijo esta vez preocupada, mientras daba una corta mirada hacia donde se suponía que se encontraba la salida del templo.
- lo siento Arabelle – dijo Albafica torpemente a causa de la constante sensación de hormigueo de la que era víctima su cuerpo - aunque quiera no puedo ayudar – se lamentó buscando con la mirada las protuberancias que simulaban los ojos de la amazona.
- es importante – dijo la chica nuevamente, esta vez en un susurro – la maestra Scatha… - volvió a susurrar, provocando que Albafica abriera los ojos desmesuradamente – por favor… – suplico, mirando a Albafica a través de la máscara de su armadura.
- ¿Qué sucede con la maestra? – pregunto Albafica exaltada, mientras miraba con horror como la máscara de Arabelle la observaba fríamente – responde Arabelle – ordeno al ver como la chica alejaba su rostro, para evitar así que ella la mirara más detenidamente.
- desde que te fuiste, las cosas en el bosque cambiaron demasiado – dijo Arabelle con un tono de voz carente de emociones – tanto amazonas como aprendices le echaron en cara a la maestra el haber permitido que un hombre se asentase en nuestros terrenos por tanto tiempo – dijo volviendo a ver a Albafica a través de las frías cuencas de su máscara – en el último año las tensiones llegaron a tal punto que se creó un consejo que le retiro el mando absoluto sobre la comunidad de amazonas y hoy… - Arabelle detuvo su relato unos instantes para suspirar, causando que una dolorosa punzada se alojara en el pecho de Albafica – un grupo de amazonas inconformes quemaron su cabaña y mientras realizaba su entrenamiento rutinario le tendieron una emboscada – soltó Arabelle rápidamente, provocando que con cada palabra, el dolor en el pecho de Albafica empeorase – la acusan de traición, la despojaron de su armadura, de su máscara y la quieren encerrar en Cabo Sunion – finalizo Arabelle.
- ellas no tienen ningún derecho – comenzó a hablar Albafica en un susurro, sintiendo como su cuerpo comenzaba a ser recorrido por un peligroso ardor, que nacía en su pecho y se extendía violentamente a lo largo de su cuerpo, acallando con dolor el entumecimiento que sentía – nadie más que Athena puede encarcelar a alguien de la orden en Cabo Sunion.
Dijo esta vez con un tono más fuerte, dedicándole una mirada furiosa a Arabelle, logrando que la chica retrocediera tres pasos al mismo tiempo que adoptaba una pose defensiva, temerosa de que el santo frente a ella se levantara en cualquier momento para atacarla.
Albafica comenzó a mover de manera violenta los dedos de sus manos y apretó con fuerza los dientes mientras apoyaba sus manos sobre la loza para ayudarse a levantar, los escucho rechinar, sintió nuevamente como su boca se comenzaba a llenar de un denso liquido salado, el cual dejo caer sobre el suelo del templo cuando había inundado por completo su boca, y mientras se levantaba con dificultad volvió a mirar a Arabelle quien se mantenía frente a ella en posición de defensa, quien al instante se apartó más de ella, para posteriormente sentir como un calor abrazador inundaba la estancia, seguido de un inmenso destello y una abrumadora sensación de pesadez, que terroríficamente la obligaba a doblegarse.
Vio como Albafica se envaraba completamente y tras recibir una mirada por parte del santo se adentró al templo, corriendo hacia donde se encontraba la escalinata que conducía hacia la sala del patriarca, encontrando un camino despejado de rosas, alcanzando a ver como los pétalos danzaban erráticamente a los bordes de la escalera, suspiro aliviada y dio una corta mirada hacia adentro del templo.
- gracias – murmuro y comenzó a correr cuesta arriba, sintiendo como el cosmos del santo dorado de Piscis se alejaba rápidamente del templo.
Albafica comenzó a descender rápidamente de su templo, ignorando completamente a Degel quien al verla únicamente se hizo a un lado, dejando que ella pasase libremente, sonriendo ligeramente al ver la peligrosa determinación que emanaba de la endurecida mirada de la chica y decidido a no entrometerse, volvió a prestarle atención al gran libro de pasta azul que había dejado de leer al sentir el violento cosmos de su amiga. Continuo descendiendo con rapidez, observando como todos los santos la miraban con curiosidad, aumentando su velocidad para evitar tres ataques por parte de Kardia a quien le cubrió el rostro completamente con una mano, para posteriormente tomar impulso e impactar su cabeza contra el suelo del templo de Escorpio, dejando al santo con una amplia sonrisa en el rostro.
Sintió una cosmoenergia nueva al pasar por Libra, pudo ver al pequeño Regulus dedicarle una mirada de asombro mientras pasaba por Leo y una sonrisa escapo de sus labios al ver como Manigoldo de Cancer la miraba altaneramente, con una sonrisa engreída dibujada en sus labios.
Recorrió en menos de diez minutos el camino que conectaba a Piscis con Aries y al llegar al primer templo pudo ver a Shion con su brillante armadura puesta, dedicándole una mirada tranquilizadora.
- salgamos del templo – fue lo que Shion dijo en el instante en el que ella piso el templo y dándose media vuelta agrego – te enviare a Cabo Sunion.
- ¿Cómo sabes? – pregunto Albafica firmemente mientras lo seguía hasta la explanada que se encontraba fuera del templo de Aries.
- leí su mente – confeso Shion tranquilamente y antes de que Albafica abriese su boca para reprocharle el hecho de haber usado sus habilidades de manera tan ilegal, extendió su brazo hacia ella, provocando que un destello luminoso emanara del suelo, envolviendo en su totalidad a la chica, quien únicamente atino a cerrar los ojos en el momento en el que su cuerpo comenzó a brillar, para después desaparecer, dejando al santo mirando con anhelo hacia el horizonte, al mismo tiempo que cerraba los ojos tranquilamente y dejaba salir el suspiro que había contenido desde que la había visto llegar a su templo con las mejillas enrojecidas, el cabello alborotado y con la mirada brillando de determinación, sonrió satisfecho y abrió sus ojos para observar el cielo azul que se cernía sobre el santuario, dejando que sus cálidos orbes avellana siguieran el contorno de las blancas nubes que flotaban cubriendo ocasionalmente el sol, mientras mentalmente imploraba a Athena que todo saliera bien.
oxoxo
Sintió como sus mejillas eran acariciadas por la suavidad de la brisa marina y lentamente abrió los ojos, descubriendo que frente a ella una extensa franja turquesa se extendía hacia el horizonte, fusionándose con la blanca arena en un rítmico vaivén, que acompañado por el rumor que causaban las olas al romperse daban al lugar un perfecto efecto calmante a aquel pequeño pedazo de paraíso.
Entrecerró los ojos al sentir una fuerte brisa acariciar nuevamente su rostro, acompañado de un suave hormigueo, seguido de una sensación de sequedad en la boca, con apariencia serena paseo su mirada a lo largo de la playa, buscando cualquier indicio que delatara a las Amazonas que habían atacado a su antigua maestra, observando, desde el mirador de mármol en el que se encontraba, el hueco que formaba la antigua prisión, sintiéndose aliviada al verlo vacío.
Bajo lentamente las blancas escaleras que conducían a la playa, percatándose de como un nudo se le formaba en la boca del estómago con cada escalón, tras llegar al final de la escalera continúo caminando a través de la playa, sintiendo como a cada paso sus pies se hundían en la arena, obligándola a caminar con mayor dificultad, mientras poco a poco sentía como las botas de su armadura se llenaban de fina arena blanca.
Observo las olas romperse al chocar contra un acantilado, descubriendo con horror que desde aquella sección tres mujeres se acercaban cargando entre todas un gran bulto, envuelto en lo que parecía una vieja sabana, formo con su cosmos una pálida rosa roja que jugo entre sus dedos y suspiro en un intento de liberar la tensión que se había apoderado de sus hombros, esperando paciente a que las mujeres se acercaran a donde ella se encontraba.
- ¿Qué hace un santo dorado aquí? – replico una mujer con una brillante armadura morada mientras soltaba abruptamente la sección de manta que ella cargaba, dejando ver un pálido brazo que colgaba aparentemente sin vida. Molestano a Albafica, quien sabia exactamente de quien se trataba.
- tranquila Annie – hablo la única mujer que no llevaba puesta una armadura - esto no te concierne así que no te metas - dijo la mujer a Albafica, mientras la amazona que respondía al nombre de Annie volvía a tomar la sección de manta que había soltado – castigaremos a esta traidora.
- en realidad - comenzó a hablar Albafica con tranquilidad, dedicándole una mirada de enfado a aquella mujer de corto cabello azabache, controlando las ganas que tenia de clavar en sus pechos la rosa que tenía entre sus dedos – desde que se metieron con mi maestra esto me concierne – dijo esta vez despojándose de su máscara de serenidad, dejando ver su molestia – y en lo que a mí me consta ella jamás ha traicionado a nuestra diosa.
- nos traiciono a todas las amazonas – volvió a hablar la mujer – entreno a un hombre y dejo que se paseara libremente por el bosque, rompiendo así una tradición milenaria.
- así es – la siguió la mujer que se había mantenido callada todo ese tiempo – Athena nos otorgo ese bosque a nosotras las mujeres, no a ustedes… nadie puede entrar sin nuestro permiso… ahí nosotras mandamos no el patriarca…
- en realidad el bosque forma parte del santuario, el santuario está bajo las órdenes del patriarca y el patriarca fue quien decidió que yo entrenara ahí – hablo Albafica fríamente – ella no tiene ninguna culpa.
- si que la tiene – repuso la mujer de armadura morada – ella no se opuso a esa decisión, prefirió ser un perro fiel del santuario.
- nos traiciono a todas las mujeres del santuario al aliarse con el enemigo.
- ¿De qué enemigo hablan? – pregunto Albafica confundida.
- de ustedes los hombres – afirmo la mujer sin armadura.
- nosotros no somos enemigos – respondió Albafica frunciendo el ceño - todos somos compañeros de armas.
- dilo por ti – continúo hablando la mujer sin armadura – si fuera así las armaduras doradas podrían ser usadas por mujeres, ninguna tendría que ocultar su rostro y no tendríamos que confinarnos en aquel bosque – dijo logrando hacer que la sangre abandonara el rostro de Albafica, después de todo, ella bien sabia de lo que hablaban – merecemos más que eso.
- tus ideas puede que sean correctas – respondió Albafica – pero las acciones que estas tomando en base a ellas son erróneas.
- tu que sabes – hablo la mujer molesta – haber nacido hombre te exenta de usar una máscara todos los días – esta vez la amargura embargo su voz – ustedes los hombres jamás entenderán, es por eso que debemos hacerlos entender.
- un asesinato no les ayudara en nada - continúo hablando Albafica, sin embargo, se detuvo al sentir cenca de ella una poderosa presencia, sensación que alerto también a las amazonas, puesto que dejaron caer con brusquedad la sabana, para posteriormente tomar sus posiciones de defensa.
- santo dorado de Piscis – hablo una tranquila voz directamente a su cosmos, provocando que sus huesos se helaran totalmente – llévese a su maestra al templo de Aries – volvió a hablar aquella voz, demostrando esta vez un tono ansioso – es una orden del patriarca.
Albafica cerró los ojos con fuerza al reconocer la voz que le hablaba y tras destrozar con su mano la rosa que mantenía entre sus dedos, formo tres rosas nuevas, esta vez teñidas de un intenso rojo escarlata, la cuales lanzo inmediatamente hacia donde se encontraban las amazonas, con un rápido movimiento tomo el cuerpo de su maestra y se alejó de aquel lugar, dejando escapar las lágrimas que peligrosamente se habían acumulado en sus ojos al escuchar el sonido de tres desgarradores gritos. Consciente de lo que había ocurrido continúo corriendo a lo largo del camino que conducía hacia el santuario, evitando a toda costa volver la mirada, esperando que sus rosas hubiesen anestesiado en lo posible el terrible dolor causado por los violentos ataques de aquel santo.
"Una de ellas solo era una aprendiz" pensó con melancolía al recordar a la chica sin armadura y mientras corría hacia Aries sintió como el piso cimbraba bajo sus pies, haciéndola pensar por unos instantes que únicamente se trataba de un mareo, hasta que volvió a sentir lo mismo, pero con mayor intensidad.
Subió las escaleras que conducían a Aries, encontrando frente a su templo a Shion, acompañado de Arabelle, quien al ver llegar a la chica corrió hacia ella y tomo a la mujer envuelta en mantas que esta le ofrecía, para posteriormente dar media vuelta y correr hacia adentro del templo.
- no tiene su máscara – anuncio la chica nerviosamente al ver como Shion se disponía a seguirla – espere aquí, yo le hablare cuando la tenga.
Y tras decir aquello volvió a caminar hacia Aries, dejando a Shion parado a medio camino mientras Albafica miraba como Arabelle se alejaba de ellos.
- ¿Encontraste a Aspros? – pregunto Shion sin dar media vuelta, temeroso de observar el rostro de Albafica.
- si - fue la única respuesta de Albafica.
Shion se mantuvo de espaldas a la chica asimilando la situación, sin embargo, al sentir una presencia aproximarse se tensó, para después sorprenderse al sentir como una blanca tela lo cubría, seguida de unos fuertes brazos, los cuales se cerraron en su cintura, para finalizar sintiendo un aumento de peso en su espalda…
¿Acaso eso era posible?
Jajajaja que les parecio? A mi realmente me gusto! De hecho ya tengo bastantes ideas escritas en una libreta (técnicamente hasta el capitulo 29 o algo asi jajaja, no estoy segura…. Perdón si este es un poco corto (10 páginas de Word con times 12) es que he tenido una vida de estudiante universitario demasiado intensa jaja (creo que llorare) en fin, espero les haya gustado, comentarios, dudas, sugerencias, tomatazos pueden decirme jaja
Este capitulo va con amor para Io-chan y para aquellos lectores fantasmas (se que están ahí) los amodoro por seguir esta historia a pesar de que casi no soy constante.
Por cierto, pronto les dare una sorpresa, tengo como dos fics en mente y uno ya tiene un capitulo y medio jaja y otro es un oneshot asi que pronto los veremos por aquí… en el próximo capitulo tendremos un desaparecido…
