Anotaciones:
"Cursiva entre comillas": Pensamientos de los personajes
"Entre comillas normal" Títulos de algo o nombres de pueblos.
Cursiva normal: Recuerdos.
oxoxo: salto de tiempo ya sea a mediano largo o corto plazo.
Después de lo que había sido una larga semana de lluvias torrenciales aquella bochornosa noche resaltaba a causa de su pesumbrosa sensación de calor, la cual lograba provocar una constante e incómoda sensación de asfixia a toda persona a la redonda, que sumada con la constante calidez que emanaba del suelo obligaba a más de uno a abandonar sus hogares, con la única intención de deambular en busca de brisas frías que los liberasen de aquel infierno, era en momentos como aquellos en los que se podía observar al santo dorado de Libra sentado a las afueras de su templo observando con tranquilidad la franja rojiza que había dejado el crepúsculo al horizonte, al santo dorado de Leo despojado completamente de su armadura recostado en la plazuela de su templo, disfrutando del delicado aroma a flores de azahar que emanaba de templo de virgo y se colaba escaleras abajo para inundar completamente su templo, e inclusive en días como aquellos se podía observar como el santo de Escorpio se paseaba frente a su templo con la mirada cagada de hastió.
Mentalmente maldecía su suerte, mientras fulminaba con la mirada a los diminutos moscos que de cuando en cuando pasaban zumbando cerca de sus oídos, provocando que su cabeza doliera más de lo que lo hacía a causa del golpe que "el niño bonito" le había dado aquella mañana, demostrándole que aquella noche podía ser incluso peor de lo que ya era, rodo los ojos molesto cuando escucho pasar a un mosco cerca de su rostro y como veces anteriores elevo su cosmos gradualmente hasta que el batir de las alas del insecto ceso.
Sonrió satisfecho de su hazaña, sin embargo, después de un corto rato su frustración volvió al escuchar nuevamente el ya conocido batir de las alas de aquella plaga ¿¡Es que acaso no se acababan!? Suspiro derrotado y con un movimiento de su mano lo ahuyento mientras una sensación de envidia lo embargaba al recordar que Degel, su amargado amigo, se encontraba a unos cuantos templos disfrutando del refrescante aire congelado que salía de manera natural de las paredes de su templo. En días como ellos realmente maldecía la suerte que tenía Degel.
Subió el rostro con intención de observar el cielo, preguntándose si él era el más jodido aquella noche, después de todo gracias a su enfermedad días como aquellos realmente eran una tortura, se mantuvo observando en silencio el cielo, el cual lentamente comenzaba a dejar ver más estrellas, por las cuales paso su mirada hasta detenerla sobre Alrischa la estrella principal de la constelación de piscis, la cual brillaba más de lo acostumbrado y como caída del cielo, llego a él la respuesta de la pregunta que momentos antes se había hecho provocando que una sonrisa burlona se formara en sus labios.
Si, de hecho si había alguien que la estaba pasando peor y saber que gran parte se debía gracias a él hacia que su pecho se hinchara de orgullo "una pequeña compensación por el golpe de esta mañana y un pago por todo el tiempo que se portó como un imbécil" pensó divertido al imaginar el rostro del santo dorado de Piscis contraído hasta formar una desagradable mueca causa de las náuseas, la insuficiencia respiratoria y los calambres musculares, después de todo sus ataques al sistema nervioso central imitaban de manera fiel el piquete de un escorpión.
Sin poder evitarlo una carcajada abandono su boca y cerro lo ojos con expresión divertida, Albafica era un santo dorado demasiado fuerte y resistente a los venenos, sin embargo, eso no lo dejaba exento de los efectos de sus ataques, después de todo, él también era un santo dorado…
Oxoxo
Movía su cuerpo incesantemente debajo de las blancas sabanas, paseando su cuerpo a lo largo de la gran cama en la que se encontraba, sintiendo como las finas hebras que conformaban su rubia cabellera se pegaban a su rostro y cuello, anexando una tortuosa sensación de picazón a su ya insoportable incomodidad.
Llevo sus grandes manos hasta su rostro y con frustración enterró sus dedos en sus mejillas hasta dejar sus uñas marcadas, sintiendo como, a pesar de todo, la temperatura continuaba aumentando, haciéndole imposible mantenerse recostado.
Pateo con pereza la sabana que cubría su cuerpo hasta tirarla sobre el pulido suelo verde de su templo, y con un giro, se dejó caer pesadamente de la cama, sintiendo al instante como el calor de su cuerpo era contrarrestado con la frialdad del piso, remplazando el bochorno con una placentera sensación de hormigueo que recorría las partes de su cuerpo en contacto con el suelo, hasta adormecerlas, manteniendo su mejilla pegada al suelo cerro los ojos y una vez más la temperatura de su cuerpo aumento al recordar lo que había ocurrido aquella mañana.
Se mantuvo de espaldas a ella, intentando asimilar la situación en la que se encontrara para posteriormente proceder de la manera adecuada, sin embargo, al sentir una presencia aproximarse se tensó, para después sorprenderse al sentir como una blanca tela lo cubría, seguida de unos fuertes brazos, los cuales se cerraron en su cintura, para finalizar sintiendo un aumento de peso en su espalda…
¿Acaso eso era posible?
La respuesta llego acompañada de un dulce aroma a rosas que lentamente subió por sus fosas nasales hasta llegar a su cerebro, deleitándolo de la manera más culposa posible, sentía la suavidad de su agarre provocándole intensas descargas de adrenalina que volvían su cuerpo gelatina a pesar de que ambas armaduras se interponían entre ellos, mientras un incesante hormigueo recorría ferozmente sus mejillas, sintió como ella ladeaba su cabeza con la finalidad de pegar el perfil de su rosto con su espalda y al instante una terrible sensación de pánico lo domino, mientras en su mente pedía a todos los dioses que ella no notara el ritmo acelerado de su corazón.
Bajo la mirada para observar aquellas blancas y delicadas manos entrelazadas sobre su abdomen, cubiertas ligeramente por los bordes de la tela blanca que tenía encima y al instante sintió la terrible necesidad de subir sus manos para poder rozar con sus dedos las de ella, sin embargo, se detuvo a tiempo al pensar que hacer eso solo provocaría molestia en su compañera, después de todo, se trataba de Albafica de Piscis y ella pocas veces no hacia las cosas a su ritmo, así que decidió esperar a que ella volviera a hacer algún movimiento
Se mantuvo inmóvil en su lugar hasta que escucho un suspiro seguido de un inentendible susurro y con eso tuvo para que su mente viajara a algún universo paralelo en el cual él podía dar media vuelta y corresponder con fervor aquel abrazo…
- esta vez hare las cosas mejor – escucho Shion sintiendo como Albafica aflojaba su ¿Abrazo? Por qué ese había sido un abrazo ¿o no? ¿no? perdió su mente en aquella pregunta por tanto tiempo que cuando volvió en si ya no tenía la manta sobre él y aquel "abrazo" ya se había desecho. Volteo para observar a Albafica, quien seriamente colocaba su capa en su lugar bajo sus hombreras y al instante cayo en cuenta de que aquella capa había sido lo que lo había cubierto…
Volvió a removerse incomodo en el suelo, escuchando como los latidos de su corazón aumentaban hasta convertirse en una molesta cacofonía, la cual, iba acompañada de una severa sensación de pulsaciones que solo lograban alterarle más los nervios.
Giro su cuerpo hasta posicionarse boca arriba y soltó uno de esos suspiros en los cuales el alma sale del cuerpo para tocar el cielo, paso de tras de su cabeza los brazos, improvisando de esa manera una almohada, y mientras observaba el techo de cielo alto con aparente tranquilidad, dejaba que una tormenta de pensamientos lo amedrentara, preguntándose a sí mismo ¿Por qué de un de repente Albafica había decidido ignorar su estricta regla de convivencia y hacer aquello?, maquinando en su mente diversas respuestas, las cuales iban desde lo más sensato hasta lo más extraño e imposible que pudiese imaginar…
Cerro los ojos para remembrar nuevamente aquel contacto y nuevamente una sensación de vergüenza lo embargo, producto de un nuevo pensamiento que había inundado su mente, en el cual mientras se imaginaba a si mismo volteando decidido para encarar a Albafica un repentino roce de labios lo dejaba fuera del juego, se sintió abochornado ante tales ideas y rápidamente volvió a cubrir su rostro con sus manos, maldiciendo internamente el constante calor que quemaba su piel tortuosamente. Sabía que aquellas sensaciones acompañadas de tales ideas no eran normales, sin embargo, por ahora no tenía intenciones de aclarar todas las ideas que se aglomeraban en su mente.
Abrió los ojos para después posarlos sobre la ventana por la que se colaban traviesamente los platinados rayos lunares y sabiendo que de seguir ahí su mente seguiría maquinando cosas extrañas, lentamente se levantó del piso con la intención de dirigirse al cuarto de al lado donde la amazona de la cobra se encontraba descansando después de haber recibido un tratamiento de emergencia de su parte, sin embargo, antes de dar tres pasos hacia la puerta de su habitación se detuvo al sentir como el piso cimbraba, aquella era la doceava vez en aquel día y un extraño presentimiento inundo su pecho, lentamente reanudo su camino hacia la puerta y con calma salió de su habitación, para posteriormente dirigirse a la habitación de al lado a comprobar el estado de la amazona, encontrando a la mujer acostada boca arriba con el rostro cubierto por la máscara de plata que Arabelle horas atrás le había puesto y sabiendo que dentro de esa habitación corría menor peligro, se dio media vuelta para salir del templo, llegando a la plazuela, donde espero alerta a que aquel sismo acabara, sorprendiéndose después de unos cuantos minutos de que en lugar de disminuir su intensidad, el sismo había cobrado más fuerza, haciendo que sintiera como debajo de sus pies la tierra ondulaba constantemente, provocando que una punzada recorriera su cabeza y cuando sintió que no podía más con aquella incomodidad, la tierra dejo de cimbrar, dando paso a una lúgubre calma en la cual ni el sonido del viento al correr se escuchaba.
Sintió como la temperatura ambiente lentamente descendía hasta llegar a un punto en el que el frio llegaba a calarlo hasta los huesos, comprendiendo al instante que la situación por donde quiera que se viera no iría bien, incendio de golpe su cosmos, llamando así a su armadura, la que en medio de un destello dorado se acoplo perfectamente a su cuerpo, para después mantenerse parado frente a su templo en silencio, mientras el suelo bajo sus pies volvía a agitarse.
Manteniéndose a la defensiva examino el área con la mirada, procurando mantener su cosmos elevado todo el tiempo y mientras su mirada se enfocaba en la gran torre de reloj que coronaba una loma aledaña sintió de repente como una poderosa energía se acercaba lentamente a él, haciéndole poco a poco más difícil mantenerse de pie ¿Quién era tan poderoso como para hacer que alguien de alto rango como el tuviera que batallar para mantenerse en pie? ¿Sería un enemigo o un aliado? con gran esfuerzo poso su mirada en la gran escalinata que conectaba al coliseo de entrenamiento con su templo y después de unos instantes, pudo observar como una esbelta mujer de largo y ondulado cabello rojo intenso subía tranquilamente, dejando ver como la pálida piel que no se encontraba cubierta por una escamosa armadura gris brillaba a la luz de la luna, observo con detenimiento sus facciones y descubrió que la chica era hermosa a pesar de las manchas de sangre que surcaban su rostro.
- tengo entendido que tú eres el santo dorado de Aries en turno ¿no es asi? – hablo con parsimonia mientras continuaba su andar hasta quedar frente a Shion, quien únicamente había atinado a abrir la boca desconcertado – es para mí un honor conocerte, soy Harmonia, la diosa de la armonía y la concordia, he venido aquí a hablar de algo importante con el patriarca y lamento decir que no me iré hasta que lo haga – anuncio la chica con una mirada cargada de culpabilidad.
Shion totalmente sorprendido no bajo la mirada con la intención de no ofender la y con gesto nervioso realizo una torpe reverencia que logro sacarle una sonrisa a la diosa, quien se acercó unos pasos más a él hasta llegar a tal grado que las grandes alas plateadas que sobresalían de su armadura cubrieron la poca luz que la luna les proporcionaba, haciendo que el santo las relacionara con las de un dragón.
- en efecto, soy el guardián de este templo, mi nombre es Shion y ruego que me disculpe por mi atrevimiento señorita – comenzó a hablar Shion nervioso, después de todo era a una diosa a quien se estaba refiriendo – pero me temo que permitirle fácilmente el paso a lo largo de mi templo va en contra de lo que he jurado.
La diosa sonrió complacida ante las palabras del chico y sin más deposito un suave beso en su mejilla, provocando que una culposa sensación de reconfortante calidez inundara su pecho al mismo tiempo que un intenso sonrojo se apoderaba de su rostro al reconocer que aquel había sido el primer beso que había recibido por parte de una chica. Un fuerte mareo cruzo por su cuerpo al recordar que no se trataba de una simple chica, si no que de una diosa y con sumo cuidado poso su mirada en el suelo, esperando que de alguna manera cayera del cielo un castigo divino.
- entonces esperare – hablo la diosa con una dulce sonrisa dibujada por sus pequeños labios rosas y se mantuvo parada frente a él, sumida en un completo silencio, dedicándole de vez en cuando breves miradas, haciendo que el santo no pudiera evitar comparar el tranquilo carácter de la diosa con el famoso carácter explosivo de su padre.
"Shion de Aries" escucho la conocida voz del patriarca llamarle justo cuando comenzaba a incomodarle el silencio en el que se habían sumido y al instante se envaro "la diosa Harmonía ha sido nuestra aliada desde siglos atrás, por favor escóltala hasta aquí cuanto antes" tras aquella orden la voz se silenció para no volver a decir nada y con un nuevo nerviosismo Shion poso su mirada en la diosa, quien lo observaba con atención, haciéndole sentir como si aquellos hermosos ojos marrones le atravesaran el alma.
- el patriarca me ha pedido que la escolte hasta donde se encuentra el – dijo Shion esperando que sus nervios no hubieran afectado el tono amable que había intentado emplear – sígame por favor – dijo sintiendo como sus labios temblaban, mientras un agradable cosquilleo le revolvía el estómago al ver como la diosa le regalaba una radiante sonrisa…
Caminaron a lo largo de las escaleras que conducían al templo de Tauro, donde se detuvieron en espera de que su guardián apareciera, sin embargo, al observar que el santo había desaparecido sin dejar rastro, continuaron caminando hasta Geminis, donde se encontraron con el mismo escenario, Shion suspiro una vez que comprendió que la cosa seria igual en todos los templos y paso a través de cada uno sin siquiera detenerse, continuo su camino hasta legar a la entrada al templo de Piscis sintiendo como una estaca se clavaba en su pecho al no percibir el flujo de energía de Albafica, y sin más atravesó el templo con apariencia tranquila, mientras escudriñaba con la mirada cada parte del templo en espera de algún indicio que le demostrase que ella se encontraba ahí.
Salió del templo decepcionado de no haber podido, aunque sea, sentir su presencia y con pesar observo como las rosas habían desaparecido, comenzó a subir la última sección de escaleras que conducían al templo del patriarca, donde una vez que estuvo frente a la puerta principal dio media vuelta para observar como la diosa lo miraba fijamente.
- los santos son muy tímidos – fueron las únicas palabras que salieron de los labios de la diosa antes de abrir por sí misma la puerta y adentrarse a la gran sala, dejando tras de sí a un confundido Shion ¿Es que acaso ella si había sentido la presencia de cada dorado?
Oxoxo
- Diosa Harmonía, es un honor para mí recibirla en mis humildes aposentos después de años de no saber nada de usted – hablo el patriarca con tranquilidad una vez que la mujer cruzo la entrada, manteniéndose de pie frente a la diosa.
- para mí no han sido años gran patriarca – hablo la diosa con una sonrisa en sus labios – es como si hubiera sido ayer – continúo hablando mientras observaba con curiosidad las largas cortinas rojas que adornaban las paredes de la estancia – incluso se ve igual de joven
– me alaga que piense de esa manera – respondió el patriarca amablemente - de hecho, me agradaría que su presencia aquí se tratase únicamente de una visita cordial – sonrió el patriarca provocando que unas cuantas arrugas se formaran en los bordes de sus labios - sin embargo, debido a su aspecto temo pensar que no se trata de eso – dijo observando como el rojizo cabello de la diosa se movía al compás de la fluctuación de su dunamis.
- lamento decirle que en eso tiene razón gran patriarca – dijo la diosa soltando un suspiro – tenemos una fuga en el jardín – finalizo la diosa mientras le dedicaba una mirada intranquila al patriarca, quien al instante se dio cuenta de que de aquellas palabras no saldría nada bueno.
- ¿Cuándo ha pasado? – pregunto seriamente, dejando atrás cualquier rastro de cordialidad.
- en ciclos humanos – comenzó a hablar la mujer mientras tomaba su barbilla con una de sus manos – esta mañana – afirmo mientras observaba tranquilamente al patriarca, quien al instante se relajó.
- entonces hay tiempo – susurro el hombre mientras se quitaba el casco que cubría su cabellera platinada - ¿Qué es lo que necesita? – pregunto el hombre mirando tranquilamente a la diosa.
- cuatro caballeros dorados – dijo la diosa tranquilamente – si no puedes con los dorados que sean cuatro de plata y ocho de bronce.
- ¿tan grave? – pregunto el hombre, sabiendo que aquella mujer nunca solicitaría algo así sin una buena razón.
- si – soltó la diosa entre suspiros.
- escoge a los santos dorados que desees – soltó el hombre tranquilo.
- gracias – dijo la diosa y sin más dio media vuelta para retirarse, dejando solo en aquel gran salón al patriarca quien intentaba convencerse de que aquella había sido una buena elección.
Oxoxo
Shion se mantuvo en silencio fuera del templo del patriarca, meditando con calma las recientes palabras del patriarca, quien había ordenado obedecer el llamado de aquella mujer, de quien únicamente sabían se trataba de una diosa aliada que custodiaba una sección importante del santuario y sin poder evitarlo un nuevo nerviosismo lo inundo a la par que se preguntaba que era lo que estaba ocurriendo.
- gracias por esperarme – aquellas palabras sacaron de sus pensamientos a Shion y un débil sonrojo volvió a aparecer en su rostro al descubrir que el rostro de la diosa se encontraba a pocos centímetros del suyo, mirándolo curiosamente – quiero que tú seas uno de los que vengan – dijo con una sonrisa para después apartarse del santo – acompáñame, iremos por los demás – ordeno amablemente antes de comenzar a caminar hacia las escaleras. Shion la siguió al instante preguntándose a quien elegiría la diosa y con tranquilidad camino tras ella hasta llegar al templo de Piscis, donde ella se detuvo al observar como el guardián del templo la esperaba arrodillada de tal manera que solo una de sus piernas tocara el piso, mientras retenía su peso con su puño clavado al suelo, luciendo su brillante armadura totalmente equipada – levántate por favor – hablo con calma la diosa, observando como al instante el santo se ponía de pie para observarla fijamente – quisiera que tú me acompañaras – dijo mientras observaba los ojos cobalto del santo, sintiendo al instante la extraña sensación de que aquel santo era más de lo que dejaba ver.
- para mi será un honor
Ante la respuesta del santo de Piscis la diosa sonrió y continuo su camino escaleras abajo, presenciando en cada templo la misma escena que había observado en Piscis, deteniéndose únicamente para pedirle a cada santo que se levantase y ocasionalmente pedir que los acompañase y una vez que estuvo en la explanada de Aries, sonrió complacida al ver frente a ella a cuatro santos. "Aries, Libra, Acuario y Piscis" pensó la diosa con una sonrisa al ver como los santos la miraban con curiosidad, mientras su cuerpo se encontraba enfundado por sus brillantes armaduras doradas.
- lamento informarles que por ahora no puedo decirles de que se trata esto – comenzó a hablar la diosa – pero les prometo que en cuanto lleguemos a nuestro destino les diré todo.
Los santos se miraron entre si confundidos y tras un breve instante asintieron, para posteriormente seguir a la diosa, quien ya se encontraba caminando escaleras abajo, se detuvieron a la orilla de las escaleras que conducían al templo de Aries y tras sentir como el dunamis de la diosa se elevaba más observaron como un resplandor purpureo salid de una de las tantas grietas que tenía la montaña, para posteriormente dar paso a un gran hueco obscuro, del cual salía un putrefacto aroma.
La diosa dio un paso hacia el frente, seguida por los santos y con sumo cuidado se adentraron al hueco, en el cual a pesar del obscurantismo se podía distinguir como el camino poco a poco se transformaba en una estrecha escalera, con la cabeza punzando a causa del nauseabundo olor los santos bajaron a lo largo del camino hasta llegar a una gran puerta de madera, la cual lucia delicados grabados, en los cuales se podía observar relatadas cada una de las leyendas de la era del mito, Albafica observo como Degel se acercaba a la puerta y con delicadeza paseaba sus dedos por los bordes de un gran escorpión, haciendo que su rostro sorprendido le arrancara una sonrisa.
- antes de que entremos necesitan algo – hablo la diosa llamando la atención de los santos y antes de que alguien pudiera decir algo, la diosa jalo con sus manos el cuerpo de Shion para posteriormente darle un delicado beso en los labios, dejando a todos los santos sorprendidos.
- ¿Qué… - comenzó a hablar Albafica sintiendo como su rostro comenzaba a calentarse y sin darse cuenta libero una pequeña descarga de cosmos, llamando la atención de la diosa, quien sonrió apenada.
- necesitan de eso para poder entrar al jardín – se justificó la diosa y esta vez se acercó a un desconcertado Degel, a quien le planto un corto beso, haciendo que el santo, al igual que Shion, se sonrojara furiosamente – no es mi intención incomodarlos – dijo esta vez acercándose al santo de libra, a quien beso con tranquilidad, dejando para el final a Albafica, quien sin poder evitarlo retrocedió al notar que besaría a una mujer, sin embargo, al darse cuenta de que de aquella manera solo lograría delatarse volvió a acercar su cuerpo al de la diosa, sintiendo al instante como sus labios eran sellados por los de la diosa, los cuales mandaban una corriente eléctrica que recorría su cuerpo.
Tras aquel beso la diosa se apartó de ella dejándola completamente sonrojada y con una sonrisa se acercó a la gran puerta de madera, la cual al entrar en contacto con sus dedos desdibujo los grabados que tenía, para posteriormente abrirse de par en par y dejar ver una hermosa pradera que se extendía hacia el horizonte.
- es hermoso - hablo por primera vez el santo de Libra, llamando la atención de Albafica, quien se había quedado mirando la gran cantidad de flores que adornaban el lugar.
- señores - comenzó a hablar la diosa – bienvenidos al jardín de Afrodita, la prisión de todos los monstruos mitológicos que le dan vida a sus armaduras.
Jaja hola!
Se lo que están pensando ¡oh dios, ha subido un capitulo seguido! Jajaja créanme que hasta yo me sorprendo, pero que les puedo decir, esta semana tuve unas cuantas complicaciones que me hicieron tener inspiración jajaja, pero no se acostumbren jaajaja soy una persona poco constante.
Que les puedo decir estoy emocionada por como va la historia y estoy segura de que a ustedes les va a emocionar al igual que a mi jajaja
En este capítulo quiero aclarar lo siguiente:
1-. Si, su armadura es la de un dragón, eso lo describiré más tarde pero quería que lo tuvieran en cuenta y la elegí porque me base en el mito en el que se habla de que cuando la diosa y su esposo llegaron al país de los enqueleos, estos le ayudaron en su guerra contra los ilirios, pero después él y Harmonía fueron transformados en dragones y enviados al Elíseo. Así que se me hizo mono, aparte de que amo los dragones.
2-. El dunamis es la energía que utilizan el poder de los Titanes y los Dioses Primordiales.
3-. Iba a usar el jardín de las hespérides, pero después recordando el epíteto de Afrodita de los Jardines, que describe su patronaje sobre la vegetación y la fertilidad, pues decidí crear mi propio jardín.
Jajaja espero les haya gustado, por favor déjenme sus comentarios diciéndome como estuvo y espero que pronto pueda traerles mas.
Por otro lado:
Io-chan: te dije que si bien nos iba tendríamos un capitulo pronto y no menti :) espero te guste y no te haya dejado peor que la vez pasada jajaja :3 espero tus preciosos comentarios
Kenia Abraxas: aquí esta la continuación, espero te guste :3
Sin mas me despido preguntándoles
¿Cuál es su fritura favorita?
Las mías son las palomitas de maíz jajaja puedo comer miles de bolsas y no me canso jajaja
Nos vemos!
