Este capítulo de la historia fue revisado y corregido con la ayuda de Io-chan ( gracias mujer, te adoro).
Camino tranquilamente a lo largo de aquel extenso campo de flores, soltando débiles suspiros cada vez que un profundo aroma a lavanda asaltaba su nariz a la par que una etérea brisa le acariciaba delicadamente el rostro, ocasionando que una vida temporal se le concediera a su larga cabellera celeste, la cual, cada vez se veía más y más desordenada, dándole un aspecto desalineado, que en conjunto con las extensas marcas obscuras que se teñían bajo sus enrojecidos ojos cobalto, le hacían ver como una paranoica bestia a punto de atacar a su presa.
Sentía como su cabeza punzaba sin tregua mientras una sensación de ardor, comparada con las quemaduras de incandescentes brazas, recorría su pecho, haciéndola maldecir más de mil veces al causante de aquel dolor, que curiosamente también era su compañero de armas, su amigo y si lo pensaba profundamente… su rival.
Detuvo su marcha unos instantes para observar un conjunto de pequeñas flores blancas y con tranquilidad paseo su mirada a lo largo de la extensa pradera que se expandía frente a ella moviendo las flores al compás del viento, dándole el mismo efecto que se observa en un agitado mar multicolor antes de iniciar una tormenta y tras soltar un suspiro cansino continúo siguiendo a la delicada mujer de ondulada cabellera escarlata, dando miradas ocasionales a las flores que crecían obstaculizando su paso, procurando hacer el menor daño posible a los pequeños brotes silvestres que debido a su tamaño, apenas y presumían un delicado botón verdoso que coronaba el ápice de la planta.
- estamos cerca – hablo la diosa con voz cantarina, sacando a Albafica de la laboriosa tarea autoimpuesta de avanzar mas de un metro sin destruir aquel hermoso jardín – síganme.
- disculpe mi indiscreción, pero... ¿Se puede saber a dónde vamos? – preguntó amablemente el santo de corta cabellera castaña que se encontraba caminando al costado derecho de Shion.
- no te preocupes por ello pequeño santo – lo tranquilizo dulcemente la diosa, volteando a ver a los santos dorados que caminaban a sus espaldas, sonriendo divertida al ver la fugaz mirada cargada de reproche que Degel le dedicaba a su compañero de armas – para poder iniciar la captura de los elementos que se fugaron, debemos encontrarnos con mi compañera y planear una estrategia, es por eso que debemos dirigirnos primero a mi templo - dijo como respuesta a la pregunta realizada por el santo – comprendo que se sientan recelosos de mí pequeños, pero desde tiempos inmemoriales tanto mi madre, como su sequito y yo hemos sido aliados del santuario – agrego la diosa tras observar como el ceño, tanto de Albafica como de Degel, se fruncía – pueden estar seguros de que eso no cambiara nunca – finalizo la diosa seriamente,a la par que se generaba a su alrededor una pesada aura que al combinarse con la gélida mirada de sus grandes ojos marrones, provocaban que un escalofrió subiera a lo largo de la columna de los santos, haciendo que se los cuatro se estremecieran en su lugar… concordando que sin duda se trataba de la hija del dios Ares.
Sin tener algo mas que agregar, dio media vuelta y continuo libremente su andar, dando cortos brincos ocasionalmente, desconcertando a todos por su nuevo estado de ánimo, el cual inclusive había disipado el pesado ambiente que segundos atrás les había cortado el habla.
Se miraron entre si por unos instantes, descubriendo así las diferentes expresiones que zurcaban sus rostros, por un lado se encontraba la mal disimulada expresión de desconfianza que Albafica ostentaba, seguida por la preocupación que hacia que las cejas de Dohko se fruncieran ligeramente a la par que una leve mueca se formaba en sus labios, así mismo, se podía observar el desconcierto total en el pálido rostro de Shion y la fría mascara de estoismo en la que se habia transformado el rostro de Degel.
Continuaron su camino a lo largo del campo de flores hasta llegar a las ruinas de lo que, seguramente hacia mas de mil años, había sido un gran templo, observaron como la diosa se plantaba frente a aquellas ruinas con los brazos extendidos, mientras un intenso dunamis plateado emanaba de su cuerpo, haciendo que los santos tuviesen mas difícil la tarea de mantenerse de pie.
Poco después de un minuto la tierra se volvió a cimbrar bajo sus pies y con sorpresa pudieron observar como una gran cantidad de suelo se desprendía para abrirle paso a una gigantesca construcción de mármol que surgía del piso, sorprendiendo con aquel espectáculo a los santos.
La diosa volvió su mirada hacia dónde se encontraban los santos y tras dedicarles una sonrisa de deleite, se les acerco aún mas.
- es precioso - susurro Albafica al observar los enormes pilares de mármol cubiertos de enredaderas doradas, que subían hasta cubrir totalmente el templo
- el interior es aun mejor - hablo la diosa y con una sonrisa se acerco a tomar una de las manos de Shion - vengan - dijo antes de arrastrar al santo de mirada avellana hacia adentro del templo, dejando tras de si a los demás santos, quienes sin mas remedio los siguieron, adentrándose así al templo.
Caminaron hasta llegar a un enorme salón de mármol decorado con exóticas plantas que crecían en elegantes jarrones de plata, apostados a lo largo de aquel salón de manera aleatoria, mientras una gran cantidad de muebles de caoba resguardaba celosamente una amplia cantidad de libros de pasta dura… deslizaron su mirada por el gran salón, encontrando al fondo tanto a la diosa como a Shion,sentados en un amplio sillón de cedro aun tomados de la mano, poniendo nervioso al santo, quien solo se limitaba a bajar el rostro en un vago intento de ocultar su sonrojo y al observarlos, la diosa los invitó a acercarse con un ademán de su mano libre.
Albafica entrecerro los ojos con un deje de molestia ante aquella escena, sintiendo como algo adentro de ella le recriminaba por no hacer algo para apartar a su amigo de aquella diosa, quien en todo el trayecto no había parado de dedicarle miradas a su pensar molestas, desconcentrando al santo y causando que más de una vez tropezara con sus propios pies, ganado así miradas de reprobación por parte de Degel.
Volvió a observar hacia donde se encontraban sentados, descubriendo como la diosa se acercaba a Shion un poco más con la excusa de acomodarse en el sillón y al instante una amargura le llego a la boca, haciendo que tragara fuertemente en un intento de disipar aquella sensación, volvió a observarlo y se congelo en su lugar al ver el sonrojó de Shion, un sonrojo abochornado que únicamente le había mostrado a ella y que ahora todos en la habitación conocían ¿Es que acaso no notaba que la diosa sólo estaba jugando con él? Aquel pensamiento provoco que un intenso ardor se apropiara de su rostro seguido de una sensación de comezón que recorría las palmas de sus manos, en definitiva nadie jugaba así con sus amigos, nadie lastimaba a su Shion y diosa o no, aquella mujer comenzaba a caerle mal y esperaba terminar pronto su encargó para no volver a verla jamas.
Comenzó a caminar recelosa hacia donde se encontraban todos, adelantando a sus compañeros de armas que aun observaban con ensoñación la estancia, pisando con más fuerza de la necesaria la loseta dorada que cubria el piso, llamando la atención de los presentes y provocando que Degel se apresurara hasta ponerse a su lado para tocar con una mano su hombro, frenando al instante los grotescos pasos de su compañera, que al verlo suavizo su expresion, reanudando su marcha esta vez de manera tranquila, sin notar como el rostro de Shion perdía color.
Aquellas actitudes por parte del santo de Aries, fueron las que llamaron la atención de la diosa, quien, desde que habían llegado al salón, no había despegado su mirada de él, observando así cada detalle de su actuar, apretando en el momento exacto su mano en un intento de tranquilizarlo, sintiendo algo parecido a la empatia por aquel chico que había logrado transformar su anhelante rostro en una mueca de frustración y dolor en menos de cinco minutos…
Volvió su cálida mirada hacia adelante y vio al causante del dolor de su nuevo santo preferido observarlos con tal frialdad que incluso la orillaba a comparar aquella mirada con aquella fría mirada que su madre le dedicaba a su padre cada vez que lo reñía por sus repentinos e incontrolables arranques de violencia, no entendía la razón de la molestia de aquel andrógino santo, sin embargó, sabia que aquello era, probablemente, la razón de la perturvacion del amable chico que se encontraba a su lado.
Suspiro suponíendo que se trataba de alguna vieja disputa personal, ya que en el tiempo que llevaban bajo su cargo, en ningún momento habían demostrado intenciones de socializar y en un arranque de vanidad, se atrevió a suponer que se trataba de un ataque de celos por parte de aquel hermoso chico en busca de captar su atención y recibir de igual manera sus mimos, sin embargó, ante aquel pensamiento sonrio divertida a la par que negaba tranquilamente, tanto tiempo encerrada entre tantas vestales deseosas de complacerla la había vuelto parecida a su madre y decidiendo dejar de pensar en aquel tema, opto por llamar con su cosmos a su compañera, sin saber que en efecto, lo que Albafica sentía eran celos, pero no de la clase que ella imaginaba.
- ya que estamos adentro - hablo friamente Albafica en un desconcertante arranque de valor, dedicandole una mirada glaciar a la diosa, quién, sin más entro en su juego al observarla con intensidad - ¿Podemos saber de que se trata todo? - soltó recibiendo una mirada sorprendida por parte de Dohko y una severa por parte de Degel, quien por dentro se retorcía de los nervios ante la actitud de su amiga.
- por supuesto… - comenzó a hablar la diosa ignorando el tono del santo, sin embargo una gran corriente de aire la interrumpió.
- ¡Santo impertinente! no deberías hablarle así a un dios - aquellas palabras resonaron en una voz severa a lo largo y ancho de aquel espacioso salón, llamando la atención de todos los presentes y provocando que tanto Shion como Degel abrieran los ojos aterrados "esa voz" pensaron al unisolo y comenzaron una busca desesperada del dueño - deberías sentirte agradecida de ella te haya dado su bendición para entrar a este jardín sin volar en mil pedazos - continuo hablando aquella voz, esta vez con un tono infantil a la par que los cuatro santos presentes escaneaban con la mirada aquel espacioso salón - eres una desgracia para tu orden…
- ¡Circe! - corto aquel discurso la diosa - tienen razón al desconfiar de cualquier dios que no sea Athena - dijo mirando con detenimiento a cada uno de los santos, quienes a pesar de todo se mantenían serios en su lugar - no por nada son la elite.
- aun así no lo apruebo - pronuncio la voz y al instante una gran cantidad de espeso vapor comenzó a emanar de entre las líneas de unión de las lozetas doradas que decoraban el suelo - ya no hacen a los santos como antes - continuo hablando aquella voz mientras todo el vapor se acumulaba entre los santos y la diosa - antes hasta se podía decir que eran unos caballeros.
- los tiempos cambian Circe - hablo la diosa una vez que todo el vapor se acumulo frente a ella, dejando ver únicamente una pequeña silueta - adaptate o perece - finalizo la diosa y al instante el vapor se disipó, dejando ver la figura de una pequeña niña de larga cabellera verdosa atada en dos coletas sobre su cabeza, completamente enfundada en una armadura completamente negra.
- a peticion tuya lo dejare pasar - hablo la niña, escaneando con sus profundas orbes violaceas a los tres santos frente a ella, para después dar media vuelta y observar al último santo que se encontraba sentado a un lado de su diosa - pero espero que su falta de respeto se compense con su poder.
- te aseguró que son los mejores para lo que tenemos planeado - respondió la mujer tranquilamente.
- espero - dijo la pequeña restándole importancia al asunto - en todo caso, soy la grandiosa hechizera Circe y seré su compañera de armas temporal.
Al escuchar aquella voz Degel abrió los ojos desconcertado por lo familiar que se le hacia y al seguir escuchándola un ligero temblor se apoderó de sus manos, no era posible que se tratara de la misma que le hablaba directamente a su cosmoenergia de vez en cuando, alentándolo a mejorar como santo, dándole pequeñas claves para salir adelante e inclusive apoyándolo en sus ideas, no quería creer que aquella voz que le hablaba siempre pertenecía a algun lugar fuera de su cabeza, es por eso que aun cuando vio a su dueño, no pudo hacer más que cerrar los ojos con fuerza, sintiéndose traicionado por si mismo al haber aceptado aquello como un acontecimiento normal, se sentía patético, èl, quien no dejaba pasar nada, había cometido el error de restarle importancia a algo tan sobresaliente como una extraña voz en su cabeza, se recriminaba a si mismo por su falta de intuición, sin saber que, frente a él, Shion se sentía de la misma manera, después de todo, aquella misma voz le había comenzado a hablar desde pequeño, mezclándose con otra un poco más delicada.
Un débil suspiro se coló por sus delgados labios, mientras miraba con disimulo a la diosa frente a el, preguntándose si en realidad desde el inicio todo, incluida la voz y en su cabeza, habia formado parte de un plan, una parte de él se calmo al recordar la confianza con la que el patriarca los había dejado ir y con cuidado de no ser descubierto paseo la mirada por aquel salón, mientras diseñaba en su mente más de mil rutas de escape en caso de que se tratara de una trampa, por experiencia sabia que con un solo movimiento podía hacer que Albafica lo entendiera y lo siguiera, no por nada habían pasado tantas tardes diseñando un lenguaje de señas propio, lamentablemente, para el los problemas iniciarían al intentar alertar a sus otros dos compañeros, en primera instancia por que Dohko resultaba una persona muy impredecible y en segundo lugar por que Shion se mantenía justó al lado del enemigo, entrecerro los ojos al imaginar un posible escenario en el que su compañero era tomado como rehén y una molestia se instauro en su pecho al reconocer que en el caso de que se diera esa situación, Albafica no se contendría.
- no tienes que desconfiar Degel, yo soy de los buenos - hablo la diosa sacando al chico de sus pensamientos, obligándolo a posar su turbia mirada violácea en el niveo rostro de la diosa, el cual seguía manchado con sangre seca que en conjunto con la enorme armadura de dragón, le hacia ver como un depredador - como ya les había comentado - comenzó a hablar la diosa mientras acariciaba su larga cabellera con sus largos y delicados dedos - estamos en el jardín de mi madre, el cual, desde tiempos inmemorables ha sido la prisión de bestias mitológicas, mismo que por su importancia siempre ha sido custodiado por la orden de Athena y por su procedencia ha logrado hacer que mi madre sea considerada una aliada del santuario - continuó hablando mientras comenzaba a trenzar su cabellera con delicadeza - lastimosamente esa alianza no siempre ha sido bien vista y muchos han intentado disolverla, ya fuera atacado a Athena o a mi madre - dijo mientras su mirada se ensombrecía trayendo consigo nuevamente aquella aura pesada que momentos atrás se había apoderado del patio - incluso mi padre y hermanos, en sus arranques de ira, han llegado a atentar contra mi mama y su buena disposición.
- berrinches diría yo - continuo hablando Circe, llamando la atención - hoy ha ocurrido uno de esos atentados y a pesar de que pudimos contener al pequeño ejército que el dios Ares envió, no pudimos evitar que varias criaturas escaparan de sus celdas.
- es ahí cuando entran ustedes - continuó la diosa con una sonrisa amable en su rostro - nos ayudaran a capturarlos y regresarlos a sus celdas.
- ¿Están diciendo… - comenzó a hablar Dohko - … que pelearemos contra monstruos?
- se podría decir que si - contestó la diosa observando como la sonrisa del santo se ensanchaba.
- excelente…
- no tanto - aquellas palabras cortaron al santo de Libra - como ya dije, ustedes deberán ayudarnos a regresarlos a su celda, pero en ningún momento deberán lastimarlos, son demasiado importantes - dijo la pequeña de cabellos verdes.
- eso complica las cosas - hablo Degel mientras acariciaba su mentón con una de sus manos - la mayoría de nuestros ataques son peligrosamente ofensivos - dijo mientras fruncía el ceño, demostrando asi que su mente se encontraba trabajando, buscando tal vez una posible estrategia.
- ¿Por qué son importantes? - fueron las palabras que salieron de la boca de Shion, sonando roncas por el largo periodo que se había mantenido sin decir nada, llamando la atención de la diosa que se encontraba a su lado, quien únicamente se limito a observarlo fijamente.
- por que su vida les da poder a las armaduras - explicó la diosa tranquilamente - hace mucho tiempo no existían los ropajes que ahora lucen los guerreros de cada orden - comenzó a hablar la diosa al ver el desconcierto impregnado en el rostro de Shion - en realidad solo existía una orden, la orden de Athena, la cual era la única que luchaba con humanos que por desicion propia se habian integrado a sus filas, por otra parte los demas dioses peleaban entre si usando a las bestias como carne de cañón, arrasando sin piedad con pueblos humanos enteros - continuo hablando la diosa mientras su mirada seguía perdida en el rostro del chico a su lado, quien nerviosamente se negaba a voltear a ver a la diosa - a pesar de todo parecía bien así, sin embargo, cuando los humanos decicieron que ya estaban hartos de las imprudencias de los dioses, comenzaron a cazar a las bestias, provocando un desvalance de poderes que a ningún dios le gusto - dijo la diosa soltando un suspiro que rozó el cuello de Shion, provocando un estremecimiento por su parte, seguido de un sonrojo - frustrados, los dioses decidieron vengarse usando a humanos para combatir cada vez que tenian riñas, sin embargo, estos no ofrecían los mismos espectaculos que las bestias ofrecían, así que decidieron instruirlos en el uso del cosmos, tal como lo hacían los santos de Athena, descubriendo que sus debiles cuerpos no resistian más de un golpe - continuo su relato - en busca de una solucion le pidieron a Hefestos que hiciera dos encargos, el primero consistía en que creara una prisión dónde las bestias, que en esos momentos se encontraban libres por el mundo, pudieran habitar sin problemas; y el segundo encargó que era más difícil, se centraba en tomar una parte de cada bestia y volverlo un ropaje que posteriormente usaría cada guerrero - dijo la diosa soltando un suspiró - así fue como surgieron las escamas doradas, las surplices, las cloths y todas las armaduras que cada uno de los ejércitos de cada orden ostenta.
- ¿Dice usted que todas las armaduras tienen el mismo origen? - pregunto Dohko sorprendido.
- si - respondio la diosa - mismo origen, diferente método de construcción - dijo soltando por primera vez la mano de Shion - las armaduras de Athena tienen polvo estelar, las de apolo contienen los rayos del sol vertidos en ellas, las de Poseidon estan mezcladas con una parte del sagrado lecho marino y las de Hades tienen pedazos de estrellas.
- todas diferentes y al mismo tiempo ligadas al mismo constructor - susurro Albafica.
- exacto - afirmo la diosa - lamentablemente para los dioses, Hefestos las creó lo más poderosas posibles, sin embargo nunca pudo deslindar la vitalidad de la armadura de la de las bestias, es por eso que si algo le pasa a la bestia, habrá consecuencias terribles para la armadura.
- comprendemos - afirmó Degel con paciencia, maravillado internamente por el relato que la diosa les había contado.
- eso espero - hablo nuevamente Circe - como ya casi anochece y las bestias que escaparon solo atacan de día - dijo zanjando el tema - toda la noche buscaremos su rastro, así que por ahora duerman todo lo que puedan, las vestales ya les prepararon un lugar.
Y tras decir aquello, la figura de la pequeña se disolvió en una densa capa de vapor, dejando tras de si a cuatro santos desconcertados y una diosa divertida.
- espero no les moleste compartir habitación - hablo la diosa tranquilamente - mi templo es pequeño y no tiene tantas habitaciones - dijo levantándose del enorme sillón en el que se encontraba - debo ir a acearme así que no podre mostrarles el lugar, pero no se aflijan, en breve una vestal vendrá por ustedes - y sin más se encamino a la gran puerta del fondo, por la que salio, no sin antes lanzarles un beso.
- ¿Qué fue eso? - preguntó Dohko desconcertado, mirando a sus compañeros de armas, chocando su mirada esmeralda con las orbes avellanas de un avergonzado Shion.
- no tengo idea - hablo Albafica fríamente - pero tal parece que Shion conquisto a una diosa - finalizo dejando con sus palabras un aura de incomodidad entre los presentes.
- que suertudo - sonrió Dohko ignorando el pesado ambiente.
- no tanto - lo contradijo rápidamente Degel - si las cosas se ponen feas el sera el primero en salir herido, podría incluso ser un obstáculo - dijo provocando que Shion alzara la vista para mirarlo fijamente - aun no me fio de esas mujeres así que deben estar atentos a todo - sentenció antes de volver su mirada hacia Albafica, quien mantenia un gesto ausenté - Albafica - la llamo con suavidad, recibiendo su mirada cobalto como respuesta - ¿Aún recuerdas las señas de advertencia que practicábamos? - pregunto con tranquilidad, sin poder evitar mirar por el rabillo del ojo a Shion, quien se mantenía observándolo con un deje de molestia.
- si - fue la respuesta de la chica.
- entonces tenlo en cuenta siempre - dijo mientras sonreía - si algo malo pasa nos comunicaremos así.
- me parece hermoso que ustedes sean los mejores amigos del mundo - comenzó a hablar Shion con molestia, antes de que Degel pudiera agregar algo más, haciendo que una gran incomodidad se alojara en el pecho de Albafica - también me parece perfecto que ustedes tengan su propio lenguaje para comunicarse - aquellas palabras sonaron ácidas en los labios del santo, quien en ese momento había decidido ponerse de pie - sin embargo, si no todos sabemos de que se trata su estrategia, las cosas se pueden volver en su contra.
- Shion tiene razón - afirmó Dohko desde su lugar - en nuestra ignorancia podríamos representar una amenaza para sus planes.
- tengo conocimiento de eso Dohko - hablo Degel fríamente - de hecho, antes de que Shion me interrumpiera con su teatro de niño berrinchudo iba a comenzar a explicarles las señas…
- estas buscando… - hablo Shion, sin embargo se detuvo al escuchar como la puerta de madera por la que habia salido la diosa Harmonia se abria.
- ¡Santos de Athena! - hablo alegremente la menuda mujer que segundos antes se había asomado a la estancia - lamento la tardanza - dijo entrando, dejando tras de si la puerta abierta - me entretuve preparando el baño para la diosa Harmonia - dijo mientras caminaba hacia ellos - mi nombre es Tanith la sensación de lujuria, vestal de la diosa Harmonia y una de los seis generales de la diosa Afrodita.
Aquellas palabras salieron con orgullo de los perfectos labios rojos de la pálida señorita de mirada turquesa, haciendo que por primera vez los santos prestaran atención a la armadura escarlata que ostentaba, notando como la tiara carmesí, de la cual sobresalían un par de cuernos, sostenía a duras penas su larga cabellera avellana, delineando su rostro con una larga hilera de colmillos de marfil.
" ¿Un demonio?" se preguntó Albafica al observar la larga cola que sobresalía de la espalda baja de la chica "no" le hablo una dulce voz en su mente "es un súcubo" y tras aquellas palabras se dedico a contemplar a la pálida mujer explicándoles que harían, mientras una extraña sensación de reconocimiento la invadía.
oxoxo
- mi señora… ¿Esta usted segura? - aquellas palabras impregnadas de duda y temor sonaron en un susurro, el cual apenas se pudo escuchar gracias al sonido que provocaba en agua al caer de las fauces de uno de los tantos salientes con forma de dragón.
- no - dudó la mujer mientras dejaba que las vestales enjaboran sus manos - por eso deberás confirmarlo tú.
- lo intentare mi señora - dijo la pequeña de cabellos verdes, desapareciendo entre una cortina de vapor, dejando a una pensativa mujer cubierta de espuma.
- madre…
oxoxo
Hola!!! (se asoma desde un rincón)Esperó les haya gustado este capítulo, la verdad creí que no lo publicaba este año, pero gracias a la ayuda de mi adorada amiga Io-chan, todo salio bien :) y he me aquí, dando lata.
Espero que este capítulo les haya despejado dudas y al mismo tiempo creado más, la verdad la historia tomó un rumbo diferente al que tenía planeado desde un inicio, y eso, más que molestarme, me encanta! Más que nada por la libertad que ahora tengo de hacer sufrir a mis personajes.
Lamento si este capítulo tiene fallas ortográficas, la verdad, por las prisas y todo el ajetreo de hacer la cena, etc… lo escribí completamente en mi celular, aunque de todos modos, en cuanto vea alguna falla la corregiré :)
Este capítulo se no dedico a Io ya que sin ella no estaría aquí! Te adoro mujer :) si pueden lean sus historias! No se arrepentirán!Por otro lado! saludo enormemente a celeste, quien a pesar de todo sigue leyendo esta cosa rara que llamo fanfic!!! Te amo a ti y a todos mis seguidores, fantasmas o no.
Lamento no poder responder tu review, es que tengo un poquito de prisa por que llegarán unos tíos y debo estar presentable, pero en cuando pueda te mandare un MP :3Sin más que decir, me despido de ustedes agradeciendo de corazón su apoyo, deseándoles feliz navidad a trazada y un prospero año nuevo.
2018 aquí vamos!
Pregunta…
Que les trajo santa?
A mi una mochila de piel de dragón ( en realidad no es de piel de dragón, parece pero no) y una cartera jaja :'v se notan mis 21 años...
