Amanda Smith
Policías, la ambulancia, incluso arquitectos habían llegado a la escena.
-Inspectora -dijo un hombre que se acercaba –la chica murió a causa de una puñalada en el estómago, se desangró –mientras me hablaba miraba mis manos ensangrentadas-. Gracias a ti aguantó unos segundos más de vida.
-Más que eso, me dijo que se llamaba Amanda Smith, y también dijo algo de tem..p.. –intenté pensar, pero no entendí nada más.
-No te preocupes, menos es nada, al menos tenemos su nombre, pero…como la has encontrado, tu casa está a dos manzanas de tu casa.
-¡GUAU! –respondió.
-Ahora lo entiendo – Loba estaba al otro lado de la puerta, la estaban curando una astilla que se había clavado y que estaba en las uñas de sus patas de cuando arañó la puerta –buen trabajo Loba-. Ella ladró en señal de agradecimiento.
-Bien, ¿qué sabemos?
-No mucho, la herida la produzco un arma blanca de largo alcance, solo entrada, no hemos encontrado nada extraño en la casa salvo a ella, parece ser que la dejó en ese lugar por alguna razón, no había marchas de pisadas, ni forcejeos que nos indiquen que este es el lugar del crimen.
-Bien, pongámonos a ello –dije cuando terminaron de cogerme todas las muestras de sangre y tejidos que tenía en las manos y en el pelo.
- Inspectora Williams -dijo una voz potente que esperaba ni quería escuchar.
-Capitán.
-Vayan a su casa dúchense las dos y vuelvan a la comisaría tienen que trabajar mucho y es nochebuena –sin decir nada más se marchó de nuevo dentro del edificio.
Al menos dos horas después volvimos a la comisaria nos sentamos en nuestra mesa y comenzamos a investigar, a ponernos al día de todo lo que habían investigado.
No habían encontrado muchas cosas, no había huellas, solo las de la víctima.
Me senté frente al ordenador mientras Loba estaba en su cama a mi lado. busque información sobre Amanda Smith, pero no había mucho y nada destacaba sobre lo demás. No estaba casada ni tenía hijos, trabajaba en una cafetería cercana al lugar donde la encontramos.
- ¿Que tenemos Williams? -pregunto el capitán.
-No mucho señor, nada destaca -dije mirando de nuevo el ordenador.
-Bien.
-Capitana Beckett.
-Bien, inspectora Williams le presento a su nuevo compañero, El inspector Michael
-Josh por favor, el Señor Michael era mi padre -dijo con una hermosa sonrisa.
-Encantada -dije levantándome de la silla y ofreciendo mi mano la cual él aceptó. Era un hombre bastante guapo, de unos 32 años. Vestía un traje de chaqueta negra, camisa azul claro con corbata oscura que contrastaba muy bien. Llevaba un pantalón vaquero oscuro y unos mocasines. Todo acorde a como era él. Llevaba el pelo muy bien peinado, lo llevaba mas largo por arriba, pero peinado hacía un lado, le hacía parecer más joven de lo que era, pero también le hacía parecer mas elegante. Sus ojos eran azules al igual que la camisa y miraban con alegría. Su tez era ligeramente morena, en definitiva, alguien en el que me fijaría-. Cath Williams, pues llamarme Cath.
-Bien, os dejo trabajar, ponle al corriente de todo, trabajará con usted en este caso.
-Entendido capitán -Beckett se marchó a su despacho en el cual estaba su marido y sus hijos que habían venido por sorpresa.
-Vaya, ¿ese es Richard Castle? -dijo Josh mirando hacia la ventana de la capitán-, los rumores en La Capital eran ciertos.
-Si, así es -dije tecleando en el ordenador.
- ¿Y el perro? -preguntó señalando a Loba, la cual dormía placenteramente en su cama al lado de mi mesa.
-Se llama Loba, es mi perra.
- ¿Aquí se permiten perros? -lo dijo de una manera que no me gustó. A Loba tampoco debió gustarle, por que se despertó de inmediato.
-Si, ya que es un perro policía -dije sin apartar la vista del ordenador buscando cualquier prueba que pudiera llevarnos a algún sitio.
- Mis disculpas, pensaba que los perros estaban con un adiestrador y estaban en casas apropiadas para ellos -mi paciencia empezaba a acabarse.
- ¿Nos centramos en el caso, o vamos a seguir hablando de perros?
-Disculpa, no soy quien, para hablar de esto, solo era curiosidad -dijo levantando las manos a modo de disculpa.
-Bien -dije separándome de la mesa y mirándole fijamente-, Loba tiene placa al igual que tú y que yo. No es la típica perra policía, es mejor, no solo por que sea mía si no por que sin entrenamiento ordinario es capaz de hacer el trabajo de esos perros. Es decir, ella fue la que descubrió el cuerpo de nuestra victima de la que quisiera, por favor, saber que ocurrió -me volví a girar hacia el ordenador.
-Vaya, creo que me he pasado de la raya, disculpa, solo tenía curiosidad. Por favor ponme al corriente del caso -dijo. Le miré y después giré el ordenador y le expliqué todo lo que teníamos hasta el momento.
-Bien, según he entendido la victima apareció en aquel edificio abandonado sin rastro de marcas de arrastre o de forcejeo.
-Exacto, además no hay nada en sus cuentas del banco que se salga de lo normal.
- ¿Qué dice el forense?
-Aún no tenemos nada, estamos a la espera del informe.
- ¿Y la escena del crimen? -insistió.
-Nada relevante al caso, no hay huellas ni rastros de que alguien haya estado allí.
-Es como si hubiera aparecido de la nada -dijo él leyéndome el pensamiento.
-Si, deberíamos ir a su trabajo y preguntar a sus compañeros algo que nos pueda sacar de este lio.
-Bien.
Nos levantamos, cogimos las chaquetas y el coche y nos marchamos. Loba se quedó en la comisaría jugando con los hijos y el marido de la capitana, los cuales se ofrecieron a cuidarla mientras yo estaba fuera, cosa que agradecí enormemente. Subimos a mi coche y con la ayuda del GPS nos dirigimos a la cafetería.
-Bien, ¿y de donde es inspector y que es lo que hace aquí? -dije educadamente.
-Josh por favor, si vamos a trabajar juntos en este caso será mejor que nos tuteemos.
-Bien, Josh, ¿De dónde eres? -volví a preguntar.
- ¿Por qué piensas que no soy de aquí? -respondió.
-Eres demasiado curioso y si fueras policía sabrías quien era Loba en el instante, todos los de las comisarias de la ciudad saben quien es.
-Muy bien, bien respondido.
-En realidad soy de la capital, pero me encuentro aquí por un asunto personal.
-Bien, no preguntaré más -giré a la derecha y me paré en un semáforo.
-No importa. En realidad, no es personal, pero llevo tantos años en esto que se ha vuelto personal -lo miré para que me lo explicara-. Escuché en las noticias la muerte de esa mujer y empecé a revisar los casos y todos parecen tener algo en común - volví a mirarle-. La victima se encontraba en sitios abandonados y habían sido apuñalados por la misma arma.
-Eso no tiene mucho sentido, podía ser casualidad.
-Para eso estoy aquí, para averiguar si es el mismo asesino o es pura coincidencia.
Llegamos a la cafetería, aparqué en la puerta y bajamos del coche. Entramos. Nos acercamos a la barra, las camareras iban de un lado para otro, corriendo.
-Buenos días -dijo una camarera-, ¿Qué desean?
-Querríamos hablar con el encargado si es posible -dije enseñando la placa. La chica se metió en la oficina y llamó al encargado, que salió de inmediato. Era un hombre de mediana edad con ojeras bien marcadas.
-Buenos días, soy Cole Swan ¿en qué puedo ayudarlos? -dijo dándonos la mano a cada uno.
-Buenos días, somos los inspectores Michael y Williams de la policía.
- ¡Sara, los clientes! -llamó la atención a una de las camareras de la barra.
-Disculpen, estamos un poco desbordados hoy ha faltado una de nuestras camareras y tenemos otra enferma.
- ¿Podríamos hablar en privado? -dije, a lo que él asintió y nos condujo hasta la otra punta de la cafetería en donde estaba su despacho.
-Señor Swan ¿conoce a Amanda Smith? -pregunté.
-Claro, es una de mis mejores camareras, pero hoy no ha venido y no me coge el teléfono -dijo mirando su teléfono.
-Señor Swan, esta mañana a aparecido el cuerpo de una mujer no muy lejos de aquí -le enseñé la foto que el forense había hecho y nos había mandado -. Podría decirnos si la reconoce.
-Amanda, es… -los ojos se llenaron de lágrimas, pero no cayeron, pero la voz le delataba -Es, Amanda, ¿Qué le ha pasado?
-Eso intentamos averiguar. ¿Cuándo la vio por última vez?
-Ayer, ella junto a Avril cerraron la cafetería después de que yo me fuera,
- ¿Podríamos hablar con ella? -dijo Josh por primea vez desde que llegamos. El dueño fue a llamar a la camarera y nos dejó a solas con ella-. ¿Cuándo viste a Amanda por última vez?
-Anoche, cerramos juntas el local y después nos separamos -dijo ella con voz tímida sin saber que pasaba-. ¿Por qué? ¿Es qué le ha pasado algo?
-Hemos encontrado su cuerpo a pocas manzanas de aquí -la chica no se lo creía, pero tras enseñarle una foto se echó a llorar en el momento.
- ¿Recuerdas sobre qué hora era?
-Las ocho de la tarde, ayer cerramos más tarde que de costumbre. Me acompañó hasta casa y después se marchó a la suya -se sonó la nariz y se limpió las lágrimas con el mandil del traje-. Serían las ocho y veinte cuando nos separamos.
-Parece muy segura de la hora.
-Es que miré el reloj de la cocina y puse la televisión por que empezaba un documental que quería ver desde hace semanas.
- ¿Sabes si salía con alguien o si tenía familia? -dije intentando no parecer muy sería.
-Que yo sepa no salía con nadie, y su madre murió cuando ella era muy pequeña, no sé nada más.
-Gracias, ¿Sabes dónde vivía? -pregunté, por último.
Tras aquella entrevista volvimos a subir al coche y fuimos directos a su casa. El portero tras contarle lo sucedido y ver que no sabía nada nos dejó las llaves de su casa. Tanto Josh como yo subimos a su piso. Nos colocamos los guantes para no dejar huellas y entramos.
Era un estudio. Muy poco decorado. Según nos había dicho el portero hacía poco tiempo que vivía allí. Y por las cajas es lo que parecía. Apenas había algo desembalado. El sofá, la tele y la cama era casi lo único que había. La ropa aún estaba metida en cajas salvo el uniforme de la cafetería que estaba colgado.
-Bueno, no parece que tuviera mucho, apenas hay ropa, ni cosas personales -dije mirando el dormitorio.
-En la cocina solo hay comida para llevar, y en la nevera también, no le gustaba mucho cocinar.
Revisamos los cajones, las cajas y poco más. Pero al mirar la cama, bajo las mantas encontré algo que sobresalía por encima. Era un cuaderno.
-Mira, parece su diario -comencé a pasar las páginas del diario, todo eran garabatos-. Creo que es su bloc de dibujo.
-Llevémoslo a comisaría, algo encontraremos.
Estuvimos una hora más mirando por todos los rincones de la casa, pero no había nada que nos dijera algo de su vida o como era. El teléfono comenzó a sonar dentro de mi bolsillo.
- Williams -respondí.
- Ya tengo el examen completo de su cuerpo -dijo la voz detrás del teléfono.
- Bien, ya vamos.
Tardamos unos veinte minutos en llegar al depósito.
- Bien Mara ¿Qué tienes para nosotros? -dije directa.
- ¿Nosotros? -ella se giró - Waw -dijo sin disimular -Encantada soy Mara -dijo sonriendo y colorada.
-Josh, encantado -dijo él con una enorme sonrisa.
- ¡Mara! -la llamé la atención.
-Si -dijo volviendo al asunto-. Según la temperatura del hígado parece que la víctima murió a las 7 de la mañana. La herida mortal fue echa con un cuchillo, no he encontrado más heridas que causasen la muerte. Pero por desgracia no murió de inmediato, se desangró poco a poco, hasta que la encontraste.
- ¿Sabemos cuándo empezó a desangrarse? -preguntó el chico
-Teniendo en cuenta cuando la encontraste y la sangre que le quedaba, puede que entre las 4 y las 6 de la mañana. He encontrado desgarros alrededor de la herida, por lo que creo que la dejaron el arma homicida bastante tiempo evitando que se desangrase demasiado deprisa.
- ¿Agresión sexual?
-No he encontrado nada, ni moratones ni marcas de cuerdas. Es decir, lo único que la mató fue el arma que la metieron en el estómago. El análisis de sangre ha dado positivo en morfina.
- ¿La durmieron?
-Eso parece, pero no solo eso la drogaron, los niveles en la sangre eran suficientemente altos, pero eso no la mató.
- ¿Qué quieres decir? - dije temiendo la respuesta.
-Sea lo que sea por lo que pasó esta chica, estaba consciente cuando pasó, pero no sufrió, los nervios del dolor estaban paralizados. Pero, aunque no sintiera dolor, seguramente sufrió. El maquillaje estaba corrido debido a las lágrimas de los ojos.
-Ella lo sabía. Sabía que moriría -la sala se quedó en silenció durante un minuto.
-No he encontrado mucho más que pueda ayudaros, pero sí he encontrado esto -Mara destapó el hombro izquierdo y en él pudimos ver una marca, parecía una cruz, pero muy mal hecha.
Mara nos entregó los informes realizados con todos los datos necesarios. Volvimos a la comisaria y empezamos a mirar todos los datos. Todas las pruebas que los técnicos habían traído de casa de la víctima. Cuando nos quisimos dar cuenta ya se había hecho de noche y casi era la hora de cenar.
-Vaya -comenzó él-, ya es de noche, será mejor que lo dejemos para mañana -Miré la hora y estuve de acuerdo y empecé a recoger-. Es tarde ¿Quieres que vayamos a cenar algo? Al fin y al cabo, es noche buena.
-Disculpa, pero debo ir a recoger a mi perra, estará esperándome.
Guardé todas las pruebas y las dejé bajo vigilancia, firmando que yo había sido la última en cogerlas y en dejarlas.
Me marché rápidamente a casa de la capitana, en donde estaba Loba esperando. Se había quedado dormida con los hijos de Castle y Beckett. Las dos nos fuimos dando un paseo. Celebrando a nuestro modo la noche buena. Al llegar a casa ella se fue directa a la comida y a por su agua. Mientras yo me duchaba y me cambiaba de ropa. Me senté en el sofá junto a Loba la cual se quedó dormida sobre mis piernas. Me abrí una botella de vino y me serví una copa.
El teléfono me sonó, pero no era del trabajo.
-Dígame -contesté.
-Feliz Navidad hija mía -dijo mi madre al otro lado del teléfono.
Nos quedamos hablando más de una hora. Hacía años que no la veía, ni a ellos ni a la familia. Ellos vivían en otro país y aún no había podido ir a verlos, pero todas las ocasiones especiales nos llamábamos y nos contábamos el cómo nos iba. Pero durante ese año pasado yo había decidido separarme de todo. Hablaba con mi madre, pero poco. Quería centrarme un poco en mi vida y si realmente merecía seguir con todo aquello. Al final decidí continuar, pero todo era muy duro.
Tras hablar casi dos horas con la familia me marché a la cama a dormir había sido un día bastante duro.
*- ¿Juras defender los principios de nuestra Orden y todo lo que representamos?
-Lo juro -dijo una voz femenina.
- ¿Juras no compartir nunca nuestros secretos no divulgar la verdadera naturaleza de nuestro trabajo? -volvió a preguntar el Gran Maestre.
-Lo juro -repitió.
- ¿Y juras hacerlo desde ahora hasta la muerte, cueste lo que cueste?
-Lo juro.
Entonces te damos la bienvenida a nuestro redil, hermana. Juntos marcaremos el comienzo de un Nuevo Mundo. Uno definido por el propósito y el orden. Dame la mano. Eres un Templario. Que el padre del entendimiento nos guíe.
Entregaron un alfiler de plata con una cruz roja. *
El despertador sonó alto y claro. Estiré la mano y lo apagué, pero me di media vuelta y volví a dormirme. Noté que Loba subía a la cama y se colocó bajo mi brazo.
Tras otro sonido del despertador me levanté y como era rutina entre nosotras salimos a correr. Era la mañana de navidad, toda la calle estaba decorada con las luces blancas, verdes y rojas eran las que más destacaban. Árboles de Navidad, pero sobre todo había niños, padres, familias enteras disfrutando de los juguetes que Santa Claus les había traído la noche anterior. No podía ver todo aquello, solo me centré en la música y en correr sin mirar, sin sentir nada salvo el frío que hacía. Tras una hora corriendo volví a casa, me duché y las dos volvimos a la comisaria. Cogí las pruebas que la noche anterior de dejé bajo seguridad y volví a analizarlas todas, centrándome en aquel diario de garabatos.
No encontraba nada. Simples líneas al azar.
-Buenos días -dijo una voz tras de mí. Al girarme Josh estaba allí con dos tazas de café humeante recién hecho. Olía a vainilla canela y cacao, olía a navidad -, creo que ayer no empezamos con buen pie y bueno, quería compensarte.
-¿Trayéndome un café de la máquina de la comisaria? -pregunté mirando aquel delicioso café que necesitaba.
-Bueno, no creo que hubieras aceptado que te invitara a uno después de ayer, así que preferí comenzar con este -dijo sonriendo. Lo acepté sin decir nada. El primer sorbo fue cálido como un abrazo.
-Bien, no he encontrado nada en el diario, parece que simplemente hacia líneas al azar, -dije mientras pasaba las páginas una y otra vez.
-Tal vez era su manera de relajarse.
-Sea lo que sea no sirve como prueba -lo dejé sobre mi mesa y seguimos mirando las pruebas que trajeron de su casa.
-Cath -me llamó-, ven, he encontrado algo.
- ¿Qué ocurre Miriam?
-He hackeado las cámaras de seguridad de la cafetería y he ido siguiendo a la víctima.
Vimos todas las cámaras. Amanda Smith salió de la cafetería junto a su compañera, unos 20 minutos después se separaron cuando la compañera llegó a su casa. Y Amanda siguió.
-Bien, ahora estará… ¿Qué hace? -Amanda recibió una llamada de teléfono a las 8.45 pm según la cámara de un banco.
-Algo en esa llamada -dijo Josh mientras miraba la pantalla- la hizo cambiar de dirección.
- ¿Tenemos alguna otra cámara que la situé en otro escenario? -pregunté a Miriam mientras seguía tecleando el ordenador haciendo que las grabaciones pasasen.
-Si, pero solo una, y no es muy nítida.
Miriam paró la imagen cuando la víctima se metía en un edificio de dos plantas. 9.30 pm
-Bien, nosotros vamos a esa dirección, Crees que podrás identificar la llamada que recibió a través de la cámara.
-No lo sé, está muy borrosa, pero haré lo que pueda -dijo Mirian con su suave y calmada voz.
Los tres marchamos al apartamento que salía en la cámara.
-Bien, aquí estamos -bajé a Loba del coche y la coloqué su chaleco de policía para que pudiera entrar sin problemas.
Entramos sin problemas. El conserje identificó a la víctima. Nos dijo que solía ir por allí unos días al mes. Piso 2 apartamento 7. El dueño era Adam James. Loba andaba por delante de nosotros olfateando todo a su paso. Al llegar cerca de la puerta, esta estaba abierta. Di un par de tirones a la perra y esta se quedó quieta y echada en el suelo. Sin moverse.
Los dos sacamos las pistolas. Silenciosamente caminamos por el pasillo hasta la puerta. Josh se colocó al otro lado de la puerta, yo seguí en el mismo sitio. El dedo en mi boca indicó a Loba que silencio, ella se tumbó por completo en el suelo. Dimos la cuenta atrás con los dedos y empujé la puerta lentamente, Josh entró primero, con la pistola en alto, tras él entré yo y Loba esperó fuera. Miramos por todas las habitaciones.
-Despejado.
-Despejado -repetí. Guardamos las pistolas.
Las habitaciones estaban completamente destrozadas, las cosas por el suelo.
-Cath -el chico me señaló con el dedo que fuera. Al llegar al dormitorio todo era peor. La ropa por el suelo, todos los cajones de la cómoda abiertos, con nada en ellos.
Pero eso no era lo peor.
-Creo que tenemos el escenario principal -dije mirando al chico, el cual se llevó los brazos a la cintura mientras comenzaba a mirar por el suelo. Se colocó los guantes y empezó a mirar por todos lados.
Treinta minutos después teníamos allí a todo el equipo técnico sacando huellas y etiquetando todas las pertenencias.
-Inspectora -dijo una voz femenina desde la puerta - ¿Qué tenemos?
-Hola Capitán. De momento no lo sabemos, descubrimos este apartamento gracias a las cámaras de seguridad de un banco. El apartamento pertenece a un tal Adam James.
- ¿Sospecha de huida? -preguntó Beckett.
-No creemos, todas sus pertenencias están aquí, incluso su cartera -Josh llegó con ella, sacó el carnet de identificación-. Adam James, 53 años, nacido en La Capital -sacó otro documento-. Parece que era psicólogo -dijo entregándonos su carnet-. Está puesta esta dirección. La victima por alguna razón vino aquí a las 9.30 pm. Seguro que la llamada que recibió fue hecha desde aquí.
- ¿Pero por qué un psicólogo llamaría a su paciente? -pregunté.
-Debo irme, manténganme informada de todo-. Tras eso se marchó. Nosotros nos quedamos en el apartamento un poco más. La gente había empezado a agolparse a la entraba. Varios agentes acordonaron la zona impidiendo entrar a la gente.
Nos quedamos un rato más allí, pero no encontramos nada del otro mundo, todo estaba por los suelos.
Escuché arañazos muy cerca de mí. Volví a la habitación y encontré a Loba arañando el suelo, aparté a Loba y rebusqué, pero no había nada. Hasta que, gracias a la linterna, bajo la cómoda, brillando, encontré un pendiente. Idéntico al que tenía la victima cuando la encontramos.
-Esta claro que este fue el escenario principal -dijo Josh.
Volvamos a la comisaria y busquemos a ese tal Adam.
Dejamos a los técnicos trabajar tranquilos, después llevarían todo a la comisaria y al laboratorio. Cogí la correa de Loba y salimos los tres. Todo estaba rodeado de mirones. Pasamos el control policial y llegamos al coche. Subí a Loba, la cual se había quedado mirando al bullicio de gente. Cerré la puerta trasera y me subí.
Conduje en silencio. Pensando en todo el caso y en lo enredado que se había vuelto.
- ¿Qué piensas? Dos asesinatos, o solo uno -preguntó Josh.
-No lo sé, pero a juzgar por el pendiente que hemos encontrado solo uno, pero habrá que esperar a que el laboratorio identifique la sangre encontrada en el suelo. Puede ser de Amanda Smith, el forense dijo que se desangró, pudo ser allí.
-Bien, pues esperemos entonces. Pero antes ¿Tienes hambre?
- ¿Que? -pregunté.
-Venga, es navidad, y aquel café no era muy bueno, déjame invitarte a una hamburguesa.
-¿A una triste hamburguesa? -dije bromeando.
-Vale, una triste hamburguesa -me encogí de hombros aceptando su invitación.
-Bien, gira a la derecha, conozco un restaurante que ponen unas hamburguesas riquísimas y muy tristes -dijo bromeando. Miré a la perra, no quería dejarla en el coche, y ella también necesitaba comer algo -. Tranquila, a los dueños les encantan los animales, tienen un parque para ellos justo al lado del restaurante, allí se podrá desestresar.
Me convenció, así que giré a la derecha.
En cuanto Loba vio a los demás perros directamente comenzó a correr y a jugar con ellos. Algo me tranquilizaba, por el trabajo apenas podía jugar con otros perros. Mientras tanto nosotros nos sentamos en una mesa y pedimos esas tristes hamburguesas.
-Bien, bien, cuéntame algo de ti -comenzó él dando un gran bocado a su hamburguesa.
- ¿Qué te cuente algo? -pregunté.
- Si, ¿Por qué te hiciste policía? -preguntó.
-La típica pregunta -sonreí-. Pues no lo sé, si te digo la verdad, no lo sé. Simplemente sucedió un día. Y me inscribí en la academia.
-Vaya, es la respuesta más rara que me han dicho en toda mi vida.
- ¿Y tú? -devolví la pregunta.
-Por mi padre, él era policía y mi abuelo y su padre.
-Vaya, vienes de una familia de policías por lo que se ve.
-Si, soy el típico policía.
-Bueno, mejor no destacar, ¿no crees? -los dos reímos por aquella tontería y tomamos las tristes hamburguesas mientras tuvimos una intensa conversación de policías.
Tras eso volvimos a la comisaria.
El laboratorio nos dio los resultados de las pruebas de ADN: la sangre coincidía con la hallada en mis manos, que pertenecía a la víctima. Encontraron huellas por toda la casa. Algunas coincidían con la víctima, por lo que pudimos colocarla en el escenario del crimen, pero había otro juego de huellas que no pudimos identificar, de quien quiera que sean no estaba fichado. No estaba en la base de datos.
-Bien. No tenemos nada todavía -dije furiosa tirando los documentos sobre la mesa.
-Voy a por un café, será mejor que estemos despejados, será una noche larga.
Nos quedamos allí durante horas, pero no encontramos nada. Ni en las cuentas de la víctima, ni en su diario, ni en su agenda.
Vimos todas las pertenencias de la casa de Adam, la agenda. Pero no tenía nada programado para las navidades. No había nada escrito para el 24 de noviembre. ¿Entonces por qué fue la víctima a su casa? Le di vueltas muchas vueltas, pero no había nada. No encontraba nada interesante.
Ya era más de media noche y no sabía donde tenía la cabeza, así que decidí marcharme a casa a descansar.
Paseé por la calle mirando a todas las familias que seguían jugando con sus juguetes nuevos. Parejas saliendo a cenar, todo el mundo se lo pasaba bien. Pero yo preferí irme a casa, tomarme una copa de vino y después meterme en la cama con mi perra.
*Vestidos, fiestas. Una hermosa niña de ojos claros y cabellos rubios, sonriendo. Y un colgante en su cuello que su madre le dio días antes de morir*
