Ya por fin era verano: el sol, el calorcito, el poder estar mucho mas tiempo en la calle. Loba estaba mucho mas feliz, aunque pasaba calor en la calle, sabía cómo refrescarse; se metía en el lago del parque, y se salía; se volvía a meter y nadaba, pero por suerte volvía. Los días que tenía libres los aprovechaba para estar fuera en la calle. Caminar o correr con la perra, incluso volví a coger el gusto por la lectura. Me venía muy bien todos esos días, después de todos los problemas que dio Arturo matando a esas personas. Pero el calor no me evitaba tener que ir todos los días 7 de cada mes a que el asesino me de alguna pista.
Tras varias horas de sol y de baño en el lago, volvimos a casa. Menos mal que Loba ya se había secado gracias al calorcito y al paseo de vuelta a casa. Tras estar una hora metida en el agua fresquita de la alcachofa salí. Me preparé: me maquillé; no mucho, perlo lo justo; me peiné con una trenza de espiga hacia un lado y con algunos mechones sueltos en el otro lado de manera aleatoria. Me puse unos pendientes dorados pequeños pero colganderos. Entré a la habitación y vi que Loba estaba completamente dormida. Ni siquiera se enteró cuando entré, y eso que empecé a hacer mucho ruido. No sabía que ponerme. Vestido, falda y camiseta, pantalón. Me probé tantas cosas que ya empezaba a ir tarde. Al final, dentro del armario, metido aún en una caja encontré un conjunto que la loca de Mara me había regalado hacía un año y que aún no me lo había puesto. Mientras me lo iba poniendo me iba gustando. Era un pantalón muy ajustado, que parecía cuero, pero era un tejido muy fino y fresquito. Y la camiseta era un top de tirantes que dejaba el ombligo al aire y tenía algo de brillos en torno al pecho.
-Bueno, creo que ya estoy lista -hice carantoñas a Loba, la cual el único gesto de cariño que hizo fue abrir un ojo y volver a dormirse-, Buenas noches, después nos vemos.
Salí y Mara ya me estaba esperando en el portal. Se había puesto un precioso vestido de color azul claro.
-Vaya, vaya, vaya, te has puesto el traje -dijo mientras me miraba de arriba abajo.
-Si, creo que ya iba siendo hora de usarlo -dije con colores en los mofletes.
-Pues vámonos, tenemos una noche de chicas por delante.
Nos marchamos a la zona centro de la ciudad. Lo primero fue tomamos algo y charlar. Trabajamos en el mismo edificio, pero apenas nos veíamos.
- ¿Estás bien? – me preguntó ella.
-Si, ¿Por qué lo dices?
-No lo sé, se te ve distinta.
-Bueno han pasado varios meses desde que atrapamos al cabrón ese, pero desde que me tengo que citar con él todos los meses, no lo llevo muy bien, no sé qué hacer.
-No me refiero a eso –dijo ella dando un sorbo a su copa de vino.
-Ya, lo sé, pero de ese tema me cuesta aún hablar, así que prefiero ignorarlo siempre –dije yo dando otro sorbo.
-Bien, bien, no hablaremos de eso. Entonces cuéntame.
-No, no, no –la paré -, hoy vas a hablar tú. Que yo siempre te cuento mis cosas, pero tú aún no me has contado como te va con cierta persona –la miré golosa de cotilleo. Y aunque no había mucha luz, pude ver que se sonrojaba levemente.
-Bueno… no me puedo quejar.
- ¿Cuándo me lo vas a presentar? Porque según sé lleváis casi 5 años, pero aún no sé quién es.
-Ya, pero es que viaja mucho y cuando está aquí, pues… digamos que no salimos de la cama –dijo ella mientras intentaba no sonrojarse, seguramente pensando en todas esas noches.
- ¿Y el tuyo? –preguntó ella.
-Pues si te digo la verdad no tengo ni idea, cuando acabamos el caso se marchó, y no he vuelto a saber mucho. Los primeros días le intentaba llamar para contarle lo que había dicho Arturo sobre el caso, pero siempre tenía el teléfono apagado así que no insistía mucho. También he intentado llamarle algún fin de semana, pero nada. Solo me salía el buzón de voz. Así que he dejado de intentarlo.
-Bien, pues ya está -dijo ella sentenciando a Josh al igual que la conversación.
-No me puedo quejar, al menos lo hacia bien.
-Bueno, teniendo en cuenta que desde…-se calló, pero las dos sabíamos por donde iba la conversación-, ya hace 4 años, sinceramente no era muy difícil contentarte.
La miré desafiante, no me había gustado nada eso, me había llamado facilona y eso no se lo consentiría a nadie.
-Ahí te has pasado, y eso no te lo voy a consentir por más amiga mía que seas -dije bastante enfadada.
-Lo siento, pero desde David no has tenido…
- ¡Mara! -la grité para que no siguiera- ¡para! O paras o te juro que te quedas aquí sola -dije queriendo terminar la conversación.
-Disculpa -sonó arrepentida-, sé que no es un tema que te guste tratar, pero para una oportunidad que tengo… -siguió hablando intentando que yo entrara al trapo, pero como ya estaba cabreada…
-Bien, vamos a hablar- retiré el plato de delante de mi para estar frente a frente con ella-, ¿Que quieres saber? – ahora parecía reacia a preguntar, así que prefería poner otra cara-. Ahora no me dejes así, si quieres saber algo aprovecha que no te daré más oportunidades.
- Vale -retiro también su plato y dejó la Copa de vino más separada para no tirarla -, dime, ¿qué es lo que te bloquea? - la mire sin entender- yo entiendo dije que David ha sido tu amor de toda la vida, pero el ya no está, por desgracia no está y algo tienes en la mente que no te deja seguir hacia adelante.
-Bien por donde empiezo -dije cogiendo mi Copa de vino para no parecer tan nerviosa.
La empecé a contar toda mi historia con David, había mucho que contar, muchas cosas. Muchas de esas cosas Mara ya las ha vivido ya que los tres éramos amigos de la infancia. Le conté el momento cuando le conté que me había quedado embarazada. Y las dos nos pusimos a llorar un poco. Pero el último momento con el no lo pude contar, era algo que nunca pude contar y que me llevaría conmigo. Comencé a llorar sin descanso. Mara se levantó e la mesa y me abrazó con mucha fuerza.
-Gracias -dijo ella susurrándome en el oído-, es la primera vez que te escucho todos esos sentimientos, ¿te sientes mejor?
- La verdad es que si -dije sonriendo. Me sentía más aliviada, aunque hubiera preferido contar todo eso con unas cuantas copas de más. Mientras ella volvía a su sitio recordé aquella nota que encontró Loba en el Granero - ¿quieres saber otra cosa? Yo me enteré cuando fui a casa de mi madre – ella no dijo nada simplemente me miró mientras se sentaba en la banqueta. La entregue la nota y mientras tomaba otro sorbo de vino ella la leyó. Pude ver que se emocionaba levemente.
- ¿Te iba a proponer matrimonio? Asentí notando que las lágrimas amenazaban con volver a salir de nuevo, y destruyéndome mucho más el maquillaje.
- Si, la misma noche que lo mataron – se me qué las lágrimas antes de que terminarán de caer.
La chica leyó y releyó la nota una y otra vez sin saber que decir. Tras estar allí otra hora hablando tranquilamente nos retocamos y reducimos el maquillaje nos marchamos. Desde hacia años no me sentía tan aliviada y me gustaba, pero todo lo que le había contado era mi vida y no la cambiaría por nada, hasta aquel día. Un día descubriré quien mató a mi hijo y a mi pareja. Aunque muriera en el intento.
Caminamos por las calles de la ciudad. Con los taconazos que llevábamos, con la actitud y las ganas de pasarlo bien, muchos chicos se giraban y nos piropeaban y a nosotras nos gustaba.
-llevamos caminando un rato y aún no veo en donde está la biblioteca.
-Veamos, según lo que me dijeron estaba en la calle principal, pero al final. Pero parece que nosotras tenemos que entrar por la cola de los VIP – dijo leyendo la nota que la debieron de enviar junto con las llaves.
- Bueno, pues vamos a buscarlo, no nos queda mucho para llegar al final.
Caminamos un poco más hasta que vimos un montón de gente vestida como nosotras, formando una gran cola.
-Creo que ya hemos llegado.
Había muchísima gente, pero al igual que en otras discotecas que habíamos dejado atrás. Pero por suerte el nombre del local estaba puesto en neón contra muy clásica y las palabras divididas por unos libros que parecían antiguos.
Día do llegamos a la puerta vimos frente a ella un par de personas vestidos de traje, eran dos hombres de esos que ves por la calle y piensas "Cualquiera se mete con ellos" sin temor Mara se acervo a uno de los seguratas y le enseñó la llave. Sin decir nada él nos dejó pasar sin problemas, nos colocó el sello, diseñado con varios libros apilados y el nombre de la discoteca en la portada de uno de ellos.
Al entrar la música estaba a todo volumen. Pasamos una cortina y nos encontramos con el guardarropa.
-Bienvenidas y enhorabuena por ser algunos de las ganadoras del pase VIP de está noche, ¿si quieren dejarme los abrigos? Se los guardaré sin coste alguno en la taquilla a la que pertenece su llave.
-Vaya, que seguridad, dijo Mara sorprendida, al igual que yo.
Las dos dejamos los abrigos. La chica los dejó con cuidado. Cerró la taquilla con nuestra llave, nos colocó una pulsera por la que colgaba la llave para que no la perdiéramos
-Que disfruten. Con esta llave pueden entrar a la sala VIP sin problemas y una reducción de 50% en las copas, ¡que disfruten! -nos dijo la chica con una gran sonrisa.
Pasamos por otra cortina y ya estábamos en la discoteca. Había bastante gente allí, todos ellos con la llave colgada de la pulsera. Todos ellos ya estaban bailoteando al son de la música, algunos con una Copa. Otros en la barra mientras les están sirviendo, y otros cotilleando cada rincón de la discoteca.
Era una discoteca muy distinta a otras que yo había visto. Era oscuro, como todas las discotecas, pero el diseño de está era extraño. Había una zona principal de baile, la barra al otro lado de la puerta y más pegado a las paredes había mesas altas con las banquetas y una pequeña lámpara, con la pantalla de color verde que había que la luz fuese muy baja pero que era lo normal. Por todas las paredes se veía un gran decorado de libros. O escaleras de attrezzo que llegarían a los libros más altos. Por curiosidad me acerqué a las paredes y los libros eran de mentira, estaban muy bien hechos por que parecían de verdad, pero sólo eran con relieve. Incluso había algunos carteles en los que se pedía que no arrancarán los libros. Todo el lugar era para alucinar. Parecía la típica biblioteca de universidad, pero ahora era discoteca, en vez de libros, copas.
Mara y yo alucinados con la decoración, nos dimos cuenta de que la gente empezaba a aparecer por la puerta así que nos dimos prisa para ir a la barra. En la barra había varios camareros, todo ellos vestían con una camiseta blanca de manga corta y un chaleco marrón, todos ellos con su nombre en la chapa y una enorme sonrisa. Se movían rápidamente poniendo las copas a todos los clientes. Muchos de los clientes tren y clientes intentaban ligar con los trabajadores.
Todos comenzaron a bailar y otros empezaron a alucinar al igual que lo habíamos hecho todos. Cogimos las copas y nos marchamos a la pista de baile a darlo todo. Era algo que necesitábamos las dos desde hace tiempo. Y aunque hubo varios tíos que bailaron con nosotras e intentaron mirarnos nosotras no hicimos caso y seguimos a lo nuestro.
Tras varias horas de bailoteo y de varias copas las luces se encendieron, eran las 6 a.m hora de cerrar la discoteca. Mara y yo decidimos esperar a que la gente se fuese marchando, no s quedamos hasta que apenas quedaron diez personas. Volvimos al guardarropa y cogimos o que habíamos dejado. El bolso con los zapatos de repuesto. La vuelta a casa preferimos hacerla en taxi. Al salir de la discoteca había varias personas borrachas y otros aliándose entre ellos y otros muy babosos que querían sexo y no habían tenido éxito en la discoteca, así que preferimos ir seguras
Cada una se marchó a su casa, por suerte ninguna de las dos trabajaba al día siguiente tengo podríamos descansar todo el día. Al llegar a casa Loba me estaba esperando con la correa en la boca, no tenía otra, así que me cambié de zapatos y de abrigo y salí con ella. Ella aprovechaba que no hacia mucho calor.
Estuvimos bastante tiempo en la calle. Apenas había gente y mientras Loba corría y jugaba yo me senté apoyada en un árbol.
*Por fin hacia calor. Las mujeres habían salido a la calle a deslumbrar a los hombres con su belleza. Otras iban a la tienda para comprar sus cintas para el baile de máscaras que se iba a celebrar próximamente en la mansión Connor. Una elegante mansión a las afueras de la ciudad. Yo también estoy invitada, y lo peor es que tengo que ir en nombre de mi familia. Eso era algo que no me apetecía nada. Ir a una fiesta, cuando ya de por sí no me gustan, y más si es de máscaras, en donde no sabes quienes son las personas de tu alrededor. *
-Woof, Woof – me desperté sobresaltado por los ladridos de la perra. Al verla estaba a mi lado mientras le ladraba a algo.
-Loba, ¿Qué te pasa? -la cogí del collar y la lance hacia atrás para detenerla antes de que saliera corriendo-, ¿te has vuelto loca? - la cogí del morro y paró de ladrar. Al mirar tras el árbol, en la dirección que ella miraba, pero ladraba feliz, como si hubiera visto algo que le gustaba – Si no hay nadie – ella me volvió a ladrar, y después me do un lametón cariñoso -, este nuevo pie so te está volviendo más loca. Volvamos a casa – Me levanté lentamente mientras las piernas se empezaban a despertar. Noté que por mis piernas se resbalaba algo, y no era la correa. Sobre mis pies había un sobre de color marrón. Lo cogí y lo abrí. Pero sólo había un papel en blanco - ¿enserio? ¿Hemos vuelto a estas cosas? – suspiré cansada por estas cosas que no me llevaban a ningún sitio.
Caminamos hasta casa, Loba con la correa en una mano y en la otra el sobre que encontré en mis piernas. Al llegar a casa le puse la comida a la perra, y aunque me moría por tomarme un café e irme a dormir, preferí darme primero una ducha. Dejé el sobre sobre la mesa de la cocina y marché a la ducha. Quería tardar lo menos posible, pero la ducha de agua caliente se sentía tan bien, que al final estuve más de lo normal. Cuando salí del baño Loba volvía a estar durmiendo en su cama. La retiré el cuenco de la comida. Perro Por el ruido se despertó así que le di un hueso para que se entretuviera. Mientras tanto yo me preparé un café. Mientras desayunaba y miraba el periódico vi aquel sobre con el papel en blanco. Pero no le hice caso, estaba demasiado cansada para tanta tontería. Así que cogí el café y me senté en el sofá a ver la tele. No ponían mucho, aunque si que me recosté y al final me quedé completamente dormida.
Eran más de las 4 de la tarde cuando Loba me despertó, estaba ladrando de nuevo, pero ahora apoyada sobre sus patas delanteras en el balcón. Me levanté asustada, pensé que se caería, pero al verla estaba bien, pero no paraba de ladrar y de mover el rabo de un lado a otro.
- ¡COMO NO PARES TE PONGO EL BOZAL! – la grité desde el sofá intentando volver a dormirme unos minutos más, pero no fue posible ya que ella me agarró del pantalón y tiró de mi hasta el balcón-, ¿Se puede saber que te pasa? -dije molesta intentando librarme de ella
Al salir la luz me molestaba a los ojos y apenas podía enfocar la vista. Pero la perra estaba pesada, quería que viese algo, pero me costaba. Hasta que mis ojos se habitaron a la luz del sol. Loba seguía labrando sin parar hacia el callejón que había frente a mi edificio. Allí, entre la oscuridad había una figura. Era sospechoso, pues hacia 25° y esa persona iba tapada de pies a cabeza y con una capucha. En ese momento me vino a la mente la misma imagen que vi la noche de San Valentín, a alguien mirando por la ventana, pero cuando me giré ya no estaba, pero ahora si, esa persona era real. Rápidamente y sin decir nada volví a entrar en casa cogí la funda y la pistola, así como la placa de policía y salí corriendo. Pero al llegar a la calle, aún en chancletas, en el callejón no había nadie. Le busqué hasta donde alcanzaba mi vista, pero fácilmente podía haberse quitado la chaqueta y seguir como si nada.
-Woof, Woof, - escuchaba a la perra labrar desde el balcón, con la misma cara de felicidad, así que esa persona seguiría por aquí. Entré en el callejón, Loba no paraba de mirar hacia él, así que estaría cerca. Pero no era muy largo, se podía ver el extremo opuesto y allí no había nadie.
Miré una y otra vez detrás del contenedor, dentro de la puerta que estaba abierta, pero, no había nadie. Hasta que sobre mi cabeza escuche que chirriaban las escaleras de incendios.
-No puede ser – al ver aquello recordé aquella misma escena, pero tras descubrir un cadáver. Una persona escapó un edificio saltando de balcón en balcón, haciendo parkour. Aquella vez se me escapó, pero esa vez no. Vi que llegó hasta el tejado de uno de los edificios, por suerte el de la puerta que estaba abierta. Subí corriendo las escaleras mientras tenía mi arma preparada para lo que pudiera pasar. Por suerte no había muchos pisos. Rápidamente llegue hasta el tejado, pero la puerta estaba bloqueada. Intenté derribaron el hombro. Pero no hubo manera, le di una patada y conseguí abrirla, pero me cargué el cierre. Desenfundé el arma y la coloqué delante de mi. Y allí estaba, bromeando, Parado delante de mi, con las manos en los bolsillos y la capucha ocultando su rostro.
- ¡Policía! Levanté las manos y póngase y rodillas. Pero no lo hizo, se quedó parado sin decir nada, simplemente frente a mi - ¡he dicho que levanté las manos y se ponga de rodillas! – le volví gritar mientras le apuntaba con la pistola, aún así no reaccionó.
-No vas a disparar – dijo una voz muy ronca y distorsionada, como si fuera robótica, pero muy tranquila.
- ¿Qué le hace pensar eso?
-No tengo mucho tiempo para hablar inspectora Williams.
- ¿Cómo sabe mi nombre?
-Sabemos muchas cosas de ti, pero no te preocupes, no te haremos daño, sólo queremos su ayuda – la voz me ponía de los nervios ¿por qué tenía que ponerse esa voz?
- ¿Qué quiere de mí?
- Se lo he dicho, queremos su ayuda para resolver una batalla que se lleva librando siglos, y que si no la detenemos podría destruir todo lo que conocemos.
- ¿Qué es esto? ¿Una especie de cámara oculta?
-Escúchame bien, porque no tengo mucho tiempo, el sobre que encontraste está mañana en el parque.
- ¿Fuiste tú? Así que eres tú el que me ha estado enviando todas esas notitas invisibles, ¿Qué eres una especie de chiflado? Te gusta gastar bromas a la policía.
-En primer lugar, nunca le haría bromas a la policía, ni de esa ni de ningún tipo. En segundo lugar, todas esas notitas como tus las llamas son mensajes que se te han enviado expresamente a ti. Y que espero que nunca mostrase a nadie.
-Quien me iba a creer, tinta invisible en unas notas se sólo llevaban a tonterías.
-Míralo como quieras, pero aún así necesitamos tu ayuda.
- ¿Qué clase de ayuda? – pregunte ya cansada de tanta historia.
- Deberás descifrar el sobre que tienes en tu casa, ese te mostrará el principio para descifrar el asesinato de tu novio hace 4 años. ¡Hasta la próxima! - corrió hasta el extremo del tejado y se tiró en picado dando un gran salto con los brazos abiertos.
Me quedé sin aliento, y sin poder moverme, esperaba escuchar un golpe al chocar contra el suelo, pero no, no se escuchó nada de eso. Con el arma aún en las manos me fui acercando lentamente a la cornisa esperando encontrar algo, pero no había nada. La gente seguía caminando tranquilamente por la calle como si no hubiera visto nada. O más bien como si nada hubiera pasado. Miré a mi balcón, en donde ya la perra no estaba, se había metido de nuevo en casa, así que decidí hacer lo mismo. Al llegar a casa la perra estaba de nuevo con su hueso. No la dije nada, la vi muy entretenida. Intenté dejar todo a un lado, seguramente sólo sería alguien que quería hacerme una broma, como las veces anteriores. Me senté en el sofá e hice un poco de zapping. Ya eran las 6 de la tarde, así que saque a Loba a pasear, me marche a un parque en el que había varias fuentes en donde los perros podían meterse. Mientras ella jugaba con otros perros yo me senté en un banco y me puse a charlar con otros dueños de perro. El sol comenzaba a esconderse cuando ya nos marchamos a casa. La perra estaba cansada y me costaba llevarla a casa. Al llegar se bebió casi todo el cuenco y se comió el pienso tranquilamente antes de meterse en su cama y quedarse dormida al instante.
Estuve haciendo la cena y la comida del día siguiente mientras escuchaba algo de música. Pero cada vez que me giraba veía el sobre marrón, y sólo me venían a la cabeza las cosas que ese… esa persona me decía, intentaba no hacerle caso, pero no había manera, al final caí. Cogí el sobre saqué y el papel. Aprovechando el vapor de agua que salía de la olla, coloque el papel encima, y espere a que saliera la tinta oculta y ver que se escondía en ese nuevo mensaje. Pero no salía nada, por más que lo ponía sobre el vapor no salía nada.
-Y volví a caer -cabreada arrugué la hoja junto con el sobre y los tiré a la papelera y seguí cocinando. Cuando se hizo de noche cené algo y rápidamente me marché a dormir. Estaba demasiado cansada después de la noche anterior.
Pero apenas podía descansar, hacia mucho calor y no entraba nada de aire por la ventana y además tenía el ventilador estropeado así que no era una buena noche. Y cuando parecía que había cogido el sueño, sólo podía soñar con aquella persona de la capucha, no paraba de decirme que necesitaba mi ayuda, que tenía que descifrar lo que había en el sobre. ¡Pero no hay nada! Descífralo, estamos en tus manos, sólo tu puedes hacerlo.
El despertador sonó mucho antes de lo esperado. Aunque para ser sincera esperaba que no sonara en ningún momento. No había dormido nada bien, y no me apetecía ir a trabajar, pero no podía hacer otra cosa. Me levanté medio enfadada por el calor que empezaba a hacer siendo las 6 de la mañana. La perra no quería ni levantarse de la cama. Me preparé un gran café para despertarme lo antes posible. Pero estaba segura de que necesitaría más de uno. Tras vestirme y prepararme baje a la perra y las dos nos marchamos dando un gran paseo hacia la comisaría. Al entrar el recepcionista me dio un sobre marrón.
-Lo han traído esta mañana – Al verlo, era idéntico al que tenía en casa y que tiré por la noche.
- ¿Sabe quién lo ha traído? – el chico negó.
-Lo siento, sólo dijo que era para usted y que se lo diera en mano.
- Muchas gracias.
Las dos caminamos hasta mi mesa, Loba se quedó en su cama al lado del escritorio mientras que yo me senté en la silla, después de prepararme un café bien cargado, lo necesitaba para despertarme. Tras eso comencé a poner en orden las cosas y todos los informes que tenía que entregar a la capitana. Durante los meses siguientes a la detención de Arturo, hemos seguido trabajando con otros casos que no tenían ninguna relación. Algunos de ellos eran imitaciones del original, pero descubrimos rápidamente al asesino ya que las pruebas eran evidentes. Ninguna de ellas tenía la cruz en el hombro. Y al cabo de los días ellos mismos llegaban a delatarse, casi todos por que se habían dejado huellas en las víctimas. Igualmente me tocaba los informes de todos esos casos. Desde que Josh se marchó, cada caso que era igual o parecido, me lo comía yo con patatas. Y también cada entrevista con Arturo.
No eran muy agradables, ya que apenas hablaba del tema, primero empezaba a contar su vida o a preguntarme por la mía, de la cual intentaba decir lo menos posible, y cuando se acababa el tiempo me decía algún dato importante. Hasta ahora tras 4 entrevistas, él me dijo que los templarios nunca murieron, que solo se habían escondido y que ahora gobernaban en todos los sectores de la sociedad. Que hacia años que se libraba una guerra en secreto entre estos primeros y sus contrarios, de los cuales lo me especifico el nombre, ni de la banda, ni de ningún miembro de ellos. Todo lo que me decía sonaba a guerra entre bandas callejeras. En menos de una semana tendría otra entrevista con él, en la cual le daría un ultimátum, o me contaba lo que quería saber, o redactaría un informe para que fuese trasladado a una celda de aislamiento. La capitana estaba de acuerdo a conseguir que hablara de esa manera.
Tras toda la mañana redactando informes y poniendo en orden la información recibida por Arturo, vi el pequeño sobre de color marrón que me habían entregado en la recepción. Aunque por el aspecto y el color se parecía mucho al que tiré en casa, pero el tamaño era considerablemente más pequeño. Al abrirlo encontré en él, como era de esperar un papel en blanco.
-Bien, volvamos a lo de siempre – no encontré nada más. Me fui a la máquina de café y con el vapor, hice lo mismo que el día anterior. Pero como era de esperar tampoco encontré nada. Lo volví a tirar todo a la basura. Imprimir todos los informes, los metí en sus respectivas carpetas junto a las fotos de las pruebas y todos los registros necesarios y se los entregué a la capitana.
-Inspectora un momento, siéntese, me gustaría hablar con usted – el tono de voz era muy serio, me asustaba-. Verá, cada año debo entregar una evaluación de todos los investigadores y policías que tengo a mi cargo. Usted lleva trabajando conmigo 4 años, eso hace 4 evaluaciones completas. Y he de decirle que cada evaluación que he hecho me ha impresionado más que la anterior.
-Vaya -dije impresionada- me alegra escuchar eso, muchas gracias.
- ¿Nunca se ha planteado ascender más? – pregunto con mirada curiosa.
- ¿A qué se refiere?
-FBI, CIA, o Capitana de una unidad policial.
-Pues la verdad es que no – me quedé callada, no sabía cómo explicar el por qué nunca me lo planteé.
- No es necesario que me explique el por qué – la miré sorprendida de que supiera lo que estaba pensando- hace años, a mi me pasaba lo mismo -empezó a hablar en un tono más amigable, incluso como si fuésemos amigas de toda la vida – Mi madre fue asesinada cuando yo aún no había entrado en la academia. Desde el momento que me dieron la noticia supe que quería descubrir al que lo hizo de un modo u otro. En mi camino hubo muchos obstáculos, y algún que otro escritor que fantaseaba demasiado – la escuchaba con atención, estaba hablando desde un sentimiento muy profundo-. Y al final lo logré, conseguí atrapar al cabrón que mató a mi madre y a mi supervisor -suspiré aliviada, sabia de las hazañas de esta mujer, pero no sabia que lo había pasado tan mal-, lo que quiero decir es que, no por estar en esta unidad encontrarás lo que buscas, sé que en el cuaderno también estaba escrito su nombre y que hablando con él conseguirías resolverlo, pero si algo he aprendido en esta profesión, es que nada es lo que parece.
- Lo que intenta decirme es que… Hay algo detrás de todos estos asesinatos.
-Si, y se que al final lo averiguarás, pero para eso no puedes estancarte. Debes continuar y descubrir lo que está en tu mano, pero sé que no lo harás en esta comisaría.
Tras hablar con ella salí pensando en otras probabilidades que había para seguir subiendo y como decía ella, poder averiguar el por qué mataron a David. Me senté en mi silla y me quedé pensando. Delante de mi, tenía una foto de nosotros dos. Fue hecha el día que cumplimos 9 años de pareja, el mismo día que me enteré de que estaba embarazada. Me había regalado un gran oso de peluche que abultaba más que yo. Justo a mi lado en el suelo, empecé a escuchar arañazos y pequeños golpes en mi silla. Loba estaba olfateando con esmero la papelera.
- ¿Qué haces? Deja eso que esta asquerosa – la quite la papelera de su lado, pero ella me ladró enfadada. Así que se la enseñé-. No hay nada, son sólo papeles-, ella metió el hocico y al sacarlo se llevó con los dientes el sobre que me habían entregado esta mañana. Lo dejó en suelo y volvió a ladrarme. Noté varios ojos pegados en mi nuca, pero los ignoré. Loba parecía bastante feliz moviendo el rabo de un lado a otro. La hice caso y lo cogí, pero lo había nada, ni el papel que estaba dentro, Loba lo había ignorado por completo, solo sacó el sobre. Lo miré , pero no había nada - ¿Ves? No hay nada es un sobre vacío.
-Woof -pero no se conformaba.
-Vale mira – me guardé el sobre en el bolso-, ¿Contenta? Me lo llevo a casa -Parece que se contentó con eso, por que dejó de ladrar y se sentó en su cama. Me dio la pata para pedirme chuches. Le di un par de ellas y se entretuvo un rato. Salí para ir a comer algo. Me tomé un sándwich y un refresco, algo rápido mientras que la perra corría en un parque cercano a la comisaría. Me senté en un banco, no pare de pensar en lo que me dijo Beckett durante la reunión. Puede que no fuese mala idea intentarlo. En más de una ocasión me había planteado unirme a la misma unidad que David, pero siempre había algo que me lo impedía. La última era el embarazo y desde ese momento no volví a pensar en esa posibilidad. Tras terminar el trabajo por la tarde las dos nos marchamos a casa. Dimos otro largo paseo, pero rápidamente llegamos a casa. Hacia mucho calor y prefería en casa, esa misma mañana me había llamado el portero, venían a arreglar el aire acondicionado. Le pedí que subiese él con ellos. Al llegar lo encendí en el salón y poco a poco comenzó ha funcionar con normalidad. Mientras la perra juguetea con su hueso yo hice un poco de colada y recogí la casa. Estaba hecha una porquería. Apenas me gustaba limpiar y con el trabajo, siempre lo dejaba como última prioridad.
- Si mi madre viese como tenía la casa me mata -Sonreí al ver todo ordenado y limpio-, bien, vamos a descansar-. El móvil comenzó a sonarme dentro del bolso. Al cogerlo colgaron, era un número muy largo. Seguramente de una compañía telefónica ofreciéndome algo, así que lo volví a dejar sobre la mesa.
- Woof -ladró la perra tras de mi. Aún no le había puesto su comida. Le preparé su pienso y alguna lata que tenía por el armario. Se lo dejé en su cuenco y se lo acerqué. Ella lo olió, pero no le hizo caso alguno-. Woof -volvió a ladrarme mientras movía el rabo de un lado a otro.
- Estoy muy cansada Loba, si no quieres comer déjalo ahí- la acaricié la cabeza y me fui al sofá de cabeza. Pero cuando me acababa de tumbar Loba tiró mi bolso, me enfadé mucho, me acerqué a ella decidida a regañarla- ¡LOBA! ¡YA ESTÁ BIEN TE ESTÁS PORTANDO MUY MAL ÚLTIMAMENTE! -al llegar ella agachó las orejas, pero no se marchó. Colocó su pata en mis rodillas cuando me agaché a recoger todo el desastre. La quité la pata, pero ella me la volvió a colocar- ¡no, no! Estoy enfadada -pero ella no cedió y con su hocico acercó el sobre que sobresalía del bolso. Y con unos pucheritos llamó mi atención - Pero si no hay nada -Lo cogí y se lo enseñé. Metí la mamo dentro del sobre para que viera que no había nada. Pero al tocar la esquina de abajo noté algo-. Espera… -me senté en el suelo y observé el sobre de arriba abajo. Pero no encontré nada por fuera, seguramente fue solo una doblez. Loba se tumbó a mi lado, con su cabeza en mi pierna, con carita de sentirse culpable. Mientras tanto estaba buscando algo que se hubiera metido dentro del sobre, algo que me hubiera parecido a lo que había tocado, pero no había nada. Estaba completamente vacío -No sé Loba, yo no encuentro nada. No sé por qué te interesa tanto este sobre -ella me miró haciendo ruiditos.
Seguí mirando, pero nada. Hasta que encontré lo que buscaba, pero no sé como simplemente con las yemas de los dedos noté un relieve, muy sutil, pero lo había. Pero al mirarlo. No noté nada-. "Pero como es esto"- entonces se me ocurrió. Metí la mano por dentro del sobre hasta la esquina en donde estaba el relieve, y allí estaba. Mis dedos notaban el relieve. Me levanté rápidamente y cogí un cuchillo y con cuidado corté los bordes del sobre. Lo abrí por completo, y observé con detenimiento la esquina. Era un relieve muy sutil, pero ahí estaba, era una A, o mas concretamente una V al revés, pero ni idea de lo que era. Loba parecía algo más contenta por haberla hecho caso. Pero no se quedaba a gusto. Así que volvió a labrar mientras golpeaba la basura. Me miró moviendo su cola de un lado a otro. La entendí en el momento, así que cogí el sobre que tiré el día anterior. Observé el sobre por fuera, y obviamente no había nada. Pero cuando corté los bordes de este, encontré el mismo relieve.
-Bien, ¿y ahora qué? -miré a Loba, pero ella había decidido irse a comer su pienso, su trabajo ya estaba hecho, así que no me ayudaría más.
Durante la tarde estuve pensando en que podía significar, pero nada. Simplemente se me ocurría que era una A o una V. No le pude sacar ninguna información más. Busqué muchas cosas en internet, imágenes que se parecieran. Incluso le hice una foto y la intenté subir a internet para ver si había algo que se pareciera. Pero nada.
Busqué muchas cosas relacionada con las águilas, pero aparte de ser un ave rapaz, poco me salía. Ya de noche. Y cansada de no encontrar nada que me sirviera, me marché a la cocina y empecé a hacer la cena. Estuve pensando mucho en todo lo que tenía en la cabeza. Esa letra tan rara que no salía nada. Así que mientras dibujaba y pensaba en todo, lo único que se me ocurrió fue la entrevista con Arturo Díaz, él tenía que saber algo, saber lo que esto significaba. Me hice un informe con los dibujos, con todo lo necesario para enseñarle. En esa entrevista hablaría yo, y él escucharía y respondería. Nada de hablar de la vida personal.
Pasaron dos días. Dos días con dolor de cabeza. Mirando una y otra vez los sobres, intentando buscar algo que me cuadrara con esa extraña letra. Eran las 10 de la mañana. Cogí el coche y conduje hasta la cárcel. Entré, dejé la pistola, la placa y todos los objetos de metal. Solo pude entrar con los papeles que llevaba, ni siquiera un bolígrafo podía entrar. Al llegar a la sala Arturo Díaz ya estaba allí dentro, esposado de manos a la mesa, y sobre todo con su sonrisa de loco. Una sala de interrogatorios, pero sin cristales para que nadie pudiera vernos. Solo había dos cámaras, cada una grababa a una silla.
-Hola corazón ¿me has echado de menos? -me dijo sonriendo.
-No, la verdad que no -me senté en la silla con mi habitual cara de seriedad.
- ¿Cómo te ha ido el mes? -preguntó, era su habitual primera pregunta.
-Te propongo un cambio -dije, seria mirándole a los ojos.
-Tú mandas.
-Hoy yo hago las preguntas, y tu respondes.
-Bien, me gusta el cambio -dijo-, pero ¿Por qué crees que responderé correctamente?
-Por que si no lo haces -rebusqué en la carpeta un papel importante, al encontrarlo se lo enseñé – esta carta firmada por mi capitana y el alcalde te llevaran a celda de aislamiento completo, sin posibilidad de salida – Por fin empezó a asustarse-, en una celda de 6 por 6, con solo una ventana por la que apenas se ve el sol. Tú decides. Solo le hace falta mi firma.
-Eso es jugar sucio, mi abogado especificó que era claustrofóbico.
-Si -dije mientras volvía a meter el papel en la carpeta y sacaba otro-, pero tras el informe del médico al entrar en la prisión, niega que tienes alguna fobia. Simplemente quieres llevar el control de casa situación. Pero esta vez la llevaré yo, o firmaré y el trato quedará señado de por vida. ¿trato hecho?
-Bien, pregunta lo que quieras.
-Bien, vemos que nos entendemos.
-Cuéntame lo que sepas de los templarios -él sonrió, su mirada era clara, no quería decir nada. Ya que esas salidas eran las únicas que se le permitían a solas. Si no, tenía que estar con los otros presos. Y según me habían dicho era la putita de la cárcel. Así que más le valía ser sincero.
-Bien. Como bien sabes, los templarios también son conocidos como la "Orden de los Caballeros del Templarios".
-La historia general la puedo ver en internet. Lo que quiero saber realmente es que continúes con las historias que me contabas los meses anteriores. ¿De qué guerra hablas? ¿Quiénes libran esas batallas? ¿Por qué pelean?
-Para eso debo empezar desde el principio.
-Empieza, tenemos todo el tiempo del mundo. Yo no necesito comer -me puse cómoda. Cogí la grabadora y le di a grabar.
-Bien, se sabe que los templarios aparecieron en 1129 cuando su orden militar fue respaldada por la Santa Sede. Durante el tiempo que estuvieron en el poder, creyeron que estaba en su poder el unir al mundo en paz. Y eso es lo que a todos nos han hecho creer durante el paso de los siglos. Pero realmente sus creencias cambiaron mucho con el descubrimiento de los llamados -la conversación se intensificó-, Fragmentos de Edén.
- ¿Qué es eso? -pregunté.
-Primero escucha toda la historia, después descubrirás lo que son.
-Los templarios comenzaron a especular que todas las religiones eran falsas y esto los llevó a una única meta, el guiar e iluminar a la humanidad en una utopía. Ellos lo veían necesario para el mundo. Ya que para ellos la humanidad fue creada por Dios para servir y ser liderada por los llamados precursores.
-Háblame de ellos.
-Se creen que son los creadores del mundo y de los humanos. Son lo que nosotros conocemos como dioses. Zeus, Afrodita.
- ¿Los dioses del olimpo?
-Si, ni mas ni menos. Pero por desgracia no se mucho de ellos.
-Bien, ¿Los fragmentos del Edén, que son?
- Lo único que sé, además de lo que te he contado, es que los Templarios siempre están deseosos de tener cuantos más mejor.
- ¿Qué son?
-Pues según se cree, son, por llamarlo de alguna manera, una fuente de poder para controlar a la humanidad. Se cree que los humanos somos muy susceptibles a ellos y que nos harán perder la cabeza y hacer lo que el usuario quiera,
-No sé yo si me estas convenciendo. Me estas contando que hay unas cosas que son capaces de controlar la mente.
-Eso es.
- ¿Y dónde están?
-No se sabe. Los precursores escondieron muchos de ellos. Otros han sido encontrados tanto por Templarios como por Asasins. Pero nunca se ha conocido el número exacto de fragmentos que hay en el mundo. Cada uno de ellos tienen un poder único. Incluso hay algunos que son capaces de detectar otros frutos que están escondidos en sus templos.
- ¿Templos? -cada palabra me sonaba más a mentira.
-No puedo decir mucho de eso. Solo sé que los precursores crearon templos para esconder o alabar a estos frutos.
-Bien, pongamos que me creo todo eso que me dices. ¿Dónde puedo encontrar esos Fragmentos del Edén?
-Nadie lo sabe. Si se ha encontrado alguno, seguramente está muy bien oculto por su propietario.
-Bien, ¿y quiénes son esos Asasins?
-Son asesinos. Y son los que luchan contra los templarios para encontrar los Fragmentos del Edén. También son conocidos como la Orden de los asesinos, creados durante las cruzadas. Estos intentan salvar a la humanidad teniendo la creencia contraria a los Templarios. Los asesinos creen en el libre albedrío, para crear nuevas ideas y el crecimiento de la humanidad.
-Y cuando desaparecieron.
-Ese es el misterio -dijo inclinándose a la mesa, con una enorme sonrisa diabólica que no daba nada de miedo-, nadie sabe si desaparecieron, o si aún viven, al igual que los templarios.
- ¿Y cómo puedo encontrarlos?
-No puedes, solo ellos te encuentran si quieren. Antes era más fácil, la sociedad estaba dividida en dos, los que gobernaban y los que no. La mayoría de los gobernantes eran los Templarios, que se hicieron con el poder de todo, mientras que los asesinos vivían en las sombras. Libraban sus batallas en silencio, sin que el resto de la humanidad se enterase.
-Bien, pues tengo que… -empecé a levantarme, pero el me cortó.
-Aún no has terminado -me miró fijamente a los ojos - ¿que tienes en esa carpeta? -agarré la carpeta con mas fuerza. Dentro estaba ese diseño que llevaba días dándome dolor de cabeza, pero y si era solo mi imaginación.
Volví a sentarme y busqué el diseño entre todos los papeles. Cuando encontré aquel extraño símbolo se lo enseñé. Sonrió con su cara más loca que podía poner.
-Vaya, vaya, vaya, parece que ya han contactado. Al igual que lo hicieron conmigo, jajaja.
- ¿Qué quieres decir?
- Ahora solo queda esperar.
- ¿Qué significa esto, que es este símbolo?
-Lo contrario que esto -me mostró la palma de su mano. En ella había una herida ya cicatrizada que mostraba un dibujo al verlo supe que ya lo había visto, pero no sabía donde -Es la hora de comer, y creo que hoy hay pudding, no quiero ser el último en llegar - ¡Guardias! -gritó. Fuera de aquella sala se empezaron a escuchar los pasos de los guardias que se aproximaban a la celda-. Si quieres saber más busca a Bayek y Aya, ellos te quitarán las dudas que tienes.
Los guardias llegaron antes de que pudiera volver a preguntarle nada, "nos vemos el día 7" dijo antes de marcharse.
Salí de la prisión, cogí todo lo que había dejado y mientras conducía iba pensando en aquel símbolo, en donde lo había visto. En cuanto tuve un bolígrafo lo dibujé en un papel para que no se me olvidara.
Al llegar a casa no sabía como poner en orden toda la información que había recibido hoy. Durante toda la tarde escuché la conversación y fui apuntando cada cosa que me decía, pero nada tenía sentido. Fragmentos del Edén, Asesinos, templarios. Parecía una historia para niños pequeños.
No tenía mucho para empezar, ni siquiera sabía por dónde. Cada cosa que intentaba buscar en internet no me salía ningún resultado. Con templarios ya había leído todo. Pero nada de lo que él me había contado. Cuando buscaba Asasins, no encontraba ningún resultado. Y lo mismo pasaba con los Fragmentos de Edén. Solo me quedaba una cosa que buscar. Los nombres Bayek y Aya. Pero apenas salió nada.
"Vivieron en el antiguo Egipto, cuando Cleopatra reinaba. Eran pareja con las mismas creencias. Querían Salvar al pueblo egipcio. Pero se separaron tras el asesinato de su hijo a mano de la Orden de los Antiguos. Aya se unió a Cleopatra para ayudarla a recuperar el trono, y por qué pensaba que ella era la clave para liberar a Egipto y a su pueblo de la opresión. Bayek se unió más tarde, pero al poco tiempo se dio cuenta de que el pueblo de Egipto debía elegir lo que más quería para ellos. Y que ellos eran los que debían luchar por lo que querían. Poco a poco su sed de venganza por la muerte de su hijo evolucionó hasta convertirse en un impulso por hacer lo correcto en aras del bien. Tras varios años Cleopatra se unió a Cesar, el cual estaba siendo controlado por la Orden de los Antiguos. Tras haberse entregado por completo a Cleopatra y a su lucha contra la Orden de los Antiguos, los propósitos de Bayek y Aya los llevó a formar sus propios propósitos, la libertad del pueblo, y la resistencia de los dictadores. Los dos establecieron una Organización basada en los ideales compartidos y no en el linaje de sangre, Los Ocultos.
Muchos otros se les fueron uniendo por esta causa. Aya pasó a llamarse Amunt, y fue honrada por esta Orden como una de las asesinas más famosas.
-Asesinas …-dije marcando aquella palabra. Pero seguí leyendo.
Con el paso de los años Los Ocultos pasaron a llamarse "Hermandad de los Asesinos""
- ¿Entonces realmente existieron? -seguí bajando en la página hasta encontrarme con dos estatuas, eran un hombre y una mujer, según la leyenda: Bayek y Aya. Agrandé la imagen cuando me pareció ver algo interesante. El cinturón de ella, en la hebilla había el mismo símbolo que había en los sobres-. Vaya, vaya, que casualidad.
Estaba contenta, pero no sabía como encuadrar todo esto, la libreta que tenía Arturo y la muerte de esas personas. No tenía ningún sentido y muchos menos tenían algo en común. Pero al menos sabía que Arturo no había mentido. O no había encontrado nada de esto. ¿Pero como podría descubrir el significado del símbolo?
Ya era de noche, así que tenía que sacar a Loba. Así que dejé todo y bajé a la calle pensando en todo aquello. En que podía significar, o en si seguirían existiendo en nuestro tiempo. Según lo que me había contado Arturo, Los Templarios, eran los malos de la película y esos tal Asesinos, eran los superhéroes. Pero eso sería antes, cuando la sociedad era gobernada por los que tenían más poder, mientras que los Asesinos eran los encargados de defender al pueblo, pero sin que se notara. Bien. ¿y qué hacía con toda esa información? Con todas las horas que me había pasado en el ordenador buscando y buscando y no había encontrado nada. Loba se lo estaba pasando en grande. Pero mañana había que ir a trabajar de nuevo, y ya eran las 2 de la mañana. Se estaba tan bien en la calle que no me había dado ni cuenta. Volvimos a casa, dispuesta a irme a la cama, pero el teléfono comenzó a sonar a todo volumen.
-Williams -dije al cogerlo -, bien, estaré allí enseguida- Colgué, me vestí rápidamente, cogí la pistola y la placa y salí de casa hacia la nueva escena del crimen.
Llegué con el coche hasta una habitación del motel a las afueras de la ciudad. La habitación estaba completamente a oscuras salvo por una tenue luz morada. La victima estaba tumbada en la cama, tapada con la manta.
-¿Qué tenemos chicos? -pregunté mientras me ponía los guantes para impedir tocar y contaminar la escena, antes de entrar a la habitación.
-Mujer de 25 años, se llama Elena García hispana, y prostituta, según el dueño entro a primera hora de la noche con un hombre de unos 30, hemos llamado a un dibujante, a ver si consigue un retrato del sospechoso.
-Bien chicos muchas gracias - entré a la habitación. Mara ya había llegado y se estaba poniendo los guantes y cogiendo su carpeta para escribir todo-, ¿Qué tal Mara? ¿Qué tenemos?
-Aún no lo sé, estaba esperando a que llegaras para empezar. La científica ha sacado muestras de las sábanas antes de que la destapásemos.
-Bien, puedes empezar si quieres.
Mara destapó la victima y empezó a examinarla mientras que yo iba mirando el resto de la habitación. El baño estaba todo lo limpio que se esperaba de un motel. No había ningún efecto personal, apenas había una toalla y jabón de manos. Vi que había restos de polvo para huellas, así que ya podía tocar todo, ya que la científica había acabado. Tras mirar el armario, solo quedaba la cama.
- ¿Qué has descubierto?
-Tiene varios pinchazos de jeringuilla en los brazos, tiene las pupilas completamente dilatadas, así que murió poco tiempo después de una dosis.
- ¿Causa de la muerte?
- Tiene un orificio de bala entre l costilla, sin orificio de salida. No ha muerto hace mucho, apenas 2 horas.
-El dueño nos llamó a las 1 de la mañana, escuchó un tiro y a un hombre saliendo de la habitación a toda prisa.
-Bien, ¿sabemos algo de él?
- Estamos esperando al dibujante, y estamos preguntando a las personas de alrededor por si han visto algo, pero aún no tenemos nada.
- ¿Qué es eso? – señalé el pelo de la víctima, tenía algo pegado. En ese momento cambió la luz de la habitación del rojo al morado – Que incómodo -miré la lámpara de la mesilla que es la que hacía esos cambios. Entonces vi un reflejo en mi muñeca. Mas concretamente en la pulsera que aún llevaba puesta, pero ahora no podía marcharme, tenía que resolver el asesinato, pero aquello me dio una gran idea para poder ver que hacer con aquellos sobres sin nada escrito.
