En pocos días me había leído todos los libros. Algunos de ellos hablan de la historia de los Templarios, una historia que no se encontraba al alcance de todos. Los datos de los Templarios se remontaban hasta la época de Caín y Abel, en el que este primero no asesinó a su hermano por celos, si no para robarle los llamados Frutos de Edén.

Los datos del libro se unen a lo que leí de la historia de Bayek y Aya en el antiguo Egipto. Ellos se hicieron llamar "Los Ocultos", mientras que los Templarios se hicieron llamar "La Orden de los Antiguos"

El nombre derivó mas tarde en La Orden del Temple. Los cuales apoyaron a muchas de las grandes civilizaciones e imperios que han existido a lo largo de la historia. Según el libro participaron en grandes proyectos como la Muralla China, particularmente activos en el Imperio Romano, prestando su ayuda a Cesar o Calígula, ya que el imperio quería unificar Europa Occidental bajo una sola regla.

Por lo que se decía a los templarios se les temía por la gran inteligencia que poseían. Tras años ya de estar en el poder, se dieron cuenta de que necesitaban aliados más poderosos para protegerse. Reformó la Orden y maniobraron para que la iglesia católica la confirmara como entidad religiosa. Esto garantizaba su seguridad y el permitir cooperar como una entidad pública que más tarde floreció con los llamados "Caballeros Templarios."

Siglos después, acusaron a los Templarios de herejía y los disolvieron. Antes de ser quemado en la hoguera, el Gran Maestre de los Templarios organizó todo para volver a ocultar el nombre de lo s Templarios y devolverlos al anonimato, y de esa manera conservar todos sus conocimientos intactos. Desde ese momento hasta nuestros días, los Templarios se han encargado de puestos importantes dentro de la iglesia y los ejércitos, y así se hicieron cargo de la configuración del nuevo mundo.

Otro de los datos de los libros, gracias a Arturo Díaz, ya lo sabía, los templarios querían hacerse con los Fragmentos del Edén para controlar la humanidad. En nuestros días, los Templarios se dieron cuenta de que dirigir los proyectos tecnológicos e industriales les permitían moverse por la economía del mundo enfatizando sus ideales y sus metas.

En Londres en plena revolución industrial, los templarios controlaban gran parte de la infraestructura y fábricas de la ciudad. También establecieron un importante punto de apoyo en la industria estadounidense a través de varias figuras fundamentales como Thomas Edison y Henry Ford, ambos miembros de la Orden -Cosa que, con todo lo que había leído ya, no me sorprendió nada, cosa que también me sorprendió. Ya me esperaba cualquier cosa-.

Cuando entramos en el siglo XX los Templarios se habían hecho con el control total de la economía y crearon Industrias Abstergo a finales de la década de los 30', corporación que se convirtió en la imagen pública de la orden.

A principios del siglo XXI un agente templario llamado Daniel Cross asesinó al Mentor de la Hermandad de los Asesinos, lo que originó la Gran Purga. En el cual muchos Asesinos fueron descubiertos y posteriormente asesinados gracias a la información dada por Cross. La Hermandad quedó diezmada tras este acontecimiento y los miembros supervivientes quedaron en la clandestinidad y se aislaron para permanecer a bordo.

Tras todos estos datos entendía muchas mas cosas de la sociedad en la que vivíamos ahora. Y el por que mataron a David, y el porque intentaron matarme a mí. Yo no era más que un estorbo, alguien que estaba en medio en ese momento. Pero para su sorpresa, yo no había muerto. Y ahora estaba más decidida que nunca a encontrar a todos los Templarios que se encargaron de la Hermandad, de matar de David, a mi hijo y a los hijos de otras madres y padres. No descansaría hasta que todos descansasen en el sueño eterno, el problema… ¿Cómo lo haría?

Muchos otros libros hablaban también de los templarios, de su pirámide de poder entre ellos, EL gran Maestre estaba en la punta. En su Orden se pueden encontrar Los guardianes, El general de la Cruz, El de la Cruz negra y os Maestres Templarios. Tras eso se encontraba una lista de todos los templarios conocidos tanto en esta sociedad como en los siglos anteriores, Templarios y Aliados de ellos. Había tantos que el libro pesaba demasiado, Entre ellos la mitad, por no decir todos eran grandes personajes de la historia.

En otros libros se encontraba la historia de los Assassin´s, desde Egipto y antes de eso, hasta nuestros días, o mejor dijo, hasta la Gran Purga. También había una enorme lista de Assassin's entre los que se encontraban Bayek y Aya como los creadores de esta Organización.

Cuanto más leía, más quería aprender de ellos, y en algún momento seguir con el trabajo de David y conseguir terminarlo: Acabar con el caos que Abstergo estaba generando en nuestro país y encontrar el mayor número de Frutos del Edén, e impedir que los Templarios tomen el poder.

Habían pasado varios días desde que encontré el trastero, la carta y todos los libros que había dejado para mí. Loba ya estaba conmigo, se lo había pasado demasiado bien. Y ahora no perdonaba que no me fuese con ella a correr, ya sea por la mañana o por la tarde. Y no lo veía nada mal. Durante mis largas horas delante de los libros, encontré uno sobre el entrenamiento de los Assassin's, y era bastante curioso. Mucho de lo que decía, espionaje, sigilo, ocultación, incluso robar. Pero no era buena idea hacerlo en esta época, y menos una inspectora, así que me decanté por el entrenamiento más básico. Consistía en carrera libre, con la que se conseguía atravesar los paisajes urbanos o naturales de múltiples maneras: Escalar superficies verticales, tales como muros, balancearse en salientes. Vamos, lo que hoy en día se considera el Parkour, lo mismo que han hecho los dos encapuchados que he visto escalar. Así que cada mañana Loba me despertaba a las 6 a.m. me ponía ropa cómoda que había comprado. Y me iba a correr. Llegaba a las afueras de la ciudad, en donde estaban la mayoría de los edificios abandonados y no había peligro de que alguien me viera o molestase a alguien. Tras la Gran Purga debía tener cuidado, si alguien se enteraba que no me mataron hace 4 años seguro irían a por mí.

Ya era Julio, muchos niños jugando en las calles y los parques, ya que las clases habían acabado. Loba corría a mi lado, sedienta, pero contenta de volver a nuestras rutinas día tras día. Mientras corríamos íbamos viendo el gran paisaje que teníamos ante nosotras. El puente que dividía la ciudad en dos se hacía cada día más corto. El agua parecía un espejo bajo nuestros pies, los árboles siseaban por la suave brisa de la mañana. Al llegar al otro lado del puente el ambiente era muy distinto. En el centro de la ciudad dominaban los edificios altos, rascacielos de oficinas y todo muy centralizado. Pero a este lado de la ciudad era muy distinto, las casas no eran rascacielos, si no casas independientes de uno o varios pisos. Todas se veían majestuosas, con sus jardines, sus setos, sus vallas… cuando pasaba por ahí solo se veían familias sonriendo felices, dando los buenos días a sus padres, o un "hasta la tarde papá" todo era felicidad y se respiraba tranquilidad. Y aunque yo antes, hace tiempo, vivía en un sitio parecido, el ruido de la ciudad se había convertido en una nana para mí. Necesitaba el ruido para saber que no estaba sola, visto de alguna manera. En ningún momento me plantearía volver a vivir a las afueras de la ciudad y tener que pasar por el atasco que se formaba en el puente al ir al trabajo o al volver a casa.

Seguí corriendo, a mi paso, sin prisas, dictando de memoria todos y cada uno de los libros que me había leído. Llegamos hasta el final, hasta un pequeño desguace que había. Estaba abandonado desde hacía años, así que lo convertí en mi parque de entrenamiento privado. La puerta estaba cerrada a cal y canto, así que caminando hasta la parte de atrás me hice una puerta para mi y para loba. Entré por ella y la dejé completamente cerrada, para que no se notara que alguien hubiera entrado. Y allí en medio de todo el desorden, estaba mi parque. Loba también se lo pasaba bien corriendo e intentando subir entre los coches y las montañas de cosas. Corría detrás de los animales que vivián allí. Disfrutaba como cuando tenía 1 año. Mientras tanto yo, intentaba practicar lo que había en los libros. Y no solo eso, recordar todo lo que David me había enseñado cuando apenas empezábamos a salir. Mientras leía los libros de entrenamiento, me di cuenta de que muchas de esas cosas me las había enseñado él, pero que con el tiempo las había olvidado, pensando que solo era un juego de niños. Subía por los coches de la manera más limpia posible y sin armar mucho jaleo. Así que me quité los cascos. Primero escalaba despacio, y después iba aumentando la velocidad a medida que pasaban los días. Después comenzaba a saltar entre las hileras de coches. Loba disfrutaba y me regañaba si lo hacía mal. Intentábamos practicar todo lo posible, por la mañana y por la tarde. Por las mañanas nos marchábamos al desguace, después nos íbamos a trabajar las dos, y por la tarde, antes de cenar, volvíamos a nuestra otra carrera por la ciudad. Intentaba correr lo más rápido posible de un lado a otro, y poco a poco lo iba consiguiendo.

Había días en los que sentía que alguien me observaba allá donde fuera. Otros en los que por más que lo intentara no me salía nada, mi cabeza estaba en otra, en aquel que asesinó a Arturo. No entendía por qué, puede que se estuviera vengando por la Purga, pero ese no era su cometido, no eran sus objetivos, y menos ahora que estaba encerrado y ya no podría hacer nada. Entonces, mientras volvía a casa, se me ocurrió una cosa. Al llegar, le puse la cena a la perra, y mientras saciaba mi sed revisé los informes que me habían dado en la prisión y los cuales yo había hecho una copia para llevarme a casa y poder estudiar más detenidamente. Miré todos y cada uno de los informes buscando algunos en concreto. Y lo vi. Faltaba un informe. Tenía informes de los presos y de los guardias de la cárcel, incluso del médico, pero no estaba el informe del director.

No lo dudé y llamé a la prisión para pedir el expediente. Por suerte no tuve que pedir ninguna orden para que me lo dieran. Me lo mandaron por correo. Mientras esperaba me duché y me preparé algo de cena, una ensalada y poco más. Entonces vi que me había llegado un correo. En él estaba el informe, lo abrí.

-Esperaba que no fuera verdad, pero esto es un gran problema -cuando vi el informe y todos los datos de Alec Finnia, todos los datos estaban clasificados-. Y ahora… -Loba había terminado de cenar y se sentó a mi lado en el sofá y observó el ordenador-, ¿Y ahora qué hacemos? -la pregunté mientras la acariciaba. Se quedó profundamente dormida sobre mis muslos. Mientras tanto, cené y revisé una y otra vez el expediente. Hablé con la capitana y ella tampoco tenía autorización para desclasificar el expediente.

Al día siguiente, una reunión con Beckett.

-Catherine, he estado revisando todo el caso de la prisión y está claro que el único culpable es el encapuchado, en la grabación que me mostrasteis se le ve matar al Arturo Díaz. Él es el culpable al que hay que encontrar.

-Lo sé. Por desgracia es imposible poder hacer un retrato del sujeto. Solo se le ve la boca.

-Si, pero nos tenemos que centrar en eso, o continuar hacia adelante -dijo ella muy seria.

-No puedo cerrar el caso. Es una intuición, pero como la dije ayer, creo que el director de la prisión es algo más de lo que dice ser.

-Yo no puedo hacer nada con eso, el expediente es clasificado, sea por lo que sea ni tú ni yo tenemos acceso a él.

- ¿Y qué me aconseja? -la pregunté. Ella sabía toda mi situación de un caso sin resolver como era el de David, ella había pasado por lo mismo con el asesinato de su madre, que por suerte lo resolvió con ayuda de su actual marido.

-Deja el caso, te está cegando por completo. Siempre aparecerán nuevas pistas y al final se cerrará.

-Sé que me lo dices por experiencia, y que me intentas aconsejar, pero me es imposible dejar atrás esa noche.

*Era una noche tranquila, todo parecía estar volviendo a su curso. David pasaba más tiempo en casa. Los casos en los que no venía a dormir se habían acabado por ahora. Hacían dos meses que me había quedado embarazada y se había notado en todo. David siempre había sido muy mimoso y siempre me protegía, incluso cuando estábamos en la academia, pero ahora estaba más sobre mí. Siempre venía con algún regalo nuevo, por lo pequeño que sea, siempre venía con algo. Hoy hacíamos 10 años de pareja, y le estaba preparando uno de nuestros platos favoritos, comida a domicilio y una botella de vino.

-Ya estoy en casa -dijo David entrando por la puerta. Venía con una mano detrás de la espalda.

-Hola cariño, ¿Qué tienes en la espalda?

-¿Yo? Nada.

-Venga, que es -dije intentando quitárselo, pero él era más fuerte que yo y corría por la casa hacia atrás evitando que lo cogiera.

-Vale, vale, te lo daré, pero después de cenar -dijo con una enorme sonrisa, me cogió de la cintura, me acercó a él y me dio un enorme beso que me removió el alma entera.

-Vale, tu ganas, iré a por el vino -me marché a la cocina meneando el culo exageradamente, y al mirar hacia atrás, le vi mirándolo mientras sonreía.

Ding dong -llamaron a la puerta.

-Esa debe ser la cena -dije desde la cocina mientras abría la botella y cogía las copas.

-Yo voy – me gritó él desde el salón – ¿Qué haces aquí?

-¿Quién es cariño? -le grité desde la cocina.

-¡CATH CORRE! -gritó David desde el salón. Dejé lo que estaba haciendo y corrí, pero hacía él.

Las luces se apagaron de repente, escuchaba una gran pelea en el salón, se escuchaban cristales rompiéndose por el suelo, golpes, gritos, puñetazos, insultos llegué al salón, pero no veía nada.

-Eras tú, como no pude verlo antes -dijo David a la persona que debía de estar luchando contra él

-Siempre fui mejor que tú David. Tú error fue juntarte con ella, ya no eras el mismo, no tienes ambición,

-Nos has traicionado a todos Cross, nunca serás mejor que yo. El sonido se escuchó muy cerca de mí, la mesa del comedor se hizo añicos y sobre ella había una persona sobre ella y por la voz era David.

-David, David, dime algo -dije arrodillándome ante él.

- ¡¿Qué haces aquí, márchate?¡ -las lágrimas salieron por mis ojos, estaba muerta de miedo por lo que estaba pasando y por no poder ver nada de lo que pasaba.

- ¿Qué está pasando?

-Márchate y cuida de nuestro hijo -dijo con muy poca voz, seguramente por el golpe.

-Haceís una gran pareja -dijo aquella voz muy cerca de nosotros. Escuché como cargaba la pistola- Bye bye parejita -dijo cargando la pistola.

Pero en ese momento a mi lado se revolvió el bulto tenía en mis brazos. David se levantó con las fuerzas que tenía y empezó a forcejear de nuevo con él. Pero empezaron a escucharse disparos, y uno de ellos me llegó a mí. Noté que empezaba a sentirme muy débil. Pero sobre todo sentía temor, el disparo me había dado en la tripa.

-Da..vi..id -Dije antes de caerme al suelo sin fuerzas. Pero él no me escuchó, seguía forcejeando con aquella persona. Hasta que escuché otro disparo y un golpe fuerte cayendo al suelo.

-Que os vaya bien en el infierno -dijo aquella persona que entró a la fuerza en nuestra casa.

-David… -dije con las fuerzas que tenía o que habían aflorado. Le escuchaba respirar con dificultad, llegué hasta él arrastrándome como podía hasta llegar al centro del salón. Por el camino me arañé por los cristales, me hice heridas por las astillas de la mesa, pero llegué hasta él. Le cogí de la mano y llegué a estar lo más cerca que pude.

-Lo siento Cath …-Dijo susurrando-, No he podido protegeros.

-Nosotros estamos bien -dije también susurrando-, y tú también te vas a poner bien, ya lo verás -dije, mentí, y los dos de alguna manera sabíamos que no saldríamos de allí. Como pude le besé en los labios, sin despegarme de ellos hasta que su mano se soltó de la mía, llegó al suelo. Y su corazón dejó de latir. Yo conseguí aguantar pocos segundos más, pero al final me desmayé por la falta de sangre.

Semanas después desperté en el hospital, sin querer hablar, sin querer saber nada de nadie. No quería creerlo, pero por suerte mi cerebro fue el fuerte de la situación. En ese momento había perdido todo por lo que yo vivía. Había perdido al amor de mi vida, y a mi hijo. No me quedaba nada. Estaba sola.

Pero vi a mi madre, a toda mi familia, allí esperando a que yo despertara, y aunque aún no tenía fuerzas para hablar de aquello pero que tenía que ser fuerte por ellos.

Cuando estaba con alguien, sonreía, no dejaba que la gente me viera triste. Pero cuando estaba sola, me dormía llorando, vivía como podía llorando, pero vivía. Por los demás. *

-Lo siento Capitana pero no puedo dejar este caso. Sé que cuando descubra quien es Alec Finnia, descubriré por que mataron a David. Seguiré con mi trabajo, pero nunca dejaré de investigar este caso -Beckett sonrió y asentía con la cabeza.

-No esperaba menos de ti cuenta con mi ayuda. Pero prométeme que será cuando realmente encuentres las pistas necesarias para continuar, no te dejes llevar.

-No lo haré Capitana.

Los días iban pasando y no encontraba ninguna pista más sobre el caso, así que decidí hacer caso a Beckett y seguir con otros casos hasta que este diera sus frutos. Hubo varios casos de todo tipo, esta ciudad cada vez parecía estar mas loca. No paraban de llegar a mi mesa casos de asesinatos. Unos por venganza, otros por dinero, cada día era un caso nuevo. Todos se iban amontonando los investigadores no dábamos abasto para todos.

Durante las noches, al llegar a casa no me apetecía hacer nada, y sacaba fuerzas de donde no las había para descubrir cómo podría averiguar el informe de ese hombre. Durante días miraba revisaba y llamaba a los más altos cargos, pero ninguno me cogí a el teléfono, y los que lo hacían me acababan gritando y colgándome. Tras varías llamadas, una fue a mi móvil. Por un momento pensé que sería alguno de los que llamé. Pero no, era Beckett, y no parecía muy contenta. Al final de la llamada Becket me suspendió durante una semana, sin sueldo. Intenté que no pasara, pero ya era tarde, me había colgado. Sabía que me había pasado, pero no podía hacer nada. Lo único en lo que podía pensar es que así tendría mas tiempo para centrarme en el caso de la prisión.

Pero habían pasado dos días en casa y aún no sabía como hacerlo, como encontraría al asesino, y como podría averiguar lo que ponía en el informe de Alec Finnia.

Una noche salí de paseo con Loba. Ya era mediados de Julio y se notaba el calor del asfalto incluso por la noche. Caminamos por el centro de la ciudad. Se notaba el ambiente. La gente saliendo con sus hijos, las parejas de las manos y los ancianos saliendo de las salas de baile. Era una ciudad muy viva. Llegamos al centro de la ciudad, y allí frente a nosotras se alzaba el rascacielos de Abstergo Industries.

-Escucha Loba, ahí dentro está la respuesta. Y yo la voy a descubrir. Si ellos realmente son los Templarios de los que hablaban en los libros, tengo que descubrir su intención. Vamos a casa.

Al llegar a casa cogí el ordenador, y me puse a buscar información sobre ese edificio, no había mucho salvo fechas, en las que se inauguró, se empezó a construir y se terminó. Nombres y trabajos de lo que se realiza dentro. Hay muchos departamentos, Farmacéuticos, armamento, material industrial. Pero aparte de eso nada, todo era muy normal. Pero la gente siempre esconde algo, y las grandes empresas también. Debía descubrir el que. Pero, no podría hacerlo con ese pequeño ordenador portátil. Necesitaba algo más potente, y solo había un sitio en donde estaría.

Cogí el coche, y junto a Loba, que estaba dormida en el asiento de atrás nos marchamos a los trasteros. Abrí el mío. Y allí, de todas las cajas que había, solo quedaban las estanterías de metal y el ordenador. Poco a poco fui desmontando el ordenador, el ratón y todo lo que necesitaba y lo subí al coche y volví a casa. Coloqué el ordenador en un armario que había en el salón y que no usaba para nada. Ahí estaría seguro. Lo encendí y todo estaba tal y como lo recordaba. Tenía los programas, pero necesitaban una actualización, pero al ser programas del FBi no sería tan fácil instalarlos. Así que se me ocurrió otra cosa, pero debía esperar hasta la mañana siguiente a que abriera la tienda. A primera hora de la mañana ya estaba esperando en la puerta de la tienda de informática. Compré todo lo necesario. Procesador, placas base, fuente de alimentación. Pantalla táctil, teclado. Todo lo necesario para montar mi propio ordenador. Fui a varias tiendas hasta que encontré todo lo que necesitaba. Después volví a casa, y empecé mi trabajo.

Desmonté tanto mi ordenador, como el antiguo ordenador de David. Cogí todo lo necesario, sobre todo los discos duros. Trabajé sin descanso durante horas, cogiendo componentes de cada uno de los ordenadores y de lo comprado en las tiendas. Ya casi estaba anocheciendo cuando terminé de montarlo todo. Loba ya cansada de que no la hiciera caso, me dio un pequeño mordisco para que la sacara a pasear. Nos marchamos a un parque con césped en el que había muchos más perros con los que jugó hasta cansarse mientras que yo tenía la mente en el ordenador y en el próximo paso que tenía que dar.

El ordenador estaba montado, pero todos los componentes eran de Abstergo, y no me fiaba para nada de ellos. Si ya habían creado asistentes personales en los gimnasios para cada uno de los socios, podrían hacer lo que quisieran, incluso poner chips en cada uno de sus productos y de esa manera mantener controlada a la gente. Sonaba como un teórico de la conspiración, pero, si eras avispado, no era muy difícil de averiguar. Siempre que sacaban un nuevo producto, por más insignificante que era, siempre daban en el clavo. Toda la ciudad se volvía loca por ese juguete, medicamento, o lo que fuera. Incluso mientras tenías una conversación sobre el parque de los perros al que sueles ir, unas señoras hablaban de lo mal que estaba, que deberían limpiarlo y poner algo para que los perros se divirtieran. Al día siguiente, el parque estaba completamente limpio, habían puesto una yincana para perros. Antes no le hubiera dado tanta importancia, pero con todo lo que sabía ahora… nada era por casualidad, o en este caso, "Nada es verdad"

Ordenador listo. Todo estaba listo, y yo también.

Unos días antes hice averiguaciones. Como motivo del aniversario de Industrias Abstergo, abrirían sus puertas al público. El mejor momento.