En la oscuridad
Se levantó pesadamente cuando su amigo lo encontró —¿Se ha ido? — preguntó Choji sentándose a su lado.
—Sí, como debía ser— contestó él chico mirado las nubes.
—¿Y...?
Shikamaru hizo el trabajo de mover la cabeza hacia él. —¿Y qué?
—¿Estas bien? — se atrevió a preguntar.
Había algo maravilloso en las preguntas de Choji que siempre impulsaba a Shikamaru a decirle la verdad pero esa vez en particular decidió callar su sinceridad.
—Sí— la respuesta tajante del shinobi le indicó a Choji que la conversación no daría más resultados y se alejó en silencio dejando a su amigo en compañía de las nubes.
Varias horas después el chico al fin decidió moverse del lugar tan cómodo que había encontrado para caminar por la aldea.
La cuarta guerra ninja había terminado tan solo un mes atrás, la aldea había sufrido más daños de los previstos pero los habitantes habían demostrado una solidaridad increíble y el esplendor de Konoha comenzaba a tomar forma de nuevo. El hospital había sido lo primero en ser reparado y eso supuso un gran alivio a todos, luego fue la academia y por último la oficina del Hokage que ahora estaba ocupada por un nuevo Hokage, Hatake Kakashi.
Shikamaru entró a su casa y se quitó los zapatos inmediatamente.
—Ya llegué mamá— saludó.
Yoshino asomó la cabeza por la puerta de la cocina y le sonrió a su hijo. Desde la muerte de su padre no la había escuchado gritar; como si su energía se hubiera muerto con Shikaku. Poco después de la noticia su madre había entrado en una depresión tan severa que Shikamaru temió que fuera a enfermarse de gravedad pero después de dos semanas Yoshino se había levantado de la cama por voluntad propia y había cocinado para él como siempre solía hacerlo.
—¿Se ha ido Temari? — preguntó con una tierna sonrisa
—Sí, me pidió que la despidiera de ti, Gaara le pidió que regresara urgentemente— contestó él.
—Bien, tráela a comer la próxima vez que venga— pidió ella, él asintió —Siéntate la cena esa lista.
Shikamaru lo hizo. En realidad había sido Temari quien le había dado la noticia del fallecimiento de su padre, él no tuvo el valor pero después de aquella conversación ambas mujeres se habían entendido tan bien que Shikamaru incluso llegó a pensar que Temari iba a su casa a ver a su madre y no a él pero esa amistad era conveniente para todos porque Yoshino no le podía pedir ayuda a la madre de Ino ya que atravesaba por lo mismo y por otro lado a Shikamaru le agrada ver que las dos mujeres se llevarán bien.
—El Hokage mandó un mensaje para ti, quiere verte mañana y los ancianos del clan también quieren hablar contigo— Yoshino sirvió la comida y se sentó frente a su hijo intentando no darle importancia al segundo anuncio pero Shikamaru distinguió preocupación en los ojos de su madre.
—Bien.
La cena fue tan normal como siempre, ninguno de los dos hablo demasiado y ahora sin la presencia de la chica de la arena la moral de Yoshino había disminuido drásticamente.
Al día siguiente se levantó más temprano de lo usual, se baño, se vistió y salió de casa sin despedirse de su mamá porque ella seguía durmiendo.
La oficina del Hokage había sido reconstruida exactamente igual a la original.
Kakashi estudiaba unos papeles cuando el shinobi entró en la oficina.
—Shikamaru— dijo como en un susurró, el hombre se veía profundamente agotado.
El chico se limitó a asentir con la cabeza.
—Se acordó que cada aldea tendría un representante para la alianza shinobi, quiero que tomes ese cargo.
Shikamaru no se molestó en fingir sorpresa —Esta bien.
—Bien entonces es todo, te comunicaré tus responsabilidades en cuanto todos los Kages las hayamos decidido— el Hokage le dio permiso de retirarse.
Volvió al sitio en el que había estado el día anterior inconscientemente—Que problemático— susurró mientras se acostaba a observar las nubes.
—No pareces tú últimamente— la voz de Temari se metió en sus pensamientos.
—¿De qué hablas, mujer?
Pero Shikamaru sabía bien a lo que Temari se refería, debía haber un nombre para eso como estrés postraumático o algo así pero fuera lo que fuera probablemente era justo eso lo que atravesaba. Había perdido por completo su motivación de hecho... ni siquiera recordaba cual había sido.
—Te ves mal— dijo Ino, el chico abrió los ojos para ver a su rubia amiga parada frente a él.
—Estoy cansado.
Ino fingió creerle —Naruto saldrá hoy del hospital y le haremos una pequeña fiesta, más te vale que vengas. Será en casa de Sakura.
—Sí, ahí estaré.
Ino asintió con una sonrisa y se perdió de vista rápidamente.
Se había mantenido fuerte primero por la guerra y luego por su madre pero ahora que todo comenzaba a mejorar Shikamaru por fin estaba sufriendo la perdida de su padre y el cansancio crónico que lo estaba hundiendo en algo que no quería reconocer como depresión. Decidió no hacer nada el resto de la tarde, decidió no hacer nada por el resto de la semana.
Al final, cuando el Sol se había ocultado por completo su conciencia lo atacó un poco así que se levantó pesadamente del lugar y caminó hasta casa de Sakura.
Aquello no era propiamente una fiesta, era una reunión de gente que sonreía y bromeaba unidos por el mismo sentimiento de gratitud con la vida. Ino y Sai platicaban en la terraza, Naruto bromeaba con Lee y peleaba con Kiba mientras Shino los escuchaba sin expresión alguna. En un lugar más alejado Hinata y Tenten hablaban en susurros. Le sorprendió no ver a Sakura por ningún lado en su propia casa pero no tuvo demasiado tiempo para pensarlo porque Choji le dio la bienvenida al lugar con un vaso de licor que él aceptó sin mirar.
—Embajador de Konoha— dijo Choji levantando su brazo, cada músculo de Shikamaru se tensó por la vergüenza que su amigo le había hecho pasar.
—Felicidades— Naruto fue el primero en hablar, solo había ido a visitarlo dos veces al hospital y como había pasado la mayor tiempo de su visita dormido Shikamaru no había tenido tiempo de distinguir el cambio de voz en Naruto. El resto del equipo aplaudió y puso su mejor sonrisa y cuando la noticia dejo de ser novedad todos volvieron a sus respectivas conversaciones.
—¿Dónde esta Sakura?— se atrevió a preguntar a su amigo.
No fue Choji quien contestó, Ino y Sai se acercaron a ellos sigilosamente —El Uchiha estuvo aquí un rato pero salió muy enojado y Sakura fue tras él— informó Ino.
—¿Sasuke estuvo aquí?
—Naruto creyó que era una gran idea, volver a reunirnos— dijo Choji levantando los hombros para quitarle importancia.
—Que problemático...
Shikamaru dejó a sus amigos atrás y salió a la terraza por un poco de aire, no era una persona que bebiera regularmente así que el licor que Choji le provocó dolor de cabeza.
A lo lejos bajando por la calle distinguió dos sombras que parecían estar hablando, debían ser Sakura y Sasuke.
—¿Shikamaru-kun? — la voz que lo llamó era de Hinata, él se giró para verla —¿Todo esta bien?
Shikamaru nunca había tenido una relación cercana con la Hyuga por lo que le sorprendió que fuera ella quien hubiera notado su malestar pero casi en seguida recordó que Neji no estaba en esa fiesta y eso lo hizo sentir un poco más identificado con la chica.
—No lo creo— la respuesta le salió de la boca sin que su cabeza lograra censurarla.
La expresión de Hinata reveló una preocupación tan genuina que Shikamaru casi se alegró de haberlo dicho.
—No importa Hinata, no es nada pero gracias por preocuparte— dijo rápidamente.
Hinata abrió la boca para decir algo pero la cerró casi de inmediato luego soltó un suspiro y sonrió —Tienes amigos Shikamaru, no debes ir por esto solo— luego se dio la vuelta y se internó en la fiesta que comenzaba a tomar volumen gracias a las risas provocadas por el alcohol.
Miró el oscuro cielo, no sabía la hora pero debía de ser bastante tarde. Bebió el vaso de una sola vez y volvió a la fiesta.
..
Había algo fascinante en la frontera, ese exacto lugar donde comenzaba el desierto era el lugar favorito de Temari, volvía a su tierra, al lugar que mejor conocía. Temari siempre había amado el desierto por eso no podía entender que pasaba ¿Por qué era incapaz de moverse hacia su casa? Se sentía pegada al piso y con la enorme necesidad de volver a Konoha, tan solo dos meses atrás había sufrido en esa cama de urgencias no por las heridas si no por la impotencia de no poder salir a buscar a Shikamaru, él había estado mucho más cerca de la batalla que ella y lo había perdido de vista con suma facilidad por eso cuando entró agitado y sin heridas de gravedad lo mejor que pudo hacer ella fue sonreírle. Le dio la espalda al bosque y se internó en el desierto con la Luna de guía.
