Capitulo 1: Vagabundo.
He aquí que la noche se cierne de prisa, ¡oh pobre alma! que padeces un mal tan espantoso. Tu cuerpo poco a poco anuncia que la metamorfosis esta cerca, esa que tanto temes y odias.
Una pradera desolada era el escenario de una intensa persecución, seis bravos jinetes iban tras un joven enmascarado.
- ¡Detente ladrón!.- Grito uno de los jinetes.
El joven apenas volteo su mirada y apresuro la marcha de su corcel; la cólera y la desesperación nublaban su mente poco a poco, ya que era evidente que no iba a perder a sus perseguidores. La noche estaba casi completa y los jinetes estaban seguros que la persecución iba para largo; hasta que sucedió algo inesperado. El joven repentinamente perdió el control de su corcel, el animal relincho y se sacudió violentamente, hasta que logro arrojar a su amo a unos metros; acto seguido el caballo salió a todo correr.
Los jinetes quedaron atónitos por unos minutos, para después pasar a las burlas; según ellos todo se debió a la inexperiencia del enmascarado con los caballos, así que confiados de que finalmente tenían al chico en su poder, sacaron sus espadas y bajaron de sus caballos. Debido al calor de la persecución los hombres no había reparado que la hierba estaba tan alta que les llegaba a la cintura, sin embargo esto no supuso ningún disgusto, al contrario coincidieron en que sería divertido cazar a su objetivo. Luego un fuerte grito seguido de un aterrador gruñido, paralizo la marcha de los cazadores.
- Vamos.- Dijo uno de ellos entre risas.- Seguramente quiere asustarnos.
Sus compañeros se convencieron de ello y continuaron avanzando, incautos que los papeles se habían invertido ahora ellos había pasado de ser cazadores a ser presas. Con la idea de evitar que utilizara la densidad de la hierba para escapar, los hombres estratégicamente se separaron para rodear la zona, uno de ellos llego al lugar exacto donde lo habían visto caer, pero el no se encontraba allí.
- Fue una caída muy fuerte no debió ir lejos.- Pensó para si.
Lo que él no sabía es que alguien lo observaba, poco a poco el depredador se acercaba a su objetivo, hasta que finalmente encontró la posición adecuada para abalanzarse sobre su víctima, lo ultimo que vio el pobre sujeto fueron unos ojos brillante y unos filosos colmillos. Los demás al escuchar los gritos de su compañero corrieron en su auxilio, pero ya nada podía hacerse, sin mencionar que se encontraban demasiado aislados entre si; una situación bastante favorable para un cazador. Y así fue como Uno por uno fueron cayendo, hasta que quedo uno solamente aferrando su espada con fuerza, dispuesto a luchar por su vida, por desgracia su destino estaba sellado y al igual que sus compañeros tuvo una muerte horrible.
Un prolongado aullido dio punto final a la persecución, siendo la luna llena la única testigo de este suceso tan terrible.
Varios días después, un joven montado en un caballo color café se detuvieron a observar a lo lejos un pequeño pueblo, el chico acaricio a su caballo y dijo.
- Descansaremos un poco, antes de empezar a buscar nuestro objetivo.
El caballo relincho vigorosamente dando a entender que estaba de acuerdo con la idea.
- ¡Oh! mi querida y fiel Epona, debes estar harta de huir todas las noches y regresar a buscarme a la mañana siguiente, te prometo que algún día podrás vivir plenamente.
El caballo volvió a relinchar y el joven le abrazo con cariño, acto seguido ambos siguieron su marcha, hasta llegar al pueblo. Link se paseo despreocupadamente por las calles, hasta que vio lo que parecía un bar, se bajo de su caballo e iba a entrar, hasta que vio dos señores que miraban atentamente un cartel pegado en la pared del bar, el cartel tenia dibujado un rostro enmascarado.
- Se busca vivo o muerto, recompensa 5,000 rupias.- Leyó uno de los señores.
- ¿Es en serio?.- Contesto el otro.- ¿Buscando un bandido sin rostro? tal vez deberían contratar a un Sheikah para capturarlo.
- ¡Por los dioses! ¡NO! a duras penas pude escapar de uno.- Pensó Link para sus adentros.
- No digas esas cosas.- Dijo su compañero.- Espero que no lo capturen, he escuchado que ayuda a la gente.
- Tienes razón, hace falta gente valiente en estos tiempos tan oscuros.
Link se limito a sonreír y entro, busco una mesa, se sentó y espero a que lo atendieran. A los pocos minutos llego un joven mesero a tomar la orden.
- ¿Que le sirvo?.- Pregunto amablemente.
- Solo algo de beber cualquier cosa que no tenga alcohol.- Respondió Link.
Antes de que el hombre se retirara Link le pregunto.
- Disculpe ¿hay algun lugar donde pueda hospedarme?.
- ¡Oh si! ¿ve el señor que esta allá?.- Dijo señalando a un hombre mayor limpiando unos vasos.- El es dueño de uno, le diré que hable con usted.
- Muchas gracias.
El mesero se retiro y a los pocos minutos trajo lo que Link lo que había pedido; todo transcurría con normalidad hasta que la puerta se abrió violentamente, dejando pasar a tres sujetos; por la expresion de sus caras y la manera en que vestían daba la impresión que eran forajidos, teoría que confirmo Link rápidamente al observar el comportamiento sumiso de la gente que se limitaban a bajar sus miradas y apartarse de su camino; Link los miro de reojo con desagrado, odiaba ese tipo de personas. El mas grande de los sujetos azoto su puño contra la mesa, poniendo nerviosos a los presentes, el mesero a regañadientes llego a atenderles.
- Lo de siempre.- Dijo uno de ellos antes que el chico pronunciara alguna palabra.
El asustadizo muchacho se retiro para regresar a los pocos minutos con una enorme jarra del mejor vino de la casa, y sin demora les sirvió a cada uno, por desgracia sus nervios lo traicionaron y el vaso se le deslizo de las manos, derramandolo en la ropa de uno de los bandidos. El sujeto enfurecido se levanto y le planto un fuerte puñetazo en la cara, el pobre chico fue a caer a unos cuantos centímetros. Los presentes estaban indignados, pero ninguno se atrevió a decir algo al respecto; Link no deseaba meterse en ningún lió, mas bien no le era conveniente, pero la escena era demasiado desagradable e injusta ante sus ojos. El bandido orgulloso de lo que había hecho, miro alrededor suyo y noto que Link lo miraba fijamente, entonces se dirigió a donde el se encontraba y le pregunto.
- ¿Porque nos ves de esa manera? ¿tienes algún problema amigo?
Link lejos de responderle, se levanto para pagar la cuenta.
- ¡Oye mírame cuando te hablo!.- Le dijo al mismo tiempo que le puso pesadamente la mano en el hombro. Link volvió a guardar silencio, le miro directo a los ojos y le aparto la mano, provocando la ira del sujeto que le dejo ir un puñetazo que Link pudo esquivar.
- Te arrepentirás de esto amigo.- Dijo el sujeto.
Fue así como la pelea dio inicio, el bandido era rápido con los puños, pero no lo suficiente para Link que leía sus ataques con facilidad, hasta que encontró la oportunidad perfecta para contraatacar, dos puñetazos bastaron para tumbar al forajido. El atreviendo de Link despertó la colera de sus compañeros, tomaron un sorbo de vino, se levantaron a darle una paliza.
La gente se mostraba atemorizada, pero curiosa, nadie en el pueblo habia tenido el valor de hacer frente al trio. Sin mediar palabra los sujetos pasaron a los puños, Link era rapido y al igual que como lo hizo con el bandido anterior, estudiaba sus ataques para encontrar huecos en las defensas de sus agresores. 15 largos minutos duro la pelea, entre vasos y sillas voladoras Link logro vencer a sus oponentes, los bandidos se retiraron, golpeados, con las narices sangrantes y totalmente humillados.
Pasado el escandalo, hubo mucha calma, solamente se escuchaba el respirar agitado del vencedor, hasta que finalmente, el mesero se atrevio aplaudir, tal accion se volvio tan viral que los demas presentes no solamente aplaudieron si no que entre silvidos y ovaciones agradecieron al valiente joven; pero Link parecia no escuchar, su mirada se volvio a sus puños y penso para si.
- No solo tengo que lidiar con esta maldicion tan terrible, si no tambien con el hecho de que tengo una "habilidad" para meterme en lios, pero no puedo evitarlo, mi corazon es intolerante a las injusticias.
Luego se dirigio a la barra donde se encontraba el dueño del lugar, saco una pequeña bolsa llena de dinero y dijo.
- Tenga, espero que con esto pueda reparar los daños.
El hombre las rechazo amablemente y dijo.
- No puedo aceptarlo, ya era hora que alguien echara a esos tipos de aqui, soy yo quien deberia pagarle, si necesita algo no dude en pedirmelo.
Link no era de esos que se aprovechaban de la buena voluntad de la gente, sin embargo tampoco iba a desaprovecharla, despues de todo no habia llegado a ese pueblo y a esa region porque si.
- Buen señor si hay algo en lo que puede ayudarme.
- Dimelo con toda confianza.
- Vera.- Dijo Link con firmeza.- Es imperioso que encuentre un lugar al que llaman el bosque Kokiri, he escuchado que esta por esta zona, ¿podria decirme que camino debo seguir?
El hombre fruncio el seño ligeramente, cruzo los brazos y respondió.
- Se que tus motivos no me atañen, pero he de advertirte que si puedes encontrar en otro lugar lo que sea que estés buscando, vallas a otro lugar.
Link no esperaba tal respuesta, asi que de intento convencerlo que le diera la ubicación.
- Te lo digo por tu bien.
- Pensé que los habitantes de Kokiri eran amistosos.
- La verdad es que ya no estamos tan seguros de esos.- Dijo suspirando.- Hace un buen tiempo empezaron a suceder cosas extrañas en ese bosque, cosas oscuras incluso peligrosas.
Las cosas se ponían difíciles de nuevo para Link, pero no ya no podía hechar marcha atrás, si allí encontraba al lobo dorado o alguna cura para su mal, debía asumir el riesgo.
Entonces el dueño se convenció que era inutil tratar de convencerlo, asi que cogió un papel, un tintero, una pluma e hizo un mapa (mal dibujado) pero con indicaciones muy claras para llegar al bosque en cuestion.
Entonces Link le agradecio y como ultimo favor le pidio que le alquilara una habitación para descanzar, con la estricta instrucción que nadie llegase a molestarlo por la noche bajo ninguna circunstancia, asi lo hizo el dueño y llevo a Link a la posada donde descanso tres días.
Al cuarto dia Link se disponía a partir hacia el bosque, con la esperanza puesta en alto; el dueño insistió en acompañarlo a la salida y regalarle un par de provisiones, Link agradeció su amabilidad y se despidió. Cuando el joven y su fiel caballo se encontraban en la distancia el bondadoso señor dijo para si.
- Que los dioses te protegían, ¡oh valiente joven! que vagas buscando incesantemente la paz y un lugar al cual pertenecer.
Notas de la autora:
Las disculpas para quienes ya lo vieron y tenga que repetirlo. A lo largo de la historia voy a tomarme ciertos "atrevimientos", cosas a los que quizá algunos no estén tan acostumbrado y este sera el primero de muchos.
Normalmente vemos en Link un buen chico, bondadoso, que no mata ni una mosca xD pero aquí vamos a cambiar un poco esa noción.
