Capítulo 4: Voto de confianza.

Se dice que en el gran mar existe una isla columpiada por las olas, una que los marineros rehúyen debido a todo lo que se cuenta de ella. Pero ¿a qué le temen? La respuesta varía de marino en marino, rumores que se distorsionan entre realidad, mitos y miedo; sin embargo hay algo en lo que los marineros coinciden "La isla de Forsaken tiene a la muerte como máximo guardián, si por desgracia haz caído en esta tierra maldita, busca como salir de allí lo antes posible, estas advertido".

Muchas cosas había escuchado el valiente Link sobre esa ínsula, más debía ignorarlas y traer lo que la maga le había encargado, eso si quería que ella le ayudase; grandes peligros y un posible fatal destino le esperaba. Sin embargo su llameante osadía no calcino su razón, su carencia de miedo no debía traducirse en imprudencia, primero porque las circunstancias de esta nueva aventura eran un tanto irregulares y segundo porque necesitaba asesoría en infiltración; la fortaleza de Forzaken no era algo que debía tomarse a la ligera. Por tal razón debía encontrar a la única persona que logro conquistar su amistad y confianza, un hombre que al igual que él conocía el dolor de ser fugitivo de su propio pasado; Akela era su nombre.

La búsqueda llevo a Link y a su fiel Epona a una región tan hostil como hermosa; grisáceo era su cielo en contraste con la blancura de sus árboles y caprichosa superficie, donde el viento siempre frio, sutil algunas veces, otras silbando con suma violencia apedreando nieve y granizo.

En ese momento la nieve entorpecía su marcha y sus exhalaciones visibles por unos segundos, sus miradas cansadas y fijas hacia el frente, deseando llegar a su destino a la brevedad posible; luego un copo de nieve robo la atención del joven quien inmediatamente miro hacia el cielo y vio como millares descendían delicadamente.

- Mas tarde habrá una tormenta debemos buscar refugio.- Susurro Link.

Ya sea por suerte o por designio de las diosas, no tardaron en encontrar una amplia cueva donde pasar la tormenta, una vez dentro Link y Epona se sentaron a esperar a que mermara la ventisca para continuar el viaje; por desgracia lejos de disminuir la tormenta arrecio, entonces al verse incapaces de ir o hacer algo se dejaron vencer por el cansancio, talvez al despertar el panorama sería diferente.

Horas más tarde un agudo palpitar interrumpió el sueño de Link, entonces cuidando de no despertar a su compañera, camino hasta la entrada de la cueva, clavo su mirada al enfurecido vendaval y dijo al mismo tiempo que dejo escapar un suspiro.

- Ni la más irascible de las tormentas detienen la llegada de la noche.

Una vez pronunciadas esas palabras, su cuerpo empezó abandonar su forma original y adopto la apariencia de un hermoso lobo de negro pelaje; tal como ocurría todas las noches. Una vez transformado Link volvió a internarse en la cueva, grande fue su sorpresa que a pesar de sus esfuerzos, su compañera había despertado y aguardaba su compañía, entonces se echó frente a ella y se disculpó por haber interrumpido su descanso.

- No te preocupes Link, de todos modos se me ha ido el sueño.- Respondió Epona con toda tranquilidad.

Link sonrió, volvió su mirada al exterior y dijo.

- La casa de Akela no está muy lejos, una vez estemos allí tendrás un mejor lugar para descansar.

- Sabes que no soy exigente con eso pero ¿Crees que habrá valido la pena el viaje?

- ¿Por qué lo dices? – Interrogo Link volviendo su mirada a su amiga.

- A pesar de tener un hogar Akela es un errante, para bien o para mal su oficio lo mantiene muy ocupado.

- Epona ¿qué quieres preguntarme realmente?- Interrogo Link al notar que detrás de su comentario había una interrogante implícita.

- Sé que ha pasado un buen tiempo desde que le conoces pero ¿estás seguro que puedes confiar en él?

Link entendió su preocupación y contesto.

- No te preocupes, tengo toda la seguridad que el sabrá aconsejarme, ya que ambos estamos en las mismas condiciones, el entiende tan bien como yo el dolor de ser un extraviado.

Hace un año…

Link escalaba las traicioneras montañas de la región de Ruham, lejos de los límites del envenado Hyrule. Esa vez buscaba una exótica poción que según los rumores podía revertir cualquier mal, tal medicina se encontraba en el templo de Jehsohoh, un pueblo altamente versado en magia y creación de pociones; por desgracia los prodigios de esta gente se opacaba con su orgullo desmedido, según ellos no cualquiera era digno de sus servicios y aquellos que intentaban pasarse de listos tenían dos posibles vías, encarcelamiento para después ser vendidos como esclavos o eliminación. Sus brazos y piernas temblaban debido al cansancio, había pasado días desafiando la latitud, aguantando raspones y leves caídas; hasta que finalmente la encontró, envuelta entre el misterio y la suavidad de las nubes.

En términos generales Jehsohoh era sencilla, hermosa y agotadora, construido en orden escalonado, las casas eran de madera y adobe cuidadosamente pulido, el aire se sentía escasear debido a la altura; por eso sus calles en espiral y llena de graderíos cansaban con solo mirarlas. Pese a las dificultades Link llego al majestuoso templo en una noche sin luna, por tal razón conservo su forma humana, logrando escabullirse con cierta tranquilidad por los bellos jardines y en el interior del templo. El joven avanzaba despacio por amplios pasillos sostenidos por gruesos pilares, el silencio apenas se interrumpía por algún eco ocasional y el ardor de las antorchas que colgaban en candiles, antorchas que a duras penas dispersaban la oscuridad. Link continuo su marcha hasta que escucho unos pasos, rápidamente se escondió en uno de los pilares y con cuidado asomo la cabeza para ver de quien se trataba; seis hombres encapuchados casi fantasmagóricos aparecieron, avanzando a paso ligero y ordenados en fila, con sus manos guardadas entre sus mangas largas; de inmediato Link dedujo que aquellos hombres eran moradores del santuario, entonces decidió seguirlos talvez ellos le guiarían a su objetivo; sin embargo algo extraño sucedió, el último de la fila adrede disminuyo el paso con la clara intención de separarse del grupo, hasta que lo logro. Dos cosas llamaron su atención, uno el inusual comportamiento del sujeto y segundo que en una de las bolsas de su túnica podía verse levemente el cuello de una botella y en el interior se agitaba un líquido azul índigo; eso fue suficiente motivo para dejar al grupo marcharse y concentrarse en aquel hombre.

El hombre avanzaba ligero pero sin levantar la mirada y tras de él se encontraba Link, pasiva fue la persecución hasta que ambos se apartaron del santuario. Ya en relativa seguridad Link tuvo la intención de emboscarlo, pero antes de hacerlo el hombre hablo.

- Fue prudente de tu parte no atacarme dentro del templo, pero careces de profesionalismo.

Link se sorprendió, aquel hombre sabía desde el principio que lo estaba siguiendo, entonces acerco su mano a su espada y dijo.

- Por favor no deseo lastimarte entrégame la pócima y te dejare ir.

- Aparte de poco profesional eres engreído, si tanto la deseas róbala tú mismo.

- ¡Tu no entiendes Es necesario!

- Cada quien tiene sus necesidades.

Entonces aquel hombre se descubrió el rostro, revelando su identidad, era un hombre de al menos 1.70, de complexión atlética, cabello blanco que terminaba en una pequeña colita, sus ojos eran fríos y achinados color rojo difuso. En ese momento ambos entendieron que no podían hacerse desistir, entonces al mismo tiempo desenvainaron sus espadas y se prepararon para luchar, caminando en círculos estudiándose mutuamente, hasta que el silbido del viento fue la señal para dar inicio a la batalla.

Como un rayo los dos blandieron con fiereza y maestría sus espadas, pero solo le daban al vacío gracias al fino reflejo de ambos, hubo momentos en las hojas chispeaban al chocarse una contra la otra, hasta que en una de esas Link se separó y dio un fuerte zarpazo en circular, su enemigo salto para esquivar el violento spin; después de eso ambos contendientes volvieron a circular caminar para replantearse sus estrategias. Link estaba impresionado por la habilidad de su enemigo muy a pesar que su espada era más delgada y fina que la suya, al mismo tiempo su enemigo estaba sorprendido que a pesar de que su contrincante era más joven podía blandir esa gruesa espada con tal maestría. Casi al unísono los contendientes adelantaron un pie e iban a lanzarse de nuevo a la lucha, por desgracia la pelea fue interrumpida por una sorpresiva bola de humo que cayó frente a ellos, Link al nomas aspirar ese humo sintió que la cabeza le daba vueltas y sus ojos se sentían cada vez más pesados, su contrincante sentía los mismos síntomas y quiso huir antes que estos empeoraran, pero no lo logro, un par de metros fue lo que avanzo antes de desplomarse, lo último que vio fueron unos zapatos acercarse.

El lejano canto de un águila y un incesante goteo logro despertar a Link, la cabeza le daba vueltas, el frio le erizaba la piel y sentía el entorno pesado, debido a estos síntomas Link tardo varios minutos en darse cuenta que se encontraba dentro de una celda, atemorizado se levantó de golpe y se aferró a las barras de una pequeña ventana que era su única comunicación con el mundo exterior, luego volteo su mirada al escuchar que algo hueco callo, eran un pan y una manzana que habían sido arrojadas desde el exterior, desesperado Link se acercó a los gruesos barrotes y pregunto.

- ¡Espera! - ¿Dónde estoy?

- Esperaras aquí hasta que se dicte tu sentencia en cinco días.- Respondió toscamente aquel carcelero.

- ¡¿Oye bajo que cargos?!

Pero el carcelero le ignoro y antes de retirarse arrojo otro pan y una manzana a la celda contigua a la suya.

- Por robo seguramente.- Escucho desde la celda de la par.

Link reconoció aquella vos, era del mismo ladrón con la que se había peleado la noche anterior, entonces sintiendo como la cólera se le subía a la cabeza contesto.

- Por tu culpa yo…

- Ya te lo dije.- Interrumpió – Careces de profesionalismo, si tanto querías la pócima debiste robar una muestra tú mismo, pero preferiste la vía fácil e intentaste arrebatársela a otro que se había esforzado por obtenerla.

Aunque no lo dijo Link sabía que tenía razón, de nuevo su desesperación se había apoderado de su juicio, cosa que lo hizo sentir como un tonto, aun así respondió al regaño con un gruñido ya que no estaba dispuesto a disculparse con su compañero.

- Por otro lado.- Dijo - También yo tuve la culpa, por haberme concentrado únicamente en ti, debí suponer que habría más guardias al acecho.

Link dejo caer su cabeza en los barrotes y dijo con un suspiro.

- Debo salir de aquí, yo no puedo estar encerrado.

- Pues será mejor que te acostumbres ¿escuchaste al guardia no? En cinco días se dictaminara nuestra sentencia, además te aconsejo racionalizar ese pan y esa manzana porque es lo único que te darán en el día.

Al escucharlo Link se desesperó e inútilmente intento aflojar los barrotes con su fuerza, luego busco entre la paja algún objeto que pudiera utilizar para forzar la cerradura, pero no encontró nada, recorrió desesperadamente el reducido espacio maquinando algún plan; por otro lado su compañero estaba tranquilo practicando lentos y fluidos movimientos marciales, a pesar de que las gruesas paredes los separaban la inquietud de su joven compañero era perfectamente audible, entonces le dijo.

- Deja de mortificarte, por ahora lo único que podemos hacer es esperar.

- ¡No lo entiendes! no debo estar encerrado mucho menos en compañía.

- Pero por ahora no puedes hacer nada, estas agotándote por gusto ¿es que acaso no te cuesta respirar? Recuerda la altura en la que estamos, se paciente, ahorra energía, se sensato.

Aunque la voz de su compañero de a lado, era suave y tranquilizante, Link ardía en cólera ya que el problema no era tanto el encierro, si no que tenía miedo que él o cualquier otra persona lo viera cuando ocurriera la transformación.

- Además. – Agrego – Estamos solos en esta sección, nadie vendrá aquí hasta mañana que nos arrojen la comida.

Link se dejó caer en el suelo de paja, después de todo su compañero tuvo razón una vez más.

Las horas pasaron silenciosas y aburridas, en todo ese tiempo ninguno volvió hablarse, hasta que finalmente sucedió lo que Link tanto temía, el día estaba haciendo el relevo con la noche y su cuerpo empezaba a dar los primeros avisos.

- ¡No! ¡Por las diosas solo por esta vez no! – Rogo inútilmente.

Su compañero estaba apreciando el atardecer por la ventanilla, cuando escucho los gruñidos de su compañero, preocupado por aquello se acercó a los barrotes y pregunto.

- ¡¿Oye muchacho qué te sucede?!

- ¡No pasa nada! – Rugió Link.

- Algo te esta…

- ¡QUE NO PASA NADA! – grito.

Entonces cuando iba a preguntar de nuevo, vio el brazo de su compañero llenarse de pelo negro y sus uñas se transformaban en garras, entonces retrocedió hasta topar su espalda con la pared de su celda, se mantuvo así hasta que Link dejo de gruñir. Después de eso y con un poco de temor se acercó los barrotes y pregunto de nuevo por su estado, en respuesta recibió un feroz ronquido, y vio como de la celda del joven sobresalía un hocico negro armado de filosos dientes, entonces se apartó de allí por última vez, esa noche le costó conciliar el sueño.

Al día siguiente llego el carcelero a tirar la manzana y el pan, sin decir palabra alguna, solo hizo lo que tenía que hacer y se retiró. El prolongado bostezo de Link despertaron a su agotado compañero que apenas había dormido, lo primero que enfoco su vista fue su ración diaria, pero antes de comer, concentro toda su capacidad auditiva para saber lo que ocurría en la celda contigua, sus oídos captaron un par de bostezos y el crujir de una manzana, entonces se armó de valor, fue hacia los barrotes y pregunto.

- ¿Muchacho sigues allí?

Link escucho perfectamente la pregunta, mas decidió no contestarle y seguir comiendo, se sentía temeroso e incómodo ya que sabía perfectamente que su secreto había sido revelado, no hubiera sido tan terrible si hubiera sido alguien de confianza, lastimosamente este no era el caso. Su compañero insistió un par de veces más, pero Link seguía reacio a contestarle, entonces comprendió que lo mejor era dejarlo en paz y esperar a que pasara el segundo día de encierro. El día trascurrió y al llegar la noche ocurrió lo mismo que la vez anterior, en ese momento ambos agradecieron estar en celdas separadas.

Al tercer día, el carcelero llego a cumplir su rutina con desinterés, desafortunadamente su puntería fallo en la mazmorra de Link y tanto el pan como la manzana chocaron en los barrotes dejándola fuera del alcance del prisionero, sin embargo el guardia lejos de alcanzársela les dio un leve puntapié y fueron a dar a la celda de su compañero, la mirada enfurecida de Link solo provoco las risas del sujeto, satisfecho por su fechoría se retiró. Link suspiro resignado que ese día no comería; su alimento no estaba a su alcance, pero si al de su compañero. Para su sorpresa su compañero lejos de comérselas la tomo y amablemente se las ofreció, Link dudo de sus intenciones, pero el haciendo uso de su tranquilizante vos le animo diciendo.

- No seas orgulloso, anda come que necesitaras fuerzas cuando salgamos de aquí.

El hambre obligo a Link a dejarse convencer, las tomo e iba a dar el primer bocado, pero antes de hacer cualquier cosa, hablo finalmente.

- Gracias.

- No hay problema, ahora come necesitaras fuerzas.

Después de eso Link no pudo evitar reflexionar el inusual comportamiento de su vecino, ya que cualquier otro hubiera aprovechado en tener doble ración, más él no lo hizo, se le paso por la cabeza que quizá él no era tan malo después de todo, tanto que se planteó la idea de congeniar con él, después de todo estos tres días de silencio y encierro lo estaban volviendo loco.

- Gracias por alcanzarme el pan y la manzana.- Agradeció con enorme dificultad.

- Ya te lo dije- Respondió - Necesitaras fuerzas para cuando salgamos de aquí.

- ¿Tienes algún plan?

- Esperar – Contesto con simplicidad.

- ¿Esperar a que muramos de hambre?

- En este pueblo raramente mantienen a los prisioneros forasteros más de cinco días, en ese momento vendrán a sacarnos, nos exhibieran a los compradores, si les parecemos nos compraran si no nos mataran, así de simple.

- ¿Cómo puedes estar tan tranquilo?

- Una vez fuera, alguna maniobra se puede hacer para escapar, bueno yo al menos ¿crees que no lo hubiera intentado con el guardia si lo hubiera tenido a mi alcance? Podrá parecer desinteresado por su trabajo, pero si te fijas bien nos mira con recelo cada vez que viene, por eso solo nos arroja la comida, es más precavido de lo que parece.

Link se sorprendió de nuevo, en su momento también se le había ocurrido emboscar al guardia pero ¿cómo iba hacerlo si no se acercaba lo suficiente?

- ¿Entonces ese es tu plan? ¿Esperar?

- Precisamente.

- Qué más da – Pensó Link para sí, después de todo no era lo más rápido, pero era lo único que había, solamente se tenía que esperar dos días más.

Después de ese breve dialogo el silencio volvió a imperar y cada quien se ensimismo en sus pensamientos, hasta que la noche hizo acto de presencia y pasara lo mismo que las veces anteriores.

Al día siguiente el guardia arrojo el pan y la manzana como de costumbre, pero en esta ocasión fallo el tiro en la jaula del compañero de Link, entonces al igual que la vez anterior le dio un puntapié dejándola fuera de su alcance pero si al alcance de Link, con una burlona sonrisa y se retiró; ahora era el quien sintió que ese día no comería, pero Link lejos de aprovecharse de la situación las recogió, después se la ofreció a su compañero tal y como él lo hizo en su momento.

- Anda no seas orgulloso, la necesitaras cuando nos larguemos de aquí.- Dijo Link sonriéndole por primera vez desde que lo conoció.

Conmovido por aquel gesto, su compañero los tomo y le agradeció. Después de desayunar, su compañero se acercó a las rejas y dijo.

- Eres un buen chico después de todo.

Link simplemente sonrió.

- Por cierto, mi nombre es Akela.

- Mucho gusto mi nombre es Link.

Luego con mucho esfuerzo, Akela saco su brazo de los barrotes con la intención de estrechar la mano de su compañero, Link dudo por unos segundos, pero después accedió y con mucho esfuerzo y por primera vez desde que se encontraron mostraron un verdadero signo de cordialidad.

- Akela quizá te parezca apresurado de mi parte, quiero pedirte que por favor no…

- Descuida Link, ahora entiendo cuando me dijiste que necesitabas la pócima, buscabas un remedio para eso que te aqueja todas las noches.

- Así es, había escuchado que esa poción puede revertir cualquier mal, por eso vine hasta aquí para robarla, aunque me hubiera esforzado en reunir la cantidad necesaria para comprarla ellos no me la hubieran vendido, hubieran descubierto fácilmente que no soy de la realeza o algo parecido.

- Yo la quería para curar una lesión de mi brazo izquierdo, casi irreparable para un médico corriente, soy un ladrón, un fugitivo y pues esta condición me trae muchos problemas.

Tanto Link como Akela tenían fuertes motivos para hacer lo que hacían, la culpa llego a ellos por ser la piedra del zapato del otro, así que después de disculparse prometieron ayudarse cuando el quinto día llegara. Ya entrados en relativa confianza Akela quiso conocer más de su nuevo aliado, entonces incapaz de contener su curiosidad pregunto acerca de su procedencia, su vida y el mal que padecía. Link callo ante la pregunta, silencio que hizo sentir mal a Akela por su falta de discreción, pero antes de disculparse por su desliz, Link sorpresivamente decidió confiar y contar de este modo:

Relato de Link.

Desconozco el lugar en el que nací, solo sé que un sembrador me encontró gateando en las arboledas de manzanas en una pequeña villa llamada Ordon, ese hombre al verme solo e indefenso busco por todas partes si alguien había extraviado un bebe, por desgracia no encontró a nadie. Entonces decidió llevarlo a su casa, quizá con el tiempo alguien lo reclamaría, sin embargo eso nunca sucedió, aquel bebe era yo y ese hombre se convirtió en mi tío.

Los años pasaron y aunque acostumbraba a decirle tío, era un padre para mí, yo lo quería por su infinita amabilidad y lo admiraba por su fuerza, me enseñó tantas cosas, entre ellas a esgrimir una espada, ya que él era un caballero retirado. Mi vida era sencilla, pero feliz, me hice de muchos amigos en especial de una bondadosa niña llamada Ilia, fue como una hermana para mí, quizá lo único que perturbo mi niñez por momentos eran mis sueños donde el protagonista era un lobo de pelaje dorado y ojos carmesí centellantes.

Cuando tenía diez años mí vida cambio. Un día mi tío recibió una carta, su semblante cambio completamente al leerla, curioso por su actitud le pregunte que contenía el escrito, me dijo que no me preocupara al mismo tiempo que repaso su maciza mano sobre mi cabello.

Al día siguiente se había ido, se había llevado una espada y un escudo que tenía colgado en la pared de la sala, una carta sobre la mesa fue lo único que encontré, encomendándome ser buen chico, responsable y que nunca dejara de practicar con la espada; fueron sus últimas palabras ya que él nunca volvió.

Cinco años pasaron y en la víspera de mi decimoquinto cumpleaños, los sueños de aquel lobo cesaron, por desgracia y sin saberlo, mi pesadilla comenzaría al instante que esos sueños se esfumaran; cada día sentía mi cuerpo más extraño, fuertes fiebres me atacaban con frecuencia y mi temperamento se tornaba agresivo por momentos. Hubo un día en particular en el rancho donde trabajaba, unas cabras se me habían escapado, entonces otro chico de mi edad de naturaleza arrogante empezó a reprenderme.

En circunstancias normales lo hubiera ignorado, pero esa vez la furia se apodero de mí, entonces sin mediar palabra me acerque y le plante un puñetazo en la cara. En ese momento Ilia venia conversando con el dueño del rancho y al vernos peleando a mano limpia se horrorizaron e inmediatamente nos separaron, hubo un breve cruce de palabras antes de separarme bruscamente de Ilia, busque las cabras y las devolví al rancho.

Concluida la tarea me dirigí al rio, me senté a reflexionar sobre mi comportamiento, minutos después Ilia apareció, se acercó, sumergió un pañuelo en las cristalinas aguas y me lo ofreció, tome el pañuelo y limpie la sangre seca de mi rostro .

- Valla faltan dos días para tu cumpleaños y tú con esa cara.

Mire mi rostro en el agua y efectivamente estaba horrible, luego nos reímos al mismo tiempo que le prometí no volver a pelearme así. Cuando el jovial momento acabo, desahogue con ella lo que estaba sintiendo.

- Ilia, hace días me siento extraño, es como si me estuviera convirtiendo en otra persona.

Ilia simplemente me miro.

- Sé que es ridículo ni siquiera yo lo entiendo, pero algo está pasando o pasara muy pronto, lo presiento.

- ¿Sigues soñando con el lobo?

- No y la verdad eso me preocupa.

Un día después de mi cumpleaños, la fiebre me ataco con tal fuerza que me dejo postrado en cama todo el día. Cuando el sol empezaba a ocultarse mi corazón empezó a palpitar de manera violenta, sentí mi cuerpo prender en llamas, quise levantarme, pero mis piernas no pudieron sostener el peso de mi cuerpo, vi con horror un áspero pelo negro cubriéndome la piel. En ese momento Ilia apareció y al verme en esa situación se acercó con la intensión de ayudarme.

- ¡Vete de aquí! – Fue lo último que alcance a decirle antes de completar la transformación.

No sé en que momento perdí mi raciocinio, no sé cuándo fue que clave mis garras y colmillos en la piel de mi hermana, lo único que recuerdo que su debilitado ruego, prendió una chispa de mi conciencia; horrorizado por mis acciones salí por la ventana, ataque a todos los que se interponían en mi camino, hui a toda prisa hacia al bosque y no me detuve hasta llegar a la fuente de Farone, una vez allí me arroje al agua, quería quitarme el olor y el sabor a sangre.

Horas más tardes, vi los matorrales moverse, me levante de prisa pensando que era algún cazador, por fortuna eso no fue así, era mi querida amiga Epona, una yegua que habíamos criado Ilia y yo.

- Amo Link al fin pude encontrarte – Me dijo.

No podía creer lo que estaba pasando incluso pensé que todo esto era producto de algún delirio por la fiebre, podía entender lo que mi caballo estaba diciéndome; por desgracia aún estaba bajo el efecto de la furia animal y le conteste agresivamente, ella en cambio me hablo amablemente y se mantuvo a raya hasta que amaneció.

Al día siguiente estuve horas reflexionado lo ocurrido la noche anterior, para llegar a la triste conclusión que no solo no podía regresar a la villa, sino que tampoco podía estar entre personas, no hasta que encontrara una cura a este mal tan horrendo, lo último que hice fue enviar a Epona a la villa a recoger algunas cosas y conocer el estado de Ilia, después de eso abandone mi hogar y me embargue en un amargo viaje, robando y aniquilando para sobrevivir.

Link pauso su relato con un suspiro, luego finalizo diciendo.

- Desde ese día cargo con esta maldición, todas las noches me transformo en lobo a excepción de las noches de luna nueva, en todo este tiempo he aprendido a mantener mi cordura, sin embargo no es sencillo, peor aun cuando hay luna llena en ese momento mi razón es tan frágil como el hilo de una araña. Soy un monstruo, un vagabundo y así será siempre independientemente que encuentre una cura, ya que Ordon fue arrasada por las guerras.

- No eres un monstruo – Dijo Akela conmovido por lo que acababa de escuchar – Solamente eres víctima del destino, además no puedo imaginar todo lo que viviste desde que iniciaste el viaje.

Por primera vez Link se sintió comprendido, entonces queriéndole devolver ese sentimiento de satisfacción pregunto con sumo interés.

- He hablado mucho de mi ¿Qué me dices de ti?

Akela sintió el interés del muchacho por conocer su pasado, entonces relato su historia de esta forma.

Relato de Akela.

Debes saber que una vez tuve un hogar rodeado de amigos y un cargo importante; vivía en una villa pacifica ubicada en la densidad de un bosque. Desde mi nacimiento fui forjado como guerrero; quizá por tu mente cruce la idea de una vida dura e inflexible, pero la verdad no fue así, era feliz y orgulloso de pertenecer a esa villa, que atreves de los siglos había traído honor y gloria.

Los años pasaron y poco a poco fui escalando posiciones, hasta convertirme en un guerrero de elite. Al igual que tu, yo también tuve una amiga en la infancia a la que quise mucho, sin embargo el rumbo sentimental de nuestra relación fue muy diferente al que tuviste con Ilia en su momento.

La líder de nuestra aldea tenia doble responsabilidad, una guiar a nuestra gente y dos un cargo importante en el reino, por tal razón se movía constantemente entre el reino y nuestra villa; hasta que un día ella no volvió más; nosotros al ver que tardaba, nos vimos en la obligación de buscar un reemplazo, todos estuvimos de acuerdo que la única persona idónea para el cargo, era su hija… mi amiga.

En ese momento Akela pauso su relato para dar paso a la melancolía mediante un suspiro, luego retomo su narración diciendo.

A pesar de su juventud ella era una líder por excelencia, siempre comprometida con el bienestar de nuestra villa tal como su madre lo hizo en su momento; yo me había convertido en su mano derecha, apoyándola en todo lo que podía, estaba orgullosa de ella.

El tiempo fue pasando y a pesar de las graves adversidades que atravesaba el reino y nuestra villa, dos acontecimientos nos cambiaron para siempre. La primera fue cuando decidió investigar el paradero de nuestra antigua líder, como pude trate de disuadirla, ya que su liderazgo era necesario, pero fue en vano, estaba decidida a encontrarla. Lo único que logre es que se hiciera acompañar de un grupo.

En su ausencia yo me hice cargo de la villa, no hubo día en que no me preguntara por su paradero o que estuviera haciendo. Por fortuna a los diez días el grupo regreso, pero no venían solos, venían acompañados de alguien más.

El segundo acontecimiento marco un fin en muchas cosas tanto como mí y la villa en general. Todo comenzó cuando nos pusimos al servicio de la realeza, nuestro apoyo se volvió fundamental en cada conflicto que se presentaba, sin embargo me sentía inquieto, como si de alguna manera estábamos luchando por la causa equivocada, entonces por primera vez puse en tela de juicio la gestión de nuestra actual líder.

Las cosas empeoraron al pasar los días, las discusiones se volvieron más fuertes, estaba consiente de nuestra posición, pero ¿Qué tanto debíamos sacrificar por cumplir nuestro deber? Hasta que un día decidí hacerla entrar en razón por la fuerza, sin embargo no logre mi objetivo. En castigo por tal atrevimiento fui destituido y exiliado de manera permanente.

Desde ese momento me convertí en un ladrón y vagabundee por todo el reino, sin embargo no esperaba lo que sucedió después.

Esa vez andaba en la montaña de la muerte a altas horas de la noche, me dirigía a ver a un socio, de repente fui interceptado por un misterioso guerrero que vestía una armadura color carmesí.

- Traidor – Me dijo.

- ¿Quién eres?

- Los traidores deben ser eliminados.

Nunca en mi vida le había visto, pero sabía perfectamente cuales eran sus intenciones, entonces sin pensarlo desenfunde mi espada y empezamos a luchar; jamás había enfrentado a alguien capaz de manipular la magia pirotécnica con tal maestría, no obstante yo también tenía mis trucos, esquive sus enfurecidos ataques, hasta que pude ver el momento justo de liberar un corte, logre herirle de tal manera que lo tumbe en el suelo, mientras el yacía en el suelo resintiendo la herida me acerque y le pregunte.

- Tendré piedad de ti si me dices quien te ha enviado.

- No lo hare.

Acerque el filo de mi espada a su garganta a modo de presión, pero el seguía reacio a contestar; estaba tan entretenido interrogándole, cuando de repente alguien lanzo algo en mi dirección, al sentir el peligro salte hacia atrás, de repente me sentí herido, no físicamente si no en mi interior al reconocer esa arma clavada en el suelo, fue peor cuando mire hacia arriba y reconocí al segundo atacante, incapaz de contener mi decepción grite.

- No puedo creer que hayas llegado tan lejos.

Pero lejos de responderme me miro con tanta frialdad, que me hizo dudar si de verdad se trataba de ella.

- ¡Contéstame!

Clavarme tanto en su inexpresivo rostro fue un grave error, ya que el caballero aprovecho mi distracción, para atacarme, tan fuerte fue que me lanzo por un precipicio.

La narración se interrumpió nuevamente debido al dolor que provocaba en Akela tan amargo suceso, Link por su parte estaba conmocionado al escuchar semejante relato. Luego Akela se aferró en los oxidados barrotes y continúo.

Si no hubiera sido por mi duro entrenamiento hubiera sobrevivido, en ese momento no estaba seguro que me dolía más si la gravedad de mis heridas o su traición, me pregunte lo mismo durante los días que pase escalando y arrastrándome por los peñascos. Continúe en esa miserable situación hasta que el socio con el que me reuniría me rescato, me cuido hasta que me recupere, a excepción de mi brazo que nunca volvió a tener la misma movilidad.

Por tal razón quería obtener la pócima para curar mi dolencia, ya que para un forajido una limitante como esta significa un gran problema y esta es mi historia. – Finalizo Akela con un suspiro.

- No tengo palabras para describir lo que me has contado – Dijo Link sin salir de su asombro.

– Definitivamente – Comento Akela entre risas - tanto tu como yo hemos nacido bajo a una estrella poco afortunada, aun así admiro tu valor chico.

- Yo también admiro tu fuerza.

Luego el entristecido estado de Akela muto a uno lleno de decisión, le prometió que no solo le ayudaría a escapar sino que también a conseguir una muestra de la pócima; Link estaba a punto de responderle, pero un intenso palpitar frenaron sus palabras, entonces miro por la ventana, como estrellas prematuras paulatinamente reemplazaban los haces de luz.

- Ya casi es hora – Dijo Link.

- Si, ya casi – Dijo su compañero al mismo tiempo que miraba el ocaso.

En ese momento el corazón de ambos se llenó de sorpresa y satisfacción, sorpresa al ver como sus relatos habían consumido las pesadas horas de encierro y satisfacción porque sabían que ese día no había pasado en vano como los anteriores, la empatía y la comprensión habían forjado una alianza.

A la mañana siguiente hubo un cambio de rutina, el guardia llego a la hora acostumbrada, pero esta vez se hacía acompañar de otros dos, fortachones, mal encarados y fuertemente armados; hubo un cuchicheo entre los guardias por unos minutos, antes de que sacaran a Akela de su celda y se lo llevaran. Link se angustio al ver como se llevaban a su compañero mientras el quedaba en el abandono.

Dos horas más tardes, dos guardias entraron en la prisión y se detuvieron frente a la celda de Link, quien ni siquiera se inmuto por las visitas, entonces uno de los guardias hablo entre risas de burla.

- Vamos no seas holgazán, tenemos que salir de aquí.

El semblante de Link cambio al reconocer la voz del guardia y dijo.

- Pensé que te habías…

- ¿Largado? Te prometí que te ayudaría a salir de aquí – Luego le ordeno al otro guardia al mismo tiempo que acercaba una daga a su hígado – Libéralo.

Con el rostro bañado en sudor e inestables nervios saco unas llaves, la metió en la cerradura y abrió la puerta, una vez que Link salió de la mazmorra, Akela estrello el mango de la daga en la nuca del soldado dejándolo inconsciente en el acto, después Link se vistió con el uniforme del guardia, lo arrojaron al calabozo.

- Gracias – Dijo Link

- Agradécemelo cuando salgamos de aquí.

- Tienes razón después volveré por la pócima.

- Ya no habrá necesidad – Dijo su compañero al mismo tiempo que le mostro una botella casi llena con el preciado líquido.

Fue así como Link y Akela dejaron atrás aquel pueblo prácticamente en frente de las narices de los monjes y guardias y varios días después abandonaron la montaña; lo único que quedaba de esa aventura era comprobar si realmente tal brebaje era tan milagroso como decían. Akela dividió el contenido del frasco por la mitad, pero antes de beberlo ambos suplicaron a las diosas que el remedio funcionase.

Link fue el primero, lo bebió de un sorbo, pero no sintió nada significativo salvo recobrar un poco de energía, no así su compañero que al no más beberlo sintió una sensación refrescante recorrer su cuerpo y su brazo dañado, tres horas después la lesión había desaparecido. Link no comprendía porque no sintió mayor efecto, talvez en la noche se verían los cambios, desafortunadamente la hora llego, pero la transformación no se detuvo, la pócima no dio resultado.

Al día siguiente Link miraba el amanecer en silencio, estaba decepcionado, enfurecido y sin saber qué hacer, en ese momento Akela dejo caer su mano sobre el hombro del muchacho y le dijo.

- No pierdas la fe Link, algún día encontraras la cura, ningún mal dura para siempre.

Después de eso ambos tomaron caminos separados Link continuo con su búsqueda y Akela con otros asuntos, sin embargo no fue una despedida definitiva, ya que el destino les unía de manera ocasional, talvez esa aventura no le dio una cura, pero si un amigo.

- Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad – Comento su fiel amiga.

- Si, supongo que si – Respondió Link con una sonrisa.

Recordar estas cosas ayudaron a Link a matar el tiempo, ya que no sintió cuando la tormenta había mermado, se sacudió el frio y salió de la cueva; una hermosa aurora danzaba en medio del cielo ennegrecido punteado de estrellas, tal belleza nocturna le animo a seguir adelante, entonces volvió a entrar a la cueva y le pregunto a su amiga si estaba en condiciones de seguir el viaje, ella se limitó a sentir.

Tal como Link lo había predicho el viaje no duro demasiado, llegaron a un bosque casi albino por la nieve y hielo que cubría cada rama y hoja, cerca de su destino se encontraban, cuando de repente Link sintió que lo observaban.

- Link – Susurro su compañera.

- Si lo sé – Dijo sin detener su marchar.

Detrás de los troncos rollizos, varias sombras se acercaban cada vez más a nuestros viajeros, Link reconocía cada sonido, cada pisada, jadeos, exhalaciones, todas las conocía bien, sencillamente porque eran de su misma especie. Entonces el momento del acecho termino y uno de ellos se abalanzo sobre Link, quien rápidamente lo esquivo; en segundos Link y Epona se encontraban rodeado por una manadas de lobos blancos, con la piel erizada, mostrando sus fauces amenazadoras.

- ¿Quién eres? - Pregunto el que lideraba el grupo.

- Me llamo Link te pido que por favor nos dejes avanzar.

- No tienes derecho – Respondió – No te conocemos, además tu esencia es confusa, no eres como nosotros, ¡LARGATE!

- No me iré de aquí.

- Entonces te obligare a hacerlo.

Entonces el lobo ensancho sus colmillos y se abalanzo sobre Link, él se apartó y contraataco de la misma manera, la lucha entre los dos se redujo a un pequeño espacio moviéndose en circular tratando de clavarse los colmillos y garras, Epona quiso intervenir en la pelea pero los demás lobos le cerraron el paso.

- Epona no te metas en esto – Rugió Link.

El lobo blanco esquivo una mordida de su contrincante y rápidamente enterró su mandíbula en el hombro izquierdo, Link no se quedó atrás y lo mordió en la nuca, el dolor era intenso para ambos, pero ninguno estaba dispuesto a liberar sus fauces, hasta que un vozarrón interrumpió la pelea.

Todos incluso los contendientes miraron en dirección a la voz, en una rama helada se posaba un enorme búho que reprendía con solo mirar.

- No te metas en esto Kaepora – Gruño el lobo.

- Eres un salvaje – Regaño el búho – Que diría tu padre si te viera en este momento.

Al escuchar que su progenitor podría enterarse de su vándalo comportamiento, se avergonzó, pero no por eso apago su altanero tono.

- Él es un invasor, conoces las leyes de nuestra especie.

- El no es como tú, no conoce tu ley, además dudo mucho que represente una amenaza para tu manada, ahora si te queda algo de educación te marcharas.

El agresor sacudió el hocico, se dio la vuelta y ordeno a la manada retirarse. La jauría se desvaneció rápidamente en la oscuridad, Link se dejó caer en la nieve debido al cansancio, después levanto la mirada hacia el búho y agradeció la intervención.

- Si no estoy mal tu eres Link – Dijo sin deshacer la severidad de su expresión.

-Así es y usted es Kaepora, Akela me ha hablado de usted – Respondió con sumo respeto.

El búho se sintió halagado por la educación con la que le hablaban, levanto el pecho y seriamente contesto.

- Supongo que vienes a buscar a Akela, pues lamento decirte que él no se encuentra.

El rostro de Link se ensombreció había pasado tantas penalidades solo para enterarse que su amigo no estaba en casa.

- Pero te diré donde puedes hallarle, pero antes vamos, eres bienvenido en su morada, allí podrás tratar esa herida y tu compañera podrá descansar.

Entonces el búho extendió sus alas y voló en dirección a la casa de Akela, detrás de él iba un cansado Link y su noble compañera.

Mientras eso ocurría, un mensaje fue recibido, cada párrafo cada letra fue palpada con cuidado, cuando termino susurro al vacío el último párrafo.

Te quedaras hasta que hayas finalizado o se te indique lo contrario.

Luego encendió un cerillo y destruyo aquel recado.

Notas de autora:

Antes que nada las disculpas del caso por la demora de los capítulos, créanme que me encantaría tener la libertad de escribir y tener un día en específico como he visto que tienen algunos aquí, yo soy bien irregular para publicar debido al trabajo y otras responsabilidades, pero si de algo sirve cuando logro tener mi tiempo en orden (lo cual es raro) suelo publicar escritos o dibujos (en el caso del devianart) los días sábados en la madrugada domingo en la madrugada o Lunes.

Hay algo que olvide mencionaros en los comentarios iniciales y es que suelo recurrir mucho a los flashback, tanto que a veces pongo uno dentro de otro esta metodología la utilice mucho en la otra cara de la leyenda y Por siempre Star Fox (otros fic escritos por mi persona) esta idea la tome de las mil y una noche, las historias que contiene van unas dentro de otras, les menciono esto por si se llegaran a confundir.

Respecto al capítulo (y en relación con el ítem anterior) aquí damos un vistazo al pasado de Link y Akela respectivamente, por eso me salió algo larguito, además es importante.

Y… antes que me pregunten si soy de los muchos que odia a Ilia la respuesta es: ¡NO! bueno, me dirán, ¿y entonces? Si en un solo capitulo le distes en la buchaca xD, lo que sucede es que siento que la relación de Ilia con Link es más como de hermandad al igual que con los otros bichitos del Twiligth (que no mencione por cierto xD) muy a pesar de que a veces su actitud cae mal, siento que es un personaje que no me quita el sueño, me da igual por su poca relevancia en el juego, lo único que hice fue explotar esa relación de hermandad y hacerla más trágica xD.

Bueno espero disfruten y gracias por pasar por acá