Capítulo 5: Invidencia.

He aquí que el lago de Hylia viste lúgubre y misteriosa, la brillantes lunar se opacaba por momentos debido al lento pasar de los nubarrones, mientras grillos y ranas cantoras quebraban el silencio; en medio de todo este remanso dos jóvenes cruzaban el lago a bordo de una modesta lancha, enterrando y empujando coordinadamente sus remos; todo esto sin intercambiar palabras.

La barca se atascó en una orilla, los ocupantes bajaron rápidamente y a fuerza de empujones la sacaron y escondieron cuidadosamente en unos matorrales, luego caminaron hasta la entrada de una cueva, su interior era tan oscura como las fauces de un animal. Uno de ellos saco una esfera amarilla, susurro un par de hechizos e inmediatamente el objeto brillo y la entrada se volvió verde gelatinosa, sin perder tiempo ambos ingresaron. La cueva era estrecha, húmeda y parecía como si palpitase debido a un distante goteo, las tinieblas se apartaban de su camino gracias a la incandescencia de la esfera. Al final del camino se encontraron en una improvisada sala, un solemne anciano se encontraba allí, alto, de piel blanca, sus ojos cansados y achinados estaban parcialmente cubiertos por un gorro frígido, una larga barba colgaba delicadamente hasta la altura de su pecho. Los jóvenes se acercaron e inclinaron sus cabezas con respeto, el viejo se apoyó en un largo bastón que tenía al lado suyo y cálidamente les recibió.

- Venerable Sahasrahla, lamentamos la demora, tuvimos que evadir más de algún obstáculo para llegar aquí. – Dijo uno de los recién llegados, que era un joven que usaba unas gafas redondeadas, de mediana estatura y cabello castaño.

Su acompañante, una joven de cabello oscuro, piel blanca le miro con ironía y contesto.

- Sin mencionar que tuve que recordarte la reunión y prácticamente sacarte del estudio.

- Por favor Salma ya no me reproches, no puedo evitar ensimismarme en mis investigaciones además ya deberías conocer su importancia.

La querella de los jóvenes divirtió al veterano, pero tuvo que detenerles, ya que cosas de suma importancia debían tratarse, después les invito a ponerse cómodos y así dar inicio a la reunión.

- Bueno – Dijo Shad - Supongo que estamos aquí por lo del talismán, espero poder llevármelo y estudiarlo con calma.

El silencio y la decepción ensombrecieron el rostro del anciano, dejando en evidencia que lo que venían no eran buenas noticias.

- Me temo que eso no será posible Shad– contesto con sumo pesar. – El talismán está en manos de nuestro enemigo.

El rostro de los jóvenes palideció de inmediato y cada uno pidió una explicación al respecto.

- ¡Cómo es posible! - Exclamo Salma – Se supone que nadie podía ver atreves del conjugo.

Sahasrahla se levantó, dejo ir un suspiro, llevo sus manos atrás de su espalda y contesto.

- La única explicación posible es que el hechor era demasiado versado en magia, o simplemente no vio a su objetivo.

- ¿Qué significa eso? – Exclamo de nuevo la joven.

- Teorías nada más joven guerrera, teorías nada mas – Expreso con gravedad Sahasrahla.

- ¿Hasta cuándo más tendremos que soportar su yugo de hierro? – Dijo Salma estrellando su puño en la mesa - Este reino está hundido en la miseria y el dolor, nuestros esfuerzos no son suficientes ¿Hasta cuándo?

Un aura de desesperanza había inundado el ambiente, entonces Shad deseoso de disipar un poco aquella hostilidad dijo.

- No perdamos la fe, aún tenemos el segundo talismán, además estoy seguro que ni siquiera él ha localizado a los protegidos por las diosas.

- A veces quisiera tomar mi espada y cortarle yo misma la cabeza.

- Muchos dependen de ti Salma no permitas que la ira nuble tu juicio – Aconsejo el veterano –Además Shad tiene razón lo único que nos queda es movernos con cuidado, mantener un perfil bajo, mientras encontramos a los elegidos.

A la mañana siguiente los colores del alba lentamente coloreaban un arrinconado bosque níveo, en ese bosque se levantaba una humilde cabaña, en su interior se encontraba Link preparándose para emprender un nuevo viaje y detrás de él estaba Kaepora observando su inquietud.

- ¿Muchacho seguro que ya estas mejor? – Interrogo el búho.

- Claro que si – Contesto el joven con una amable sonrisa. – Gracias a usted Epona y yo tuvimos donde reponer fuerzas.

Kaepora sentía al chico demasiado impetuoso, más sabía que nada podía hacer para detenerle, así que se limitó a darle un par de consejos, a pesar de encontrarse ocupado con sus provisiones Link presto toda la atención posible. Una vez finalizados los preparativos jinete y corcel se disponían a partir, la frialdad matutina agradablemente les erizo la piel e instintivamente se sacudieron el frio, Kaepora había salido también, se posó en una helada rama y le recalco por última vez.

- Sigue el camino que te indique y saldrás más rápido de esta zona, también recuerda agradecerle a Akela cuando lo encuentres.

- Así la hare, de nuevo le reitero nuestro agradecimiento – Dijo Link al mismo tiempo que bajaba la cabeza en señal de respeto.

El búho asintió y elevo el pecho en señal de agrado por los buenos modales del muchacho.

Entonces así fue, gracias a la guía del sabio Kaepora dejaron atrás esa recóndita cabaña y esa gélida región; la marcha se extendió por días y días, descansando únicamente cuando obligadamente la oscurana se turnaba con el día, a veces a la intemperie, a veces en algún pueblo; por supuesto que durante este tiempo no faltaron los momentos de agitación que le causaba su mal llamado oficio, encubriendo su identidad les arrebataba a los egoístas afortunados, para cubrir sus gastos o tenderle la mano algún necesitado que se cruzaba en su camino. Todas estas cosas parecía un ciclo interminable del cual no podía escapar, entonces ¿acabaría este ciclo algún día? ¿Encontraría alguna vez, algo más allá de su "necesario delinquir"? estas y otras cosas se preguntaba mientras esperaba el paso de un torrencial chaparral.

Después del aguacero, el cielo clareaba, las hojas lagrimeaban cristalinos rocíos y sin perder tiempo Link y Epona reanudaron su marcha por unas horas, no obstante no esperaban toparse con un obstáculo provocado por la tormenta, un derrumbe bloqueaba el paso y unos hombres discutían como removerían los escombros; entonces Link se acercó a ellos, les saludo cordialmente y les pregunto si podía tomar una ruta alterna, los sujetos de fachas sencillas le contestaron que esa era la única ruta y que posiblemente tardarían una semana o más en habilitar el paso, tal respuesta frustro al joven de inmediato.

- Creo que lo mejor que puedes hacer es esperar en la cuidad no está muy lejos de aquí– Sugirió uno de los obreros.

Link estaba disgustado con la idea, pero nada podía hacerse, entonces deseo la paz a los obreros y a paso lento se dirigió a la cuidad conocida como Taura. Era ya entrada la tarde cuando Link llego, lo primero que hizo fue (como era su costumbre) buscar un lugar donde descansar; Link se aseguró de que fuera el más sencillo y apartado. Una vez instalados Link sintió la necesidad de conocer el entorno, así que dejo al equino descansar y mientras él se daba su respectivo tour. Arquitectónica y bulliciosa era la cuidad de Taura, pero también precaria y miedosa, ya que a pesar de tener buena afluencia comercial, no era raro encontrarse mendigos o personas descalzas cubriéndose sus cuerpos con sucias mudadas; escenas que llenaban a Link de indignación, maldiciendo en silencio la gestión del actual gobernante, luego escucho maldiciones y risas burlonas en la distancia, curioso por aquello siguió el sonido hasta encontrarse con una desagradable escena, dos Moblins estaban molestando a un chico, uno de los abusivos tenía un sucio saquito que subía y bajaba, mientras se burlaba del pobre niño que inútilmente intentaba alcanzarlo, hasta que, hastiado de aquel burlesco juego, el niño pateo la tibia de uno de sus agresores con toda la fuerza que tenía, enfurecido, el grandulón se quejó del dolor por unos segundos antes de levantar al debilucho muchachito por la camisa, el niño estaba seguro que pronto recibiría una feroz golpiza de parte de ellos, cuando de repente una piedra se estrelló en la cabeza de ellos, al no conocer la procedencia del ataque culpo a su compañero, este se negó enseguida, después de un rato el par decidió olvidarlo e iniciar la paliza aplazada, pero antes de hacer algo, una segunda piedra fue lanzada, pero esta vez fue a dar a la cabeza del otro Mobling, creyendo que cada uno se estaba tomando el pelo, olvidaron al chico e inmediatamente se agarraron a golpes, el niño aprovecho la confusión, tomo el saco y salió de allí. Link quien había provocado la feroz pelea se retiró y susurro entre risas.

- Es muy pronto para que me meta en líos.

Su traviesa satisfacción le mantuvo de buen humor, tanto que rayo en la distracción, su despiste provoco un accidente al doblar una esquina, choco fuertemente con alguien, el impacto desequilibro a ambos y cayeron en direcciones opuestas, lo primero que enfoco Link fue unas frutas, pan, huevos quebrados y una canasta, haciéndole sentir gravemente apenado; rápidamente empezó a reunir lo que estaba tirado al mismo que expresaba sus disculpas.

- No se preocupe – Dijo una calma y dulce vos. – Yo andaba distraída.

Una vos tan suave, tan sublime encantaron rápidamente sus oídos, pero antes de mirarla directo a la cara vio como unas delicadas manos parecían rastrear los alrededores, entonces levanto la mirada, quedando mudo de la impresión con lo que tenía enfrente, una delicada y hermosa joven de tés blanca, cabello rubio brillante delicadamente entrenzado; pero he aquí que el remordimiento aumento con creces, al verle una delicada venda azul rodeando sus ojos, aquella joven estaba ciega.

Link apresuró en reparar las consecuencias de su distracción, luego ofreció ayudar a la joven a levantarse, ella amablemente se negó e inmediatamente se puso de pie.

- Perdóneme soy un animal, déjeme pagarle por favor.

La joven delicadamente sonrió, ya que a pesar de no poder verlo sabía por el tono de voz lo arrepentido que estaba aquel muchacho.

- Fue un accidente, además yo tuve la culpa también, andaba distraída.

Muchas situaciones había enfrentado Link en su faceta de bandido, situaciones en las que siempre salía bien librado, mas esta vez no era así; Link insistía en compensar el daño pero la joven se negó todas esas veces, al final Link logro convencerla de aceptar la reposición de los huevos, ella lo acepto más para poder liberar al joven del penoso cargo de conciencia, que por necesidad; otras palabras de disculpas se gastaron antes de que ambos tomaran caminos separados, más Link se reprendía a si mismo su falta de cuidado.

A la mañana siguiente Link sentía el cuerpo sobrecargado de pereza y desgano, no porque se había desvelado, si no porque había dormido demasiado, al sentir el calor solar posarse en su cuerpo no pudo evitar recordar el incidente con aquella muchacha, sin levantarse de la cama le dio un par de vueltas al asunto antes de comentarle a la soledad.

- Al menos me hubiera gustado saber su nombre.

Con un par de ejercicios Link se sacudió la pereza de su cuerpo, luego se preparó, , quito el seguro de la puerta y salió rumbo al establo, mientras se dirigía al lugar en cuestión, sus oídos se encantaron al percibir una agradable melodía; como víctima de alguna Hipnosis e insistente curiosidad, Link siguió aquellas exquisitas notas, que lo llevaron a otra sección del hostal que se estaba quedando, el sonido provenía de una de las habitaciones en la planta baja, con sumo cuidado se asomó por la ventana, sus ojos se abrieron de par en par y su corazón dio un súbito salto al reconocer a la autora de tan bella obra, era la misma chica ciega del día anterior tocando una lira; la joven movía lenta y armónicamente la cabeza, mientras sus dedos manipulaba el instrumento con tal maestría que pareciera flotar en las cuerdas.

- Es fantástica – Susurro Link.

La joven ligeramente frunció el ceño e interrumpió su melodía, tal repentina acción hizo que Link se apartara de la ventana y se apoyara en la pared, luego de unos minutos la joven soltó una delicada risita y continuo tocando el instrumento, al escuchar que la joven reanudo su musical, Link volvió a asomarse a la ventana, estaba totalmente hechizado, por desgracia fue sacado de aquel trance tan delicioso de la manera más súbita, de la nada un gato aterrizo en un bote de basura que estaba a la par suya. La joven se detuvo bruscamente al escuchar semejante estruendo, Link apenado y lleno de basura, fue incapaz de soportar la vergüenza y salió a todo correr al instante que escucho que ella se acercaba, hasta llegar a una esquina apartada, se asomó y vio salir a la joven.

- Este debió ser el escape más patoso que he tenido en mi vida. – Se dijo así mismo.

Pasado el jocoso incidente Link visito y alimento a su querida Epona, sin embargo no pudo sacarse de la cabeza el hecho que esa joven estuviera a tan pocos pasos de distancia, la garañona noto un inusual nerviosismo en su amo, entonces acerco su cabeza cariñosamente como si le preguntara a que se debía eso, Link se limitó a responder que había provocado un pequeño accidente.

Durante el día Link termino de hacer lo que no pudo (o no quiso) familiarizarse con el entorno, ya que le gustase o no, estaría atascado allí por lo menos una semana o quien sabe cuánto, por suerte encontró una forma de pasar el rato, encontró pegado en la pared un anuncio que se solicitaba ayudantes para remover los escombros provocado por el derrumbe. A pesar de que bajo su máscara era considerado un peligroso bandolero por unos, un justiciero por otros, a Link le gustaban ese tipo de trabajos, después de todo no ejercía el vandalismo por maldad, sino por culpa de su situación y también por un férreo sentido de justicia. Link hablo con el encargado de la obra, el hombre le recibió de buena gana, le dio los pormenores de su paga y horarios de trabajo.

Y así fue, Link se mantuvo trabajando arduamente durante el día y descansando por la noche, siempre teniendo un especial cuidado de encerrarse el mismo bajo llave para que nadie descubriera su secreto, seis días paso Link en aquella rutina, sin embargo hubo un agradable agregado, antes de partir siempre se quedaba cerca de la ventana de la joven para escuchar esa dulce melodía.

Al séptimo día ella no toco ni una nota, en su lugar estaba arreglando una mesa, parecía como que si se preparara para recibir algún invitado, Link estaba admirado, a pesar de ser una persona no vidente no tropezaba y localizaba perfectamente las cosas. Link estaba a punto de irse no quería que quien fuera su visitante lo encontrara espiándola, cuando de repente escucho.

- El té enfriara pronto.

Link quedo paralizado.

- Deduzco que usted es un caballero, incapaz de rechazar la invitación de una dama a tomar el té, si le apetece entrar, solo gire la perilla.

Hubo un breve conflicto de nervios e inseguridades en Link, antes de armarse de valor e ingresar a la sala, sentía sus orejas humear y su rostro al rojo vivo ¿acaso aquella joven supo todo este tiempo que el la espiaba?

- Siéntese, tome lo que guste en confianza – Invito ella con una sonrisa.

Link hizo lo que ella le había dicho, pero los nervios lo había enmudecido y sentía sus articulaciones como una máquina entumecida por falta de lubricación.

- ¿Espero no entretenerle con mi invitación?

- ¡No! … es decir le agradezco su amable invitación.

La chica arqueo una delicada sonrisa y asintió.

Entonces Link dejo escapar la interrogante, que aunque verbalmente era sencilla, pero en su sentir le pesada y avergonzaba.

- Disculpe ¿Desde cuándo usted está al tanto de mi presencia?

- Desde que cayó el gato en el basurero – Respondió entre risas.

Su simple respuesta le hizo sentir un torpe y el hecho de que ella pensara que era un atrevido lo estaba matando, así que se defendió diciendo.

- Lo que sucede es que toca maravillosamente la lira, es usted muy talentosa, en ningún momento quise incomodarla, sin mencionar que aún me apena aquel accidente.

- No se preocupe por semejante nimiedad y Muchas gracias por el halago, aunque sabe, simplemente hubiera tocado la puerta.

Link entono su garganta para disimular lo tonto que se sentía, entonces deseoso de apagar ese pesar, cambio el rumbo de la conversación, dando paso a las presentaciones.

- Por cierto mi nombre es Link.

- Soy Zelda – Mucho gusto.

Después de las presentaciones, el ambiente dio un giro radical, la conversación se volvió muy amena entre ambos, tanto la que noción del tiempo se perdió, entonces Link recordó que tenía ir a trabajar, se disculpó con la joven por su pronta retirada, ella lo comprendió y le acompaño a la puerta, Link agradeció sus atenciones y cuando estaba a una distancia prudencial corrió todo lo que pudo. Link llego a su lugar de trabajo dos horas tarde, por fortuna su superior era un hombre comprensivo y no le regaño, además el trabajo estaba a punto de acabar. El arduo trabajo consumió de prisa el paso de las horas y al atardecer el camino estaba totalmente despejado; Link finalmente podía reanudar su viaje, pero antes quería despedirse de Zelda, pero cuando Link llego al lugar donde ella se hospedaba, vio la puerta y la ventana cerrada, entonces dedujo que quizá no había regresado de su faena, lastimosamente no podía esperarla ya que la transformación pronto ocurriría.

El amanecer llegaba lento, para el joven quien se encontraba optimista y deseoso de escuchar aquel bello musical; pero su optimismo pronto se vio aplastado por la tristeza al ver que la habitación estaba aún cerrada, entonces rápidamente acudió al dueño del hospedaje y sin rodeos le pregunto por el paradero de Zelda.

- ¿Ah la farmacéutica ciega? – Respondió con desinterés – Pues… ayer en la tarde me entrego las llaves y salió a toda prisa.

Poco era el tiempo que tenía de conocerla, mas Link se sentía extrañamente entristecido, quizá porque en el fondo deseaba, haber tenido más tiempo para interactuar más con ella, algo un poco impropio de él dadas las circunstancias, entonces le pregunto al encargado por el paradero de la joven.

- Joven yo no persigo a mis clientes – Respondió el encargado contagiado por la tristeza del muchacho.

Link comprendió el argumento del dueño, entonces se volvió a su habitación a preparar sus cosas, ya que pronto reanudaría su solitario andar.


Notas de la autora.

Bueno amados lectores el momento que todos estaban esperando ya llego, la primera iteración entre Zelda y Link ¡ALFIN! y mientras leen esa parte puede escuchar una hermosa canción que se llama Hello de Leonel Richie, típica de los encuentros a primera vista ajajajajajajaja… xD .

¡Pedradas venga! xD tranquilos gente la condición de Zelda tiene una explicación o la tendrá en su momento, que pasen un buen día