Capítulo 9: La búsqueda de lo extinguido.
Con unas cuantas palabras y una sonrisa aquella mujer dio la bienvenida a los jóvenes viajeros, más aquella amabilidad parecía una mentira mal elaborada, ya que todo de ella era despampanante y malicioso, su vestir, su andar, su mirar; todo era así.
Al bajar los alfombrados escalones se encontró cara a cara con sus jóvenes visitantes, enseguida Fao saludo como era debido, colocando su mano en su pecho y bajando la cabeza, la bruja apenas correspondió el saludo.
- ¿Y bien? – cuestiono con impaciencia la hechicera.
Sin mediar palabra Zelda le entrego una caja delicadamente envuelta, al no más tenerlo en sus manos la bruja deshizo el envoltorio, abrió la caja y observo detenidamente la renegrida joya que había en su interior, mientras eso ocurría el joven Sheikah la miraba con un dejo de desagrado, ya que su sola presencia le inspiraba desconfianza; Zelda compartía el mismo sentir pero ¿Cómo era posible? sencillamente porque su percepción era de tímpano y no de retina; entonces incapaz de retener sus dudas y aburrida del repentino silencio que se había formado cuestiono:
- ¿Funcionara? ¿Con esto los encontraremos?
La interrogante saco a la bruja de su detallada observación, volteo su mirada a la joven y le respondió con otra interrogante.
- ¿Lo dudas?
- La situación en el reino es delicada, necesitamos encontrarles cuanto antes.
- Es normal que no lo entiendas, desenmarañar los vestigios de una leyenda es un concienzudo proceso, tu paciencia esta tan cerrada como tus ojos. – Contesto Altanera y con una mueca de fastidio.
Enfurecido por la falta de respeto, Fao reacciono de inmediato en defensa de su hermana diciendo:
- Y nosotros esperamos que tu efectividad sea tan grande como tu boca.
El ambiente se tensó al instante, la mirada del Sheikah y la bruja se cruzaron fulminantes por unos segundos, deseando internamente hacerse respetar, sin embargo para ninguno era conveniente entrar en conflicto, entonces la ofendida hechicera se dio la vuelta subió los escalones y hablo por última vez.
- Pueden escribir en su informe que recibí el objeto y si no tienen nada más que decir pueden retirarse ¿conocen la salida no?
Molestos por la mala educación con la que fueron tratados, pero no deseando sobredimensionar el asunto se marcharon del salón y de la fortaleza, adentrándose de nuevo en la siniestra frondosidad, con una agridulce esperanza en sus corazones.
Los primerizos rayos del amanecer iluminaban la montaña del dragón y paulatinamente los que no habían sido alcanzados por ese castigo tan cruel e injusto retomaban sus quehaceres. El patriarca tenía la costumbre de levantarse temprano, puesto que su posición le absorbía tiempo que no podía (o no debía) desperdiciar, pero antes de atender cualquier asunto pasaba a la habitación de su hijo; era en esos momentos que su estoica figura quedaba en el olvido y se convertía en un sensible progenitor, todos los días era así, le visitaba, le hablaba y le transmitía esperanza, a sabiendas de que él no podía oírlas debido a su estado de inercia, condición que compartía la mitad de su gente, por culpa de un capricho.
- ¿Sera que este día habrá una solución? – Cuestiono desesperanzado en medio de su soledad.
Su respuesta fue inmediata y ruidosa, un par de golpes se escucharon desde fuera de la habitación, sacando al regente de su aflicción paternal, obligándolo a retomar su firme actitud.
- ¿Sucede algo?
- Akela desea verlo.
Al escuchar aquel anuncio, su corazón se exalto de esperanza, pero también de temor, ¿habrá logrado Akela encontrar la tal ansiada solución? ¿O quizá deseaba anunciarle que nada podía hacerse? Sea cual fuere el motivo debía enfrentarlo con prontitud, pero antes de marcharse, libero aquel amor paternal mediante una caricia.
Entretanto Link acababa de recobrar su forma humana, perezoso y hastiado miraba una de sus manos que hace unos momentos era la extremidad de un canino, luego volvió su mirada al alba que resplandecía dorada y hermosa, entonces su mente se perdió entre el encanto y las preguntas, todas relacionadas con su próximo arriesgado periplo y la supuesta recompensa que recibiría al completar aquel favor.
Media hora paso, tiempo que Link invirtió para desprenderse la modorra, prepararse e ir con Akela quien suponía encontrar trabajando, el crujir de sus botas sobre las superficies gastada de madera y los frescos ventarrones (algunos fuertes) le hacían sentir inseguro debido a la poca costumbre de su entorno. Pero logro llegar, a ese salón largo y sobrio, oliendo a hierbas, secas, frescas, o a quien sabe qué. En ese momento Akela no estaba, Link supuso que quizá se había desvelado y por eso el sueño lo había atrasado, entonces decidió aprovechar su ausencia para husmear entre los polvorientos libros y montón de extraños artilugios; objetos que no sabía utilizar, peor aún, ni sabía que existían y seguramente Akela tampoco ya que según sus propias palabras, él era un simple amateur; aun así parecía tener cierto talento, ya que podía desmantelar barreras que normalmente imponían los hechiceros para evitar la rotura de sus conjuros, es por eso que sus servicios habían sido solicitados. Después de dar rienda suelta a su curiosidad sobrevino la preocupación e impaciencia, al pensar que la encomienda de Akela atrasaría su viaje por quien sabe cuánto.
- ¿Aburrido?
Link dio un brinco al escuchar esa calma voz tras de sí, provocando las risas de Akela al ver el inusual susto que sin querer le había causado, en respuesta y con un sano deseo de vengarse de la burla Link le pregunto.
- Llegas tarde ¿acaso El laborioso Akela se quedó dormido?
Akela volvió a reír, ya que sabía que los motivos de su retraso estaban justificados, entonces deseoso de hacerle ver su fallido intento de represalia le explico que había estado con el patriarca. Resignado por no haber logrado su objetivo, Link suspiro y pregunto si podían iniciar sus labores.
Akela noto leve prisa e ímpetu en su pregunta, más no lo culpaba, ya que sabía que no era fácil llevar esa carga sobre sus hombros, una vida dividida entre el día y la noche entre la humanidad y lo bestial; entonces llevo sus dedos índice y pulgar a su mandíbula, suavizo su tono para darle una buena noticia.
- De hecho iba decirte que prepararas tus cosas, te acompañare a la isla de Forsaken.
Contento por la noticia, Link sintió como la adrenalina llenaba su alma, pero al mismo tiempo se extrañó por el repentino cambio de planes, incluso pensó que quizá Akela deseaba apresurar su ayuda para después encargarse de lo demás.
- Nada de eso – Expreso con gravedad – Lo que pasa es que anoche descubrí la solución y no la encontrare aquí, hay algo que necesito ir a buscar.
- ¿y eso es?
- La esencia de un hada.
Sorprendido e incrédulo Link levanto una ceja ¿habrá escuchado bien? Irían a buscar algo que según se rumoraba estaba extinto; Akela leyó la duda en la expresión de su amigo, sonrió módicamente, llevo sus manos a su espalda, camino hasta uno de los escritorios y dijo al mismo tiempo que ojeaba sus anotaciones.
- Creo que haz de haber escuchado algo sobre el fatal destino que tuvieron esas criaturas, no te preocupes no iremos tras vagos rumores, más bien iremos tras una ninfa.
- Explícate por favor – Pidió el confundido muchacho.
- Las hadas solían utilizar algunas flores para descansar, las ninfas eran sus preferidas, debido a eso muchas de esas flores quedaban impregnadas de su benigna esencia; en el gran mar hay una pequeña isla llamada medre e hija, lo ideal sería encontrar una hada real, pero dada las circunstancias, con unas tres flores que traiga bastara.
- ¿Entonces cuál es el plan?
- Primero iremos al puerto de Mercay, nos abasteceremos y rentaremos un buen barco, conozco a alguien que puede ayudarnos – Expreso meditabundo – el puerto esta solo a día y medio de aquí, contrario a Forzaken y la islas madre e hija, es posible que tardemos muchísimo antes de llegar a nuestro destino.
- Lo importante es que podamos cumplir nuestros objetivos.
- Palabras muy sensatas mi amigo, muy sensato – Finalizo Akela.
Una vez que los planes fueron hechos y la ruta acordada, los ahora viajeros, recogieron sus pertenencias y se marcharon de la montaña del dragón, no sin antes despedirse del patriarca y demás pobladores; la esperanza de todo un pueblo pesaba sobre los hombros de este par, pero también llevaban bendiciones y buenos deseos.
A diferencia de la llegada, la ida fue placentera, el viento frio juguetón y caminero se disfrutaba más en compañía de un amigo. El verdadero viaje comenzó después de que Link se reencontrara con su fiel compañera "Epona", al no más tener contacto visual con su jinete la garañona relincho y movió la cabeza de alegría, sentimiento que era mutuo, Link no dejaba de abrazar y expresarle desde el fondo de su corazón lo mucho que le extrañaba. Akela también vivió una situación similar al reencontrarse con su corcel, macizo, de pelaje de reluciente oscuro; tornado era el nombre de aquel Equino. Y sucedió, las horas se consumieron de tanto andar, hasta que el sol lentamente relevo su reinado a la oscuridad, obligando a los viajeros a detenerse y descansar, más Link no podía conciliar el sueño, la emoción aventurera y el hipnótico vaivén de la fogata se lo había quitado.
- Link, trata de dormir un poco por favor.
Sacado del remolinear de sus emociones volteo su mirada a Epona quien lo había estado observando sin que se diera cuenta.
- Disculpa te he molestado. – respondió con amabilidad.
Epona negó con la cabeza, luego su mirada se prendió en el fulgor de las constelaciones y hablo plácidamente - He visto un nuevo brillo en tus ojos Link, ¿sabes? al igual que tu creo que esta vez encontraras la cura que tanto deseas, pero por favor descansa, si no la aventura te sorprenderá somnoliento y cansado.
La amabilidad de Epona mitigo un poco su inquietud, entonces cediéndole la razón, Link intento conciliar el sueño; lográndolo una hora después.
El día siguiente siguió como el anterior, andando siempre andando, hasta que empezaron a escuchar ese furor marítimo, tan imponente y terrible, pero admirable y hermoso al mismo tiempo, entonces los viajeros se detuvieron apreciar en lo alto el panorama, de inmediato Link quedo maravillado, tanto que lamento que su vista no pudo ni podrá jamás abarcar todo el inmenso azul, luego se dejó abrazar por la calidez del viento, sintiéndolo tan distinto al de las praderas, bosques y montañas que había andado. Akela estaba conmovido y sorprendido, nunca se imaginó que su rudo compañero reaccionara como un niño emocionado; pero debían avanzar, así que con cierto pesar tuvo que recordárselo.
Llegaron a Mercay en pleno mediodía, era un pueblecillo, cimentado en plena playa, era sencilla y pobrecita tan pobrecita que parecía que la palabra puerto le quedaba grande, algunos botes pesqueros yacían tristes en lo seco y los manglares tras el pueblo se movían armónicos al soplo de viento mareño. Los viajeros continuaron su marcha silenciosos, hasta quedar frente a una arcaica choza, Akela desmonto seguido de su compañero.
- ¿Daviar estas allí? – pregunto Akela desde fuera de la choza.
Pero no hubo respuesta, entonces Akela repitió la pregunta dos veces más.
- ¿Es posible que mis viejos oídos no me engañen? – se escuchó desde adentro, enseguida apareció un viejecillo de largas barbas, sus ojos parecían esconderse entre sus pobladas cejas blancas, apoyándose cansado en un viejo bastón de madera. Animado por la repentina visita el anciano amablemente invito a pasar a sus visitantes, Akela entro a la choza seguido de un apenado y tímido Link.
Valla sorpresa y al parecer no vienes solo, dime ¿Que te trae por aquí?
En seguida Akela presento a Link como uno de sus grandes amigos y explico el motivo de su visita, Link simplemente observaba sorprendido, ya que a pesar del arriesgado modo de vida que llevaba, Akela tenía bajo la manga un buen número de conocidos a quien podía recurrir y viceversa, muy a diferencia de él, que se esmeraba en pasar desapercibido debido al miedo de que su oscuro secreto quedara al descubierto. Cuando la conversación finalizo, el anciano los condujo a una cueva más allá del pueblo, escondida en los manglares, allí varaban dos barcos, más grandes y más eficientes que las humildes lanchas que habían visto en la villa.
- Es lo mejor que tengo, no estoy en posibilidad de pagar un impuesto demasiado alto, tampoco quiero que me las quiten, es por eso que he tenido que esconderlas.
- Lo comprendemos- dijo Akela con seriedad.
Después vino la preparación de provisiones y demás necesidades; en tierra Link y Akela eran astutos forajidos, ahora se habían convertidos en marinos, dispuestos a enfrentar inmensidad de peligros conocidos y desconocidos. Partieron a la hora que el sol teñía las aguas color de oro, no sin antes encargar el cuidado de sus fieles corceles y agradecer la asistencia del humilde Daviar.
Varios días pasaron así, navegando, ayudándose, turnándose quehaceres y obligaciones para mantener a flote la embarcación, una tarea pesadísima para dos personas, muy a pesar de que el barco era pequeño, de día las gaviotas revoloteaban felices gozando el regalo de la libertad y el viento olía a humedad y sal; pero he aquí que la noche, aun en su negrura de miedo, poseía su propio encanto, el mar parecía dividirse en dos, la mar del cielo tramado con el polvo estelar y la mar inferior de pulcro negro que reflejaba como espejo quebradizo la luz de luna , espectáculo que el mismo Link no dejo de disfrutar a pesar de su maldecida condición. Sin embargo todos estos encantos paulatinamente empezaron a desaparecer, las aguas se volvían más turbias a medida que avanzaban.
- Esto significa que estamos cerca – Anuncio Akela entre alegría y preocupación.
Habían divisado ya la ínsula, pero el mar embravecido les dificultaba la navegación, el par de marinos luchaban contra las olas que convergían de manera extraña, como si el mismo mar insistía en alejarlos en lugar de hundirlos. Después de la peligrosa faena, el pequeño barco salió levemente dañado, sus tripulantes cansados agradecían a las diosas por su buena suerte. Repentinamente Akela tomo total control de la nave y la dirigió a lo que el llamo el puerto de Forzaken, pero el susodicho puerto no era más que un cementerio de barcos destrozados, una vez llegaron a la playa, escondieron el barco entre las ruinas flotantes desembarcaron y se arrojaron en el blanco arenal.
- Ahora entiendo por qué los marinos rehúyen este lugar – comento Link mientras recobraba el aliento.
- Y todavía falta recorrido.
Sorpresivamente la playa de Forzaken parecía callada y tranquila. Quizá demasiado para Link quien esperaba ver legiones de Moblins custodiando hasta el más ínfimo centímetro, más esto no era así; la demasiada pasividad, estremecía su ser, sintiendo como una etérea amenaza les acechaba. Después de un breve descanso, los viajeros se adentraron en la isla, hasta llegar a una pradera; de nuevo Link se extrañó al no encontrar vigilancia, ni siquiera algo viviente, solo el lejano rumorar de las olas y unas bizarras estatuas negras semi sepultadas al azar; estas esculturas parecían de cera de vela, maltrechas, simulando ser guardianes de sombras. Al estar frente a la primera estatua esta se estremeció y como si estuviera expuesta a extremo calor se fundió y adopto la forma de un soldado, de complexión fuerte, armado con una filosa lanza, su rostro estaba cubierto por una máscara monstruosa y al transformarse la primera, se transformaron de inmediato todas las demás; al sentir la amenaza, Link llevo su mano al mango de su espalda, pero la pesada mano de su compañero detuvo su defensivo impulso.
- ¿Akela? – cuestiono el joven sin poder comprender el actuar de su compañero.
- Mira a tu alrededor. – dijo sin deshacer su asir.
Link no había notado el terrible escenario; a los pies de los guardianes había huesos humanos, tiras de ropa y armas desgastadas por el óxido y el tiempo, entonces Akela dio un paso al frente y con ímpetu y seguridad hablo al primer de los guardianes.
- Nosotros somos ustedes, ustedes somos nosotros.
- Si – contestaron todas las estatuas al unísono - Nosotros somos ustedes, ustedes somos nosotros.
- Somos como el espejo, el reflejo imita lo que el observador hace.
- Somos como el espejo, el reflejo imita lo que el observador hace, ciertamente es como dices – Finalizaron aquellas sombras.
Una vez terminado el extraño diálogo, Akela saco a Link de su perplejidad y le dijo que podían avanzar si y solo si no mostraba signos de agresión, dubitativo y extrañado Link obedeció a su compañero, las preguntas remolineaban su mente, al observar esos monstruosos rostros sacados de alguna pesadilla, pero más fue su asombro al notar que esas mascaras poseían leves rasgos caninos. Casi todo el día les consumió esa insólita aventura y antes de que el anochecer le robara su forma humana (y su capacidad de hablar) Link exteriorizo algunas inquietudes.
- ¿Qué ha sido eso?
- Un hechizo muy antiguo, tanto que pensé que no se utilizaba más; cómo pudiste ver es una trampa mortal, cualquiera que viere esos seres tan horridos atacarían sin dudar, también había escuchado que esas mascaras reflejaban nuestros demonios internos, al parecer era verdad.
En ese momento Link agradeció su compañía y su experiencia, también comento el hecho de que no hubiera durado demasiado si se hubiera aventurado solo.
- A decir verdad– corrigió Akela – Es la primera vez que pongo un pie aquí.
- ¿Entonces?
- Algunos Sheikahs se aventuraron a estas tierras mucho tiempo atrás y luego traspasaron sus experiencias.
Deseoso de saber más Link iba formular otra pregunta, pero la presencia de la noche se lo impido, arrebatándole como siempre su forma humana y el habla, pero aun había tiempo, aun había camino, talvez más adelante tendría más respuestas
Al primer teñir del alba los forasteros retomaron su andar. El segundo obstáculo no podía ser más diferente y extraño al del día anterior, una densa jungla es lo que tenían que atravesar. Parecía sacado de la imaginación, sus frondosos ramales verdinegras soportados por troncos gigantones, diluían los rayos solares, provocando un contraste de luz y sombra, el mar no se escuchaba más, solo el lejano cantar de algunas aves y esas plantas, redondas, algunas ovaladas, conectadas a raíces delgadas y espinudas, extrañas hasta ridículas.
A medida que Link y Akela avanzaban el número de plantas aumentaba y la luz disminuía.
- Si no me equivoco – puntualizo Akela - más adelante debe haber un rio, este nos guiara a la fortaleza, si no tenemos ningún contratiempo tardaremos un día de camino.
La alegría de saber que estaban cerca de su objetivo les distrajo de tal modo que no se percataron del peligro que reptaba silenciosamente hacia ellos; de repente Akela sintió que algo le halo el pie y lo arrastraba violentamente, Link reacciono enseguida y de un solo tajo de su espada corto una raíz; un violento chillido despertó el peligro.
- ¡No puede ser! Deku babas – Exclamo Link.
Rápidamente Link y Akela se maldijeron a sí mismos por haberse dejado engañar por la tranquilidad paradisiaca que mostraba el entorno, las cabezonas plantas los rodearon e intentaron ferozmente atraparlos con sus filosos colmillos y espinosas raíces; en medio del combate Link noto que los haces solares apenas si eran como débiles rayas, haciéndole comprender en qué consistía aquella trampa.
- Estas especies – Exclamo Link al mismo tiempo que degollaba una de las plantas – Buscan la sombra, debemos salir de aquí.
El calor de la batalla tupio por segundos la mente de Akela, antes de decirle a Link que corrieran hacia el norte, para encontrar el rio. Y así lo hicieron, a filo de espada ambos se abrieron paso degollando y mutilando a sus terribles atacantes,; largos y afligidos momentos pasaron hasta llegar al rio en cuestión, en semejante situación no hubo tiempo para pensar, simplemente se arrojaron al agua; las cabezas que habían sido degolladas, a fuerza de saltos, obstinadamente perseguían a sus presas y al carecer de raciocinio se lanzaban al cauce, muriendo ahogadas a los pocos minutos; de esa manera Link y Akela se salvaron de servir de alimento.
Varias horas después Link y Akela se tumbaron agotados en la orilla del rio, ya que a fuerza de nado y al empuje de la corriente habían logrado escapar de las fieras Deku babas.
- Al menos no nos perseguirán aquí, lo malo que tendremos que volver allí una vez que terminemos– Expreso Link entre agitados respiros.
- Creo que hay una ruta alterna que podemos tomar, pero está en los subterráneos de la fortaleza, ruega a las diosas porque aun este – luego Akela extendió sus brazos como queriendo abarcar el calor, dejo ir un suspiro de alivio y hablo de nuevo – No pensé que hubiera Deku babas aquí, espero no tengamos que lidiar con más "sorpresas".
Con anterioridad Akela le había comentado que, en algún momento miembros de su antiguo clan se habían atrevido a visitar esta ínsula maldita y el último comentario no hizo más que avivar su deseo de saber.
- Dime Akela ¿qué más sobre este lugar?
Comprendiendo su ansiedad y su profundo mirar, prometió responderle, pero antes debían encontrar un lugar seguro para pasar la noche, puesto que el lugar (en contraparte del que acababan de escapar) era abierto e impropio.
En lo que sobro del día continuaron a paso pesado, alerta ante cualquier peligro, Hasta llegar a una cueva al tiempo que el día perdía su dominio y al tiempo que Link perdería su humanidad. Con suma paciencia Akela encendió una fogata, febril y tristona pero lo suficiente para apartar la oscuridad y calentar algún aperitivo para cenar. Sin necesidad de vocablos, Link pudo recordarle a su compañero su promesa, fijando su canida mirada en sus rojas pupilas; Akela adivinando aquel mirar, suspiro, echo un tronco seco al fuego y explico de este modo.
- Dicen que desde siempre estas olas han sido bravías, más la isla no era maldita, fue hasta que la primera exiliada puso un pie que todo cambio.
Las canidas orejas de Link vibraron al escuchar tan atrapante introducción, pero dado su estado no podía acentuar alguna exclamación, solamente podía valerse de su lenguaje corporal para expresar sus impresiones, Akela supo que había capturado su atención, así que continúo su relato:
- Hubo un clan de hechiceros tan versados como misteriosos, se decía que tenían un historial de heroicas proezas tan extenso, que las diosas les concedieron su gracia; de entre todos sus habitantes hubieron dos hechiceras, las más poderosas que su gente habían visto jamás.
Akela cambio su postura ligeramente y prosiguió:
- Vivian en perfecta armonía, cumpliendo sus deberes, hasta que el corazón de una de esas hechiceras cayó presa de la oscuridad y se revelo de tal modo que llevo a su gente al borde de la extinción. Horrorizada la otra maga se propuso detenerla, pero no era tarea sencilla ya que en poco tiempo la malvada mujer se había hecho de aliados que utilizaba para escudarse; consciente de que no podía vencerla sola, fue hasta Hyrule a pedir apoyo al soberano de aquel entonces. Sin dudarlo el rey le brindo toda la caballería que pudiera necesitar, entre ellos hubieron varios del clan de los Sheikahs.
Al pronunciar la última palabra "Sheikah" Akela pauso brevemente su relato al sentir un enorme peso y un nudo en la garganta, pero se sobrepuso y siguió:
- Fue una batalla muy dura, pero finalmente la malvada bruja fue derrotada y enviada a juicio. Sus crímenes eran numerosos, tanto que merecida la pena capital, sin embargo (y extrañamente) la otra hechicera convenció al rey de sentenciarla a cadena perpetua en lugar de matarla, fue así como la primera exiliada llego aquí, escoltada por la que una vez fue su compañera y algunos Sheikahs, así paso la bruja aislada por algún tiempo hasta que el apareció.
Link tiro sus orejas hacia adelante en pos de su interés.
- Unos dicen que era un bandido otros que era un hechicero, nadie supo quién era en realidad, el caso es que fue el quien la libero; es a partir de ese momento que el tiempo pareció perderse para ellos, ya que no se supo más nada. Ahora bien- Puntualizo - Supongo que en algún momento debieron haber deshecho aquellos hechizos protectores y transformaron este lugar en lo que es ahora. Sin embargo desconozco como el actual rey de Hyrule se hizo con esta isla.
De nuevo la narración se pauso, al ver el asombro que había causado en su amigo, pero el relato no había acabado, así que finalizó diciendo:
- Todas estas cosas pasaron hace mucho, yo llegue a saber estos relatos por boca de mi padre; era apenas un chico, sin embargo y como has oído, en esta crónica hay demasiados huecos argumentales que nunca pude desvelar, es por eso que no permití que vinieras solo, porque tengo fragmentos de experiencias que tú no tienes, a pesar de que son ambiguos.
Aunque Link tuviera forma humana, no hubiera encontrado palabras para expresar su asombro por semejante relato pese a los vacíos, sin embargo Akela no necesitaba oír exclamaciones, sabia el efecto de estupor que había provocado en Link y la nostalgia en él, al recordar aquellos días donde podía sentir con propiedad que tenía un lugar al que pertenecer.
Al amanecer los aventureros siguieron la serpenteante trayectoria del rio, sin obviar la cautela. De repente se escucharon unos pasos pesados y rastreros, en seguida Link y Akela se escondieron entre los arbustos dejando apenitas visible sus ojos, dos Moblins caminaban mal humorados y perezosos conversando de igual modo; resguardados en la seguridad de su escondite Link y Akela los vieron pasar y cuando se perdieron de vista, Akela susurro:
- Ya estamos bastante cerca, pero a partir de aquí debemos ser muy cautelosos, entrar será todo un desafío.
- ¿Cuánto tiempo nos tomara en llegar?
- Talvez en el ocaso estaremos allí.
– Hoy es luna nueva y será más fácil cometer el asalto.
- En buen momento la luna se ausenta, muy bien, tenemos tiempo de sobra para llegar.
Llegaron a una marisma a la hora que el sol estaba por irse y la noche estaba por venir, sobre el rio ensanchado y calmado derivaban porciones de espartillos, y más allá estaba Forsaken cimentada en poderosa roca. Era extraña e intimidaba como montaña por su altura, pero no por su forma, semejante a un árbol; más bien era un árbol de piedra, cuyos frutos eran unas oxidadas anclas suspendidas apenas mecidas por el viento y en la cúspide había un barco muerto soportado por una de las ramas, como mano que alza una copa. Utilizando los espartillos para camuflarse, nadaron despacito hasta dentro de la fortaleza, pasando sin problemas por el portón de madera abierto de par en par; un fluido eléctrico les correteaba helado por la medula, al sentir que se habían metido en las fauces abiertas de algún coloso degollado. Al inicio de la fortaleza había un muelle casi mal hecho, donde lanchas pesqueras flotaban dócilmente en el agua empozada. Solo hasta ese momento Link pudo comprobar que realmente se podía habitar en esa condenada ínsula, al ver algunos Moblins guardando distraídamente redes y utensilios de pesca.
Teniendo cuidado de no agitar demasiado el agua los intrusos salieron y se escondieron entre las amontonada cajas y barriles, luego Akela saco un catalejo y examino los alrededores, luego con un ademan le indico a su compañero que le siguiera.
La tul nocturna había envuelto ya hasta el más ínfimo rincón, volviendo a Forsaken atrapante y peligrosa tanto que el más mínimo error podía costarles caro a ambos, Link y Akela caminaban casi de puntillas, rehuyendo la luz de los candiles colgantes, escondiéndose en las paredes y esquinas para evitar ser descubiertos por los Moblins que se paseaban perezosamente por doquier. Entonces llego el momento de cambiar se sección obligándolos a salir, sin embargo afuera no significaba seguridad; antes de entrar Link noto unas cornetas dobladas que sobresalían de la fortaleza, mas no les había dado importancia hasta ahora, las tales cornetas eran proyectores de luz comandados por Bokoblins desde altas torres, asemejando lunas caídas rastreadoras de cualquier anomalía, de nuevo Link y Akela a paso cauteloso las evadieron y entraron a otra sección.
Ese nuevo sector era más lúgubre con vestigios de olvido, más polvosa y con hedor a podredumbre, pero más fue el desagrado al ver la cantidad de celdas, algunas guardaban esqueletos marchitos y roedores chillones. Tenía amplios pasillos, pobre iluminación y cero guardias, se sentia inquietante como si su propósito no era solamente aprisionar el cuerpo si no también el espíritu.
- Son demasiadas - comento Link con indignación.
- La bruja no fue la única que paso por aquí – contesto Akela del mismo modo.
La marcha continuo hasta llegar a una sub división del mismo recinto, ya no había celdas si no pequeñas jaulas colgadas semejantes a faroles con el corazón extinguido, pero más allá había una que brillaba tenuemente; asombrados y curiosos Link y Akela se acercaron, enmudeciendo en seguida cuando descubrieron la causa de aquel destellar.
- No puede ser, es… es… –Exclamo Link.
- Un hada – completo Akela.
Al escuchar esas voces, la pequeña criatura quien se encontraba durmiendo, exclamo asustada al verlos.
- ¡Shhhh…! – Callaron impulsivamente Link y Akela al mismo tiempo, creando un breve escándalo y una atmosfera graciosa.
La pequeña sílfide restregó sus ojos para cerciorarse que no estaba soñando, se recuperó del susto y hablo finalmente:
- Ustedes no son de por aquí ¿Han venido a liberarme?
En silencio Link y Akela se consultaron mutuamente la manera de responderle lo menos desesperanzadoramente posible, ya que su objetivo era otro; al final fue Akela quien se lo hizo ver.
- Por favor – Suplico entre lágrimas -libérenme, mi último compañero murió hace mucho y he quedado sola en este infierno, prometo guiarlos de aquí en adelante.
Akela no pudo evitar sonreír, agradeciendo internamente a las diosas por su suerte, puesto que ya no era necesario de viajar a la isla madre e hija, Link entono su garganta para atraer la atención de la nereida.
- No te preocupes pequeña te sacaremos.
- Muchas gracias, en la siguiente sección más hay una llave…
- ¿Quién necesita llaves? – interrumpió Link giñando el ojo con picardía mientras sacaba de su sayo un ganchito, lo introdujo en la cerradura y con hábiles movimientos logro zafar el candado. Basto una pequeña abertura para que la hada saliera disparada y una vez fuera empezó a revolotear emocionada por su libertad, provocando que Link y Akela se arrepintieran de su buena acción al mismo tiempo que intentaban atraparla.
- No se preocupen, nadie vendrá aquí por un par de días, después de todo fuera de las ratas soy la única criatura viviente.
Sus despreocupadas palabras no mermo el arrepentimiento de la pareja, al contrario aumentaron al ver su inquieto comportamiento, incluso pensaron que su compañía podía causarles más de algún problema.
- Muy bien – Dijo con entusiasmo – Prometí ayudarles pero deben decirme que es lo que buscan.
Link, saco de uno de sus bolsillos un broche lapislázuli y la coloco en la palma de su mano para que la hada la apreciase, embelesada la pequeña criatura se clavó en el objeto por varios segundos, provocando extrañeza en sus rescatistas por su repentino actuar reflexivo.
- Este prendedor – Informo Link con la intención de sacarla del trance - pertenece a una hechicera, fue ella quien me envió, buscamos un libro de hechizos y una tal llave de Zakrom, me dijo que esta joya reaccionaria al estar cerca de los objetos.
La sílfide oyó la explicación, pero no comento al respecto, (más bien no quiso), en su lugar reitero su compromiso de ayudarles en la medida posible. De inmediato Link y Akela notaron cierta reticencia, como si ocultase algo, pero no era el momento ni el lugar para interrogatorios.
Con la ayuda de su nueva aliada pudieron escabullirse con más facilidad, según sus propias palabras, su experiencia se debía a los contados momentos que veía el exterior, memorizaba cada rincón con la esperanza de saber adónde ir si algún día lograba escapar. Y después de tanto sigiloso caminar, salieron de la tercera sección y se encontraron con una cuesta que subía en espiral.
- Es muy probable que tengan vigilada la puerta – comento la nereida.
A partir de allí el viento cambio, se volvió más frio y un tanto agresivo, quizá producto de la latitud, los intrusos tuvieron que cubrir sus rostros para evitar que el polvo arrastrado les molestase, la hada por su parte se escondió en el sayo de Link para evitar ser dominada por la ráfaga. El ventarrón fue un obstáculo que no habían tomado en consideración sintiendo que a cada paso se acercaran al cielo mismo en lugar de una bóveda. Largos quince minutos pasaron así hasta que se toparon con un macizo portón de madera, resguardado por dos somnolientos Moblins.
- No hay donde escondernos – Susurro Link.
- Parece que tendremos que hacer esto de la manera difícil.
A sabiendas que la única manera de ingresar al barco muerto era deshaciéndose de los guardias, Akela le pidió a la sílfide si podía atraerlos a donde ellos se encontraban, temerosa la pequeña abrió de par en par sus pupilas preguntándose si era una estrategia viable, Akela utilizando su suavizado timbre de vos la convenció, asegurándole que ellos se encargarían de lo demás. Con una honda respiración, la hada se armó de valor y revoloteo frente a los adormitados guardias, que al no más verla corrieron tras ella.
- Atrápenme si pueden, corran, corran.
Al llegar a la esquina de la empinada se escucharon quejas de dolor y estrellar de puños, a los pocos segundos Link y sus acompañantes salieron de su escondite con una sonrisa triunfal adornándoles la fas. Una vez despejado el camino abrieron el pesado zaguán e ingresaron, subieron otras espirales escalones antes de llegar a la cúspide y encontrar la puerta cerrada con llave.
- Bien Link haz tu magia. Dijo Akela sonriendo.
Link volvió a recurrir al gancho para forzar la cerradura, lográndolo abrir la puerta al poco tiempo, la hada sintió un chispazo de desconfianza al ver la habilidad con la que Link sutilmente desbloqueaba las cerraduras, diciéndose a sí misma: "estos tipos han de ser ladrones de profesión". Una vez adentro el trio quedo anonadado, la cámara era solitaria pero no tenebrosa, guardaba muchas cosas pero no desordenadamente, era un estudio y una bodega al mismo tiempo y en el piso superior había una enorme catapulta apuntando al firmamento, mientras el trio inspeccionaba la cámara, el fuerte ventarrón empujo una de las masas de madera, rodo cuesta abajo y cayó hasta uno de los niveles inferiores, cayéndole en la cabeza a uno de los Bokoblins que por allí pasaban.
El trio continuo ensimismado en su búsqueda hasta que Akela encontró algo que lo dejo sin palabras, en uno de los muros colgaba una bandera con el símbolo de su anterior tribu, rasgada, polvosa, manchada de sangre coagulada, pero lo más llamativo fue ver algunas armas colgadas que reconoció enseguida y unas plumas azules y rojas perteneciente a una rara ave conocida como Pelicaro, colores que suelen llevar las máximas autoridades.
- Akela.
Atrapado en un torbellino de emociones y dudas Akela no respondió al llamado de su amigo.
- Akela.
Llamo Link por segunda vez, volteando su mirada al no tener respuesta; impaciente la pequeña nereida se colocó frente a él, instándolo a aterrizar su mente, la luminiscencia de la hada logro hacerle reaccionar, luego llevo sus dedos pulgar e índice a sus ojos, al mismo tiempo que se disculpaba por haberse dejado perder de esa forma.
Levemente confundido Link, miro donde Akela veía, comprendiendo en seguida (o al menos eso pensó) el porqué de su abstracción, incauto de que su suposición era parcialmente inexacta, ya que más que asombro, eran dudas las invasoras de su mente. Entonces volviendo a la realidad, Akela pregunto si ya había encontrado el libro, enseguida Link le mostro un libro, forrado con una antaña pasta color marrón, detalladamente adornada de platino y en su interior había un compartimiento donde guardaba una llave color blanco y negro, pero he aquí lo extraño de este texto, sus páginas eran de amarillenta tonalidad, antiguas, pero ninguna letra había gravada en ellas.
- ¿Estás seguro que es ese? – Cuestiono Akela con asombro.
- No cabe duda, he repasado la joya en todos los textos que hay aquí y es lo único que logra hacer reaccionar la joya.
- Esta bien Link, espero que sea lo que buscas, ahora busquemos el túnel y...
- Creo que no habrá tiempo de bajar – interrumpió la hada con aflicción al ver desde la cerradura varios Moblins y Bokoblins que se acercaban amenazadoramente.
- ¡Demonios! Tendremos que pelear.
- ¡Estás loco! – Exclamo la sílfide – Son demasiados ¿creen que podrán con ellos?
- La violencia no siempre es la mejor opción – Escucharon desde la planta alta.
- ¿Akela que estás haciendo? – Pregunto Link sin comprender la calmada actitud de Akela.
- Preparando nuestro escape.- Contesto Akela mientras amarraba el pesado timón de la catapulta.
El frenético golpe de la puerta hizo que Link y la hada subieran hasta donde se encontraba su compañero, Akela les dijo que se sentaran en el plato hondo; un segundo estruendo se escuchó desde afuera, haciendo que Akela se apresurara en acomodarse en el plato, luego saco una daga Kunai y frotando vigorosamente, la tensa cuerda empezó a romperse.
- ¿Oigan están seguros de esto? ¿A dónde vamos a….?
La pregunta del hada no fue completada, ya que al no más sucumbir la cuerda, el timón giro violentamente y catapulto al trio por los aires; el tercer intento del ejército derribo la puerta, pero fue demasiado tarde, ya que los intrusos se habían marchado ya, o mejor dicho, volado ya.
- Link… Link, despierta muchacho.
La lejana voz hizo y calor mañanero hizo que poco a poco el joven reaccionara, la cabeza le daba vueltas haciendo difícil el correcto enfoque de su vista, sentía el cuerpo adolorido y no podía ponerse de pie.
- ¿Qué paso?
- Bueno después de haber salido volando, caímos en unos árboles que amortiguaron nuestra caída.
- ¿Qué paso con el libro? ¿Y la pequeña hada?
- El libro lo tengo yo y el hada se quedó dormida el estrés del día anterior debió ser mucho para ella, por fortuna nos indicó una ruta alterna, antes de caer rendida.
Haciendo acopio de su fuerza de voluntad Link intento levantarse de prisa, pero su cuerpo protesto adolorido, entorpeciendo enormemente su motricidad.
- La buena noticia es que "el vuelo" acorto gran parte del camino de regreso y tomando la ruta alterna estaremos en la bahía al atardecer.
Link se arrojó al pastizal con los brazos abiertos riendo a carcajadas, pensando en la suerte y/o bendición que ellos tenían al salir bien o relativamente bien librados de cualquier situación. Akela por su parte lo dejo desahogarse, ya que era demasiada emoción para ser reprimida.
Llegaron a la pradera en la tarde, allí donde los renegridos guardianes permanecían defensivos y silenciosos, los aventureros repitieron el anterior procedimiento para poder pasar sin problemas y al anochecer llegaron a la barca de Daviar; sin perder ni el más valioso segundo Akela se encargó de sacar a la tripulación de esa isla maldita, ayudado por la bravía correntada que a diferencia de su llegada les evitaba desembarcar, esta vez apresuraba su salida.
La sílfide despertó cuando la noche estaba ya muy alta y los minúsculos astros brillaban a su máximo esplendor, confundida y asombrada la criaturilla trato de ubicar su localización.
- Finalmente haz despertado – Hablo Akela con brillante sonrisa iluminando sus facciones.
Recobrando poco a poco su conciencia pregunto dónde se encontraban, con suma paciencia Akela explico lo sucedido.
- Entiendo ¿Y a todo esto donde esta Link?
El aludido apareció frente a la hada, provocando sorpresa y un dejo de miedo en la hada.
- ¿Link?
Link confirmo su identidad asintiendo, clavando sus entristecidas pupilas en los ojos del hada, conmovida e incrédula por lo que tenía enfrente, sin saber que decir y cómo actuar, volvió su mirada al capitán, buscando una respuesta, el actual capitán explico (no sin antes pedirle permiso a Link) brevemente la situación y el supuesto rol que jugaba el texto en la rotura de aquel mal, entonces y solo hasta ese momento logro comprender los motivos que empujaron a ese par a arriesgarse de tal forma.
Pronto los amargos momentos se relegaron a un momentáneo olvido, el viaje de regreso se volvió muy ameno, más aun que había una nueva tripulante, quien se presentó como Ciela. Los alegres días viajeros volvieron, el disfrute del sol y la nocturnidad marítima también, pese al bloqueo que el hada poseía, ya que fuera de su nombre y vaga experiencia de su captura, no recordaba más nada.
Y llego el día en que el puerto de Mercay podía divisarse sin problema alguno, anunciando que el periplo estaba a punto de concluir, los marinos escondieron la embarcación donde la encontraron e inmediatamente avisaron al anciano de su regreso, curioso y entusiasmado Daviar quiso saber de sus aventuras, mas era un viaje que no deseaban recordar, así que se limitaron a resumir algunas cosas, finalizando con un "fue un viaje sin precedentes".
Era pleno atardecer bañado en tonalidades doradas cuando dejaron atrás el humildito puerto de Mercay, entonces con un suspiro Link dijo.
- Bueno ya es hora de regresar a la montaña del dragón.
- No- detuvo Akela- ve y entrega el encargo, yo regresare a la montaña.
- ¿Dejaras que se valla? – Interrogo Ceila con tristeza.
- Link tiene mucha prisa, ya hablamos de eso pequeña.
- Akela – fue lo único que pudo pronunciar el joven.
- Descuida, ya ambos tenemos lo que queríamos.
- Y tu Ceila ¿qué harás después de ayudar Akela?
Suspirando y mirando el horizonte respondió: - no lo sé, quizá buscar alguno de mi especie o quizá buscar la manera de recobrar mi memoria.
Enternecida por las palabras Ceila Link le deseo la mejor de las suertes; en cuanto a la despedida de su amigo se dejó llevar por el sentimiento de agradecimiento, estrecho su mano, le abrazo como un niño abraza a un ser querido, sin dejar de agradecerle.
- Esta bien muchacho, ojala que todo te salga bien y cuando nos veamos de nuevo estés libre de esa maldición.
Finalizadas las despedidas cada quien tomo por su lado y cuando Link se perdió de vista, Akela sonrió con melancolía al comparar la edad de Link con su antiguo pupilo al que quiso como a un hijo y al pensar en lo mucho que había Link sufrido.
La noche había caído ya, friolenta y pasiva, mas Akela estaba pensativo y la luminosidad de fogata no hacía más que acentuar su inquietud, observaba una cadena unida a una hoz que había robado sin que Link se diera cuenta, su actitud reflexiva había contagiado sin querer a su nueva compañía, quien no dejaba de preguntarse que tenía esa arma de especial para perturbarlo tanto. De repente la tranquilidad se quebró por el crujir de una rama.
- Ceila ocúltate – Comando en voz baja mientras llevaba su mano a su espada.
Desde las penumbras un alguien se acercaba a Akela por la espalda, entonces al sentir la presencia del intruso, a velocidad de rayo Akela desenvaino, el filo de su espada se encontró con otra.
- Estas muy nervioso Akela.
De un brinco Akela se alejó al reconocer esa voz femenina tan llena de carácter, envaino su espada y seriamente pronuncio el nombre de su visitante.
- Salma.
Notas de la autora:
Hola gentes, año nuevo vida nueva, más alegres los días serán dice una canción por allí, espero hayan pasado una linda navidad y una linda fiesta de año nuevo (algo tardecito para decirles eso, creo xD). Uff… Primeramente quiero disculparme por la mega demora pero escribir este capítulo ha sido una verdadera odisea, en noviembre empecé a escribir algunas partes con la esperanza que cuando terminara un curso que estaba llevando me dedicara a esto, el curso terminaba el 5 de diciembre (imagínense) desafortunadamente el proyecto final tuvo algunos atrasos, alargando el palidon hasta… tipo 20, 21 de diciembre, solo hasta allí empecé a darle un poco de orden pero se me hizo el 24 y era mentira que yo iba escribir y ustedes iban a leer en medio del fiestón, la comidita las visitas, (algo totalmente comprensible), peor que el 25 amanecí panza arriba (no Artemiss no fue por bola xD) y el 26 todavía tenía mis secuelas xD. Pense hacer lo que muchos hicieron subir su último capítulo del año, como por ejemplo la autora de enlaces del tiempo y los autores de Lasos del destino, perooooo…. Tuve un revés técnico que me entretuvo bastante y así llego el 31 y el mismo caso del 24, comiditas, visitas, pantas arriba el 1 y con secuelas el 2 xD. Comentarles que este capítulo iba ser de dos partes pero al final decidí hacer un solo capitulo así me llevara mucho más tiempo.
Ok. Respecto al capítulo, ya sé que viene algo largo algo pesadito jejejejeje…. Klyvan de nuevo wind waker y ahora un poco de phantom hourglass xD si, lo se xD
Nótese las horribles y grandes libertades que me tome aquí, para los que ya jugaron o están jugando el wind waker saben que Forsaken no es así, sinceramente no quería ponerles la piscachita de tierra y la fortaleza, que Link llegara: robo, luego existo, cumplo mi objetivo y me voy al chorizo no, no no…. Para esa gracia no hubiera tenido necesidad de recurrir a Akela, la verdad quería darle más emoción y peligro a la aventura espero haberlo logrado y más aún espero les haya gustado .
Y si ya me callo xD sé que es algo tardecito pero les deseo un feliz 2016, si tiene metas luche por ellas, esfuércese, lo bueno cuesta y (importante) pídale a Dios su guía y bendición.
Muchas gracias a las personas que están siguiendo este trabajo, esas personitas que sé que están allí les invito que comenten, yo soy bastante abierta en las pláticas.
Especiales gracias a Kaioshin135, por estar pendiente, por los comentarios y por el halago de escritora jejejejejeje… gracias en serio.
Tambien a Goddess Artemiss ya que sin ti no me hubiera animado a subir en esta página ¿te acuerdas que pasamos como hasta más de 1:00? Ajajajajajajajaja…. Gracias por estar pendiente de la historia, por ser beta y hacerme ver alguna pendejada ortográfica que cometo, la verdad es que no soy muy versada en eso, así que muchas gracias amiga.
Muchas gracias a todos.
