Capítulo 10: Irreconciliable.
Hubo silencio, intencionado, profundo, queriendo mitigar el susto de la inesperada visita, después hubo cortesía, un tanto apresurada por parte del Sheikah quien con su mano extendida convido a la joven guerrera acercarse al cálido confort de la hoguera; Salma agradeció la invitación, siguió a Akela y se acomodó quedando cara a cara, evidenciando la prisa por expresar lo que debía decirse.
- No pareces muy contento de verme – Comento Salma a modo de preludio, sospechando la incomodidad que provocaba su presencia.
Akela alimento el fuego con un leño y respondió tan suave como siempre - nada de eso, es solo que me has sorprendido, dime ¿Cómo supiste que merodeaba por aquí?
- Hay ojos y oídos en muchas partes Akela, lo sabes ¿no es así?
Akela esbozo una media sonrisa, causada por la respuesta, tan simple, tan rápida, casi insolente, entonces deseoso de aligerar la conversación pregunto a la joven el motivo de su visita, fue allí que la sorna se deshizo del rostro de Salma, transformándola en seriedad ya que no traía buenas noticias; Akela frunció el ceño a velocidad de un pestañeo y con su penetrante mirar buscaba quebrar el repentino silencio, pero Salma lo evitaba, evitaba aquel callado insistir, luego se inclinó, apoyo sus brazos en sus piernas y agarro valor liberando un suspiro.
- El talismán negro está en manos del enemigo.
Al tiempo que Salma dio la noticia, el fogón se agito y rugió discreta ante la caricia del viento, Akela achino los ojos en pos de la sorpresa, pero no dijo nada, espero pacientemente la culminación de la noticia, Salma por su parte agradeció internamente la educación de su interlocutor y una vez (como quien dice) regada la sopa, continuo explicando ese suceso tan claro y tan confuso a la vez; Akela simplemente escuchaba, asentía y analizaba, al finalizar llego a una decepcionante conclusión, su clan había dejado el mero espionaje, para convertirse en mercenarios o quien sabe las diosas que más. "Maldita sea Impa, estas hundiendo a nuestra gente en la peor de las deshonras", pensó irascible mientras canalizaba su sentir en la presión de sus puños.
- Akela.
El aludido se desprendido del limbo de sus pensamientos, luego junto sus manos, apoyo su barbilla, miro a salma con ojos de consejo, de reprimenda, una mescla de cosas a decir verdad.
- Escucha Salma, debes ser más precavida, al parecer están recurriendo a los servicios de los Sheikahs, ellos son astutos, peligrosos, capases de esconderse enfrente de tu nariz.
Atenta Salma escuchaba el consejo sin interrumpirlo, Akela desvió su mirar en la fogata intentando camuflar la molestia que le provocaba aquel dilema, el expresarse así de su antiguo clan como si de despreciable especie se tratase, cuando en realidad (según él) era la dirigencia el problema, pero continúo, debía disimular.
– La situación se ha agravado, pero aún hay esperanza, mientras conserven el talismán blanco; además falta encontrar el tercer talismán y dar con los elegidos, así que no desesperes, mantén un equilibrio en tu juicio, ya que de ti depende mucha gente.
- Es fácil para ti decirlo.
- Créeme que comprendo lo que es tener grandes responsabilidades sobre los hombros.
Salma sonrió con amargura, ya que no supo si creer o rechazar su empatía, muy a pesar de reconocer su sensatez.
Entonces sucedió que el motivo de la visita estaba a punto de acabarse, pero antes de irse Salma comento, pero más que comentario era una testaruda e implícita pregunta.
- Tus conocimientos nos han ayudado en más de una ocasión, por eso tú deberías…
Comprendiendo la insinuación, Akela interrumpió con un ademan negativo de su mano derecha.
- No me pidas eso por favor, yo solo soy un informante ocasional, además otros asuntos me atañen y uniéndome abiertamente a la rebelión consumiría mi tiempo de tal modo que perdería el rumbo de mis objetivos.
Salma tuvo que comprenderlo (de nuevo) casi por obligación, después de todo vivir alerta todo el tiempo, con el temor de que te encuentren para recibir el peor castigo por "crimines de traición" no era nada agradable, sin embargo no dejaba de intentarlo por dos razones, la primera era porque sería más fácil recurrir al consejo de alguien tan astuto, sin tener que rebuscarse demasiado y segundo para vigilarlo, Akela era reservado, misterioso, como si ocultase algo, sospechas que no la dejaban tranquila pese a la disque confianza. A su vez Akela sabia (o tenía la sospecha) que Salma escondía uno que otro asunto , su liderazgo venia cargado en su genética, pero era joven, quizá como Zelda, pero a diferencia de ella, Salma era propensa a la impulsividad, alguien más aparte del estudioso Shad debía estarla asistiendo, por lo tanto este recelo en común imposibilitaba cualquier alianza permanente.
Entonces la conversación culmino, entre advertencias y encomiendas divinas, Salma se levantó, reforzó el asir de su espada, se despidió y se perdió en las tinieblas nocturnas, solo hasta que Akela dejo de percibir la presencia de Salma, permitió que la sílfide saliera de su escondite, la pequeña Ciela revoloteo vigorosamente expresando su aburrimiento, Akela sonrió cálido y amable, mientras le hacía entender lo peligroso que era para una criatura "extinta" dejarse ver.
Días habían pasado desde que el camino de los amigos se separó, días en los cuales se dejaba atrás los pueblos, las rutas y todo paisaje tanto feo como hermoso, y también el vandálico oficio consumía el tiempo, todo por suplir necesidades tan simples como un plato de comida, entonces ¿no era justo arrebatar a los que arrebatan, a esos ladrones vestidos de otro modo?
El sol había cambiado de posición y su calor también, la tarde empezaba, Link y Epona continuaban su viaje y cuando estaban ya próximo al pueblo donde pensaban quedarse, vio algunos transeúntes, con sus semblantes mesclados de hastió y dudas afligidas, también Link alcanzo a oír las palabras, "banda" "Goro", "vigilancia", "guardias"; entonces movido por la curiosidad Link decidió preguntar al próximo fulano que se cruzara en su camino, dos campesinos que por allí pasaban le respondieron.
- La banda de Goro anda cerca y la guardia real les está pisando los talones, si tienes algo pendiente en el pueblo déjalo para otra ocasión porque cada extraño que pisa nuestro pueblo es capturado y sometido a interrogatorios.
Link suspiro con fastidio, ya que el destino le había puesto nuevas trabas, guardias del reino y una peligrosa banda con un largo historial de fechorías; Link era ladrón también pero a diferencia de él que asaltaba las pertenencias de los escasos favorecidos del rey, estos salvajes robaban y aniquilaban de manera indistinta, ya sea pobres o ricos, definitivamente el reino era tal cual una jungla donde la ley del más fuerte era la prevaleciente.
Entonces a regañadientes Link, reviso su mapa curtido, y trazo la nueva ruta, un bosquecillo rajado por el serpentear de un rio y un par de pueblos, era lo más rápido pese a la gran vuelta que debía dar, pero sí de esa forma podía evitarse problemas, no había otra opción que tomarla.
El sol volvía a cambiar, esta vez parecía desgarrar las nubes con sus hilos de luz crepuscular, las aves se amontonaban, pillando sin sincronía, como si fuera charla de locos, buscando entre las ramas y huecos un lugar para dormir.
- Una hora falta para que anochezca – Dijo mientras clavaba su mirar en los árboles que se levantaban como pilares imponentes.
De repente un lejano retumbo quebró la calma, Epona resoplo inquieta al sentir bajo sus cascos, una iracunda marcha acercarse rápidamente, Link cubrió su rostro casi por instinto, halo las riendas de la potra y le ordeno alejarse para buscar un escondite, unos altos arbustos sirvieron para tal propósito, entonces entraron a escena los artífices del escándalo, eran jinetes embriagados de adrenalina y deseos de deshacerse de la molestia, tras de ellos venia una escolta imperial enardecidos también, deseosos de atrapar o matarl; Link y Epona observaban desde una distancia muy prudencial; cuando de repente la barbarie se desato, gritos de guerra, caballos encabritándose y relinchando de miedo, ladrones y soldados peleando salvajemente, después hubo jinetes derribados por culpa del descontrol de sus corceles o por las heridas recibidas. Hasta que termino, los soldados habían dominado con cierta dificultad a sus enemigos, algunos yacían muertos en un charco de su propia sangre, otros quedaron vivos resintiendo los cortes y/o golpes. Link y Epona continuaban esperando el momento para salir y respirar en paz, entonces uno de los soldados, quizá el que estaba al mando, bajo de su caballo para abrirse paso entre sus hombres, agarro a uno de los vencidos por el cuello de su camisa y le obligo a mirarlo directo a los ojos, pronuncio unas palabras, que Link no pudo interpretar correctamente debido a la distancia; no se supo que fue lo que se dijo, pero el ladrón le arrojo a la cara un escupitajo mesclado con sangre; enfurecido el capitán limpio su cara con el dorso de su mano, desenfundo su espada y de un zarpazo lo degolló, Link supo que los derrotados pertenecían a la banda de Goro, lo supo cuando vio el tipo de tatuaje que cargaban algunos; entonces sintió un inexplicable chispazo de cólera, de compasión o de a saber que, porque a pesar de que ellos eran de las peores calañas de Hyrule, no merecían morir como meros perros callejeros.
Repentinamente uno de los soldados se acercó tímidamente a su superior, susurro algo en su oído, después hubo una calma fría, y áspera, tal repentino cambio puso a Link nervioso, maldiciendo su suerte por estar en el lugar y en el momento equivocado. Pasaron unos cinco minutos, antes de que el motivo de la espera fuera revelado, Link abrió los ojos de par en par, tensando aún más sus nervios cuando los vio llegar, eran dos, con esos atuendos oscuros tan imperdible, tan recelosos en encubrir su identidad y ese símbolo rojo, ese maldito ojo rojo adornándoles las telas.
- Sheikahs – Pronuncio en su mente.
¿A que habían venido? ¿Qué interés tenían en unos míseros ladrones, si se suponía que ellos eran una división especial? En ese momento Link deseo tener más capacidad auditiva para poder captar la conversación, mas solo podía ver semblantes de inconformidad. Por otro lado Epona empezaba inquietarse, resollando y zarandeando la cabeza; Shhhhhh... Callo Link mientras posaba su mano en la crin del corcel para tranquilizarla.
Minutos después la conversación termino, los soldados se llevaban presos a los ladrones a fuerza de empujones; al parecer la visita de los Sheikahs había salvado la vida de los bandidos sobrevivientes. Link estaba seguro que una vez se fueran todos, podía salir de su escondite, pero lo que no supo fue que, la inquietud del corcel y ese Shhhh... Había llamado la atención de uno de los Sheikahs, su compañero espero que los guardias se fueran para preguntarle lo que ocurría.
- Alguien nos estuvo espiando.
- ¿Por dónde?
- Detrás de nosotros.
Solo hasta que los Sheikahs se fueron y se dejó de escuchar el bravío trote de los corceles Link salió de su escondrijo, justo a tiempo ya que faltaba media hora por lo menos para que anocheciera y se transformara. Pero al no más salir el ambiente cambio, se sentía asfixiante, el soplo gélido y algunas aves cantoras, no hacían más que acentuar la tensión, de repente Link vio en la distancia un destello, abrió los ojos de par en par y halando las riendas de Epona se apartó de la trayectoria de dos dardos que quedaron prendidos en la corteza, la garañona relincho asustada mientras Link intentaba calmarla halando sus riendas con una mano, y empuñando la espada con la otra.
Link volvió halar con fuerza la correa, para presionar a Epona a dar la vuelta y escapar; pero la explosión una bomba de humo asusto al corcel quien se encabrito de tal modo que boto a Link; pronto él se vio atrapado en la humareda, aferrando su espada con fuerza y tratando de discernir alguna amenaza, luego oyó pasos que venían tras de él, instintivamente dejo ir un zarpazo con su espada, pero el filo no corto ningún objetivo, volvió a oír pasos, pero esta vez no pudo reaccionar con la misma rapidez a un puñetazo en la cabeza y una patada en el estómago, tan fuerte fue el impacto de esta última que lo arrojo unos cuantos centímetros; el humo se dispersó y Link estaba en el suelo tratando de halar el aire que se le escapó por el impacto de la patada, entonces los vio, eran los mismos Sheikahs que estaban hace un rato con los soldados, mirándolo con esas frías opalinas rojas.
- Vendrás con nosotros y más te vale que sea por las buenas. Dijo uno de los guerreros.
Link no contesto, ya que Akela en su momento le había dado una extraña advertencia, de nunca permitir que un Sheikah conociera su voz, consejo que no comprendía, pero no estaba dispuesto a desobedecer, luego Link sintió un fuerte palpitar, miro hacia el cielo y vio con sumo terror que los rayos crepusculares estaban diluyéndose.
- Maldita sea, tengo que salir de aquí o ellos me descubrirán -Pensó mientras gruñía de cólera.
Epona al ver la apretada situación en la que se encontraba su amo y amigo, valientemente corrió hacia donde estaba uno de los Sheikahs y se encabrito tirando fuertes patadas con sus patas delanteras con la intención de alejarlo, Link sonrió y en un rápido impulso de sus brazos logro levantarse, a punto estaba de ayudar a Epona cuando el otro Sheikahs se interpuso en su camino, era de complexión delicada, su cabello color rubio cubría delicadamente parte de sus facciones, acentuando aún más el misterio de su identidad, sus ojos rojos eran pálidos como si su pupila estuviera ausente.
Link volvió a sentir ese palpitar, ese aviso, avivando más su desesperación, maniobrando su espada con furia, tenía que quitarlo de allí, tenía que, el Sheikah por su parte se agachaba, se hacía de lado, sentía el minúsculo aire que provocaba el abanicar de la espada, interponía por momentos sus dagas para frenar la ira de este guerrero, tan distinto, tan hábil a cualquiera que pudiera haber enfrentado.
Al ver la tensa situación, el otro Sheikah volvió su mirada a la furiosa Epona y entre sonrisas burlonas le dijo:
- Tienes suerte que odie lastimar animales, más si es un caballo.
Entonces con un salto acrobático, logro burlar el frenesí de Epona y corrió asistir a su pareja, giro su cadena y la arrojo, esta se enredó en la espada de Link con éxito y de un solo jalón se la quito de las manos, de pronto Link se vio desarmado, acorralado por los dos Sheikahs.
- Muy bien amigo, hablemos – se burló el Sheikah a la vez que se acercaba con cautela, girando su cadena.
Epona no estaba dispuesta a quedarse mirando y en un desesperado intento volvió arremeter en contra de sus enemigos, Link en un rápido movimiento, casi inconsciente, logro montar a Epona de un salto y a toda velocidad se adentraron a la arboleda.
- No escaparas - dijo el Sheikah de la cadena.
El sol seguía ocultándose con lentitud y el palpitar de Link seguía intensificándose, la metamorfosis estaba cerca.
- ¡Link oigo un rio!
Link arrugo la cara de miedo, estaba empezando a entenderle a Epona, la transformación ya había empezado. El sonido del cauce estaba más y más cerca, entonces lo vieron, un rio turbulento, que con su amplitud era como herida abierta del bosque, había un tronco derribado, macizo y grande que parecía ser la única conexión de ese lado del bosque con el otro, estaban ya próximo a cruzarlo cuando de repente Link sintió algo clavarse en su hombro, gruño de dolor, soltó las riendas y cayó al rio.
- ¡Link! – Grito Epona al ver como su amo era arrastrado rio abajo y sin perder tiempo Link corrió rio abajo.
Link intentaba mantenerse a flore, luchando contra la brava corriente, con su transformación y una parálisis extraña que se expandía por su cuerpo, una correntada lo sumergió, volviendo a sacarlo a los pocos minutos, pero ya transformado en bestia, el remolinear era fuerte, más Link no estaba dispuesto a entregarse a las garras de la muerte, así que con tenacidad movió sus ahora patas con todas sus fuerzas; de repente la corriente cambio, halaba más fuerte y sonaba diferente, Link volteo su mirada y miro aterrado que inevitablemente se dirigía a una cascada, el lobo cayó en picada casi sin fuerzas y fue a dar a las faldas de la catarata, hundiéndose como pesada piedra. Después abrió los ojos de golpe, su hocico empezó a burbujear al tiempo que la desesperación invadía su ser y sus pulmones se llenaban de agua.
- No moriré ahogado y mucho menos con esta apariencia.
Con esas palabras recobro el coraje, ignoro el doloroso calambre y con la poca movilidad que aún le quedaba, movió sus patas para emerger de aquel atrapante espacio líquido, con mucho esfuerzo Link logro salir, agarro una bocanada de aire y nado utilizando solo su pata izquierda y sus patas traseras, ayudado por la corriente que por fortuna bajo la cascada era mucho más mansa. Llego a una orilla minado de piedras, raíces húmedas, jadeando y adolorido, arrastrándose a duras penas, hasta que ya no pudo más y se quedó rodeado de lodosas enredaderas, luchando por mantenerse consciente.
- Maldita sea, no puedo moverme, esos malditos Sheikahs seguramente me envenenaron con algo.
La noche era ya omnipresente, desolada, siendo la catarata la única fuente de escándalo y Link inmóvil y cansado, sentía que sus canidos parpados le pesaban cada vez más, a punto de caer en la inconsciencia, de repente una silueta surgió moviéndose grácil por todo el lugar, la aparición arranco a Link de su forzado descanso, sacudió la cabeza con violencia, auto exigiéndose a mantener la consciencia.
La luna en fase de gibosa creciente con su tenue luz revelo la identidad del merodeador, haciendo que el corazón de Link diera un súbito salto, al reconocer al mismo Sheikah con el que había peleado, y el paralizado e indefenso, convencido de que su secreto había sido descubierto, su aflicción se acrecentó cuando el Sheikah enfoco su frio mirar hacia donde él se encontraba, haciendo que instintivamente Link mostrara sus amenazantes colmillos, minutos después apareció el otro Sheikah, todo estaba perdido, nada podía hacerse.
Resplandores fastidiosos de alba interrumpieron el sueño, y con el mover de sus extremidades despertó ese dolor, ese calambre tan raro, el minúsculo sonido de unas cadenas le obligo a enfocar su vista en sus tobillos aferrados a unos grilletes. Entonces Link recordó lo sucedido la noche anterior, llenándolo de ira y miedo, luego con un rápido mirar intento discernir el lugar donde se encontraba, extrañándolo de inmediato, había heno y paja por doquier, estaba en una celda sí, pero más parecía un establo que una cárcel y lo más extraño, una canasta de mimbre frente suyo, en su interior había pan fresco, una pierna de jamón ahumado y una botella oliendo a café, Link se acercó gateando a la canasta, miro con ojos de hambre y escepticismo el delicioso contenido, pero no entendía nada de lo que estaba pasando.
- No es veneno lo que se te esta dando, si es eso lo que estás pensando.
Link levanto la mirada al tiempo que escucho esa voz cargada de resentimiento, las palabras se esfumaron de su boca, al nomas reconocer al dueño o mejor dicho a la dueña de esa voz.
- Si no quieres comer allá tú, más no puede hacerse.
- ¿Ilia? – Fue lo único que pudo preguntar.
Pero la joven lejos de responderle, le miro con desprecio, se dio la vuelta y salió del establo azotando la puerta estrepitosamente.
La mente de Link pasó un par de minutos atada al limbo de la impresión y una vez devuelto a la realidad grito el nombre de la joven, pero Ilia no hacía caso, pese a que podía escucharlo perfectamente desde fuera del establo; al ver que la joven no venía Link no insistió más, se dejó caer en el heno e intento reconstruir los hechos de la pasada noche; primero analizo su encuentro con los Sheikahs, específicamente con el que había peleado, analizando desde su anatomía hasta su comportamiento.
- Cuando caí al rio – reflexiono- seguramente vio cuando me transforme, pero al llegar rio abajo, parecía… desorientada.
Luego analizo su llegada a ese establo y el actuar de Ilia, todo era un rompecabezas que no podía resolver, a menos que le ayudasen un poco, pero al parecer ella sentía un fuerte rencor hacia él, ya que en circunstancias normales no se hubiera comportado de esa manera, más Link la comprendía, puesto que años atrás él estuvo a punto de matarla.
Perderse en sus pensamientos ayudo a mitigar el tiempo de encierro, era pasado el mediodía cuando Ilia llego de nuevo con otra canasta de mimbre llena de comida, Link se levantó al no más verla, haciendo que ella detuviera sus pasos súbitamente, hiriendo profundamente a Link, con su defensiva reacción, Ilia no solo le guardaba rencor si no también un acérrimo temor.
- Ilia.
Pronuncio el prisionero con desgarradora tristeza, pero Ilia lo miro de tal forma que Link no supo interpretar si era odio, miedo, tristeza o las tres cosas a la vez, la joven a regañadientes se armó de valor para dar un paso seguido del otro, logando llegar a la jaula a dejar la canasta al alcance de Link.
- El veneno no era mortal – Dijo - pero era un paralizante doloroso, quizá hoy en la noche o mañana en la mañana dejaras de sentir sus efectos.
Confundido por el repentino diagnostico Link repitió su nombre, tratando de adivinar su sentir, ya que hasta ese momento Ilia se había comportado distante y cortante, pero con esas palabras noto un ápice de ese cariño de antaño, entonces incapaz de soportar esa actitud tan difusa, cuestiono con suma premura.
- ¿No me reconoces?
Ilia no le contesto enseguida, se levantó y solo cuando estaba cerca de la puerta le hablo por última vez.
- Tal como te lo dije hoy o mañana en la mañana el efecto del veneno terminara, después de eso dejare que te larges de aquí.
Ilia se fue, dejando a Link resentido con su actitud, el jamás se hubiera atrevido a lastimarla, todo fue culpa de esa maldición pero ¿cómo haría para hacérselo entender?
La oscuridad empezaba a extender sus dominios sobre la faz terrestre y con ella la forma bestial hacia su relevo como siempre. Ilia se dirigía a dejar la misma canasta de comida, acerco su mano a la manilla del establo, pero antes de abrir un gruñido interrumpió sus acciones, asomo un ojo por la hendidura del portón, quedando al límite del terror con lo que vio, reviviendo aquella horrible primera vez, en que Link dejo de ser él, para convertirse en fiera, entonces halo su manga izquierda dejando al descubierto tres marcas que recorrían su antebrazo, después repaso las yemas de sus dedos, sobre otras marcas cercanas a su cuello, cicatrices físicas y emocionales que nunca pudieron borrarse, luego un aullido la arranco del trance, acrecentando la indecisión de si darle de cenar o no. Y Link paseándose ansioso por el reducido espacio, luchando con los efectos de la luna llena, ya que eran esas noches donde su raciocinio era más frágil, el rechinar del portón hizo vibrar sus orejas, volteo su mirada y vio a Ilia parada con canasta en mano, pero algo diferente había en su mirar; al principio no podía discernir si eran ojos de odio, miedo, o resentimiento, pero esta vez era perfectamente legible su temor, entonces incapaz de soportarlo, haciendo acopio de todo su juicio, Link se echó sumiso con la cabeza baja, aventando sus orejas hacia atrás, abanicando su rabo suavemente.
- Link.
Pronuncio Ilia incrédula y confusa, Link noto un atisbo de condescendencia en su voz, luego aulló lastimeramente con la intención de hacerle entender que no solo conservaba su razón (con mucho esfuerzo) sino que también sería incapaz de dañarla de nuevo, entonces Ilia agarro valor, se acercó a paso lento a los barrotes, y al mirarlo con esa posición sumisa como que si de un perro casero se tratase, se dejó de caer de rodillas y rompió en llanto, Link la miro con ojos de cariño, al tiempo que deseaba poder estrecharla en sus brazos.
A la mañana siguiente Ilia llego a la misma hora de ayer, con una canasta en su mano derecha y un bulto en su brazo izquierdo, Link pensaba que la experiencia de anoche había ablandado su corazón, pero no fue así, ella solo dejo la canasta, evito cruzar su mirada con la suya y sin decir palabra alguna se fue. Link suspiro con tristeza ¿no obtendría jamás su perdón? ¿La maldición le había arrebatado para siempre a esa hermana que tanto quiso? después enfoco su vista al paquete que le dejo, esta vez no solo era la canasta con comida, si no que también ropa limpia y encima de las prendas un par de llaves.
- Ilia – pronuncio con pesar y sin comprender el sentir de su hermana.
Con el estómago lleno y ropa limpia Link salió del establo, un lejano resoplo le hizo mirar a lado suyo, alegrándose al límite al ver que Epona se encontraba bien, Link se acercó, arrimo su cabeza contra la de ella y con suaves caricias le expresaba lo mucho que la extrañaba.
- Cumplí mi palabra de dejar que te largaras de aquí, pero no permitiré que te lleves a Epona.
Link quedo de piedra al escucharla, ella se acercó a la potra, acaricio su cabeza y con gélido tono continuo.
- Me doy cuenta por las circunstancias en las que te encontré, el tipo de vida que llevas, y a los peligros que la expones.
- Ilia por favor, no puedo irme sin ella.
- Hay un pueblo cerca de aquí, puedes conseguirte otro caballo.
- No se trata solo de un medio de transporte, ella y yo tenemos un vínculo especial.
- Te recuerdo que yo también forme parte de su crianza, ella también tiene un vínculo conmigo.
Pronto Link se vio entre la espada en la pared, no podía marcharse sin Epona pero al mismo tiempo sabía que Ilia tenía razón, había arrastrado a Epona a una vida agitada y difícil, Ilia al ver la reticencia del joven por marcharse, saco un cuchillo y le amenazo con herirlo si no se iba, en seguida Link supo el poco dominio que tenía Ilia sobre el arma, pudiendo desarmarla en cualquier instante, pero no quería volver a dejarla con amargos recuerdos. Epona incapaz de tolerar la tensa situación de sus amos, se encabrito y reuniendo toda su fuerza muscular logro zafarse de las riendas, para interponerse en medio de los dos jóvenes, después se arrimó a Link mientras zarandeaba la cabeza enérgicamente y azotaba sus cascos contra el suelo.
- Así que haz preferido a Link antes que a mí -Pensó con pesar, al tiempo que comprendía su sentir, entonces derrotada por la decisión de Epona, le pregunto a Link su próximo destino.
- Al bosque Kokiri – Respondió con seria verdad, temiendo que su respuesta engrosara las dudas de Ilia por concederle la custodia de Epona.
- Dicen que ese bosque esta maldito – dijo sonriendo con amargura.
- Es preciso que valla, talvez allí encuentre una cura para este mal.
Un punto de luz brillo en los ojos de Ilia, al no más oír ese atisbo de esperanza, luego engancho su mirada con la de Link buscando la verdad, después suspiro y le pidió que esperara, entro en la humilde cabaña, tardándose no más de cinco minutos en regresar con una alforja.
- Regresaba de unas diligencias cuando encontré a Epona en medio de la noche, estaba bastante alterada, fue ella quien me condujo hacia ti, fue por ella que decidí ayudarte y eliminar como pude la ponzoña que te estaba atormentando, lo demás es historia que ya sabes, creo que todas tus pertenencias están intactas, revísalas, porque no aceptare ningún reclamo.
Saliendo de su propio estupor, Link revolvió el interior de la alforja, sintiendo un enorme alivio a los pocos minutos al encontrar el libro y la llave que con tanto sacrifico pudo conseguirse.
- Gracias Ilia… yo, siento….
- Si tienes todo listo lárgate de aquí y llévate a Epona antes que me arrepienta – Corto Ilia dándole la espalda, tratando de retener las lágrimas.
Entonces Link comprendió que aún era prematuro intentar enmendar el pasado, así que monto en su caballo y se fue, no sin antes agradecer y prometer reparara el daño algún día, libre de maldiciones, Ilia fingió no escuchar y volteo a verlo solo hasta que jinete y corcel eran una mancha en la distancia.
El día se fue con el pasar de las horas e Ilia confinada en la cabaña, intentaba deleitarse con su cena, pero el inesperado encuentro con Link la tenía enredada entre la nostalgia, incapacidad para perdonar y remordimiento por haberle quitado eso, sentimientos enemigos que no la dejaban tranquila. El repentino golpeteo de la puerta la saco del batallar de sentires, se acercó a la puerta, asomo sus ojos por una ventanilla deslizable y una vez comprobada la identidad del visitante, dejo pasar a un misterioso personaje, cubierto con una capucha negra de la cabeza a los pies, de cuerpo macizo y alto.
- Empezaba a preocuparme.
- Perdona la demora Ilia, pero te explicaremos en el camino, ahora ven, Enzo nos está esperando -Invito aquel misterioso grandulón, posando una recia mano de piedra en el hombro de la muchacha.
Mientras tanto una roja fogata, bailaba ella sola en medio de la oscuridad, emitiendo su cómodo calor, los canidos ojos de Link enfocaban un punto vacío, mientras que su mente no podía salir de la deriva.
- Debes comprenderla, ella ha sufrido mucho me conto algunas cosas.
Arrancado de la ensoñación, Link volvió su mirar, sintiendo un dejo de incomodidad al compararse con un libro abierto de emociones; Epona de nuevo adivino el motivo de su abstracción.
- Es irreconciliable.
- Debes darle tiempo, eso es todo.
Luego miro hacia la alforja donde guardaba el libro y dijo.
- Cuando todo esto termine volveré a la tal ansiada normalidad, pero con ella perderé la única ventaja de este mal.
Epona guardo silencio al no comprender el mensaje de su amo.
- Dime Epona ¿Por qué no quisiste quedarte con Ilia, seguramente hubieras tenido una vida más tranquila?
- No necesito tranquilidad, me duele separarme de Ilia pero yo deseo seguir a tu lado ya que juntos empezamos este viaje y juntos lo terminaremos.
- Ay Epona, Lo único que lamentare es que una vez se rompa la maldición ya no podremos hablar como lo hemos hecho hasta ahora
- Ni tu ni Ilia han necesitado palabras, ya que nuestro vínculo va más allá de estas.
Link pronuncio el nombre de su compañera, embobado de ternura y miro al pringado negro cielo agradeciendo a las diosas por su dulce compañía en este periplo tan difícil.
Y así transcurrió el lapso en varios días, andando tranquilo, tan tranquilo como si el destino mismo se hubiera cansado de interferir en su camino; y llego al fin, por segunda vez a ese bosque, donde resonaban rumores de maldiciones y destinos terribles.
Pero algo había de diferente esta vez, a pesar de ser el mismo bosques, con sus mismos árboles, y el mismo salvaje cuchichear, pero algo faltaba, estaba seguro. Con trote pausado Epona guio a Link entre la espesura, recordando perfectamente la ruta que siguió cuando cargaba a su vapuleado amigo, cerca estaban de su objetivo cuando de presto, apareció una pesada silueta moviéndose en la distancia, Link forzando su vista logro identificar al caminante; era un ogro de piel oscura, quizá rozando los dos metros, con ojos amarillentos y tristes, Link desenvaino su espada, pero Epona zarandeo su cuerpo y resoplo como regañándolo por su bélica reacción. Link comprendió la reprenda, guardo su espada y siguió su camino.
Y llegaron a la entrada de ese santuario, tan rudimentario, destruido por la acción del tiempo, abrazado por algunas plantas trepadoras. Sin gastar un precioso minuto Link agradeció la guía de Epona, desmonto y se adentró sin vacilación.
Link siguió la ruta de la vez pasada, pero ya no escuchaba el lejano aullar de lobo, ni sentía aquel imperioso llamado que lo cautivo la primera vez; la razón se revelo una vez entro a la cámara, la prisionera había desaparecido, siendo las cadenas regadas en el piso, el único vestigio de su estadía, de pronto dejo caer la alforja y sintió como la confusión y la cólera aumentaba como agua apunto de bullir; había pasado otra vez, el destino, quizás las mismas diosas se habían burlado de él.
- Haz cumplido tu tarea, pero haz venido demasiado tarde.
Instintivamente Link desenvaino, mientras trataba localizar la procedencia de ese vozarrón tan profundo
- Te pido perdón, debes pensar que has sido engañado, pero no es así, se llevaron a la hechicera hace un par de semanas y yo no pude evitarlo.
- ¿Quién diablos eres tú? ¡Muéstrate! – Rugió Link al vacío.
- Me temo que por el momento no puedo mostrarme ante ti, pero si puedo revelarte que soy el señor de este bosque.
- ¡Basta de misterios!
El trato suave del misterioso regente no logro calmar la defensiva del muchacho, fue allí que supo que los rodeos no harían más que acrecentar su ira, entonces decidió ir al grano, ofrecerle un nuevo trato.
- Si traes la llave de Zakrom colócala donde estaba la hechicera.
Link bajo la guardia a regañadientes, miro hacia arriba mitad escéptico, mitad esperanzado, recogió la alforja, saco la llave que se escondía detrás de la pasta delantera del libro y la coloco en ese abandonado espacio, al no más hacer ponerlo, un pilar de luz cubrió la extraña llave, haciendo que instintivamente Link interpusiera su brazo para proteger sus ojos del cegador resplandor, cuando el fulgor se esfumo, vio con total asombro que la extraña llave se había transformado en un collar negro que terminaba en un colgante cristal blanco.
- Con la fusión de la magia que la hechicera dejo y la mía, ha sido creado este amuleto, úsalo para repeler los efectos de tu mal, pero te advierto que no debes quitártelo en ningún momento, si no la maldición volverá al instante.
Link tomo el collar, lo observo revés y derecho, preguntándose si realmente funcionaria, si podía confiar en las palabras de este etéreo señor.
- Escucha ahora joven, te suplico que busques a la hechicera y ocultes el libro en las profundidades de la región de Toronbo, no temas, la joya que te dejo Lana servirá de guía para tales propósitos.
Link volvió a levantar la vista, se colocó el collar al tiempo que prometió cumplir la petición, sin embargo, un ápice de duda mancho la promesa, el remedio estaba ya en las manos del joven, entonces ¿qué obligación tenía de cumplir? Sin embargo el enigmático soberano confiaba pese a los riesgos de una posible traición, sospechaba que él tenía algo especial, por eso no quiso valerse de crueles chantaje, dándole a Link libertad de opción.
Notas de la autora:
Hola gente aquí klyvan les saluda y les trae un nuevo capítulo.
Okey hablemos del capítulo, en primer lugar quiero hacer un llamado a la comprensión, la madurez la paciencia :) por el actuar de Ilia ustedes dirán: "puchica ya la caga" xD pero debo recordarles lo que ocurrió en el capítulo 4, pero dejare que usted saque sus propias conclusiones.
Creo que la identidad de los Sheikahs es más que obvia xD
Y por último aquí vemos que Link ha obtenido la tal cura, por lo tanto damos por finalizado el fic y colorín colorado este cuento se ha acabado, pasemos a voces distantes de Metroid xD….. ahhhhhh…. No gentes cálmense, esto arroz no se ha cocido aun xD quizá dirán que la solución ha caído demasiado pronto, si apenas vamos por el capítulo 10, lo único que les puedo adelantar es que este remedio meterá a Link en otro tipo de problemas que se conocerán en su momento.
En otras noticias hago de su conocimiento que los capítulos serán de una vez por mes o mes y medio.
También Quiero dar la bienvenida a EgrettWilliams y a DarkCat cuando se pase por acá.
Muchas gracias gentes por sus comentarios y visitas.
Saludos.
