Descargo de responsabilidad: ® Todo el universo de Shingeki no Kyojin es propiedad de Hajme Isayama. El Soldadito de plomo le pertenece al maestro Hans Christian Andersen.


5. Sueños de muerte.

«Dicen que el tiempo cura las heridas.

No estoy de acuerdo.

Las heridas perduran.

Con el tiempo, la mente, para proteger su cordura, las cubre con cicatrices,

y el dolor se atenúa, pero nunca desaparece.»

—Rose Kennedy.


Estaba en un cementerio arrodillado ante una tumba. Había un nombre escrito en otro idioma, pero aunque lo pude leer, no recuerdo cuál es. Dejé unas flores blancas allí, entonces llegó un hombre mayor y ahí me desperté.


Estaba cavando un agujero en la tierra, pero no estaba solo. Había un muchacho ayudándome. No hablamos. Cuando terminé de cavar, pusimos un hombre dentro. Era mi papá, pero su cara no era como la de mi papá. Tenía una barba y se veía más viejo y estaba usando un sombrero. No recuerdo más nada.


Encontré a mi papá. Estaba muerto, sentado junto a un árbol. Pero no era la cara de mi papá, era otro señor, no sé cómo explicarlo, pero en el sueño sentía que él era mi papá. Su cara… había mucha sangre, y yo tenía sangre en la ropa. De repente ya no estábamos allí, sino que estaba en un bosque solo, frente a una tumba. No era de cemento, sólo había un palo de madera con un nombre que no podía leer. Me desperté.


Estaba en un cuarto muy pequeño que olía muy feo. Estaba durmiendo en un rincón porque la cama estaba ocupada. Tenía hambre, pero no había comida cerca y no podía salir del cuarto. No había nevera ni nada donde poder buscar comida. Tenía mucha hambre así que me paré a despertar a mi mamá. Empecé a sacudirla pero no se despertaba, la llamaba pero no me escuchaba. Después alguien entró y me dijo que mi mamá se murió. Me puse a llorar porque no quería que fuera verdad, pero esa persona fue hasta la cama y quitó la sábana. Mi mamá estaba ahí, con los ojos abiertos, pero parecía que no pudiera ver nada y estaba muy quieta. La llamé pero no se movía y entonces me di cuenta de que esa persona decía la verdad y sí estaba muerta. Empecé a llorar y creo que allí se acaba el sueño.


Estaba en un lugar que parece el campo. Estaba buscando a alguien pero no sé a quién, sólo sentía que era muy importante. Estaba lloviendo muy duro y había mucho barro, pero seguía buscando a esa persona. Llegué a un lugar donde había mucha sangre y barro en el piso, cuando vi a una muchacha y a un muchacho muertos. Me dieron ganas de llorar. Después apareció un monstruo gigante que me agarró y me quería comer. Fue horrible, me dio mucho miedo y me quería despertar pero no podía. Entonces el monstruo me comió y allí me desperté y sentía el pecho como si realmente me hubiera mordido.


Soñé que una mujer gigante me perseguía.


Soñé que salgo en un caballo y me pierdo en un bosque con árboles muy altos.


Estaba en el ejército pero yo era un traidor que quería matar a un hombre muy importante del ejército. Él me descubrió pero no hizo nada porque me dijo que mis amigos se murieron.


Estaba en el campo y estaba lloviendo mucho. Estaba buscando a un muchacho que era mi hermano pero yo no tengo hermanos en realidad. Había un gigante como el del vídeo sobre pinturas que nos mostró la maestra, y escupió en el suelo a un muchacho rubio que parecía que estaba muerto. El gigante me atacó pero yo me defendí. Le gané pero me sentía triste por el muchacho muerto.


Soñé con una mujer muy alta que no tenía piel y se le veían los músculos pero no recuerdo qué fue lo que soñé.


Otra vez estaba en ese cuarto pequeño, acostado en la cama. Me acababa de despertar y tenía mucha hambre. Me paré a despertar a mi mamá porque seguía dormida pero ella no se levantó. Le quité la sábana para que le diera frío y así se despertara, pero me di cuenta de que estaba muerta. Tenía los ojos abiertos muy fijos y su cara se veía muy horrible. Me quería despertar pero no podía hacerlo, no quería ver a mi mamá muerta.


Soñé que estaba hablando con una muchacha, pero no me acuerdo de su cara. Le estaba diciendo que mi mamá murió y que no tengo más familia. No me acuerdo de más nada.


Soñé con una chica muerta en un bosque.


Volví a soñar que mi papá, mi mamá y mis hermanos estaban muertos.


Soñé que estaba en un día de campo con una muchacha, pero de repente ella se cayó de una rama muy alta y murió.


Estaba volando por un bosque, no sé cómo. Estaba volando muy alto, pero iba bajando hasta casi tocar el suelo. Los árboles eran muy grandes y había espadas y pedazos de tela tirados en el piso. Miré a un árbol, y había una muchacha arrodillada allí. Me acerqué para verla mejor, y me di cuenta de que estaba muerta. Tenía mucha sangre en la ropa, en la cara y en el pelo. Me dieron ganas de llorar y me quería despertar porque no quería verla así. Cuando me desperté, estaba llorando de verdad.


Soñé que una mujer rubia mataba a una chica y luego me perseguía a mí.


Estaba entrenando en el ejército para ser piloto como quería. Había un hombre rubio hablando conmigo y mis compañeros y nos decía que fuéramos valientes. No sé por qué, pero no me gustaba estar allí, aunque en realidad sí quiero ser un piloto. Luego salimos a un bosque, y estábamos todos usando cables como los que usan en las películas para que parezca que la gente vuela. Sentí el viento pegarme en la cara y moverme el pelo, y me empezó a gustar estar allí. Luego aparecieron unos gigantes y empezaron a comerse a la gente.


Había unos gigantes comiéndose a mis amigos. Me dieron miedo porque eran muy grandes y eran invencibles. Mis amigos trataban de luchar contra ellos pero los gigantes se los comieron a todos y me quedé solo.


Soñé que tenía una hermana y un hermano, pero vino un gigante y se los comió.


Estaba peleando con un gigante muy feo y lleno de sangre y le gané, pero no me sentía feliz por ganarle, sino que me sentía muy triste y no entendía por qué.


Estaba en clase y el maestro me dice que los gigantes se llamaban titanes.


Vi la cabeza de una muchacha pelirroja en el suelo con los ojos abiertos.


Soñé con el gigante que sale en una de las pinturas del programa que nos enseñaron en la escuela, pero el gigante se estaba comiendo a una muchacha de pelo rojo y a un muchacho de pelo rubio.


Estaba en el huerto de la escuela pero cuando me acerqué a uno de los árboles, había una muchacha allí. Sentí que me quería ir, pero terminé caminando hasta ella. Estaba doblada hacia atrás como esas muchachas que salen compitiendo en la televisión. Tenía sangre en la ropa y el árbol también estaba manchado de sangre. Tenía sangre en la nariz y en la boca y en el pelo. Me hizo sentir culpable y triste. Me da pena decirlo pero mi mamá dice que lo escriba porque puede ser importante, por favor no se vaya a reír de mí doctor, pero cuando desperté vomité aunque cené lo mismo de siempre.


Estaba de pie frente a una tumba, dejando unas flores blancas. Había más tumbas alrededor, y había varias personas conmigo, dejando rosas y llorando. Todos estamos vestidos con un uniforme militar. Me sentía muy triste por la muerte de alguien, pero no recuerdo quién es. No quería que nadie me viera así, así que aproveché cuando llegó un muchacho menor que yo para alejarme de la tumba en la que estaba.


Soñé que había varias personas muertas tiradas en el piso, y unos muchachos los tapaban con sábanas blancas.


Había una muchacha muerta, tapada con una sábana. Tenía un uniforme y yo le quité un distintivo de su chaqueta y me lo guardé.


Había un hombre llorando por algo, no sé por qué. Me sentí mal por verlo así y le regalé un pedazo de tela azul con blanco, y eso le hizo sentir mejor. Pero yo no me sentía bien porque sentía que ese pedazo de tela era muy importante para mí.


Soñé que me graduaba de la escuela, pero a la vez no era el grado de la escuela. No sé cómo explicarlo, pero estaba el director y la señorita Simmons, y nos entregaban unas insignias en lugar de diplomas pero todos parecían muy felices. La insignia eran unas alas, pero no recuerdo cómo eran porque me desperté cuando las miré.


En el sueño estaba de regreso a Estados Unidos aunque en realidad nunca he ido a ese país. Estaba muy apurado y cuando llegué a la ciudad estaba destruida como si hubiera pasado una guerra. Había soldados luchando y me uní a ellos, pero no recuerdo contra quien luchábamos o si usábamos armas.


En el liceo estamos leyendo los viajes de Gulliver. Gulliver es un hombre de estatura normal, pero llega a un país donde los habitantes son tan pequeños que para ellos Gulliver es un gigante. Soñé con los personajes del libro, pero estaba todo mezclado con las pesadillas que a veces tengo, y yo era un liliputiense luchando contra un gigante como Gulliver. El gigante estaba desnudo pero no tenía órganos reproductivos aunque lucía como un hombre. El gigante se comía a dos chicos que en el sueño eran mis mejores amigos, había mucha sangre y órganos internos desparramados en el piso. Se me revuelve el estómago de sólo recordarlo.


Soñé que intentaba salvar a una chica de un monstruo, pero no podía hacerlo. El sueño se repetía, pero aunque lo intentaba con todas mis fuerzas no podía salvarla, y ella acababa muerta siempre. Me sentía culpable por no poder hacer nada para salvarla.


Me iba a casar pero mi novia moría y nunca pudo llegar a la iglesia.


En la clase de arte nos hablaron de Francisco Goya, y vi esa pintura que tenía años que no veía. Volví a soñar con gigantes que comen gente, pero en el sueño no se llamaban gigantes sino "titanes". Eran muchos y sólo los podías matar cortando en la nuca, pero era muy difícil hacerlo porque, pues, son demasiado altos.


Volví a soñar con esos horribles gigantes, pero yo podía vencerlos a todos hasta que llegó uno que parecía mujer y su cuerpo era como el sistema muscular que me venció. En el sueño me lastimaba la pierna peleando con ella, y cuando me desperté me dolía.


Estaba moviéndome por un bosque. Siento que ya he tenido este sueño antes aunque no lo recuerdo. Estaba buscando a alguien, cuando vi a un chico negro colgado de un árbol como si lo hubieran ahorcado cabeza abajo. No sé cómo puede ser posible algo así, pero es una pesadilla después de todo y las pesadillas son sueños y en los sueños nada tiene sentido. En fin, llegué a lo que parece un claro y había un hombre cortado a la mitad en el suelo. Cerca de allí había otro hombre muerto, pero era más viejo. Me quería despertar porque es horrible ver tanta gente muerta y ya estoy cansado de esto, pero no podía hacerlo y el sueño siguió. Me detuve al pie de un árbol enorme, con una chica arrodillada. Su columna estaba muy doblada hacia atrás. Estaba muerta también, tenía los ojos abiertos, eran azules creo. Sentía que era mi culpa que estuviera muerta, y al darme la vuelta, sentí que era mi culpa también que los otros estuvieran muertos. No recuerdo más nada.


Soñé que mi novia moría, aunque en realidad no tengo una. Pero en el sueño me sentía muy triste por su muerte, y cuando me desperté todavía me sentía así aunque sé que esa persona no existe y sólo es producto de mi mente.


Volví a soñar con esos malditos gigantes, ya estoy harto. Nos perseguían a mí y a otras personas, y alguien dijo que teníamos que liberar peso o algo así para poder huir. Entonces de unas carretas empezaron a arrojar cadáveres al suelo, hasta que no quedó ni uno.


Volví a soñar con la chica en el bosque.


Otra vez soñé con la chica del bosque.


Soñé que la chica del bosque estaba viva pero me culpaba de su muerte.


Soñé que soy algo así como un general escogiendo gente para un escuadrón especial. Estaba leyendo una carpeta con un nombre, pero no podía recordar cuál fue el nombre que leí aunque sé que sí pude leerlo. Una chica entró, estaba usando un uniforme militar como yo. Siento que he soñado con ella antes, pero no recuerdo bien. Su cabello era corto y tenía el color de una zanahoria. Era muy bonita.


Lucas le dio el último sorbo a su taza de café y se pasó la mano por el canoso cabello. Si fuera él mismo quien terminara soñando con gigantes que masacran gente esa noche, los diarios de su antiguo paciente tendrían la culpa.

Había estado leyendo casi sin parar todos esos días. Aún faltaban dos diarios por leer, pero decidió que lo dejaría por los momentos. Desde que aceptó ayudar al ahora treintañero Aleix Low, estuvo sumergido de lleno en su caso, leyendo sus diarios, tomando notas, formulando hipótesis. Los cuadernos eran muy viejos, pero aun eran legibles, su ex-paciente siempre tuvo una buena caligrafía, aun en esos momentos cuando sus manos infantiles temblaban de horror. Había ocasiones en que la letra cambiaba, por una más estilizada y con menos errores ortográficos, presumiblemente de su madre. Casualmente, la letra cambiaba en los sueños más horribles, como el de la chica decapitada o el de la madre muerta.

Había sido un largo trabajo, no sólo el chico había relatado sus pesadillas, sino que también había hecho un breve resumen de lo que había hecho y comido ese día. Lucas formuló la hipótesis de que factores externos influían en sus sueños, y si lograba encontrar un patrón, podría ayudar a eliminar las aterradoras pesadillas suprimiendo aquellas cosas que las provocaban. Con el tiempo, múltiples cosas se vieron vetadas de la vida de Aleix, como los caballos, las gachas de avena, el té negro, el libro de Jonathan Swift, las películas de Destino Final (aunque igualmente no las recomendaba para ningún niño) y el cuadro "Saturno devorando a su hijo". Incluso hubo un tiempo en que el pequeño Aleix no podía ver nada relacionado con el sistema muscular humano, porque eso le hacía soñar con una mujer gigante que le aterrorizaba hasta la médula.

Un caso muy interesante y por sobre todo, raro, pensó siempre Lucas. Sueños repetitivos con temas interconectados entre sí, gigantes que devoran gente y que son casi imposibles de vencer. Gente amada que no existía en la vida real a la que veía morir de formas horribles, destacando entre éstas una muchacha que al parecer tuvo un horrible accidente por las múltiples veces que Aleix mencionó de una forma u otra su columna quebrada.

Las pesadillas iban y venían. Había meses enteros en que no volvían, y los sueños de Aleix eran cosas triviales como la escuela o su vida hogareña. Incluso pasaron cerca de dos años sin soñar nada, hasta que leyó ese libro en el liceo y las pesadillas volvieron. Lucas descubrió aquí cierto patrón, las pesadillas con gigantes empezaron cuando tenía nueve años y vio un documental en la escuela sobre arte, pararon por un tiempo, volvieron cuando leyó sobre Gulliver, y otra vez regresaron cuando en el noveno grado, en clase de arte, estudiaban a Francisco Goya. Lucas le escribió una carta a la profesora encargada, sin entrar en muchos detalles, explicándole que uno de sus estudiantes (no dijo cuál), estaba en una terapia y le ayudaría mucho que evitara el tema. También le pidió discreción, solicitud que fue aplicada con obediencia por la maestra. Eso ayudó un poco, aunque las pesadillas no se eliminaron por completo hasta que Aleix tuvo unos quince años.

Pero ahora, quince años después, volvieron. Lucas se preguntó qué pudo haber sucedido, cuál fue el detonante para que las pesadillas regresaran. Estaba cien por ciento seguro de que todo empezó un año antes de que Aleix llegara a sus manos, cuando apenas tenía siete años de edad y su padre murió. Los primeros sueños que Aleix le contó eran sobre encontrar a su padre muerto, sobre su funeral y su entierro, aunque muchas veces el niño le explicó que la cara del hombre en sus sueños no era la de su papá, sino la de otro hombre. Lucas lo asoció con la negación a aceptar la muerte de su padre reflejada en "otro rostro", y trató con él en esa área en específico para ayudarle a aceptar la pérdida, y tal vez así, los sueños pararían. Pero, en lugar de ello, llegaron en formas diferentes.

El reloj dio las doce de la noche con un campaneo que sonó estruendoso en la vacía habitación. Sobresaltado, casi sintió miedo ante el sonido que se repitió once veces más. Era increíble lo que unos diarios podían causar, pensó Lucas. Cansado, guardó el diario que acababa de terminar de leer, y organizó sus notas en una carpeta aparte. Apagó la luz y salió de la habitación, en dirección a su dormitorio, esperando tener una noche de sueño tranquilo y no tener que soñar con lo que leyó, después de todo, él mismo había tenido sus propios demonios nocturnos con los que luchar como para añadirse uno más.


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Quisiera aclarar algo, por si acaso hay dudas. Los sueños que Leví, alias Aleix, tuvo de niño, son en su mayoría fragmentos de su vida anterior como Leví Ackerman mezclados con las pesadillas que tuvo en esa época, éstos están narrados en pasado, mientras que las cosas que vean escritas en presente son los pensamientos de, digamos, "esta vida".

Antes de irme quería comentarles que me abrí otra cuenta aquí en Fanfiction, exclusiva para mis traducciones rivetra. Pueden buscarme como "Chica Plutonio Traduce", allí subo traducciones nuevas cada semana~ síganme!

—Fanfiction, 06 de Agosto de 2015.