Descargo de responsabilidad: ® Todo el universo de Shingeki no Kyojin es propiedad de Hajme Isayama. El Soldadito de Plomo le pertenece al maestro Hans Christian Andersen.
19. Alma: Nuevo Escuadrón
Nunca imaginé que tendría que remplazar a los miembros de mi escuadrón. Eran los mejores, después de todo. No los escogí por simple emoción, lo hice porque conocía su fuerza y su valor. Pero tras los acontecimientos con el fracaso de la expedición 57 y un nuevo atentado por llevarse a Eren, tuve que escoger nuevos soldados.
Los graduados de la 104 estaban lejos de alcanzar el nivel de mi antiguo escuadrón. Tal vez esa chica Ackerman se acercaba bastante, pero lo que tenía de fuerte lo tenía de imprudente y terca. Eren era lo único en que pensaba, no sabía seguir instrucciones, y estaba casi seguro de que tenía ganas de cobrarse la paliza que le di al mocoso ese en el juicio. Sin duda era uno de los soldados más fuertes de la Legión, pero su obstinación por salvar a Eren por encima de todo la cegaba causándonos problemas a los demás. Como por ejemplo, la lesión en mi pierna que me mantuvo semanas fuera de combate.
Tenía mucho que aprender todavía, como seguir órdenes por ejemplo. De no ser por su imprudencia, sería uno de los mejores soldados, con un nivel comparado a los veteranos incluso. Era claro que entre su círculo de amigos era muy admirada y respetaba por su fuerza. Durante nuestra estadía en el cuartel de Hermina escuché muchas cosas, entre esas, que se había enfrentado en combate cuerpo a cuerpo con Annie Leonhart. De hecho, fue ella quien evitó que huyera escalando de la muralla, cortando sus dedos.
En cuanto al resto, era un grupo bastante variado. Habían sobrevivido juntos al ataque a Trost, la expedición 57, y finalmente, el ataque al Castillo de Udgard. Aún les faltaba mucho por aprender, pero se las habían arreglado para seguir en una pieza hasta los momentos. Eran jóvenes, inexperimentados, pero decididos a luchar por la causa de la Humanidad y eso era lo que importaba a fin de cuentas.
Jean Kirstein era fuerte, pero sus constantes discusiones con Eren me tenían hastiado. Krista Lenz, o mejor dicho, Historia Reiss, era mucho más que una legionaria con la suficiente suerte de contar con la protección de un titán cambiante. Connie Springer y Sasha Braus… ni qué decir de esos dos. La una se la pasaba quejándose de tener hambre, y el otro trataba de controlarla inútilmente, pero manejaban bien el equipo de maniobras y Braus era buena con el arco. En conjunto, eran un escuadrón muy peculiar, pero trabajan bien en equipo y resultaron ser útiles en cada misión que se nos presentó de allí en adelante.
Armin Arlet no era el más fuerte de todos y todavía me pregunto cómo ese sabelotodo con apariencia de niñita se las arregló para sobrevivir los años de entrenamiento, pero tenía una mente amplia y despierta, capaz de barajar todo tipo de posibilidades y teorías en cuestión de segundos, y formular las respuestas más convenientes en cada caso. Mentalmente era un prodigio, al punto que Erwin tomaba en serio sus planes y los ponía en práctica. Fue él quien ideó todo eso de usar a Eren como el reparador de la muralla.
Según él, las murallas estaban hechas de titanes cristalizados, teoría que Hange comprobó tras unos análisis y el hallazgo de titanes dentro de los muros. Lo que proponía era que Eren entrenara para controlar esa capacidad, y usarlo para tapar la brecha en la Muralla María. Con este plan, no se gastarían recursos humanos y monetarios, y retomar la muralla sería cosa de un día como mucho. Era una idea un tanto disparatada, pero una idea al fin. Y el tiempo se agotaba, la situación con los refugiados estaba empeorando y era necesario actuar pronto. Por lo que, nuevamente, la esperanza de todos estaba puesta en Eren.
Hange se encargó de su entrenamiento, vigilando sus transformaciones y estudiando cada pequeño progreso. Las constantes transformaciones agotaron física y mentalmente a Eren por completo, hasta el punto de causarle hemorragias nasales. Sin embargo no se rindió, e insistió en seguir con los experimentos pese al desgaste físico. Todo esto se llevó a cabo en secreto, ya que el descontento popular hacia la Legión y Eren en particular creció con lo ocurrido la noche del ataque al Castillo de Udgard. Además, con la muerte del padre Nick, terminamos por confirmar nuestras sospechas. Estábamos atrapados en medio de una lucha política, donde no sólo Eren era el objetivo, sino también Historia Reiss. Mantenerlos ocultos a ambos y a la vez descubrir el verdadero rostro del enemigo se volvió nuestro trabajo.
Y no fue fácil. La Legión de Reconocimiento se volvió un blanco, y tuvimos que escondernos, mezclarnos con los civiles para pasar desapercibidos. También hubo una ocasión en que tuvimos que usar a Arlet y Kirshtein como señuelos, disfrazándolos de Historia y Eren respectivamente. Fueron semanas enteras de incertidumbre, de ocultarse, de hacer planes e intentar predecir el siguiente movimiento del enemigo.
La expedición para retomar la muralla María tuvo que esperar. Con los descubrimientos sobre la verdad de la monarquía, y los planes para tomar el poder y así cumplir los propósitos de la Legión con éxito, la expedición 58 se vio aplazada por 3 meses o más.
En esos tres meses se descubrieron muchas cosas. Nuevos enemigos, nuevos aliados, las identidades del titán colosal y el titán acorazado fueron descubiertas, además de la identidad de un cuarto titán cambiante entre los miembros de la 104. Vaya suerte, cinco de esos mocosos resultaron ser todos titanes. Reiner Brown. Berthold Fuber. Annie Leonheart. Eren Yeaguer. Ymir.
Ymir. La misma del diario de Ilse. La tuvimos frente a nuestras narices todo este tiempo y no nos dimos cuenta. Por supuesto que nadie más aparte de los altos mandos sabíamos sobre el diario, por lo que sus compañeros nunca sospecharon nada. Pero cuando oí su nombre, supe que no era quien aparentaba. Y así resultó ser, Ymir era un titán cambiante de poca altura y fuerza, pero capaz de hablar. Y, dejando de lado la estatura, era exactamente igual a Ilse. Piel morena, cabello corto oscuro, pecosa. Desconocíamos sus intenciones o de qué lado estaba. Eren casi no recordaba nada de su conversación con ella cuando fue secuestrado por los cambiantes, pero Historia estaba convencida de que su amiga estaba siendo chantajeada y no era mala en realidad.
Una cosa sí es cierta, Ymir guardaba muchos secretos, empezando por el hecho de que un titán le rindió reverencia a una chica cuando la confundió con ella. ¿Por qué un titán haría algo así? Hange preparó un montón de teorías que no se tardó en presentarnos, trasnochándonos en el proceso. Maldita sea, nunca entiende lo que es "ser breve". Al final, la respuesta resultó ser bastante inesperada, y puso de cabeza todo en lo que una vez creímos o juzgamos como correcto. El origen real de los titanes, la verdadera historia tras la creación de las murallas, el pasado tras Annie Leonhart y compañía… todo resultó ser de la forma que menos esperábamos. Aquel sótano guardaba secretos demasiado oscuros, cosas que me quitaron el sueño por días y que me hicieron cuestionar todo.
Nuestros ideales, nuestra lucha, de qué lado habíamos estando peleando todo este tiempo. Todo es un laberinto confuso y estrecho donde los que dejamos atrás murieron peleando una batalla sin causa. Petra, mi escuadrón, Erwin y tanto otros… ¿realmente su sacrificio valió la pena o seguimos engañándonos a nosotros mismos?
—Fanfiction, 22 de diciembre de 2016
