Descargo de responsabilidad: ® Todo el universo de Shingeki no Kyojin es propiedad de Hajme Isayama. El Soldadito de Plomo le pertenece al maestro Hans Christian Andersen.
20. Alma: Reencuentro
El camino hacia el sótano estuvo plagado de obstáculos, cambios drásticos, y sobre todo, sacrificios. Perdimos más hombres en esa misión que en ninguna otra, incluyendo a Erwin. Debí haberle roto las piernas como prometí.
Pero de nada sirve lamentarse ni pensar en lo diferente que podría ser las cosas de haber tomado otro camino. Erwin ya no está aquí y si lo estuviera me reprocharía que recriminarse por las malas decisiones del pasado es fútil y carece de sentido. Se burlaría, incluso, diciéndome que me estoy poniendo sentimental o alguna estupidez como esa.
Su funeral fue breve y tranquilo. No había muchos miembros con vida en la Legión como para alargar la reunión tampoco. Los de la 104 le rindieron honores y Hange dio algunas palabras. Es increíble ver cuánto le apreciaba esa loca.
Todo esto no puedo evitar recordarme a Kenny, a quien también había perdido poco atrás. El muy malnacido decidió aparecer por fin, y encima causó unos cuantos desastres. Reveló información importante con respecto a los Reiss, los titanes y toda la cosa, e incluso nos proveyó del suero que más tarde salvaría la vida del cabeza de coco y nos proveería del poder del titán colosal.
Kenny apareció en un momento de incertidumbre para los soldados de la Legión, con el firme propósito de llevarse a Eren y a Historia. Preparamos una trampa para encontrar a Rod Reiss, padre de Historia y el verdadero rey, haciendo que los mocosos fueran "capturados" por nuestro nuevo aliado, Dimo Reeves, pero las cosas terminaron mal. Fueron secuestrados, Reeves terminó muerto y encima se inculpó a la Legión de su asesinato.
Kenny fue muy astuto. Sabía que íbamos por Rod, y nos esperó todo ese tiempo con calma, dejando que ejecutáramos nuestros planes para luego desbaratarlos en un abrir y cerrar de ojos. Se encargó de que la muerte de Reeves pareciera hecho por nosotros para lavarse las manos y a la vez restringir nuestros movimientos. Al tener que evadir la justicia no podíamos ponernos en evidencia saliendo en público, así que tuvimos que ocultarnos y movernos en las sombras, además de que Kenny y su gente nos buscaban para eliminarnos.
El plan inicial para encontrar a Eren y a Historia fracasó. De nuevo, Kenny sabía que íbamos hacia él, y preparó todo para hacernos caer en su trampa. Asesinó a Nifa en mi cara con un arma nueva y sus compañeros hicieron lo mismo con varios soldados del cuarto escuadrón de la Legión que nos acompañaban en ese momento. Incluso intentó matarme, pero logré esquivar las balas. Sus compañeros trataron de dispararme también, y me vi obligado a ocultarme en un bar para salvar mi vida.
Nuestro encuentro fue… interesante. No esperaba verlo ni tampoco me alegró el hacerlo. Kenny no dejaba de hacer bromas estúpidas, cosa que no me hizo ni pizca de gracia. Desde que llegó no dejó de dispararme, y ahora quería hablar. Vaya chiflado. Resulta irónico ver cómo terminaron nuestros caminos, yo en la Legión de Reconocimiento y él en la Policía Militar, pese a que en el pasado se cargó a unos cuantos de sus miembros. Harto de sus disparates, y siendo la única forma de escapar, conseguí dispararle con un rifle, pero logró protegerse de alguna manera usando una silla. Aunque no murió quedó inconsciente por el impacto, y finalmente logré huir de allí y reunirme con mi escuadrón.
Tuvimos que reordenar nuestros planes. Para salvar a Eren y a Historia teníamos que preparar un mejor plan y conseguir información como fuera posible del enemigo. Sanes, uno de los oficiales de la Primera División de la Policía Militar que habíamos logrado capturar y el responsable de la muerte del padre Nick, no fue muy colaborador al respecto pese a las torturas a las que lo sometimos. Aunque la información que nos dio resultó de ayuda, ahora necesitábamos nombres, horarios, algo que nos permitiera estar un paso por delante del enemigo.
La información que requeríamos terminó llegando de una fuente inesperada. Marlo Sand y Hitch Dreyse, miembros de la Policía Militar y ex compañeros de Annie Leonhart fueron enviados tras nosotros luego del alboroto del bar, pero logramos volver los planes de la PM en su contra. Sin necesidad de amenazas ni torturas se volvieron nuestros aliados, sobre todo Marlo, un idealista que soñaba con cambiar las cosas desde dentro. Ambos desconocían el paradero de Annie, de hecho pensaban que había sido comida por un titán. Cuando supieron la verdad, no dudaron en colaborar con nosotros, e incluso Marlo se unió a la Legión luego de que todo el asunto con Historia y Eren terminara. Y aunque Hitch no parecía tan entusiasmada como él, tampoco se nos opuso. Gracias a ellos, pudimos dar con el lugar de reunión de la Policía Militar Central.
Paralelamente a eso, Erwin junto a Pixis puso en práctica un plan para derrocar a la monarquía que resultó ser exitoso. Se llevó una buena golpiza en el proceso y por poco es ejecutado, pero al final valió la pena. Fue llevado ante la falsa nobleza, en el distrito Mitras, y estando allí Anka irrumpió informando que la Muralla Rose había caído. Ante esto, los falsos nobles ordenaron cerrar las puertas de la Muralla Sina para impedir que la gente huyera hasta allí buscando refugio. Esto puso de manifiesto su verdadero rostro, pues aunque la noticia era falsa, demostró que no les interesaba la gente ni las vidas, solo proteger sus propias vidas y sus riquezas. Inmediatamente fueron arrestados por la máxima autoridad dentro de la milicia y destituidos de su cargo. La Legión también fue absuelta de sus crímenes, gracias a que el plan de Hange para demostrar la inocencia de la Legión con respecto al asesinato de Reeves también fue exitoso.
Con una preocupación menos de la que hacerse cargo, y gracias a la información recopilada por Hange sobre el paradero de Eren e Historia, pudimos centrarnos en su rescate. Esta vez, nos fuimos mejor preparados, llevando pólvora incluso. Marlo y Hitch nos acompañaron, al igual que Hange y los hombres de Erwin. Resulta que los mocosos se hallaban recluidos en una mazmorra bajo una vieja capilla que pertenecía a los Reiss, custodiados por el mismo Rod. En el camino les advertí al grupo sobre Kenny y sus armas para que estuvieran preparados. Les dije que no debían subestimarlo y que él sería el mayor obstáculo en el rescate de Eren, cosa que los desmotivó un poco pero continuaron con la misión. Continuamos hablando sobre él, y descubrí que Mikasa y sus padres tuvieron problemas y hasta fueron perseguidos por causa de su raza. No muchas horas después descubriría que de hecho, yo también era un Ackerman, y que por lo tanto, compartía lazos sanguíneos con ella y con Kenny.
Lo supe de una forma que no me esperaba. De niño, solía pensar que Kenny tal vez era mi padre, y cuando crecí dejé de pensar en ello y al final no tenía idea de qué rol cumplía él en mi vida. La respuesta que finalmente llegó fue algo inesperado, algo que nunca me imaginé. Finalmente, después de tanto tiempo supe la verdad. En su lecho de muerte, con graves quemaduras y herido a causa de la transformación de Rod Reiss en titán, Kenny Ackerman me reveló que mi madre era su hermana menor. No lo comprendía. ¿Por qué entonces me abandonó? Kenny dijo entonces que no estaba preparado para ser un padre para mí.
Kenny murió esa misma tarde. No pudo sobrevivir a sus heridas, aun teniendo en posesión un frasco con el suero de titán que podría cumplir su sueño de alcanzar poder. Se rehusó a utilizarlo, y en su lugar, me lo dio justo antes de morir.
No pensé que su muerte me afectaría. Días atrás habíamos intentado matarnos mutuamente y ese mismo día las cosas no fueron diferentes. Yo ya no pensaba en él como mi viejo mentor con quien inevitablemente me había encariñado en aquella época, y seguramente él ya no pensaba en mí como su pequeño sobrino. Sin embargo, en esos segundos finales que marcaron la verdad y su muerte, lo sentí cercano nuevamente. En realidad no había estado solo del todo, aun había tenido alguien que era parte de mi familia. Fue como si hubiese sido llevado de vuelta a mi niñez, cuando Kenny me cuidaba y me enseñaba cosas, cuando me dejaba su sombrero y me felicitaba por un trabajo bien hecho o una tarde de aprendizaje exitosa. Fue como si todos esos años de incertidumbre y dolor hubieran sido borrados, como si las líneas enemigas ya no existieran y Kenny y yo fuésemos cercanos de nuevo.
No pensé que su muerte me afectaría, pero me afectó. De rodillas frente a él, sentí que de cierta forma había perdido a alguien importante. No lo entendía. ¿Cómo podía sentirme así hacia alguien como Kenny después de todo lo que hizo?
Pero no puedo dejarme detener por eso. Que seamos familia no quita que Kenny haya sido un desgraciado y un asesino. Entre sus muchas muertes se encuentra la de la madre de Historia, por ejemplo. Además, el trabajo nunca para y menos ahora con todo este asunto de Historia y el suero. Así que, cerré los ojos de Kenny, me levanté de allí y me reuní con el resto de mi escuadrón.
Como siempre lo he hecho.
—Fanfiction, 22 de diciembre de 2016
