Pavlov
Cuando Pacifica salió del salón a buscar a un mayordomo para limpiar el desastre que Dipper y ella hicieron. Cuando encontró a unos mayordomos los mando para limpiar la alfombra.
Subía las escaleras y deteniéndose en los primeros escalones, observando a las personas del pueblo y los originales invitados hablando entre sí. Y Pacifica veía algo raro, que el viejo Mcgucket hablaba con el alcalde de Gravity Falls. El no bailaba y reía con su sonrisa espeluznante, y pareciendo más... cuerdo. Después de darse cuenta de que no veía a Dipper en ninguna parte, empezó a buscarlo con la vista. Al darse cuenta de que no se encontraba en la habitación decidió buscarlo, mientras bajaba por la escalera se resbaló, pero deteniendo su caída sosteniéndose del barandal, y decidiendo de buscar primero nuevos tacones en su cuarto.
Mientras caminaba a su cuarto y evitando que se resbalara otra vez un pensamiento cruzó su mente y diciendo en voz baja.
— Creo que tuve que limpiarme más en la alfombra de mis padres.
Pacifica empezaba a reír por haber pensado en eso mientras llegaba a su habitación y abriendo la puerta. Cuando la abrió alguien la agarraba del brazo y hombro, jalándola hacia adentro de su cuarto y aventándola en la alfombra de su habitación. Levantaba su mirada viendo a sus padres.
Presto empezó a caminar a donde estaba Pacifica, mientras que Priscilla se quedaba quieta.
— ¡Por qué lo hiciste! — Preston lo decía mientras la agarraba de sus hombros de Pacifica.
— Suéltame papá. — Pacifica intentando soltarse de su agarre moviendo sus hombros, pero sin lograrlo y solo consiguiendo que ella misma se lastimara.
— Pensamos que ya habías aprendido con la última vez. — Lo decía Priscila mientras se acercaba a lado de Preston.
— Mamá no… por favor. — Lo decía mientras abría los ojos y templando; ya que no sabía cuál de todos los métodos de su padre elegiría para castigarla, pero sintiendo que era muy malo.
— Nada de por favor. Tuviste que hacernos caso, a hora, Cuál será el método esta vez — Lo decía Preston y rascándose su barbilla.
— Querido, qué te parece. — Se acercaba Priscila al oído de su esposo y diciendo su opinión.
— ¡Que!, No lo haremos… al menos no esta vez, recuerda que tenemos a invitados. — Lo decía Preston resaltando su argumento.
— No, ya sé cuál será el mejor método trae la silla. — Lo decía Preston moviendo su cabeza hacia una silla que se encontraba cerca de su armario.
Priscilla solo caminaba por la silla y poniéndola detrás de Pacifica. Después empezó a caminar a la puerta de la habitación de Pacifica.
— Bien, enseguida vuelvo. — Lo decía Priscilla mientras salía de la habitación y cerrando la puerta.
— ¡Papá! por favor, no. — Lo decía Pacifica mientras su voz se quebraba por el miedo.
— Realmente pensé que habías aprendido. — Hablaba Preston con un tono cansado. — Pero lo que hiciste. No simplemente dejaste que entrar el pueblo, sino también los más poderosos nos vieron sangrar algo que nuestra familia no los podemos tener ese lujo. — Lo decía mientras su voz se enojaba.
Se escuchó un ruido fuera de la puerta de Pacifica.
— ¿Quién es?
— Soy yo cariño. — Cuando terminó de hablar entraba por la puerta.
Entró Priscilla con un maletín negro y largo de 60cm de largo por 25 de alto por 14 cm de ancho, camino con algo de dificultad y dejó el maletín a la derecha de Preston.
— Bien comencemos. — Lo decía Preston con su tono normal de voz, mientras que Priscilla asentía con su cabeza.
— No por favor, no otra vez. — Pacifica hablaba con voz temblorosa mientras que su padre la sentaba en la silla de su cuarto.
Preston dio un suspiro mientras ponía el maletín en la cama de Pacifica y abrió de par en par. Dentro del maletín tenía un cable de extensión eléctrica ocupando casi la mitad del maletín, el espacio que sobraba estaba una batería, similar a la de un carro, del otro lado ocupando la mayor parte una cuerda de algodón de unos 7 metros de lago.
Preston saco primero las cuerdas de algodón que medía 7 m. Primero empezó amarando la muñeca derecha, dándole vueltas por su brazo y el recarga brazo de la silla y siguiendo con la cintura después de dar una vuelta a su cintura dio otra al respaldo de la silla y terminado con la mano izquierda donde 3 vueltas como en la mano derecha. Después sacó la extensión eléctrica y después un encendedor de electricidad, que se encontraba debajo de la extensión. Conectó una de las puntas de la extensión al encendedor y del otro lado después varios metros se separaba en dos cables, uno de los extremos lo puso en el dorso de la mano derecha; por un adhesivo que tenía. Y el otro extremo lo puso es su mano izquierda. Al final saco la batería y la batería tenía una clavija donde se podía conectar el encendedor.
— Cariño puede salir para asegurarse que nadie nos interrumpa.
— Está bien. — Cuando terminó de hablar Pricilla Salió de la habitación.
— ¡Papá por favor! — Lo decía Pacifica mientras empezaba a sollozar.
— Lo siento, pero tienes que aprender la lección.
Preston estiró la mano izquierda para acercarse al encendedor mientras con la mano derecha sacaba una pequeña campana del bolsillo interno de su saco. Consecutivamente cuando bajaba el encendedor tocaba la campana por un segundo. Pacifica solo pudo apretar los puños y chocar sus dientes para soportar el dolor, cuando terminaba de tocar la campana subía el encendedor, la dejaba descansar por unos 5 segundos. Y volvió a bajar otra vez el encendedor, así siguió por unos 5 minutos dejándola descansar el doble del tiempo de las anteriores veces y después de unos 7 minutos donde Pacifica sentía que era una hora, por el dolor que sentía y el tiempo que descansaba parecía poco, cuando termino Preston se acercó frente a Pacifica y le dijo con una voz sin emoción.
— Espero que sea la última vez que haga esto, o si no are caso a tu madre del castigo que ella diga.
— Sí, padre. — Lo decía Pacifica mientras agachaba la cabeza.
— Bien.
Prosiguió a quitarle la extensión de cable que Preston tenía en las manos y desconectando del encendedor y el encendedor de la batería, guardándola en el maletín como estaba antes de sacarla después prosiguió a desatar a Pacifica y enrollando la cuerda, cuando termino lo aguardaba en el maletín y cerrándolo, después aguardo la campana dentro del bolsillo interno de su saco, se dio la vuelta mientras agarraba el maletín y abrió la puerta, dejando a Pacifica sentada en la silla en frente de su cama.
— Y bien. — Lo decía Priscilla con insatisfacción en su rostro.
— Sí, tenemos que seguir con los preparativos, no sabemos cuánto tiempo nos queda.
— Vamos. — Lo decía mientras seguía a su marido al estudio de la mansión.
Data el título del capítulo (Pavlov) se refiere a los experimentos de los perros de Pavlov. Igual lo que hace sus padres a Pacifica con ella.
