Final de la noche
Pacifica estaba en la silla en donde lo dejaron sus padres con la cabeza baja, sólo pensando en voz alta, solo para no sentirse sola.
— Acaso, podré seguir. Podré salir de este lugar. No lo sé, si podré hacerlos sola. — Lo decía Pacifica con una voz cansada no por los electrochoques sino por no saber si podrá seguir con su vida.
— Señora Pacifica, ¿se encuentra bien? — Lo decía un mayordomo tocando afuera la puerta de Pacifica.
— Si, estoy bien. — Mientras se levantaba de la silla y dirigiéndose al armario. — Solo estaba… cambiándome mis tacones. — Lo decía mientras sacaba unos tacones negros dentro de su closet.
— Está bien señora noroeste, es que hay alguien que quiere ver la.
— Si. Saldré pronto. — Cuando terminó de hablar solo se escuchó unos pasos alejándose.
Pacifica ante de irse a la fiesta se miró en un espejo en la puerta de su closet para ver si no tenía ninguna marca que hicieron su padre y que nadie se diera cuenta que estaba llorando. Simplemente se limpió el delineador corrido ya que sus ojos no se veían hinchados o rojizos.
Pacifica salía de su cuarto, cuando llego por las escaleras se dio cuenta de una mano asomándose en toda la multitud, ella se dirigió al lugar donde estaba la mano, un poco nerviosa ya que nadie antes la había llamado así. Cuando llegó al lugar de donde venía la mano se llevó una gran sorpresa ya quien lo buscaba era Mabel y sus amigas Candy que estaba a la izquierda y a la derecha estaba Grenda sonriendo.
— Pacifica, ¿Dónde estabas? te estábamos buscando. — Lo decía mientras la abrazaba y lo levantaba.
— ¡Mabel bájame!, ¡por favor!
— Lo siento Pacifica, es solo que ha sido una gran noche. — Lo decía con una risa ligera. — bueno, olvidando el pequeño incidente.
— ¿Lo del fantasma?
— ¿Qué?, no me refiero a que no tuvimos suerte con ningún chico.
— Hablen por ustedes, Grenda tuvo el numero de un chico guapo. — Lo decía Grenda alzando los brazos con un tono de triunfo.
— Está bien, está bien. — Lo decía Pacifica mientras se reía de como actuaba Grenda y pensando que era una Broma. — Oye Mabel, sabes donde esta Dipper.
— No lo sé, pero seguro está en la mansión viendo que hay de interesante, ya sabes ya que seguro será la última vez que estemos aquí.
— Está bien. Los vemos después adiós, Mabel. — Meneando su mano de un lado a otro mientras se marchaba a buscar a Dipper.
Pacifica caminaba por los pasillos buscando a Dipper, en medio del pasillo sintió un escalofrío, lo cual se le hacía raro ya que antes había sentido que alguien la observaba, pero nunca había sentido escalofrío, al menos no lo había sentido hace muchos años. Pacifica se quedó observando hacia el fondo de un pasillo. Mientras que Dipper salió del lado opuesto en donde miraba Pacifica, antes de que ella viera a Dipper guardaba un collar de oro y delgado en el bolsillo de su pantalón.
— Pacifica, ¿Qué… haces aquí? — Lo decía con nerviosismo Dipper.
— A que te refieres, si es donde vivo.
— No me refiero a que porque en este lugar, ya que hay una fiesta, tal vez no sea lo que tú quieres, pero…
— Dipper. — Cuando dijo su nombre guardó silencio. — Olvídalo, quieres.
— E-está bien, pero porque no estás en la fiesta.
— Simplemente es raro que la persona que ayudo hacer esto no esté con los demás celebrando.
— Bien, entonces iré a la fiesta los vemos ahí Pacifica. — Se detuvo un momento. — por cierto, disfruta este momento fue una noche dura, ok.
— Sí… Pero así es siempre con mi vida. — Lo decía en un susurro que Dipper no podía escuchar. — ¡Dipper! — Lo decía con voz fuerte.
— ¿Que pasa Pacifica? — Se detuvo y mirándola con miedo.
— Te importaría que salgamos juntos mañana.
En otro lugar de la mansión estaba los señores noroeste en una habitación apartada de la fiesta. Un pasillo largo donde solo se encontraba un reloj de péndulo grande a la derecha y enfrente una ventana con las cortinas recogidas mostrando que afuera estaba lloviendo, un relámpago iluminó el pasillo mostrando a los noroestes, pero también una sombra triangular que los seguía. Los señores noroeste se dirigieron al reloj, Preston solo hizo a un lado el reloj a la izquierda. Y mostrando una puerta metálica donde el señor noroeste escribió 4 números en idioma hindi, era ath, chh, tin y nau. Una puerta se abrió con una luz amarilla entraron los señores noroeste a la habitación, la sombra se dirigía a donde se abrió la puerta cuando intentaba entrar simplemente no podía pasar intentaba otra vez, pero obteniendo el mismo resultado. La puerta se empezó a cerrar y poco a poco la sombra se desaparecía como humo junto con la luz que desaparecía.
— Cariño, seguro que nadie los puede observar en este lugar.
— Tranquila nadie sabe de este lugar y además este es el único lugar donde Bill no los puede ver.
