El regreso
— Espera, no entiendo. — Pacifica hablaba con confusión e intentando asimilar que estaba pasando en ese momento. —Eres Stan, Stanford pines
— Si, pero ¿Quién eres tú? — Ford hablaba con normalidad e intentando comprender que pasaba.
— Yo soy pa… — Se detuvo Pacifica de momento y balbuceando decía —Yo soy parte de tu familia, me llamo Hilda pines.
— Mucho gusto Hilda. Tú fuiste quien reparo el portal, o alguien más lo hiso. — Hablaba Ford con confusión e interés.
— Bueno tal vez no me creas. — Se sobaba el brazo izquierdo con su mano derecha, ni entra encontraba el valor de volver a hablar de nuevo —Pero fuiste tú el que hiso eso, entonces eres de un universo paralelo o que.
— Por casualidad él también tenía esto. — Decía Ford mientras él se acercaba y sacándose su guante derecho. Para mostrar sus 6 dedos, y moviéndolo enfrente del rostro de Pacifica.
Pacifica solamente movía su cabeza de un lado a otro, junto con una expresión de sorpresa.
— Bueno después revisare si este es mi universo, que paso aquí. — Decía Ford viendo alrededor y dándose cuenta de donde estaba.
— Bueno, digamos que tú de 5 dedos tuvo un pequeño problema con el gobierno. Decía Pacifica moviendo su mano derecha en círculo y al terminar señalaba una televisión mostrando a los federales entrando a la cabaña.
Ford solo se pasó la mano por su rostro junto con un quejido, y caminando hacia una computadora. Mientras Pacifica miraba hacia el portal, el portal seguía encendido solo por pequeñas luces de color rojizo y cambiando a dorado. Solo sentía escalofríos junto con un gran miedo mientras que el portal se apagaba. Ford solo caminaba hacia la computadora principal y dando la espalda el portal mienta se apagaba.
— Bien creo que tengo una idea de salir de esto, Hilda puedes esperar por unos minutos aquí. —Decía Ford con un tono molesto y frustrado.
Ford caminaba hacia el elevador y presionando el botón del elevador, cuando abrió su puerta. Ford solo camino adentro y presionando un botón de arriba, el elevador se encendió por un momento y subiendo solo unos centímetros ante de que se apagara. Solo dio un bufido, y se estiro hasta tocar el techo de elevador y con un par de golpes haciendo mover la tapa de arriba, dio un salto para sujetarse y levantándose. Miraba arriba los cables del elevador y dando un salto sujetándose de las cuerdas del elevador subiendo hasta llegando al segundo piso. Utilizando el brazo derecho para sujetarse de las cuerdas, mientras con el izquierdo sacaba la llave y abriendo la puerta de su estudio. Cuando abrió la puerta, Ford solo se balanceaban y dando un impulso para entrar a la habitación. Cuando entro solo tiraba cuadros y cajas buscando el rayo borra memoria.
Pacifica solo observaba a los agentes hablando que encontrara el arma de destrucción masiva, y que arrestarán a todos a quien encuentre. En ese momento Pacifica se sentía preocupada y triste por no saber qué le pasó a Dipper, Mabel e incluso a quién creía que era Stan.
Cuando Ford encontró el rayó borra memoria lo aguardo en el bolsillo interno de su gabardina y saltando hacia el elevador sujetándose de las cuerdas y deslizándose hasta llegar al tercer piso. Cuando salió Ford del elevador vio a Pacifica viendo el portal con un rostro triste.
— Hilda estás bien. — Hablaba Ford poniendo su mano derecha a su hombro.
— Si, solo estoy preocupada por lo que pasó.
— Tranquila Hilda, pronto terminaré con este problema con el gobierno, y hablaremos después de lo que paso.
Ford se acercaba a la computadora secundaria, sacando unos cables y conectándolo el borra memoria
— Hilda tendrás que cubrirte los oídos, lo trasmitiré en una frecuencia que se encuentra los comunicadores de los agentes. Ya, tápate los oídos. — Después que Ford terminara de hablar se agachó y se tapó los oídos con sus manos, y Pacifica solo obedeció lo que Ford dijo.
En la parte de arriba los agentes revisaba el ático, tirando todo lo que se encontraba y moviendo las camas, los agente Trigger y Power estaban en la entrada de la cabaña. Cuando estaba por entrar escucharon un ruido que venía de sus comunicadores seguido de la destrucción del comunicador de Power, Dejándolo aturdido.
Después del pulso sónico salió Ford de la cabaña con unas hojas en la mano y dirigiéndose a los agentes Trigger y Power.
— Todos escuchen, DC dice que la anomalía venía de una interferencia del satélite. Al parecer ustedes idiotas no se dieron cuenta que esa interferencia de energía fue causada por la radiación de los meteoritos al pasar cerca del lente de la cámara. Pero por su buena suerte la Casa Blanca me envió para que no terminara en ridículo, así que necesito todos los archivos originales y tendré que pedirle sodas sus copias.
— Eh sí, tenemos aquí está el archivo del caso —Decía Power sacando de su bolsillo interno una memoria y dándosela a Ford
— Bien llamen a sus hombres y sáquelo de aquí, para que comience con mi trabajo.
— Sí señor, hombre nos retiramos. — Todos los hombres de Power salieron de la cabaña subiéndose a las camionetas y otros subiendo en los helicópteros. El agente Power y Trigger se dirigió a su camioneta, mientras Power buscaba algo en su bolsillo de su pantalón. — Hey, Trigger tu conduces. — Cuando termino de hablar Trigger lo miraba y viendo que Power le arrojaba las llaves de la camioneta
— Sí señor.
Ford sólo miraba que los helicópteros despegaban y todos los agentes en las camionetas encendían los motores para irse.
— Ya se fueron todos. — Decía Pacifica saliendo de la cabaña con una peluca castaña.
— Si Hilda, ya se fueron… ¿Por qué la peluca? — Ford decía lo último señalando su cabello.
— Es que me gusta más este color que mi verdadero cabello, ya sabes por estilo.
— Bueno después de todo he estado fuera por 30 años.
— Espera, entonces sí es tu dimensión.
— Bueno eso párese, tengo solo una duda para saber si es mi dimensión, pero lo haré después. — Ford empezó a caminar a dentro de la cabaña y se detuvo unos pasos adentro. — Hilda vendrás, tengo que saber cómo terminamos así y que hacía el otro yo en este... lugar.
— Si ya voy. — Pacifica fue de tras de Ford. — Hey, como se supone que te llame Stan 2 ...o Ford.
Pacifica le explicaba a Ford de que era la cabaña del misterio, una trampa de turista con monstruos inventado. Y de que ella fue enviada aquí a pasar el verano.
— Ya veo, bueno entonces tendré que cerrar este lugar para seguir con mis investigaciones. — Se levantaba Ford de la mesa.
— Hey espera. — Pacifica se ponía en pie para evitar que Ford se fuera.
— Que ocurre Hilda. — Decía Ford con confusión.
— Es que sería raro que cierres la cabaña sin ninguna razón, además tienes empleados. — Pacifica hablaba con agitación y intentando que cambiara de opinión
— Está bien, mañana vendrán, cierto. — Decía Ford caminando a la salida de la cocina.
— Se supone que vendría hoy, pero ya ves en qué terminó. — Lo decía mientras seguía a Ford.
— Tienes un lugar para dormir, verdad. — Ford lo decía esperando que los federales no lo hubieran arruinado su cama.
— Si, duermo en el ático, pero no sé qué tan bien esta después de todo. — Hablaba con normalidad.
— Mejor te acompaño para limpiar algo. — Decía Ford empezando a subir las escaleras.
— No es necesario, yo podré sola. — Pacifica decía con nerviosismo y tirando manga de Ford Asia ella.
— Está bien, estoy aquí abajo si necesita mi ayuda. — Ford solo bajo las escaleras y dirigiéndose a otra habitación.
Pacifica subía al ático corriendo y al estar enfrente de la puerta dudaba en entra y templando todo su cuerpo, agarro el picaporte. Al abrí la puerta Fue tacleada por pato.
—Hola pato —Pacifica lo decía mientras pato la lamia.
Cuando pato termino de lamerla volteando su cabeza de un lado a otro, volviendo a ver a Pacifica y corriendo a la planta baja.
—! Que hace un cerdo en la casa ¡ — Se escuchaba la voz de Ford abajo.
—Es mi mascota, no la lastime —Se levantaba y viajando las escaleras para evitar que lo lastimara.
El resto de la tarde pasó, Ford y Pacifica se sentaron para comer unos paninos.
—Hilda lo he decidido, no me gusta esto —Pacifica lo miraba esperando que no le pidiera volver a lo que pensaba que era su hogar en las montañas o que se deshiciera de la mascota de Mabel. —Mantendré este lugar abierto por un tiempo más, al menos hasta que se olvide las personas del pueblo lo que pasó.
—Está bien, pero qué pasará conmigo —Decía Pacifica con ansiedad en su voz
—Bueno, ya que el otro yo le prometió tenerte todo el verano. Tendré que cuidarte —Decía Ford con un rostro de no estar seguro de eso. —Creo que es hora de dormir, ya que me tendrás que ayudar a cómo actuar y preparar esta cabaña para seguir con la farsa
Cuando ambos terminaron de comer se levantaron y se fue del comedor. Pacifica fue al ático acompañada de pato, cuando cerró el cuarto se cambió a su pijama. Cuando terminó de cambiarse se veía en el reflejo del espejo. Se miraba y recordaba a Mabel y a Dipper. Conteniendo las lagrima se quitaba la peluca, dejándola en la parte de arriba de la cama y apagando las luces, cuando la apago se dirigió a la cama de Dipper para dormir, cuando se acomodó en la cama miro a lado viendo la cama de Mabel, y volviendo a sentirse sola. Se tapó con las sabanas hasta la cabeza sin voltearse. Después de eso Pacifica sintió que el colcho se movía, sacó la cabeza viendo a pato con un rostro triste.
—Creo que ambos necesitamos un abrazo —Decía sacando sus brazos de la sabana y abrazando a pato. —Pronto volverá te lo prometo
Pacifica se quedó dormida abrazando a pato, mientras que, en la planta principal, Ford estaba viendo la cabaña, caminaba a la máquina expendedora de dulce con una caja grande de color rojo. Tecleó el código, cuando se abrió, Ford saco una cuerda larga enrollando un extremo a la caja y bajándola. Al terminar Ford solo bajaba utilizando las cuerdas del elevador. Al estar en el piso del portal levantaba todo lo que estaba en el suelo cerca de él, y al terminar abrió la caja sacando una llave inglesa.
En la mansión noroeste Preston estaba pensando en el estudio de su padre junto con Priscilla.
—Crees que Bill ya esté en nuestro mundo —Hablo Priscilla con desagrado
—No, ya que ese bastardo siempre le encanta hacer sus entradas en grande. —Hablaba con desinterés
—Entonces qué crees que sucedió, piensa que todos los pines estarán mu-. —Priscilla hablaba con normalidad hasta que fue interrumpida por su esposo.
—No, seguro que Bill dejo a alguien vivo para usarlo después. —Hablaba con confianza en lo que él decía.
—Empezaremos los preparativos por si acaso llega —Decía Priscilla poniéndose de pie.
—Haremos eso después. —Preston se levantaba de su silla, y caminando hacia un cuadro. —Bien cuantos muerto fueron en la semana. —Hablaba con desinterés.
—Solo dos, ya que el escudo de tu padre ayuda mucho para mantener a todos fuera del camino. Priscilla solo veía a su esposo mover el cuadro y poniendo un código.
—Si, como declararemos su muerte. —Decía sin interés.
—Lo declararemos como accidente laboral, claro tenemos que borrar la memoria de los guardias que estuvieron con ello para que no recuerde. Y pagar unos cuantos meses a sus familiares para que no hagan ninguna pregunta. —Decía Preston sacando un objeto
—Sí, sabes es curioso que ese día que conocí a Ford me pasara tantas cosas, pero al final yo terminé con eso. — Decía mostrando un borra memoria
—haf, si resulto bien —Decía Priscilla con un rostro de tristeza
—Tranquila no ocurrirá de nuevo —Hablaba en tono confortador y poniendo un mano en su rostro.
—Solo espero que Pacifica este bien. —Decía Priscilla con tristes a y mirando a Preston.
—Tranquila la encontraremos a fin a cabo todos nosotros tenemos un destino que cumplir. —Decía mientras el quitaba su mano se su esposa, y movía a la palanca del borra memoria.
En la cabaña del misterio, Ford había arreglado el elevador y limpiaba todo el desorden hasta que encontró los diarios 1 y 2, dejó de limpiar para seguir buscando en los alrededores, pero sin encontrar el último diario. Ford solo agarro los diarios mirando su reflejo, decía en voz alta.
—Que planeas Bill, y para qué quieres a mi hermano.
