Anelo

En una cabaña echa de madera se encontraba una chica de 12 años, de cabello dorados de piel blanca, y del otro lado de la habitación se encontraba igualmente una cama echa de madera, pero con una chica de cabello castaño y ojos café oscuro.

En otra habitación se levantaba un chico igualmente de la misma edad que las dos mujeres, con la diferencia que se encontraba caminando a donde estaba la habitación de las mujeres.

— Pacifica, Mabel. ¿Están despiertas? — Dipper movía el picaporte y abriendo la puerta.

En la habitación Dipper veía con una mirada divertida como Mabel estaba durmiendo, con las cobijas casi afueras de su cuerpo y la almohada tirada de la cama. Mientras que Pacifica dormía envuelta en todas las cobijas.

— Paz, Mab. Despierten es hora de comer. — Mabel solo se movía la cabeza del otro lado mirando a la pared, mientras que Pacifica se mantenía quieta sin moverse de cómo estaba.

Dipper empezó a caminar a donde estaba Pacifica acostada, cuando se acercó lo suficiente para estar casi cara a cara se acercó a su oreja y abriendo su boca, y seguida de una mordida que la hizo abrir sus ojos y mover su cabeza hacia el otro lado en junto con un chillido adorable.

— !Dipper por qué hiciste eso¡ — Pacifica mostraba un rostro de ira mientras que Dipper solo intentaba no reírse. — por qué no despertaste mejor a Mabel primero.

— ¿Por qué yo? si ya estoy despierta. — Se ponía de pie Mabel mientras bostezaba. — !Dipper! tan temprano ya la molestas.

— Mabel, si sabes que es más divertido hacer esto a paz que a ti.

— Solo porque es tu novia. — Mabel daba una sonrisa igual a todas de su vida — Oh,Es cierto. Feliz aniversario de un mes de salir junto. — Bajaba de su cama y poniéndose de puntilla y sacado de debajo de su cama, un cañón de confeti que cabía perfectamente en su mano y jalando el gatillo.

— Mabel, eso será… mañana. — Decía Pacifica haciendo cálculos en su mente, con una mueca de pensamiento.

— Bueno, nunca es demasiado tarde ni temprano para festejarlo. — Mabel recargaba su cañón y jalando el gatillo. — Feliz pre-aniversario de un mes.

Pacifica, Dipper y Mabel se rieron mientras bajaba por las escaleras aun con sus piyamas, exceptuando a Dipper que llevaba su ropa de siempre. Mientras bajaba se dirigieron hacia el comedor y comieron con Stan y Ford, en el comedor Ford sirvió huevos estrellados junto con pan tostado. Al terminar todo el grupo de jóvenes salieron de la cabaña y dirigiéndose al lago dentro del bosque.

— Es bueno que volvieran otra vez. — Pacifica hablaba caminando al par de Mabel y Dipper, pero sujetando la mano de su novio.

— Si, extrañaba a mis tíos y a mi querido pato. Aunque Dipper extrañaba las maravillas de Gravity Falls.

— Mabel. — Gritaba Dipper con un sonrojó

— Que, yo me refería a los misterios, no pensaba en paz. — Mabel daba una sonrisa burlona y desviando la mirada de su gemelo.

Cuando llegaron al lago dentro del bosque, era medio día. Era un lago que se podía ver hasta el otro lado. Rodeado por unos cuantos metros de arena.

— Bueno creo que es hora de nadar. — Dipper se quitaba su camisa dejando ver su pecho.

— Dipper que estás haciendo. — Pacifica desviaba la mirada hacia el otro lado, y cubriéndose los ojos con su mano.

— Que, no pienso nadar con la ropa puesta. Y Que hay de malo, traigo puesto un traje de baño abajo de la ropa.

— Pero no tenía que cambiarte enfrente de nosotras. — Pacifica seguía si voltear la mirada a él, pero descubriendo sus ojos.

— Vamos Pacifica si ya me cambié también. — Hablaba Mabel quitándose su zapato y sus calcetines, haciendo notar que tenía un traje de baño de una pieza de color rosa.

— Que no te molesta cambiarte enfrente de tu hermano

Mabel sólo volteo la mirada a Dipper y regresaba a Pacifica en un gesto confundida

— Pero sólo vio el traje de baño. Vamos paz, vamos a nadar. — Dejaba sus calcetines arriba de su ropa y corriendo hacia el lago.

— Vamos, si sólo es un traje de baño. — Hablaba Dipper empezando a caminar al lago, y deteniéndose donde estaba la arena.

— Bien. — Sin decir nada más Pacifica se iba caminando de tras del árbol más cercano, mientras que Dipper volteó la mirada a su hermana. Y ella mirándolo a él y alzando sus hombros.

Después de poco tiempo volvió a la mirada de los gemelos. Tenía un traje de baño completo de color blanco, que cubría todo el pecho y el abdomen, tan solo dejando descubierta su espalda y sujetado por unas ligeras tiras que pasaba por sus hombros en forma de x.

— Dipper deja de mirarme. — Levantaba la mirada Pacifica y dirigiéndola a su novio.

— Lo siento, paz — Volteaba la mirada y la dirigía a donde estaba su hermana, y viendo que tenía una sonrisa de oreja a oreja. — Ni una sola palabra.

El resto de la tarde se la pasaron jugando, sin nada raro que pasara. Cuando el día estaba por terminar salieron de lago para salir caminando hacia sus casas. Mientras caminaba por el camino de tierra, Pacifica estaba caminando cerca de Dipper mientras que Mabel se mantenía detrás de ellos para ver qué sucedería.

— Paz, como están tus padres. — Dipper hablaba con incomodidad, pero queriendo hablar del tema.

— Es complicado. Realmente es difícil después de que se fueron. — Hablaba con una voz algo molesta.

— Tu padre sigue-

— Dipper, sabes desde que recuerdo él ha actuado de una forma seca, como estuviera decepcionado y molesto de yo fuera...yo.

— Lo siento paz, no quería que te sintieras así.

— Gracias, Dipper. — Contestaba Pacifica acercándose más a él.

— Te amo Pacifica.

— Yo… yo los extraño.

Pacifica se levantaba de la cama de un sobre salto, movía su cabeza de un lado a otro. Se pasaba las manos por su rostro y soltando un suspiro mientras volvía a acostarse en su cama. Cuando estaba a punto de dormir escuchaba que alguien tocaba la puerta. Se levantaba de un salto y abriéndola de golpe.

— Dipper. — Abría la puerta de golpe y con una sonrisa. — Ho… hola, Ford —dejaba de sonreír y sonando su voz más apagada.

— Hola Hilda, tuviste ese sueño otra vez. — Ford estaba entrando a la habitación con solo una playera de tirantes y un par de pantalones de vestir.

— Si. — Caminaba devuelta a su cama, y sentándose en la orilla.

— Hilda sé qué extrañas a tus primos. Pero sabes que no puedo abrir el portal de nuevo, ya que es un riesgo. — Caminaba a donde estaba, y se sentaba a su lado. — Pero tranquila encontraré una manera de traerlo devuelta. — Le ponía su mano derecha a su hombro izquierdo, y levantándose después de un momento — Ven vamos a comer, ya que tenemos que volver abrir la tienda.

Cuando Pacifica y Ford terminaron de comer se dispusieron a prepararse, Ford se ponía el traje del señor misterio. Exceptuando el pequeño sombrero. Mientras que Pacifica se peinaba el cabello para poder ponerse su peluca junto con una blusa azul cielo, una falda que tapaba las rodillas de color blanco y por últimos unos zapatos coló negro. Cuando Hilda iba abajo para ayudar a Ford con los turistas regreso a su ropero buscando una chamara que ponerse, sacando dos del ropero, una era color azul más fuerte y la otra era de color morado. Sostenía las dos chamaras en cada mano subiendo y bajándola. Hasta que escucho que Ford la llamaba. Haciendo que corriera hacia abajo sin ante de aventar la chamara azul a su cama y llenándose la morada y cerrar la puerta del cuarto, y regresando, corriendo hacia su cama dejando la chamara morada sobre la cama y llevándose la azul. Corría escalera abajo llegando con Ford.

— Qué bueno que ya llegaste Hilda, necesito ayuda con esto. — Se ponía a su altura y dándole el listo del moño.

— Enserio, si ya tiene 3 días sin saber cómo hacerlo, deja me ver. — Agarraba el listón y lo ponía sobre el cuello de la camisa.

— Oye no me culpes, al estar entre dimensiones nunca tuve que utilizar esto. —Seguía haciendo el nudo del moño.

— Y de nuevo con lo mismo, ya te lo dije. Si tu hermano puede hacer eso porque no uno de nueve doctorados. — Terminaba de ajustar el moño y alejándose un poco de él.

— Son doce. — Se ponía de pie Ford y bajando el cuello de la camisa.

— A un más a mi favor.

— Está bien... ey Hilda crees que fue buena idea darle a Wendy hasta el fin de semana.

— No lo sé, Stan la hubiera echo trabajar. Pero es mejor así, o si no se hubiera dado cuenta por cómo actúas, y por eso. — Pacifica decía lo último levantando su mano derecha y meneando todos sus dedos rápidamente.

— Ni me lo recuerdes, casi nos atrapa.

*Flash back *

— Hilda estás despierta

— Si, ti… tío Ford

— Ya preparé el desayuno

Cuando Pacifica termino de vestí se bajó hacia el comedor junto con el cerdo de Mabel. Sobre la mesa se encontraba un plato lleno de pan francés, huevos revueltos y un puré de papa a la mantequilla, debajo de la mesa se encontraba un plato de plástico con el nombre escrito de pato.

— No sé qué come los cerdos, así que le di lo que encontraba que se había aplastado por lo de ayer.

— Bueno párese que está feliz por esa comida.

Pacifica y Ford se sentaron junto sin decir nada dejando a pato que fuera el único que hacía ruido, cuando pato termino de comer se fue de la cocina. El siguiente en termina fue Ford, pero el se mantenía sentado esperando que terminara.

— Hilda puedo hablar contigo.

— Que pasa tío

— Tenemos que hablar sobre lo de ayer. Se que no te gusta, pero…

— Lose, en que comenzamos. — Hablaba Pacifica en forma algo triste, pero recordando de que no conocía casi nada de todo lo que pasó.

— Bueno creo que tengo que empezar con el inicio de mi vida. Bueno yo nací Nueva Jersey, en un lugar llamado playa trozo de vidrio. Con mi hermano gemelo Stanley.

Ford seguía hablando de cómo fue su vida con su hermano, cuando se protegía de los abusivos, su día en la secundaria, sobre la pelea y de que el arruino su oportunidad de entrar a una buena universidad. Llegando a como sus padres llegaron a echar de la casa a su hijo, sin pensarlo. Cuando Pacifica escucho la última parte de que él y su padre no les importo echar a su hijo a la calle se sentía algo triste por Stanley.

— Al principio me sentí bien por qué echaron a mi hermano. — Ford lo desea con un tono de alivio y de nostalgia, Lo que hiso que Pacifica lo viera con sorpresa y algo de desagrado. — Fue bueno hasta que desperté el día siguiente, esperaba que Stan ya hubiera regresado. Cuando baje, mis padres o tal vez sólo mi padre tiró todas las fotos donde estaba mi hermano. Pase el resto de mi tiempo solo, lo único que me ayudaba a no pensar en él era cuando trabajaba. Cuando entré a la universidad empecé a superar eso. Pero en algunos momentos lo extrañaba. Nunca se supera la partida de un ser querido. — Ford se quitaba sus anteojos con su mano derecha mientras que secaba algunas lágrimas con su misma mano. Hasta que se controló. — Bueno cuando termine la universidad y salir con varios doctorados, me encontré con un dilema no sabía que hacer podía crear aparatos médicos para alargar más la vida, crear prótesis biónicas incluso considere crear una empresa como DARPA.

— Y entonces decidiste hacer los diarios.

— Sí, cuando llegué a Gravity Falls era todo lo que me esperaba un lugar donde cosas inexplicables sucedían. Pero al pasar el tiempo me daba cuenta de que no había hecho nada más que catalogar, ya que aun así no tenía la respuesta más importante. Por qué solo aquí. Un día cuando entre a una cueva con una pintura rupestres había una imagen de un ser que poseía todo el conocimiento. Al pasar el tiempo buscando más de ese tema me encontré con que esa criatura existía hace Miles de años haciendo tratos y trayendo un cambio al mundo.

— Quien es. — Hablaba Pacifica esperando que no fuera quien pensaba.

— Creo que sabes cómo se llama. — Ford sacaba un libro de pasta gruesa con una mano de seis dedos y con un gran desgarre que pasaba por el número 2, y moviendo las hojas hasta la página donde estaba Bill.

— Hola, Dipper, Mabel, Stan, Hilda. Están aquí. — Hablaba Wendy desde la puerta principal. — ¿Chicos están bien?

— Quién es ella — Decía Ford levantándose de la silla y sacando de su gabardina un arma futurista y brillando de color azul...

— Tranquilo te lo explicaré más adelante solo déjame hablar. — Se levantaba Pacifica de su silla y levantando las manos, evitando que Ford fuera a la otra habitación. — Voy a hablar con ella tu ve a cambiarte y que no vea tus...

— Si, entiendo. — Cuando terminó de hablar Pacifica salió de la cocina y llegando con Wendy.

— Hola Hilda, qué pasa. ¿Dónde están tus primos y Stan?

— El...él está en su cuarto. Y bueno Dipper y Mabel ellos quisieron ir de campamento.

— Que, por que

— Mabel desafío a Dipper que ella era más fuerte y algo de gemelo más fuerte.

— Otra vez con el gemelo alfa, alguna idea de cuándo volverán

— No tengo ni la menor idea

— Eso no es bueno. Bueno voy a buscar a Stan.

— Aquí estoy, Wendy. — Ford entraba a la habitación donde estaba Wendy y Pacifica.

Ford tenía la misma ropa de Stanley con la diferencia que el tenía unos guantes de cuero negro echo de piel, excepto el dorso y los cuatro dedos que estaba cubierto por gamuza. Y con su mano izquierda en su espalda.

— Por qué los guantes — Hablaba Wendy señalando la adición algo extraña.

— Creo que es buena idea tener un poco más de clase. — Contestaba Ford a Wendy, pero conservando su mano derecha detrás de su espalda.

— Entonces... quiere que empiece a limpiar por la tienda de regalos. — Wendy empezaba a caminar hacia la otra habitación.

— No, creo que serraremos la cabaña por un tiempo para limpiar. Por qué no te tomas hasta el fin de semana.

— Enserio, señor Stan se siente bien. — Wendy alzando una ceja y mirándolo con duda.

— Si, si. Solo quiero traer nuevas cosas y eso tardara un tiempo.

— No quieres que limpie, aunque sea un poco.

— si, por que no. Solo levanta algunas cosas de afuera y déjalo donde siempre han estado y te puedes ir. — llevaba Ford a Wendy con una mano en su hombro a la puerta y después cerrándola. dejando ver su mano izquierda que tenía el rayo borra memoria.

— Hey, planeabas borrarle la memoria. — Hablaba Pacifica con pánico.

— No, solo si sospechaba algo raro. — Hablaba rápido intentando que no se alterara más. — Por cierto, de quienes hablan. — Hablaba Ford de pronto recordando lo que dijo Wendy.

— Es una historia larga, pero no te molesta los guantes — Pacifica hablaba de forma pausada e intentando no hablar de ellos.

— No cambies el tema.

— No trataba de hacerlo.

— Me molesto un poco, pero cuenta la historia, sí. Era cierto lo que decía.

— Bien, bueno. No estaba sola con Stan, primero llegaron mis primos y después de mucho tiempo yo llegué aquí. Cuando tuvimos problemas con los federales Dipper y Mabel estaban abajo. Pero no sé qué le paso a Stan. Así que tenemos que mentirle también a Soos

— Soos, es una persona grande rechoncha, casi parecido como un hámster sin pelo y una playera color verde.

— Como lo sabes.

— Hilda tus primos no eran los únicos en el laboratorio, cuando estaba limpiando y revisando adentro que podía funcionar, me encontré con las grabaciones de tus primos y de Soos, intentaron detener la máquina, pero algo salió mal y fueron succionado por el portal y no sé dónde fueron enviados.

— Pero tú puedes rescatarlo, cierto. Porque ya construiste el portal. verdad, verdad.

— Ah… are todo lo que pueda, te lo prometo.

— Bueno que vamos a hacer sobre esto. Como le diste barios día a Wendy.

— Recuerdo que en mi tercer diario tenía algo para encoger cosas, pero no recuerdo su ubicación.

— Te refieres a esto. — Sacaba una linterna con un cristal atado por una cuerda.

— Es genial, ahora podremos arreglar esto más rápido.

Cuando Wendy se fue Ford y Pacifica redujeron de tamaños algunos árboles que colapsaron cerca de la cabaña junto con la atracción de la piedra que parece cara y el tótem. Cuando entraron Ford tiraba muchas de las tasas y objetos quebradizos. Cuando terminaba de limpiar y levantar algunas atracciones. Hilda y Ford fueron a comer.

— Como te gustaría tu hamburguesa.

— Hambur, que.

— Ya no le dicen así.

— La verdad es que nunca había comido antes eso.

— Bueno, si las cosas siguen siendo como antes, seguro que será bueno.

— Mmm. Está bien.

Cuando Ford se sentó en la silla para comer se escuchó un ruido de platicó quebrándose, se levantó de momento y viendo su bolsillo inferior de su gabardina. Sacando una linterna rota en tres pedazos y con la cuerda rota.

— Ford pero que has hecho. — Veía Pacifica su linterna rota.

— Tranquila Hilda la puedo reparar. — Hablaba desconcertado e intentar que no se molestara con el.

— Pero sin eso será más difícil de arreglar todo en la cabaña.

— Tranquila mañana lo arreglare.

*fin de flash back*

— Eso me recuerda donde está mi linterna.

— O si, lo siento la tome para seguir anotando en mis diarios. — Sacaba de su bolsa interna de la gabardina una linterna de forma rectangular, con dos palancas y un botón de presión.

Pacifica tomaba la linterna revisándola, bajando una pequeña palanca en forma de botón que se encontraba alado de la lente haciendo que la lente se hiciera púrpura. La encendió apretando el botón de arriba haciendo un ruido hueco y mostrando que La Luz era azul. Apagaba la linterna y subía la pequeña palanca a donde se encontraba y jalando la otra palanca igualmente parecida a un botón la jalaba hacía en frente y después a la derecha, haciendo un ruido de seguro. Volteaba la linterna viendo que la fecha del botón se encontraba detrás del lente. La encendió haciendo que La Luz de la linterna saliera de color rosado y dirigiéndola a un tenedor de la mesa. Haciendo que creciera 1.5 m,

— O no, o no. — Giraba el botón haciendo que la fecha apuntara la parte trasera de la linterna. Y encendiéndola, mostrando un color azul y haciendo que se encogiera, el tenedor a su forma normal. — Creo que aún tengo que acostumbrarme a como lo construiste.

— Bueno pensé que tenía que ser algo especial para mi sobrina, después de todo yo tuve la culpa.

— Gracias, tío Ford. Bien es hora de seguir con el show.


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hasta el siguiente lunes. (bueno creo que fue difícil acertijo, pero bueno espero que entienda y que puedan descifrarlo)