Raro magedon 1

Así hablo Bill Chiper

Cada día Pacifica y Ford miraba con extrañeza que la cabaña del misterio dejaba de haber tantos turistas como antes. Al principio se preocuparon, pero al saber que ya casi no había gente podía cerrar más temprano y con siguiente trabajar más tiempo en cómo solucionar el problema del portal. Todos esos días Pacifica solo se había encargado intentar ayudar a Ford trayendo cosas de la nave con ayuda de Wendy mientras que Ford se encargaba de ensamblar lo dentro de la cámara del portal.

— Tienes alguna idea de lo que estamos construyendo. — Hablaba Wendy mientras cargaba un gran aparato redondo de tamaño de su torso.

— Me imagino que otro portal. — Contestaba Pacifica como si fuera normal lo que hacía.

— ¡Que! Va a construir otro de esas cosas, espero que sepa lo que está haciendo. No creo que el pueblo pueda soportar otro día como ese.

— Tranquila él lo construyo hace décadas de seguro en ese tiempo tuvo que haber pensado en otra forma de construirlo.

— Aun así, no me gusta. Siento un mal presentimiento.

— Debe de ser cosa tuya.

Así siguieron hasta que llegaron a la cabaña destruida, bolas de estambres cubriéndolo a la cabaña como si fuera papel higiénico en noche de brujas, el tótem se encontraba al revés y las ventanas rotas por maíz. Cuando vieron eso Pacifica y Wendy solo se quedaron viendo, esperando que alguien le diera una respuesta de donde esta Ford, que fue dada en un momento cuando salió Ford con un sujeto vestido de maíz en una red mientras lo sacaba dentro de la cabaña.

— Ahora quédate afuera.

Cuando lo arrojo fuera de la cabaña vio del desorden que había en la cabaña corriendo por una ancianita y un tipo fuerte corría del lado contrario donde iba Ford, pero se detenía de su alarido y de correr para voltear al revés el letrero de la roca en forma de cara. La simple imagen parecía ser lo más surrealista que podía verse.

El resto del día los miembros de la cabaña trabajaron juntos para echar a todos quienes no sabía quiénes eran a excepción de Wendy, pero decidió no decir nada hasta que todo estuviera fuera de la cabaña.

— Entonces ellos eran de otras atracciones cerca de aquí. — Preguntaba Ford mientras se limpiaba las heridas que tenía por culpa de la ancianita.

— Si, siempre Stan le suele hacer bromas a sus negocios arruinando sus atracciones. Cuando puso gatos en la casa de estambre, hacer que muchas personas tuviesen mareos en la casa de cabeza haciendo que vomitara en el piso… en el techo y no sé qué otras cosas le hicieron al chico del maíz. Solo se que tuvo que ver una guadaña, mermelada, un espantapájaros y un carro de control remoto.

— Pero eso no responde de porque nos atacaron si no hemos hecho nada.

— Tal vez tuvieron mala suerte o que tuvieron miedo ya que no había hecho ninguna broma y temía lo peor por lo cual decidieron mejor hacer su broma antes de que hiciera algo.

— Simplemente esto es genial, por esto perdimos un día entero de trabajo y sin mencionar que tengo que limpiar todo el desastre que hicieron.

— Si será un problema limpiar todo, quien pensaría que una ancianita podría aventar tan duro una bola de estambre. — Hablaba Pacifica mientras sacaba unas mazorcas dentro de la cabaña. — Pero creo que el mayor desastre fue las ventanas rotas y el tótem.

— En fin, comenzamos mañana, creo que fue suficiente locura por hoy.

— Por mi está bien.

— Yo también. ven pato, la comida está servida.

Salía de momento pato dentro de la casa comiendo el maíz que estaba reunido, mientras comía, Ford entro a la cabaña cocinando algo simple para él y su sobrina. Después solo vieron televisión viendo un anuncio de Maestro de calabozo, al verlo Ford se emocionó como su fuera un niño de nuevo.

— Enserio te gusta ese juego.

— Claro, lo jugaba todo el día cuando era niño.

— Creo que los pines tienen los mismos gustos.

— A ti también te gusta.

— Que. No, no, no. Dipper, encontré en su cuarto una revista que tenía en uno de sus articulo ese juego.

— Debería comprarlo para que juguemos los dos… — De momento su rostro de felicidad desaparecía volviéndose a un rostro de pesar.

— Tío pasa algo…

— No, no pasa nada, solo pensaba que no tendré mucho tiempo para pasar con ellos.

— Tío, está bien siempre hay otro verano.

Solo le daba una sonrisa Ford a Pacifica aunque el solo lo hacía para tranquilizarla ya que él sabía que nunca jugaría ni lo vería, después de estar un tiempo más, Ford fue a su cuarto a dormir como Pacifica. El día siguiente pasaron arreglando los desastres que había dejado los de las tracciones, cuando había llegado Wendy ayudaba a Ford a poner devuelta el tótem a su lugar de origen, mientras más arreglaba cada actividad le parecía más pesado. Al punto que Ford fue al sótano por cualquier cosa que le funcionara para reparar, pero cuando estaba colocando el tótem a su lugar donde estaba se cortaba la soga que la sostenía clavándose en el suelo y atascándose en medio de un árbol y sus ramas.

— Si serás... Demonios… — Se contenía las palabras que podía con una mueca evidentemente de molestia junto con un berrinche.

Intentaron primero moverlo, pero no se movía después intentaron cortar la rama para que cayera, pero nadie había traído nada para cortar ni Wendy traía su hacha.

— Espera aquí un momento.

Seguido sacaba una pistola que parecía de ciencia ficción, daba un disparo en la base de la rama haciendo que se rompiera por el peso del tótem cayendo al suelo con un ruido sordo y haciendo que temblara la tierra.

— Creo que se me olvidó como levantarlo. —Respondía Ford viendo con una cara sin expresión.

— Hey, Pacifica. ¿aun tienes esa linterna? — Preguntaba Wendy en un susurro.

Hiba a su cuarto buscando entre sus cosas su lámpara que le había hecho Ford y bajando lo más rápido que podía, al llegar miraba como Ford miraba el tótem buscando una forma de levantarlo.

— Tío Ford. Mira lo que tengo.

— Que es... Porque no lo había pensado.

Tomaba la linterna moviendo la perilla para encoger, lo apuntaba y encendiéndolo al tótem se encogía al tamaño de una tabla del tamaño de Wendy, lo tomaba colocándolo en su mismo lugar y agrandándolo a su tamaño normal.

— Ya quedo.

— Bueno si ya está listo ya me puedo ir, mi padre quiere que vayamos por un tiempo de campamento otra vez.

— Si está bien. — Lo decía Ford sin mucho interés y viendo aun el tótem.

Cuando se fue Wendy de la cabaña Ford seguía mirando el tótem mientras que Pacifica miraba a Ford obsesionándose con algo.

— Tío, pasa algo.

— Creo que le falta que lo asegure. Te importaría ir abajo por cables.

— ¿Seguro? no puedes hacerlo con lo que tenemos aquí.

— No, no, no. Esos son más resistentes, estoy de aquí son una broma.

Sin decir nada más, Pacifica fue abajo tomando el cable que le decía, pero de momento se detenía por ver que la ventana estaba cubierto por una lona. Caminaba a la cámara del portal, viendo el portal desmantelado con barias piezas regadas de un lugar a otro.

Y en medio del cuarto se encontraba una cámara aislada de todo, conectado por varios escapes y entradas, conectado a barias máquinas que había traído de la nave, se acercaba viendo que tenía un líquido azul moviéndose como si fuera una lámpara de lava.

— Vaya Ford, en verdad te superaste esta vez.

Caminaba volviendo por el cable que había dejado en la otra habitación pero vio que en la pared tenía un porta papel lo tomaba leyendo que era la bitácora de Ford, desde que empezó a ensamblar su nueva máquina con el nombre "SH-18".

Lo leía con calma leyendo que algunas veces se quemaba, pero cuando le pasaba con la barba le ahorcaba hacerlo el mismo, hacia siguió leyendo más y viendo el plano que no entendía las ecuaciones y su diagrama, pero leía los resúmenes de los días y entre más leía se alteraba. Cuando termino de leer todo entro a la cámara de control esperando que fuera mentira o una anotación anterior pero cuando entro vio a Ford parado enfrente de ella.

Intento controlarse, pero algo le ardía en la garganta y empezó hablar con enojo y desprecio.

— Ford que es esto.

— Hilda, no es lo que piensas.

Ford se acercaba a ella mientras buscaba con la mirada donde estaba el rayo borra memoria que tenía ahí, mientras esperaba que no entendiera lo que significaba sus apuntes que tenía.

— Se bien que es esto, "los niveles de energía son irregulares insuficientes para crear a una estrella colapsado. Resistencia de la materia promedia a 13000000 C, contencioso de gravedad. Se que no soy una científica, pero se bien que significa una estrella colapsándose. No tratas de devolver a nadie solo quieres ocultar esto y seguir con tu vida.

— Hilda por favor, entiéndeme es peligroso tener la fractura dimensional aquí.

— Como puede preocuparme más yo por todos ellos, incluso Soos y tu no pensaste ni una vez en ellos. eres igual a Preston.

— A qué viene esa comparación, no soy como Preston

— Si lo eres, utilizas a las personas y cuando noté sigue solo las desechas

— No soy como él.

— Eres e igual a mi padre.

— A que te refieres.

— Nunca fui tu familiar, pero ellos fueron los únicos que se preocuparon por mí, aunque soy un noroeste me preocupo por ellos.

El cuarto termino sumido en un fúnebre silencio que fue interrumpido por un ruido de metal chocando con metal, ambos se sobresaltaron por un momento dirigiendo su mirada a donde había venido el ruido, ambos se sobresaltaron, pero teniendo la misma emoción, pánico por ver el rayo borra memoria a los pies de Ford,

— Acaso pensabas borrar mi memoria de ellos cuando terminaras tu máquina, Stanford.

Tomaba la fractura dimensional mientras salía corriendo hacia el elevador mientras que Ford reaccionaba a lo que pasaba.

— Hilda, espera.

Se detenía de momento tomando lo que se le había caído y volviendo a correr, corriendo con todo lo que podía fue insuficiente para alcázar a detener el elevador solo viendo como cambiaba el contador a la planta principal.

Salía corriendo Pacifica de la cabaña lo más rápido que podía mientras sujetaba con su pecho la fractura, sujetándolo como si fuera lo más valioso del mundo. Cuando ella estaba entrando al bosque empezó a escuchar el grito de Ford que se escuchaba por todas partes.

— Pacifica, donde estas. — Gritaba Ford por todo el bosque sin parrar escuchándose a veces cerca o lejos, pero empezando a escucharse con eco.

Se había quedado con la fractura dimensional y sumergiéndose más adentro del bosque, intentando escapar de escuchar la voz de Ford, aunque había pasado horas que el cielo lo hacía notar por el atardecer. Ella la escuchaba y cada vez mas cerca.

En ese tiempo el lugar empezaba a llenarse de una neblina densa, eso hizo que Pacifica se diera cuenta de que había corrido hasta el lago del pueblo, miraba de un lado a otro esperando no ver a Ford y al asegurarse empezó a caminar a otro lugar, pero se detuvo cuando escucho una voz.

— Pacifica.

Al escuchar esa voz volteo de momento incrédulo por a ver escuchado la voz de Dipper pero solo veía el lago sumergido en la neblina. Decidió ignorarlo para alejarse de ese lugar, mientras pasaba por el bosque apenas recordando algunos lugares que había pasado con los gemelos, el lugar de los cristales, cuevas de enanos.

— Vamos por aquí, Paz.

Volvió a escuchar una voz, pero esta vez era Mabel sin pensaba corrió a donde la había escuchado.

— Rápido falta poco para llegar.

No paraba de escuchando la riza de Mabel y de Dipper llamándolo con más existencia mientras que se veía sus siluetas, aunque ella sabía que era imposible que fuera verdad ella lo seguía hasta que de momento dejo de escuchar sus voces.

— Chicos… chicos donde están… — Miraba sus manos viendo que templaba junto a que su visión era nublada. — Tranquilízate es imposible que sea real. — Lo decía con severa dificulta y evidente dolor en su voz. — Ellos desaparecieron en el portal.

— Pacifica.

Esa voz hizo que levantara la cabeza viendo a Dipper en medio de unos árboles con una miraba sorprendida mientras miraba a Pacifica y ella al verlo sus ojos se llenaba de lágrimas.

— Dipper.

— En verdad ha Pasado mucho-

— Los he extrañado, pero como pudiste llegar.

— Pacifica, escúchame no tengo mucho tiempo, pude volver ya que habíamos encontrado un portal, pero solo pude pasar yo, los demás aún están atrapados, necesito tu ayuda.

— Pero como puedo ayudar.

— Necesito eso.

Señalaba Dipper apuntando lo que un tenía en las manos, involuntariamente casi se lo daba sin más, pero se detuvo por un momento al sentír un mal presentimiento, miraba de nuevo a Dipper que tenía una mueca junto a un destello en sus ojos.

— Que.

— Pacifica, por favor necesito que me des eso para poder sacar a todos del otro lado.

Mientras más a hablaba veía su visión más nublada, pero aun así no quería dárselo porque no dejaba de sentir una gran presencia.

— Por favor, Paz. Te prometo que tendrás un futuro feliz, pero por favor lo necesito.

Con esas palabras estiraba sus brazos dándole la fractura dimensional a sus manos y viendo que la tiraba sin más, haciendo una explosión de una luz cegadora y volviéndose de momento a la normalidad.

En esa fracción Dipper caía al suelo como si nada saliendo de su interior, Bill Cipher viendo como el cielo se habría su boleto de salida de su dimensión.

— Si, si. Gane.

En medio de Dipper y Pacifica se materializaba Bill saliendo pedazos de oscuridad ala forma astral empezando a ver dentro del salía su sonrisa y desapareciéndose mientras que su ojo se mostraba, carne, metales y volviéndose a una figura amarilla.

Mientras que Bill bajaba a la tierra miraba Pacifica y chasqueado los dedos.

— Como prometí tendrás un futuro feliz.

Al chasquear los dedos se levantaba mientras una esfera la rodeaba subiendo al cielo.

Mientras que Dipper se levantaba sobándose la cabeza y mirando a Bill.

— Bien. Cumplí con mi parte del trato.

Su rostro se derretía como si fuera cera de vela justo con su cuerpo y ropa, volviéndose un charco irreconocible y tomando la forma de un crustáceo semi humano.

— Ya sé que quieres tener el conocimiento de cada ser vivo que he visto, cambia forma.

Chasqueaba de nuevo los dedos creando una pequeña esfera como la que se llevó a Pacifica pero se mantenía en la mano de Bill y moviéndose hacia el cambia formas.

Al tocarlo lo absorbía desapareciéndolo por unos segundos dentro de la esfera y al salir daba uno grito semejante a un elefante y león. Mientras se retorcía y cambiando de forma bruscamente mientras corría al bosque.

— Que pena, pensé que le gustaría ver lo todo.

Se reía Bill mientras se dirigía al centro del pueblo, mientras que detrás de él Ford había visto a Pacifica como sujetaba la mano de un chico.

2 horas antes

Ford golpeaba la puerta donde había salido Pacifica viendo como el contador cambiaba a la planta principal, al poder entrar al elevador se detenía en medio del tercer nivel y segundo por lo cual Ford tubo que subir por el cable del elevador como si fuera una cuerda, al llegar tomaba su arma de plasma disparado a la puerta haciéndolo volar por el pasillo, al ver que podía entrar se balanceaba como si fuera un columpio apenas entrando, el resto del camino buscaba a Pacifica entrando al bosque por simple suposición y esperando encontrarlo cerca, mientras corría veía una densa niebla que se juntaba en un área del bosque decidió ver si era ella pero al llegar solo veía que la niebla que había visto se movía esto lo hizo ver los troncos de los árboles y las hojas donde estaba, al tocarlo veía que estaba cubierto por una fina capa blanca que lo cubría como si fuera telaraña, pero cuando lo paso por su manos se sentía como polvo.

— psilocybe-anura, espero que este bien Pacifica.

Ford seguía el rastro de hongos que había dejado para asegurarse de que Pacifica no se hubiera inhalado, mientras que el se cubría la boca y la nariz con su suéter mientras corría, pero veía que se desvanecía la niebla mostrando a Pacifica apoyada en un árbol sujetando la fractura dimensional pero también en frente de ella estaba un niño de su edad con el pelo castaño y un chaleco extendiéndole la mano, esto hizo que se detuviera de un momento ya que esperaba ver un zapo de tamaño de un venado pero reaccionó cuando hablaba de nuevo llamándolo a Pacifica con su verdadero nombre.

— Pacifica, por favor necesito que me des eso para poder sacar a todos del otro lado.

Su primera impresión que era alguien que conocía, pero cuando escucho que quería la fractura sabía que no importa quien fuera no dejaría que la tuviera, sin pensar corrió hacia donde estaba el, pero de momento una explosión de esporas de hongos salió enfrente de él haciendo que lo inhalara por accidente viendo como era una hilera de psilocybe-anura estaba debajo de él y Pacifica, entre más miraba veía que venía de su pie del chico como si estuviera unido a los hongos.

— Por favor, Paz. te prometo que tendrás un futuro feliz, pero por favor lo necesito.

Lo único que pudo ver era una imagen borrosa de Pacifica dándole la fractura. Cerraba los ojos viendo que el cielo se teñía de rojo y al fina viendo al cambia forma volviéndose loco mientras que Bill salía del bosque. Apenas reaccionando al alucinógeno que había inhalado se movió con dificultad a donde él creía que se encontraba la cabaña y por suerte tomo el camino correcto, entro al segundo nivel de la planta baja sacando un maletín de su mismo tamaño y como había hecho para salir volvió a escalar sintiendo que el efecto desaparecía y subiendo al auto de su hermano acelerando lo más rápido que podía.

Al llegar al pueblo subía el campanario de la iglesia mientras veía que Bill se auto nombraba el nuevo dios del mundo y sacando a sus amigos, en ese tiempo que Ford armaba su rifle Bill estaba jugando con algunos habitantes convirtiéndolo en piedra y llevándoselo a una pirámide que se alzaba en medio del bosque.

Se reía con si ya habían ganado mientras que Ford extendía su rifle apuntándolo a Bill mientras se apoyaba con los pies del arma y la cornisa del campanario, movía botones que tenía alrededor mientras empezaba a hacer un ruido agudo mientras se formaba una esfera azul en la punta.

— Solo un disparo y todo esto acabara.

Lo decía Ford con firmeza en su voz para sí mismo ya que las demás partes de su cuerpo no reaccionaba igual, ya que sus manos templaban apenas sosteniendo el rifle que era muy pesado. Solo dio un respiro más y jalo el gatillo, pero Bill se había movido dándole en unos de sus brazos y dándole a una de las criaturas que parecía un dado desarmando, desapareciendo.

Cuando Bill vio que unos de sus lacayos habían desaparecido junto a su brazo lanzo sin pensar un rayo color amarillo al campanario viendo como explotaba mientras él se reía, veía que había hojas de un libro cayendo del cielo tomo uno viendo que hablaba de él.

— Hey amigo adivine que, nuestro viejo amigo Stanford fue el que me disparo intentado hacerme pedazos, pero yo lo hice polvo.

Daba otra carcajada al aire junto con sus amigos mientras tomaba una casa y convirtiéndolo en una auto monstruo convertible y saliendo de ese lugar.