No tengo Kimetau No Yaiba, es de Koyoharu Gotōge.

Pero si soy dueño de lo que escribo.

Maridaje: Shinobu x Tanjirou.

¡Serie de Drabbles!

.

.

.

.

.

○●Kanao●○

Ella no era tonta, observar antes de actuar era bastante inteligente. Por ello cuando supo que Tanjirou estaba de nuevo en la finca mariposa no fue corriendo a él, (Al menos no el primer día).

A pesar de su reciente cariño por el chico de pelo rojizo fue cuidadosa. Nunca la verías actuar instintivamente, tal vez ella no tenía eso, su moneda era lo que dictaba su próxima acción, aún con dudas en ella, era un recuerdo. El recordatorio de su pasado, no para sufrir con el, sólo para mirar cuanto cambio su vida.

Camino entre los pasillo, era bastante silencioso, pero de nuevo todos tendrían que estar dormidos a esta hora, seguramente los amigos de Tanjirou estarían aquí mañana. El chico rubio fue bastante escandaloso al decir que volvería para estar con Tanjirou y asegurarse que no se la pase bien con tantas damas. El chico jabalí por otra parte dijo que regresaría para vigilar a su secuaz, según el su equipo estaba incompleto. Lo recordaba bien.

¡Tanjirou idiota, más te vale no disfrutarlo!

¡No te preocupes Gompachiro, volveré por ti!

La hermana de Tanjirou, Nezuko podría o no estar despierta, ella sólo sale por las noches, cociente de que el sol la incineraría. Todos los días podrías verla deambular por la habitación de su hermano, nadie decía nada, no es que pudieran decir algo. Era lógico pensar en su preocupación, el lazo de los hermanos Kamado es el más fuerte que hay, aún entre dos razas enemigas.

Aún así no puede decir si algo esta mal o no, últimamente las actitudes de los Kamado la dejaban pensativa, Era simplemente como si hubiera algo más, pero ella no puede señalarlo y tampoco debe.

Sus pasos pronto se detuvieron, la puerta de Tanjirou frente a ella. Se le hacía raro haber venido aquí al menos unas 30 veces, pero de nuevo, estar inconsciente 2 meses es un tiempo largo, las trillizas (y Aoi en secreto) se asustaron de pensar en un coma; tal vez un coma indefinido, eso jamás lo pensó.

Levantó su mano para tocar pero lo descartó, difícilmente podría esperar una contestación. Sin más entró en la habitación, la puerta no hizo ruido, lo único que se escuchó fueron sus pasos, secos en un momento pero repentinamente frenados.

Allí frente a ella, sin saber que decir o hacer estaba una imagen que sería difícil olvidar.

Su maestra, aquella persona a la que uno podría temerle si te sonriera, intimidarte y hasta en cierto sentido desagradarte, se posaba sobre la misma cama que Tanjirou. No era nada íntimo, no más de lo que la mujer mayor podría hacer con su cabeza recostada en el regazo del Joven. Su mano entrelazada y sus labios con una sonrisa, una... verdadera.

Ella sonrió también, perdiendo en su momento la expresión en blanco que usaba. Podía sentir picante los ojos, esa sonrisa, tan suave, tan tranquila, tan amorosa y esperanzada la llenó de gozo. Aún so de el dolor punzante en su corazón, pero no sabía.

La última vez que la vio todavía caminaba con dos mujeres, dos maestras, dos hermanas.

Retrocedió hasta llegar a la puerta, miró atrás para comprobar si no la vio, era claro, su maestra estaba desarmada ante Tanjirou. Su guardia era nula con el, su máscara rota, sus alas alzadas. Ya lo sospechaba. Pero se negó a creerlo.

Al menos hasta ahora.

Cerró la puerta detrás suyo, con el alma tranquila y el corazón pesado. Esperando su corazón no comiera más. Pero al menos había algo bueno.

Las alas de la mariposa por fin se abrieron, de nuevo.

.

.

.

.

.

Pensaron que estaba muerto...pues yo también.

Aceptó alagos, críticas, amenazas y chidoris.

~Sayonara